7º La verdadera cara de Gale
Desde los distintos hogares de todo Panem todos eran testigos de los intentos de los voluntarios para entrar en el campo de juego. Effie no perdía de vista la imagen de su marido y sus dos vencedores, segura de que si ellos no eran capaces de conseguirlo, nadie podría.
Cuando vio a Katniss encontrar la puerta, su corazón dio un vuelco, sabedora de que los niños del 12 vivirían un día más. Los tres traspasaron la puerta y todo el distrito 12 pudo respirar tranquilo.
Sin embargo, no todos los voluntarios de los distritos tuvieron tanta suerte como ellos. Las imágenes alternaron entre el resto de voluntarios, mostrando lo desesperados que estaban por conseguir entrar. Tras Katniss, Peeta y Haymitch consiguieron entrar los voluntarios del distrito 7, los del 4, los del 1 y los del 2, y en el último momento, los voluntarios del distrito 8 traspasaron su puerta.
Cuando el último rayo de sol abandonó el terreno, todo se hizo oscuro, el silencio se apoderó de todo Panem, a la espera de ver que iba a suceder con aquellos que no habían traspasado las puertas.
De pronto, toda la pared externa del campo de juego empezó a arder, y de ella empezaron a salir disparadas unas bolas de fuego, directas a los que habían quedado fuera. Los que se percataron del propósito de las bolas salieron corriendo, esperando ser más rápidos y poder salvar la vida, sin embargo, cuanto más corrían más bolas de fuego les atacaban, haciendo imposible que pudieran salvarse.
En menos de cinco minutos, los gritos de agonía y los cuerpos ardiendo era lo único que podía captarse desde los televisores y proyectores.
Lo siguiente que se vio en las imágenes fue como un montón de hombres llevaban a los niños de los distritos que no habían conseguido pasar la puerta hacia una cámara, donde fueron encerrados. De inmediato, un humo verdoso comenzó a salir de todas partes, envolviéndolos, haciendo que los pequeños gritaran desesperados y aterrados. En pocos minutos, los niños fueron cayendo al suelo, cesando sus gritos y sus movimientos.
Todos los que vieron la escena quedaron horrorizados, incapaces de moverse o decir algo. Vieron como Andrómeda aparecía en la pantalla y les comunicaba que hasta el día siguiente no habría más que ver, y se cortó la conexión.
Effie apagó la proyección y se apartó rápidamente, temblando, intentando aguantar los gritos de horror. Corrió al baño y vació el contenido de su estómago, incapaz de comprender como alguien podía ser tan cruel y hacer algo así a unos niños.
Después de eso sabía que podría esperarse cualquier cosa de la nieta de Snow.
-/&\-
Gale observó los cuerpos de los niños tendidos en el interior de la cámara, ver aquella escena era como revivir sus peores pesadillas en las que eran sus hermanos los que estaban en aquel lugar.
-Señor, ¿Qué hacemos con los cuerpos?
-Yo me encargo de ellos, vosotros volved y comprobar que los demás niños no arman escándalo- Les ordenó.
De inmediato, los hombres abandonaron la estancia, dejándolo completamente solo. Fue hacia la cámara que había retransmitido lo sucedido en la cámara de gas y la desconectó, impidiendo que nadie viera lo que sucedía dentro. Acto seguido, caminó hacia la cámara de gas, abrió la puerta y observó los cuerpos.
La niña que tenía más cerca, de pronto, abrió los ojos y se quedó mirándolo muy quieta. Gale clavó la mirada en ella y así estuvieron varios segundos, hasta que la niña de al lado los abrió también.
-¿Ya?
-Así es, tenemos que darnos prisa- Les indicó Gale- Muy bien chicos, lo habéis hecho de maravilla, pero tenéis que salir de aquí antes de que descubran el engaño.
De inmediato, los niños empezaron a ponerse en pie, totalmente en silencio. Gale les hizo una señal para que fueran saliendo y lo siguieran. Los condujo hasta una trampilla que había escondida tras unos bidones con gasolina y la abrió.
-Ahora escuchadme bien, no tenéis mucho tiempo, corred todo lo que podáis pero en silencio- Los niños asintieron nerviosos- Cuando lleguéis al final del túnel veréis un bosque, seguir por él hasta llegar al río, una vez allí tomar el sendero de la derecha, os llevará río arriba, allí hay una cabaña con comida y mantas, esperad allí hasta que yo vaya a buscaros, ¿de acuerdo?- De nuevo, todos asintieron.
-¿Los demás niños también vendrán, señor?
-Si no nos descubren, si, espero poder enviarlos pronto- Les sonrió- Ahora marchaos y tener mucho cuidado.
Uno a uno, los niños fueron entrando en aquel pasadizo, ayudándose unos a otros para poder avanzar cuanto antes. Una vez hubo entrado el último niño, Gale cerró la trampilla y se dirigió rápidamente a la cámara de gas.
Sin esperar un instante, llenó la cámara con sacos de tela y les prendió fuego, esperando que se consumieran antes de que nadie llegara y descubriera el engaño. Cuando faltaba poco para que los últimos restos desaparecieran entre las llamas, la puerta se abrió de golpe.
-¿Gale?- Sonó la voz de Andrómeda- ¿Qué haces aquí tú solo?
-Alguien tiene que deshacerse de los cuerpos- Dijo colocándose frente a ella, intentando tapar de su visión la cámara de gas- Deberías salir, no es algo agradable de ver.
-Que caballeroso eres- Le acarició el pecho- Siempre preocupándote por mí- Besó sus labios, pero mirando de reojo, esperando ver lo que ocurría en aquella cámara.
Gale, viendo lo que ella pretendía, hizo lo único que se le ocurrió para distraerla. La cogió por las rodillas y la subió a su cintura, empotrándola contra la pared. Rápidamente bajó sus pantalones y apartó la falda y la ropa interior de ella, acercó su miembro a la entrada de ella y la penetró con fuerza, haciendo que se le fuera de la cabeza cualquier cosa que pudiera rondarle.
Gale se esmeró en complacerla al máximo, esperando que ambos duraran el tiempo suficiente como para que terminaran de arder todas las posibles pruebas. En esa ocasión fue especialmente brusco, tal como a ella le gustaba, y cuando vio que ella estaba apunto de llegar al clímax, aumentó la intensidad de sus embestidas, haciendo que ella soltara un grito intenso.
Lentamente fue relajando su cuerpo, dejándose caer por completo sobre el pecho de Gale, jadeando y sonriendo.
-Vaya…- Consiguió decir entre suspiros- Por lo visto las ejecuciones te ponen como una moto- Dijo con intención de provocarlo, pero para Gale fue un insulto en toda regla, aunque supo disimularlo, como tantas otras veces- Me encanta que seas tan impulsivo, y ya que tú has terminado, ¿qué te parece si te ayudo un poco?
-Aquí no- Le dijo, bajándola y dándole la espalda, comprobando que no había peligro de ser descubierto- El olor este no me gusta.
-No parecía eso hace unos segundos.
-Eso es por ti- Volvió a girarse hacia ella, arrinconándola contra la pared y besándola de manera salvaje- Que me vuelves loco- Mordió levemente su labio inferior- Ve a la habitación, en cuanto saque todas esas cenizas iré a tu encuentro.
-No tardes mucho- Volvió a besarle y salió de allí, cerrando la puerta tras ella.
Una vez estuvo solo, Gale se apoyó pesadamente sobre la pared y se dejó resbalar hasta el suelo. Unas lágrimas se hicieron presa de él. Odiaba cada momento que pasaba con ella, odiaba que lo tocara, que lo besara, pero era por el bien de todos aquellos niños.
Sacó de su bolsillo una pequeña fotografía de Katniss que siempre llevaba con él, la besó con cariño mientras seguía llorando, y mirándola se derrumbó.
-¿Por qué no pudiste quererme Capnip? ¿Por qué fui tan estúpido como para dejar que otro te arrebatara de mi lado?- Acarició la imagen con su pulgar- A pesar de que tú no me quieras, yo jamás dejaré de amarte- Besó la fotografía de nuevo- Pero no te apures, aprendí la lección la última vez, sé que jamás podrás ser mía, así que al menos haré cuanto de mi dependa para ayudarte y salvar a todos los que quieres.
Se puso en pie, secó sus lágrimas y miró la fotografía por última vez antes de guardarla. Se dirigió a la cámara, abrió la ventilación del techo y activó los ventiladores, haciendo que todas las cenizas fueran lanzadas al exterior.
Una vez acabado, salió de allí y se dirigió a la habitación de Andrómeda, donde le esperaba una nueva sesión de castigo por todo lo malo que le había hecho a Katniss y a Peeta durante la guerra contra los externos.
Hola a todos,
siento muchísimo el retraso, y se que no tengo perdón, pero he tenido problemas, primero se me borró el capítulo cuando casi lo tenía acabado, y cuando me puse de nuevo con él, empezó el calor sofocante del mes de Julio (no sé donde vivís los demás, pero en Valencia ha sido horrible) y con el embarazo avanzado no podía permanecer sentada ante el ordenador porque me mareaba.
Aun así, debería haber dejado alguna nota explicando porque la tardanza, pero la verdad es que no he tenido tiempo de nada.
Como veis, estoy de vuelta, y espero que sea de continuo. Aun me quedan dos meses para que nazca mi peque, así que si no se adelanta, mi intención es acabar esta historia antes. No sé si me dará tiempo a empezar la tercera parte antes, pero ya sea antes o después del nacimiento, tener claro que la subiré, aunque no haya mucha gente que me deje un review, se lo debo a la gente que si ha permanecido aquí a la espera.
¿Qué os ha parecido Gale? ¿Os esperabais esto de él?
Como ya dije, no alargaré mucho esta parte de la historia, así que aunque no puedo asegurar cuantos capítulos quedan, tener claro que no serán muchos.
Gracias a todos por vuestra paciencia, y espero vuestras opiniones.
Nos leemos
