ADVERTENCIA: MI COMENTARIO TIENE ALGUNOS ARGUMENTOS DE LA PELICULA "NEW MOON", ABSTENGANSE SI NO LA HAN VISTO
Hola chiicas y chiicOz jejeje XD.. aquiii pasa Bell´z-22 a dejarles otro pedaziito de historia jajaja espero les guste. Y como notiicia de hoy, acabo de venir del cine, no necesito decir que pelicula fui a ver verdad??? ESTA GENIAL!!! Les dire la verdad, soy team edward 100% porque me encanta la pareja, pero en la vida real, mi corazon es de taylor laurent sorry por las fans de robert pero cada quien tiene sus gustos ¿no? aunque debo admitir que la parte donde se entera que bella murió y rompe el cel me conmovió, definitivamente me gusto mucho, pero....¡NO! esperen.. el final no me gustó. Osea---¿COMO VA A ACABAR ASI? NOOOOOOOO!!!!!!!! QUERIA ESCUCHAR EL.... "hieres mi ego Bella, te pido que te cases conmigo y piensas que es una broma" si se que no ponen el dialogo como en el libro, pero en algunos casos asi fué no es justo ajjajaja... bueno, y ahora, a martirizarnos con los numeros otra vez para esperar eclipse jajajaa.... Fui con mi mejor amiga y no paramos de suspirar y reir, es que como que ahora bella se ve mas....no se. ¿graciosa? y mi jasper, omitiendo su pequeño error de casi matar a la prota me encanto cuando la convence de ir a la casa Cullen... su dialogo aunque corto fue gracioso...."Bella, feliz....umm Olvidalo" jajajaja en fin, estuvo bien pegada al libro, exceptuando el detalle en el que Bella le dice a Jake que no la haga escoger porque eligira a edward... ESO NO APARECE EN EL LIBRO!!! no me gusto, hizo llorar a mi lobitoo grr... jajaja XD.. bueno creo que eso es todo, para las que ya la vieron pues ahi diganme que partes les gusto, comenten comenten chicas jajajaja XD.... bueno me despiidO chauuu =)
Nadie se queja de tener lo que no se merece... Jane Austen
**************DESPUES DE LA MEDIANOCHE************
"Toda historia tiene dos versiones...y esta no es la excepción"
Bien, ahora si a leer jajaja
EDWARD POV
El aire se encontraba cargado de una vibra que no había conocido en el siglo que llevaba vagando por la tierra. El sol, combinado con el perfume de las flores y la esencia de Bella formaban una armonía perfecta que entonaba con el ambiente natural que se erigía alrededor de nosotros.
Cuando mi piel se encontró con la luz natural, sentí el típico cosquilleo al que estaba familiarizado cuando me hallaba expuesto a los rayos; era irónico pero la sensación era reconfortante, contraría a las leyendas y mitos que los humanos rezaban, el sol me brindaba el calor que en mi naturaleza estaba censurado y era agradable poder sentir su calidez en mi cuerpo como cualquier ser vivo.
Durante un largo tiempo permanecí con las ojos cerrados y las manos abiertas sintiendo como se extendía el fuego hasta la última de mis terminaciones nerviosas.
Le estaba mostrando mi verdadera forma a la única persona de la que imploraba aceptación, arriesgando lo que había construido con miedo y esfuerzos para hacerlo añicos en segundos, aún no había dicho nada pero pude oir el respingo que dio cuando salí completamente a la luz y como su corazón aceleró ligeramente por la sorpresa.
Al cabo de unos segundos me tumbe en la hierba sin abrir los ojos; si iba a encontrarme con su rechazo quería prolongarlo lo mas que pudiera.
Suave e inconscientemente comencé a tararear la nana que escribí para ella. Por mi mente viajaban las imágenes desde que la conocí, lo que sucediera ahora no me quitaría los recuerdos que había guardado, aquella nana era la prueba de ello. Me hizo salir de la penumbra para encararme a la luz de diversas maneras, Bella fue la razón de que saliera de mi estado inerte para contemplar con otros ojos lo que me rodeaba.
Ella notó lo que estaba haciendo y al preguntarme, le contesté que estaba cantando para mi mismo, si alguna vez ella oía esa melodía sería de la misma forma que la compuse.
De un momento a otro percibí que su aroma se colocaba junto a mí y a pesar de que el veneno amenazaba con asomar de mi boca no me alejé de ella; había jurado que sería una prueba para mí, y aunque mis instintos seguían en alerta, mi cuerpo añoraba su cercanía.
La brisa mecia con suavidad mi cabello y camisa, la paz y la quietud en la que me encontraba era la misma de cuando permanecía en soledad, la diferencia radicaba en que Bella estaba junto a mi, lo que hacía el momento simplemente maravilloso. Los segundos transcurrían celosos del silencio y Bella no se había movido del lugar.
¿Acaso el miedo la tenía paralizada?
¿No hallaba palabras que decir?
¿Querría una explicación?
Pronto sentí una caricia en el dorso de mi mano, esa calidez que podía envidiar el mismísimo sol, abrí los ojos lentamente para maravillarme con la escena que se producía frente a mí:
Bella estaba rozando su dedo delicadamente contra mi mano, la parsimonia con la que lo hacía era casi un rito a la contemplación. La frialdad no le incomodaba como ya me había dado cuenta, parecía reflexionar algo mientras continuaba tocándome.
Levantó su vista y me perdí en el mar café de sus ojos, no había terror ni repugnancia en ellos, la emoción que la embargaba era la misma de cuando la conocí: Curiosidad, fascinación.
Sus reacciones nuevamente no eran lo esperado, sonreí levemente al encontrarme en aquella situación tan extraña y placentera, era estúpido pero no pude reprimir el cuestionar redundantemente la situación.
-¿No te asusto?
-No más que de costumbre-me contestó en un susurro.
Mis labios enfatizaron mas la sonrisa, me estaba aceptando...tal y como era.
Bella se permitió acercarse aún mas recorriendo mi antebrazo lentamente, cerre nuevamente los ojos para memorizar aquella sensación tan extraordinaria, como si el visualizarla la acentuara mejor. Sentí un ligero temblor de su parte cuando llegó al codo, pero lo ignoré, si fuese humano mis nervios tambien me delatarían, esta experiencia era tan nueva para ella como para mí.
-¿Te molesta?- me preguntó dudosa.
-No, no puedes imaginarte como se siente eso-le contesté suavemente.
Suspire profundamente para bañarme excesivamente en su presencia, ella seguía delineando el contorno de mi brazo y capté la intención que tenía de girar mi mano, por lo que en un intento de ayudarle la voltee pero no medí mi velocidad. Justamente cuando mi mano cambió de posición sentí como sus dedos se tensaron, el sobresalto de seguro se debió a que a la vista humana, nuestros reflejos muestran una velocidad comparada con un borrón casi invisible.
La miré y sus ojos reflejaban sorpresa.
-Lo siento-fue lo único que pude decir, ella volteo a verme con curiosidad- contigo resulta demasiado fácil ser yo mismo.
Esa era la mas absurda explicación, quiza y no lo llegara a creer pero la realidad era que a veces, ni con mi propia familia me sentía cómodo, era indescriptible dejarme llevar con naturalidad por una persona que no era de mi círculo, ni siquiera de mi especie…
Bella levantó mi mano y la sostuvo frente a su rostro, examinaba los destellos que de mi piel se desprendían como si en cualquier momento fuesen a desaparecer, su mirada expectante me tenía cautivado; el miedo que en cualquier humano eran lógicos, no tenían importancia para ella.
Bajo la luz del sol, yo podría ser considerado burdamente como la mas hermosa criatura, la máscara detrás de nuestra dura piel era la prueba de que eramos la hipocresía encarnada, pero ella, ni siquiera la comparación con un angél era suficiente, el sol que refulgía sobre su melena caoba asomaba los tonos rojizos que descubrí en una ocasión, sus mejillas tenían ese rubor natural que la hacía ver adorable. Ella si era una belleza pura, y estaba frente a mi compartiendo el instante con agrado.
Aún no podía entender como las cosas pudieron suceder de esta manera.
El rostro de Bella tenía una expresión que no comprendía muy bien, posiblemente las emociones que sentía eran tantas que ni siquiera podía con ellas, el silencio me recordaba la necesidad que tenía de saber que pensaba, era tan excitante el imaginar los millares de posibilidades.
-Dime lo que piensas-le pedí, sus ojos miraban los mios, cálidos y vivácez, la fórmula exacta para perderme en ellos-me sigue resultando extraño no saberlo.
-Bueno, ahora sabes, los demás nos sentimos así todo el tiempo-me respondió.
Pero no era lo mismo, los humanos nacian así, a lo largo de su vida podían externar esa pregunta pero sin estar en las mismas circunstancias que yo. Desde mi renacer, hace mas de 100 años, aprendí a vivir con mi don, al principio fue difícil, incomodo, pero con el paso del tiempo me acostumbre… y justamente ahora aparece alguien a quien no puedo leer, lo mas frustrante es que sus actitudes tampoco son las mismas que los demás, y lo que me lleva metafóricamente a la muerte es que ese alguien, es la persona a la que mas quisiera comprender, a la que mas quisiera "leer".
-La vida es dura-dije amargamente ante la ironía.
¿Sería acaso una prueba tambien? ¿El destino había jugado para acomodar las cartas de esta manera?
-Todavía no me has contestado-le recordé. No quería pensar en eso, al menos no por ahora.
-Deseaba saber que piensas, y…
Su pausa flameó mi curiosidad, dudaba en decir algo, no podría decir si bueno o malo, simplemente quería escucharlo.
-¿Y?
-Quería poder creer que eres real. Y deseaba no tener miedo-Terminó con la pena marcada en su rostro.
Mi cara se contrajo ante sus palabras.
¿Acaso ella ya se había dado cuenta de la clase de mounstruo que era?
No debía sentirme molesto o triste, después de todo era lo que yo le había advertido desde que la conocí. Pero me contradije a mi mismo sintiendo la angustia invadir mi cuerpo.
-No quiero que estes asustada-fue todo lo que pude decirle.
La verdad universal era esa, no quería que se sintiese temerosa de mi; durante años me había acostumbrado a la aversión que tenían los humanos por mi especie, pero viniendo de ella, era como una espina incrustándose en una herida.
Pero no podía decirle "no debes estar asustada" porque sería una mentira cobarde. Maquille mis palabras para no mostrar que realmente, ella "debería" temerme.
-Bueno, no me refería exactamente a esa clase de miedo, aunque sin duda es algo sobre lo que tengo que pensar.
Esa contestación me intrigo de sobremanera, me incorporé rápidamente sin soltar su mano, ella había dicho que esa no era la razón de su miedo. ¿Entonces cual era?
Si no tenía miedo de morir a manos de un mounstruo… ¿Qué cosa tendría mayor peso?
Mi movimiento fue tan veloz que ni siquiera yo lo ví venir, nunca había abusado de mis habilidades (tampoco había la necesidad) pero con Bella me sentía tan libre que no medía mis propias acciones.
Menos de un segundo fue lo que me tomó estar a escasos centímetro de ella, su perfume llenaba mi olfato como un delicioso elixir, Bella no se había movido ni una milésima, sus orbes color chocolate miraron con profundidad mis ojos dorados, me perdí en ese mar vanagloriándome con la belleza que tenía frente a mí.
Me sentía tan aturdido que tuve que hacer un esfuerzo para recordar de lo que estábamos hablando.
-¿Entonces de que tienes miedo?-le pregunté mientras seguía admirándola.
Sentí como dejaba de respirar por un ínfimo segundo, su rostro se acercó con lentitud y fue entonces cuando comprendí la realidad que me rodeaba. Ella se estaba acercándo a mí, como nunca se había aproximado, podía ver con total claridad cada rasgo de su rostro, pero si hubo algo que capturó mi total atención fueron sus labios.
Tan carnosos, suaves y rojos, sentía como suplicaban ser rozados con los mios, como sería tocarlos aunque sea una vez, prometí controlarme pero sencillamente sentía emergir al hombre que llevaba años dormido. Lo que fue algo rápido para mi paso en cámara lenta. Cuando la distancia podía ser acortada por mi decisión, Bella aspiro cerca de rostro: estaba oliendo mi aroma. El aroma del mounstruo.
Me sentí sucio y triste al mismo tiempo.
¿Acaso Bella me quería por lo que era? ¿Ó simplemente había caído tambien inconscientemente por las artimañas de mi naturaleza?
Me rompía el alma pensar que ella había sacumbido ante las trampas de mis "habilidades", después de todo lo que podría ser considerado "mi encanto" era únicamente un arma para facilitar la captura de nuestras presas, para alimentarnos. Un señuelo.
En mal momento decidí pensar en alimento, porque cuando Bella termino de aspirar, solto su aliento cálido contra mi rostro. El aroma era embriagador. Suculento.
¡Contrólate Edward! me dije a mi mismo.
Rapidamente una parte de mi cerebro hizo click, como una medida para no arremeter contra ella me obligué a razonar lo que estaba pensando hacer. Una aberración. Practicamente había imaginado lo fácil que sería romperla para deleitarme con su sangre. Me aborrecí por el pensamiento sátiro que cruzó por mi mente. Me solte de su agarre alejándome por lo menos 5 metros de ella. Me dejé envolver por la sobra y vi como ella se desorientó ante mis rápidos reflejos y giró su mirada para encontrarme bajo el pino torcido que se erigía atrás de mí.
Era increíble como esa jovencita tenía ese control sobre mí. A veces me preguntaba si era consciente de eso, esperaba que no lo fuera, me sentía tan vulnerable, como un crío en la plenitud de su adolescencia. Pero tanto su aroma como su cuerpo eran una tentación peligrosa.
Cuando pensaba que su escencia era incomparable, la veía acercarse a mí con lentitud, para permitirme observarla con alevosía perdiéndome en su belleza. Cuando me dejaba deslumbrar por su preciosidad y me atrevía a aproximarme a ella para sentir su calor, el mounstruo sonreía avaricioso recordandome el porque debía guardar distancia.
La miré por unos segundos, eso fue muy peligroso, demasiado, no debí dejar que se acercara tanto, pero ¡Demonios! yo tambien lo deseaba desesperadamente, quiza no con las mismas intenciones, ya que podía olerla a metros de distancia, era otra cosa lo que me incitaba a acercarme…esos labios, desde la mañana no podía alejar el pensamiento.
¡Diablos ¿Qué sucedía conmigo?!
Bella rascaba sus manos sutilmente y tenía una expresión avergonzada.
-Lo… lo siento Edward-susurró, pero lo escuche como si lo murmurara en mi oído.
¿Ella pedía disculpas? ¿A dónde habíamos caído?
Ella era el angel y yo el demonio, la lógica apuntaba que el núcleo del problema era yo.
Yo era el que me había embebido en fantasías estúpidas, el que por un descuido había estado a punto de saltarle, todo cuanto ella proclamaba me tentaba a estar más cerca, pero fue demasiado riesgoso, aun sentía el calor en mi rostro.
-Dame un minuto-le pedí
Ella se sentó en la hierba y espero sin decir nada, el tiempo transcurrió dolorosamente lento mientras que relajaba mi tensa postura. Cuando me considere controlado, me acerque pausadamente mientras me acostumbraba nuevamente a su aroma.
Me senté frente a Bella con las piernas cruzadas y no aparte ni por un momento mi mirada de la suya buscando en sus ojos la entereza que necesitaba en este momento.
Suspire un par de veces para tantear el terreno, mientras me obligaba a mi mismo a no perder el control. Aun no podía creerlo.
¿Por qué tenía que ser ella la excepción de todo?
Su sangre era mi locura, sabía que aunque viviera mil años jamás la volveria a encontrar, era un manjar. Pero imaginarme sin ella, sin su sonrisa, sin su calidez era mi perdición, no soportaría perderla.
¿En que momento el destino planeo jugársela en mi contra?
No sabía ni que decirle por mi reacción, asi que lo más sensato era ofrecer una disculpa
-Lo siento tanto –le dije- ¿Comprenderías a que me refiero si te dijera que sólo soy un hombre?
Esto último tenía una doble implicación.
Mi condición de hombre era la menos peligrosa, pero aun así nada cuerda.
¿Cómo era posible que me haya olvidado de todo mientras me perdía en sus labios?
¿Desde cuando pensaba yo de esa manera?
Aún tengo recuerdos borrosos de mi vida humana, mis padres fueron muy estrictos conmigo a la hora de tratar con una dama, si bien en esa época era un perfecto caballero, nunca me había visto envuelto en una situación como esta.
Nunca había deseado tanto la cercanía de otra persona.
Y esto nos llevaba a mi otra condición. La condición de un mounstruo. Y tambien, indudablemente la más peligrosa para Bella. Era esa bestia la que me impedía estar cerca de ella, la que arruinaba los mejores momentos para atormentarme con nuestras diferencias.
Dentro de mí el hombre y la bestía se peleaban constantemente eligiendo mi futuro, y tomando mis propias decisiones.
La chica que estaba frente a mi asintió con la cabeza levemente mientras un rastro de comprensión cruzó por su rostro. La comprensión del peligro. Lo sabía, porque era la primera vez que veía esa resolución en sus ojos, si bien no lo percibía como era, ella estaba conciente de que debía sentirlo.
El mounstruo se mofó de mí. Se burlaba de mi situación como tantas veces desde que empezó mi infierno a lo que no pude reprimir una sonrisa amarga.
-Soy el mejor depredador del mundo ¿No es cierto?-le dije sin medir las palabras dejando en claro las cartas que jugaban en nuestra contra- Todo cuanto me rodea te invita a venir a mí: la voz, el rostro, incluso mi olor. ¡Como si los necesitaras!
Me levante de donde estaba con la amargura saliendo de cada poro, el temor de que ella solo hubiese caído ante la máscara era intolerable, si ese era el caso debía saberlo para alejarse de mí. Me resguarde bajo el pino en el que estuve hace unos minutos, demostrándole mi verdadera faceta, la faceta que intentaba ocultar para que no me temiera, para que no huyera de mí, aunque para mis habilidades fuera imposible.
-¡Como si pudieras huir de mi!-solté
Reí ante la ironía de que ella tuviera que hacerlo y no pudiera por mi egoísmo.
Deje liberar toda la adrenalina que había permanecido resguardada bajo mi mascara de pasividad. Giré mi rostro para encontrarme con el tronco del pino que hacía poco me había ocultado, lo tome con una sola mano y le dí varias vueltas antes de estrellarlo contra uno que estaba lejos. Fue tan sencillo, como si un humano levantara un lápiz. El resultado de mi desgarre fue el impacto de dos troncos que rompieron con la tranquilidad del lugar. Me creía tan invensible en ese momento, explotando hasta lo último mi verdadero ser.
Bella tenía los ojos abiertos de par en par, observaba la escena con incredulidad y sorpresa, en parte por lo que hacía y en parte por mi actitud, ya que jamás me había comportado tan liberalmente. Me acerque a ella un poco, las emociones que se agolpaban en mi pecho eran demasiadas.
-¡Como si pudieras derrotarme!-le susurre.
Me sentía como jamás me había sentido. Con una libertad de la que nunca había gozado, ni siquiera disfrutado. Con ella era tan fácil sentirme así, lo desagradable y las alegrías se volvieron uno mismo en ese instante. No podía parar, continuaba liberando lo que había encerrado por días. ¿Dije días? ¡Semanas! la mascara se hacia pedazos como si se convirtiera en arena. La excitación era palpable, no entendía cómo había podido guardar por tanto tiempo estas emociones.
Poco a poco mi respiración se fue acompasando sintiendo como la soseguez regresaba a mi cuerpo y me permití ver con claridad el rostro de mi amada.
Al verla, sentí que me caía un yunque.
Bella se encontraba inmóvil en el pasto, su postura rígida se consumia por los leves temblores que acaecían su frágil cuerpo. Su rostro era inescrutable, pero lo que me mato fueron sus ojos. Aquellos ojos en los que me había perdido un sinúmero de veces, los que me envolvían cálidamente con ternura en mis peores momentos, en los que había leído decenas de emociónes, ahora solo reflejaban una:
Temor.
Sentía como me desgarraba por dentro al ver como ese angel me miraba, nunca había visto en sus ojos ese temor, quiza alguna vez ví indicios o sustos, pero esto iba mas halla. Porque sabía que ella no temía de lo que era, temía de lo que estaba haciendo.
Me recordé a mi mismo que en las últimos días le había pedido que se diera cuenta de lo que era, que se alejara de mí. Incluso intente –conscientemente- que me temiera, pero quiza, solo quiza, en el fondo sabía que ella no lo haría; porque al hacerlo, hubiera tenido la misma reacción de un humano ordinario. Y Bella era por mucho, diferente a cualquier humano.
Ahora que podía sentir, ver, incluso oir su temor a travez del descontrolado latir de su corazón solo quería tomarlo y arrojarlo lejos de ella.
Con mucho cuidado de no asustarla me acerque a donde estaba, ella me miraba pero su vista parecía perdida en otra parte.
-No temas-le súplique- te prometo- me corregí-te juro que no te haré daño.
Este juramento iba más alla de cualquier otro que hubiera hecho antes.
¿Cuántas veces me había prometido alejarme de ella por su seguridad?
¿Cuántas veces me prometí alejarme de su recamara mientras dormía?
¿Cuántas veces me mentalicé para no seguirla?
No, las promesas simplemente no se me daban, podía asegurar que las hacía a propósito para romperlas. Pero mis juramentos, esos eran diferentes, los hacía porque realmente me hacía el firme propósito de cumplirlos.
Lo sabía bien porque el primer juramento que le hice a Bella era hacerla feliz y protegerla, y lo cumpliría, asi como el que acababa de enmendar, no permirtiria que nadie la lastimara, ni siquiera yo.
La bestia en mi interior rugió molesta por mi declaración pero la ignoré, poco a poco me daba cuenta que la empezaba a controlar. Ella acataría lo que yo dijera. Y yo decía que Bella estaría a salvo, segura y si de mi mano dependía, feliz.
Por cierto, Bella aún no contestaba, se había sumido en el mutismo y yo comenzaba a preocuparme.
¿Qué tal si estaba en shock por mi estúpido desenfreno?
-No temas- le repetí en un susurro.
Dí otro paso para acortar la molesta distancia entre nosotros, lo hacía lo mas despacio que podía para no asustarla, aunque hubiese deseado correr para abrazarla contra mí. Me coloqué nuevamente de tal manera que nuestros rostros quedaron a la misma altura, su cercanía esta vez no me sorprendío por que yo fui el que la puso y además estaba demasiado ansioso porque aún no decía nada.
-Perdóname, por favor. Puedo controlarme- le aseguré- Me has tomado desprevenido, pero ahora me comportaré mejor-le suplique como si fuese un niño.
Ella continuaba mirándome pero seguía sin decir nada. Ya no parecía asustada, simplemente confundida, por lo que aproveché para darle confianza.
-Hoy no tengo sed-le dije mientras guiñaba un ojo- Es enserio.
Al escuchar eso, comenzó a reírse nerviosamente, pero pude distinguir que aún temblaba y parecía absorta.
-¿Estas bien?-le pregunté preocupado porque le hubiese pasado algo por mi culpa.
Con mucho cuidado coloque mi mano sobre la suya como hasta hace un momento esperando con todas mis fuerzas que no me rechazara y saliera corriendo gritando que me odiaba. No haría nada si lo hacía, aunque me rompiera en mil pedazos, sería lo mas seguro para ella.
Aguante su reacción con miedo, verdadero miedo. Miedo a perderla para siempre.
Bella miró hacia donde había colocado mi mano y después a mis ojos, nos fundimos por un interminable segundo hasta que ella volvío a mirar nuestras manos entrelazadas como si estuviese buscando algo, pensé que se encontraba todavía pasmada cuando de la nada volvió a acariciar mi mano sutilmente con la yema de sus dedos.
El alivio me embargó cuando sentí su cálido roce en mi piel, ella levantó la mirada y me dio una tímida sonrisa, pero no por eso menos hermosa, eso definitivamente fue un sedante para mí. La preocupación se esfumó como si nunca hubiera estado ahí.
-Bueno, ¿Dónde nos quedamos antes de que me comportara con tanta rudeza?
-La verdad es que no lo recuerdo-me respondió quedito y aún había una nota de sorpresa en su voz.
Le sonreí para infundirle confianza pero la verdad es que estaba hasta yo percibí nervios en mi propia sonrisa. Ella había estado tan absorta que olvidó lo que estábamos platicando. Me golpeé mentalmente.
-Creo que estábamos hablando de por qué estabas asustada, además del motivo obvio-recalqué.
-Ah, si-dijo mientras rodaba los ojos.
-¿Y bien?-insistí.
La verdad, no entedía todavía a que mas le podía temer que estar con un mounstruo, eso solo despertaba –nuevamente- mi curiosidad.
Ella no contestó al instante, parecía dudosa y pensativa, como si estuviera construyendo la respuesta en su mente. Aquel ceño que me intrigó cuando la conocí estaba ahora marcando la distancia entre sus cejas, ella continuaba trazando figuras imaginarias con la mano, esperaba que después de unos segundos ella me contestará, pero no.
15…16…17…18…19…
Su corazón marcaba estrepitosamente los segundos, aunque quiza estaba un "poco" adelantado. Más bien parecía bailar, estaba nerviosa, pero aún asi lo estaba usando para remarcar que corría el tiempo, y ella seguía sin contestar. No ayudaba el hecho de que no supiera ni por sospecha cúal era la respuesta y que no pudiera leer la mente.
23…24…25…26…
¡Rayos! ¡Por favor Bella contesta!
Esto era sumamente frustrante, era tan extraño como sorprendente el hecho de que después de un siglo de recorrer la tierra leyendo el pensamiento de los hombres, no pudiera hacerlo con la mente de la chica que mas deseo.
-¡Con que facilidad me frustro!-musité.
Bella levantó la vista y estudió mis ojos, como yo solía hacerlo con ella. Una chispa de comprensión apareció en ellos y de repente volvió a sonreir, dio un ligero suspiro y volvió a concentrar su atención en nuestras manos.
-Tengo miedo, adempas de los motivos evidentes, porque no puedo contigo, y porque me gustaría estarlo mas de lo que debería.
Conformé fue hablando iba bajando mas el volumen de su voz, hasta que lo último fue un debil susurro.
¿Ella…quería estar conmigo? ¿Mas de lo que debería?
Ella continuaba mirando nuestras manos recostadas en su regazo como si fueran lo más interesante del planeta, pero podía ver que sus mejillas estaban ruborizadas de una manera que me volvía loco. Se veía adorable.
Increibles sentimientos se acumularon en mi pecho.
Felicidad por lo que acababa de confesar, sorpresa, porque no podía creerlo, agradecimiento por que viera en mi cosas que ni yo mismo podía y desgraciadamente… tristeza, porque aunque me negara a decirlo, estaba mal.
Estaba mal, que se arriesgara para querer estar conmigo, por más que nos doliera, estaba mal el que ella estuviera expuesta a cualquier peligro.
-Si-concedí lentamente- es un motivo para querer estar asustado, desde luego. ¡Querer estar conmigo! En verdad, no te conviene.
-Lo se- me respondió y sentí como algo se quebraba dentro de mí- supongo que podría intentar en no desearlo, pero dudo que funcionara.
Me sentía dividió en dos en el momento que dijo eso, por una parte sabía que eso era lo correcto, si ella lo intentara, si se alejara de mí, ya no viviría en peligro. Eso era lo mejor.
Pero otra parte, una que gritaba mas fuerte me obligaba a no separarla de mí, esa parte me decía que yo sin ella verdaderamente moriría. Esa parte es la que me trajo hasta donde estoy.
Egoista, mil veces egoísta.
-Deseo ayudarte, de verdad que sí, debería haberme alejado hace mucho, debería hacerlo ahora, pero no se si soy capáz.
Me sinceré con ella, ya lo había intentado. Había intentado con todo lo que pude alejarme de ella, pero es que simplemente no podía. No se que fuerza magnética me obligaba, pero yo sabía que me era imposible estar alejado de ella.
A pesar de ser lo correcto, mi cabeza funcionaba de una manera extraña desde que la conocí.
-No quiero que te vayas-susurró como si estuviera recitando una poesía.
Esa mezcla de ternura y petición era intolerable, me sentí especial por primera vez desde que renací.
Carlisle y Esme siempre me decían que yo era especial, me lo hacían saber de muchas maneras, pero viniendo de Bella era un sentimiento completamente diferente.
Podía sentir algo cálido correr dentro de mí.
¡Ella no quería que me fuera! ¡Quería que me quedara con ella!
Nos miramos nuevamente, esa conexión que solo nosotros podíamos lograr, sus ojos marrones traslucían sutilmente con un hermoso brillo, cuando me miraba de esa manera, parecía que podía ver a travez de mí, me sentía vivo. Era como si ella fuera consciente de cada secreto que me embargaba. Por un momento me sentí pequeño a su lado. Imposible.
Por primera vez desvíe la mirada de la suya, no quería que ella supiera lo mucho que me dolería a mi tambien si me separa de ella, ya fuera por el destino o por su propia elección. Ella no tenía que saber mis pesares.
-Irme: eso es exactamente lo que debería hacer, pero no temas, soy una criatura bastante egoísta. Ansío demasiado tu compañía como para hacer lo correcto.
-Me alegro-contestó.
¡No! ¡Ella no podía alegrarse! ¡Ella tenía que saber porque esto era más peligroso que cualquier otra cosa! ¡No podía obtener mi alegría mientras ella permanecía ajena!
-¡No lo hagas!-le pedí.
De mala gana tuve que alejar mi mano de la suya, sentí mi voz con un matíz de frustración, seguramente ella tambien lo notó.
-¡No es solo tu compañía lo que anhelo! Nunca lo olvides. Nunca olvides que soy más peligroso para ti de lo que soy para cualquier persona…
Callé de inmediato. ¡Estúpido! ¿Qué fue lo que dije? Practicamente le solté todo. ¡Todo!
Tenía la esperanza de que no encontrara nada fuera de lo normal en mis palabras, pero ella me miraba con duda en los ojos. Parecía reflexionar lo que había dicho.
¿Qué decirle ahora?
Ella sabía que yo era peligroso, pero había dicho: "mas que para otra persona" eso no le pasaría desapercibido.
-Creo que no comprendo exactamente a que te refieres… Al menos no la última parte.
Sabía que no lo dejaría correr. Me recordó aquella vez en el hospital cuando le pedí que olvidara mi "pequeña" escena. Bueno…ya no podía ocultarlo más, después de todo tarde o temprano tenía que enterarse. ¿Qué más da que fuera temprano? Hoy sería el día de las confesiones. Esperaba que no me costara demasiado.
Wiii!!! ¿Que tal edwarciitO? jejeje XD... pues si chicas, eso es todo por esta vez, espero que les haya gustado. Ya les dije de la danza del review..
bailen y toquen... jajjaa se cuiidan
Chao!!
Atoo.
Bell´z-22
