Kyoko y Kyubey se encontraban en el mundo de Mirakurun, ya que la chica había accedido a traerlo a ese mundo para que pudiera contactar con los Incubators de ese universo. Estaban en medio de un prado, y Kyubey ya hacía unos minutos que estaba completamente inmóvil, solo moviendo la cola de vez en cuando, y mirando a la nada. Aparentemente se estaba comunicando telepáticamente con los demás Incubators, pero Kyoko no podía oír nada. Al cabo de unos minutos, Kyoko decidió recostarse en el tronco de un árbol cercano mientras el Incubator se comunicaba con los demás de su especie en ese universo.

-Me pregunto qué se deben estar diciendo… – Pensaba Kyoko para sí misma.

La chica decidió entretenerse intentando dar forma las nubes que pasaban. La suave brisa que soplaba movía ligeramente las hojas de los árboles, haciendo que se rozaran entre ellas, produciendo un suave sonido bastante relajante. Kyoko cerró los ojos queriendo disfrutar de ese pequeño descanso. Los últimos días habían sido muy agitados. Habían pasado muchas cosas en muy poco tiempo, así que decidió disfrutar de ese descanso que se había merecido, aunque solo fuera por unos momentos.

-Kyoko.

La voz de Kyubey la sacó de sus pensamientos.

-Ah, ¿ya has acabado de hablar con los demás de tu especie?

-Así es.

-¿Y has descubierto algo interesante?

-La verdad es que sí. El conflicto entre los Incubators y Giga-Giga es debido a un malentendido.

-¿Un malentendido? – Preguntó Kyoko curiosa.

-Exacto. Permíteme que me explique. Al igual que en tu mundo y en el mío, en éste, los Incubators también llegamos a la Tierra atraídos por los humanos, pero a diferencia de los otros dos mundos, aquí existía otra raza llamada Giga-Giga. Ellos llegaron a la Tierra poco después que nosotros, con la intención de conquistarla, pero debido al gran poder que desprendían las chicas mágicas luchando contra las brujas, les resultaba imposible, así que crearon esa arma sónica que has visto antes para expulsarnos del planeta. De esa forma, no habría más chicas mágicas, y por consiguiente tampoco más brujas. Entonces creyeron que ya podían conquistar la Tierra, pero cometieron un error de cálculo. No había más chicas mágicas, pero las brujas seguían existiendo, ya que no había chicas mágicas que las eliminaran. Para hacer frente a la amenaza de las brujas, las chicas con potencial mágico aprendieron a desarrollar la magia de manera natural, convirtiéndose en Chicas Mágicas, que terminaron por eliminar a las brujas. Los Giga-Giga se quedaron sin poder conquistar la Tierra, debido a que aparecieron otro tipo de chicas mágicas, con un poder casi tan grande como el de las que creábamos nosotros, pero que sin embargo, no se convertían brujas, así que no ayudaban a contrarrestar la entropía, por lo que tuvimos que ir a buscar otros planetas donde hubiera seres similares a los humanos. Más adelante, los clanes que conocían la magia se fueron separando, y algunos creían que debían usarla para someter a los demás. Así es como nacieron los Caballeros del Silencio.

-Sí, todo los demás ya lo conozco. Pero entonces, ¿estáis en guerra solo porque os frustrasteis los objetivos los unos a los otros?

-No, ese no es el motivo, es solo el origen. El motivo de verdad viene ahora. Al tener que dejar la Tierra, nos fuimos a buscar otros planetas, pero los Giga-Giga hicieron lo mismo. Así empezó una especie de competición para ver quién llegaba antes al planeta. Los Giga-Giga intentaban llegar antes de que convirtiéramos chicas en chicas mágicas, y nosotros intentábamos hacerlo antes de que llegaran ellos. Al ver que cada vez les costaba más conquistar planetas, decidieron invadir el nuestro, y nos expulsaron con esa arma suya.

Kyoko se sorprendió al oír eso.

-¿Entonces empezasteis una guerra contra los Giga-Giga mandando a las chicas mágicas que creabais a luchar contra ellos para recuperar vuestro planeta?

-No. Bueno, al menos no en esa realidad. – Kyoko se extrañó. – Como ya he dicho antes, somos una raza pacífica, y si bien nos molestó tener que abandonar nuestro planeta, no servía de nada intentar recuperarlo, así que nos limitamos a seguir buscando planetas para crear más chicas mágicas. Sin embargo, debido al deseo de Akari que eliminó a las brujas en todos los universos y en todos los tiempos, la cosa cambió. Las chicas mágicas ya no se convertían en brujas, y no generaban energía para contrarrestar la entropía, así que tuvimos que buscar otra forma de recolectar energía. Fue entonces cuando se nos ocurrió hacer que las chicas mágicas lucharan contra los Giga-Giga. Así, al luchar chicas mágicas contra Giga-Giga podríamos generar energía suficiente para contrarrestar la entropía, y además, podríamos recuperar nuestro planeta.

-Ya veo. Menudo follón tenéis montado.

-Sin embargo, ahora que ya estamos todos informados de lo que pasó, y Akari puede desprender una energía tan grande, ya no vale la pena seguir con esta guerra. Así que hemos ideado un plan para detenerla.

-¿Un plan? ¿No podéis simplemente llegar a un acuerdo entre vosotros?

-Imposible. Los Giga-Giga se niegan a negociar nada con los Incubators. Así que vais a tener que ayudarnos.

-¿Qué? ¿Nosotras?

-Así es. Sois demasiado poderosas para los Giga-Giga. No pueden ganaros. Si les decís que nos devuelvan nuestro planeta o los mataréis, se verán obligados a hacerlo. A cambio, nosotros no mandaremos a más chicas mágicas a luchar contra los Giga-Giga. ¿Qué te parece? Todos salimos ganando.

Kyoko se quedó pensativa unos segundos.

-Lo hablaré con las demás, a ver que dicen. Pero después de derrotar a los Caballeros del Silencio. Ahora eso es la prioridad. Ya hablaremos de eso más adelante cuando los hayamos derrotado.

Kyoko abrió un portal a su mundo.

-Vamos. – Dijo atravesándolo. Kyubey le siguió.


Al cruzar el portal se encontraron con el Holy Quintet y las demás Chicas Mágicas hablando con las ex-Caballeros del Silencio. Se sentían mal por haber estado trabajando para Akira durante tanto tiempo, engañadas, frustradas… Querían compensárselo, y estaban dispuestas a ayudar en su lucha contra sus antiguas compañeras. En ese momento, Nana y Nanamori les estaban explicando la situación, como habían contactado con Kyubey y el Holy Quintet, como habían rejuvenecido, la resurrección de Mirakurun...

-Si me disculpas, voy a ir a un lugar más tranquilo. Tengo que comunicarles esta información a los Incubators de este universo.

-Claro.

Kyubey se fue a contarles la información que había aprendido a los demás Incubators de ese universo.

-Ah, Kyoko, has vuelo. – Dijo Ayano que hasta entonces no se había percatado de la presencia de Kyoko. – ¿Habéis descubierto algo?

-Sí. Por lo visto, la guerra entre los Incubators y las Giga-Giga solo fue por culpa de un malentendido.

-¿En serio? – Preguntó Ayano sorprendida.

-Sí. Y ahora que los Incubators del otro mundo también lo saben, dice que quieren acabar con esta guerra.

-Qué bien, ¿no? – Respondió Ayano con una sonrisa. Pero Kyoko tenía un posado serio, lo que extrañó a su esposa. – ¿Qué pasa? ¿No te alegra?

-No es eso. Lo que pasa es que… Hay algo raro en todo esto… Ayano, ¿tú crees que podría estar ocultándonos algo?

-¿Eso crees?

-No lo sé, pero hay algo raro en él.

-¿A qué te refieres exactamente?

-No lo sé. Es como un presentimiento… Pero después de lo que me ha dicho, entiendo por qué Yui-chan no se fía de él. Y Ganbo también nos lo ha dicho.

Ayano se quedó mirando a Kyoko sin saber que pensar durante unos segundos, pero después soltó unas risitas.

-Bueno, si nos hace algo, Ganbo ya se encargará de hacerle ver las estrellas.

Kyoko también rió.

-Sí, tienes razón.

-Bueno, ¿vienes? Tenemos mucho que hablar con las recién llegadas.

-Sí. – Respondió Kyoko asintiendo.

Kawashita yakusoku wasurenai yo

Me wo toji tashikameru

Oshiyoseta yami furiharatte susumu yo

MAHOU SHOUJO AKARI MAGICA

– LA BATALLA POR LOS TRES MUNDOS –

Itsu ni nattara nakushita mirai wo

Watashi koko de mata miru koto dekiru no?

Afuredashita fuan no kage wo

Nando demo saite kono sekai ayundekou

Tomedonaku kizamareta toki wa ima hajimari tsuge

Kawaranai omoi wo nose

Tozasareta tobira akeyou

Mezameta kokoro wa hashiridashita mirai wo egaku tame

Muzukashii michi de tachidomatte mo sora wa

Kirei na aosa de itsumo mattete kureru

Dakara kowakunai

Mou nani ga attemo kujikenai

CAPÍTULO 8: El segundo asalto

Todas las chicas se encontraban alrededor de una mesa, que aunque era bastante grande, no sobraba casi nada de espacio, ya que ahora eran 19. Kyoko y Nanamori les explicaron todo con todo detalle para que entendieran lo que estaba pasando. Como habían contactado con el Holy Quintet, resucitado a Mirakurun, y como las habían convertido en Chicas Mágicas.

-Ya veo. Así que así es como ha ido la cosa. – Dijo Sakuragi.

-Realmente tuvisteis mucha suerte de contactar con Kyubey. – Continuó Ayaka.

Las demás se quedaron calladas por unos segundos. Es cierto que si no fuera por él no habrían conseguido revivir a Mirakurun ni hacer este paso tan importante, pero también casi mueren Ayano, Yui-chan y Akari-chan por culpa suya. Las tres ex-Caballeros del Silencio notaron ese silencio incómodo.

-¿Qué ocurre? ¿Acaso he dicho algo malo?

-No… Tienes razón. – Empezó Nana. – Si no fuera por él no habríamos conseguido nada de esto. Pero realmente a él le da igual el bando que gane. Lo único que le importa es recolectar la mayor cantidad de energía posible.

-Además, no nos dijo que nos extraería nuestras almas al convertirnos en chicas mágicas. – Siguió Tomoko. – Ya sé que es una ventaja, pero pienso que debería habérnoslo dicho.

-Y mejor no hablemos de lo que hizo en la otra realidad. – Añadió Yui-chan.

-Bueno, bueno, olvidémonos de Kyubey por el momento, ¿de acuerdo? – Intervino Kyoko tratando de calmar la situación. – Lo importante es que hemos dado un gran paso para derrotar a los Caballeros del Silencio. Además, tenemos a tres de sus ex-miembros más cercanas a Akira que nos ayudarán a saber cómo podemos tomarlas por sorpresa.

Sakuragi asintió.

-Realmente me siento mal por lo que hice, y quiero compensarlo de algún modo. Así que os ayudaré en todo lo que pueda.

-Aun así no va a ser nada fácil. – Dijo Ayaka. – Conociendo a Akira, seguro que ha puesto patrullas por todos lados. Ahora que ya no tenéis el factor sorpresa, va a ser muy difícil encontrar un lugar para teletransportarse.

-Bueno, eso no es problema. – Dijo Kyoko-chan. – Seguro que Akari-chan puede ocultar no solo su presencia, sino también la de quién vaya con ella. Gracias a eso no creo que nos descubran.

-¿De verdad podrías hacer eso, Akari-chan? – Preguntó sorprendida Ayaka.

-S-Su-Supongo. No le he probado nunca.

-Pues probémoslo ahora mismo. – Volvió a decir Kyoko-chan. – Akari-chan, prueba a ocultar mi presencia.

Todas se quedaron calladas durante unos segundos, y después Akari-chan soltó unas risitas.

-¿Qué pasa?

-Nada. Es solo… Que sería la primera vez que yo te oculto a ti y no al revés.

-Je, es verdad. Supongo que puede servir como una forma de compensarte por todas las veces que me he burlado de tu falta de presencia.

-Kyoko-chan… – Akari-chan se sentía muy feliz de que su amiga quisiera compensarla por eso, y la otra Kyoko también.

-Vamos, inténtalo.

-Sí.

Akari-chan se pudo al laso de Kyoko-chan y cerró los ojos, concentrándose para tratar de ocultar también la energía de su amiga además de la suya propia. Al cabo de unos segundos, la energía de Kyoko-chan desapareció de golpe, sorprendiendo a las otras.

-Increíble, lo has hecho. – Exclamó Hima-chan.

-¡Ah! ¿¡En serio!?

Justo en ese momento, pudieron volver a notar su energía.

-Ah, Akari-chan, volvemos a notarla. – Dijo Saku-chan.

-Ah, ya veo. Tengo que estar concentrada, je je… – Dijo Akari-chan rascándose la cabeza.

-Pero debemos hacer que esa concentración sea natural. – Dijo Kyoko. – Si no puedes hacer nada más mientras ocultas la energía de otras chicas no nos sirve de nada que puedas hacerlo. Vamos a intentar que hagas otras cosas al mismo tiempo.

Akari-chan asintió.

-Bien, vuelve a ocultar su presencia.

En pocos segundos, Akari-chan volvió a ocultar la presencia de su amiga, esta vez sin tener que cerrar los ojos para concentrarse mejor.

-Bien. Ahora hazme la comida.

-Oye, ¿de qué vas? – Respondió Yui.

-Je je, tranquila, era broma. ¿Realmente te crees que soy capaz de eso? ¡Háznosla a todas!

A todas las chicas les cayó una gota de sudor.

-¿Qué demonios te crees que haces? – Le recriminó su amiga.

-Vamos, vamos. Hacer la comida requiere concentración, ¿no? Es la prueba perfecta para saber si lo puede hacer bien. Además, tengo hambre.

-Pero si acabas de desayunar.

-De eso hace ya casi dos horas.

-¡Eso no es nada!

-Muy bien, lista. ¿Entonces qué propones?

Ummm, a ver… – Yui creó una cuerda. – Akari-chan, prueba a mantener ocultas vuestras presencias mientras saltas la cuerda.

-Ah, vale.

Akari-chan cogió la cuerda y empezó a saltar mientras la hacía girar. Al principio lentamente, debido a que tenía que concentrarse para mantener también ocultas su presencia y la de su amiga, y a medida que se iba acostumbrando, cada vez más rápido.

-Creo… Que ya le… Cojo el truco…

-Bien, prueba a ocultar la presencia de alguien más.

-¡Akari-chan, prueba conmigo! – Dijo Saku-chan emocionada.

Akari-chan seguía saltando, intentando ocultar también a Saku-chan, pero tropezó y cayó al suelo.

-¡Akari-chan! ¿¡Estás bien!?

-Agh… Sí… – Respondía esta mientras se levantaba. – Esto cansa mucho. ¿No podemos probar otra cosa?

-Veamos… – Yui transformó la cuerda en un hula hoop. – Prueba a girar el hula hoop. Al menos así no te puedes caer.

Akari-chan así lo hizo, y volvió a ocultar su presencia y la de Kyoko, y poco después también la de Saku-chan.

-Bien. – Sonrió Yui. – Ahora prueba conmigo.

-¿Tú también? – Decía Akari-chan ya cansada de hacer girar el hula hoop. – ¿Pero cuanta gente va a venir conmigo?

-Es mejor que sepas hacerlo con cuantas más personas mejor. Vamos, inténtalo.

Akari-chan, ya sudando debido al cansancio, intentó ocultar también la presencia de Yui, lo cual consiguió al cabo de unos segundos.

-Wow, la presencia de Yui también ha desaparecido. – Dijo alegre Kyoko.

-Bien, Akari-chan. Ahora, dime, ¿cuánto son 58+9?

-¿Eh? Pues… 67.

-Bien. ¿6x7?

-Eh… Cuarenta… ¿Y dos?

-Bien. ¿69/3?

-¿Qué?

-69/3. Vamos. ¿Cuánto es?

-Esto… Pues… Es… A ver… Emm…

-Akari-chan, tardas mucho. – Dijo Kyoko-chan.

-¡Esto es muy difícil! Además, también tengo que concentrarme en ocultar vuestras presencias y la mía… ¡Ah! ¡Y que el hula hoop no se caiga! – Dijo girando más deprisa dándose cuenta de que el hula hoop se iba cayendo.

-Esa es la idea, saber que puedes hacerlo mientras estás ocupada haciendo otras cosas.

Akari-chan seguía dándole vueltas al hula hoop mientras mantenía ocultas las presencias de Kyoko-chan, Saku-chan, Yui, y la suya propia mientras intentaba resolver la división que le había dicho Yui.

-¡Ahhhh! ¡No puedo!

Yui soltó unas risitas.

-Tal vez era un poco difícil. Pero bueno, veo que puedes hacerlo. Puedes parar.

Akari-chan se sentó en el suelo mientras Yui hacía desaparecer el hula hoop y se volvía a notar su presencia, junto con las de Kyoko-chan, Saku-chan y Akari-chan.

-Akari-chan, ¿ya estás cansada? – Dijo Kyoko-chan – No eres muy atlética, ¿no?

-¡No solo tenía que hacer girar el hula hoop! ¡También tenía que mantener ocultas vuestras presencias y resolver lo que me decía Yui!

-Vamos, seguro que no era tan difícil.

-¿Cuánto son 69/3? – Le dijo Akari-chan secamente

-¿Eh? Esto… Pues… Son… – Todas las chicas miraban a Kyoko-chan. – Eh… Yui, ¿cuánto es?

Yui le dedicó una enorme sonrisa.

-Ni idea.

-¿¡Qué!?

Akari-chan no pudo evitar reír, y pronto se le sumaron las demás chicas.

-Bien, al menos ahora sabemos que Akari-chan también puede ocultar la presencia de otras personas. – Empezó Kyoko. – Esto nos va a venir perfecto para traer a más Caballeros del Silencio cercanas a Akira.

-¿Vamos a traer a mi otra yo? – Preguntó Saku-chan.

-Seguro.

-Qué bien. No me gusta la idea de estar en el bando de los malos.

-Seguro que tus hermanas se alegran de volver a verte. – Le dijo Hima-chan.

-Pse, lo dudo. Siempre me están regañando y nunca se preocupan por mí. No les importo lo más mínimo. Seguro que ellas preferirían que siguiera como Caballero del Silencio para no tenerme que volver a ver nunca más.

-¡RETIRA ESO!

Eso asustó a todas las chicas. Era Sakuragi, que miraba a Saku-chan con enfado.

-¿Eh? ¿Qué…

-¡Retira eso ahora mismo! – Sakuargi se acercó amenazadoramente hasta quedar justo delante de Saku-chan, que retrocedió un par de pasos, asustada. – No vuelvas a decir nunca más que tus hermanas no se preocupan por ti. ¡No vuelvas a decir nunca más que no les importas! ¡No tienes ni idea de cómo les afectó perderte! Nunca han dejado de culparse a sí mismas por lo que pasó. Nunca han dejado de pensar que si no te hubieran gritado, tal vez las cosas habrían sido diferentes. Ese sentimiento de culpabilidad las está destrozando. ¡No tienes ni idea de cómo se sienten! – Sakuragi agarró los hombros de Saku-chan con fuerza. – Te echan mucho de menos… ¡Y por supuesto que quieren que vuelvas! ¡Así que retira eso ahora mismo!

-¡Está bien, está bien, lo retiro! – Gritó Saku-chan asustada.

Sakuragi se calmó y soltó a Saku-chan.

-O-Oye… ¿Acaso me he perdido algo?

Kyoko decidió contarle lo ocurrido.

-Tuviste una pelea con tus hermanas, una más fuerte de lo habitual. Como estabas harta de que siempre te gritaran y te trataran de ignorante, Akira vio en ti un gran potencial para convertirte en Caballero del Silencio. Y…

Sakuragi continuó.

-Yo te entrené. – Dijo con tristeza.

Todas las chicas del Holy Quintet estaban sorprendidas. No sabían esa parte de la historia.

-… Sa… Sakuragi… Lo siento.

La chica negó con la cabeza.

-Soy yo quien lo siente. En realidad es mi culpa.

-Eso no es verdad. – Intervino Hima-chan. – La culpa es de Akira. Ella también te engañó a ti. Ella tiene la culpa de todo.

Kyoko le puso una mano en el hombro.

-Exacto. Así que deja de culparte.

-Lo que ahora deberíamos hacer es decirles a las hermanas de Sakurako que vamos a traerla de vuelta. – Continuó Hima-chan.

Sakuragi asintió.

-Cierto. Kyoko, ¿puedes traerme a dónde estén?

-¿Eh? ¿Quieres ir tú? No creo que se alegren especialmente de verte…

-Lo sé, pero tengo que ir.

-Está bien… Como quieras.

-Ayaka, Risa, mientras podéis explicarles cual sería la mejor forma de actuar contra Akira y los demás Caballeros del Silencio para tener un plan.

-SÍ.

-Bien, llévame allí, Kyoko.

Kyoko asintió y creó un portal, el cual cruzaron las dos.


Hanako estaba en trabajando en el escritorio de su casa, cuando la llamaron al móvil.

-¿Uh? ¿Kyoko? – Dijo mirando extrañada el nombre de la rubia en la pantalla de su móvil. La chica contestó. – Dime Kyoko.

-Hanako, tengo algo que contarte.

-Dime. – Respondió ésta.

-Te lo quería contar por móvil antes que decírtelo en persona, no fuera que te diera un shock.

-¿Eh? – Dijo ésta extrañada. – Por cierto, ¿tu voz no es más aguda que antes?

-Ju ju ju, eso es precisamente lo que quería contarte. ¡Yo y las demás chicas del Concilio volvemos a tener 14 años!

Hanako no dijo nada durante unos segundos.

-¿Eh?

-¡Hemos rejuvenecido, Hanako! ¡Ahora volvemos a tener tanto poder como el que teníamos entonces!

-¿Pero… Qué dices?

-Como lo oyes. Sé que es difícil de creer, pero pensé que debía contártelo por móvil antes, no fuera que te diera algo verme de golpe más joven.

-Espera, Kyoko, ¿es en serio?

-Abre la puerta de tu casa y compruébalo por ti misma.

-¿Eh? – Hanako se dirigió a la puerta de la entrada y la abrió, encontrándose con Kyoko joven sosteniendo un móvil cerca de su oreja.

-Hola.

Hanako se quedó de piedra.

-E-E… ¿Entonces era verdad?

-Claro. ¿Acaso creías que mentía?

-¡E-E-Esto es increíble! ¡Nadeshiko, ven!

-¿Qué pasa Hanako? ¿Por qué esos grit…

Nadeshiko se quedó de piedra al ver a Kyoko.

-¿¡K-K-Ky-Kyoko!?

-La misma. – Respondió ésta con una sonrisa.

-¡Nadeshiko! ¡Kyoko ha rejuvenecido!

-Ya… Ya lo veo… – Dijo Nadeshiko alucinando. Entonces se dio cuenta de algo. – Esto… Si estáis una delante de otra… ¿Por qué habláis por móvil?

Hanako se dio cuenta de que no había colgado y al igual que Kyoko, lo hizo. Ella sí que se había dado cuenta, pero no había hecho debido a que Hanako seguía hablando por él.

-¿Pero cómo lo has hecho? – Preguntó Hanako sorprendida.

Es gracias a Kyubey, un ser de otra dimensión. Nanamori contactó con él en uno de sus sueños, y ahora que nos ha rejuvenecido tenemos más poder que antes.

Nadeshiko: Espera, ¿NOS?

-Sí. Las demás chicas del Concilio también han rejuvenecido. La mala noticia es que los Caballeros del Silencio también… Pero bueno, no importa, ¡porque hemos descubierto la manera de derrotarlas de una vez por todas!

Las dos hermanas alucinaron.

-¿¡En serio!?

Kyoko asintió.

-Kyubey nos ha traído con él a 5 chicas mágicas de su mundo. ¡Son otras dobles nuestras! Hay una versión mía, otra de Yui, otra de Akari, otra de Himawari, y también una de Sakurako. ¡Y esta Akari puede convertir a los Caballeros del Silencio en Chicas Mágicas! – Las dos hermanas escuchaban, atónitas, aquello.

-Y… ¿Estáis seguras de que funcionará? – Preguntó finalmente Nadeshiko.

-Ju ju… ¿Y si os digo que ya hemos convertido a 3 Caballeros del Silencio en Chicas Mágicas?

-¿¡EN SERIO!?

Kyoko asintió.

-Así es, y... Bueno… – Dijo Kyoko empezándose a mostrar algo insegura. – Una de ellas quiere hablar con vosotras…

Kyoko se apartó, dejando pasar a la chica castaña, que había estado todo el rato escondida al lado de la puerta. Las dos hermanas no podían creerlo, casi se desmayan, querían correr y abrazarla, querían ver que su hermanita había vuelto, querían decirle que lo sentían y todo lo que se perdieron durante tantos años… Pero entonces la ex-Caballero del Silencio levantó lentamente su mirada, revelando así que tenía los ojos del mismo color que su cabello. Fue entonces cuando comprendieron que no era Sakurako.

-Ho-Hola... – Dijo Sakuragi con un hilo de voz.

La alegría de las hermanas Omuro se evaporó tan pronto había llegado, dejando paso al odio acumulado durante tantos años contra esta persona.

-Sakuragi... – Dijo Hanako con la voz temblorosa debido a la ira acumulada.

Sakuragi respiró hondo.

-Yo...

Antes de que pudiera decir nada más, Nadeshiko le dio un fuerte puñetazo en la cara, derribándola de golpe.

-¡TÚ! ¡TÚ APARTASTE A SAKURAKO DE NOSOTRAS! ¡TÚ HICISTE QUE NOS ODIARA!

-La verdad es que fuisteis vosotras mismas las que hicisteis que os odiara. Yo sólo me encargué de mostrarle el camino de las sombras.

Nadeshiko la golpeó de nuevo.

-¡No eres nadie para darme lecciones! ¡Tú fuiste la que manipuló a nuestra hermanita y la metió en esta guerra en donde podría morir de un momento a otro! ¡ELLA ES DEL CÍRCULO CERCANO DE LA MALDITA DE AKIRA! ¡JUSTO EN LA LÍNEA DE FUEGO!

-Yo también fui manipulada, por eso hice lo que hice. – Dijo Sakuragi levantándose de nuevo y con la mano en la mejilla.

-¿¡Y crees que te vamos a perdonar así como así!? – Dijo Hanako avanzando también. – ¡Por mucho que ahora seas una de las buenas no cambia lo que hiciste! De hecho, dudo que ahora lo seas. ¿¡Cómo puedes tragarte semejante cuento, Kyoko!? ¿¡Es que además de volverte joven también te has vuelto estúpida!?

Kyoko iba a decir algo, pero Sakuragi habló primero.

-Deja a Kyoko en paz, este problema es entre nosotras. Lo que deberías hacer es golpearme como ha hecho tu hermana, ¿quieres?

Aquella invitación era todo un detalle. Hanako no se lo pensó dos veces y le dio un tremendo puñetazo en el estómago a Sakuragi, que ni siquiera se defendió, causándole un gran dolor. Ver el sufrimiento de la chica hizo sentir bien a Hanako, mientras Kyoko simplemente miraba aquello con temor.

-¿Feliz? – Dijo en cuanto recuperó el aliento.

-¿Por qué no nos dices mejor por qué demonios has venido?

Sakuragi suspiró.

-Porque es lo mínimo que puedo hacer. Nada va a borrar lo que hice cuando mi alma estaba literalmente llena de tinieblas, pero puedo intentar enmendar mis errores. Sé que no me vais a perdonar, y no me importa, no os lo estoy pidiendo. Pero os prometo que haré lo posible para traer de regreso a Sakurako. Lo lamento, durante años sólo supe manipular y ser manipulada, pero eso cambió. Sólo quería decir eso.

Las dos hermanas tuvieron que usar todo su autocontrol para no golpearla de nuevo, pero al final aceptaron.

-Más te vale que nos traigas de nuevo a Sakurako – Dijo Nadeshiko.

-Os prometo que haré todo lo que pueda.

Kyoko miraba la escena con algo de miedo. Había tanta tensión que prácticamente se podía cortar el aire, así que decidió romperla. Con una sonrisa forzada dijo:

-Ah, por cierto, Mirakurun ha resucitado.

Las dos hermanas tardaron un poco en responder.

-¿Eh?


En la sede del Concilio de la Luz se abrió un portal, por el cual salieron Kyoko, Sakuragi, Hanako y Nadeshiko. Ellas dos se sorprendieron al ver a otra Kyoko, dos Yuis, dos Ayanos (una era Ayaka), dos Rises (una era Risa), Akari, Himawari, y sobre todo a Sakurako, y las chicas del Holy Quintet se sorprendieron al ver a Hanako adulta y a Nadeshiko aún más adulta.

-Mirad, estas son las chicas mágicas que hemos traído de otro universo. Ella es la otra Sakurako.

-¿¡Ellas… Son mis hermanas!? – Exclamó Saku-chan sorprendida.

Nadeshiko, sorprendida, se acercó poco a poco a Saku-chan.

-Sakurako… – Nadeshiko sonrió y la abrazó. – Ya sé que no eres mi auténtica hermana, pero… Por favor, déjame abrazarte.

-A mí también. – Saku-chan notó como otra chica la abrazaba por detrás.

-¿Ha-Hanako? Vaya… Has crecido mucho.

Las dos hermanas solo soltaron unas pequeñas risitas. Era como tener a Sakurako de vuelta.

-Realmente eres igual que la Sakurako que recordamos. – Dijo la Omuro mayor.

-Es normal, al fin y al cabo somos la misma persona.

Las dos hermanas rieron.

-Sakurako…

-¿Tanto… Me echáis de menos?

-¡Por supuesto! Perderte fue… Lo peor que me ha pasado en la vida.

Saku-chan se impresionó ante la fase de Nadeshiko.

-Aún recuerdo el día en que te uniste a los Caballeros del Silencio. – Continuó Hanako. – Fue el día más triste de toda mi vida. El día… En que te perdimos.

Saku-chan estaba asombrada de que sus hermanas la quisieran tanto, y se sentía triste por haber creído que no la querían. Las demás integrantes del Holy Quintet también miraban aquella escena, bastante tristes por lo que decían las hermanas de Sakurako, sobre todo Akari-chan, la más sensible de todas, que a duras penas pudo aguantar sin llorar. Saku-chan sonrió y abrazó a sus hermanas de otra dimensión.

-Tranquilas, vamos a recuperar a mi otra yo. No soporto la idea de estar en el bando de los malos.

-Espero que lo consigáis. – Dijo Nadeshiko separándose de Saku-chan.

-Tranquila, mientras tengamos a Akari-chan con nosotras no hay de qué preocuparse. Ella va a hacer volver a mi idiota otra yo al bando de la luz.

Las dos hermanas miraron a Akari-chan, que estaba un poco avergonzada.

-Akari. Te encargamos que nos devuelvas a nuestra hermana. – Dijo la mayor.

-Te lo pedimos por favor. – Siguió la menor.

-S-Sí. No os preocupéis. No vamos a descansar hasta que no hayamos convertido a todos los Caballeros del Silencio en Chicas Mágicas.

-Confiamos en ti, Akari. Tú puedes.

-¡S-Sí! – Akari-chan se estaba poniendo roja. Que de pronto fuera tan importante la hacía muy feliz, e incluso se sentía un poco avergonzada por tantos halagos que estaba recibiendo recientemente.

De pronto, Hanako miró algo extrañada hacia la ventana.

-¿Eh? ¿Qué es "eso"?

-Soy Kyubey.

Todas se sorprendieron al ver a Kyubey en el marco de una ventana.

-¿Eh? Kyubey, ¿cuánto hace que estás aquí? – Preguntó Ayano.

-Desde un poco antes de que llegaran las hermanas de Sakurako.

-¿Y por qué no dijiste nada? – Preguntó esta vez Chinatsu.

-No tenía nada que decir.

-Nadie notó que estabas aquí. Parece que tú sí que tienes falta de presencia, Kyubey.

Todas las chicas rieron. Todas excepto Kyoko, que solo miraba a Kyubey con recelo. Ayano se dio cuenta. La preocupación de Kyoko era real. Ayano empezó a preguntarse si realmente el Incubator les estaría ocultando algo. Tampoco sería de extrañar. Después de todo, ya lo hizo una vez, causando que casi murieran ella, Yui-chan y Akari-chan.

-Un momento. – Dijo Nadeshiko. – Tú eres el que ha traído a estas cinco chicas mágicas y ha revivido a Mirakurun, ¿verdad?

-Así es.

-Te estoy muy agradecida. Gracias a ti, vamos a poder recuperar a nuestra hermana.

-Sí, muchas gracias. – Siguió Hanako.

-No me deis las gracias. De hecho, a mí no…

Kyoko le tapó la boca antes de que pudiera seguir (curioso que aunque no la mueva, la necesite para hablar) extrañando a Hanako y a Nadeshiko.

-Je je… Es mejor que no sepáis los detalles. – Les dijo Kyoko con una sonrisa forzada. – Por ahora es mejor que volváis a vuestra casa. No dudéis que os avisaremos en cuanto recuperemos a Sakurako.

Las dos asintieron. Kyoko creó un portal y las dos hermanas cruzaron. Kyoko suspiró aliviada. Todas las demás se fijaron entonces en el moretón que tenía Sakuragi en la mejilla.

-No… Ha ido muy bien, ¿verdad? – Le preguntó Ayaka.

-De hecho ya me lo esperaba, pero no me importa, tenía que hacerlo.

-Bueno, Ayaka, Risa, ¿qué tenemos? – Dijo Kyoko. – ¿Habéis tramado algún plan?

-En realidad sí. – Respondió la primera. – Akari-chan, Ayano, Yui-chan, y yo volveremos a Japón ocultando nuestra presencia para que no nos detecten. Entonces nos infiltraremos en la secundaria Nanamori y con la habilidad de Yui-chan de parar el tiempo, capturaremos a Himawari, Sakurako, Yui, Keiko, o a quién encontremos. Además, también les hemos explicado varias cosas importantes sobre los Caballeros del Silencio, como sus técnicas de lucha, su organización interna, y sobre todo, como creemos que reaccionará Akira a este nuevo asalto.

-AUNQUE LA CONOZCAMOS DESDE HACE MUCHO TIEMPO, LA VERDAD ES QUE ES MUY DIFÍCIL SABER COMO REACCIONARÁ. ELLA ES EXTREMADAMENTE INTELIGENTE, Y UNA MUY BUENA ESTRATEGA. LA VERDAD ES QUE ES MUY DIFÍCIL SABER COMO VA A ACTUAR.

Sakuragi asintió.

-Ella fue la primera en darse cuenta de que habíais traído a chicas mágicas de otro universo.

Ninguna dijo nada durante un rato. Finalmente, Nana habló.

-Bueno, mientras les explicáis a Kyoko y a Sakuragi el plan con más detalle, aún tenemos unas horas para entrenar. Ahora que los Caballeros del Silencio ya saben que Akari-chan sigue viva, ya no tenemos ese factor sorpresa, así podemos entrenar liberando todo nuestro poder sin importar si nos detectan. – Las chicas asintieron. – Bueno pues, vamos allá.

Todas las chicas excepto Kyoko, Ayaka, Risa y Sakuragi se dieron de las manos al tiempo que Kyubey se subía al hombro de Akari-chan, y se teletransportaron a las montañas de los dos últimos días para seguir entrenando. Akari-chan cada vez conseguía liberar más energía más fácilmente, aunque eso le cansaba bastante, pero no lo suficiente como para no poder seguir entrenando. Las otras chicas estaban impresionadas.

-Realmente es impresionante. Eso es la mitad de la energía de desprendió la otra vez. Y si esa no era ni la mitad de su poder… Significa que esto no es ni una cuarta parte… ¿Cómo puede ser tan poderosa?

-Oye, Funa… Digo Yui. Si ella es tan poderosa, y además, solo atacan ella, Ayano, y tu otra yo, ¿para qué tenemos que entrenar nosotras?

-¿Es que no has escuchado el plan de Ayaka? Este es solo el primer paso para acabar con el círculo más cercano a Akira, para debilitarla. Una vez se quede sin la gente en la que más confía, será el momento de pasar a la acción todas juntas. Tomaremos la secundaria Nanamori y destruiremos a los Caballeros del Silencio atacando desde dentro.

Saku-chan se puso la mano en el mentón y bajó la mirada, pensativa. Yui se extrañó.

-¿En qué piensas?

-Me preguntaba por qué nuestra escuela se llama igual que la mangaka de Mirakurun.

-¿En… Serio estabas pensando en esto?

-¿Lo sabes?

-… Hay… Muchas Nanamoris… Lo sabes, ¿verdad?

-Pero aun así no deja de resultarme curioso.

-Pero si no tiene ninguna importancia… – Pensaba Yui con una gota de sudor. – Bueno… ¿Y si mejor empezamos a entrenar nosotras también?

-Bueno, vale.

Y así pasaron el día hasta la tarde. En muy poco tiempo habían mejorado mucho, y Akari-chan ya podía desprender una cuarta parte de su poder total sin ningún problema. Llegada la noche, llegó la hora de atacar. Hasta ahora habían ido a Japón cuando en América amanecía, lo que, por la diferencia horaria, hacía que llegasen allí cuando estaba anocheciendo. Pero esta vez llegarían a Japón nada más amanecer, así la escuela Nanamori aún estaría cerrada. Era la sede de los Caballeros del Silencio, pero seguía siendo una escuela. Nana les dio unas gafas mágicas que ella misma había creado para ver en la oscuridad. Las necesitarían, pues la secundaria Nanamori, como sede de los Caballeros del Silencio, se había convertido en un lugar completamente oscuro. Literalmente. Nada de luz entraba por ningún sitio. Si querían ver tendrían que emitir luz, y esa no era una opción, pues las detectarían enseguida, así que Nana creó estas gafas especiales.

-Mucha suerte. – Dijo entregándoles las gafas.

-Gracias. – Respondió Ayaka mientras se las colocaba. – ¿Estáis listas?

Yui-chan, Ayano y Akari-chan asintieron, y esta última se concentró para ocultar la presencia de las tres. Una vez hecho, Ayaka abrió un portal.

-Bien… Vamos allá.

Las tres chicas cruzaron y aparecieron en un lugar que parecía ser un almacén. Yui-chan y Akari-chan se quitaron un momento las gafas solo para comparar. Se las tuvieron que volver a poner en seguida, pues sin ellas no se veía nada.

-Nishigaki-sensei realmente ha hecho un buen trabajo. – Susurró Akari-chan. – Suerte de estas gafas, sino no veríamos nada.

-Sí. Ahora que soy una Chica Mágica yo tampoco puedo ver nada. – Contestó también susurrando Ayaka. – Cuando era una Caballero del Silencio podía ver perfectamente aunque estuviéramos en la más absoluta oscuridad. – Ayaka cerró los ojos concentrándose para intentar captar la energía de alguna de sus excompañeras. – Ya lo tengo.

-¿Están Himawari y Sakurako? – Preguntó su doble.

-No. Pero sí que están Yuri y Keiko. Si nos las llevamos a ellas, ya no quedará ninguna doble vuestra bajo el control de Akira. Sería un golpe más fuerte si perdieran a Himawari y Sakurako, pero no podemos esperar. Vamos a tener que llevárnoslas a ellas.

Las demás asintieron.

-Bien, tened mucho cuidado. Seguidme, no es separéis de mí en ningún momento. Y sobre todo, no hagáis nada de ruido.

Volvieron a asentir.

-Bien, vamos allá. – Dijo empezando a andar. – Yuri, Keiko. Vamos a salvaros, os lo prometo.

Itsuka kimi ga hitomi ni tomosu ai no hikari ga

Toki wo koete

Horobi isogu sekai no yume wo

Tashika ni hitotsu kowasu darou

Tamerai wo nomihoshite

Kimi ga nozomu mono wa nani?

Konna yokubukai akogare no yukue ni

Hakanai ashita wa aru no?

Kodomo no koro yume ni miteta

Inishie no mahou no you ni

Yami sae kudaku chikara de

Hohoemu kimi ni aitai

Obieru kono te no naka ni wa

Taorareta hana no yuuki

Omoi dake ga tayoru subete

Hikari wo yobisamasu negai