Notas: Hola ¿que tal? siento que este capitulo tambien ha salido algo cortito, pero bueno, espero que almenos os siga gustando. Respecto al anterior me he dado cuenta de que todo el mundo ha dicho "padre de Zoro", entonces me asaltó la duda: ¿Alguien se dio cuenta de que es el maestro? xD

Gracias a Sumiko y a Ryoskuro por sus comentarios

Capitulo 7

Abrió los ojos de madrugada, dejándolos entrecerrados. Todo estaba tranquilo, oscuro, apacible. Sintió algo a su espalda. Al voltear la cabeza hacia atrás con cuidado vio que el peliverde estaba durmiendo de lado y pegado a él.

Cauteloso y por debajo de las sábanas, Mihawk, se puso de cara a él apoyándose en su codo y quedando semitumbado. Lo observó con el semblante serio, acariciándole suavemente el pelo y la cara.

No llevaban mucho tiempo viéndose, aún así sus encuentros se limitaban a estar en casa, a estar en la cama. Podría pensarse que era algo normal, ninguno de los dos era de palabras bonitas y galanterías; sin embargo le extrañaba.

Todas las parejas anteriores que había tenido, por poco caprichosas que hubiesen sido, pedían detalles. Zoro no pedía nada, nunca.

Recostó su cabeza en la almohada. No supo en que momento volvió a quedarse dormido.


Esa mañana, variando un poco en lo cotidiano, fue Mihawk el que se levantó después. Al abrir la puerta de su habitación se encontró con un agradable olor a café y un peliverde sentado en su sofá tomando la posición de loto y dibujando más que concentrado en su libreta.

-Buenos días.- le saludó el mayor, pero visto estaba que Zoro no entendía su alrededor en ese momento.- eh.- volvió a intentar dándole un suave golpecito en la nuca.

El joven reaccionó y miró al mayor.

-Ah... Buenos días. He hecho algo de café por si te apetece.

-Ya, lo he olido.- dijo y rodeó la mesa para sentarse al otro lado del sofá.- ahora me pondré una taza.

-Vale.- volvió a mirar su libreta y siguió dibujando.

El mayor se quedó observándolo, casi embobado con el movimiento del lápiz en su mano. Zoro se dio cuenta de ello y cruzó su vista con la del otro.

-¿Pasa algo?

-¿Mm?- reaccionó él esta vez.- No.- respondió con su característica y seria naturalidad.

-Ah.- iba a ponerse otra vez a dibujar.

-¿Quieres que te invite a cenar?

Ante eso y algo sorprendido Zoro volvió a levantar la cabeza para mirar al moreno, quien había hecho esa pregunta con toda tranquilidad, como si le hubiese preguntado si quería azúcar en el café o algo así; su cara tampoco es que expresara demasiado.

-¿En plan cita?

-Sería lo normal.

-Pues...- miró hacia otro lado, un poco incómodo.- No sé... yo no tengo dinero para...

-Acabo de decir que te invito.

-Ya...

Y justo cuando Mihawk apartó la cabeza asumiendo la negativa le vino una respuesta inesperada.

-Vale. Me gustaría ir a cenar.


-¡Ah! ¿¡Que coño haces!?- se le quejó a Sanji cuando este le roció por detrás con una sustancia extraña.

-Colonia.

-¿¡Pero quieres parar!? Haces que me arrepienta de habertelo contado, voy demasiado arreglado.

-Vas estupendo, ten un poco de fe en ti mismo.

Zoro le lanzó una mirada asesina. Pero Sanji ni se inmutó y volvió a abrirle el cuello de la camisa para rociarle.

-¡Para ya!

-No, si ya está.

-¡Ah!- resopló exasperado.- si ya me había echado yo desodorante.

-No seas prehistórico, el desodorante es para eliminar el sudor y la colonia para oler bien.

-La colonia es de gays.

-... ah.

Desde el salón sonó el timbre y seguido la voz de Nami contestando. Con un suspiró de alivió el peliverde salió del cuarto de baño. No iba tan arreglado como en su primera "cita", cierto era que llevaba su camisa verde de mangas largas porque al rubio se le había metido entre ceja y ceja, pero al menos le había dejado llevar unos vaqueros negros con sus tenis. Aun así le preocupaba que Mihawk le hubiese dicho un sitio algo "informal".

-Ya está subiendo por las escaleras.- le avisó la pelirroja.- Vaya, estás muy guapo.

Zoro iba a contestar con una gracias, pero Sanji volvió a aparecer.

-Jersey y abrigo, toma.- le dio de manera que Zoro no tuviera mas remedio que coger aquel jersey de cuello de pico y gabardina larga, ambos negros.

-...Sanji...

-Ni me rechistes, estamos en una ciudad que parece que vivimos en Londres y rara vez hace calor. Y a saber donde te lleva ese para que al final vengas resfriado.

Los otros dos miraron un poco perplejo a Sanji.

-Haz caso a tu madre, Zoro.- le dijo Nami divertida.- solo se preocupa por ti.

-¡No me preocupo por él! Pero si se jode me toca aguantarle.

-Venga, te angustia que el niño salga por ahí con un desconocido.

-¿Desconocido?- preguntó el peliverde colocándose el jersey.- pero si con eso de la cita a ciegas ya deberías haberle visto ¿no? En una foto digo.

-No, los de la compañía te dan datos para que lo reconozcas pero no te enseñan quien es.

-Normal.- asintió ella.- si es una persona que no conoces de nada te guiarías solo por el físico, la mayoría quedarían desechados sin oportunidad alguna.

El timbre volvió a sonar, esta vez en la puerta del piso. Nami abrió ilusionada con un leve grito de rata y tanto Sanji como ella se quedaron de una pieza al ver al atractivo profesor que esa noche iría a conjunto con el peliverde mas también llevaba una gabardina negra.

-Buenas noches.- dijo en general y miró a Zoro.- ¿Estás listo?

-Si, vámonos.- adelantó sus pasos para cruzar el vano.- hasta luego.- despidió a sus dos amigos tirando del pomo para que esta se cerrara sola, cosa que evitó Sanji para darle un último recado.

-¡Y no vuelvas muy tarde!

No supo si fue escuchado, que seguramente si porque en ese piso se escuchaba todo. Cerró con un suspiró la puerta y miró a su pelirroja.

-¿Que te parece?- le preguntó con un hilillo de preocupación.- ¿Crees que es buen tipo?

-Lo que creo es que el año que viene me apunto a Historia del arte. ¿Salimos nosotros también?


El sitio se encontraba de cara al río y muy cerca del piso, así que no les costó nada ir andando. Las temperaturas estaban bajando bastante y una pequeña brisa gélida hacía la idea de entrar en el local cada vez más agradable. Pero el móvil de Mihawk sonó justo en el momento en que Zoro abrió la puerta.

-Vaya.- dijo molesto mirando el nombre en la pantalla.- Lo siento, he de contestar. Pero no tardaré.

-No importa, iré cogiendo mesa.

Así se separaron y el peliverde de adentró en el interior. La luz era tenue y anaranjada, una barra cuadrada residía en el centro mientras que las mesas de madera se mantenían adosadas alrededor de las cuatro paredes, igual que los sofás de cuero rojo que franqueaban cada una de ellas. No era un sitio desagradable, al contrario. Y había gente, pero ni mucho menos estaba abarrotado. Zoro tomó su sitio al lado de una de las ventanas vidriadas de colores que no formaban ningún dibujo en particular.

Suspiró.

Estaba nervioso, o mejor dicho, estaba incómodo. No tenía porque, después de todo esto es lo que hacían las parejas ¿No? Tienen sexo, salen juntos, se quieren...

Una presión en el pecho estaba empezando a punzarle cuando de repente alguien puso una mano en su hombro. Se volvió pensando que era Mihawk, pero su respiración entera se paró al ver a su profesor de iconografía sonriéndole con amabilidad.

-Vaya sorpresa ¿Eh?

-Pro... profesor Shanks.

-Anda, pero si te sabes mi nombre, parece que has atendido en mis clases más de lo que me esperaba. ¿Has venido con alguien? ¿Te importa que te acompañe?

-Bueno... yo... en realidad espero a alguien.

-Bah, te haré compañía mientras esperas.- dijo sentándose enfrente suya.- No te preocupes, me iré en cuanto llegue tu novia. Soy una persona discreta.- se llevó su botella de cerveza a la boca.

Zoro, nervioso ahora de verdad, lo observó. Cierto era que su pelirrojo profesor era siempre muy alegre, pero algo le daba que se había bebido más de una cerveza; no es que estuviera borracho, pero se le notaba el puntillo.

-¿Vienes mucho por aquí?

-No, es la primera vez que vengo.

-Yo antes venía mucho con Mihawk, pero ahora nos es más cómodo cualquier bar de la facultad antes de volver a casa.

-¿Ha dicho...- las sorpresa obstruyó sus palabras.- Mihawk?

-¡Si!- contestó alegre.- Tu profesor de medieval- rió.- Es cierto que no tiene cara de diversión pero también es persona.

-¿Él y usted se conocen?

-Amigos íntimos desde hace mucho, mucho tiempo.-suspiró.- Es un buen hombre, lastima que sea tan cínico en el amor.

Algo volvió a golpear el pecho del joven.

-¿Cínico?

-Si, cínico y sin escrúpulos.-hablaba sin mirar al peliverde.- Siempre que encuentra a alguien que le guste no es porque se enamore sino por otros motivos más siniestros. Analiza al sujeto y comienza la caza. Toma su papel, dice lo que la presa quiere o debe oír y esta queda atrapada en su telaraña, todo eso hasta que se cansa, claro. ¿Cuantas mujeres y algún que otro muchacho habré visto caer ante él? Es su forma de vida y la respeto porque es mi amigo, pero me da pena. No por sus lista interminable de personas deprimidas o iracundas sino por él mismo, es incapaz de enamorarse de alguien. Yo mismo le organicé una cita a ciegas a ver si así ocurría un milagro, pero no. "Atractivo" es lo único que dijo del chico.- suspiró con exasperación y volvió a beber de su botella.- por cierto, la primera vez que vi tu nombre me quedé algo pensativo, creo que me suena de algo pero no se exactamente...

Quedó callado mas se dio cuenta de que no estaba hablando con nadie, el chico se había marchado.


El moreno entró con un resoplido. Tres meses esperando esa llamada del departamento de arqueología para que viniera precisamente en ese momento, además de que le habían entretenido más de lo previsto.

-¡Mihawk!

Abrió los ojos expresando pura incredulidad, en ellos se reflejaban la figura de Shanks.

-¿Que demonios haces tu aquí?

-Eso mismo te podría preguntar yo a ti campeón.- se le colgó del cuello en plan amistoso con un solo brazo, en su mano libre llevaba otra botella.- ¿Te ha entrado la vena nostálgica como a mi? Pues es una coincidencia porque me he encontrado con unos de nuestros alumnos.

-¿Que?- algo en su interior le gritaba "alarma".

-Si, si. Increíble ¿Verdad? Era ese al que aprobé ¿Te acuerdas? La verdad creo que me he ido un poco de la lengua. Ya sabes que me pasa cuando bebo un poquito. No sé si lo que he contado le ha aburrido demasiado.- carcajeó.- Salió corriendo.

-¿Que le has contado?

-Nada en particular. Empecé a hablarle de ti y le conté como eras con tus "presas".

-¿Mis... presas?- un gota de sudor cayó por su sien.

-Si, como cortejas a las damas y como no te has enamorado ni una vez en tu larga y ancha vida.

-Me voy.- se deshizo de su brazo.

-¡Pero tómate una cervecita conmigo!

El frío del exterior volvió a pegarse a su cuerpo. Shanks no le siguió. Caminó mirando a un lado y a otro, más inquieto de lo que demostraba y quería admitir. Sus pasos cada vez iban más deprisa y cuando quiso darse cuenta estaba corriendo.

Llegó a la calle Log pose, el portal estaba abierto y rápidamente subió las escaleras hasta el cuarto piso. Pulsó el timbre una y otra vez a la vez que aporreaba la puerta.

-¡Zoro! ¿¡Estás ahí!? ¡Zoro!...- resopló- Maldita sea..

-¿Que haces aquí?

La voz a su espalda le sobresaltó. Giró la cabeza. No era otro que el peliverde.

-¿Dónde...?

-Fui a pasear por el río.- apartó la mirada, serio.- Necesitaba ordenar mis ideas.

-¿Has hablado con Shanks?

-Si.- asintió con la cabeza.

Mihawk suspiró por la nariz y dio la espalda a la puerta.

-¿Que piensas hacer?

Zoro seguía sin mirarle.

-No lo sé. Porque... realmente me gustaría seguir contigo.

Los parpados del mayor se abrieron.

-¿Qué?

-Solo... -bajo sus ojos la piel se veía en un tono levemente más cálido.- si tu quieres, claro.

El mayor se quedó literalmente con la boca abierta.

-¿No te importa nada de lo que has escuchado?

-No. Eso no tiene nada que ver conmigo.

Mihawk asentó esas palabras poco a poco y la sorpresa fue sustituyéndose en su rostro por una sonrisa. Abrazó al peliverde con fuerza, pero sin hacerle daño, y hundió la cara en la curva de su cuello.

-Hueles a colonia.

El peliverde se puso rojo hasta las orejas.

-N-no ha sido cosa mía, Sanji...- fue callado con un beso.

Después, todo se volvió algo borroso. No recordaban haber entrado en la casa, ni desnudarse, ni meterse en la pequeña cama del peliverde. Al volver a ser conscientes Zoro ya estaba tumbado bajo el otro y ambos eran golpeados por las luces artificiales de la calle. Mihawk no podía dejar de fijarse en las pupilas del peliverde.

-Creo que me estoy volviendo loco.

Esa vez todo fue diferente. Tal vez porque Mihawk volvió a por Zoro cuando no lo encontró en el restaurante, tal vez porque el joven vio al profesor golpeando la puerta como si le faltara el aire.

Ya no era solo sexo.

Continuara...