Capítulo 8: Vida familiar.

(Voz de Alex)

"Con cuidado... cuidado..." Me dijo Billie mientras le bajábamos entre los chicos y yo de la camioneta a la calle pavimentada del pueblo. "Ya está. Gracias."

"No hay de qué." Afirmamos sonriendo.

"Mamá, Carrick y yo iremos a ver los carneros ¿vale?" Me dijo Alexiel.

"Está bien, pero no os separéis mucho, y recordar que no tenemos mucho dinero como para andar cogiendo caprichos." Les dije sonriéndoles mientras le pasaba a Eddy una paca de lana de nuestras ovejas.

"Ya, pero si tuviésemos uno podríamos tener corderos más a menudo." Me dijo Alexiel.

"Desde luego, pero no podemos andar por ahí comprando tonterías." Afirmé. "Además, luego tenéis que venir al puesto, hay muchas cosas que vender."

"En estos dos meses te juro que aún no he entendido para nada de qué va esto." Afirmó Eddy cogiendo la carretilla con unas cuantas cajas de manzanas, peras tempranas y otros productos de la tierra.

"Este es vuestro primer mercado ¿no?" Les dije sonriendo. "Bueno, resulta que aquí lo que no se come en casa se intercambia aquí por dinero, y ese dinero luego nos permite coger más comida que nos falta en casa. A ver, cuidado que voy con más pacas." Dije saltando por la borda de la furgoneta tras descargarla como podría hacer cualquier humano normal y corriente.

"Y a dónde se supone que hay que llevar esto." Me dijo Jacky sepultado tras unas pacas de lana.

"¿Veis el puesto donde está la princesa con alas?" Le dije sonriendo. "Pues ahí es nuestro stand."

"Bueno, bueno, vosotros seguir al abuelo Billie." Les dijo él que llevaba una carretilla tras la silla con el resto de productos manufacturados compuestos de empanadas, pasteles, tartas y garrafas de sidra hecha con nuestras manzanas. "Llevo 3 años ayudando a montar nuestro puesto."

"Por cierto, luego podéis ir a daros una vuelta por la feria." Les dije. "Eso sí, a las 4 me gustaría que fueseis a encargaros del puesto porque yo participo en el concurso de pasteles de la feria. Y este año... vengo aún más preparada."

"Eso estará por ver, querida." Me dijo Molly O'Toddler, la hija mayor de los O'Toddler de abajo. "Mi madre es la campeona invicta."

"Pero este año mi madre juega buenas cartas." Afirmó Brenna Finnegan.

"Ah... pero es que este año yo también apuesto fuerte." Afirmé sonriendo. "La verdad es que siempre gana 'Mamma' O'Toddler, es la mejor pastelera del pueblo, su marido es el panadero y ella hace los pasteles." Les dije a los chicos cuando las mujeres se hubieron ido. "Y la madre de Brenna, la señora Eithne Finnegan... dios, es ama de casa, pero los Finnegan son cabezotas y sus mujeres aún más. Deberíais ver a Brenna arreglándo cosas con sus hermanos, y eso que en teoría ella es solo la repartidora."

"Mujeres fuertes, que bien." Me dijo Jacky. "Serán como las Valerius Black ¿no?"

"Muy gracioso, Jaky." Le dije mientras poníamos las cosas en el mostrador de nuestro puesto. "Por cierto, si os preguntan sois los hijos de los O'Connells, solo que ahora nos apellidamos O'Toddler, pero de los O'Toddler de la cima de la colina ¿vale?"

"Entonces soy... ¿Jacky O'Toddler? Y mi hermano es ¿Eddy O'Toddler?" Me dijo Jacky.

"Así es." Afirmé sonriendo. "Como vuestros hermanos Alexiel y Carrick. Ah, Billie, luego tienes el campeonato de cartas en la taberna, supongo que irás ¿no?"

"No quisiera dejarte aquí sola, este año..." Me dijo.

Este año no estábamos adultos más que él y yo, eso iba a decir.

"No te preocupes." Le dije negando con una sonrisa. "Estaré bien, además, sería un deshonor para la familia si no te volvieses a llevar la copa. Me había acostumbrado a verla en nuestra repisa."

Eso le hizo reír y luego toser un poco; la verdad es que últimamente me daba cuenta de que cada día que pasaba era ya tiempo robado a su muerte debido a sus genes licántropos, y aún así, pronto le llegaría su hora.

"Gracias hija." Me dijo cuando paró mientras yo le daba palmaditas suaves en la espalda. "Bueno, pues me quedaré aquí contigo para hacerte compañía hasta que sea la hora."

"Eso suena bien." Afirmé.

Sin embargo, no nos duró mucho el estar solos, en aquel pueblo, nadie estaba realmente solo porque todos se conocían y aunque nosotros habíamos llegado nuevos hacía unos años, ya éramos parte del pueblo, nos habían acogido como a unos más, y cuando mis habilidades como médico y mis conocimientos surgieron a la luz, me convertí en la 'mujer santa' por saber hacer de partera, medicina natural y otras cositas.

"Manzanas, rojas manzanas cultivadas en lo alto de la colina…" Comencé a rezar. "Las mejores manzanas de este lado de la ladera…"

De cobrar una pasta haciendo cirugía estética y trabajando en un hospital a trabajar con mis manos y vender mis productos cultivados por la familia en nuestros terrenos. Pero al menos ahora era más o menos feliz.

"Zanahorias irlandesas… auténticas zanahorias irlandesas…" Dije. "Zanahorias de la granja 'Naofa bantiarna's baile'… Cocidas o ensalada son la elección perfecta."

"Hija, parece que hayas nacido para esto." Me dijo Billie.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Zaharia)

Era increíble, una descendiente de mi querida Valeska. Una matriarca del clan Valeirius… actuando como una vulgar granjera humana… Y yo que pensaba que lo había visto todo.

"¡Alexia, querida!" Le dijo una mujer. "¡Menudas cebollas!"

"Tu suelo debe ser de los mejores del pueblo y los alrededores." Le dijo otra mujer.

"Por algo soy la señora de la casa." Les dijo ella sonriendo. "Fiona y Tara. ¿Dónde habéis dejado a Muireann?"

"Con su marido Brian." Afirmó sonriendo la primera que supuse era Fiona. "Y nos están relevando un poco en el puesto."

"Ya sabes, papá y Brian cogen hoy un montón de órdenes de trabajo." Afirmó Tara por cierto, ten, para tí.

"¡Oh, Tara, es preciosa!" Le dijo ella.

"A ver si adivinas quién es." Afirmó la otra.

"A ver…" Dijo la chica mirando la figura que le acababan de dar.

A mí me parecía un hada, típico del folclore celta, desde luego, o al menos eso es lo que había leído.

"Yo diría que es una Moshfolk." Dijo Bella Alexandrine. "Aunque no suelen ser rubias."

"Es Lady Gwen." Le dijo la que parecía menor de las dos, Tara.

"¡¿En serio?!" Les dijo ella feliz mirándola. "¡Dios santo, os ha quedado igual!"

"¿Y por qué le regaláis una figurita así a ella?" Les dijo el viejo inválido que estaba con ella en el tendedero.

"La casa de vuestra familia está construida sobre una colina llamada 'Faery Hill' o 'colina de hadas' con su castillo o palacio subterráneo, y se dice que Lady Gwen aún aguarda a su enamorado, sufriendo porque había rechazado la felicidad en pos del sentido común, y él, por orgullo, la había perdido." Le dijo la mayor sonriendo. "Pensamos que a los turistas podrían gustarles también puesto que Aidan, Shawn y Frances cuentan la triste historia de Lady Gwen y Carrick a todo aquel forastero que les escucha."

"Ya sabes Billie, aquí cada uno tiene su leyenda favorita." Dijo una señora mayor. "Y chicas… ¿no deberíais estar ayudando a vuestra hermana en vuestro puesto?"

"Brian está ayudándola." Dijo Tara.

"Vamos Sra. Murray." Le dijo el anciano, Billie. "Las chicas vinieron a intercambiar unas palabras con mi hija."

"Por cierto, enhorabuena chiquilla." Le dijo la señora.

"Gracias, pero nuestras patatas no son nada comparadas con las de la finca de los…" Comenzó la chica.

"¡No hombre!" Dijo ella riéndose. "¿No te acuerdas de que el club de 'las ovejas' organizamos cada año el vestuario de la función popular?"

"Sí…" Dijo Bella Alexandrine. "Oh, no me digas que me vuelve a tocar haceros las galletas."

"Este año representamos la leyenda del prícipe Carrick y Lady Gwen." Dijo la señora. "Y como ella vivió según la leyenda en tu casa y tú eres una mujer preciosa…"

"¡No!" Dijo ella divertida.

"¡Sí!" Dijeron las tres mujeres.

"¡Tía, que fuerte!" Dijo la joven de las tres. "¡Vas a ser Lady Gwen!"

"Mi hija va a ser la protagonista de la obra de este año." Dijo Billie cogiendo una botella. "Esto merece un brindis."

La verdad es que no sabía de qué iba toda esa historia, pero debía estar de acuerdo en que la chica era guapa, luciría en el papel protagonista de cualquier obra.

"Oye, y ¿quién es esa Lady Gwen?" Le dijo Billie cuando se fueron las mujeres.

"Es una mujer de una leyenda, se enamoró del príncipe de las hadas y al final acabaron mal porque su padre lo descubrió y la hizo casar con otro hombre más apropiado para ella que el príncipe de las hadas." Afirmó ella. "Y créeme, no me hace mucha gracia representarlo, yo… conozco la historia de primera mano."

No me extrañaba, esa mujer parecía un registro con patas de gente e historias, reales y leyendas. Seguro que algo sabía de esa también.

Sin embargo, lo más curioso fue cuando a mediodía clavado, llegaron los críos y el anciano se fue. Los críos llevaban un enorme carnero con cuernos preciosos y que olía que alimentaba aún estando vivo.

Ella sonrió viéndoles llegar.

"Mira que animal tan precioso." Le dijeron.

"Lo hemos encontrado nosotros solos." Afirmó el hermano gemelo vampiro del anterior.

"Di que no." Afirmó uno de los morenos. "Carrick lo encontró y nos lo mostró."

"Es un buen ejemplar." Les dijo la madre sonriéndoles mientras miraba al animal. "Fuerte, robusto, buena cornamenta, buena lana… perfecto para cubrir a las ovejas y dará una lana buena también. Bien hecho chicos."

"Gracias." Le dijeron los 4 a la vez.

"Por cierto, te hemos traído comida." Le dijo el de pelo rojo más oscuro.

"Oh, gracias." Dijo ella. "Estaba comiéndome unas manzanitas."

La verdad es que tampoco parecía tan peligrosa, amable con sus hijos, cálida con la gente en general, educada vendedora… Nadie pensaría que había luchado guerras y que había liberado a presos y que ella misma había estado encarcelada en 'el hades'.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Ahí está…" Murmuré mientras veíamos a Alex en su puesto vendiendo productos de la tierra con una sonrisa. "Miradla… ¿no es preciosa?"

"Oh… ya está otra vez babeando…" Dijo Embry.

"A ver, que me quede yo por aquí, vale. Al fin y al cabo, estoy casada con un vínculo que solo vale aquí con mi novio. Jacob aún porque es un brasas y no puede separarse de su mujer ni un segundo por si ataca su ex-marido y se la quita." Afirmó Leah. "Pero vosotros… ¿Qué narices hacéis aún aquí?"

"Un amigo nunca abandona a los suyos." Afirmó Embry.

"Esto es ridículo." Afirmó Aidan. "Ahora veréis." Afirmó caminando fuera de nuestra calle y hacia el puesto de Alex.

Íbamos a haberle dicho algo, pero nos callamos y acabó llegando al puesto sin problemas.

"Hey, Alex, guapa." Le dijo a mi mujer. "Vaya, bonitas patatas."

"¿Quieres alguna?" Le dijo ella sonriéndole. "Oh, enseguida te preparo la bolsa para tu seanmháthair (abuela). Eran… manzanas, unas patatas, algún tomate…"

"Y una de esas tartas (pies no tarta, tarta) que tienes ahí." Le dijo él amablemente. "En fin, ya veo que tienes buenos tenderos."

"Ya hemos visto la feria y ahora venimos a ayudar a mamá." Afirmó Alexiel.

"Pero que sobrinos más majos tengo." Dijo él divertido.

Creo que les estaba haciendo la pelota, o igual es que era así.

"Por cierto, Aidan." Le dijo ella. "Adivina qué. Me han elegido para representar a Lady Gwen en la leyenda de este año para la feria turística de verano; y sin consultármelo."

"Oh, vaya… de todas formas, felicidades." Le dijo él.

"¿Qué es eso de Lady Gwen?" Dije yo.

"Es uno de los protagonistas de una leyenda local." Afirmó Jackson. "En verano es cuando vienen más visitantes a ver la feria de verano que hacemos aquí, así que somos famosos por representar una leyenda durante el periodo que dura la feria."

"¿Una feria?" Dijo Embry. "¿Con noria y todo?"

"¡No!" Dijo Jackson medio riéndose. "Es una feria más medieval. La gente del pueblo se disfraza como si fuesen de la edad media y luego tienes actores callejeros y… bueno, los de la representación."

"O sea, como una representación local." Dije yo. "Hum… ¿y qué hay que hacer para participar?"

"Básicamente ser parte del pueblo durante más de un año, tener un oficio…"

"De todas formas, creo que esto puede irnos bien." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"Bueno chicos, os dejo un rato solos." Les dije. "Billie vendrá cuando acabe la partida, Carrick está en el concurso de vegetales, y yo voy a ver cómo 'Mamma' O'Toddler nos da una paliza con su tarta campeona como cada año."

"¿Y si sabes que va a ganar por qué sigues participando?" Me dijo Jacky.

"Porque es divertido." Afirmé sonriendo. "Además, este año he probado algo nuevo, me da que igual quedo 2ª o así." Afirmé dándome unos toquecitos en la nariz. "Desearme suerte…"

"Suerte." Me dijeron los tres.

"La vas a necesitar." Añadió Alexiel mientras me alejaba.

Sé que sabía que yo me había enterado porque le podía oír, pero aún así, lo dijo. Mientras me colocaba en mi posición para que los jueces probasen y degustasen mi tarta, me alisé un poco la ropa. Allí estaban todas las mujeres del pueblo, y como cada año, me habiá tocado al lado de las O'Toddle con 'Mamma' O'Toddler como representante, y los Gallagher con Shawn como representante ya que era el cocinero de la taberna, justo junto a la señora Eithe Finnegan que era la madre de Brenna.

"Mira estos jovencitos." Dijo la última. "Son valientes al intentar competir con las veteranas."

"Vamos, vamos." Nos dijo Shawn bromeando. "Que la cocina no es solo lugar de mujeres."

"Ni de amas de casa." Dije yo sonriendo también.

"Sí, sí, pero este año tampoco pienso perder." Afirmó 'Mamma' O'Toddler.

"Y yo tampoco." Afirmé. "Este año he mejorado la receta."

"Cuidado que este año también yo apuesto fuerte." Afirmó Shawn mientras descubríamos nuestros respectivos pasteles.

"Pastel ('Pie') de calabaza para Eithe, grosellas para 'Mamma' O'Toddle y ¿buey, Shawn?" Le dije viendo sus vol-au-vents rellenos de algo que olía como a buey.

"Casi." Me dijo. "Se llaman 'Guinness Meat Pie'; los he desarroyado para la feria de verano. Así que… voy a presentarlos a este concurso."

"¡Oh, Shawn!" Le dijeron las mujeres. "Esto era un concurso de postres!. ¡De 'pies' dulces!"

"¿Y tú, Alexia?" Me dijo Shawn. "¿Qué es esa cosa?"

"Yo he hecho… ¡la 'Michaelmas Irish Pie' de mi bisabuela!" Afirmé sonriendo y mostrándoles . "Aunque me temo que no me ha salido del todo bien…"

"Parece que te has pasado un poco con el azucar de por encima." Me dijo 'Mamma' O'Toddle.

"Creo que eso era así." Afirmé. "En fin… Oh, Shawn, ahí tienes a tu hermana. Creo que no está muy contenta…"

"Lógico, como tenía que concursar le ha tocado a ella lavar los platos que se manchen." Me dijo sonriendo. "Aunque también podría ser su forma de desearme suerte."

"No, yo diría más bien que un puño significa otra cosa pero desde luego no desear suerte ¿no?" Le dije yo con voz suave pero medio bromeando.

"Alexia, mucha suerte." Me dijo a mí ella antes de irse.

"Manda narices… que mi propia hermana te mande a ti suerte en vez de a mí que soy su hermano…" Se quejó Shawn.

La verdad es que eso era divertido, mientras esperábamos que los jueces viniesen probando los pasteles, seguímos charlando un poco.

"Por cierto, a ver qué le haces a tu marido que últimamente se pasa mucho por la taberna a todas horas." Me dijo.

"¿Hum?" Dije.

"El pobre Ivvan... deberías dejarle volver a casa, mujer." Me dijo.

"¿Eso os ha dicho?" Le dije. "¿Qué no le dejo volver a casa?"

"Nos dijo que le echaste de casa por una disputa familiar." Me dijo. "Últimamente se junta mucho con tu hermano, con eso de que se ha independizado..."

Al menos eran gente lista, buena excusa.

"Ah, bueno… ya me conocéis, soy una mujer fuerte." Le dije. "Quien me la hace la paga, y mi marido no ha sido muy bueno." Afirmé haciéndole reír. "Si no hubiese sido una mujer le hubiese roto la nariz."

Entonces la risa se hizo audible y medio rugiente.

"No hay duda de que eres medio Irlandesa." Me dijo divertido. "¿Y qué hay del otro?"

"¿Qué otro?" Dije.

"El forastero, el que se aloja en el hotel del valle." Me dijo. "Alto, fornido, ojos como morados… según mi hermana no está nada mal, y tiene la nariz entera, así que es forastero o muy fuerte."

Eso me hizo retemblar un segundo. Aquella descripción era exactamente la de Jacob.

"¿Jacob?" Le dije.

"No, no. Creo que me dijo que se llamaba… Koba, Kozu…" Me dijo.

"¿Kobu?" Le dije. "¿Kobu Black?"

"¡Sí!" Me dijo. "Exacto, Kobu Black. Ha preguntado por ti."

"Ah, sí." Me dijo 'Mamma' O'Toddle. "Un chico muy apuesto, creo que va por ahí diciendo que es un amigo tuyo."

"Sí, algo así." Afirmé yo mientras los jueces llegaban al puesto.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Zaharia)

"Y sin más dilación… procedamos a dar el veredicto del último concurso." Dijo el hombre que hacía las veces de pregonero de los premios de los diversos concursos.

Después de todo un día en el mercado, persiguiendo y manteniendo en mi campo visual a aquella mujer sangre de la sangre de la sangre de la sangre de mi Valeska… por fin habían recogido los puestos y estaban todos esperando los premios de los concursos.

"Este año ha sido un veredicto bastante difícil…" Dijo el otro pregonero. "Nos notifican que ha habido dos ganadoras."

Al momento se alzó un murmullo bastante audible de confusión; seguro que no estaban acostumbrados a los empates.

"Por un lado, nuestra invicta campeona… ¡la señora 'Mamma' O'Toddler!" Dijo el hombre para causar un clamor de felicitación a la señora que comenzaba a subir por la escalera.

"Y por otro lado, por su tarta que hacía tiempo que no se elaboraba… ¡la joven señora Alexia O'Connells!"

Allí el clamor se elevó aún más mientras incluso yo aplaudía sorprendido por aquella noticia. La chica a la que venía siguiendo Isabella Alexandrine, se había cambiado el nombre para pasar desapercibida en el lugar y acababa de ganar un concurso que al parecer ya estaba casi pre-decidido dado la especialización de las damas del lugar en la repostería y pastelería.

Vale, era una asesina, pero había que reconocerle que era curioso que hubiese ganado un premio por algo tan femenino y delicado como la cocina de pasteles, raros esos 'pies', pero pasteles al fin y al cabo.

La vi subir al escenario feliz y saludar haciendo reverencias y dando gracias al público mientras le daban una especie de paleta dorada que la otra señora le dio mientras le daba dos besos y ella se quedaba con el ramo enorme que pertenecían ambas a la ganadora que al parecer, era evidente que no habían contado con el empate.

Al verla allí, me parecía más claro y evidente que nunca que la chica no era tan peligrosa como habíamos pensado. Era peligrosa y letal en potencia, pero estaba bastante cuerda y se controlaba muy bien. Estaba rodeada de humanos y estaba viviendo como un humano más, sin lujos, sin hacer nada que pudiese delatarla como vampiro… el único rastro que podría dejar eran los animales en su establo, pero hasta en eso era cuidadosa; me había fijado, no había muerto ninguno y parecían bastante bien cuidados y todo. Nadie podría sospechar nunca que esa mujer tan dócil y dispuesta a ayudar, que llevaba una vida bastante austera y pacífica era en realidad una 'no-muerta', una cazadora de la noche, una vampiresa y de las más letales si se lo proponía.

Aunque la verdad, se me hacía raro que ahora solo viviesen en aquella casa los 4 hijos varones, el viejo inválido y ella; los mayores parecían haberse ido todos.

Sin embargo, lejos de ser más débiles parecían ser bastante estables; hasta el anciano trabajaba como podía, y eso estaba patente en cómo habían trabajado por turnos en su mostrador, vendiendo productos que ellos mismos producían.

Era curioso, todos los vampiros parecían orgullosos de serlo, solo unos pocos, muy pocos en realidad, vivían entre humanos, pero desde luego, no convivían con ellos como si fuesen unos más, incluso teniendo amigos humanos… era demasiado tentador como para aguantar las ganas de beber su sangre, demasiado peligroso… además, los vampiros eran una raza orgullosa, estaban orgullosos de ser vampiros y no se molestaban en ocultar su naturaleza; por eso eran tan problemáticos, eran más fuertes que los humanos y por tanto, más difíciles de capturar. Pero ella, al final, se había rendido. Había aceptado su crimen de liberar a presos peligrosos, pero ella les había mantenido bajo control, como si fuese un programa de reinserción social… ella no había presentado resistencia, ni cuando la apresamos ni mientras estuvo presa en la celda. Había sido dócil, se había resignado a pasar por aquello… ¿por qué?

¿Por qué una vampiresa había actuado así?

¿Acaso era posible que una vampiresa fuese tan diferente a los de su raza?

No, había en su sangre una traza de algo que no había podido identificar, pues si no fuese posible… hubiese jurado que tenía una traza de sangre licántropa mezclada con su sangre vampírica.

Pero no, eso era total y completamente imposible, no era posible un ser de una especie con sangre de ambas. Era biológicamente imposible, las trasfusiones de sangre vampírica en licántropos presos que habíamos hecho habían acabado con la muerte del sujeto; simplemente aquello era tan simple como que nuestras especies estaban condenadas a no poder salvarse con sangre, nuestras sangres eran imposible de convinar, si bien era cierto que la unión carnal era posible y de ahí era posible sacar crías, eso sí, con humanas portadoras, no con vampiresas… las vampiresas eran estériles.

Lo cual me llevaba a otra incógnita: ¿cómo era posible que una vampiresa tuviese hijos siendo centenaria? Mi Valeska había engendrado a nuestro hijo justo en su muerte, dos días antes de ser convertida en vampiro, por eso nuestro hijo había sido un licántropo pero algo especial… nadie lo había sabido nunca, solo nosotros dos.

Precisamente esas especialidades habían sido las que le habían llevado a ser leyenda entre los nuestros… Alain, el licántropo. Mi hijo Alain. Jefe de los licántropos mientras estuvo vivo; y eso había sido casi 2 siglos, demasiado incluso para un licántropo alfa purísimo.