En el episodio anterior:

-¿Por qué Timothy? ¿Por qué ese enfrascado interés hacia mi?
-¡Dijiste mi nombre otra vez! -el muchacho realmente no podía creerlo- ¿Puedo tomar eso como un si? Si aceptas te prometo que te contaré por qué quiero pasar tiempo contigo -le mostró una de sus mejores sonrisas.
-Yo... -Helga estaba realmente confundida no sabía que hacer con ese raro sentimiento que le salía de ella para Timothy, pero rápidamente pensó en que quizás conocíendolo un poco más se le quite la tonta ilusión que sentía. Lo miró a sus ojos. Parecían no mentirle, parecía una mirada sincera, una mirada llena de ilusiones y esperanzas. Definitivamente la curiosidad pudo más que ella. -Esta bien -respondió casi susurrando y le sonrió.
Timothy no podía creerlo. Al fin su sueño se había hecho realidad. Se emocionó tanto que tenía la imperiosa necesidad de saltar de alegría, pero se contuvo para no parecer como un tonto delante de ella, la muchacha que hacía que todos sus días sean los mejores días. Y comenzaron a caminar bajo la luz de la luna llena que, en esta noche tan especial, los iluminaba.


-¿Puedo tomarte del brazo Helga? -la sujeta suavemente.
-¿Y para qué? -preguntó algo molesta.
-Solo porque está comenzando a hacer frío, en poco tiempo ya veremos la nieve. Me gusta mucho la nieve ¿y a tí? -finalmente rodea su brazo con el de ella.
-¿Tengo que responder? -lo miraba de reojos.
-Para mi es una inspiración para componer, en realidad me gusta mucho la música, el arte. Se que quizás suene cursi pero los días de nieve me causan inspiración.
-Arte -miró al piso y recordaba todo lo que anhelaba escribir- Inspiración. -susurró.-Creo que si zopenco, puedo entenderte.
-Me gusta tocar el violín, desde que tengo doce años lo toco en realidad.
-¿De veras?
-Claro que si ¿Que hay de ti Helga? ¿Cuales son tus pasatiempos?
-Oye, oye -se suelta de su brazo -¿Qué es esto? ¿Acaso es una entrevista sobre algo o qué? Aún no me has dicho porque quieres pasar tu estúpido tiempo con el mio.
-De acuerdo -suspiró el joven armándose de valor- Helga, yo -se frena y la mira a los ojos- yo quiero pasar más tiempo contigo porque me agradas -la rubia arquea una ceja- Es decir, quiero conocerte más y saber cosas de ti porque a simple vista me pareces muy bonita ¿Sabes? -se sonroja y la vuelve a tomar del brazo para retomar la marcha- Se que a algunos puedan llegar a pensar que estoy loco o algo pero... -comienza a balbucear- pero tu tienes algo diferente del resto de las personas.
-Explícate mejor -expresó Helga tratando de conservar su frialdad.
-¡Es eso! ¿Lo ves? -la joven lo mira sin entender- Esa forma que tienes de expresarte, esa sinceridad espontánea... ¡Simplemente me encanta! Quiero conocerte más para ver que tan acertado estoy contigo y, desde luego, demostrarte que soy una persona en quien puedes confiar y tal vez -hizo una pausa pensando mesuradamente en las palabras que iba a usar- tal vez algun día tú también puedas sentir algo por mi -la mira sonriente mientras ella se había quedado perpleja ante semejante confesión.
-No entiendo aún... -se sonrojó ante los cumplidos de Tim- No lo sé, es muy extraño todo esto que me dices, quiero decir ¿Como sabes que quieres conocerme más?
-Helga -ríe- Soy muy observador, en este año y medio que logré conocerte te he estado observando mucho, he estado tratando de decifrar ese hermoso misterio que eres. Y solo este hecho me agradó mucho. -doblaron en una esquina- Por eso es que decidí armarme de valor y bueno... ¡Aqui me tienes!
-¿Como hiciste? -preguntó Helga sin pensar.
-¿Como hice para que?
-Pues, quiero decir ¿Como es que un cabeza de chorlito tenga tanto coraje de decir esas cosas?
-Fácil. Helga tu eres mi musa inspiradora. Cualquier artista tiene su musa ¿O no? Pues cuando yo te miro siento como cientos de melodías hechas en violín suenan en mi mente, siento mi corazón salirse de su órbita, siento unas aletas en mi estómago ¡Necesitaba decirtelo! Hacerte saber que sos mi gran inspiración y agradecerte por ello.
Helga se quedó sorprendida ante aquel comentario. Admiró profundamente el valor de ese jóven para poder expresar sus sentimientos hacia ella. Se preguntó una y otra vez por qué ella no había podido conseguir el mismo valor para diferentes situaciones que transcurrieron en su vida.


En la vereda de enfrente por donde caminaban ellos se encontraban Gerald y Sophia sentados en una banca pasando otras tantas de sus tardes juntos. Se estaban besando cálidamente.

-Te amo Gerald.
-Y yo a ti Sophie -la miró tiernamente y la abraza. Un insecto se posó sobre la nariz de Gerald lo que obligó al morocho abrir sus ojos y quitársela de un soplido. Pero más que el bicho lo que llamo su atención fue ver a Helga con Timothy tomados de sus brazos caminando y charlando. Sin pensarlo soltó a su novia para correrla de él y mirar bien la escena, pues no lo podía creer.
-¿Acaso estoy loco... -dudó realmente- o ella es Pataki con un chico tomada del brazo? -Sophia volteó a mirar.
-¡Cielos! Estás en lo cierto... pero, mi amorcito, ¿Ese no es uno de los muchachos que te acompañó en las tribunas esta tarde?
-¿Quién? -miró bien fijo- ¡Dios mio! ¡No puedo creerlo! ¿Que esta haciendo Helga con Timothy tomados del brazo?
-Bueno mi cielo, ya sabes, el amor te toca y no hay nada que puedas hacer.
-Pero, pero... -balbuceó- Pero... ¡Es Helga Pataki! ¡Y él es Timothy Brandon! ¡No tiene sentido!
-¿Por qué no?
-Por que... -miró a su chica de reojos, algo inseguro de contarle toda la verdad que solo ellos, sus viejos amigos, sabían- Pues je, je... -tragó saliva- Ya sabes como es Helga y todo eso...
-¡Vamos Gerald! ¿Que hay que sea ruda? No por eso no va a poder enamorarse nunca ¿O si?
-¿Enamorarse? -se sobresaltó- ¿Tu crees que Helga está enamorada de Tim?
-Y... ¡tal vez! ¿Quien sabe? No por nada están juntos tomados del brazo conversando... -Gerald observó hacia donde iban.
-¿Sabes qué? Eres lo más precioso que tengo pero ahora debo irme, ya anocheció asi que te acompañaré hasta tu hogar y nos veremos mañana en la escuela ¿quieres?
-Si -lo miró extrañada- Como tu digas, mi vida...


Por fin llegaron a la heladería. Hicieron sus respectivos pedidos y se quedaron sentados en una mesa de allí.

-Bien Helga, ahora que aclaramos todas tus dudas, cuéntame sobre ti. -le volvió a sonreir embobadamente.
-Es que, no se que quieres saber de mi Tim. Si ya me has estado -y remarcó con sus manos- 'observando' detenidamente.
-Pues bien, te propongo el siguiente juego, yo voy a decir palabras y solo palabras de las cosas que más me gustan y tú dirás palabras de lo que te gusta hacer a ti. Por ejemplo: Dinosaurio.
-¿Te gustan los dinosaurios? -preguntó extrañada.
-Si, me parecen seres increíbles ¿Como es que han llegado a vivir y desarrollarse tanto por tanto tiempo?
-Claro, fue realmente una pena que se hayan extinguido -comentó sin perder su sarcasmo ante la risa divertida de Timothy.
-Te toca a ti -el mozo trajo sus copas de helado.
-Mmm... veamos. ¡Baseball! Es mi deporte favorito.
-Lo he notado, eres una excelente bateadora Helga.
-Muchas gracias, cabeza de chorlito -tomó una cucharada y comenzó a comer.
-Me toca a mi, bien, en eso si somos diferentes porque no me gustan los deportes.
-¿El juego no trataba de lo que le gustaba al otro?
-También puede ser lo que no nos gusta ¿Por qué no? Nos seguiríamos conociendo aún asi...
-Bien, en ese caso, odio las fresas.
-¿Por qué? ¡Son sabrosas!
-Soy alérgica, zopenco.
-Lo siento. Yo soy alérgico al pescado.
-¡Cielos! Con lo rico que es éste -y añadió sagazmente- ¡Me gusta mucho comer! -sonrió- Te toca a ti.
-Me gustan los misterios, por eso me gustas tú Helga. -Esto fue lo primero que alcanzó a oir un sorprendido Gerald que se escondía tras unos arbustos. -¿Que hay del arte? ¿Te gusta?
-Bueno, antes solía escribir muchísimo pero ahora, siento que perdí mi inspiración -miró su copa casi vacía para que el jóven no note su nostálgica expresión.
-¿Y cual era tu musa Helga? ¿Por qué la has perdido?
-Pues... -titubeó algo nerviosa- no lo sé. Quizás nunca he tenido musa -se mintió a ella misma.
-Que extraño, yo creo que no hay arte sin musa.
-¡Oye cara de murciélago, no te pases de listo! -frunció el seño demostrando enojo para no contarle la verdad- ¿Acaso me estás subestimando? Mi musa es mi cabeza, aunque no lo parezca soy muy inteligente ¿Sabes?
-No lo dudo -alcanzó a contestar un Timothy algo acongojado por tal respuesta -¿Quieres que te acompañe a tu casa? Ya es algo tarde...
-De acuerdo, pero no más preguntas por hoy ¿Entendido?
-Es un hecho, Helga.

Retomaron el camino de regreso mientras ambos conversaban. Helga se sentía extrañada por tal situación. Nunca nadie le había abierto su corazón tan espontáneamente como lo hizo Timothy y, pese a que quería negarselo a ella misma, esto le gustaba. Pero más le gustaba ir poco a poco conociendo al muchacho. Llegaron hasta la casa de ella y allí se despidieron con un beso en la mejilla. Antes de irse Timothy preguntó a Helga si podrían volver a salir alguna vez, a lo que ella respondió que si con la única condición de que nadie lo sepa. Él aceptó la propuesta y se marchó a su casa dando saltos de alegría, estaba más feliz que nunca.


Al día siguiente, al salir de la escuela Phoebe y Helga conversaban tranquilamente mientras iban a por sus cosas en sus respectivos casilleros. Por supuesto, Helga le había contado a su mejor amiga todo lo sucedido con Timothy.

-¡Cielos Helga! Aún no puedo creerlo. El amor es algo realmente mágico.
-¿Amor? ¡Oh, vamos Phoebs! ¿De que amor me hablas? -cierra su casillero y comienzan a caminar hacia la salida- No voy a enamorarme de un cabeza de chorlito solo porque me haya invitado a tomar un estúpido helado.
-Tienes razón, pero ¿Quién sabe? Quizás deberías darle más oportunidades, yo ya te lo había advertido, es un muy buen partido.
-Hola nenas -saludó Gerald quien se paró ante ellas en las escaleras.
-Hola pelos necios, si buscas a tu ñoña no la he visto por aquí -se anticipó Pataki de mala gana.
-No estoy buscando a Sophie, te estoy buscando a ti.
-¿Que? -se sorprendió- ¿A mi?
-De acuerdo, hablaremos luego Helga -expresó Phoebe y luego miró al morocho para decirle friamente- Nos vemos luego.
-¿Que quieres de mi, zopenco?
-Bien, solo por curiosidad quiero que me cuentes por favor -Helga arqueó una ceja- ¿Que hacías paseando con Timothy anoche?
-¿De qué estás hablando cabeza de chorlito? -trató de eludirse.
-No disimules conmigo Pataki, los he visto con mis propios ojos caminando hacia la heladería.
-¿Como te atreves? ¿Acaso estás jugando al detective conmigo? -dijo furiosa.
-Claro que no, yo solamente estaba con mi chica y tu, solo pasabas por ahí.
-Muy bien te diré algo y es lo único que me importa que sepas, si se lo dices a alguien más -le enseña sus puños- Beatsy y los cinco vengadores pasarán a darte una visita por tu rostro ¿Entendido? Y si tu noviecita abre esa bocota mugrosa que tiene le batearé esa cara de ñoña marcando el mejor Home Run de la historia.
-De acuerdo, lo que tú digas Helga -comentó rodando los ojos y ambos continuaron con su camino.
-¿Puedes creerlo Helga? -se decía a si misma en voz alta- Si un camión te pisa nadie pasará por allí para ayudarte, pero cuando se trata de algo tan diferente a lo rutinario lo verá toda la ciudad. -se percató de lo que dijo y se sorprendió de ello.-Un momento. ¿Que es lo diferente?- se quedó pensando en ello muy minuciosamente. Aunque odiaba admitírselo ese momento que paso con Timothy le había gustado y más de lo que ella misma se había imaginado. Venia sumida totalmente en sus pensamientos, al final las cosas no habían salido como ella esperaba que salgan: ir a pasear con Timothy no le quitó ninguna ilusión sino que todo lo contrario, había alimentado a esa ilusión y eso la hacía confundir. Caminaba mirando al suelo y fue un choque con una persona la que la sacó de allí.

-Lo siento -dijo sin levantar la vista y lo esquivó para continuar el viaje.
-Hola mujer pequeña -reconocería esa voz en cualquier parte del mundo.
-¿Abuelo? -se le escapó y se retractó- Quiero decir ¿Como está usted Phil?
-Abuelo está bien muchacha -rió- ¿Como has estado? Hace tiempo que no te vemos por aquí con Pookie, pensamos que te habías mudado.
-No, aún estoy viviendo aquí y sigo yendo a la escuela. -respondió amablemente.
-¿Sabes muchacha? Con la abuela nos hemos preguntado mucho por ti ¿No te gustaría venir a cenar esta noche?
-¿Cenar? -la pregunta la había sorprendido- ¿Yo?

CONTINUARÁ..


Millones de gracias a todos los que pasan a leer esta historia!
Realmente me inspiran muchísimo! Y ahora que estoy mas liberada voy a seguir con esta historia que... recien empieza! (¿Como que recien empieza?) Si,si,si, RECIÉN empieza!
Espero que a disfruten tanto comoyo disfruto al escribirla.
Les dejo un abrazo grande a todos todos! :)
¿Reviews? :(
Hey Arnold! le pertenece a Craig Bartlett (con excepcion de algunos personajes inventados por la autora de dicha historia)