¡Chile campeón! Oh si~
Jo jola owo
Para este capítulo, probé nuevo modo de los diálogos… El correcto xD
Investigué harto sobre eso y quiero ponerlo en práctica nwn la diferencia será que ya estoy segurísima que se pone punto final en los diálogos y no se pone el guion al final, solo cuando la acotación va entremedio del dialogo. Además de usar el guión largo aunque sea un coñazo acordarme como se hace en mi teclado xD
Owo dramaaa mucho dramaaa
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Toy Freddy susurraba insultos indescriptibles mientras que seguía tironeando la muñeca de Toy Bonnie. Cuando llegaron a la sala principal, cerró la puerta fuertemente, poniéndole seguro y luego caminó hasta estar frente al escenario, donde lanzó a Toy Bonnie al suelo de un empujón. El conejo se fue de bruces, logrando apoyar las manos para no golpearse la cara. Se quedó ahí, intentando recuperarse del dolor que sintió al azotar su cuerpo en el suelo. Las dos mujeres se asustaron un poco y Mangle fue a ayudar a Toy Bonnie a levantarse: se agachó al lado de este y Toy Bonnie se apoyó en ella dándole una mirada cansada.
– No quiero ni preguntar qué pasó… –susurró Toy Chica viendo la escena, abrazándose a sí misma con temor. El oso le escuchó y se giró a verla.
– ¿no? Bueno, te lo digo a fin de cuentas –le dijo sonriéndole y luego apuntando con el dedo a Toy Bonnie- ¡esa perra de ahí le estaba haciendo ojitos al maldito conejo ese! –Gritó con furia.
Mangle miró a Toy Bonnie a los ojos y este solo agachó la mirada avergonzado y humillado. El conejo celeste, con ayuda de la zorrita blanca, se puso de pie, pero sin mirar a nadie de la habitación.
– Por lo menos conseguimos un muerto… –dijo Toy Freddy, mirando el cuerpo manchado de sangre del menor.
A Toy Bonnie se le heló el cuerpo, se le hizo un nudo en la garganta y una sensación horrible dominó su ser: tenía que decirle la verdad. Por un momento lo dudó, tal vez podría convencer a Bonnie de decirle a sus amigos que no mató al tipo, pero luego recordó que le había arrancado el corazón, lo había partido en mil partes y se lo había tirado en la cara. Las posibilidades de que estuviera de acuerdo en ayudarlo eran casi nulas.
Tomó aire por la boca y luego exhaló para calmarse, levantó la mirada, pasándola por las dos mujeres en la habitación y luego, tímidamente, mirando al líder del grupo.
– no Freddy… yo… yo no lo maté… fue él –susurró levantando la mirada con timidez– fue Bonnie…
El oso abrió los ojos de par en par, asombrado, luego cambió su expresión. Sonrió con un tic en el labio, que le daba un aspecto terrorífico. Se llevó una mano al puente de la nariz mientras caminaba de un lado a otro para relajarse, su sonrisa tiritona a ratos cambiaba a una mueca de furia, con los dientes apretados.
Mangle, quien aun estaba al lado de Toy Bonnie, no pudo resistir la presión: miraba con nerviosismo las expresiones y gestos de su líder. Sin poder resistirlo, se alejó lentamente de Toy Bonnie poniéndose al lado de Toy Chica, con expresión de dolor: sabía que el conejo no saldría ileso y no quería que le llegara ningún golpe a ella.
– Mangle ve por una pala y una escoba, vamos a tener que recoger a Bon en trocitos… –susurró Toy Chica, con pesar.
Dieron unos pasos atrás a medida de que Freddy se acercaba, amenazadoramente, a Toy Bonnie.
– ¿no? ¿Me dices que NO lo mataste? –Preguntó el oso sin mirarle, parado a unos metros de él– ¿es eso? –su voz sonaba rasposa.
– Lo siento Freddy, no llegué a tiempo, recuerda que ni siquiera podía moverme del escenario –se excusó el conejo, retrocediendo un poco hasta chocar su trasero con el escenario.
La mirada asesina de Toy Freddy se clavó en el menor, quemaba los ojos del conejo, quien no lograba sostenerle la mirada del todo, desviándola repetidamente. La cara del oso mantenía ciertos tics aun, en el labio, en los ojos y en las cejas, como si estuviera conteniendo una gran conmoción interior; intentaba mantener la calma, pero su rostro y cuerpo demostraban que no estaba llevando bien la situación. Volvió a llevarse una mano a la cara, el conejo notó que su mano tiritaba fuertemente: no era nada bueno para él. Toy Freddy se arregló el corbatín y el pequeño sombrero de copa, aun con sus manos tiritando, como queriendo mostrarse calmado, pero era solo cosa de segundos para que explotara totalmente.
La mente de Toy Freddy era un caos, su cuerpo quería destruir todo a su alrededor, quería matar a alguien y disfrutarlo tanto como un orgasmo. Sentía que, involuntariamente, sus manos se empuñaban; tenía como un cosquilleo en la punta de los dedos, que solo se acabaría si rasguñaba algo. No solo era furia por no tener puntos a su favor, su mente aun tenía grabada la imagen que vio desde la oscuridad: los dos conejos abrazados.
Había ido a buscar el guardia al notar que la cámara no le apuntaba y apenas entrar al pasillo los vio: a ellos dos, a su conejo en brazos de otro. Se le notaba tan cómodo, tan a gusto, tan… enamorado, que el oso sintió asco.
– Fred, en serio, lo lamento –dijo Toy Bonnie, sujetándose del escenario fuertemente, esperando cualquier golpe que lo lanzara al suelo– no pude hacer nada, Bonnie ya estaba en el lugar, él me salpicó de sangre, no quería hacerte creer que lo maté…
Volver a escuchar su voz fue la gota que rebalsó el vaso, mas al escucharle nombrar a Bonnie. Oh, Bonnie, el nombre del cual ya se estaba empezando a hartar. No quería ni imaginarse cosas que solo sus celos podían meterle en mente, como por ejemplo, a Toy Bonnie gimiendo el nombre del otro.
No pudo contener más su rabia: explotó, reventó, se salió todo de control. Su cordura fue cegada con odio, su cortesía se perdió dentro de él, carcomida por la fuerza de la furia que ardía en pecho.
– No, no lo lamentas –susurró con la cabeza agachada, luego levantó la vista mirándole directamente– ¡ni siquiera te importó! ¡¿Salpicado?! ¡Tienes sangre por todos lados! ¿Y por qué? ¡Porque estabas ahí, abrazándote con ese maldito hijo de puta!
Se acercó tan rápidamente que Toy Bonnie no alcanzó ni a cubrirse. Le aprisionó el cuerpo contra el escenario, le tomó de una oreja con una mano y con la otra le estranguló el cuello, le hizo doblarse hacia atrás hasta el punto de casi quebrarle la columna, el escenario le llegaba al trasero y el casi estaba tocándolo con su cabeza. Toy Bonnie intentaba, como podía, resistir el dolor, pero sentía que su espalda o su cuello pronto cederían a la presión que ejercía el oso.
– ¡ahg! ¡Basta, Fred! ¡Mi cuello! –Decía desesperado, mientras que Toy Freddy seguía cegado con su furia.
– ¡eres un maldito traidor! –Le gritó en la cara- ¡le dejaste ganar! ¡Debería matarte!
Las dos mujeres estaban impactadas, ellas nunca habían visto a Freddy atacar al conejo de esa manera (en primer lugar porque nunca lo agredía en público), menos con esa brutalidad. Sus pupilas estaban contraídas, y a cada segundo hacía más presión. Sus cuerpos tiritaban por el tironeo y por la fuerza que se ejercía.
– ¡yo soy el líder aquí, me debes respeto, zorra barata! –Le gritaba Toy Freddy en la cara– ¡si no fuera por mí, no estarías aquí, ninguno estaría aquí! ¡Fui yo quien hizo el trato con Fazbear! –era demasiada su furia, solo quería someter a ese conejo de una vez– ¡yo fui quien te ayudó en tus peores momentos, y tu por mí no puedes ni matar a un maldito guardia!
– ¡Freddy, ya déjalo por favor! –Le gritó Toy Chica al borde de las lágrimas, estaba demasiado nerviosa, Mangle solo se escondía tras la rubia.
El oso gruñó un poco antes de soltarlo y dejarlo caer por su propio peso. Toy Bonnie se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el escenario y agarrándose el cuello a dos manos, sobándose la zona dañada.
– ¡levántate! –Le agarró de un brazo y lo tironeó hasta que estuvo de pie– voy a enseñarte a respetarme, vámonos –ordenó serio.
Tomó al conejo del brazo y lo sacó del lugar, dejando totalmente asustadas a Mangle y Toy Chica. Ellas pensaban que realmente iba a matarlo, nunca habían visto a Toy Freddy perder así el control: el era su pilar en el grupo, era el apoyo de todos, era quien resistía todo por ellos, si el terminaba por ser débil ante sus sentimientos ¿Quién iba a protegerles?
Puppet levantó la tapa de su caja lentamente, estirando una mano para tomar la del pequeño BB, quien se había apegado a la caja de regalos entre sollozos. El hombre de cara pintada salió de la enorme caja, tomó a Balloon Boy entre sus brazos y caminó a la sala principal, donde Toy Chica y Mangle estaban sentadas en la orilla del escenario, susurrando cosas entre ellas.
– Todo va a estar bien –les dijo mientras caminaba hacia ellas, para luego sentarse al lado de Mangle. Puso al pequeño niño en sus piernas.
– Eso espero –susurró Mangle, apoyándose en Puppet con mucha tristeza– Freddy ha cambiado…
En el pasillo, Toy Bonnie intentaba soltarse, pero tendría que cortarse la mano para zafarse del agarre furioso del oso. Llegaron a una de las salas de fiesta, donde Toy Freddy volvió a cerrar la puerta de un portazo, para luego ponerle llave, enclaustrándose ambos. Toy Bonnie se alejó lo más que pudo del mayor, mientras que este le miraba con furia contenida.
– así que muy coqueto con ese imbécil ¿eh? –le dijo con los celos a flor de piel– ¿y yo qué? ¡Te he dado todo! ¡¿Y así me devuelves la mano?!
– ¡Fred no es eso! Es que yo… –no pudo terminar la frase.
El oso fue rápidamente contra él, le agarró del cuello de la camisa de un manotazo y lo lanzó bajo una mesa. El conejo cayó de lado fuertemente y antes de poder levantarse, el oso se metió junto con él bajo el mueble, subiéndosele encima y aprisionándolo contras las frías baldosas.
– Voy a recordarte que eres mío, Bonbon –le sonrió cruelmente– voy a hacer que lo recuerdes muy bien, voy a marcarte de tal manera, que no querrás acercarte a ese conejo –susurró apretando los dientes al decir eso ultimo.
– Oh no ¡No, no puedes obligarme a esto! –Le gritó Toy Bonnie en la cara, tomándole de las muñecas para inmovilizarle.
– claro que puedo, tú eres mío ¿Entiendes? –le dijo dándole un manotazo para soltarse.
Freddy, impaciente, le agarró del gillete y le rompió parte de la camisa, dejando al descubierto su pecho: esta imagen le causó bastante excitación al mayor, que le dio una mirada lasciva de arriba a abajo.
Toy Bonnie se estaba desesperado, estaba demasiado acorralado bajo esa mesa y con el oso encima, además al oso no se le escapaban detalles: desde la cámara, no se veía nada por el ángulo en que estaba, por ende, todo lo tapaba el mantel, así que nadie podría ver lo que le hacía el mayor.
En un modo de defensa, el conejo le mordió un brazo al joven oso, haciéndole rugir de dolor. Cuando le soltó, intentó escapar rápidamente, pero de un pie le arrastró de vuelta bajo la mesa.
– ¡Vuelve a hacerlo y te arranco tus horribles dientes de conejo! –Le amenazó– ¡Quédate quieto, o voy a amarrarte con tus propias venas!
– ¡No quiero esto, déjame en paz! –dándole un rodillazo en el estomago, le estampó la espalda contra la mesa, la cual llegó a levantarse del suelo.
Esto terminó de sacar de quicio al oso, que le cruzó el rostro de un puñetazo, haciéndole botar un líquido oscuro, el cual recorría todo su cuerpo, por la nariz. Lo dejó mareado y desorientado, dándole tiempo para rasgar parte de su ropa a zarpazos, la cual usó luego para amarrar una muñeca del conejo a la pata de la mesa y, metiendo una bola de la tela en la boca del menor, le hizo una mordaza. Aun con una mano libre, Toy Bonnie intentaba defenderse tironeándole el pelo bruscamente y dándole golpes en el rostro, sin dejar de patearle y darle rodillazos. No quería dejarse hacer, no quería ser débil.
Toy Freddy, furioso, cumplió lo dicho: tomó con sus dos manos el brazo del conejo y le mordió, rasgando la piel con sus dientes. Escupió a un costado el pedazo de piel sintética que había arrancado. Metió su mano en el endoesqueleto del conejo y, haciendo gancho con uno de sus dedos, tiró hacia afuera para sacar a relucir todos los circuitos de Toy Bonnie. Este empezó a gritar hasta no dar más de dolor, pataleando para quitárselo de encima. Botaba lágrimas, muy alterado: sentía que perdería el brazo. Ya con los circuitos afuera, Toy Freddy amarró el brazo a la otra pata de la mesa mientras que, Toy Bonnie, apretaba los dientes intentando soportar el enorme ardor y punzadas que le daba el sentir todos sus "nervios" y "venas" afuera.
– ¿quieres quedarte sin costillas? –Toy Bonnie negó con la cabeza, desesperado– entonces compórtate…
Ya habiéndole inmovilizado ambos brazos, Toy Freddy tuvo chance para romperle los pantalones al menor, rasgándole la ropa y a ratos la piel. Cuando le tuvo casi desnudo, solo cubierto con ciertos trozos de ropa rota sobre su pecho, empezó a besarle y a morderlo. El peliceleste movía la cara de un lado a otro intentando que no le besara en el rostro, botaba lagrimas gruesas mientras que miraba la puerta, aun con esperanza de que alguien entrara, para su mala suerte, eso no iba a pasar. El líquido oscuro ya manchaba la mordaza, y goteaba por su cara al suelo.
– dije que iba a marcarte ¿no? –le susurró, riendo bajito– no debiste por ningún motivo intentar tener algo con alguien más.
– mhg… por… favor –logró articular dando mordiscos a la mordaza, pero fue ignorado.
Con sus uñas, Toy Freddy escribió una pequeña letra "F" en la cadera de Toy Bonnie, quien ya no quería ni remecerse, sus brazo le estaba causando dolores horripilantes ante cualquier movimiento. Su mano empezó a quedar muerta, pero aun así los dolores le inmovilizaban casi hasta el codo.
El conejo miró a los ojos al mayor, intentando traspasarle con su mirada llorosa y cara magullada, lo mal que lo estaba pasando en ese momento, pero Toy Freddy estaba frío como un hielo y le mantenía la mirada sin siquiera dudar de sus actos.
Toy Freddy se acomodó entre las piernas de Toy Bonnie, dándole un tirón al cuerpo para acomodarlo bajo sí mismo, este tirón hizo salir más circuitos del brazo del conejo, quien sollozaba del dolor en su brazo. El mayor se abrió la cremallera del pantalón y se bajó un tanto la ropa, dejando afuera su miembro, el cual empezó a rozar con el del conejo.
– Tal vez esto te haga olvidarte del dolor en tu brazo Bonbon –le susurró casi con cariño, masturbando ambos miembros con una mano.
El menor esperaba que alguien le salvara, que tal vez alguien notara que la puerta estaba cerrada e intentara abrirla, que las chicas le avisaran a Bonnie que Toy Freddy se lo había llevado a otra habitación o que tal vez, solo tal vez, alguien se apiadara de él y le ayudara a escapar de ese momento. Su pecho se contraía al pensar en lo que vendría y no, no quería eso, para nada. ¿Por qué tenía que pasar por eso? ¿Por qué, quien le había protegido, ahora le dañaba de esa manera? ¿Por qué se le había ocurrido la gran idea de darle esperanzas a Bonnie? ¿Por qué había sido tan estúpido? Quería gritar a todo pulmón por ayuda, pero la bola en su boca acallaba cualquier palabra.
– Sabes, hay que darle las gracias al enfermo que hizo a animatronicos, destinados a niños, con sistema reproductor –comentó Toy Freddy riéndose un poco– y darle las gracias por… -empezó a masturbarse el solo– ponerle tantos terminales sensibles…
Toy Bonnie solo le miraba aterrado, contrayendo su trasero con nerviosismo. Ellos ya habían tenido sexo antes: ya sabía de qué tamaño la tenía el oso y como le daba, pero todo era diferente en ese momento; el menor no quería, no estaba preparado y el oso tampoco sería gentil. Toy Freddy, al conseguir que su miembro se empinara, posó la punta en el trasero del conejo y empezó a empujar, fuertemente. El peliceleste apretó sus ojos y mordió con fuerza la mordaza, se desesperó al sentir ese dolor punzante en su entrada, intentó darle unos rodillazos pero todo era inútil. Bonbon sintió como algo en su interior se rompió, más bien, se rajó: el miembro le estaba dañando en las paredes internas. Abrió los ojos de par en par, gritando como podía, mientras que, instintivamente, apretaba aun mas su cuerpo, intentando cortarle el paso en su interior.
– Oh vamos, harás que me haga daño yo si estás tan tenso –se quejó Toy Freddy, tomándole de la cadera para poder llegar más adentro.
Toy Bonnie le apretó con sus piernas, en un intento de hacerle doler las costillas para que dejara de empujar dentro de él. El oso se quedó un rato quieto, mientras le pasaba la mano por el vientre y le daba suaves caricias, admirando a la figura sometida bajo él: no podía negar que le excitaba verle en tan mal estado, le daba una sensación de dominio absoluto que le llenaba el pecho de calma. Toy Bonnie solo le miraba entre lágrimas, queriendo golpearle todo lo que se llama cara por causarle tal sufrimiento. Intentó varias veces hablarle, intentar que entrara en razón, pero apenas si podía soltar algunos quejidos y lo demás no se entendía por la bola de tela en su boca.
Toy Freddy se hizo para adelante, apoyando sus manos a los costados del menor y con un vaivén de cadera, empezó a embestirle. Se causaba un enorme placer mientras que para el pobre conejo era una tortura: los pequeños desgarros en su interior le causaban un ardor enorme en toda su parte íntima, a ratos recordaba el dolor que le habían causado las estocadas del hombre morado y se dañaba sicológicamente al pensarlo una y otra vez. El oso se agachó hasta apegar sus pechos, besándole por el cuello y el hombro, también dándole mordidas que dejaban marcados sus afilados dientes en la piel del menor, gesto que Toy Bonnie intentó esquivar moviendo su cabeza y su cuerpo bruscamente. Toy Freddy ignoró los rechazos que le daba el menor y siguió su labor: tomándole de las piernas, las levantó para acomodarse mejor y ahora llegar a lo más profundo de su amado conejito. Toy Bonnie intentaba no tironear las amarras de sus muñecas aunque, instintivamente, tendía a mover los brazos, intentando defenderse y causándose a si mismo dolores desgarradores.
– mhg… mhg –el conejo se quejaba a cada embestida, cerrando los ojos para que sus lagrimas simplemente se deslizaran por su rostro– …ahg… Fred… –apenas se escuchaba lo que intentaba decir.
Al castaño poco le importaba lo mucho que estuviera sufriendo el menor: estaba reforzando su autoridad sobre los Toys. Hacerlo suyo de esa manera le era excitante: verle el brazo desgarrado y sangrando, sus ojos pidiéndole compasión y el cuerpo del conejo a su total merced. Además de saber que iba marcarlo con otro trauma de por vida. Sentía una ternura tremenda al verle llorar, al verle así, indefenso. Todos esos sentimientos solo le hacían darle con más ganas.
– No sabes lo mucho que me dolió verte con esa estúpida chatarra –le susurró, acariciándole por la cintura.
Empujó, dándole una embestida certera que hizo a Toy Bonnie curvar la espalda de dolor, luego se quedó ahí: bien adentro.
– ¿sabes? Si te vas con él estarás solo: a esas chatarras ya les queda poco, serán carcomidos por el oxido y morirán… y yo no estaré para ti, ni las chicas tampoco ¿Cuánto tiempo crees que vas a durar sin nadie a tu alrededor, eh?
Ese pensamiento terminó de perturbar la atrofiada mente del conejo: quedarse solo, perder a Bonnie y no tener el suave y reconfortante calor que ponía en su pecho, no tener a las chicas que eran como sus hermanas, no tener a Toy Freddy que, aunque le estaba violando en ese momento, era quien había luchado por que ellos estuvieran en ese momentos "cuerdos" y con vida. Ya derrotado mentalmente, Toy Bonnie dejó sus piernas muertas e hizo su cara a un costado, para que las lágrimas que salían de sus ojos cayeran al suelo. Su pecho se movía con los sollozos, pero el oso le siguió embistiendo sin darle importancia a eso.
– nada de lagrimas de cocodrilo, tú te lo buscaste –le dijo con molestia.
El mayor se dejó de rodeos y volvió a arremeter contra el cuerpo del menor fuertemente, empezando a jadear por los movimientos. Toy Bonnie solo esperaba que se corriera pronto y le dejara en paz, no quería nada más que eso, solo quería quedarse solo y poder botar su frustración, ya sea en lagrimas, gritos o lo que le naciera hacer. El miembro del oso a ratos salía con manchas del líquido oscuro, haciendo que con cada vaivén, goteara al suelo y también manchara parte de sus cuerpos.
Ya iban a ser casi las 7 de la mañana y el frío de las afueras empezaba a invadir el lugar. Los cuerpos de ambos animatronicos estaban tan acelerados que salía vaho de sus bocas y hasta un tenue humo blanco salía de su cuerpo en algunos movimientos.
Toy Freddy se sentía tan a gusto, mas al ver que el conejo terminaba por rendirse, que no aguantó más el placer de ese trasero estrecho y se vino sin avisar dentro del menor, dándole una profunda estocada y que volvió a hacer que el menor se retorciera de dolor.
El conejo sintió el líquido correr en su interior, sintiéndose aliviado de que todo terminara pero al mismo tiempo se sintió humillado, usado: él ni siquiera había sentido una gota de placer. Encogió sus piernas mientras que el mayor salía de su interior y le desamarraba la mano que estaba sujeta con los trozos de tela, él mismo se quitó la mordaza, dejando oír ahora su voz quejándose. Suave y cuidadosamente, empezó a desenredar sus cables de la mesa, llevando el brazo herido a su pecho y llorando en silencio el dolor que sentía por todo su cuerpo. Se ovillo como pudo, acariciándose el brazo herido, intentado no tocar los cables que salían de él, intentando consolarse con el pensamiento de que todo ya había pasado y que, tal vez, podría haber sido peor.
– Esto es una lección, Bonbon –le susurró el oso, mirándole llorar ovillado en el suelo– si actúas como un traidor, te trataré como uno… Si me sigues, todo será como siempre –le acarició el pelo, pero Toy Bonnie le apartó de un golpe con su mano buena.
– que te den… hijo de puta –Toy Bonnie le susurró con odio, mirándole a los ojos directamente– ya vete ¿okay? –su voz se entrecortaba por los sollozos– solo déjame en paz, por favor, lárgate…
Toy Freddy salió de bajo la mesa y se arregló la ropa, ajustando nuevamente sus pantalones y arreglando su cabello. Sin siquiera mirar atrás, caminó a la puerta, le quitó el seguro, la abrió y salió al pasillo como si nada hubiera pasado, caminando con una sonrisa en los labios. En la sala de fiestas, Toy Bonnie se había quedado quieto en el suelo, aun lloraba con rabia, intentando relajarse y encogiendo su torturado cuerpo, sentir el frío de las baldosas solo ayudaba a sentirse peor.
Pasó casi una hora hasta que Toy Bonnie pudo calmar la tempestad en su interior y se pudo levantar del suelo, con las rodillas tiritando y casi desnudo. Al ponerse de pie, una gran cantidad de líquidos combinados se deslizó por sus piernas hasta hacer un pequeño charco en el suelo. Tomó, con su única mano disponible, los trozos de su traje y caminó a pasos torpes y lentos, aun respiraba entrecortado, era como si llorara sin lagrimas; tal vez ya se le había acabo el liquido en el cuerpo.
Llegó a un armario de escobas y se encerró ahí, sabía que sería muy fácil que alguien le encontrara en el baño y quería estar solo por unos momentos, tal vez hasta que se sintiera mejor si era posible.
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"Mientes,
Me haces daño y luego te arrepientes~" –cantando junto a Toy Bonnie (?)-
Jdljlajldjlskd ;_; No quedó como quería, espero no decepcionar…
Reviews!
*Hugotheflower13: No creo que Toy Freddy aprenda, no aun, pero Toy Bonnie va a defenderse, lo juro, no lo haré indefenso. Si, habrá amor de zorros nwn, gracias por el review.
* Almeduwe: Bonnie es lindo cuando quiere xD ay el amor lo vuelve torpe -corazón- a todos les cae mal Toy Freddy u_u pero tal vez vaya a cambiar.
* Feriol: Review tipo biblia 8D
¿te leiste todos los capítulos juntos? xD vaya, eso me alegra owo.
Gracias por todos los halagos, que lindo -corazón- que bueno que la idea te haya gustado tanto, en verdad lo pensé de varias formas para que sonara y se viera interesante.
Como dije en un review antes, odio encontrarme con Bonnie o Bonbon en mujer u_u uno quiere su yaoi bien duro y topas con eso ;_; y si! Tochi (me gusta el apodo) es fuerte y femenina, a ella la toman súper poco en cuenta en los fics.
Quiero que todos tengan su parte buena, por mucho que me cueste que todos sean utiles en la historia y no olvidar la existencia de ninguno.
Sobre las relaciones: Freddy y Bon son amigos bien intimos, hasta el punto de ser algo gays xD pero no haré que tengan nada, aun... naag, no creo emparejarlos. Toy Freddy y Toy Bonnie, es una relación enfermiza, me gusta que se sepa que es mala pero que la sigan, como que les vale madres si quedan mal ante los demás.
Soy muy buena para escribir tonteras, aunque no quería que tuviera tanta comedia xD
Sobre los guardias, emhg eso es algo difícil, pero lo intentaré, no prometo nada.
*SweetGirl90: siii, Toy Bonnie deja de lado lo malo y salva lo bueno de Toy Freddy, no quiere ver la realidad aun u_u Todos los que nombraste vas a aparecer en su momento, pero no Ballon Girl… sería muy de relleno.
OOOOH! UN PELUCHE GRACIAS! Owo –feliz x 1000-
*Sapphire Leia: agarrale la cola que le molesta y es chistoso verlo enojado 7w7
El color rojo es amor, aunque sea de sangre de guardia muerto -corazón- xD Eres la única que ama a Toy Freddy xD, aun le tienes esperanzas. Sobre Bonnie, yo creo que mas que nada no se lo esperaba, es algo torpe y enamorado peor, él sabe que Toy Bonnie le seguía el juego, pero nunca pensó que estuviera siendo el segundo, el "otro", eso le dejó mal. Yo lo tomo como que es muy sentimental, el quería el Toy para el solo u_u
Sobre los insultos, bueno, puede venir de los padres de los niños, de los empleados, de internet (?) creeme que trabaje en un McDonalds y se escucha de todo xD …ahora hasta los niños te sacan la madre 7n7
Sobre eso de la dependencia te hablo por el interno, que quedé media confusa owo pero igual explicaré algo por aquí. Toy Bonnie es dependiente, pero solo lo sería de Toy Freddy, ya que, como explicaré a futuro, con Bonnie la "relación" será diferente 1313
Sobre los Shadows, tendrán un papel bastante interesante, serán como una mafia 1313 no tanto así, pero traerán problemas y habrá que pensar bien en las cosas que dicen, ya que les podré muchos datos que servirán a futuro.
El lemon… uhg… un asco, en serio, es que hay cosas que no se pueden decir o hacer por el hecho de que tienen cuerpo de maquinas y le quita cierto sentimiento al acto u_u igual Toy Bonnie se las sufrió todas ;-; .
La foto ya está en mi foto de perfil owo y no te robes a Toy Bonnie!
* Roxi-ko: no llores ;n; no pensé que alguien fuera a captar tanto el sentimiento -corazón- hay que golpear a Toy Freddy por eso.
Ojalá haya sido como esperabas este lemon uwu bien zenzualon.
* DanDead: No quiero que lo odies, la verdad no quiero hacerle bashing a ningún personaje u_u y quiero darte las gracias por corregirme lo del contador de muertes, en serio que me confundí totalmente -w-
Siento que odiaste este capitulo xD Además de odiar el doble a Toy Freddy u-u Saludos compatriota 8D la copa está en Chileeeee!
*Knight Fujoshi Creepy Cupcake: vamos Bon, deja que te agarren la colita 1313 gracias por todo y que bueno que te haya gustado tanto mi fic. La destrucción de los olds va a ser progresiva, entre peleas y discusiones se van a ir desgastando. No mataré a Toy Freddy xD no puedo ser tan mala con él, es solo un incomprendido u_u
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Y eso es todo por hoy! Como dije en un review, por ningún motivo quiero hacer bashing de personajes u_u me gusta Toy Freddy y quiero que, aunque esté siendo el malo en este momento, tenga su honor.
Adiós a todos, los chilenos que sigan celebrando owo! Dios que estaba con el alma en un hilo viendo el partido.
Por sus reviews…emhg… ya no tengo que sortear… -piensa- haré que Bonnie besé a quien quieran 8D (?)
