Hola de nuevo^^

Bueno, aquí os traigo otro capitulo del fic.

Espero que disfrutéis tanto leyendo como yo escribiendo ^^

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen. Son obra de Masashi Kishimoto.

Capitulo 7: Complicaciones

El lunes llego pronto, y después de las clases, Sasuke y yo fuimos a mi ecografía.

Casi lloro, viendo la cara de felicidad de Sasuke, mientras mi doctora le explicaba lo que era el bebe.

Aun era muy pronto, para conocer el sexo. Hasta el tercer mes de embarazo, no podríamos saberlo. Y yo solo estaba de dos meses.

Pero aun así, era bonito ver a Sasuke, escrutando la ecografía. Tratando de ver a su hijo.

Cuando volvimos a casa, Sasuke les enseño la ecografía a Hina y a Naruto. Y se pasaron una hora, intentando distinguir al bebe.

Naruto opinaba, que no se veía nada. Mientras Hina, decía que era capaz de ver su cuerpecito...

En fin, ya sabemos como es la gente con las ecografías. Cada uno ve lo que quiere ver... Yo simplemente confiaba en mi médico. Si ella me decía que ese borrón era mi bebe, y que estaba sano, yo me lo creía.

Lo malo, era que me había prohibido fumar, desde ya. Y que me había dicho, que nada de alcohol. Si había una celebración, podía tomar medía copita, pero nada más.

Y eso, me mataba...

Además, todos mis sentidos estaban potenciados. Olía el más mínimo aroma, y sin saber como ni porque, me apetecía comer cosas raras.

Las siguientes dos semanas, pasaron sin pena ni gloria. Íbamos a clase, hacíamos deberes, pasábamos el rato...

Yo seguía sometida a un marcaje intenso por parte de todos. Cada mareo, nausea o momento de fatiga, era motivo para sentarme y descansar. Y la verdad, empezaba a estar cansada.


El sábado de la tercera semana, mi paciencia llego a su límite.

Estaba preparando una pizza en la cocina, cuando me llego una nausea.

- ¿Estas bien? - pregunto Hina.

- Sí, solo es una nausea - dije continuando con la pizza.

- Siéntate Sakura, yo me encargo de eso - me dijo la chica.

- Hina, déjame hacerlo - le dije bruscamente.

- Tienes que descansar - me insistió ella.

- ¡Hina! - grite cabreada - ¡He dicho que puedo hacerlo! Déjame respirar.

- ¿Que pasa? - pregunto Sasuke entrando en la cocina - ¿Sakura?

- Si me dices que me siente, te pego. Me tenéis harta. Me hacéis quedarme sentada por cada tontería. Si tengo que descansar, cada vez que me encuentre un poco mal, no haré nada.

- Pero estas embarazada - protesto Hina - tienes que cuidarte mucho.

- ¡Basta! No estoy inútil, ni impedida. Tengo que estar tranquila, y me paso el día estresada. Intentando parecer normal, para que no me mandéis sentarme. ¡Estoy harta!

- Sakura cálmate - pidió Sasuke - esto no le hace bien al bebe.

- Deja de decirme lo que le sienta bien, o no al bebe - dije enfadada - si yo estoy mal, eso no le sienta bien al bebe. Y si seguís tratándome como a una enferma, no mejorare.

- ¿Ya te has revelado? - preguntó Naruto desde la puerta.

- ¡Tú! - le dije cabreada - Tu sabías lo mal que estaba. Y has permitido que siguieran.

- Tenías que ponerle freno tú, no yo - me dijo Naruto como si nada.

- Te odio - le dije con lagrimas en los ojos. No sabía porque lloraba, pero las lágrimas caían por mis ojos - os odio a todos.

- Sakura - dijo Hina. Pero no la deje continuar, me fui directa a mi habitación, y me tire en la cama. Me pase una hora llorando, sin entender porque. Pasado ese tiempo, llamaron a mi puerta, y aunque no conteste, entraron.

- ¿Puedo pasar? - pregunto Sasuke.

- Ya has entrado - le dije fríamente.

- Sakura, lo siento - me dijo sentándose en la cama - todos lo sienten.

- Que bien.

- Sakura, ya sé que te hemos estado presionando. Te hemos tratado como si estuvieses enferma. Y no hemos tenido en cuenta, que si te dejamos quieta, te pones mala.

- Sí, es justo lo que habéis hecho.

- Lo sé, y lo siento. ¿Puedes perdonarnos?

- Claro que puedo. Pero tenéis que dejar de tratarme así. No puedo tener estos cambios de humor, me matan.

- Lo entiendo - Sasuke se tumbo a mi lado y me abrazo - lo siento.

- Eso ya lo has dicho.

- Tenemos que hablar - me dijo el chico.

- ¿Más? - pregunte irónica.

- Sí, sobre nosotros.

- ¿Acaso hay un nosotros? - pregunte.

- De eso, es de lo que tenemos que hablar.

- No te sigo - le dije separándome. Me senté en el borde de la cama, y Sasuke se sentó a mi lado.

- No se me dan muy bien las palabras - me dijo casi en un susurró - pero voy a intentarlo.

- Adelante.

- Sakura, no eres solo la madre de mi hijo. Eres la mujer a la que pertenece mi corazón.

- ¿Que? - Eso si que me había dejado alucinando.

- Estoy, enamorado de ti. Desde hace un año.

- Pero tu, apenas hemos hablado... Huiste, después de que nos acostásemos... ¿Y ahora me dices esto?

- Me cuesta mucho, abrirme a las personas. La confianza, no es lo mío. Y siempre he pensado, que eres demasiado buena para mí.

- Nadie, es demasiado bueno para otra persona. Eso solo son tonterías.

- Acabo de decirte que te quiero, y tu solo me cuestionas pensar, que eres demasiado para mi.

- Así soy yo - le dije sonriendo.

- Oye, intento mantener una conversación seria - me dijo ofendido.

- Perdón. Sigue.

- ¿Que siga?

- Bueno, supongo que no acabas de confesarme estar enamorado, solo por decir algo.

- Bueno, esperaba una reacción por tu parte... Acabo de decirte, que llevo un año enamorado de ti. Y que no quiero ser solo, el padre de tu hijo. Quiero estar contigo.

- Esa ultima parte te la habías saltado - vale, no fue un comentario muy hábil. Pero estaba flipando, y se me iba a salir el corazón. Así que, mi habilidad con las palabras, estaba fuera de combate.

- ¿Que? - Sasuke se había quedado alucinado.

- Perdona, no estoy muy fina. Es que, me has dejado un poco... fuera de combate.

- ¿En plan positivo o en plan, no quiero que vuelvas a acercarte a mi?

- En plan... esto no me lo esperaba. Es que, bueno... no me lo esperaba.

- Me estas poniendo esto muy difícil. Sakura, si no sientes nada por mi... dímelo, y termina con esto - Sasuke me observo unos segundos, pero en vista de mi no reacción... Se levanto, y se dirigió a la puerta.

- Espera - me había levantado, y le había abrazado por detrás - no te vayas.

- ¿Aun no te has reído bastante? - pregunto Sasuke.

- No seas tonto - le dije colocándome delante de él - es que, me parece que me he dormido.

- ¿Dormido? - pregunto Sasuke.

- Es que, pensaba que estabas enamorado de otra. Y ahora me dices, que estás enamorado de mí. Y llevo esperando oírte decir eso varios meses.

- Espera ¿Entonces tu?

- No me hubiese acostado contigo, de no sentir algo por ti. Por muy puesta que estuviese. Además ¿porque crees que he cuidado tanto de ti? ¿Por caridad?

- Así que tu hermano tenía razón.

- ¿También te dijo que estábamos ciegos?

- Eso, y que éramos idiotas - dijo Sasuke.

- Vale, y ahora que ya le hemos dado la razón a Naruto, ¿Piensas besarme?

- Amen a eso - Sasuke se acercó a mi, y me beso. Y juro que me sentí viva. Muy viva, y mejor de lo que me había sentido en las ultimas semanas.

Lo que vino después, fue lo mismo que paso en Halloween. Aunque esta vez, íbamos a recordarlo. Y esta vez, si hubo protección. Ya estaba embarazada, pero no quería más accidentes.

Fue la mejor experiencia de mi vida, he de reconocerlo. Ese chico, sabía llevarme al cielo. Y lo toque de verdad, como nunca lo había tocado.

Y por las reacciones de Sasuke, creo que puedo jurar, que él lo coco conmigo.


Cuando me desperté, eran las cinco de la tarde, y Sasuke estaba a mi lado.

Me acariciaba la espalda, y me miraba como si nunca me hubiese visto.

- Buenas tardes.

- Hola - dios, nunca me cansaré de oír esa voz ronca de recién despertado - ¿Sabes? Me encanta esa voz tuya, cuando acabas de despertarte.

- Y a mi me encantas tu, cuando duermes. Pareces un ángel.

- Esos piropos recién levantada, me van a sacar los colores - en ese momento, llegaron las ya habituales, nauseas. Me puse una mano en la boca, agarre mi bata y salí corriendo al baño. Sasuke salió detrás mío, con la sabana atada a la cintura. Apenas me arrodille en el suelo, ya me estaba sujetando el pelo.

- Vaya despertar - se río Sasuke.

- No es gracioso - conseguí articular.

- Lo siento princesa, tomate tu tiempo, estaré justo aquí, sujetando tu pelo.

- Puedo hacerlo sola, no es un espectáculo agradable.

- Me quedo - sentenció el chico. Y lo hizo. Estuvo conmigo hasta termine. Cuando salimos de nuevo, Naruto y Hina estaban esperando.

- Íbamos a pedirte perdón - dijo Hina - pero dejaremos que os vistáis primero.

- Veo que habéis hablado - dijo Naruto riendo.

- Vale, las bromitas las hacéis para vosotros. Y estáis perdonados, pero si oigo otro chiste malo sobre nosotros, os muelo a palos - les dije.

- Comprendido - dijeron los dos a la vez.

- Bien - dicho eso, agarré la mano de Sasuke y me lo lleve a la habitación.

El siguiente mes, paso sin muchas novedades. El ambiente en casa, era muy bueno. Por fin habían dejado de tratarme como a una invalida. Y yo, les dejaba hacer el trabajo duro.

En la ecografía de los tres meses, nos dijeron que era una niña.

Para mi sorpresa, Sasuke estaba encantado. Yo pensaba que preferiría un niño, por aquello de jugar con él.

Pero al parecer, quería una niña. Decía que así, se parecería a mí, y sería un pequeño ángel.

Yo le advertí, que si se parecía a mi, nos daría muchos dolores de cabeza. Sobretodo, si tenía mi carácter.

Pero Sasuke estaba seguro de que no era para tanto. Y yo, rezaba en secreto, para que no tuviera mi carácter.

Por su parte, Hina y Naruto, se lanzaron a la compra compulsiva de cosas para niñas.

Sasuke se mudo a mi habitación, y la suya, fue la que quedo para el bebe.


Antes de que pudiese darme cuenta, estaban pintando la habitación de rosa. Por suerte, pude intervenir, y decirles que no iba a tener una pija, sino una hija. Y que pintaran la habitación de cualquier otro color.

Así que, decoraron la habitación, con dibujos de fantasía varios. Unicornios, hadas, elfos, todo tipo de criaturas.

Apenas estaba de cuatro meses, y ya tenía la habitación de la niña montada.

Me habían comprado ropa pre-mama, me habían preparado las cosas para el hospital, parecía que fuera a parir mañana. Cuando en realidad, estaba de cuatro meses, y me quedaban otros cinco para parir.

Por suerte, me iba a dar tiempo de terminar las clases, antes de tener a la niña.

Yo terminaba en junio, y el parto estaba previsto para el 27 de julio. Día arriba, día abajo.

Eso significaba, que sería una mujer de 18 años, con el bachillerato terminado, cuando me convirtiera en madre.

He de decir, que mis profesores se portaron de perlas. Me dejaban salir siempre que lo necesitaba, me pusieron una mesa y una silla cómoda, en lugar de los pupitres estrechos.

Vaya, que fueron muy comprensivos...

Estaba de cinco meses, cuando volvieron las complicaciones.

Era 20 de marzo, cosa que significaba que era un fin de semana largo. De jueves a domingo.

Eran las nueve de la mañana, y tras un desayuno, a base de churros con chocolate. Sí, fue culpa mía, tenía antojo. Y era uno de mis derechos como única embarazada de la casa.

Pero lo dicho, tras el desayuno, estábamos en el salón disfrutando del señor de los anillos. Tres largas horas de película.

Sasuke y yo, estábamos ocupando todo el sofá. Hina, estaba sentada en el suelo, con su cabeza junto a mi mano, para que le sobara la cabeza. Y Naruto, estaba tirado en el suelo, con las piernas de Hina sobre las suyas.

Apenas llevábamos una hora de película, cuando sonó el timbre. Yo acababa de salir del baño, uno de los inconvenientes de estar embarazada. De modo que, me fui a abrir la puerta.

- Vengo a buscar a Hina - A su padre le olía el aliento a alcohol, como siempre.

- ¡Sasuke! - sabía que con el bombo que llevaba, no iba a poder hacer nada con él. Pero no me dio tiempo a decir más, cundo ese hombre me dio un empujón, que me hubiese mandado al suelo. De no ser porque Sasuke llego a tiempo de cogerme.

- ¿Estas bien? - me pregunto mientras me levantaba.

- Sí, pero este viene a por problemas.

- ¿Que quieres? - pregunto Sasuke de malas formas.

- Vengo a por mi hija. Y si no me la devolvéis, os denunciare por secuestro.

- No puedes hacer algo así - le dije con mala leche - Hina tiene la emancipación. Tú firmaste los papeles, junto con sus notas hace mucho tiempo. Y su madre también la firmo.

- Sigue siendo menor de edad. Y tiene que estar conmigo.

- Tiene la emancipación - repetí - tu la firmaste meses antes de que se decidiese a irse. Y su madre, estuvo de acuerdo, en cuanto supo que viviría conmigo. No puedes revocarla, porque tiene medios para subsistir. Una casa pagada, y mis padres le pagan por limpiar.

- Eso es un truco - protesto su padre - un montaje.

- Tiene trabajo y casa - rugí enfadada - y ahora, lárgate de mi casa.

- Aparta - me dio un empujón, que nos mando a mi y a Sasuke al suelo. Y entro como un rayo hacía el salón.

- ¡Naruto! - esa era Hina, en estado de pánico. Sasuke me levanto, y fuimos hacía dentro. El hombre, tenía a Hina agarrada del cuello, y Naruto había recibido un botellazo en la cabeza.

- Tú te vuelves conmigo maldita cría - Hina estaba llorando, y empezaba a faltarle el aire.

- Sasuke haz algo - yo tenía un bombo considerable. Aun tenía que crecer, pero no quería arriesgarme a un mal golpe.

- Suéltala - Sasuke le dio un buen golpe, y consiguió que la soltara.

- ¿Estás bien? - pregunté llegando a su lado.

- Creía que me mataba - me dijo Hina respirando de nuevo.

- Respira, yo ayudare a Sasuke - Hina me miro con pánico - tranquila, le daré con la botella.

- ¡Sakura! - Sasuke estaba teniendo problemas, al parecer el padre de Hina estaba un poco bebido. Pero no lo suficiente como para ser lento.

- Maldito hijo de puta - me levante agarrando la botella de agua que había en la mesa, y le propine un golpe en la cabeza. Que por fin soltó a Sasuke y se derrumbo en el suelo.

- Dios, esta loco - dijo Sasuke - llama a la policía.

- ¿Hina? - pregunte.

- Llamemos. Ha entrado aquí por la fuerza, y ha empezado a repartir golpes. Soy independiente, y no tiene derecho. Voy a denunciarlo.

- Bien - me fui al teléfono, y llame a la policía.

Cuando llegaron, todo fueron problemas. Preguntas y más preguntas.

Nos pasamos dos horas, repitiendo una y otra vez, la misma historia.

Cuando por fin estuvieron satisfechos, fue el turno de Hina para denúnciale. Puso su denuncia, y por fin se fueron.

Al padre de Hina, se lo habían llevado al hospital. Al parecer, le había hecho una buena brecha con la botella. Y necesitaría puntos... No sabéis cuanto lo sentí...

Cuando se fueron, intentamos volver a la película. Pero yo, estaba cansada, demasiadas emociones para un día. Tan pronto me acomode en el pecho de Sasuke, me quedé totalmente dormida.