continuando este fic tan "high" XD

este es un capítulo de mucha acción, así como el que sigue, disfrútenlo... no olviden dejar reviews


8.

"¿Pero de qué hablas?" Remus trató de cerciorarse que aquello que Highmore le estaba confesando era verdad.

El chico seguía nervioso y con aquella mirada aterrada "la era a la que usted dará comienzo es una era de guerra, entre nosotros y los impuros, según la profecía, nosotros triunfaremos acabando con ellos por completo, O'Connell no podía permitir que la reina fuera una impura... así que la encerró en la torre más alejada de esta casa, junto con Bennett, aunque cuando el exterminio de comienzo ellos serán los primeros..." las palabras brotaban de la boca de Highmore una tras otra, él tragaba saliva pero procuraba hablar lo más rápido posible "al desaparecerla a ella ¿qué más le quedaba a usted, su majestad? Sólo gobernarnos"

A esas alturas, Remus podía creer cualquier cosa, además, Highmore sonaba convencido. "¿Por qué O'Connell no me ha dicho nada de eso? Respecto a la guerra" Remus tomó por los hombros al muchacho.

"No lo sé, tal vez porque sabía que se opondría de entrada, pero con el tiempo lograría asimilar su deber como monarca" Highmore contestó "si el profesor O'Connell se entera que vine a decirle todo esto me matará" ahí estaba descubierta la razón del temor en Highmore.

"¿Profesor?" Remus preguntó intrigado.

"Sí..." Highmore respondió con urgencia "es muy tonto que le siga diciendo así, él fue mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras"

A Remus le sonaba muy extraño, recordaba con perfección que Lawrence Aykroyd había sido salvado por su antiguo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, además, en esa casa estaba una persona que se suponía estaba muerta: Ann Aykroyd.

"Dime muchacho..." Remus continuó interrogándolo"¿O'Connell les ha enseñado a... superar las barreras de la noche?" dijo, girando los ojos con esas últimas palabras.

"No... a nadie, ha dicho que no estamos listos" Highmore contestó se dirigió a la puerta "me tengo que ir, su majestad"

"No... espera" Remus dio unos pasos tras él pero el joven no se detuvo, justo iba a abrir la puerta cuando Remus, con voz autoritaria exclamó "es una orden de tu rey" con esa frase, Highmore no tuvo más remedio que detenerse. "Eso quiere decir que el único que puede transformarse a voluntad es él, y que me ha estado ocultando cosas... él fue quien atacó a tu amigo... Lawrence Aykroyd" dijo con seguridad, tomó su varita y junto con Highmore, salió de la habitación.

"No entiendo, su majestad" Highmore seguía por un oscuro y vacío pasillo a Remus quien iluminaba con un Lumos.

"Esto se acaba ahora... una era mejor para nosotros no significa tener que exterminar a la humanidad, tú... ve a rescatar a Nymphadora y Bennett y deja de llamarme su majestad" ordenó, el chico salió corriendo en dirección a la torre más alejada para liberar a sus colegas, mientras, Remus iba en dirección a la habitación de O'Connell.

Llegó a una enorme antesala, había 3 puertas, una al frente, la de la habitación de O'Connell y dos en cada lado de la habitación, estaba completamente oscuro y en cuanto entró, su Lumos se desvaneció, seguramente con un Nox no verbal.

"Es una pena..." Remus escuchó aquella voz conocida, profunda y melodiosa, la voz de O'Connell, aunque esta vez, sonaba fuerte y sin ese tono sumiso y respetuoso "que se haya tenido que enterar así de nuestra misión, nunca confié en el chico Highmore, un alumno brillante pero demasiado blando"

En penumbras, Remus trató de acercarse, pero por las dimensiones del salón era difícil saber de donde provenía la voz "dame la cara" apretaba con fuerza su varita y estaba dispuesto a atacar lo antes posible.

"Pero yo quería tener a mis tres mejores alumnos a mi lado..." O'Connell continuó no dando importancia a las amenazas de Remus "no había problema con Isaac Highmore, un pobre muchacho avergonzado de su linaje, hombre lobo como yo, no hubo problema con Brian McGuiness, alguien más hizo el trabajo sucio por mi... pero Lawrence Aykroyd... me dolió tener que atacarlo" confesó desvergonzadamente.

"¿Por eso lo atacaste?" Remus seguía deslizándose a través de esa habitación obscura en busca de O'Connell "¿para tener a tus alumnos favoritos de tu lado? Eso es lo más egoísta que he escuchado" se sentía indignado "has hecho ya demasiado en nombre de tu rey, de mi..."

La risa de O'Connell se escuchó por toda la habitación, rebotando en las paredes y confundiendo más a Remus respecto a su paradero. "Sí, pero su hermana resultó ser mejor soldado que él" paró de reír pero el regocijo en sus palabras no se iba. "Mi familia ha esperado mucho por la venida de su rey, aquí está por fin, sin embargo la profecía no dice que será usted el líder que nos conduzca a la victoria, su llegada dio comienzo a nuestra era, pero eso era todo lo que tenía que hacer, ascender al trono al lado de una mujer, si yo tengo que guiar a los nuestros... lo haré con gusto" sonaba convencido.

En una habitación, cómoda pero cerrada con llave y con algún encantamiento para no ser abierta por dentro, Tonks estaba sentada en el suelo recargada en la puerta, frente a ella estaba Bennett sentado en un baúl. De pronto, un fuerte Alohomora se escuchó del otro lado de la puerta pero nada pasó.

"Bombarda" gritó la voz, Tonks se apresuró a ponerse de pie antes de que la puerta saliera volando en mil pedazos. Era Highmore que iba a liberarlos.

Pero pronto, ante ellos, Ann y Lawrence Aykroyd, acompañados por Brian McGuiness estaban obstruyéndoles el paso.

"Nos traicionaste" McGuiness alzó su varita amenazadoramente "no interfieras Isaac, tenemos que acabar con los impuros"

Pero Highmore no se apartó pese a que se notaba temeroso, Tonks y Bennett buscaban desesperadamente sus varitas dentro de sus ropajes, afortunadamente no se las habían quitado. "No, las ideas de O'Connell son descabelladas" dijo con firmeza el Auror irlandés.

"Vamos, Isaac, no son ideas del profesor O'Connell" intervino el hermano Aykroyd "es la profecía"

"No..." Highmore se impuso, Tonks y Bennett ya tenían sus varitas en las manos "una profecía se cumple porque alguien quiere que se cumpla, no porque deba cumplirse, O'Connell está obsesionado con esto y el único que cubría las características que la profecía indicaba es Lupin, pero él no buscaba a su rey, él sólo buscaba un pretexto para comenzar con el exterminio de los que no son como nosotros" estaba a punto de decir impuros, pero optó por ese otro término. Por fin Tonks y Bennett se enteraban del meollo de todo aquello. "Larry, él fue quien los atacó..." después dijo, esperaba que eso hiciera recapacitar al menos a los hermanos Aykroyd.

"Lo sé..." él joven rubio contestó con voz sombría "él nos considera suficientemente valiosos como para querernos en su ejercito" Highmore se sorprendió con aquella respuesta.

"Basta..." la voz de Ann Aykroyd se elevó por encima de todos mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro "no importa si tenemos que acabar contigo Isaac, pero no pasarán de aquí" se acercó amenazadoramente con varita en mano.

Y los embrujos y contraembrujos comenzaron a volar por todo el lugar, era increíble como tres magos comunes podían enfrentar de ese modo a tres Aurores, pero así era, los hermanos Aykroyd y Brian McGuiness resultaron ser mejores oponentes de lo que pudieran aparentar, era lo mismo que sucedía con Remus, la gente, al ver su aspecto de enfermos y cansados, no esperaría mucho de ellos, pero eran buenos, eso tenían que dárselo.

La chica Aykroyd era la que lucía más feroz, luchaba frente a frente contra Adam Bennett; Isaac Highmore enfrentaba a su viejo amigo Lawrence Aykroyd mientras Tonks tenía sus propios problemas con Brian McGuiness. Tras dedicarse sólo a bloquear hechizos, Tonks decidió llamar un florero que estaba en una mesa, cerca de McGuiness.

"Accio" dijo la bruja, el florero vino hacía ella pero en el camino se encontró con la cabeza de McGuiness dejándolo fuera de combate. Tonks esbozó una sonrisita de satisfacción sólo para ver como Bennett caía tras recibir un hechizo en el pecho.

Estaba distraída viendo cómo su colega quedaba fuera de combate cuando sintió por la espalda a Ann Aykroyd que la inmovilizó tomándola por el cuello y doblándole el brazo. "Larry, por aquí" la bruja licántropo llamo a su hermano que acababa de vencer a Highmore.

El joven Aykroyd se acercó hacía Tonks que estaba indefensa, sujetaba su varita con fuerza pero no podía pronunciar hechizo alguno ya que tenía el brazo de su oponente justo en la garganta y su mente estaba bastante nublada como para hacerlo de forma no verbal. Lawrence Aykroyd apuntaba con su varita justo al rostro de Tonks.

"!Incendio, Incendio... INCENDIO¡" se escuchó una voz en medio de la confusión, Highmore se había incorporado y había lanzado hechizos sin ton ni son para poder salva a Tonks. Los muebles comenzaron a arder y el fuego se extendió con rapidez por el pasillo, pero había funcionado, eso distrajo a los hermanos Aykroyd y Tonks estaba libre.

Highmore tomó a Bennett, rodeando su cuello con el brazo de su colega inconsciente y caminó a lo largo del corredor que ya estaba en llamas.

"¿Pero qué pretendías al incendiar todo?" Tonks iba tras ellos, dejando atrás a los hermanos Aykroyd que estaban más preocupados por sus vidas que por atrapar a los impuros, sin embargo, Lawrence Aykroyd llevaba consigo a McGuiness.

"Fue lo único que se me ocurrió" confesó Highmore que ahora, a parte de cargar a Bennett, evitaba las llamas.

Unas vigas tras ellos cayeron obstruyendo el paso en el pasillo, dejando a los Aykroyd y McGuiness rezagados. Tonks intentó volver para ayudarles, antes de que Highmore la detuviera, pues no había tiempo, una viga enorme cayó sobre el Auror irlandés, prensándole la pierna contra el suelo, soltando a Bennett y su varita.

"Oh, genial..." Tonks levantó la viga con un hechizo, pero definitivamente la pierna de Highmore no lucía bien y no podría seguir caminando. "Piensa, piensa..." la bruja se golpeaba la cabeza tratando de recordar un hechizo sanador, pero nada le venía a la mente, ella sola no podría sacar a Bennett y Highmore de la casa.

En el salón reinado por oscuridad, Remus y O'Connell seguían con su enfrentamiento verbal, Remus se movía a través de la habitación pero O'Connell hacía lo mismo confundiendo más a su oponente, quien trataba de hacer uso de sus sentidos agudizados sin mucho resultado. Un ruido extraño pero conocido llegó a oídos de Remus, como el sonido que hacen los leños al quemarse en una chimenea, y sintió un calor sofocante... de pronto el fuego se apoderó de la habitación, iluminando todo, por fin lo veía, estaba frente a él, con su sonrisa siniestra, O'Connell se notaba sereno pese a las llamas.

Por fin se enfrentarían.

...continuará