Trazando un nuevo destino

Una joven pelirroja posaba junto a sus pokémon en un precioso escenario acuático de Ciudad Carmín, mientras el fotógrafo le hacía varias fotos. Llevaba un bonito vestido blanco, de una marca cara, regalo de la casa, por supuesto. Últimamente solo vestía con atuendos caros y modernos, ya que continuamente los recibía como regalos de las marcas, para que los promocionase.

En el último año se había convertido en una maestra muy famosa, no solo por ocupar el puesto número uno en el ranking por dos veces consecutivas, sino por su personalidad tan simpática y generosa. A menudo asistía a actos benéficos, y había fundado varias asociaciones sin ánimo de lucro, para ayudar a los más desfavorecidos o preservar el medio ambiente. Solía acudir a todos los eventos a los que la invitaban, y parecía no cansarse de hacer entrevistas para la televisión, así como posar para diferentes revistas y periódicos.

Recientemente había publicado dos libros, uno acerca de los maravillosos pokémon acuáticos, y otro destinado a los niños que deseaban iniciarse como maestros pokémon, explicando técnicas y estrategias sencillas. Ambos habían tenido una gran acogida entre el público.

Misty, era, sin duda, la maestra del momento, el rostro más popular en televisión, y el personaje más querido de los últimos años en la región de Kanto.

Y aquello se reflejaba en su rostro y en su cuerpo. Estaba radiante. Llevaba el cabello muy cuidado, largo, liso y sedoso; había aprendido a maquillarse con mucho estilo; y había ganado unos kilos, lo que le daba un aspecto más saludable y atractivo. Ya no era la muchacha delgaducha y poco estilosa que describían sus hermanas. Lo de "la feíta" había quedado atrás, muy atrás.

Cuando terminó la sesión fotográfica, se acercó una periodista para realizar una pequeña entrevista. Misty se sentó sobre el escenario con las piernas cruzadas y sonrió, mostrando una dentadura blanca y perfecta.

-Serán solo unas pocas preguntas para acompañar el reportaje fotográfico—le explicó la periodista. Misty asintió, sin dejar de sonreír—¿Nos podrías decir en qué consiste tu entrenamiento diario con tus pokémon?

-Claro, nos levantamos muy temprano, sobre las seis y media—relató Misty, acariciando a Marril, que estaba junto a ella—Les doy de desayunar en abundancia, sobre todo proteínas e hidratos de carbono… Hacemos ejercicios juntos, primero un calentamiento y luego juegos de cooperación entre nosotros, o juegos de habilidad, depende del día. Tres días a la semana incluyo un entrenamiento físico, y los días restantes solo nadamos… También dos días a la semana realizamos ensayos de combates y practicamos técnicas o les enseño nuevas, y otros dos días les enseño estrategias.

-¡Pero eso es mucho tiempo y esfuerzo!—se sorprendió la periodista, apuntando bien en su libreta—¿Cuántas hora dedicas a ese entrenamiento?

-Normalmente unas cuatro horas diarias—explicó Misty—Lo difícil es compaginarlo con mi labor como coordinadora de zona, especialmente cuando toca viajar.

-¿Qué hace usted entonces?—inquirió la periodista.

-Tengo una ayudante que se queda con mis pokémon—explicó Misty—Les hace el entrenamiento físico que yo les he preparado y practican técnicas y tácticas. Y cuando yo regreso, trato de estar el máximo rato posible con ellos.

-¿Qué es lo que más echa de menos de su vida anterior a ser maestra?—prosiguió la periodista.

Misty sonrió, aunque ya se estaba cansando. ¿No iba a ser una entrevista corta? Miró el reloj con disimilo… Llegaba tarde… Como siempre últimamente.

-Pues sobre todo estar tiempo con mis pokémon y con mis amigos—dijo Misty. ¡No recordaba cuántos años llevaba respondiendo las mismas preguntas!—Y ver más a mi sobrina, que tiene dos añitos.

-Y ya para terminar…—prosiguió la periodista. Misty sonrió todavía más. ¡Por fin acababa!—Sabemos que la semana pasada cumplió veintiséis años… ¿Cómo lo celebró?

-Pues no lo pude celebrar porque estuve en una reunión con mis compañeros sobre asuntos de la liga—se lamentó Misty., aunque tampoco le importaba mucho.

-De acuerdo, muchas gracias por todo, señorita Waterflower—agradeció la periodista—Publicaremos su entrevista en el próximo número de la revista.

-Gracias a usted—dijo Misty. Bajó del escenario y recogió a sus pokémon—¡Hasta luego!

Y salió medio corriendo de la sala.

Eran las doce y media. ¡Y había quedado a las dos en un restaurante… en Ciudad Plateada!

Resopló. Era completamente imposible llegar a tiempo. Ni en coche ni en moto… a no ser que quisiera matarse… Y bueno, tener que comer con Ash le producía cierta molestia, pero no tanta como para desear acabar con su vida. Además, no asistía a aquella reunión precisamente por Ash, sino por Broc. El joven doctor había invitado a todos sus amigos para comer en un caro restaurante, y darles una noticia…

Misty se sintió culpable por haber aceptado realizar ese reportaje de última hora, pero no pensó que se demoraría tanto. Y su idea inicial era tomar el avión que salía a las doce del mediodía.

¡Maldición! Ser tan responsable en su profesión le estaba pasando factura en sus relaciones sociales…

¿Y ahora qué podía hacer? No podría perdonarse darle semejante plantón a Broc… ¿Y si alquilaba un yet privado? No… eso resultaría demasiado caro… incluso para ella. Además, no creía que hubiera alguno disponible en esos momentos… ¿Y teletransportarse? ¡Eso todavía era más absurdo! Todavía no había aprendido…

Estaba a punto de echarse a reír de puro nerviosismo, cuando esa última idea no le pareció tan imposible… Buscó sus pokébolas y llamó a Golduck… ¡Su última esperanza!

El pato se colocó frente a ella con una expresión interrogativa en la cara.

-Golduck, sé que todavía no te sale muy bien lo que hemos estado practicando estos días, pero te pido por favor que hagas un esfuerzo—le suplicó ella, tomándole de las manos—¡Tenemos que teletransportarnos a Ciudad Plateada!

Golduck se retiró hacia atrás, algo asustado. Llevaban varias semanas practicando "teletransporte", un nuevo ataque psíquico que Misty le había enseñado, pero todavía debía perfeccionarlo… Hasta entonces no había sido capaz de teletransportarse ni un kilómetro… ¿Y su loca entrenadora pretendía que ambos viajasen hasta Ciudad Plateada?

-¡Por favor, hagamos el esfuerzo!—insistió Misty, acercándose de nuevo a él—Broc nos ha invitado a todos con toda su ilusión, a todos los que viajamos con él, y no quiero ser la única que falte—tenía lágrimas en los ojos, y Golduck se enterneció—Es la única oportunidad que tengo de llegar a tiempo—le acarició la cabeza con cariño—Sé que puedes hacerlo, solo tienes que concentrarte en una emoción y en un lugar…

Golduck asintió con la cabeza, no muy convencido. Pero no quería decepcionar a su entrenadora. Gracias a ella y su paciencia infinita—al menos durante los últimos años—había conseguido desarrollar todo su potencial como pokémon acuático y psíquico. Se lo debía.

Misty y Golduck se sujetaron las manos con fuerza y se concentraron lo máximo posible, como habían hecho en otras ocasiones.

-Piensa en Broc, en sus comidas, en lo bueno que fue siempre con nosotros—musitó Misty, cerrando los ojos.

Al cabo de unos segundos, notó una extraña sensación, como un cosquilleo que le recorría la nuca, al tiempo que su cuerpo se desintegraba poco a poco… para aparecer en otro escenario completamente distinto a Ciudad Carmín.

Pokémon y entrenadora abrieron los ojos con presteza, curiosos por saber donde habían ido a parar…

Lo primero que Misty vio fueron unos frondosos árboles, un río, unas setas, un… ¡caterpie! No solo uno, sino varios…

-¿Dónde demonios estamos?—gritó Misty, poniéndose las manos en la cabeza—¿Qué es esto, en qué has pensado, Golduck?

El pokémon sacudió la cabeza y se sentó en el suelo. Sabía que había fallado.

-No te preocupes, lo has intentado—le consoló Misty, acariciándole la cabeza—Gracias…

Se alejó todo lo posible de los gusanos que rodeaban aquella seta, y se acercó al río, caminando con cierta dificultad, ya que sus tacones se clavaban en la hierba. La situación era surrealista…

Un momento, ese río… ¡Conozco este río!

Misty sonrió al recordar aquel paraje. ¡Estaba en el Bosque Verde! Así que Goolduck no lo había hecho tan mal. Se habían quedado a medio camino…

La joven pelirroja recorrió con la mirada aquellos árboles, aquel cielo, y en especial aquel río que le traía tanto bellos recuerdos… Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas… Últimamente estaba muy sensible.

-En este bosque estaba yo cuando salí por primera vez a convertirme en una maestra acuática—le explicó Misty a su pokémon—Se lo había prometido a mis hermanas… ¡Y estaba segura de poder conseguirlo!—suspiró—Tenía tantas ilusiones a mis once años… Y sin embargo, luego me olvidé de mi sueño…—caminó hasta el río y se agachó, para tocar el agua con la mano—Porque aquí… aquí pesqué a Ash… y ya mi vida cambió para siempre.

Ella era consciente de que en el mismo momento en el que conoció a Ash Ketchum, había dejado de ser la protagonista de su propia vida, para darle paso a él. Había dejado a sus sueños de lado, solo por apoyarle, por darle más importancia a él, por dejarle ser siempre el héroe…

Y debía reconocer que los años que vivió con él habían sido los más felices de toda su existencia, los más emocionantes y entrañables… Pero lamentablemente le habían robado una parte de sí misma. Una parte que ahora estaba recuperando…

-¿Por qué hemos acabado precisamente aquí?—preguntó Misty, lanzándole a Golduck una mirada inquisitiva—¿Tú pensabas en Ash, en el río, en los malditos caterpies?

Golduck negó con la cabeza, se echó a reír y la señaló a ella.

-¡Ey, qué insinúas!—protestó Misty, comprendiendo perfectamente al pato bobo—¡Y ya deja de reírte!—se acercó a él y le tomó de las manos—Venga, déjate de tonterías y vamos a intentarlo otra vez . No lo has hecho tan mal.

Ambos cerraron los ojos de nuevo y se concentraron en pensar en Broc y en la amistad que les había brindado durante tantos años… Necesitaban mucha energía para poder llegar hasta Ciudad Plateada, pero Misty tenía fe en las cualidades de su pokémon…

Transcurrió casi un minuto hasta que ambos notaron de nuevo aquel cosquilleo y aquella peculiar desintegración de sus cuerpos. Se trataba de una sensación muy extraña, difícil de describir.

Cuando Misty notó que su cuerpo se había materializado de nuevo, tardó unos segundos en abrir los ojos, temiendo que Golduck la hubiera llevado a otro lugar equivocado…

Sin embargo, un grito asustado la hizo despertar de su trance, y comprobar dónde estaba realmente.

-¿Qué hacéis aquí?—exclamó Ash, estupefacto. De pronto habían aparecido aquella pelirroja y su estúpido pokémon, sentados en el asiento trasero de su coche, para darle un susto de muerte—¿Cómo cojones lo habéis hecho…?

Misty se puso la mano en el pecho; el corazón le latía a mil revoluciones por segundo… Era increíble el progreso de Golduck… ¡Pero también era increíble haber aparecido precisamente en el coche de Ash!

Se sintió un poco avergonzada. Aun después de tanto tiempo, la mera presencia del maestro la alteraba… pero debía aparentar suficiencia.

-Ser una maestra tan sumamente buena tiene sus ventajas—respondió ella, sonriendo.

Ash lanzó un bufido y continuó conduciendo.

-¿Entonces te teletransportas tú solita o te llevo hasta el restaurante?—inquirió Ash, con sarcasmo. Quería ocultar la admiración que le había causado el gran avance del pokémon de Misty. Esa chica no dejaba de sorprenderle.

-Mejor llévame, si no te importa—dijo ella, recostándose en su asiento y abrochándose el cinturón. Felicitó a Golduck y lo devolvió a la pokébola—¡Esto cansa!

Ash puso los ojos en blanco y continuó conduciendo hasta el aparcamiento del restaurante. Ninguno de los dos habló en los cinco minutos que duró el camino. Estaban demasiado avergonzados y contrariados tras aquella ridícula situación… Además, eran conscientes de que desde que habían roto su relación, cada vez que se encontraban y trataban de mantener una conversación cordial, terminaban discutiendo… Podría decirse que ellos dos siempre habían mantenido grandes peleas, desde que eran niños, pero ahora era diferente. Ahora, sus piques y achaques dolían mucho más.

Cuando bajaron del vehículo, y comenzaron a caminar hasta el restaurante, Misty se acercó un poco a Ash y le habló al oído.

-En cuando entremos les aclaramos que no hemos venido juntos por nada en especial—susurró ella.

Ash movió la cabeza de un lado para otro. Eso era absurdo. ¡Misty seguía siendo una niña a pesar de los años!

-Ya se imaginarán que nos hemos encontrado por el camino—replicó Ash, molesto—No le des importancia y los demás tampoco lo harán. Todos somos adultos ya, Mist…—se sonrojó un poco al darse cuenta de que todavía le salía llamarla por su dimitido cariñoso—Menos tú…

Ella le hizo una mueca y se adelantó un poco. Él la siguió de cerca.

En cuanto llegaron a la mesa que tenían reservada, se percataron de que sus amigos ya estaban sentados, esperando. Broc fue el primero que les vio y se levantó de un salto. Ellos corrieron hacia él al mismo tiempo y se fundieron en un afectuoso abrazo.

-¡Mis chicos, cuánto tiempo sin veros!—exclamó Broc, fingiendo que lloraba de emoción—¡Esta vez casi ha pasado un año!

-Sí, esto de vernos tan poco es una mierda—masculló Ash, tratando de zafarse del fuerte abrazo de su amigo. El codo de Misty se le clavaba en el costado, y su cara estaba demasiado cerca—¡Malditos trabajos!

-Malditas nuestras vidas de adultos—se lamentó Misty, hundiendo la cabeza entre la camisa de Broc.

En ese momento, Dawn se levantó también de la mesa y se acercó a ellos, por lo que Broc soltó a sus amigos por fin, permitiéndoles respirar.

La joven saludó a Misty con un gran abrazo, mientras que a Ash tan solo le puso una mano sobre el hombro y él se le limitó a mover la cabeza, un frío gesto que no pasó desapercibido para el resto. Por su parte, May abrazó a Ash con cierta precaución, mirando de reojo a Misty, aunque el chico la apretó con fuerza. Hacía muchos meses que no veía a su amiga y la echaba de menos. Y Misty ya no tenía ningún derecho a enfadarse.

Misty se sintió muy culpable por el trato que le había dado a May en los últimos años. ¡Si se podía comprobar lo mucho que ella y Ash se querían! ¡Pero como amigos! Le debía una disculpa, por haber desconfiado de ella. Se prometió a sí misma sacar un momento a solas con ella para presentarle su perdón.

Max no se levantó de su asiento, ya que solía ver a sus amigos en más de una ocasión, y no se trataba de una novedad. Los tres estaban en permanente contacto, debido a su trabajo como maestros.

Así que cuando terminaron con los saludos, Broc llamó al camarero, quien les leyó la carta. Una vez pidieron sus platos preferidos, e incluso una botella de vino, Broc habló de nuevo.

-Chicos, os he reunido a todos aquí porque tengo que daros una noticia importante—explicó, con una amplia sonrisa. Ellos sonrieron también—Vosotros sois los mejores amigos que he tenido, ya que con todos he viajado por diferentes regiones, y he compartido experiencias maravillosas, y aunque ahora no nos veamos mucho, no quiero que perdamos el contacto…

-¡Ni nosotros, Broc!—interrumpió May—¡Pero por favor cuéntanos lo que nos vas a decir! ¡Ya!

El joven doctor se echó a reír.

-Bien, ya sabéis que desde hace unos tres años salgo con mi enfermera Joy—prosiguió, agudizando la voz y dibujando corazones en sus ojos.

-¡Sí, por fin lo lograste!—se burló Ash, a lo que los demás se rieron—¡Campeón!

-Pues eso, que después de estos años, soy el hombre más feliz del mundo—manifestó él—Y hace unas semanas, le pedí matrimonio…

Las tres chicas gritaron de emoción, sin dejarle continuar. Se levantaron y se acercaron a él, para besarle.

-¡No me apabulléis, a ver si me voy a arrepentir!—bromeó Broc—¡Tanta chica soltera sobándome!

-¡No seas tonto, Broki!—exclamó Misty—Pero… un momento… Te ha dicho que sí, ¿no?

Broc asintió, riéndose.

-¿Cómo le va a decir que no?—preguntó Dawn—¡Si llevan ya tantos años y les va tan bien!

-¿Y por qué no?—replicó Misty, un poco avergonzada—Nunca se sabe… Podría ser que en el último momento se hubiera arrepentido…

-Eso solo lo harías tú—le espetó Ash. Ella le fulminó con la mirada, y los demás se echaron a reír, para quitarle importancia a aquella frase tan maliciosa—Bueno, Broc, me alegro mucho por ti. ¡Enhorabuena!

-Me alegro mucho, Broc—repitió Max, sonriendo—Te lo mereces…

-¡Sí, nadie pasa toda su vida detrás de una Joy sin rendirse!—exclamó Misty—¡Por fin es tuya!

-Además, quien iba a decirme que sería el siguiente en casarme—apuntó Broc, pensativo. Abrió la botella de vino y le sirvió a cada uno de sus amigos—Yo para nada hubiera apostado por mí mismo en ser el siguiente en casarme… Primero Tracey y luego yo… ¡Qué felicidad!

-Sí, por que los demás estamos solteros y enteros, así que no hay mucho que hacer—se rió Dawn, clavándole la mirada a Ash. Él retiró la vista—De todas formas por edad te tocaba a ti ya, que vas a cumplir 30… ¡Viejuno!

Nuevamente risotadas por parte del aquel grupo que había tenido en común su amor por los pokémon y la aventura. Misty se alegró de haber conseguido llegar a tiempo… Incluso May y Dawn, quienes vivían muy lejos, habían logrado cogerse vacaciones en sus respectivos trabajos y realizar un largo viaje, para asistir a una comida tan importante para Broc. Ella no se hubiera perdonado nunca haber faltado a la cita.

Ash, sin embargo, pese a las risas, estaba algo tenso. El tema de la boda le producía un sentimiento nostálgico… Hasta ese momento nunca se habría planteado casarse, ni mucho menos, pero desde su ruptura con Misty, se notaba más sensible hacia los temas amorosos. ¿Cómo era posible que el mismo Ash Ketchum estuviera pensado en tonterías románticas? No comprendía cómo ni por qué, pero la cuestión era que estaba desolado. Y le dolía en lo más profundo de su ser.

Así continuaron con la comida, riendo y recordando viejas anécdotas, las mismas que salían en las conversaciones de todas sus reuniones, pero que nunca les cansaban.

Cuando ya estaban en los postres, sonó el móvil de May, y la muchacha respondió, ya que no reconoció el número. Los demás fingieron continuar con sus conversaciones, pero era obvio que todos tenían una oreja escuchando a su amiga.

Se trataba de Drew, lo que ensombreció el semblante de la muchacha. Ash se dio cuenta enseguida y la miró con preocupación. Sabía que May y Drew habían vuelto a verse en alguna ocasión, pero el chico tan solo la lastimaba, ya que no tenía intención alguna en retomar la relación. De pronto, May comenzó a titubear y elevó el tonó de voz. Todos miraron en dirección a ella.

-No, no puedo quedar mañana, Drew, estoy en Kanto pasando unas vacaciones—se excusó May. Max frunció el ceño; detestaba ver sufrir a su hermana—¿Qué, con… Ash? Sí, sí, estoy con él, y con mis amigos… ¡No estoy solo con Ash!—el aludido resopló de nuevo. Sabía que Drew seguía manifestando celos de él y de su relación con May, y ya estaba harto—¡No estoy solo con Ash! Y hasta dentro de unos días no vuelvo a Hoenn, y sí… ¡Claro que me quedo en casa de Ash! ¡Sabes que es mi amigo!—se escucharon varios chillidos desde el otro lado del teléfono—¡Que no estoy solo con él! ¡Te lo juro!

Misty se levantó de su asiento y se acercó a May, arrebatándole el teléfono de un arrebato. Le estaba cansando esa conversación… Se le hacía demasiado familiar. ¿Cómo podía haber maltratado ella de tal forma a Ash durante tantos meses? Sus celos habían sido tan absurdos… Aunque ya había reflexionado sobre aquella inseguridad y era consciente de que en ese aspecto ya había madurado. Poco a poco su autoestima estaba mejorando mucho, y aquello la ayudaba a sentirse más segura de sí misma.

Nunca debió desconfiar de Ash. Era un estúpido, presumido y egocéntrico… Pero jamás la hubiera traicionado. Ahora estaba segura de ello.

-¿Se puede saber que es lo que te pasa a ti?—le gritó Misty a Drew, a través del aparato—Sí, soy yo—los demás la escucharon, expectantes. No esperaban aquella reacción, pero May se lo agradecía—Primero, decirte que May no miente y que estamos todos juntos celebrando una comida con Broc. Y segundo, que ella no tiene que darte explicaciones, porque ya no sois novios ni pareja ni nada de nada. Y por último, si de verdad tienes celos de Ash míratelo en el psicólogo porque de verdad tienes un problema—y cortó la comunicación.

May recogió el móvil, estupefacta. ¡Cuánta razón había en las palabras de Misty! ¿Por qué no habría pensado de aquella forma cuando era ella la que sentía celos?

-Gracias, Mist—musitó May, tratando de sonreír, pese a la tristeza que le había supuesto la reacción de Drew.

-No podía dejar que te tratase así—replicó Misty, clavándole los ojos—Y más sabiendo que no tiene razón.

Con esa última frase, Misty le estaba pidiendo perdón a May, perdón por su desconfianza, por su distanciamiento, por sus celos absurdos, por su inmadurez…

May sonrió con sinceridad. De nuevo veía ante ella a la Misty que conoció años atrás en la aventura con Togepi. La misma Misty enérgica, valiente y decidida, la misma chica dispuesta a ayudar a sus amigos y luchar por la justicia…

Ash también la contemplaba embelesado. Misty le sorprendía en cada momento… Y a juzgar por sus palabras, parecía que estaba arrepentida de su horrible actitud. Quizá era el momento de poder… ¿retomar su relación?

Ash sacudió la cabeza.

No seas idiota, Ash, todo terminó y ahora ambos tenemos una nueva vida. Somos más felices separados…

El joven abrazó a su amiga May y trató de consolarla, ya que sabía lo que sufría por Drew, pese a que su relación concluyó muchos años atrás. La chica lloró sobre su hombro, bastante avergonzada por montar semejante numerito en público.

Misty se disculpó y se marchó al servicio, algo compungida. Aquella conversación le había alterado y recordado muchos errores suyos del pasado.

Cuando llegó al cuarto de baño, Dawn abrió la puerta tras ella y le sonrió. Misty se sobresaltó. No se había dado cuenta que su amiga la estaba siguiendo.

-Mist, has hablado muy bien—la animó Dawn—Pero… ¿te encuentras bien? Te noto triste…

-Bueno, Dawn, tú sabes lo que yo he sentido por Ash desde siempre—se sinceró ella, un poco avergonzada. Dawn asintió—Y sé que he cometido muchos errores, pero él en realidad sigue siendo un egoísta… Así que no sé, no sé qué hacer con mi vida…

-¡Pues vivirla, Misty, vivirla!—exclamó Dawn—Tienes que seguir como hasta ahora y hacer tu vida. Eres una mujer muy exitosa y todo te va sobre ruedas en lo profesional. Además tienes un montón de chicos con los que salir.

-Sí, pero en cuanto veo a Ash noto algo muy grande en el pecho, algo que no me pasa con nadie—musitó Misty—No sé, quizá nos debemos una nueva oportunidad…

Dawn hizo una mueca de espanto. Misty casi se asustó.

-No, Misty, debes seguir tu vida—repitió Dawn—Cuando estáis juntos os hacéis daño porque sois unos cabezotas. Y además, Misty, no quería decírtelo, pero… creo que Ash tiene novia.

-Sí, alguna vez sale algo en las revistas de corazón—dijo Misty, sin darle importancia alguna—Pero ya sé de qué va esto. A mí también me emparejaron una vez con Gary, tú sabes. Y el otro día leí en la Cuore Pokémon que "un nuevo a amor alberga el corazón de la señorita Waterflower. ¿Será ya el definitivo?".

-¿Y quién era?—preguntó Dawn, curiosa. Se había perdido aquel número de la revista.

-Mi amigo Davis—respondió Misty, riéndose.

-Bueno, pero cuando el río suena agua lleva—insistió Dawn—En realidad es cierto que te ves mucho con Davis—sonrió maliciosa y la pelirroja se sonrojó—Y puede que el titular sea cierto.

-Deja de decir bobadas—replicó Misty.

Se lavó las manos y se retocó el maquillaje. Dawn hizo lo propio.

-Me alegra que estés tan segura de que Ash no tiene novia—insistió esta última—Pero no quiero que sufras, y he de decirte que todo apunta a que Ash y esa tal Giselle están juntos—Misty hizo una mueca mientras se pintaba los labios—Pregúntale a Max.

-¿Lo dices en serio?—preguntó Misty, dolida. Notaba una sensación de vacío en el pecho—¿Él te lo dijo?

Dawn asintió.

Misty tragó saliva con dificultad y se miró de nuevo en el espejo, fingiendo retocarse por enésima vez la raya del ojo. Aceptar que Ash tuviera una nueva novia y estuviera haciendo su vida por su cuenta le producía un terrible malestar interior. Recordaba que, poco antes de empezar su relación, Broc le había contado que Ash salía con una modelo… Y aunque a ella le había sentado como un jarro de agua fría, no le había sorprendido. Siempre había imaginado que Ash salía con diferentes chicas… Finalmente, tan solo había sido un rumor…

Ojalá en esta ocasión también sea una falsa alarma…

Se puso una mano en el pecho, como tratando de evitar una taquicardia… Miró a Dawn, y esbozó una triste sonrisa.

-Gracias, Dawn, siempre has estado ahí para ayudarme y aconsejarme—musitó Misty—Y aunque seas más joven que yo me has orientado como si supieras de la vida mucho más que yo, y te lo agradezco, porque a veces he sido muy tonta… especialmente en lo relacionado con este idiota…

-No hay nada que agradecer, tú también ha sido como mi hermana mayor y mi guía en muchas ocasiones—corroboró Dawn—Sabes que desde que nos mudamos a Celeste estuve muy sola por el tema de mi madre, y tú siempre estuviste allí—se le llenaron los ojos de lágrimas y se lanzó a los brazos de Misty—Me alegro mucho de que seamos amigas.

-Y yo—dijo Misty—Venga… ¡volvamos!

Regresaron con todos sus amigos y se unieron a la conversación. Misty trataba de olvidar el tema de Ash y su supuesta novia…. Pero no podía evitarlo. Cada vez que el chico habría la boca, lo imaginaba sonriendo a Giselle, bromeando con ella, besándose con ella…

¡Arg, cómo la odio!

Tras aquella sobremesa, que se alargó hasta las seis de la tarde, Misty y Dawn anunciaron que se marchaban. Salía un avión a las siete y no querían perderlo.

-Muchas gracias por esta bonita reunión, Broc—agradeció Misty, sonriendo entre lágrimas—Me parece horrible el tiempo que permanecemos separados… todos…

-Ya ves, Mist… ¡con lo que nosotros hemos sido!—exclamó Broc, también apenado. Ash resopló con angustia. A él también le dolía—Pero son fases de la vida… ¡Llegarán tiempos mejores!

-Sí cuando nos jubilemos—dijo Ash, bromeando. Los demás se echaron a reír. Él sonrió y miró a Misty—¿Por qué no os quedáis un poco más?—a ella le halagó aquella nueva amabilidad. Parecía que el encuentro había tocado la fibra sensible del joven—Si queréis luego os puedo llevar con el coche al aeropuerto y apuráis un poco más… hasta el siguiente avión.

-Gracias, Ash, pero no podemos—explicó Misty—Hemos quedado con Dupli, Gary, Tom y Davis en Ciudad Carmín… Han cogido fiesta también y habíamos pensado irnos de cena y de fiesta…

-Ah, bien—musitó Ash, sin ocultar su decepción.

Cómo odio a ese maldito Davis…

Davis. Parecía que ése era el único nombre que había escuchado.

-¿Os venís?—sugirió Misty, dirigiéndose también a Max y May.

-No podemos, gracias—dijo Ash—También hemos quedado, pero nosotros en mi casa…Podríamos habernos organizado y haber quedado todos juntos…

Misty asintió como una tonta.

No puede ser que tenga novia, no me lo creo… ¡Se ve tan triste porque me voy!

-¿Y tú, Max?—insistió ella—Pensaba que te vendrías con nosotras, ya que vienen Tom y Davis…

Ash apretó los labios… y los puños, con disimulo.

Y ya van dos… ¿por qué tiene que nombrarlo tantas veces?

-Hombre, que para unos días que puedo pasar con mi hermanita—apuntó Max, sonriendo. May le abrazó con ternura—Me quedo con ella.

-Además que hemos quedado con Richie y … —añadió Ash, sin atreverse a decir el segundo nombre. Broc, Dawn y sobre todo Misty le clavaron la mirada, expectantes. Él se abochornó; había metido la pata completamente—Y…

-Y Giselle, dilo, tío, que no pasa nada—apuntó Max. Ash se puso rojo como un tomate, avergonzado por actuar constantemente como un idiota ¿Por qué era siempre tan torpe con las palabras?—No seas crío, que aquí todos somos adultos ya…

-Bueno, pues pasadlo bien—dijo Misty, a modo de despedida. No quería seguir escuchado. Quería huir—¡Ya nos veremos!

Salió medio corriendo, seguida por Dawn. Una vez en la calle, Misty se retiró las lágrimas a manotazos.

-¡Mierda, mierda, mierda!—gritó, apretando los puños con fuerza—Tenías razón… ¡Maldita Giselle!

-Y encima el imbécil como es tan tonto lo ha soltado así como así—añadió Dawn, pasándole un brazo por los hombros a su amiga—¿Qué necesidad había de decir con quién cojones habían quedado?

-El idiota es así, no sabe mentir, no sabe callarse nada—musitó Misty, derrotada—Lo odio… ¡Más que nunca!

Dawn comprendió a su amiga, pero ni sus palabras de ánimo consiguieron aliviar su malestar.

Llegaron a Ciudad Carmín a las nueve de la noche, con el tiempo justo para pasar por casa y cambiarse de ropa. Habían quedado con sus amigos a las diez para cenar y no querían retrasarse. Misty detestaba llegar tarde; eso lo dejaba para Ash.

Las dos amigas acudieron al restaurante, donde el resto de sus amigos les esperaban. Misty estaba bastante triste y preocupada, pero logró disimularlo. Le alegró enormemente encontrarse con Duplica, y no tardó en contarle lo sucedido, en la primera ocasión que tuvo.

De nuevo, el escenario fue el cuarto de baño… A Duplica le sorprendió la noticia, no sabía que Ash tuviera novia.

-Me dejas chafada, Mist—le susurró ella, apenada de verdad—¿Pero es seguro?

-Creo que lo que te he contado no da lugar a dudas—replicó Misty, con su característico mal carácter—Estoy muy cabreada, y lo que es peor, no entiendo por qué después de un año y medio que llevamos separados, todavía me joda tanto esto…

-A ver, es normal, pensar que Ash está haciendo su vida te duele—la comprendió Duplica—Pero siempre te digo que debes aclararte, y tú insistes en que no quieres regresar con él… Así que creo, sinceramente, aunque me fastidie verte así, es lo mejor que podría haber pasado—Misty le clavó los ojos con encono—¡No me mires así! Me refiero a que es como una terapia de choque… Si los dos seguís solteros no vais a rehacer vuestras vidas nunca…

-¡Es todo tan complicado!—exclamó Misty—Sé que tienes razón, pero me siento como una mierda, de verdad… Me duele el pecho… Me duele como si fuera un pedazo de papel al que alguien está estrujando… ¡Uf, y tenía que ser con esa maldita Giselle! Es que es… es como un cuento de hadas, ¿sabes? Es la primera chica que le gustó a Ash, y años después se ha reencontrado con ella y se van a amar para siempre…

-¡Mist, por Dios, no dramatices!—replicó Duplica—No sabemos en qué punto está su relación, si ha salido con ella en plan rollo o en plan serio, y lo de que fuera la primera chica que le gustó a Ash no es cierto… Fuiste tú, y lo sabes… ¡a ella solo le gustó en foto! ¡No seas boba! Y volvamos, o pensarán que estamos estreñidas…

Misty se echó a reír y salió del servicio, junto a su amiga.

Después de la cena, el grupo de amigos se dirigió hasta una exclusiva discoteca, situada a las afueras de la ciudad. Allí solían asistir importantes personalidades, como futbolistas, cantantes, actores, maestros pokémon… y en general gente adinerada.

Misty pidió una copa de ron con coca-cola y se quedó en silencio, mientras sus amigos elegían sus consumiciones… Observó el ambiente que la rodeaba… ¡Qué diferente era de lo que ella imaginaba que sería su vida en el futuro! Cuando era niña, siempre se imaginaba a sí misma de adulta rodeada de pokémon, entrenando en los bosques, y viviendo en su gimnasio… ¡Cómo cambiaba la vida!

-¡Ey, Mist, vuelve a la tierra!—exclamó de pronto Davis, devolviéndola al mundo real. Le salpicó un poco de líquido con la pajita de su cubata y ella protestó—¿Qué pasa?

-¿Por qué me molestas con eso?—replicó Misty. Davis le sacó la lengua y ella sacó con fuerza la pajita de su vaso para mojar al chico—¡Te fastidias!

-¿Cómo eres tan vengativa?—protestó él, limpiándose el ron de su cara. Ella se la había devuelto con más fuerza—Bruta…

-¿Se puede saber qué hacéis?—se burló Duplica. Sacó un pañuelo del bolso y le terminó de secar la cara al muchacho, como si fuera su madre. Ellos se echaron a reír—No se os puede dejar solos…

-¡Me encanta esta disco, es tan exclusiva!—interrumpió Dawn, asombrada—Jamás había estado en una así…

-¿Cómo es el bar en el qué curras?—le preguntó Davis—¿Es más pequeño?

-A ver, yo curro en un pub, más pequeño, claro—explicó Dawn—En las islas todo son pequeños pubs, unos junto a otros… Tenéis que veniros un día—se acercó al muchacho con su coquetería habitual y le sonrió—Cuando queráis os invito.

Davis sonrió de medio lado, y Misty sintió una extraña punzada en el pecho… ¿Qué había sido eso?

Respiró profundamente y notó que estaba bastante agobiada… Había sido un día duro… Y algo surrealista… Y muy largo. ¡La sesión de fotos de la mañana quedaba tan lejos ya! Tiró la paja de su cubata al suelo y dio un buen sorbo… Necesitaba, de verdad necesitaba emborracharse…

La noche y el alcohol transformaban el mundo, aunque fueran de forma momentánea… Y en esos instantes ella quería liberarse de todas sus preocupaciones y divertirse…

Cuando se terminó la copa, le pidió a Duplica que la acompañase a la barra a pedir una segunda.

-¿Nos pillamos un pedo?—se burló Duplica. Misty asintió—Vamos, te invito.

-No, yo te invito—replicó Misty. Pidió dos cubatas más y se echó a reír—Tú me invitas a la siguiente…

-Bueno, vale—aceptó Duplica. Ambas amigas brindaron allí mismo y dieron unos sorbos a sus cubatas—¡Por nosotras!

-¡Por nuestra amistad!—añadió Misty. Duplica asintió y sonrió—Después de todo lo que hemos vivido… aunque hayan sido pocos años de amistad, la verdad es que me has ayudado un montón…

-¡Oh, no, por favor!—exclamó Duplica—¿Te vas a poner sentimental?

Misty se echó a reír.

-Sí, Dupli, porque te quiero decir que te quiero mucho—añadió la pelirroja, dándole un abrazo a su amiga.

-¡Y yo a ti, enfadica!—correspondió Duplica.

Cuando se disponían a regresar junto a sus amigos, Misty se cruzó de brazos y frunció el ceño.

-La acaba de conocer y ya le está tirando la caña—masculló.

-¿De qué hablas?—se extrañó Duplica.

-De esos dos—apuntó Misty, señalando hacia Davis y Dawn, que estaban charlando de nuevo—Se nota que le gusta Dawn a la legua, y eso que la acaba de conocer…

Duplica hizo una mueca…

-¿A qué viene eso?—le preguntó, sin comprender por qué se molestaba—Dawn siempre ha sido así… Es muy amiga tuya y lo respeto, pero ella siempre ha sido así, al menos desde que la conozco… fue detrás de Gary, de Richie… y normal que ahora intente algo con Davis—bajó el tono de voz—Está buenísimo y ella siempre elige a los más guapos… No sé de qué te extrañas…

-Ya, tienes razón—corroboró Misty, caminando de nuevo.

-O será que… ¿te fastidia que Davis le preste atención?—señaló Duplica, guiñándole un ojo.

Misty hizo una mueca despectiva y dio por finalizada la conversación que ella misma había iniciado. Duplica se echó reír.

Ambas se acercaron a Gary y Tom, para unirse a su charla. Ellos llevaban varias copas y estaban bastante eufóricos. Gary tomó a Duplica de las manos y la sacó a bailar. No solía mostrarse tan activo y divertido, pero gracias al alcohol se soltaba bastante, y su novia lo agradecía, ya que a veces su carácter serio le aburría…

Misty sonrió al contemplarlos bailar… Se alegraba de que a su amiga le hubieran salido las cosas bien en el ámbito amoroso… Gary era un buen chico al fin y al cabo, pese a que anteriormente le caía tremendamente mal.

-Oye, Tom, ¿y tú cómo vas de novias?—le preguntó Misty a Tom, solo para molestar al tímido muchacho—¿Qué opinas de mi amiga?

El chico se sonrojó y carraspeó antes de responder.

-Sabes que odio hablar de esas cosas—replicó, molesto con la chica. Ella sonrió, indicando que bromeaba—Pero si quieres saberlo te lo diré, te diré quién me gusta.

-¡Sí por fa, dímelo!—exclamó Misty.

-Pero no se lo puedes decir a nadie—le advirtió el muchacho—Tú siempre me has ayudado mucho y confío en ti—parecía que todos se encontraban en esa etapa de exaltación de la amistad propia de la embriaguez—Y además, tampoco tengo nada que hacer con ella…

-No diré nada, lo juro—le aseguró Misty, con sinceridad—Confía en mí.

-Me gusta la hermana de Max—confesó Tom, apenado. Misty se llevó las manos a la boca; no lo hubiera imaginado—¡Pero no digas nada!

-No, no, claro que no diré nada—dijo Misty, sorprendida—Pues justo ahora May está en Kanto, con Ash…

-Lo sé, Max me lo dijo—explicó Tom—Pero Davis y yo preferíamos quedar con vosotras…

-Gracias, Tom, pero habría entendido que prefirieras irte a Ciudad Verde—replicó Misty.

-No, que preferíamos de verdad quedar con Dupli y contigo—repitió Tom, sonriendo—Lo mío es un amor platónico… La he visto unas cuantas veces y sé que no tengo nada que hacer, soy un crío para ella y la verdad que no me hace ni caso…

Misty se compareció del muchacho. Probablemente estaba en lo cierto. Además, May parecía estar pendiente todavía de Drew…

-¡Bueno, da igual, hoy vamos a pasarlo bien y a olvidarnos de todos!—exclamó Misty, tomándole de una mano y girando sobre sí misma.

-¿Qué clase de baile es ése?—se burló Davis, acercándose por detrás.

Misty soltó de Tom y se echó a reír. Debía reconocer que nunca había sido buena bailarina. Pero tenía ganas de moverse.

Dawn se unió también a ellos, con una nueva copa en la mano. Lo estaba pasando realmente bien. Le pasó un brazo por el hombro a su amiga y la besó en la mejilla.

-Gracias por invitarme, Mist—le dijo la muchacha—Este lugar es increíble, está lleno de gente conocida… Acabo de ver a Robert, el jugador del Carmín United….

-¡Pues ve a ver si te lo ligas!—exclamó Misty, riéndose.

-Además ahora está sin novia—añadió Davis, guiñándole un ojo a Dawn—Ve a hablar con él y nosotros le hacemos una foto para el twiter

Dawn se echó a reír. No le importaría en absoluto intimar con aquel jugador. Era rico, guapo y famoso… ¿Qué más podía pedir?

Pero por ahora tenía otros planes…

-¡El twiter, cómo no!—exclamó ella—Los famosillos como vosotros sois unos frikis del twiter

-¡Oye, que tú eres mi seguidora!—replicó Misty. Sacó el móvil y entró en la citada página web—¡Guau, acabo de ganar cien seguidores en una hora!

-Claro, la Waterflower está imparable—dijo Davis, con sorna—¿Aún tienes de foto de perfil la foto del biquini rojo? Así normal que te salgan seguidores…

Misty le pegó en el hombro juguetonamente y se echó a reír.

-No te burles, que seguro que tú te la has descargado y la tienes como fondo de pantalla—apuntó Tom, causando la carcajada en los demás. No solía hablar, pero cuando lo hacía sabía ser mordaz—¿Me equivoco?

Davis puso los ojos en blanco y esbozó media sonrisa. Antes de que pudiera añadir nada, Misty se acercó un poco y se abrazó a él, riéndose.

-Vamos, subamos un twit—propuso ella, dando un enorme sorbo a su copa.

-¿Cuál, "la Waterflower se emborracha"?—se mofó él, disimulando la sorpresa que le había causado el abrazo de la chica. Era la primera vez que se mostraba tan cariñosa—¿O "la Waterflower sale de marcha"?

-¡No, venga una foto de todos!—replicó Misty, pegándose mucho a Davis, y sujetando a Dawn con el otro brazo—Vente, Tom—el chico se acercó a Davis y posó para la foto, como los otros tres. Misty alargó lo máximo posible el brazo y trató de enfocar al grupo al completo con su móvil—¡Patata!

Todos pusieron su mejor cara y acto seguido estallaron en una carcajada, especialmente cuando Misty les mostró la fotografía… Había salido bastante mal…

Pero a Misty no le importó y la envió al twiter.

-Mira, Davis, ya la he subido—le susurró al muchacho, mostrándole la pantalla del móvil.

Davis observó la foto y se echó a reír de nuevo, ya que precisamente ella la había titulado como él le había sugerido: "La Waterflower sale de marcha".

-Estamos terribles de verdad—dijo el chico, resoplando.

-¡Venga, ahora una tú y yo!—exclamó Misty.

Ambos se abrazaron de nuevo y tomaron una nueva foto. Esta vez en resultado fue un poco más favorecedor.

-Estamos guapos, ¿eh?—señaló Misty, enseñándoles la foto a Tom y Dawn. Se notaba cada vez más alterada e eufórica.

-Yo por supuesto, como siempre—presumió Davis. Misty le dio un codazo, y él protestó—Por cierto, ésa no la subas…

-¿Por qué?—preguntó Misty, ya que estaba a punto de hacerlo.

-¿Es que no lees las revistas?—replicó Davis, serio por primera vez. Ella asintió con la cabeza, pero seguía sin comprender—¿No ves que van detrás de tu nuevo novio? Y me han nombrado varias veces porque nos han visto juntos, así que si no quieres un escándalo no les des que hablar…

Misty frunció el ceño y se guardó el móvil en el bolsillo. No sabía exactamente por qué, pero estaba muy enfadada… Ella solo quería pasarlo bien, y colgar fotos en internet junto a sus amigos le parecía divertido. Le costaba asumir que su fama constituía un importante lastre con el que debía contar…

Duplica y Gary regresaron en ese momento, riéndose y con nuevas copas en la mano.

-Toma, Mist, que veo que tienes vacío el cubata—le dijo Duplica. La pelirroja lo aceptó, pero ni siquiera sonrió—¿Qué te pasa?

-Nada, estoy cabreada—le susurró Misty. Duplica puso los ojos en blanco. ¡Siempre estaba enfadada!—El imbécil de Davis no me ha dejado subir una foto al twiter porque le da miedo que quieran emparejarlo conmigo…

-Misty, sería probable que os emparejasen, él seguro que lo ha hecho para protegerte—replicó Duplica, con sensatez—Últimamente estás en las miras de todos los periodistas…

-Pero es que él lo ha dicho como si le diera vergüenza que le pusieran como mi novio, la verdad que me ha sentado mal—se sinceró Misty—Es un idiota.

-Dudo que lo haya hecho por eso, Mist, estás demasiado susceptible—dijo Duplica—Ala… ¡Bebe y calla!

En ese momento, Davis la sujetó por detrás y ella estuvo a punto de echarse la bebida por encima. Cuando se percató de que se trataba de él, esbozó media sonrisa.

-¡Qué fácil es asustarte!—se burló Davis, sin soltar las manos de la cintura de la chica.

Duplica se retiró y los dejó solos, riéndose. ¡Cómo deseaba volver a ver a la Misty feliz y segura de sí misma que conoció en su infancia! Durante esa noche casi lo había logrado…

Misty dio unos cuantos sorbos de su tercer cubata y se echó a reír. Sabía que no era demasiado tolerante con el alcohol, y que a partir de ese momento el ambiente que la rodeaba empezaría a adoptar matices oníricos…

-¿Te has enfadado por lo que te he dicho?—inquirió Davis, algo preocupado. Se había percatado de que la joven había cambiado su actitud desde ese momento—¿Por lo de que no subieras la foto?

Ella se giró y se colocó frente a Davis. Él la soltó inmediatamente y dio un paso atrás.

-A ti también es fácil asustarte—se mofó Misty, sonriendo y acortando la distancia de nuevo—¿Me tienes miedo o qué?—el chico entornó los ojos y se echó a reír. Esta vez no se apartó. Estaban muy cerca el uno del otro—Y no, no me he enfadado. Sé que te daría vergüenza que nos emparejasen.

-A ver, a mí personalmente me da lo mismo, porque estoy soltero, pero a ti no creo que te convenga—indicó Davis.

-También estoy soltera—replicó ella.

-Ya, pero Ash… Bueno, ya sabes, tú y Ash…—intentó decir Davis, sin mucho acierto—Supongo que no te gustaría que Ash pensase que sales con alguien…

Misty lo meditó durante unos segundos. En realidad sí que le gustaría.

¿No tiene él una nueva novia? ¡Pues yo también, a ver qué se ha creído! Imbécil…

-Realmente me da lo mismo—aseguró ella, con determinación—Aunque me fastidie, Ash está en otra página.

Davis sonrió, aunque no se lo creía del todo…

Dawn apareció en ese momento y se llevó a Misty lejos, con la excusa de que la acompañase al servicio.

-¿Qué pasa?—le preguntó Misty.

-¡Tía, no me habías contado nada, cabrona!—exclamó Dawn.

-¿Se puede saber de qué?—Misty no comprendía nada.

-¡No te hagas la tonta!—insistió Dawn—¡Davis! No me habías hablado de Davis…

-¿Te gusta?—dedujo Misty, con algo de desprecio en la voz.

-¡No, no haría nada con él!—aseguró Dawn—Sois tan… tan… ¡Hacéis tan buena pareja!

Misty se puso roja como un tomate y negó con la cabeza.

-Somos amigos—musitó ella, avergonzada—No empieces también tú como Duplica, que también me lo ha dicho muchas veces…

-¿No te gusta?—inquirió Dawn—¿Me quieres decir que no te gusta ni un poquito?

Misty se quedó en silencio. El término "gustar" era muy ambiguo… Por supuesto que Davis le parecía un chico guapo y divertido, y reconocía que últimamente se sentía muy a gusto a su lado. Sabía que era buena persona y que siempre iba de frente… Podía confiar en él…

Pero… ¿sentía atracción hacia él?

No estaba segura… Quizá sí… ¿O no?

-Si no existiera Ash, ¿no te gustaría estar con Davis?—le preguntó Dawn, tratando de ponérselo más fácil—Solo quiero que me respondas a eso… Si Ash nunca hubiera existido en tu vida… ¿te gustaría enrollarte con Davis?

Misty notó cómo los ojos se le empañaban de lágrimas, solo con pensar que Ash no existiera… Especialmente porque era cierto lo que decía Dawn… Debía reconocer que si él nunca hubiera formado parte de su vida, tal vez se hubiera fijado en Davis…

-No lo sé—musitó Misty—Pero no quiero hablar de esto, por favor… Vamos a divertirnos…

Dawn asintió y lamentó haber entristecido a su amiga. Ella tan solo pretendía animarla para que entablase una relación con Davis. ¡Lo había visto tan claro!

Así que el grupo de amigos continuaron de fiesta durante dos horas más, y después decidieron regresar. Lo habían pasado muy bien, pero ya estaban cansados. Todos habían tenido un día duro.

Llegaron a casa de Misty casi a las cinco de la mañana, y se acostaron cada uno en las camas que ella les había preparado previamente.

La muchacha se encontraba agotada, pero se quedó un rato en el salón, tomando un poco de helado… Le había entrado hambre…

Y tenía muchas cosas en las que pensar… Aunque todavía sentía el alcohol correr por sus venas, lo que dificultaba su coherencia cognitiva. Se rió ella sola recordando algunos fragmentos del día… En menos de veinticuatro horas había estado en Ciudad Carmín, Ciudad Plateada e incluso en el bosque Verde… Se recordaba a sí misma apareciendo desorientada en medio del bosque… ¡Con tacones sobre la húmeda hierba!

-¿Se puede saber de qué te ríes?—le preguntó una voz a sus espaldas. Ella supo de inmediato que se trataba de Davis y se giró sonriendo—Pensaba que los rumores sobre tu locura eran falsos…

El chico se dejó caer en el sofá, junto a ella y tomó un poco de helado con el dedo.

-Si quieres un poco solo tienes que pedírmelo—espetó Misty. Los ojos le brillaban a causa de la embriaguez—No hace falta que me lo robes…

-Gracias, no me apetece—dijo Davis—Solo quería molestar…

-Sí, es lo que mejor se te da—se burló ella, riéndose de nuevo. Se untó el dedo de helado y le manchó a Davis en la mejilla.

Él puso los ojos en blanco y se limpió con la mano.

-¿Cómo eres tan vengativa?—le preguntó él. Sonreía, pero su tono era algo más serio que al inicio de la conversación—Lo vengo observando desde hace tiempo… Siempre tienes que poner tú el punto final… Siempre que alguien te hace algo, tú el doble… Eres súper competitiva, tía…

-Ya lo sé—reconoció ella. Terminó el helado y dejó la tarrina sobre la mesa—Siempre he sido así, pero sabes que ya no soy tan competitiva… Voy mejorando…

-Sí, sí, yo te veo mucho más madura—ironizó él.

-Mira quién habla—replicó Misty—El que se come el helado con las manos… Oye… por cierto, ¿ya duermen todos?

-Sí, ya se han acostado todos—dijo Davis—Y te voy a matar… ¿sabes que Tom ronca?

-Oye pues no tengo más habitaciones—se excusó Misty, riéndose—A no ser quieras dormir con Dawn…

Davis resopló con fastidio.

-¿Y me lo propones ahora?—preguntó él con sorna—¡Habérmelo dicho antes! Elegir entre dormir con Tom o con Dawn… Creo que para cualquiera sería fácil la elección…

Misty frunció el ceño sin poder evitarlo.

-Te gusta, ¿no?—dedujo ella.

Davis pretendía seguir con la broma, pero enseguida se percató de que Misty hablaba en serio.

-No, no me gusta en ese sentido que puedes estar pensando—aclaró él.

-¡Pues qué raro me parece!—exclamó Misty—A todos les gusta siempre… Cuando la invité a la fiesta de mi primera convención, todos le iban detrás…

-Bueno, supongo que todos no—apuntó Davis—Yo no recuerdo ni haberme fijado en ella… Y Ash supongo que tampoco…

Misty se ruborizó. No quería pensar en Ash…

-Bueno, todos no, pero Richie y Gary sí que le fueron detrás toda la noche—le relató ella.

-¿Gary?—se extrañó Davis—Pero eso sería mucho antes de que saliera con Dupli… ¿no?

-Claro, es que antes Gary era un poco mujeriego—prosiguió Misty—Hasta que sentó la cabeza… Ahora está muy centrado, pero antes… ¡Hasta intentó liarse conmigo!

Davis se echó a reír.

-¡Eso sí que es estar desesperado!—se burló él. Misty le dio un manotazo—Bueno, es que tú también tienes tu punto… de locura, claro…

-¿Por qué me molestas continuamente?—protestó ella.

-Porque siempre te enfadas y es divertido—respondió Davis, sin ocultar su pícara sonrisa.

-Pues yo te aprecio, que lo sepas, aunque seas tan imbécil casi siempre—reconoció Misty—Y que sepas que te lo digo porque llevo cuatro cubatas y que lo negaré mañana.

Davis se enterneció ante aquella frase tan infantil, se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, que la hizo enrojecer.

-Ya lo sé, Mist—le susurró él—Yo a ti también te aprecio mucho.

Misty le miró con los ojos muy abiertos y no pudo evitar sonreír con timidez. Ella tenía una enorme dificultad para mostrar sus sentimientos hacia las personas, pero con él era tan sencillo… Davis la había hecho sonreír en incontables ocasiones durante los últimos meses, la había ayudado a salir de la pequeña depresión en la que se encontraba, y nunca le había pedido nada a cambio… Debía reconocer que el muchacho se había convertido en uno de sus mejores amigos, junto con Duplica…

-Gracias, Davis, eres muy bueno conmigo—musitó la muchacha, dándole un afectuoso abrazo. Él no se lo esperaba y se puso algo tenso, pero enseguida se relajó—Y perdona por gritarte tanto…

El chico la apretó con fuerza y se echó a reír.

-Creo que ya voy acostumbrándome—dijo entre dientes. Misty levantó la cabeza y se encontró frente a los ojos del muchacho, que la miraban con una mezcla de afecto, timidez y picardía

Se quedó estática durante unos segundos…

Creo que sí que es atracción…¡Demonios!

Y sintió cómo el corazón se le aceleraba, entre eufórico y temeroso… Quería frenar esa irremediable atracción que estaba sintiendo en esos momentos hacia el chico que tenía enfrente… Hacia ese hombre que no era Ash…

Se hubiera echado a llorar ahí mismo…

Voy a traicionar a Ash

Sin embargo, le agradó comprobar que Davis le mantenía la mirada y no soltaba su abrazo… Eso solo podía significar que él también estaba a gusto con ella… Y aquella percepción incrementó su seguridad en sí misma, así como el deseo de hacer realidad lo que su imaginación ya había culminado.

Davis ya no sonreía, sino que se había quedado inusualmente serio. Parecía menos seguro que nunca… Se encontraba muy confundido, y temía cometer un grave error que pudiera hacerle perder su amistad con la muchacha.

Pero como la reflexión no formaba parte de sus cualidades, terminó obedeciendo a sus impulsos.

Y la besó. Esta vez en los labios.

Misty se dejó llevar, no solo por inercia, sino con determinación y cariño. De verdad quería disfrutar de algo que había deseado hacer durante toda la noche… Aunque el recuerdo de cierto entrenador pokémon acudía a su mente sin poder remediarlo, trataba de quitárselo de la cabeza, centrándose en las dulces sensaciones que estaba experimentando en esos momentos…

Maldito Ash… ¡Desaparece de mi cabeza! Maldito… Misty, recuerda que él tiene novia… ¡Y Davis está increíble!

Sus feromonas se habían desbaratado en apenas unos segundos…

Cuando se separaron, se miraron algo avergonzados… Davis estaba sonrojado, algo que era nuevo para él, ya que solía ser muy atrevido con todo…

-Lo siento, Mist, perdona—se disculpó el joven, bajando la cabeza.

-¿Por qué me pides perdón?—inquirió ella, preocupada. ¿Acaso a él no le había gustado?—¿Te… arrepientes… de lo que ha pasado?

-No, claro que no—aseguró Davis, mostrando su reluciente sonrisa de nuevo, lo que reconfortó a Misty—Pero… vas borracha…

-¿Qué?—gritó ella. Davis la mandó bajar la voz, recordándole que no estaban solos—¿Pero por qué dices que estoy borracha? ¿Y tú no?

-Yo no estoy tan borracho como para confundir las cosas—replicó Davis, poniéndole un brazo sobre los hombros—Me caes muy bien, Mist, y no quiero meter más la pata… Pero no he podido evitarlo…

-No has metido la pata—dijo Misty—¡No estoy tan borracha como crees! ¿Piensas que no quería besarte?

-No lo sé… en realidad me pareció que sí, por eso lo hice—reconoció él.

-Claro que quería, Davis, no me tomes por tonta—dijo ella, mirándole fijamente.

Ambos se sonrieron con ternura y cierta timidez, dándose tiempo para analizar lo ocurrido…

Y se besaron de nuevo.

Al día siguiente, ninguno del grupo de amigos abrió los ojos antes de las dos del mediodía, por lo que decidieron salir a comer a una hamburguesería cercana. Habían dormido poco, especialmente Misty y Davis, quienes se acostaron realmente tarde.

Misty moría de ganas por contarles a sus amigas lo sucedido la noche anterior, pero estaba demasiado avergonzada y preocupada para hacerlo… Necesitaba sus consejos… No estaba segura de haber hecho lo correcto… Se había dejado llevar por sus impulsos, sin pensar en las consecuencias… Aunque, por otra parte, ¿qué debería haber hecho? ¿Seguir esperando a que Ash cambiase…? No después de cerciorarse de que él ya había rehecho su vida con otra mujer…

Todavía le dolía el corazón al pensar en ello, pero algunas nuevas mariposas que revoloteaban en su interior, la ayudaban a mitigar la angustia.

Estaba muy confusa… No sabía qué hacer con su vida…

Duplica y Gary se marcharon justo después de comer al aeropuerto, mientras que Tom y Dawn tomaron un ferry hacia Islas Espuma. Casualmente el muchacho tenía que hacer unas gestiones relacionadas con la liga allí mismo, y a Dawn le encantó tener compañía durante el largo trayecto.

Davis tenía una reunión con la comisión del Alto Mando en Ciudad Azafrán, para comprobar el estado de las cuentas y realizar el nuevo presupuesto de la Liga pokémon. Como llevaba coche, apuró para quedarse un rato más con Misty, algo que la chica agradeció.

Quería hablar con él sobre lo sucedido… Aunque no sabía cómo iniciar la conversación…

Cuando el chico ya estaba metiendo su maleta en el maletero del coche, Misty se acercó a él y le miró con tristeza.

-¿Qué pasa, Misty?—le preguntó él, con dulzura. Sonrió y le acarició la mejilla—¿No te apetece ir a trabajar?

Ella puso los ojos en blanco y resopló.

-¿Eres tonto o te lo haces?—replicó, molesta—Después de lo que pasó ayer y crees que estoy triste por volver al trabajo… ¡Estoy preocupada!

-¿Pero es que te acuerdas?—dijo Davis con sorna. En realidad también estaba preocupado.

-¡Claro que sí!—exclamó Misty, sin comprender el tono de broma—Ya te dije que no estaba borracha…—Davis la miró algo avergonzado. No sabía qué decir—Y es que… no sé… ¿ahora qué?

-No sé, Misty, no sé—dudó Davis, confuso. Tomó aire y trató de ser sincero—Misty… tú me gustas mucho… Pero…

Mierda… ¡un pero! ¿Le gusto o no?

-Tú también me gustas—reconoció Misty, completamente roja.

Davis sonrió y la abrazó.

-Dentro de una semana tengo un día libre y puedo venir aquí otra vez—le explicó él, sin soltarla—Con la ruta seis llego enseguida… ¿Quieres que venga y hablamos?—ella esbozó una sonrisa y asintió—Y si a ti te ha gustado… repetimos…

-¿Repetimos?—preguntó ella, riéndose—¿Tú quieres?

Davis no contestó. Tan solo inclinó un poco la cabeza y la besó.

Ambos notaron de nuevo una bandada de butterflys volando en su interior.

Misty se sentía mucho más segura como mujer en los brazos de Davis, algo que con Ash jamás había conseguido.

Aunque lo que sentía por Ash era mucho más grande y profundo como para llamarlo simplemente amor. Lo sabía.

Era algo que le taladraba el alma.

Pero prefería olvidarlo y disfrutar…

Durante las semanas siguientes, Misty quedó con Davis en todas las ocasiones que le fue posible, y no tardó en encapricharse con él mucho más de lo que hubiera imaginado. El chico tenía todas las cualidades que a ella le atraían en un hombre. Era divertido, inteligente, espontáneo, competitivo, entusiasta y molesto… Sí, los continuos piques y peleas que mantenían le recordaban en cierta medida a la relación que mantenía con Ash, aunque no pensaba reconocerlo.

Además, le llenaba de orgullo que un chico tan guapo como él se hubiera interesado en ella…

Así que cada vez trataban de verse más a menudo, y los besos y muestras de afecto se hacían más frecuentes…

Un par de meses después, Misty recibió un mensaje de Dawn, donde ella le explicaba que el pub donde trabajaba estaba a punto de cerrar porque últimamente no había mucha clientela. Así que entre ella y su jefe habían pensado organizar una macrofiesta, para evitar la quiebra, a la que asistirían varios personajes famosos. Le pidió a Misty que la ayudase a promocionar la fiesta, así como asistir a la misma.

Misty no se lo pensó dos veces y acudió en su ayuda. Davis no dudó en acompañarla, así que ambos se hicieron varias fotos para promocionar el evento en todas las redes sociales. La noticia no tardó en extenderse, por lo que se vendieron muchas entradas para la noche.

Antes de la apertura, Misty y Davis entraron en el pub para recibir a los clientes, como les había indicado Dawn.

Lo que Misty no sabía era que su amiga también había contactado con otra persona para la promoción.

-¿Ash, qué haces aquí?—le preguntó Misty, en cuanto lo vio, sentado en la barra junto a Richie.

Ash la miró con la misma sorpresa. Se le encogió en corazón cuando la vio aparecer acompañada.

-Dawn nos pidió ayuda—le explicó él, mirando de reojo a Davis, quien estaba tras la pelirroja, avergonzado—Me llamó muy afectada, y no pude decirle que no…

Misty estaba con el corazón en un puño. Era la primera vez que coincidía con Ash y con Davis en un espacio tan pequeño, desde que había iniciado su relación con este último. Le hubiera gustado que Dawn se lo hubiera advertido…

Ash opinaba lo mismo. Y se arrepentía de haber aceptado la reclamación de Dawn. Al fin y al cabo había perdido el contacto con ella por completo, desde su último y fatídico encuentro. Nunca le había contado nada a Misty para no hacerla sufrir, pero él había roto completamente su amistad con Dawn… Sin embargo, en esa ocasión había decidido ayudarla, ya que la muchacha le había llamado llorando, desesperada, logrando ablandar el corazón del joven… Durante unos instantes había recordado las aventuras vividas con ella en su infancia, y la dulce y entusiasta Dawn de diez años logró convencerle…

Pero se arrepentía por completo…

Soy tonto, tonto de verdad…

Frente a él tenía a Misty, acompañada por Davis. Había escuchado los rumores, pero hasta que no los vio entrar en el pub juntos, no había dado crédito…

Notó cómo su corazón se quebraba, literalmente…

Nunca había sentido tanto dolor. Le temblaba incluso la mandíbula.

Se terminó la cerveza de un trago, y aguardó a que llegase en dinamizador del evento. Una vez que estuvieron todos, subieron al escenario y dijeron unas palabras a la multitud de jóvenes que iban entrando…

Un rato después, Misty se sintió muy incómoda, y se acercó a Dawn para recriminarle.

-¿Por qué no me has advertido que vendría Ash?—le preguntó, molesta—No habría venido con Davis.

-No estaba segura de que vendría Ash—replicó Dawn, mientras servía unas copas a unos clientes—Tenía miedo de que alguno de vosotros os echaseis para atrás, porque siempre estáis muy ocupados… De verdad no pensaba que vinierais todos…

-Yo siempre cumplo, Dawn—aseguró Misty—Y conociendo a Ash, sabes que él también cumple siempre su palabra…

-De todas maneras, es mejor que esta situación se diera cuanto antes—dijo Dawn—Los dos tenéis que pasar página de una maldita vez… Estás con Davis, que es un cielo de chico, y no merece que estés dándote mal por Ash…

Misty se quedó en silencio. Era cierto, Davis no merecía aquella actitud… Y además, Ash salía con Giselle. Estaban en igualdad de condiciones.

Misty regresó con sus amigos, quienes estaban bailando y tomando una copa, sin interactuar demasiado entre sí. Richie estaba en medio de ambos, tratando de conducir una anodina conversación acerca de la nueva convención... Sabía que la situación era muy tensa, especialmente para Ash y para Davis.

En cuanto Misty se unió al grupo, Ash le clavó la mirada y se alejó hacia el fondo del bar. Richie hizo ademán de acompañarle, pero Dawn irrumpió en ese momento y les preguntó si querían algo más de beber.

-Gracias, aún estamos con la primera copa—dijo Richie, algo arisco. No soportaba a aquella muchacha desde hacía mucho tiempo.

-¡Pues cuándo queráis algo me decís!—exclamó ella, fingiendo no captar el tono con el que el muchacho le hablaba.

-Gracias, de momento nada—dijo Misty, sin ningún tipo de entusiasmo—Además, nos iremos pronto. Tenemos que trabajar, solo hemos venido para ayudarte.

Davis miró a Misty y notó lo preocupada que estaba. Él también lamentaba aquel desagradable encuentro… Se sentía muy incómodo.

La pelirroja buscó con la mirada a Ash, pero el muchacho había desaparecido por la puerta…

Suspiró, entristecida.

Porque ya había traicionado a Ash y no había vuelta atrás.

Pero probablemente también terminaría traicionando a Davis…

Soy una persona horrible…me odio…

Aunque algo dentro de ella brillaba de emoción. Por primera vez se sentía querida y deseada…

Y no solo por Davis…

Ash había salido a la terraza y se había sentado en un banco con la ridícula forma de un corazón, como si el propio destino quisiera burlarse de él. Ya había escuchado los rumores, incluso había visto alguna foto, pero enfrentarse a aquella situación, le había sobrepasado. Misty no podía estar con otro hombre… ¡Maldito Davis! ¡Cómo lo odiaba en esos momentos! Aunque más se odiaba a sí mismo… por haber sido un estúpido, por no haber sabido ser el hombre que Misty necesitaba… En contra de lo que solía pensar acerca de sí mismo, en esos momentos se sentía como una auténtica basura.

¿Tanto le podía afectar aquella mujer? Realmente no comprendía el motivo…

Al cabo de unos minutos, apareció Dawn, y se sentó junto a él. Le dolió verlo tan compungido.

-Ese que estoy viendo no es Ash Ketchum—le dijo la joven. Él la miró y resopló—Porque Ash Ketchum nunca se rinde ni se comporta como un perdedor…

-A veces sí que lo he hecho, Dawn, no es la primera vez—musitó Ash—Tú no me has conocido así, hundido, pero ha habido momentos en mi vida en los que me he encontrado así.

-¿Y crees que una mujer puede hacerte sentir tan mal?—le preguntó Dawn—No te lo mereces…

-¿No crees que Misty tiene razón?—replicó Ash—¿Acaso no es tu amiga?—Dawn no sabía qué responder—Ella sí que te considera su amiga, claro, una muy buena amiga—rió con sarcasmo—¡Si supiera la jugada que le hiciste aquella noche, Dawn! No sé cómo no te da vergüenza…Yo no podría mirarla a la cara…

-¡No me hagas sentir como una persona tan malvada!—protestó Dawn, con los ojos llenos de lágrimas—Fue un error, tú sabes.

-Sí, claro, un error—ironizó Ash. No soportaba a aquella muchacha que tenía enfrente, a la que había considerado amiga durante tanto tiempo—¿Cómo puedes ser tan cínica?

-Perdona, pero yo no fui la única que hizo mal—replicó ella—¡Tú también me besaste!

Ash rió de nuevo. No podía creer que Dawn fuera capaz de tergiversar las cosas de una forma tan descarada.

-Si te me echaste encima—dijo Ash—Y lo entiendo, es el efecto que suelo causar—Dawn se sintió un poco ridícula—Pero te echaste encima cuando yo te abrazaba como un amigo… Como el amigo que pensaba que era.

-Mira, no me trates por tonta—insistió ella. Debía jugar todas sus cartas—No le contaste nada a Misty, ¿cierto?

-Claro que no, si no lo hacías tú, yo no quería verla sufrir—explicó Ash—Si ella se hubiera enterado habría sufrido un terrible desengaño contigo y vuestra amistad… Menos mal que te marchaste a trabajar lejos y os distanciasteis… pero ella siempre te quiso mucho.

-Deja de dar excusas—replicó Dawn—No le contaste nada porque te sentías culpable. En el fondo sabes que deseabas besarme—se acercó un poco más a él e inclinó la cabeza—¿No te parezco atractiva?

-Eres muy guapa, pero para mi eres como una hermana—dijo Ash—Bueno, lo eras…

Dawn interrumpió la frase de Ash abalanzándose sobre él. Le rodeó el cuello con sus brazos y le besó de forma apasionada. Él se dejó llevar durante unos segundos, más por inercia que por atracción, pero enseguida se zafó de ella.

-¡Otra vez lo mismo!—protestó Dawn—¿No ves como me estabas mirando? He visto el deseo en tu mirada, Ash, no puedes negarlo—tomó su mano y la colocó sobre su pecho, desesperada—Vamos al hotel… solo una noche, por favor…

Ash retiró rápidamente la mano del turgente pecho de Dawn, antes de que aquella endiablada utilizase todas sus armas de mujer y consiguiera convencerle. En esos momentos estaba soltero, y tan triste y decaído que temía flaquear en algún momento. ¡Se sentía tan débil!

Pero lo cierto era que no sentía atracción hacia Dawn, sino repugnancia.

Se levantó y la dejó sola. ¿Cómo había sido tan tonto para caer en su trampa? No quería verla nunca más. Definitivamente.


Bueno, a partir de ahora que lluevan las críticas, amenazas de muerte o ciberbulling, lo comprenderé…

Pero solo os haré la pregunta que Dawn le ha hecho a Misty: "si Ash no existiera… ¿no querrías enrollarte con Davis?" jajajaja. Ahí lo dejo…

(enrollarse significa liarse, besarse o salir con una persona; expresión española)

Solo decir que he sufrido con Ash mucho en este capitulo y me ha costado demasiado escribir ciertas escenas… Yo amo a Ash, lo reconozco jajaja

Bueno, paso a contestar los reviews, ya que valoro enormemente que me dejéis los comentarios, ya sean buenos o malos. Muchas gracias!

Red20: gracias! Me alegro de que te gustase el capi, no sé si opinarás lo mismo de éste después de todo lo que ha pasado! Sí que Ash se comportó como un idiota, y por ello creo que ahora le esta tocando sufrir mucho, así que creo que la balanza se va a equilibrar un poco…Y no te equivocas con lo de Richie y Duplica, él ahora parece que se siente algo atraido por ella, pero es tarde! Ahora ella está con Gary jajaja (ya se pasó la pobre todo el fc de "Sentimientos enfrentados" detrás de Richie y él ni caso). Y sobre los demás personajes poco a poco e irá descubriendo qué pasa con ellos, especialmente con Max, que sí es cierto que en anterior capi estuvo muy arisco, ya veremos por qué… sí que hay una razón para todo, nunca dejo nada al azar, todo lo que escribo tiene un sentido aunque ahora no se lo veais. Y DAwn… ya has visto qué secreto guardaba… Por eso Ash no quería verla y ni la soportaba. Espero que sigas mi historia, como tú dices no quedan muchos capis, quizá uno o dos más, depende de lo que me duren algunas escenas. Saludos!

Mtzrael: gracias, me alegra que te gustase el otro capi, no sé si opinarás lo mismo de este…Entiendo que no os haya gustado que Misty esté con DAvis, pero ceo que ella tambien merece ser feliz y sentirse querida y admirada, quizá es el último paso que necesita para sentirse más segura y volver a ser la Misty de los inicios de pokémon. No obstante, aun quedan muchas cosas por ocurrir… ya veremos que pasa. Accepto las críticas! PD: me alegra que te gustase el grito infernal de las chicas jejeje (era lo que pretendía)

Andy Elric: por supuesto que el equipo de mujeres tenía que hacerles papilla a esos tres, especialmente Ash y Gary que son unos presumidos y egocéntricos jajaja… Supongo que si pensaste que soy cruel con el anterior capitulo, con éste todavía más… espero no haber incrementado tu depresión sobre lo de que Ash y Misty no puedan estar juntos… en fin! Qué se le va a hacer jajaaj (de todas formas tú nos torturas con los advances, pues yo me he inventado otro shiping XD). Ya veremos cómo sigue la historia! Gracias por lo ánimos para seguir la historia!

Eli: gracias por apreciar el análisis de las personalidades, la verdad que es algo que me interesa mucho y lo cuido enormemente… Nunca dejo las cosas al azar. Ya ves que Dupli y sobre todo Davis la han ayudado… jajaja yo diría que demasiado!

L´Fleur Noir: no he tardado en actualizar (3 semanas!), pero eso no sé si compensa lo triste del capitulo… lo siento! (aunque en realidad quitando porque Misty se ha ido con otro, creo que el capi ha sido divertido en su inicio… bueno, vale, al final ha sido horrible… pobre mi Ashy!). Espero que sepáis perdonarme y que le déis una oportunidad a la historia! Solo quedan dos capitulos (o uno, depende de la extensión de algunas escenas) y un epílogo. En mi consideración todo está siendo bastante coherente, y creeme que no dejo nada a la casualidad, es decir, cada escena y cada conversación está previamente meditada! Eso sí, yo misma me sorprendo con algunas actitudes de mis personajes, cuando cobran vida! Realmente me parece que esto podrìa haber ocurrido si Ash y Misty hubieran crecido (al menos en mi mente sería así xd). Y respecto a Duplica y Gary que conste que hago escenas entre ellos pensando en ti eh? Jaaja. Bueno, como siempre muchas muchas gracias por tu apoyo, tanto aquí como en face! Saludos Sumi!

Mistyket: gracias por tus halagos en cuando al cuidado de la personalidad de ambos, la verdad no me gusta dejar nada al azar y es algo que cuido mucho. Sin embargo, supongo que no habréis entendido el comportamiento de Misty en este capitulo, pero para mí todo tiene un sentido! Sobre Ash, él siempe ha sido seguro de sí mismo y de su amor por Misty, desde que lo descubrió, y tampoco ha dudado nunca de ella. sin embargo, ser tan egocentrico y descuidado a veces con ella, ha hecho que los acontecimientos vayan en una dirección poco satisfactoria para él… Ya veremos cómo se desenvuelve todo y como terminan todos estos personajes… Gracias por tu apoyo!