#8 First Meeting

Shinso x Monoma

-Me obligaron a darte esto-

Neito observó al emisario que tenía el brazo extendido y sostenía una carta rosa en su mano. No recordaba haberlo visto en la escuela y eso si era algo poco común. Su cabello morado alborotado y lo que parecían ser ojeras de semanas de no dormir, lo hacían resaltar entre la multitud.

-¿Eres nuevo o algo así?-inquirió con curiosidad el rubio, tomando la carta sin siquiera verla para meterla dentro de la bolsa de su pantalón.

-Si. Me acaban de transferir hoy-

-Tu nombre es... ?-

-Shinsou-

-Shinsou. Disculpa que tengas que entregar esto en tu primer día- Monoma, por alguna razón que en ese instante no pudo comprender, intentó caerle bien. Para variar.

-Dijo que era mi deber como alumno de nuevo ingreso. A mi no me molesta-

-¿quién?-

-La chica de la carta-

-Oh, eso. Oye, si eres de nuevo ingreso ¿quieres almorzar conmigo?- A veces, Neito creía que su cerebro se desconectaba de su boca más seguido que de costumbre. Pero algo era seguro, ese chico le interesaba.

-¿No vas a… leerla?-preguntó el chico extrañado

-Probablemente nunca- En verdad odiaba esas cartas rosas, las confesiones y el hecho de que si eran rechazadas, se convertían en un mar de lágrimas. Como si tuviera tiempo para esas tonterías.

-Tendrás que leer esa carta. A conciencia- dijo molesto, dando media vuelta y regresando hacia su salón.

Fue la primera vez que conoció el quirk de Shinso y si, tuvo que leer esa carta a conciencia.


Neito todavía recordaba ese día con frecuencia y estaba seguro de que si no hubiera sido tan arrogante, quizá sería buen amigo de Shinso. O algo más, no lo sabía. Aunque intentaba negar sus sentimientos, era obvio que la gustaba. Quizá hubiera sido su manera de obligarlo a hacer lo correcto o la manera en que solo usaba su quirk en momentos necesarios, pero le gustaba.

Así que, esta vez, la persona que llevaba la carta rosa era él. Duró días escribiéndola y ya cuando la tenía en su mano, simplemente no encontraba una buena ocasión para dársela. Al final, decidió toparse con él antes de que entrara a su clase.

-¡Ey, Shinso!-

-¿Neito?- a pesar que faltaban algunos minutos para entrar a clase, el chico se acercó al rubio.

-Oye. hmm… ten esto-sin siquiera mirarlo a los ojos, sacó la carta de la bolsa de sus pantalones y se la dio.

Hitoshi estaba estupefacto. ¿Una carta de amor? ¿para él? -¿Seguro que es para mi?-

Neito se quería morir. -Claro que es para ti, idiota- y luego, acercándose, le susurró al oído: " Por favor, lee ésta carta. A conciencia " y salió huyendo antes de que el chico pudiera detenerlo.

Shinso, aunque quiso ir tras él, el profesor ya estaba en la puerta, listo para comenzar la clase.

-Claro que la voy a leer- respondió en un murmullo. A veces ese rubio era extraño, pero ya tendría tiempo para conocerlo mejor.