La historia no me pertenece es de Sablesilverrain.

Los personajes son de J. K. Rowling, si fuera míos, las cosas hubieran sido algo —muy— diferentes.

Respecto a las advertencias de Rape/Non-con elements; es una discusión acerca de las leyes de los Omegas y la violación.

P. D. Si aún no es obvio, esto es Slash —que significa ChicoxChico—, si no te gusta, ¡adiosito!

P. D. 2 En el capítulo anterior olvidé mencionar la nota de la autora que, me parece importante, lean:

«Es posible que hayas notado las dos nuevas etiquetas. Sí, Dumbledore ha dado un giro que no esperaba hasta la siguiente historia, pero voy a seguir adelante. Además, pido disculpas a cualquiera que le guste Hermione, ella va a ser expulsada de la amistad en este fic. Tengo una revolucionaria en mente para esto»


Capítulo VIII: Noche de Cita.

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—Voy a invitarla a salir mañana —Sirius declaró en voz alta desde la entrada, despertando el retrato de Walburga Black.

Harry suspiró desde la cocina mientras ella comenzaba a chillar sobre «¡Traidor de sangre! ¡Toda la inmundicia de mis entrañas!» Como solía hacer las pocas veces que Sirius accidentalmente la despertaba.

—¡Piérdete, vieja vaca! —gruñó Sirius, tirando de las mantas sobre su retrato, cerrándolo.

Entró en la cocina y le sonrió a Harry. —Voy a invitarla a salir mañana —repitió.

Harry sonrió. —Felicitaciones. Te deseo la mejor de las suertes —dijo de manera sincera.

Sirius resopló. —¿Quién necesita suerte ? ¡Tengo buen aspecto y rezumo encanto! ¡Ella no podrá resistirse! —aseguró

—Entonces, ¿cómo se llama? —preguntó Harry—. Ya lo has descubierto, ¿verdad? Dime que en realidad hablaste con ella al menos una vez.

Sirius sonrió. —Sí, he conversado un poco con ella hoy. Su nombre es Ruby. Realmente me gusta, tiene una gran sonrisa, un cuerpo curvilíneo en todos los lugares correctos, ¡y huele a cielo! —suspiró, hundiéndose en una silla—. Creo que puedo estar enamorado.

Harry levantó una ceja. —Vaya, Remus tenía razón —comentó.

Sirius entrecerró sus ojos hacia Harry. —¿Sobre qué? —preguntó sospechosamente.

—Tú talento para lo dramático —dijo Harry, riendo y esquivando cuando Sirius trató de agarrarlo. Se levantó de un salto, subió las escaleras y corrió a su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Sirius lo había perseguido a su habitación. —¡Mocoso! ¡Tienes suerte de que respete una puerta cerrada! ¡Pero tienes que salir en algún momento! —exclamó la voz de Sirius detrás de la puerta.

Harry sonrió. —¡Espero que ya lo hayas superado! —regresó juguetonamente.

Sirius se rió entre dientes. —¡Tendremos que verlo! —le dijo al chico.

Harry escuchó sus pasos alejarse de la puerta y se deslizó hacia abajo, riendo sin poder hacer nada. Realmente le empezaba a gustar Sirius. El hombre era muy divertido, y era agradable tener un adulto que todavía supiera cómo jugar. Harry estaba disfrutando la oportunidad de recuperar su infancia perdida.


Harry entró por la puerta y miró a su alrededor. Vacío. Se arrastró hacia las escaleras y tropezó con nada, luego fue izado en el aire antes de caer al suelo, tendido en el techo, mirando al suelo.

—Está bien, Sirius, ¡tú ganas! ¿Puedes venir a liberarme ahora? —gritó lo más alto que pudo

Sirius salió de su habitación con una cámara y le tomó algunas fotos a Harry, riéndose.

—Oh, vamos, ¿necesitas evidencia fotográfica ? —preguntó Harry malhumorado.

—¿De qué otra forma se supone que debo demostrarle a Remus lo ridículamente susceptible que eres ante las bromas? —le preguntó el hombre. Bajó la cámara y sacó su varita, deshaciendo los hechizos que había usado y gentilmente dejó a Harry en el piso.

Harry rodó los ojos. —Bien, has obtenido tu venganza. ¿Estamos bien ahora? —preguntó.

Sirius sonrió y le dio un gentil empujón en la espalda. —¡Oh, estamos excelente! Tú, sin embargo, tienes que aprender a mirar por donde caminas cuando vives con un merodeador. Nunca vayas a ningún lado sin tu varita, pequeño.

Harry suspiró. —¿De qué serviría? —cuestionó—. No puedo usar mi varita fuera de la escuela.

—De verdad, Harry, estás viviendo con un adulto aquí. No pueden decir quién lanza hechizos, o qué varita lo hizo.

»Podría agarrar tu varita fácilmente y usarla yo mismo, así que estarás bien si usas tu varita durante el verano. También me tienes viviendo aquí, lanzando hechizos todo el tiempo. Soy esencialmente tu tapadera. Incluso si alguien ejecuta Priori Incantatum en tu varita, nunca podrán demostrar que tú la usaste mientras estés aquí. Se supone que debo supervisar tu uso de magia, y difícilmente voy a detenerte —explicó Sirius.

Harry parpadeó. —Oh —dijo con leve sorpresa—. No lo sabía.

Sirius se rió entre dientes. —¿Por qué eso no me sorprende? —bromeó—. De todos modos, es hora de cenar. Vamos, vayamos a la cocina.


Sirius tocó a la puerta de Harry.

—Está abierto —gritó Harry, sin apartar la mirada de su carta.

Sirius abrió la puerta y asomó la cabeza. —¿Adivina quién tiene una cita mañana por la noche? —preguntó entusiasmado.

Harry rodó los ojos. —Felicitaciones. ¿Quieres una medalla, o algo?

Sirius soltó una carcajada. —¡Mocoso! Voy a pedirle a Remus que venga y te observe, ¿está bien? —interrogó.

Harry se encogió de hombros. —Por supuesto. Él es agradable. Me gusta.

—Afortunadamente, podrás conocer a Ruby pronto. Creo que ustedes dos realmente se llevarían bien. Ella es graciosa, y realmente agradable —Sirius le comentó.

—Espero con ansias conocerla —dijo Harry.

—Entonces, ¿a quién estás escribiendo? —preguntó Sirius.

—Ron —Harry respondió—. ¿Puede venir alguna vez? Sé que la escuela comienza de nuevo en tres semanas, pero quiero que vea dónde estoy viviendo ahora. Y también estaba hablando de llevarme a La Madriguera para una visita.

Sirius sonrió. —Te diré algo: ve y pídele que venga la próxima semana, luego puedes pasar la semana siguiente en su casa y regresar a la escuela desde allí. ¿Suena bien? —interrogó con una sonrisa.

Harry sonrió brillantemente. —¡Genial, gracias! —dijo exuberantemente, poniéndose con entusiasmo.

Sirius sonrió. —Te veré más tarde, pequeño —dijo, cerrando la puerta.


—Entonces, me enteré de que un amigo vendrá mañana —comentó Remus, mientras se sentaban a cenar.

Harry asintió. —Sí. Ron Weasley, él está en mi año en la escuela.

Remus sonrió. —Ah, conozco a los Weasley. Son una buena familia Si mal no recuerdo, Molly y Arthur tienen bastantes hijo.

Harry sonrió. —Siete —dijo emocionado.

—Esos son muchos, especialmente para Sangre Puras. La mayoría de las mujeres de sangre pura tienen problemas para concebir —Remus comentó con sorpresa.

Harry tarareó, con la boca llena de puré de patatas. Tragó saliva y habló de nuevo. —Creo que querían seguir intentándolo hasta que tuvieran una niña. Ginny es la más joven, y ella es su única hija.

—Supongo que tiene sentido —dijo Remus, asintiendo—. Hace que te preguntes cuántos tendrían si la chica deseada nunca llegara, ¿no es así? —preguntó entretenido.

Harry se rió entre dientes. —Ni siquiera quiero pensar en eso —dijo.

Remus sonrió. —Entonces, ¿qué vas a hacer cuando Ron llegue aquí? —preguntó.

Harry se encogió de hombros. —No sé. Hay un parque a unas pocas cuadras, podríamos pasar el rato allí. Me gusta volar, lo extraño, pero no tenemos el espacio para hacerlo aquí, y hay tantos muggles alrededor que no puedo, porque nos verían —dijo, y luego suspiró.

—Tal vez puedas volar cuando llegues a la casa de Ron. Si no mal recuerdo, La Madriguera está bastante aislada; no hay muggles en kilómetros —Remus sugirió.

—¡Eso sería genial! —exclamó Harry con una sonrisa.

—¿Preocupado por oxidarte? —preguntó Remus, sonriendo. Harry les había dicho a Sirius y Remus que había sido puesto en el equipo de Gryffindor como Buscador mientras contaba su primer año. Los dos habían quedado impresionados y orgullosos.

Harry bufó y negó. —Realmente no. Volar es algo natural para mí. Solo lo extraño, es todo —explicó.

Remus sonrió. —Tu padre también era adicto a eso. Le encantaba estar en el aire, y estaba muy contento cuando conseguiste tu primera escoba de Sirius y querías estar en ella todo el tiempo.

Harry sonrió. —¿De verdad? ¿cómo era cuando era bebé? —preguntó.

—Termina tu comida, y podemos hablar en el salón después —insistió Remus.

Harry comenzó a comer rápido, ansioso por escuchar historias de su corto tiempo con sus padres.


—Está bien, es hora de ir a la cama, joven —dijo Remus con firmeza. —Estás cabeceando en tu cacao.

Harry suspiró. —Pero yo no… —se interrumpió, y trató de detener el bostezo, pero de todos modos salió—. Está bien, tal vez estoy un poco cansado —admitió tímidamente.

Remus se rió entre dientes. —Entonces solo duerme un poco y hablaremos de tus padres en otro momento —prometió, levantándose y abrazando a Harry.

—Bien. Buenas noches —dijo Harry, sonriéndole a Remus antes de subir las escaleras hacia su habitación.

Remus sonrió. —Buenas noches, Harry —respondió con cariño.

Caminó hacia el sillón en el que había estado sentado y miró el fuego por largos momentos. Realmente deseaba que las cosas hubieran sido diferentes. Lily y James merecían ver al chico en el que su hijo se había convertido. Era amable, divertido, inteligente y parecía ser realmente un gran niño.

Lily, especialmente, habría estado orgullosa de él por fomentar la amistad que parecía estar desarrollando con Severus Snape. Ella había dejado pasar la mayor parte de las fallas de James, pero siempre había sido rápida en defender a Severus, y había estado trabajando para que Severus y James dejaran de lado sus pasados y aprendieran a llevarse bien.

Tal vez, solo tal vez, el pasado se arreglaría esta vez, y un Potter y un Snape podrían hacerse amigos, aliviando viejas heridas y allanando el camino para un futuro más brillante.

Era algo que Remus podía esperar, al menos.


Harry se despertó con su varita zumbando y se sentó, frotándose los ojos. Se dio cuenta de que Ron vendría más tarde ese día y sonrió ampliamente.

Se levantó de la cama y se puso la bata que Sirius le había ordenado con un gran escudo negro de la familia en la parte de atrás, y el escudo Potter en el hombro derecho delantero en miniatura. Tenía otro que tenía los mismos escudos, pero tenía el Potter en la parte posterior y el de los Black más pequeño en el frente; cambiaba entre los dos con bastante frecuencia, ya que él era tanto Lord Potter como el Heredero Black, al menos hasta que Sirius tuviera un hijo, propio. Sirius había insistido en decirle que este verano iba a comenzar a aprender lo que necesitaba saber para llevar la túnica de Señor. Aparentemente, tenía mucho que aprender, pero Sirius había prometido que irían lo suficientemente lento como para no sobrecargar el cerebro de Harry con la información.

Sonrió mientras bajaba las escaleras y escuchó a Sirius tarareando alegremente mientras leía el periódico, bebiendo una taza de té, vagó por la cocina y se sentó a la derecha de Sirius, el lugar habitual para el Señor del Heredero de la familia.

—¿Y? —preguntó una vez que Sirius lo hubo reconocido—. ¿Cómo fue la noche pasada?

Sirius sonrió ampliamente. —Creo que nos llevamos muy bien. Ella se rió de todos mis chistes, y estaba muy dispuesta a establecer una segunda cita conmigo. Mencionó querer conocerte, pero no será este verano. Ella quiere esperar un tiempo y asegurarse de que nos convenga antes de traer a los niños a la relación, lo que creo que es una buena idea. Si las cosas no funcionan, no queremos que tengas que despedirte de alguien a quien te hubieras encariñado —dijo.

Harry ladeó la cabeza. —Supongo que es una buena idea —dijo de acuerdo—. ¿Remus aún está aquí? —preguntó con curiosidad.

Sirius asintió. —Se quedó la noche pasada, por lo que probablemente baje pronto —le dijo a Harry—. Sabe que el desayuno es a las nueve de la mañana los fines de semana, así que imagino que estará aquí en cualquier momento.

Harry tarareó y miró el periódico. —¿Hay algo interesante ahí hoy?

Sirius se encogió de hombros. —En realidad no. —Lo cerró y se lo tendió a Harry—. Puedes echar un vistazo, ya he terminado.

Harry miró a través de ella cuando Remus entró a la habitación.

—Hola —murmuró el hombre, sentándose frente a Harry y bostezando—. ¿Té? —preguntó.

Sirius convocó una taza y le pasó la olla de té aún caliente. Remus gruñó su agradecimiento y sirvió.

Harry rodó sus ojos hacia el periódico y lo dobló, poniéndolo en el medio de la mesa.

—Entonces, ¿cuál es el plan para hoy? —Sirius le preguntó a Harry mientras Mipsy traía el desayuno.

Harry esperó mientras el hombre se servía algo de comida. —Bueno, estaba planeando ir al parque a unas cuadras de distancia cuando Ron llegase aquí, a menos que me necesites aquí para algo —comentó.

—Nah. —Sirius respondió mientras Harry tomaba su turno para desayunar—. Adelante, diviértete. Mañana, sin embargo, tenemos que conseguir tus útiles escolares. Hazle saber a Ron que será un día aburrido. Solo un viaje a Diagon. Bueno, y vamos a sacar el anillo de Lord Potter de la bóveda, pero eso es todo lo que haremos que sea de interés para jóvenes como ustedes.

Harry sonrió. —Le avisaré —le dijo al hombre.

Dos horas más tarde, Harry estaba rebotando sobre las puntas de sus pies frente a la chimenea de la sala de recepción, esperando impacientemente a Ron.

Sirius negó ante el entusiasmo del chico. —Solo cálmate, él estará aquí en cualquier momento —dijo.

Harry detuvo su rebote. —Lo siento, estoy muy emocionado —explicó, justo cuando el fuego se encendió y depositó a Ron.

Los dos chicos se sonrieron el uno al otro.

—¡Hey, amigo! —saludó Ron alegremente.

—Debes ser Ron —dijo Sirius feliz—. Soy Sirius Black, el padrino de Harry, obviamente. Encantado de conocerte.

Ron le estrechó la mano. —Encantado de conocerle, Lord Black —correspondió.

Sirius sonrió y sacudió la cabeza. —No hay necesidad de llamarme así; Sirius funcionará bien. Según tengo entendido, Harry quería pasar el rato en el parque hoy. Él te mostrará la habitación de invitados más cercana a su habitación, luego los dos podrán irse. Espero que vuelvan a cenar —dijo.

Harry asintió y llevó a Ron arriba.

Ron estaba mirando alrededor con interés. —Gran lugar —expresó—. Un poco sombrío, pero por lo que escuché, la familia Black ha sido oscura y deprimente durante años. Sirius es el único que clasificó a Gryffindor en los últimos cien años, tal vez más.

Harry se rió. —Sí, eso es lo que me dijo —explicó—. Según él, la mayor parte de su familia eran supremacistas de sangre pura del peor tipo. Como los Malfoy, o tal vez incluso peor.

—No le envidio… tener que crecer en una familia como esa —señaló Ron, haciendo una mueca.

Harry negó. —Yo tampoco. Pero el resto de ellos ya no están a su alrededor, así que de lo único que realmente tiene que preocuparse es de los retratos. Y hablando de ellos, hay uno de su madre, cerca de la puerta de entrada. Tratamos de no despertarla. Ella es una bruja vieja y mala —le advirtió a Ron.

Ron asintió en comprensión. —Me quedaré callado alrededor de la puerta principal, entonces. ¿En otros lugares por los que debería tener cuidado? —cuestionó.

Harry meditó y luego negó. —No, eso es todo. Aquí está tu habitación. La mía es la que está justo al lado de esta —explicó, señalando su habitación—. Vamos a conseguir mis cosas de la escuela mañana, Sirius quería que te avisara. Dice que será aburrido, además de recoger el anillo de Lord Potter.

Ron se encogió de hombros. —Bien por mí —dijo con facilidad—. Probablemente tengas que venir con el resto de nosotros cuando vayamos. Todavía no lo hemos hecho.

—Estupendo —bufó con sarcasmo—. Dos viajes.

Ron sonrió. —El momento es oportuno para todo, me temo —señaló—. El tuyo es simplemente malo.

Harry lo miró sin agrado real y lo empujó a la habitación de invitados. —Solo guarda tus cosas para que podamos salir de aquí —ordenó juguetonamente.

Ron se rió y obedeció. —Oh, Scabbers escapó recientemente. Hace tres días, simplemente desapareció. Es extraño, porque fue justo después de que recibí tu carta invitándome a quedarme una semana. Pero no he podido encontrarlo desde entonces. —Se encogió de hombros.

—¿Tal vez se fue a morir? —sugirió—. ¿Los animales hacen eso? —preguntó Harry.

Ron asintió. —Algunos lo hacen. Supongo que podría haberlo hecho, él era realmente viejo. De todos modos, salgamos de aquí.


Ahora... una enorme disculpa -hace una reverencia-. Sé que me tardé demasiado en actualizar, pero el jodido mundo real me absorbió por completo, tanto física como emocionalmente. La universidad, la familia... pero bueno, para compensar lo tardío, entre hoy y manaña estaré subiendo 4 capítulos.

Espero que todos ustedes estén bien. Un saludo y un beso,

ELODTC.