Helloito!, aqui vamos con el numero ocho, ojala no se me aburran, pero vamos paso por paso, a lo mejor me diran que esta perdiendo emocion y drama, pero todo tiene que seguir un orden para lograr un buen final, les prometo que habra el enfrentemiento entre mis dos galanes... pero no por ahora... Terrece esta en una etapa de confusion y necesita aclararse por completo antes de dar la verdader pelea... jajajaja, no se me desesperan y tomense un respiro... y no MEDEJEN SOLA PLISSSSSSSSSS, (rogona ,jajajaj) (_ _")...
Capitulo 8: Momentos.
La mañana despertaba a los habitantes del castillo Granchester, los invitados inesperados recibían el nuevo día con un nuevo brillo de energía para su "misión", la noche anterior, Candy sin quererlo había facilitado sus planes al confesar que dormía en una recamara separada de su marido, cuando ellos en tono de broma le sugirieron que debía retirarse a su habitación pues era muy tarde y su marido se incomodaría al sentirla llegar al lecho, no eran bromas para una dama, pero si para la salvaje escocesa que había corrido junto con ellos por las verdes praderas de las higlands, había plena confianza entre ellos para esos juegos y gracias a eso era que ella respondió casi sin pensarlo. Alberth interiormente no sabia si sentirse feliz por saber que no existía ningún lazo intimo entre la pareja, o sentir rabia por lo idiota que era Terrece al despreciar de esa manera a una chica tan valiosa, pero igual, aquello facilitaba las cosas, no existía impedimento alguno para disolver el matrimonio por conveniencia al que Candice se había atado.
El llamado en la puerta distrajo a ALberth que terminaba su arreglo, cedió el pase adivinando que se trataba de Anthony quien seguro iba a buscarlo para hablar de lo que escucharon de labios de Candy la noche anterior.
-Buenos días mi Lord!- Anthony imitaba la reverencia que Terrece hubiera hecho el día anterior claramente burlándose de la actitud tan reveladora del ingles, pues el sabia claramente que los estuvo espiado y que seguro su actitud hosca hacia Albert era por notar el entusiasmo en el recibimiento de su hermana para con el rubio.
- Idiota!- Alberth no pudo evitar que aquella mala broma le causara una carcajada, ese chico era prácticamente su hermano menor y le permitía mucho mas de lo que haría con cualquiera.
-Es innegable que no te soporta- comentaba refiriéndose a Terrece.
-Es mutuo…- Alberth respondía volviéndose para terminar con los detalles de su arreglo.
-Te preparas de lo mejor cuando vas a la guerra no?- Anthony sabia que Alberth no acostumbraba a vestir tan formalmente por lo menos no cuando estaban de "vacaciones".
-No, para la guerra es mejor ir cómodo, pero no quiero que Richard tenga una mala impresión de mí, es un hombre muy estricto en cuanto a la etiqueta, y su principal mortificación es la desfachatez de su hijo y su falta de respeto para esos detalles.
- Ósea que tu te encargaras de remarcar las fallas de su hijo… con que motivo?..- preguntaba curioso.
-Fastidiar a ese engreído por supuesto, nada me da mas placer que la mirada de Richard cuando silenciosamente compara a su hijo conmigo, lo ha hecho desde que éramos un par de críos y ellos visitaban Lakewood…
- Entonces esta rivalidad entre ustedes va mas haya de los problemas de Candy?, no me gustaría enterarme que estas usando a mi hermana para desquitarte de ese tipo…- Anthony se paseaba por la estancia de la recamara de invitados designada a ALberth.
-Eso ni lo pienses!, jamás utilizaría a mi pequeña de esa manera tan ruin. El problema referente a mi pequeña es un asunto diferente… y por supuesto mas importante que cualquier otra cosa, por eso es bueno que hayas venido antes de que anuncien el desayuno… debemos lograr que nos confiese abiertamente los problemas con ese tipo y la relación que el mantiene con la actriz Americana.
-Si, pero creo que no será tan fácil como pensamos el convencerla de que vuelva con nosotros a escocia...- Anthony miraba fijamente a Alberth y no le gusto la expresión confusa que apareció en el rostro del patriarca.
-A que te refieres claramente?..-Alberth había hecho presión en su mandíbula, se conocían lo bastante como para no intuir lo que Anthony pensaba, y el no quería que eso fuera cierto.
-Lo sabes…. No creo que hayas estado tan emocionado con ver a la pecosa como para no notar su mirada cuando ve a ese estúpido de Granchester…-
La verdad era que ciertamente ALberth había estado tan emocionado de estar con su pequeña que no reparo mucho en lo demás, a pesar de que así lo aparentaba… se sonrojo levemente al reconocerlo para si mismo, y Anthony dejo escapar un suspiro exasperado por la silenciosa confesión.
-No puede ser…- Anthony se ponía de pie y se encaminaba hacia la chimenea encendida y apoyaba sus manos en ella- Creí que eso había quedado en el pasado…
-Y lo esta, juro que lo esta, pero tu sabes perfectamente que hay un lazo entre ella y yo imposible de romper, ayer me sentí renovado cuando la volví a ver, pero no de la manera en que te imaginas, tu sabes que eso quedo claro entre nosotros desde hace mucho, no es así, pero han sido tantas cosas, que es imposible que no me afecte verla después de tanto tiempo…ha sido mas de un año Anthony, alejado de todos, alejado de ustedes, viajando de ciudad en ciudad de continente a continente, solo con la compañía de George… extrañando mi tierra, extrañando todos los momentos que compartimos, y cuando regreso me informan así como así que ella se ha ido en un matrimonio de prueba… fue como revivir nuevamente la separación de Rosemary…
-Lo siento Alberth, es verdad, tu has sido el mas afectado desde la muerte de tus padres… supongo que no es fácil llevar la carga que tu llevas como nuestro lord…
-Cuando tomes posesión como el patriarca de los White, conocerás un poco de lo que yo he tenido que vivir… y entonces te tomare como mi hombre de confianza para que pruebes algo de lo que he tenido que pasar, y así darle un descanso a George… que bien se lo merece, la verdad es que sin él no sé que hubiera hecho después de que falleció papa…
-Oye!, sin amenazas….- Anthony reía tratando de animar el ambiente que se había tornado melancólico… no era el momento para que se debilitaran, tenían una guerra que ganar.
-Eres un reverendo idiota…- Alberth reía a la vez que rodeaba el cuello de Anthony con su brazo en un juego brusco de dominación.
Las risas llegaba a los oídos de Candy que se acercaba por el pasillo, su sonrisa apareció casi al instante, escuchar a aquellos dos reír, le devolvía la fe y la esperanza en que existía la felicidad,… animada, estaba a punto de abrir la puerta para entra a la habitación donde ellos se encontraban cuando el sonido de la puerta de otra de las habitaciones la hiso detenerse de improvisto y la tensión se apodero de ella… los pasos a su espalda le revelaron que ciertamente Terrece se acercaba, pero paso de largo tan fríamente como si ella no existiera.
Esta vez forzándose a sonreír y conteniendo lagrimas de amargura, Candice abrió la habitación y miro a ese par con el que tantos buenos momentos había pasado, porque tuvieron que cambiar las cosas?.
-Buenos días!, veo que amanecieron con bastante energía…- sonriendo besaba a cada uno en la mejilla después de que ellos al notar su presencia dejaran su juego para recibirla con una amplia sonrisa.
-Hola pequeña, lo que pasa es que tu hermano se ha vuelto muy impertinente con sus comentarios y de ves en cuando haya que darle una lección para que muestre respeto…
-Si como no…- respondía Anthony con sarcasmo a la ves que correspondía al beso de su hermana- No es verdad Candy, lo que sucede es que Alberth no puede soportar que yo sea mas apuesto que el.
-Me alegro que no hayan perdido su buen humor a pesar de los cambios… - la chica continuaba sonriendo pero para ellos era mas que claro que su sonrisa no era mas profunda que sus labios.
-En cambio tu…. Si has perdido mucho de la chispa que tenias mientras vivías en escocia.- Alberth quería tomar al toro por los cuernos.
-No se a que te refieres… pero, aquí en Londres no puedo tener la misma actitud que en Escocia…- comenzaba ponerse nerviosa.
-Porque no?, que te lo impide?..., el hecho de que en las fiestas de sociedad tengas que mostrarte como la dama que eres, no indica que en tu propia casa te tengas que portar como si estuvieras muerta en vida…- Alberth se giraba para verla a los ojos después de haber estado arreglando los últimos pliegues de su corbata frente al espejo.
-Bueno, aquí… las personas ven la vida diferente,… no se puede perder la apariencia ni siquiera cuando duermes…- su voz se apagaba cada vez mas y eso oprimía el corazón de los jóvenes.
-Candy, porque no vuelves a escocia con nosotros?,…no es justo que permanezcas en un lugar donde no eres feliz…- Alberth la miraba directo a los ojos descubriendo en ellos la soledad en que la joven vivía dentro de las paredes del a la sur en el castillo Granchester.
-Sabes que no puedo, la palabra y el honor de mi abuelo son mas valiosa para mi que cualquier otra cosa, además esta el orgullo de mi gente, los escoceses no nos damos por vencidos ni aun a punto de morir…. No es así?.- el reto estaba clavado en aquella verdes pupilas que se nublaban por las lagrimas.
-Oh mi pequeña….- Alberth la encerraba entre sus brazos y apoyaba el bello rostro de la joven en su pecho,- Perdóname mi pequeña por no haber estado ahí para evitarlo…
-No es tu culpa y no hubieras podido hacer nada, el contrato matrimonial fue firmado aun antes de mi nacimiento, así que no había nada que hacer...- ella separaba un poco el rostro y suavemente se alejaba de aquellos brazos que siempre le brindaban seguridad.
-Candy… si mal no recuerdo, tu estabas muy emocionada cuando se te dio la noticia de que el día para cumplir ese contrato estaba próximo… que fue lo que cambio en tan poco tiempo?, - Anthony la tomaba del brazo y la ayudaba a tomar asiento, él se acomodó a su lado y Alberth permaneció de pie esperando por una respuesta.
-Bueno, cuando uno es niña, cree mucho en los cuantos de hadas, mama es fanática de las historias románticas, supongo que el escucharla tanto me hiso imaginar un mundo de fantasía, y pues, la realidad no es siempre una historia maravillosa, supongo.- no quería hablar de mas, no deseaba que ellos le tuvieran lastima, y menos enfurecerlos contra Terrece si se enteraban que el la odiaba porque amaba a otra.
El sonido de unos golpecillos en la puerta interrumpió la pregunta que ALberth estaba apunto de hacer, Candy se puso de pie de inmediato recordando que Rosemary ya los esperaba en el comedor principal para desayunar.
-Disculpen, la señora me ha enviado para anunciarles que los esperan para el desayuno- la joven mucama después de dar el anuncio hiso una reverencia para retirarse.
Alberth y Anthony se miraron entre si, necesitaban mas tiempo a solas con Candy así que habría que encontrar una escusa para sacarla del castillo y poder hablar con ella sin interrupciones. El joven patriarca ofreció el brazo a la bella dama que estaba a su lado, Anthony sonrió, ese par siempre habían sido una hermosa pareja, pero su hermana había soñado desde pequeña con el grandioso duque que se convertiría en su esposo, por ello había cerrado el corazón a cualquier otro joven y aquello termino con los sentimientos que nacieran en el corazón de Alberth, dejándolo todo en una bella y muy estrecha amistad.
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Cuando cruzaron la puerta del comedor, los tres reían de la platica que habían mantenido mientras caminaban rumbo a aquella estancia, Richard y Rosemary los esperaban de pie, Terrece ya estaba en su lugar y no era precisamente al lado de Candice. Los dos jóvenes escoceses prefirieron ignorar aquel desplante que el ingles le hacia a Candy y se colocaron como lo habían hecho la noche anterior, después de que Rosemary y Richard tomaran sus lugares y los saludaran de la manera correspondiente. Pronto el delicioso desayuno estuvo en la mesa, pero antes de que nadie dijera nada Alberth se sorprendió por algo que no pudo dejar pasar desapercibido.
-Pequeña!, has recordado?!- el joven tomaba uno de los panecillos de moras recién horneados y claramente sus favoritos.
-Creí que después de un año sin vernos seria lo menos que podía hacer para recibirte, ayer no pude hacerte nada especial.-Candy sonreía complacida de que Alberth se diera cuenta que ella había sido quien horneara los panes que el mismo le enseño a preparar.
La mirada de Terrece no podía estar mas fría, era casi como estar observando un par de icebergs que amenazaban con convertirse en afiladas espadas de hielo.
-Si por supuesto, para Alberth te has levantado temprano a hornear panecillos… pero para tu hermano no hay trato especial después de todo este mes sin vernos...- Anthony se fingía ofendido pero lo único que quería era echarle leña al fuego que consumía a Terrece, tenia que remarcar la unión que había entre su hermana y el patriarca.
-La verdad es que no me imagine que Candice además de todas sus cualidades como una dama, también pudiera cocinar de esa manera...- Rosemary quería aplacara las embravecida aguas interviniendo un poco, - esos panecillos se ven deliciosos, y no solo han sido los panecillos, se metió en la cocina y ha dado ordenes a todas las mozas para que el desayuno fuera perfecto, me ha dejado sin habla el ver el conocimiento que tiene sobre la forma de llevar un cocina…
-Es verdad, este desayuno esta deliciosos- el duque satisfecho tomaba otro de los panecillos para probarlo mientras admiraba el plato que tenia enfrente.
-Parece que no has olvidado ni un detalle… justo como a nuestro "Lord" le gusta ver servida una mesa...- Anthony no quitaba el dedo del renglón.
Terrece que permanecía callado parecía haber perdido el apetito, así que solo termino su jugo y se disculpo de la mesa no logrando soportar la manera en que el estúpido patriarca escoses disfrutaba de aquel desayuno "especialmente" preparado para su satisfacción, por manos de la que ahora era su esposa.
-Parece que no se ha sentido muy bien- Lo disculpaba una apenada Rosemary.
-Y dime Candice, en donde aprendiste a cocinar tan bien, te ha enseñado tu madre?...- Richard le restaba importancia a la actitud de su hijo, que parecía no estar interesado en nada que se refiriera a Candy, se sentía mal, tal vez si se había equivocado al hacer cumplir aquel contrato matrimonial, Pero no podía permitir que su hijo se perdiera por una mujer como Susana Marlow, quien de seguro no conocía ni el harina por lo blanco.
-En realidad quien le ha enseñado sus mas secretos sazones ha sido Alberth...- Anthony se adelantaba a contestar.
-En serio?- Rosemary y Richard preguntaban al unísono perdiendo cualquier formalidad.
-No soy un excelente cocinero, pero aprendí un poco mientras viví solo tras la muerte de mis padres, viaje por mucho tiempo con solo una maleta al hombro, estando solo, tuve que aprender a valerme por mi mismo y fue así que trabajando aquí y haya para ganarme el sustento conocí a muchas personas que me ayudaron a perfeccionar mi cocina, entre ellas por supuesto estuvo Marie, la madre de Candice, ellos me dieron alojamiento por varios años y yo correspondí ayudando en lo que podía.
-Alberth, pero…- Rosemary no podía creer lo que escuchaba, ella nunca supo que su hermano había vivido de aquella manera, prácticamente como un vagabundo, ella siempre pensó que la abuela Elroy lo mantenía dentro del castillo de Lakewood hasta que tuviera la edad para tomar el patriarcado.
-No te aflijas Hermana, yo jamás te culparía de nada, tu estabas casada y con suficientes responsabilidades como para todavía terminar de criar a un hermano… me escape de casa, Pero George me localizo y hablando me concedió la libertad que la abuela no me había dado, pero con la condición de mantener me en contacto con el adonde quiera que fuere, Además estoy seguro que el muy ladino me mandaba seguir, pero bueno eso no mequito la dicha de sentirme libre…
-Si, y fue en uno de sus viajes que lo conocimos apenas tenia catorce años, el encontró a Candice después de que se perdiera en uno de los bosques alrededor de nuestra propiedad, había obscurecido y aunque papa había desplazado a casi todos los hombres a nuestro servicio, no lográbamos encontrarla, al otro día llego muy feliz tomada de la mano de Alberth y papa en agradecimiento le ofreció quedarse a vivir con nosotros, y fue así como terminamos de crecer juntos… después ALberth decidió que era tiempo de volver a viajar, y aunque papa no nos permitió ir con el, Candice se escapo para seguirlo, él no lo supo hasta que volvió a topársela en una situación bastante peculiar…
-Si, aun recuerdo la mirada de aquel felino que estaba apunto de devorarme… ese pensamiento me hace sentir las piernas tan débiles…- Candice se sonrojaba, pero era verdad, el susto que corriera aquella noche cuando un lince se apareciera ante ella sin sentirse intimidado por su pequeña fogata lo llevaba grabado en el alma, mas cuando el animal decidió realizar su ataque saltando sobre ella, pero en el preciso momento en que pensó que sus garras le atravesarían la piel, abrió los ojos que había cerrado y vio como un joven peleaba con el animal, no lo había matado pero si lo había obligado a retirarse un tanto herido, entonces reconoció aquellos ojo de cielo que la habían localizado y la miraban con profunda preocupación y remordimiento sin pensar en la herida que llevaba en el pecho provocada por una de las garras de aquel animal.
-Fue un momento muy difícil, pero no me atreví a matar al animal, siempre he respetado la vida de los animales, aunque me vea obligado a alimentarme de ellos, pero solo por necesidad, no acostumbro matarlos por placer, el lince cedió a nuestra lucha y salió huyendo por ello no vi la necesidad de matarlo, si hubiera tenido que decidir entre mi vida y la de Candy o la vida del lince, por supuesto que no hubiera dudado en matarlo, pero por decisión de la vida no fue así y tanto Candy como yo pudimos volver a casa.
-Pequeño Berth!- Rosemary parecía demasiado conmovida y a la vez apenada por haber abandonado a su hermano cuando mas la necesitaba.
-Bueno, el salvar a mi pequeña me dio el pretexto perfecto para volver con ella a casa, así que di por bien recibido el ataque del lince.
-Si, aunque casi te dejo con el pecho abierto…- Anthony tomaba un sorbo de su jugo y Richard se sorprendía por la revelación, era prácticamente imposible que Alberth saliera ileso de aquel ataque, y él se había preguntado si hubiera sido posible, pero Anthony había aclarado su duda.
-No fue para tanto, además mi pequeña cuido muy bien de mi, sabia que también tiene dones de curandera?- sonreía buscando la mirada del Duque que seguía maravillándose con cada palabra que escuchaba, era una lastima que Terrece no estuviera presente oyendo las maravillosas cualidades de su esposa, que a parte de ser una dama, era valiente y una guerrera dela vida.
-Así que mi hermosa nuera fue quien te curo?- pregunto Richard sin ocultar su sorpresa.
-Si, me curo con tanto cariño que yo creo que fue precisamente su deseo por salvarme lo que hiso que mis heridas cerraran con rapidez y sin dejar marcas profundas.
-Fue, solo, suerte, ya sabes que ayudaba a nana Pony con sus pócimas para curar a la gente del pueblo y a los trabajadores de papa, y a pesar de la mala memoria que tengo, logre recordar algunas yerbas que podían ayudar, era lo menos que podía hacer después de que me salvaras la vida..- Los ojos de Candy muy pocas veces podían ocultar algo, y lo que se reflejaba en ellos en ese momento, hiso que Richard se sintiera culpable, acaso su error había sido tan grande que daño a mas personas de las que el creía?.
-Su vida ha sido algo…. Sorprendente, jamás me hubiera imaginado que alguno de ustedes pudiera pasar semejantes situaciones…- Richard limpiaba sus labios con la impecable servilleta blanca, para después depositarla sobre el plato dando por terminado su satisfactorio desayuno.
- Es innegable que la vida es pareja tanto con nobles como como con plebeyos, algunos nacemos con algunas comodidades, pero no indica que no tengamos penas o sufrimientos que nos den lecciones, otros nacen en situaciones precarias, pero igual, tienen que enfrentar a la vida con coraje y esperanza, el secreto es no dejar de luchar por lo que realmente deseamos que sea nuestra vida.- Alberth posaba su mano sobre la de Candice y la miraba buscando su mirada, pero ella no levanto la vista, sabia que esas palabras iban dirigidas a ella que siempre sonio con una vida feliz al lado de un hombre que la amaría por sobre todas las cosas.
-Por cierto, Duque Granchester, he escuchado que tiene una magnifica cuadrilla de caballos…-Anthony desviaba la conversación a un punto que los favorecería.
- Quizá no sean tan buenos ejemplares como los que se dan en tierras altas, pero puedo decir que sin duda son únicos.- Richard sonreía tomando la mano de Rosemary que no podía ocultar demasiado su pesar por saber la falta que le había hecho a su hermano.
-Cree que podríamos llevar a cabo una cabalgata por su propiedad?..
-Me temo que yo no podría acompañarlos, pero siéntanse en la libertad de utilizar cuanto deseen, quiero que se sientan como si estuvieran en su propia casa… no se si…- el duque dudaba un poco en sus siguientes palabras pero su esposa parecía saber perfectamente lo que él no se atrevió a sugerir.
-Candy es una gran amazona… pero supongo que ya lo sabían, así que, que les parece si ella los guía?- Rosemary, miro a su esposo para ver si estaba de acuerdo.
-Me parece una excelente idea, Rosemary y yo desgraciadamente tenemos un compromiso previo… pero trataremos de estar en casa para la cena, ruego me disculpen pero es un compromiso que no puedo cancelar.
-No te preocupes Richard, nuestra visita ha sido inesperada y aun así nos han atendido de maravilla, seria demasiado exigirte que cancelaras compromisos adquiridos con anterioridad, pero sin nos dejas en tan buenas manos, no nos queda mas que agradecerte…- Alberth sonreía y depositaba un beso en el dorso de la mano de Candy la que no había soltado, en el mismo instante se escucho el murmullo de lo que juraban fue una maldición en el salón contiguo, pero como todo siguió en silencio, nadie hiso comentario alguno.
-Entonces, mis queridos y jóvenes amigos, les deseo un agradable paseo, y espero poder verlos nuevamente en la cena…- Richard se ponía de pie, y Rosemary lo acompañaba, Alberh y Anthony también se pusieron de pie ayudando a Candice a hacer lo mismo, una ves lo Duques se retiraron, Candy se disculpo para ir a cambiar su vestido por la ropa adecuada para montar, Anthony y Alberth hicieron lo mismo y quedaron de encontrarse en la puerta posterior del castillo para ir juntos a los establos.
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Alberth fue el ultimo en aparecer, pero no lo hiso solo, un par de mucamas lo acompañaban llevando en sus brazos algunas frazadas, el joven apareció entre ellas con una cesta que seguro llevaba en su interior todo lo necesario para un inolvidable picnic de invierno, como los que tantas veces habían compartido en su adorada Escocia. Candy y Anthony sonrieron en acuerdo al rubio patriarca que mostraba la canasta como si fuera un trofeo, ellos tomaron las frazadas que las mucamas les entregaron y los tres se encaminaron alegres a los establos, después de elegir sus caballos Alberth y Anthony se admiraron de que Candice tuviera uno en particular para ella, cuando la cuestionaron ella simplemente respondió" es un regalo del duque", por supuesto aquella respuesta era con doble significado, pero ella no entraría en explicaciones que consideraba innecesarias, pronto se vieron perdidos en un hermosos paisaje cubierto por el manto blanco del invierno, que no perdía belleza contra los paisajes de primavera.
El lago estaba congelado, y ellos desearon poder deslizarse sobre el, aunque no llevaban zapatos adecuados, los trucos que habían aprendido en su "salvaje" adolescencia renacieron en su memoria regalándoles gratos momentos, una vez que se sintieron cansados, decidieron que era tiempo para compartir los alimentos que habían llevado consigo, así que extendieron una gruesa frazada para sentarse sobre ella, y con otras mas cortas se cubrieron las piernas, todo era perfecto, la felicidad que Candice había dejado el día que partió de su tierra natal volvía a sus labios por medio de su radiante sonrisa que alegraba el corazón del par de apuestos jóvenes que compartían con ella aquellos momentos, había dejado las tristezas y los malos recuerdos vividos en su corta vida como casada, escondidos en una esquina de su corazón, pero estos como una espina enterrada, la lastimaban constantemente haciéndole reparar en que aquella dicha que vivía, desaparecería cuando ellos se fueran, dejándola nuevamente… sola.
-Ha sido un día maravilloso...- expresaba la chica con una sonrisa mientras su caballo la dirigía de vuelta a casa con un paso tranquilo.
-Si, como en los viejos tiempos…- Anthony la segundaba sonriendo y tomando su mano que cruzaba la distancia entre sus cabalgaduras.
-Fue muy divertido, casi olvidaba lo que era deslizarse sobre el hielo… estoy tan agotado que no creo posible acompañar a los Duques en su cena el día de hoy….- Alberth sonreía mirando a los hermanos a su lado, pero sus ojos se posaron en los labios de Candy, esa sonrisa que mantenía era tan perfecta.
-Yo también lo estoy, creo que deberíamos tomar una cena ligera en nuestras habitaciones, así podríamos dormir mas pronto, y por supuesto mañana repetiríamos nuestro paseo pero esta vez propongo que bajemos al pueblo…- Anthony hablaba atrayendo la mirada de sus acompañantes que aceptaron la propuesta, unos metros mas y las riendas de los caballos fueron tomados por los mozos del establo, Alberth se apresuró a ayudar a Candy a bajar, la tomo por la cintura y la deslizo lentamente…
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"Demonios", la mirada de Terrece reflejaba toda la rabia que contenía en su interior, había permanecido en su recamara desde que regresara a ella después de escuchar toda la conversación que se mantuvo en el comedor a la hora del desayuno, cada palabra le había taladrado los oídos y su corazón había latido con un sentimiento que no comprendía, el descubrir que entre Alberth y Candice había una relación mas haya que la de simples parientes u amigos, le había lastimado no solo su orgullo de hombre si no algo mas, su corazón?, y aunque se negaba a creerlo sabia que podía ser posible, no en vano eran esa tardes que esperaba por ella observándola desde su ventana, o los días que se descubría pensando en su sonrisa, en su mirada, o en la forma en que su cabello se movía cuando caminaba, las noches que despertando por la desesperación de sueños eróticos donde la veía a ella disfrutando con el pero al final no podía tomarla…. terminaba metido en la bañera con agua helada a las tres de la mañana.
Y ahora, ver al idiota de Andrey bajándola de aquella manera del caballo, sentía que su sangre hervía en las venas, pero porque no podía demostrar todo lo que sentía?... el día había sido el peor de su vida, caminando de un lado a otro dentro de su habitación sintiéndose como un león enjaulado y no alimentado en días, había tomado varios baños fríos tratando que su furia se apagara pero no lo había logrado, ellos partieron poco después del desayuno, pasaron todo el día prácticamente solos en sabrá dios donde, Anthony prácticamente no contaba como compañía, pues a leguas se le veía que estaba mas que complacido con que el estúpido de Alberth y "su "Candy se vieran a los ojos llenos de adoración, una adoración que el descubría deseaba para si, y ahora casi anocheciendo, ellos volvían, ella traía en sus labios dibujada esa sonrisa que no había desaparecido en esos dos últimos días, justo desde la llegada del mequetrefe ese…. Porque?, porque ella no podía sonreír a si para el?... Dios, esos tipos apenas habían llegado el día anterior, pero el ya deseaba con el alma que se marcharan. El último adorno que quedaba entero sobre la gaveta murió estrellado contra la puerta.
Y que dicen, me siguen acompaniando? (n.n)... gracias a todas las que me han dejado un review, me alimentan la inspiracion y las ganas de superarme escribiendo algo que sea de su entero agrado..., Gracias mil, y gracias mil a las que me siguen agregando a sus favoritos, tanto la historia como el autor... mil gracias mil... bendiciones y nos seguimos leyendo... Akirem
