Hola de nuevo, pues aquí les traigo el octavo capítulo, espero que les guste. Nos vemos/leemos, se cuidan y gracias por sus reviews. Ya saben que SECMHFY es de Ciro Nieli.
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Capítulo 8: Pupilo contra Maestro
-Noche aburrida, ¿eh?- preguntaba un guardia de seguridad a su compañero mientras daban su ronda diaria por la ciudad.
-Sí, igual que siempre- contestó el otro.
-¿Sabes?- lo he estado pensando y creo que somos un gasto innecesario. Digo, el escuadrón mono protege a la ciudad, no hay motivo para usar guardias de seguridad nocturnos-
-Esos monos y el chico no pueden hacerlo todo. ¿Además de que te quejas?, aquí no pasa nada interesante-
-Sí, supongo que tienes razón-
En ese momento un pequeño estruendo se logró escuchar a la distancia confundiendo un poco a ambos hombres.
-¿Qué fue eso?- preguntó uno de ellos.
-No lo sé… ¡cuidado!- gritó su compañero arrojándose sobre él y haciéndolo caer al suelo.
Segundos después una fuerte explosión sucedió muy cerca de donde ellos estaban. Un vejo escaparate quedó completamente destruido en cuestión de instantes y una gran nube de humo y fuego se levantó. Las alarmas de todos los autos cercanos comenzaron a sonar estrepitosamente y ambos guardias quedaron adoloridos y cubiertos por polvo y ceniza.
-¿Estás bien, amigo?- preguntó uno.
-Sí, no te preocupes. Esto es horrible, hay que avisar a todos- exclamó el otro.
-¡Nos están atacando!, ¡El Rey esqueleto nos ataca!- gritó su compañero dando la alarma al resto de la ciudad Shuggazoom.
No pasó mucho antes de que todos los habitantes de enteraran de lo que estaba sucediendo y que el pánico se apoderara de todos ellos. La ciudad pronto se vio convertida en un caos y más cuando el primero de los soldados esqueletos fue visto por las cercanías.
La ciudadela de hueso rápidamente llegó hasta ellos flotando fantasmalmente sobre la ciudad y cubriéndola casi en su totalidad. El terror devoraba a todo ser viviente y la mayoría trataba inútilmente de escapar sabiendo el peligro que los acechaba.
Desde el súper robot, por su parte el escuadrón mono miraba sus radares comprendiendo muy a su pesar que la batalla estaba a punto de iniciar. No era la primera vez que se enfrentaban a las hordas del mal, sin embargo en esta ocasión un insoportable nerviosismo crecía dentro de sus corazones.
Todos estaban alterados pero no tanto como Chiro y Antauri. Ellos sabían que las osas serían aún más difíciles que antes. Desde la cabina de mando del robot miraban la ciudadela de hueso cada vez más cerca de ellos.
Justo en ese momento, desde uno de los ventanales de la inmensa fortaleza del rey Esqueleto, Keith y Axel también miraban fijamente al súper robot preparándose para la batalla. Todos sabían su cometido, todos estaban conscientes de por qué estaban ahí. Y extrañamente todos estaban seguros de que sus enemigos miraban hacia donde ellos estaban justo en ese momento.
La espera solo duró un par de minutos pero a ellos les pareció una vida entera. Una vez que ambas naves estuvieron lo suficientemente cerca, Keith y Axel saltaron al robot listos para buscar a sus adversarios y acabar con ellos. Chiro notó que dos presencias acababan de llegar al robot y se asustó un poco sabiendo de quien se trataba.
-Tranquilo- le susurró Antauri a su aprendiz.
El mono líder les indicó a sus hermanos que por favor se encargaran de los soldados que causaban estragos en la ciudad mientras él y Chiro se ocupaban de los recién llegados. Ninguno objetó nada y antes de darse cuenta ya estaban en camino hacia la batalla que por tantos años habían aplazado.
-Antauri… ¿estás seguro de esto?- preguntó Chiro mientras seguí a su maestro a la parte superior del robot.
-Por supuesto, es momento de enfrentarlo- contestó Antauri.
-Pero… ¿Qué tal si no puedes contra él?-
-Tengo confianza en mis habilidades, no te preocupes. Además no es mi intención pelear por el momento-
-No creo que escuche razones-
-Yo creo que todo es probable… ¿no dices que él te ayudó?-
-Si… pero…-
-Eso significa que aún hay bondad en él. Tal vez no sea muy notorio pero todavía es el muchacho que llegó a nosotros igual a ti y que fue un elegido del poder primate… todo estará bien-
-Eso espero, Antauri, eso espero-
Mientras tanto en el exterior del robot, Axel se encontraba tratando de atravesar la dura coraza del mismo para conseguir entrar. Keith por su parte solo observaba a su amiga trabajar sin mover un musculo, acción que pronto logró incomodarla.
-¿Sabes?, un poco de ayuda no estaría mal- dijo Axel sarcástica.
-No es necesario-
-¿Cómo de que no?, no puedo abrir esto yo sola-
-No es necesario entrar… ellos ya vienen- explicó Keith.
Efectivamente justo en ese momento una compuerta se abrió y por ella salieron Chiro y Antauri. Los cuatro se quedaron mirando un incomodo momento de silencio solo esperando a ver quién sería el primero en reaccionar.
-Hola… maestro- dijo Keith despectivo.
-No quiero pelear contigo, Keith, aún estás a tiempo de reivindicarte- contestó Antauri.
-No trates de mentirme más… esta vez esto no terminará hasta que uno de los dos sea destruido- contestó Keith.
-No voy a matarte-
-Lastima… entonces esto será más fácil de lo que esperaba. Es decepcionante- dijo Keith.
En ese momento Chiro se colocó frente a Antauri mirando a Keith con ojos suplicantes. Conocía bien a Antauriy sabía que no haría nada para defenderse, todo dependía de la decisión de Keith.
-Po favor, yo se que eres bueno. No hagas esto- dijo Chiro.
-Tú no te metas en esto, Chiro. Yo no soy bueno-
-Si lo eres… me salvaste-
-A ti, porque contigo no tengo ningún problema. Pero Antauri debe pagar por lo que me hizo-
-No… no te lo voy a permitir- contestó Chiro decidido.
En ese momento, rápida como un rayo, Axel se abalanzó sobre Chiro y lo sujetó con fuerza impidiéndole moverse.
-Debes a prender a respetar las batallas ajenas, niño- contestó Axel cortésmente.
-¡Suéltame!- gritó Chiro forcejeando.
-Me temo que no puedo, si lo hago interferirás y ambos debemos respetar esa batalla… ni tu ni yo debemos meternos en esto- siguió Axel.
-Está bien, Chiro… en cierto modo tienen razón, esta no es tu pelea- dijo Antauri son voltear a ver a su aprendiz.
-Bien dicho- contestó Keith –Ahora, comencemos-
Una vez dicho esto, Keith se abalanzó sobre Antauri propinándole un fuerte puñetazo en el estomago que rápidamente hizo que el mono quedara muy lastimado. Chiro solo miraba como su maestro, el que era como su padre, era cruelmente castigado por Keith.
Sus ojos se humedecieron por la tristeza y la impotencia. Las cosas no podían seguir así, ya que de otro modo, Antauri sería aniquilado por su adversario. No sabía que hacer, todo parecía más que perdido para todos.
Continuará………
