¡LADYS AND GENTLEMANS! Una vez mas es esa hermosa época en la que se me ocurre dar señales de vida y actualizar mis fics hehehehe yo sería algo así como un paciente en coma que mueve el meñique de su pie derecho en la cama del hospital n_n Ok eso sonó algo exagerado, que tal soy esa increíble vez en que lanzas la moneda y esta queda de pie jojojojojo eso suena mejor

-Thomas: Podrías dejar las analogías de lado y presentar el capitulo

-Los demás: eso eso!

ush, están peor que el encargado de censura

-Thomas: ese también soy yo

Púdrete…

*Todos lo agarran y golpean y amordazan*

-Thomas: ahora, dejando nuestra parte dramática de lado, Chris´ te importa.

-Chris: Cof cof *modo narrador de telenovela*

En el capitulo anterior, nuestro querido semidiós prófugo fue atacado por un vampiro, acabando con un brazo roto y de paso preso; sin embargo logro salir bien librado, y decidiendo quedarse un tiempo más en Forks renta un cuarto en un motel de quinta, sacando dinero de lo poco que llevaba y robando lo que puede de las tiendas…

-Yo: ¡PERO HOY!

-Los demás: Debimos doparlo…

Los Cullen y la manada Quileute siguen consternados sin ninguna pista acerca de quién acecino al vampiro que encontraron antes. También tendremos un poco de acción, aunque no será la única en toda esta historia se los aseguro n_n

Capitulo 7:

"Un Aroma Peculiar"

Aunque podía defenderse bastante bien frente a una cocina, Percy siempre se había considerado un cocinero bastante decente. Pero debía admitir que los huevos revueltos y el tocino en esa cafetería sabían muy bien; y la camarera estaba encantada de verlo devorar cuatro órdenes seguidas enteras él solo, cada una con su respectiva taza de café. Que solo le faltaba comerse las servilletas.

-¿Otro?-Pregunto divertida mientras retiraba el plato.

-No…-El ojiverde solo dejo el dinero sobre la mesa luego de levantarse; antes se habría quedado charlando con la camarera o bromeando, pero ahora quería evitar estar rodeado de personas, lo único que quería era estar solo. Y aunque ese pueblo, Forks, era bastante pequeño y no tenía una gran población, tampoco quería quedarse en las calles donde cualquiera pudiera verlo.

No estaba seguro de donde venia ese nuevo instinto de conservación, ser tan reservado nunca fue parte de su naturaleza; que él era neoyorkino, estaba acostumbrado al bullicio y al ruido, incluso podía decir que le gustaba. Pero ahora solo quería sentir la paz del bosque, era un buen momento para admirar la naturaleza que Grover tanto se apasionaba en proteger.

-"Quizás tiento demasiado a la suerte"-Pensó para sí mismo mientras hacía girar el bolígrafo, que era Anaklusmus, en su mano buena. Ya antes había sido atacado, dos veces, y ahora tenía una férula en su brazo derecho; si volvía a ser emboscado estaría en desventaja-Que lo intenten…-Se dijo en voz alta mientras se detenía un momento a mirar alrededor. Esta vez estaba preparado y si lo que querían era pelea, o simplemente matarlo, mas les valía a esas cosas estar preparadas.

Siguió su improvisada excursión por el bosque pero no paso nada; a excepción de un pequeño conejo negro que corrió asustado, no vio nada más. Tan sumido iba que cuando se dio cuenta ya estaba perdida y no tenía idea de por dónde ir, aunque poco le importo. Solo seguiría caminando y cuando tuviera hambre regresaría. En medio de toda su divagación termino preguntándose que estarían haciendo todos en el campamento; claro que no pensaba volver a averiguarlo, solo era curiosidad.

Lo más seguro es que estuvieran buscándolo aun. Una pequeña media sonrisa cruzo por sus labios cuando imagino como estaría Jason, seguramente tirando dardos a una diana con su foto mientras despotricaba en su contra mientras intentaba pensar en algo para encontrarlo. Nico estaría haciéndose el desentendido, tal vez; en un principio había pensado que tarde o temprano lo delataría, pero después de tanto tiempo estaba seguro de que no pasaría. Ahora que lo pensaba, ¿lo sabrían también en el campamento Júpiter? Bueno eso no tenia porque dudarlo, sin duda Quirón le habría solicitado ayuda Reyna para encontrarlo, y Jason para despellejarlo cuando lo hicieran.

-¿Debería escribirles?-Se había detenido en una pequeña saliente y se sentó en una raíz para pensar en cuanto se le ocurrió esa idea. Obviamente que no pensaba enviar un mensaje Iris, pero una carta para calmarlos a todos no sería mala idea-Naah, seguramente encontraran la forma de rastrearla…-Pero también debía pensar en su madre.

Nico había dicho que hablaría con ella para que no se preocupara, pero no estaría mal enviarle una carta con él. Podía pedirle a la Señorita O´Leary que se la llevara, o ya pensaría en otra cosa; por el momento descansaría un poco sus pies.

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Era ya medio día y los mestizos solo se dedicaban a hacer un poco el vago, después de todo acababan de salir del panteón comedor después del almuerzo; y Nico, como venía haciendo desde hacía un tiempo, reposaba su estomago sentado en el pórtico de la cabaña trece leyendo un libro. Esta vez se trataba de El Principito, por recomendación de cierto hijo de Apolo muy molesto.

-Ey Nico-

-"No de nuevo…"-El hijo de Hades solo se hizo el sordo y paso a la siguiente pagina, ignorando olímpicamente al rubio que venía llegando.

-¡Nico!-Jason ya estaba a su lado, y lucia menos alterado de lo que había estado al principio.

-No grites, estoy leyendo-Pero él se mantuvo tan estoico como de costumbre.

-Eso puedes hacerlo después…-Igual que antes, el hijo de Júpiter había encontrado una nueva pista acerca del paradero del desaparecido hijo de Poseidón.

-Jason no volveré a repetir lo del gran cañón-Gruño el ojioscuro, molesto de solo recordarlo-Así que ve a pedirle ayuda a alguien más.

-Vamos Nico, no seas tan frio-Will, para sorpresa de los hijos de los dioses mayores, salió del interior de la cabaña trece. Y un escalofrió recorrió la espalda de Nico cuando vio que llevaba un delantal, un pañuelo atado a la cabeza y una escoba en las manos-Tu también estas preocupado, admítelo.

-¿Qué haces en mi cabaña, Solace?-Siseo el hijo de Hades, conteniéndose por no arrojarle el libro que tenía en las manos.

-Ya paso mucho tiempo desde que Percy desapareció, empiezo a preocuparme-Y Jason insistía.

-Estabas preocupado desde un principio-

-Pero ya es demasiado-

-¿Solace, que hacías en mi cabaña?-

-¡Esta vez es él, estoy seguro!-

-Solace…-

-Bueno si es así yo también los acompañare-

-Genial, vamos por-

-¡Largo!-Lo siguiente que ambos rubios vieron fue la superficie del lago mientras caían sobre el mismo. Nico solo entro a su cabaña y cerro de un fuerte portazo; genial, ahora tenía que agradecerle al idiota de Will por ordenarle la cabina. Y pensar que tenía que pasar por todo eso por culpa de Percy, en fin, por ahora disfrutaría de sus momentos de paz mientras afuera escuchaba un montón de ruido.

Pensando en otra cosa, mientras se recostaba para tomar una siesta, se pregunto cómo le estaría yendo a su primo, en donde fuera que estuviera pasando el tiempo.

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-¿Nada?-Esme había estado esperando a que su familia llegara. Desde hacía dos noches que estaban vigilando la frontera de su territorio; Carlisle estaba preocupado por el cuerpo que habían encontrado en mitad de la frontera. Ni él ni Edward podían pensar en nada que pudiera haber dejado así a un neófito; aun cuando hubieran sido los lobos, ellos siempre quemaban los restos y a juzgar por lo que Edward les dijo, por lo que vio en las mentes de Sam y Paul ellos estaban igual de desconcertados.

-No, es inútil…-Emmet fue quien respondió-El rio lavo todos los olores.

-Es frustrante, pero no podemos hacer nada hasta que ellos vuelvan a aparecer-Alice ya se había adelantado con sus visiones. Resulto que al parecer ese neófito iba con dos más, y no eran unos simples nómadas: se trataba nada más y nada menos que de Laurent y Victoria.

Desde el incidente con James, su novia pelirroja había estado buscando venganza. Su objetivo era claro: Bella. Pero nunca atacaba directamente, era demasiado astuta; y paciente. Solía ir al pueblo solo para buscar alguna oportunidad y luego volvía a desaparecer. Pero que Laurent estuviera con ella, eso sí era para preocuparse. Por eso Edward había ido directo a casa de su novia para estar tranquilo y Carlisle al hospital, después de todo le tocaba turno nocturno. El resto patrullaría cerca de la ciudad, solo por si acaso.

En el hospital el doctor Cullen se ocupaba diligentemente de revisar los archivos. Para las enfermeras, solo pasaba el tiempo libre que tenia a causa del poco trabajo; pero en realidad quería ver qué clase de personas habían sido internadas o ido a urgencias la noche anterior. Para su alivio no había nada alarmante, solo el informe de un chico que había sido llevado por la policía con un brazo roto.

-¿Mm?-Pero había algo curioso-Doris…

-Sí, dígame doctor-La enfermera de guardia se detuvo de teclear en la computadora en cuando el vampiro le llamo.

-¿Por qué este expediente no tiene nombre del paciente?-Pregunto mientras le enseñaba el papel; el cual la casilla de "Nombre" no era la única en blanco.

-Ah, no quiso dar su nombre, doctor-Explico la mujer-Ni ningún otro dato personal, aun así como venia arrestado por la policía tuvimos que atenderlo de todas formas.

-Ya veo, gracias-Tal vez fuera solo su imaginación, pero tenía un presentimiento con respecto a ese asunto. Y, aunque tal vez fuera porque tenía el nombre de Victoria rondándole la cabeza, decidió que no estaría de más ir a investigar un poco y su trabajo le daba la excusa perfecta para hacerlo. En cuanto puso un pie dentro de la jefatura fue recibido por un sorprendido Charly, que al parecer leía el periódico del día.

-¡Doctor Cullen!-El sheriff se precipito a recibirlo con un apretón de manos-Que, sorpresa verlo por acá…

-Tranquilo jefe, no vengo a denunciar a nadie-Le tranquilizo, usando la misma sonrisa que usaba con sus pacientes. Y funciono, Charly jamás había tenido queja alguna de ningún miembro de la familia Cullen, ni una multa de transito; así que ver al padre tan de repente le turbo un poco.

-Ah, por un instante me asusto doctor.

-No te preocupes Charly, de hecho vengo por trabajo-Al ver la expresión desconcertada del hombre se explico mejor-Vi que anoche llevaron a un chico a emergencias, vine a ver como esta.

-Ah, pues, la verdad creo que estaba mejor-Se explico apenado el sheriff-Pero lamento decirle que vino por nada, lo soltamos esta mañana. Solo fue una equivocación para empezar.

-Ya veo-Aunque no estuviera ya allí, intentaría conseguir algo de información-Supongo que irá al hospital si el brazo le doliera.

-Lo dudo-Comento de inmediato el jefe; estaban en la sala de descanso y le ofreció una taza de café al doctor, la cual rechazo con cortesía-No parecía el tipo de chico que pide ayuda.

Durante un rato mas Charly se dedico a contarle lo poco que sabía de su anterior preso, para cuando Carlisle se retiro de regreso a su trabajo no tenía muy claro que pensar. Un chico que dejaba su casa para recorrer el mundo solo con una mochila no era algo tan inusual; seguramente solo estaba en Forks de paso. Lo mejor que podía hacer ahora era regresar al hospital a terminar su turno. Tal vez si llamaba a Billy Black, lograra convencerlo de que le dijera si la manada había tenido algún encuentro con Victoria o cualquier otro vampiro. En momentos así en verdad extrañaba a Ephrain, el anterior líder la tribu; habían llegado a ser tan amigos.

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Sin darse cuenta Percy había caminado por entre los arboles hasta llegar a un pequeño rio que corría en medio de todos los arboles. No lo pensó un instante antes de dar media vuelta y dejar atrás el caudal de agua; no tenía ningunas ganas de que alguna náyade lo viera y le fuera con el chisme a sus amigas. Mejor regresaría al hotel para descansar un poco, con esa férula aun puesta no era mucho el ejercicio que podía hacer.

-¿Mm?-Mejor dejaba sus planes de regresar para luego. Un escalofrió recorrió su espalda, pero hizo como si nada y siguió caminando. No estaba seguro de donde venia pero estaba seguro de que alguien, o algo, lo estaba siguiendo no muy de lejos. Tal vez alejarse no había sido tan buena idea, pero no iba a preocuparse por eso mientras aun tuviera su espada, sujeta con su mano en el bolsillo.

A un par de yardas atrás, Emmet se ocultaba tras el tronco de un árbol mientras vigilaba al chico. Había estado rondando cerca de la frontera cuando de repente un olor muy peculiar lo había echo desviarse del camino. Por un instante pensó que su nariz se había equivocado, y que solo se trataba de un olor que el viento había arrastrado hasta allí. Pero no, realmente había alguien vagando en medio del bosque, alguien con un aroma tan peculiar que lo obligaba a recordarse la promesa que se había hecho a sí mismo, por Rosalie y su padre, de no volver a probar la sangre humana.

-"¿Quién es este tipo?"-De todas formas, con el clima de Forks, no podía imaginar a alguien tan irresponsable como para irse a meter tan profundo en el bosque; además de que llevaba un brazo roto. Solo iba así, silbando mientras caminaba con su mano buena en el bolsillo como si nada mas en el mundo le preocupara. Lo habría dejado pasar, en cualquier otra situación pero esta no era así. Había algo extraño, además del aroma a sal marina que emanaba de él había algo más; su sangre, era diferente en algo, era como si toda su piel palpitara cubriendo algo más.

Su presencia, su pulso e incluso sus pasos, eran todos tan naturales; lucían tan normal, que no lograba comprender porque todos sus demás instintos le gritaban que acabara con esa persona en ese instante.

-¿Emmet qué te ocurre?-Así como escucho la vos de Jasper también sintió como al mismo tiempo sus emociones hostiles comenzaban a mitigar. Había sentido como las emociones en su hermano habían comenzado a volverse muy tensas, lo cual era raro ya que Emmet no era de los que se dejaban afectar por la sed. Pero ahora que lo había calmado, pudo probar por si mismo esa fragancia y comenzar a luchar consigo mismo para no perder el quicio.

-Es raro, ¿no?-Ambos continuaron siguiéndolo a una distancia prudente a la vez que evitaban respirar-No solo su sangre huele bien, también… siento ganas de matarlo.

-No lo digas-Jasper seguía siendo quien llevaba menos tiempo con la dieta "vegetariana", y en ese momento estaba haciendo uso de todo su autocontrol para no lanzarse a sus instintos. ¿Matar a ese chico? ¡Pero claro que quería hacerlo! Sería tan fácil, era solo un humano, con un brazo herido… Tal vez, solo por-

-¡Jasper!-Estaba tan ensimismado que no noto como de repente algo más grande que él lo lanzaba contra el suelo lodoso. Cuando reacciono tenía las fauces de un enorme perro a solo centímetros de su rostro con una pata presionándolo en el pecho. Podía sentir el aliento caliente contra su cara y ver los afilados colmillos que por alguna razón aun no estaban en su cuello:

-¡¿Qué creen que están haciendo?!-Emmett no podía creer que uno de los Quileutes se hubiera atrevido a traspasar la frontera, aunque no recordaba haber visto a uno tan grande-¡Esto rompe el tratado!-A la basura el tratado, Jasper necesitaba-

-Quieto ahí-

-¿Qué…?-En qué momento su presa había aparecido detrás de él, y de paso con una espada contra su cuello.

-¿Quiénes son, que quieren?-Ahora que lo tenía tan cerca podía decir con claridad porque todos sus instintos le habían gritado antes que lo matara. Ese chico era peligroso, aun desde su lugar en el suelo con un lobo encima, Jasper podía sentir como toda su presencia emanaba agresividad pura.

-¿Quién eres tú?-Emmett no pensaba dejarse amedrentar, hacía tiempo que había dejado de preocuparse por un simple pedazo de metal filoso. Pero antes de que se volteara y lo sujetara, el chico lo pateo en la espalda arrojándolo hasta donde estaba Jasper.

-¡Aquí chica!-En cuanto ambos hermanos se levantaron, pudieron ver de frente al chico de antes. Alto, con el cabello negro, la piel bronceada, una espada en sus manos y los ojos verdes con una mirada tan encendida que casi parecían brillar. A su lado estaba el mismo lobo de antes, y era por varias cabezas más grande que los Quileutes que ya conocían, era tan negro como el carbón y con unos colmillos a los que hasta Emmett le costaba quitarles la mirada.

-¿Qué hacen aquí?-Jasper podía percibir las emociones del chico y sabia que solo estaba esperando una oportunidad para atacarlos-¿En que está pensando Sam?

-No conozco a ningún Sam-Junto a él la Señorita O´Leary no paraba de enseñar los dientes hacia los dos monstruos que tenían en frente-Son ustedes quienes me estaban siguiendo, ¿Qué son? ¿Qué quieren?

-No tenemos porque responderte-Mientras Emmet comenzaba a discutir Jasper no podía dejar de fijarse en la conjugación que el chico había usado. Sabía que no eran humanos, pero tampoco sabía que eran con exactitud; a diferencia de ellos, que no tenían ni idea de quién era él.

-Entonces me largo…-Percy dio media vuelta y subió al lomo de su perra del infierno. Esos dos no parecían estar cazando, más bien estaban defendiendo su territorio. Y, aunque una parte de él aun le decía que no podía dejar a dos monstruos sueltos tan cerca de un poblado, en realidad a una mayor parte de él no le importaba. Así que palmeo el morro de la Señorita O´Leary esta dio media vuelta y comenzó a alejarse.

-Espera un momento-Emmett se interpuso en su camino, no tenía ninguna intención de dejar ir a ese sujeto-¿Quién es tu amigo el licántropo?-Si el chico de la férula tenía que montarlo, entonces sin duda no era un quileute.

-¡No la compares con un sucio hombre lobo!-Rebatió Percy, rabioso de solo recordar la irritante mueca de Lycaon-La Señorita O´Leary es mi perra-Antes de que alguno pudiera reaccionar el enorme animal salto sobre Emmett y comenzó a correr dejándolos atrás muy rápido.

-¡Vamos!-Jasper ni siquiera necesitaba decirlo, ambos ya estaban persiguiéndolo a toda velocidad. Y antes de darse cuenta Rosalie y Edward ya se les habían unido. El vampiro empático le dio un rápido resumen de lo que pasaba y porque perseguían a un chico que iba montando a un perro gigante. Continuaron con la persecución por varios kilómetros, hasta que la Señorita O´Leary se aventuro de regreso al rio de antes; en cuanto estuvieron al otro lado de la rivera el can dio la vuelta y ella y su amo se quedaron viendo a sus perseguidores: los cuatro se detuvieron justo al borde del caudal.

Percy calculo un momento haciendo que la señorita O´Leary fuera de un lado a otro unos cuantos metros. Al parecer sus perseguidores no podían cruzar el rio, no lograba comprender porque pero no le importaba. Ni siquiera les dedico una segunda mirada cuando comenzó a alejarse de, lo que él desconocía, era una frontera.

-¿Edward?

-Nada-El lector de mentes se sentía frustrado; claro que pudo escuchar los pensamientos de aquel chico, pero no había comprendido una sola palabra de todo-Pero, creo que se su nombre… Perseo Jackson.

-¿Cómo el del mito?-Inquirió Jasper.

-¿Y quién era el otro?-Pero a Rosalie poco le importaba su nombre-Ese tiene que ser uno de los perros de la manada.

Pero la vampiresa rubia no podía estar más equivocada. Edward y Jasper estuvieron de acuerdo en que el enorme can no era más que eso, un perro de tamaño descomunal; como si aquello no fuera suficiente, también se sentían desconcertados por el que parecía ser su amo-

-¿Emmett qué es eso?-El más grande de los hermanos Cullen tenía un pequeño corte en su rostro que iba desde la mejilla hasta casi tocar la línea de cabello.

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-¿Quieres volver ya?-La Señorita O´Leary, reducida en tamaño, negó y siguió caminando junto a Percy. Habían atravesado los arboles y llegado a la playa. Ahora Percy se encontraba caminando con sus pies desnudos a merced de la marea. Era una agradable sensación y quería disfrutarla un poco más. No pensaba hablar con su padre, solo quería pasar el rato antes de que su estomago comenzara a pedirle la cena.

Ver el horizonte nublado y gris a causa del clima lluvioso, las aguas oscurecidas a causa de su turbidez, e incluso el frio viento que le golpeaba el rostro y le despeinaba el cabello, todo le producía una agradable sensación de confort. Era como si, de alguna forma, el clima se solidarizara con él y ese sentimiento vacio de soledad que había estado sintiendo en su pecho. Antes de darse cuenta ya estaba sentado en la arena con sus piernas extendidas hacia la marea que en su ir y venir le llenaba lo pies de espuma marina.

Tras él su perra del infierno se dedicaba a olisquear despreocupadamente la sal en la arena. Ambos completamente ajenos al par de ojos cafés que los miraban fijamente desde un extremo puesto en la playa.

-¿Que… es él?-

Continuara…

La verdad es que tanta acción tan de repente me dejo aturdido incluso a mi hehehe Quien diría que Emmet y Jasper serian los primeros en encontrarse con Percy? ¿Qué medidas tomara ahora el aquelarre ante este misterioso chico que los pone a temblar? ¿Qué hara Percy ante la perspectiva de verse perseguido una vez más? ¿Quién es esa misteriosa figura que vigila a Percy y a la Señorita O´Leary en la playa? ¿Podrá Nico seguir soportando a Jason la mamá gallina? ¿Tendrá Will alguna esperanza? ¿Por cuánto tiempo más guardaran silencio los dioses? ¿Acabara pronto esta Nota de autor?

Jajajaja bueno dejando toda la diversión de lado un momento me gustaría recordarles chicos que mi meta por los fics es de conseguir los mil Reviews. Y si, se que para ustedes no es ninguna obligación dejar un review pero la razón por la que yo y todos los demás Ficker los pedimos es porque en el momento en que decidimos subir nuestras historias a la pagina dejamos de escribir solo para nosotros. Comenzamos a escribir para ustedes también y los Reviews son una forma de decirnos que nuestro trabajo si sirve para algo. Un fic sin review es un fic que nadie lee, por eso muchos pierden el interés y los dejan de lado.

No digo que vaya a dejar el fic así o que el mío sea tan genial que todos deberían leerlo, solo digo que sus Reviews son un gran apoyo para mí como escritor ya que es algo que disfruto hacer.

Nos leemos!