Yamaguchi Tadashi

Valentía

Yamaguchi había visto cosas increíbles.

Cosas que pensó, eran tan asombrosas que su corazón latía sin detenerse.
Cosas que lo hicieron gritar con emoción, aullar y sonreír.

Tantos momentos únicos que nunca creyó ser capaz de experimentar, pero que estaban ahí, y los había vivido.

Desde su lugar en la banca.

Y sentía un revolotear en su pecho porque, después de todo, era su equipo el que estaba anotando. Pero a pesar de las peleas de ensueño y el milagro de aquellos quienes las libraban, un amargo sabor terminaba en su garganta después de quedarse ronco al tanto gritar.

Eran felices, Karasuno había vuelto a brillar.

Entrenaban y sudaban el esfuerzo, junto a los gritos del entrenador y las extenuantes jornadas. Todo parecía perfecto y las cosas marchaban como debían, pero Yamaguchi seguía en la banca.

Ahí sentado, con las manos entrelazadas y observando a lo cuervos volar.

Uno a uno y con rapidez, los miembros de su equipo explotaban como pirotecnia en el cielo, llenando el papel con su propio color y mezclandose, haciéndose cada vez más oscuro. Cada talento a crecer sucedía, y eso lo inspiraba a seguir con el suyo, puesto que todos estaban en el mismo canal.

En el mismo lado de la cancha, en el mismo suelo al pisar.

Y al verlos aletear, con sus logros y hazañas, sintió que era el momento de lanzarse al precipicio, dejarse llevar y dejar que sus alas emprendieran el vuelo.

Pero al entrar al fondo del abismo, sus piernas comenzaron a temblar.

El terror invadió su cuerpo, su mente y su habilidad. Había puesto sus esperanzas en una pelota que, desde el inicio, sabía que estaba mal y sin poder apartar la mirada, contempló su error costar a los demás.

¿En qué estaba pensando? ¡Ni siquiera estaba seguro de tener Alas! Se había llamar así mismo un cuervo, pero nunca había tenido ningún talento que pudiese aportar. Rodeado de tantas maravillas, milagros y demás, no había aprendido ni un poco de lo que le hacía falta dominar.

Se quedaba atrás, junto aquellos cuyos temores los retenían, por que el miedo les susurraba al momento de jugar y borraba sus intenciones. Querían lo mejor para el equipo, pero cuando de entregarse se trataba, siempre terminaban por alejarse.

Por que tenían tanto miedo a pelear, y equivocarse.

Pero de eso se trataba el juego.

Y Tadashi solo pudo entenderlo, cuando dejó de mirar al suelo y decidió mirar hacia arriba, donde todos esos monstruos se encontraban.

Sus enemigos. Sus rivales. Dispuestos a comérselo y pensar que era patético caerse tantas veces.

Estar rodeado de tanta valentía solo podía hacer lo inevitable: obligarlo a seguir adelante. Por que entre tantos milagros imposibles, grandes saltos y talento, siempre existía la necesidad. Ver a tales proezas volar, lo inspiraron a querer más.

Por que llevar el nombre de Karasuno en su espalda no era un peso, sino una oportunidad.

Yamaguchi tenía tantas ganas de pelear y ganar, pero no todos los partidos se ganaban. Y con las voces a su espalda, sus amigos en la cancha y el corazón en su mano, no dejó de intentarlo.

Admiraba a su equipo, con todo su corazón. La seguridad con la que se plantaban, después de tanto tiempo en la oscuridad, le asombraba. Desde el principio, había deseado ser un pilar que diera una oportunidad de continuar jugando, alguien a quién pudiesen confiar el balón y sorprender.

No todos los cuervos volaban de la misma manera; algunos iban más alto y otros, preferían la tierra.

Por que los nervios eran parte del juego, y dominarlos requería valentía extrema.

Y el se lanzaría de nuevo al precipicio, hasta que sus alas se abrieran.


Lamento el tiempo, pero muchísimas gracias por comentarme tan lindamente.

La verdad, Yamaguchi fue mucho más difícil de expresar, pero atribuyo a mi falta de práctica lo que me obstaculizó poder expresarlo con más claridad.

En verdad entiendo a este chico, quien quiere ser útil a su equipo pero no tiene nada "bueno" que sumar, pero aún así tiene los pantalones para ponerse en frente del mundo y hacerlo.

a algunas flores les toca un poco más de tiempo florecer, pero eso no significa que no lo puedan hacer.

¡Muchas gracias por leer! y espero poder llegar más a ustedes.