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Por qué la gente sentía la necesidad de socializar con sus iguales estaba más allá de su comprensión, por qué no podían simplemente deambular por el lugar sin entrometerse en su camino, Adrian debió haber asistido, con él allí, Alpha Magical Constructions tendría al menos dos contratos más. Lo único que Marcus había conseguido hasta el momento había sido una pelea con Oliver Wood, espantar a un grupo de niños que por cierto nada tenía que hacer allí y estaba seguro de que comenzaba a sufrir ataques de demencia cada vez que sentía la presencia de Granger.
Ni siquiera sabía por qué había decidido bajar a la cena de bienvenida, no había muchas cosas que hacer ahí excepto comer y beber, al parecer Granger había mostrado una de sus cualidades de supervivencia y decidió quedarse en su habitación, después de todo no la llamaban la bruja más inteligente de su generación por nada.
Marcus caminó por algunos momentos alrededor de la sala saludando a algunos compañeros de Hogwarts que reconoció, finalmente llegó a la mesa que les había sido designada, el único que estaba en la mesa era Terry Boot, segundos después llegaron Draco Malfoy y Pansy Parkinson.
Sintió su presencia antes de verla, sabía que Hermione Granger estaba cerca, cerró rápidamente sus ojos y se concentró en no voltear y buscarla con la mirada a la castaña, por centésima vez en un día se maldijo por nunca haberse tomado la molestia de aprender lenguas antiguas, si supiera gaélico no estaría sufriendo en ese momento, la idea de contratar a alguien para que le tradujera el maldito libro era cada vez más apelante, al final sólo tendría que borrar la mente de cualquier infortunado que hiciera el trabajo y asunto acabado.
En cuanto Hermione llegó a la mesa Marcus se paró automáticamente para sacar su silla mientras se preguntaba si se vería muy mal que saliera del lugar antes de la cena.
- Gracias-. Escuchó murmurar a la castaña, Marcus simplemente asintió con la cabeza para darle a entender que la había escuchado pero no volteó a verla, no podía permitirse tal lujo, sin embargo su mirada insistente finalmente lo venció y sin quererlo sus ojos negros encontraron los cafés de ella.
- ¿Algo?- le preguntó con curiosidad, la mirada de la castaña estaba llena de confusión y preguntas.
Hermione abrió su boca para contestar pero al darse cuenta de que en realidad no le podía decir "simplemente nunca me imagine que los Slytherins tuviera modales" la volvió a cerrar.
- Nada- contestó finalmente con un leve sonrojo.
Fue demasiado tarde, Marcus adivinó sus pensamientos, era siempre igual, "Marcus Flint es un trol bueno para nada, más músculo que cerebro, un Slythrin de la peor calaña" normalmente no le molestaba, muy pocas cosas le importaban lo suficiente para tener el poder de molestarlo, pero definitivamente Granger juzgándolo antes de conocerlo realmente era una de ellas.
El resto de la noche fue un suplicio, desde una especie de plato mezquino consistente en verduras hasta cada respiro que Hermione tomaba y cada palabra que decía, no a él sino a todos los demás en la mesa, definitivamente había sido una mala idea asistir a la cena.
Hermione por su parte estaba lista para dejar la mesa y subir a su habitación, había estado hablando con Terry Boot pero el chico insistía en preguntar sobre Harry y Ron, un tema que ella prefería no discutir, los demás ocupantes de la mesa eran medimagos y fue grande su sorpresa cuando reconoció a Vladimir Poliakoff, compañero de Víktor Krum cuando ambos estudiaban en Dumstrang, Hermione lo recordaba bien porque había hablado con él en algunas ocasiones, con los demás sólo había intercambiado algunas palabras, hasta ahí todo habría estado bien si la presencia de Marcus Flint no la incomodara tanto.
Cuando la cena terminó la mayoría de los asistentes se levantaron de sus asientos para caminar por la habitación, la velada era una ocasión excepcional para hacer negocios y expandir empresas, Marcus contempló por un momento buscar a unos americanos que se especializaban en tecnología muggle pero aunque el hecho de levantarse de la mesa y alejarse de la cautivadora presencia de Granger era tentador no lo podía hacer, había algo que lo mantenía en la mesa, no podía dejar a Granger hablando con el estúpido Poliakoff aquél.
- Sr. Flint- llamó una voz a su espalda, Marcus volteó y al ver al hombre que lo llamaba se puso de pie, era un mago anciano que estaba intentando vender su constructora, una compra que a Marcus le interesaba demasiado, esa podría ser su oportunidad para independizarse de su padre.
- Por favor llámame Marcus, el Sr. Flint es mi padre…-. Hermione escuchó la complaciente voz de Marcus y arrugó las cejas en señal de sospecha, nunca había escuchado al hombre ser tan amable.
Los dos hombre se alejaron y Hermione se encontró sola en la mesa, los medimagos con los que había estado hablando estaban ahora en una animada discusión sobre medicina muggle, Pansy y Draco habían abandonado la mesa, sólo quedaba Terry Boot pero Hermione no quería tener otra conversación sobre Harry y Ron así que rápidamente se levantó de la mesa y con una breve sonrisa en la dirección de Terry se alejó sin rumbo.
- ¡Hermione!-. Al escuchar su nombre Hermione volteó a su izquierda y se encontró una vez más con Oliver Wood, estaban en la recepción del hotel y era obvio que Oliver apenas regresaba de una practica de quidditch.
- Oliver, hola- saludó la castaña con una gran sonrisa.
- Hola-. ¡Bravo Wood! Que elocuencia la tuya, se reprochó Oliver, por alguna razón se encontraba nervioso.
- ¿Estuvieron entrenando a esta hora?- preguntó Hermione.
- No, terminamos hace horas pero nos reunimos para… relajarnos, ya sabes…- terminó Oliver con un ligero rubor, por alguna razón no quería darle a la castaña la impresión de que había estado parrandeando, algo le decía que eso no impresionaría a la linda bruja.
- Claro- aceptó Hermione entendiendo perfectamente, el familiar aliento alcohólico una obvia seña de que los miembros del equipo habían estado "relajándose en un bar".
- No es algo frecuente ¿sabes? Hoy hubieron circunstancias meritorias; y el juego es hasta mañana en la tarde- intentó explicar Oliver tratando de no sonar patético.
- Si, bueno, tengo que regresar, te veo… mañana- dijo Hermione con un tono dubitativo, no entendía por qué loca razón Oliver sentía la necesidad de justificarse ante ella, ni siquiera eran amigos.
- ¡Oye!- gritó Oliver más fuerte de lo que era necesario al ver que Hermione se alejaba.
- El partido es mañana a las cuatro de la tarde, tal vez te gustaría venir, los boletos estan agotados pero tengo dos cortesías, dejó los boletos en la recepción por si te interesa- ofreció Oliver esperando la respuesta de la castaña con esperanza.
- Gracias, no sé si tenga tiempo pero voy a tratar de llegar- mintió la castaña, realmente no tenía ganas de ir pero Oliver había sido muy amable y no se atrevió a negarse totalmente.
- Bien, entonces te voy a estar esperando- dijo Oliver con una gran sonrisa y antes de que Hermione pudiera decirle que nada era seguro se retiró hacia el ascensor.
Hermione regresó al salón, había varios grupos de personas platicando animadamente sobre diferentes asuntos, participó en algunas conversaciones pero en cuanto se enteraban de su nombre la platica se convertía en una entrevista sobre "ELHarry Potter", así llegó hasta el bar, en donde, después de evadir preguntas sobre su supuesto romance con "El-hombre-que-triunfó" como causa de su rompimiento con Ron Weasly, estaba lista para sumergirse en el mundo etílico, o al menos para alocarse un poco y pedir alguna bebida exótica.
- Algo rico y agridulce, fuerte, frío, de colores y de difícil pronunciación, si viene con una sombrillita mejor- pidió Hermione viendo con esperanza al cantinero.
- Tráele Absenta verte y para mi güisqui de fuego- pidió una voz que sonaba fuerte y divertida.
Hermione volteó sobre su hombro para confirmar sus sospechas, efectivamente, era Marcus Flint, su mirada se entretuvo unos segundos y se le olvidó reprocharle su interferencia, cuando llegó a la mesa evitó ver al hombre lo más que pudo, esperaba verlo con en túnica y capa pero al parecer se abstuvo de la túnica exterior, los magos más ancianos no usaban nada bajo la túnica pero lo más jóvenes vestían traje interior o ropa muggle que prácticamente era lo mismo, el traje de Marcus se parecía a un común traje muggle excepto que era menos formal pero irónicamente más lujoso y caro, llevaba camisa negra de seda con gemelos de platino en vez de botones, de puño doble y sin corbata, el último botón desabrochado, chaqueta recta sin solapas, pantalón negro con cinturón de hebilla platinada, Hermione no se atrevió a mirar hacia abajó pero estaba segura de que encontraría zapatos negros de piel de dragón o algo así.
Su negro cabello desordenado se paraba en todas direcciones pero por estar corto se veía bien él, tenía una sombra de barba incipiente en la línea de las patillas a la barbilla; tomado en general se debería ver descuidado y bohemio, vagabundo, pero no era así.
- ¿Grados?- preguntó el cantinero dirigiéndose al hombre que acababa de llegar, feliz de no tener que decidir por la castaña.
Marcus volteó a contemplar a Hermione sopesándola con la mirada, eso era lo bueno de los cantineros magos, podían destilar el alcohol al momento, de forma exacta y con un simple hechizo, finalmente llegó a una decisión y respondió.
- Déjale nueve-. El cantinero volvió a asentir complacido, un volumen de alcohol del nueve por ciento, aunque demasiado ligero, sonaba bien para alguien que parecía sólo beber cerveza de mantequilla, eso quería decir que no tenía que preocuparse por la castaña.
- ¿Muggle?- preguntó el mesero esperando que la respuesta fuera "no", esos muggles se las habían arreglado para convertir la simple bebida mágica en todo un elixir rimbombante.
- No- contestó Marcus, él y Adrian habían probado la absenta muggle y al siguiente día se despertaron desnudos en un parque muggle de Brasil, la experiencia había sido bastante traumática para ambos, Marcus estaba seguro de que la bebida había sido mezclada con alguna droga alucinógena pero eso no impidió que Adrian regresara por más.
Finalmente el mesero los dejó solos para ir a preparar las bebidas, Hermione estaba viendo a Marcus con curiosidad y un poco de irritación.
- Granger, pierdes glamour- comentó Marcus mientas tomaba asiento al lado de la castaña, su tono no era de burla pero delataba su diversión por la forma de Hermione para ordenar su bebida.
- A diferencia de ti, yo no paso todo mi tiempo libre en bares- se defendió Hermione.
Marcus entornó los ojos y la vio con frialdad, la mujer le acababa de decir que es un borracho, ebrio, irresponsable, jugador, mal viviente, mala copa; bueno no con esas palabras pero eso quiso decir.
- Tú no me conoces- le dijo finalmente.
Hermione se esperaba una respuesta inmadura del tipo Malfoy "Granger por qué no mejor te vas a uno de esas cantinas muggles de 2x1, eso es a lo que el pobretón te debe haber acostumbrado" o del tipo Ron, un rubor facial y un rápido cambio de tema.
- ¿Qué hacías con Wood?- preguntó Marcus viendo a la castaña sospechosamente, los había visto hablar hacia unos minutos y si la estúpida conducta de Wood era indicio entonces seguramente la había invitado a salir, imbécil cabezón.
- Nada, estábamos hablando- contestó Hermione confundida por la actitud del hombre.
- ¿Qué quería?-. Bueno, mierda, ya sólo faltaba que le administrara un suero de la verdad o que le prohibiera volver a hablar con el idiota de Wood, o buscar al estúpido guardador y ponerle una madriza… bueno eso último no era una mala idea.
- Saludarme- dijo Hermione sonando dubitativa.
- Te saludó en la mañana, qué más quiere- se quejó Marcus pateándose mentalmente.
- Y me invitó a ver el partido mañana en la tarde- agregó la castaña viendo con cautela a Marcus¿era su imaginación o estaba celoso?¿Celosos de quién?¿Le gustaba Wood?No, Marcus Flint no le daba vibras homosexuales, entonces… eso quería decir que… no, imposible.
- ¿Te gusta el quidditch?- preguntó Marcus con curiosidad.
- No me disgusta, simplemente no soy una fanática, me aburre fácilmente- respondió Hermione mientras aceptaba la bebida que el cantinero le estaba ofreciendo, el color verde esmeralda le recordó los ojos de Harry y aunado a la mención de quidditch sintió un raro efecto de sincronicidad.
- Entonces no vas a ir- dedujo Marcus observando el liquido de su vaso, su indescriptible cálido color le reflejó los ojos de la castaña y se preguntó que sería más embriagante, perderse en el liquido café de sus ojos o en quemante licor, no quería hacer la prueba.
- Tal vez- objetó la castaña llevándose el líquido verde a los labios.
Con la respiración entrecortada, Marcus la observó saborear su bebida, su lengua rosada salió a recorrer sus rojos labios y Marcus tuvo que desviar la mirada, queriendo ignorar el efecto que la castaña tenía en él, se bebió de un solo sorbo todo el contenido de su vaso, no tuvo el efecto que esperaba, el efecto cálido se duplicó.
- Me gusta- comentó Hermione.
- ¿Eh?-
- La bebida, me gustó sabe a… anís con… algo más- intentó explicar pero Marcus estaba ocupado haciéndole señas al cantinero.
- Agua con hielo, mucho hielo- ordenó Marcus cuando un mesero se acercó a atenderlo, Hermione lo miró con sorpresa y reprehensión.
- ¿Agua?- le preguntó con tono de incredulidad.
- Sí, agua. Con hielo- confirmó Marcus evitando los ojos color güisqui.
- ¿Me vas a dejar beber sola?- No estaba dispuesta a dejarse ver con un hombre abstemio mientras ella bebía su absenta.
- No, te voy a acompañar con agua- argumentó Marcus mientras recibía su vaso de agua pero Hermione no iba a aceptar derrota.
- ¿Estas ebrio? Creí que aguantarías más, apenas vas un vaso.-
- Para estar ebrio necesito al menos un litro y un estomago vacío-
- ¿Entonces por qué pediste agua?-
- Tú eres la que me acusó de ser un bebedor, sólo estoy tratando de probarte equivocada-
- ¿Cómo, haciendo que sea yo la que termine mal?-
- No, eso tiene menos alcohol que un vaso de vino, tomas vino ¿no?-
- Me engañaste, yo pedí algo fuerte-
- Si quieres, le pido vodka-
- ¿Para ti?-
- No, para ti-
- No-
- ¿Y por qué querías perderte en alcohol Granger?-
- No quería "perderme en alcohol", sólo tomar algo fuerte, relajante-
- ¿Por qué?-
- No es tu asunto-
- Cierto, simple curiosidad¿por qué eres tan defensiva?-
- No soy defensiva-
- Como digas-
- Digo que no soy defensiva-
- Te escuché-
- ¿Quién es el señor con el que hablabas?-
- Podría decirte que no es asunto tuyo pero por el bienestar de esta charla diré que es el Sr. Zabini, dueño de una constructora italiana que ha decaído en los últimos años, la quiere vender y estoy interesado-
- ¿Es familiar de Blaise Zabini?
- Su abuelo¿lo conoces?-
- No pero sé de él, era un Slytherin de mi generación-
- El mismo, Andrea Zabini quiere heredar la constructora a su nieto pero al parecer él no está interesado-
- ¿Y tú la vas a comprar?-
- Posiblemente-
- Creí que Alpha Cosntructions sólo trabajaba dentro del Reino Unido ¿quieren volverse transnacionales?-
- Mmmm… Esa es una buena idea pero no, me interesa comprarla de mi propio bolsillo-
- ¿Por qué?-
- Trabajar para mi padre es… exhaustivo-
- Eso quiere decir que tú padre no te deja vivir de la herencia familiar y te obliga a ganarte el sueldo-
- No, eso quiere decir que Julius Flint es imposible de complacer-
- Es tu padre, espera más de ti que de cualquier otro, supongo-
- Supones mal, lo único que espera de mí es que me equivoque… otra vez-
- Exageras-
- Discúlpame Granger pero creo que el residente experto en Julius Flint soy yo así que no te ofendas si te ignoro-
- Como quieras, sólo digo que siendo el único heredero de tu padre vas a ser dueño de su empresa tarde o temprano y después la va a heredar tu hijo, etcétera-
- Margaret está embarazada-
- ¡Oh!... ¿Tú esposa?- trepidación, inexplicable trepidación.
- ¡NO! Mi madre-
Alivio, inexplicable alivio.
- Felicidades-
- ¿Por?-
- Tu hermano, o hermana-
- Gracias, supongo-
- ¿No estás feliz?-
- No veo porque debería afectarme-
- Es tú familia-
- ¿Y?-
- ¿No te importa?-
- Son extraños-
- ¿Qué?-
- Olvídalo-
- ¿Por eso quieres tu propia empresa?¿Por qué piensas que todo va a ser para el siguiente Flint?-
- No, eso no tiene nada que ver, aun si Margaret no estuviera embarazada compraría la otra constructora-
- ¿Sólo porque chocas con tu padre?-
- No, tú no entiendes Granger-. La conversación comenzaba a tomar un rumbo que no quería y el tono condescendiente de Hermione no ayudaba.
- Entiendo que eres un Slytherin egoísta al que no le importa su familia, entiendo que no te importa…
Pero Marcus no la dejó terminar su frase, la tomó del brazo y la obligó a caminar rumbo a la salida, para cualquier espectador eran una pareja que se dirigía a su habitación, Marcus la tenía sujeta de la cintura mientras le susurraba algo al oído.
- Has hablado conmigo quince minutos y ¿crees que me conoces?- le reprochó Marcus suavemente al oído mientras caminaban.
- ¿A dónde crees que me llevas?- increpó Hermione tratando de zafarse de sus brazos sin parecer obvia, no quería causar una escena.
- Afuera- volvió a susurrarle Marcus.
- ¿Por qué?- preguntó Hermione intentado ignorar el cálido estremecimiento que recorría su espalda cada vez que Marcus le hablaba al oído, no debería estar pensando en su brazo alrededor de su cintura ni en su mano entrelazada con la suya, lo que debería estar haciendo era pensar en la forma de sacar su varita y atacar al Slytherin, debería sentir miedo y rabia no nervios y… eso otro.
Finalmente llegaron a un pasillo aislado y tranquilo, Marcus la aprisionó entre la pared y su cuerpo, se dijo que lo estaba haciendo para intimidarla y no por su satisfacción personal.
- Escúchame bien Granger, creo que he sido bastante paciente contigo, dejé que me llamaras alcohólico y te he tolerado esas miradas que me ven con desconfianza sólo porque pertenecía a Slytherin, e incluso voy a dejar que pienses de mí lo que se te de la gana… pero bajo ninguna circunstancia voy a permitir que hables de mi y mi relación con los Flint como si fuera un tema que conoces, te hablé un poco sobre mí y lo que haces es buscar todos los defectos que me delaten como el clásico Slytherin malo y perverso- le reclamó Marcus, su frente pegada a la suya.
- ¿Qué tienes que decir al respecto, eh?- preguntó Marcus suavemente mientras jugaba con sus rizos castaños.
Hermione estaba respirando entrecortadamente, sabía que debía decir algo para salir libre de la situación pero no podía, sabía que necesitaba empujarlo y sacar su varita para atacarlo, o al menos gritarle que la soltara, pero extrañamente no se sentía indefensa y no temía por su vida, por alguna maldita razón sabía, simplemente sabia que Marcus no la iba a lastimar.
- Ah… yo…- ¡Carajo! Debía haber algo que pudiera decir, algo que rompiera el maldito hechizo en el que se sentía atrapada.
- Tú… - incitó Marcus viéndola a través de ojos nublados de deseo y muy despacio, como si le estuviera rogando que por favor lo detuviera y lo abofeteara, comenzó a acercarse más.
Nerviosamente Hermione mordió su labio inferior y después su lengua salió a recorrer su labio superior, sabía lo que pasaría y aun así lo hizo, tal vez no fuera la experta seductora ni la femme fatal, pero sabía que jugar con su lengua había sido su respuesta a la pregunta silenciosa de Marcus.
Hermione sintió sus labios sobre los suyos como un asalto, su lengua desesperada ansiosamente solicitó entrada y de repente estaba en inmersa en el beso más apasionado que jamás hubiera experimentado, nunca, ni siquiera en sus mejores noches con Ron había sentido la necesidad de arrancar ropas y simplemente dejarse ir, rápido y fuerte, la urgencia, el deseo, todo era tan diferente y nuevo, nunca se imaginó que podría querer algo tan primitivo.
No quería ser tan intenso, hubiera querido poder controlarse y darle tiempo para rechazarlo pero no lo pudo evitar, en cuanto la probó no pudo parar, sus manos estaban por todos lados, en sus mejillas, en sus rizos, en sus brazos, en el abismo de su espalda. Estaba catalogando mentalmente todas sus reacciones, sus sabores, la textura de su piel, el aroma de su cabello, comenzó a recorrer su cuello pero rápidamente regresó a sus labios, acababa de darse cuenta de que podría besarla así el resto de su vida y aun así no sería suficiente, siempre quedaría insatisfecho, hambriento por más.
- Vamos arriba- le susurró mientras besaba su mejilla y su boca recorría su oreja bajando hasta su cuello.
Hermione lo escuchó y lo alejó un poco para intentar pensar con claridad, no sabía que hacer, podría hacerle caso a su cuerpo y subir a la habitación de Marcus, pasaría lo que tendría que pasar y ¿después qué?
O podría huir de ahí ahora mismo, subir a su propia habitación, darse un baño, empacar sus cosas, regresar a Inglaterra con su gato, acurrucarse en su sillón con un buen libro y pretender que Marcus Flint nunca pasó.
Sin duda la segunda opción era la mejor, la más lógica y sabia porque había razones para huir de Marcus¿cierto? Había muy buenas razones para mantenerse alejada del Slytherin, en ese momento no recordaba ninguna pero sabía que si buscaba a Harry y Ron, ellos podrían enumerarle una larga lista, irrevocable.
- Esto va muy rápido… tengo que irme- dijo finalmente Hermione sintiendo que mentía.
Marcus la vio huir y no hizo nada por detenerla, seguro eso había sido lo mejor, si Granger se hubiera quedado le habría dado todo, habría olvidado todas sus inseguridades y sin pensarlo dos veces la habría marcado, afortunadamente Granger era inteligente y no se dejaba llevar por sus sensaciones, sin saberlo, Hermione los acababa de salvar a ambos, porque Marcus no estaba listo para enfrentar su pasado y Hermione merecía algo, alguien mejor.
