Capítulo 8: Tormenta

- ¡Clarke! -exclamó Lexa molesta- ¿En serio?

Minutos después de salir del baño con la ropa medianamente arreglada se dirigieron a la cafetería donde pidieron algo para comer. Lo que Clarke no se esperaba era que su torpeza hiciese aparición de nuevo en un momento tan inoportuno.

En esos momentos Clarke estaba de pie, mirando aterrorizada como su vaso de agua se había volcado completamente encima de Lexa.

- ¡Lo siento! -exclamó- Ha sido sin querer, lo juro.

Por inercia cogió unas servilletas y comenzó a limpiar los pantalones de Lexa haciendo que prácticamente toda la cafetería las mirase de manera curiosa y provocando una clara incomodidad en la morena.

- ¡Clarke! -dijo alzando la voz para llamar su atención mientras sujetaba sus manos para que se detuviera- Déjalo.

-Lo siento… -dijo de nuevo Clarke avergonzada.

Lexa sacudió la cabeza con el ceño fruncido.

-Olvídalo -se levantó recogiendo sus cosas- Tengo que irme.

-Pero… -comenzó a replicar, pero la expresión molesta de Lexa hizo que se callara de nuevo.

-Ya hablaremos -respondió de manera escueta Lexa,

Clarke se quedó allí devastada. De verdad que no lo hacía a propósito, solo era increíblemente torpe en ocasiones. Suspiró y se sentó con la mirada perdida.

En el momento más inoportuno siempre, pensó.

Le hubiese encantado hablar con Lexa, conocerla un poco más aparte de cómo le gustaba el sexo, pero se ve que el destino, el karma, el universo o dios sabe que, no tenía lo mismo en mente.

- ¿Así es como conquistas a las mujeres? -preguntó Octavia divertida sentándose frente a ella.

Clarke se apoyó en la mesa tapándose la cara con las manos.

-No me lo recuerdes -se quejó.

Octavia se rio con fuerza.

-No seas pesimista -la animó- No ha sido para tanto.

-Si lo es -suspiró mirando a Octavia con tristeza- Desde que la conozco le he tirado el café encima y la he atropellado con el coche. Sin contar lo que acaba de ocurrir.

Octavia intentó contenerse, de verdad que sí, pero la risa salió sin poder evitarlo y se comenzó a reír sin poder parar.

Después de unos minutos por fin consiguió volver a respirar mientras Clarke la fulminaba con la mirada.

-Mira lo de esta manera -aún seguía con la sonrisa divertida en su rostro- Si a pesar de todo eso sigue estando cerca de ti, es que le debes de gustar mucho.

Clarke frunció ligeramente el ceño, pensativa.

-No creo que le guste como tú dices -murmuró.

Octavia alzó una ceja divertida.

-Claramente le gustas, lo que puedas conseguir con eso, es cosa tuya -y sin más se levantó- Nos vemos en clase -pasó por su lado despeinándola cariñosamente y dejándola con sus pensamientos.

Tenía que estropearlo todo siempre, pensó Clarke al quedarse sola.

Tenía que arreglarlo, no podía ser que cada vez que estuviesen en una situación social ocurriese lo mismo.

Suspiró y sacó el teléfono.

Clarke: Lo siento de verdad.

Clarke: No sé porque siempre hago ese tipo de estupideces, no es a propósito.

Clarke: ¿Hay alguna manera de compensarte por ello?

Clarke se quedó mirando la pantalla del teléfono esperando una respuesta. Unos minutos después, por fin lo consiguió.

Lexa: Lo pensaré.

Fue lo único que recibió.

¿Lo pensará? ¿Qué demonios significaba eso?

Bueno, pues al parecer lo que significaba era un silencio absoluto. No supo de ella durante los días siguientes. No la había vuelto a ver, ni tampoco le había enviado más mensajes y por supuesto Clarke no se había rebajado a rogarle que le hablase. Sinceramente estaba enfadada, no comprendía que por un simple accidente tuviese esa reacción. Si solo por eso tenía esa actitud se estaba planteando seriamente seguir con lo que narices tuvieran.

Ese pensamiento ocupó su mente hasta que, un día lluvioso de otoño, una semana después, Clarke se encontraba conduciendo a casa después de un largo día de clases. Conducía lentamente intentando ver a través del parabrisas lleno de agua que apenas podía quitar con el limpia parabrisas por una calle poco transitada cuando vio a lo lejos una figura que caminaba bajo la lluvia, sin paraguas y encogida intentando caminar sin mucho éxito.

Clarke frunció el ceño aminorando más la marcha hasta colocarse al lado de aquella persona que le resultaba familiar y aunque no le resultase, no pensaba dejar a alguien con ese temporal.

- ¡Hey! -gritó para oírse por encima del ruido de la lluvia después de bajar la ventanilla del copiloto.

De repente la persona se giró confundida y se encontró con Lexa que la miraba frunciendo el ceño y completamente empapada.

- ¿Qué demonios haces? -soltó Clarke molesta al darse cuenta de quién era- ¡Vas a coger una pulmonía! -ordenó.

- ¡Clarke! Déjame en paz -respondió Lexa abrazándose a sí misma para entrar en calor, inútilmente bajo esa lluvia.

- ¡Lexa, entra en el coche o te meto yo misma! -gritó molesta por las tonterías de la otra.

Es verdad que ni, aunque quisiera podría meter a Lexa en el coche dado que la otra era más fuerte, pero imponerse de esa manera parecía haber convencido a la otra de entrar en el coche, porque después de un segundo de fulminarla con la mirada por fin abrió la puerta y se dejó caer en el asiento del copiloto.

- ¿Estás loca o que te pasa? -gruñó Clarke volviendo a poner en marcha el coche.

Lexa simplemente se quedó en el asiento con los brazos cruzados mientras su ropa chorreaba agua por todos los lados.

Clarke la miró frunciendo el ceño.

- ¿Dónde vives? -preguntó Clarke para llevarla a su casa.

Pero Lexa seguía sin hablar, solo se cruzó aún más de brazos.

-Perfecto -gruñó Clarke- Iremos a mi casa entonces -sentenció.

Lexa no se negó, así que Clarke se lo tomó como un sí y condujo directo hacia su casa. No tardaron más de 10 minutos en llegar y cuando por fin lo hicieron Lexa no parecía tener intención de moverse del asiento.

Clarke suspiró intentando mantener la calma.

-No sé qué narices te pasa -comenzó a decir Clarke y Lexa la miró de reojo frunciendo el ceño- pero ahora mismo vas a subir a mi casa, darte una ducha de agua caliente y cambiarte de ropa y me da igual lo que digas al respecto.

-Tú no eres nadie para darme ordenes -gruñó Lexa.

- ¡Pues deja de comportarte como una niña pequeña! -espetó Clarke.

- ¿Y a ti que más te da como me comporte? -Lexa se giró para enfrentarla- ¿Qué te importa si cojo una pulmonía o camino bajo la lluvia?

Clarke la miró frunciendo el ceño. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se comportaba así?

- ¿Tanto te cuesta entender que la gente se preocupe por ti? -soltó Clarke sin ni siquiera pensar en lo que decía.

Pero cuando el rostro de Lexa hizo una extraña mueca y desvió la mirada quizás sí debería haber pensado un poco mejor lo que decía.

Clarke cogió aire intentando calmarse.

-Mira -comenzó a decir- no voy a discutir contigo mientras estas empapada, así que, por favor, ¿podemos subir, secarte y ponerte algo caliente? Luego podrás irte si quieres, no te detendré.

Lexa pareció meditarlo y después de suspirar asintió, dándose por vencida.

Clarke también suspiró aliviada y por fin salieron del coche. Menos mal que su apartamento disponía de parking interior, sino las dos acabarían empapadas, no solo Lexa.

Subieron en silencio hasta el apartamento y cuando entraron se encontraron la casa en silencio y a oscuras.

-Raven debe de estar aun trabajando -murmuró Clarke dirigiéndose a su habitación seguida de Lexa.

La rubia cogió unas toallas limpias y una muda para que Lexa se pudiese cambiar y después se lo dejó todo colocado en el baño.

-Tarda todo el tiempo que quieras -le dijo antes de cerrar la puerta del baño dejando a Lexa en el interior aun sin decir nada.

Clarke suspiró en cuanto escuchó el agua correr. ¿Por qué tenía que ser tan cabezota esa chica? ¿Qué le pasaba?

Sacudió la cabeza alejando los pensamientos que sabía que no tenían respuesta y se dispuso a preparar un té para cuando saliese Lexa del baño. Si no quería tomarlo por lo menos a Clarke le servía para entrar en calor a ella también.

Después de media hora larga, cuando Clarke se encontraba sentada en el sofá con una taza de té mirando la televisión sin atender lo que ocurría realmente, la puerta del baño por fin se abrió y una Lexa seca, caliente y con ropa limpia apareció en el salón.

Jugaba con sus manos metiéndolas dentro de la sudadera que había tomado prestada de Clarke, parecía avergonzada y no sabía muy bien que hacer a continuación.

Clarke la miró durante un segundo sin ninguna expresión en rostro.

-Hay té recién hecho en la cocina -murmuró dirigiendo de nuevo la vista a la televisión.

Lexa dudó un momento, pero después caminó con cuidado hasta la cocina y regresó un rato después con una taza de té en la mano. Se removió incomoda mientras daba un pequeño sorbo.

-Lo siento -murmuró casi tan bajo que Clarke no sabía muy bien si lo había dicho o era producto de su imaginación.

Clarke alzó la vista de nuevo y la miró.

-No pasa nada -respondió simplemente la rubia.

No quería ser ella la que hiciese conversación, si Lexa quería decirle que demonios le pasaba tenía que hacerlo por sí misma, esa era la decisión que había tomado en esa media hora que estuvo esperando.

Lexa se sentó con cuidado en un sillón sin dejar de mirar a Clarke mientras se mordía el labio.

-He tenido una semana de mierda y esto de la lluvia solo ha sido la gota que colmó el vaso -siguió diciendo Lexa.

-Está bien -respondió Clarke.

Lexa suspiró al darse cuenta que no iba a tenerlo tan fácil como pensaba, iba a tener que trabajárselo.

-Resulta que… -comenzó a decir para explicarse, no se le daba bien contar sus cosas, pero iba a intentarlo- un profesor sabe a lo que me dedico y no ha sido muy agradable al respecto -soltó de golpe porque si no, no iba a hacerlo.

Clarke abrió los ojos de par en par y la miró sorprendida.

- ¿Te hizo algo? -preguntó frunciendo el ceño.

-No -dijo lentamente Lexa- Pero quiere ciertos favores que no estoy dispuesta a cumplir -desvió la mirada avergonzada.

Clarke apretó los puños al darse cuenta de lo que pretendía aquel profesor.

- ¿Puedo ayudarte en algo? -preguntó preocupada- Mira que se me da bien planear asesinatos -dijo intentando aligerar el ambiente.

Lexa sonrió ligeramente antes de negar con la cabeza.

-Gracias -dijo agradecida- Pero puedo arreglármelas sola -murmuró.

Clarke asintió de manera comprensiva.

-Si necesitas ayuda o solo hablar, aquí estoy -murmuró.

-Gracias -respondió de nuevo Lexa sonriendo.

Un silencio se produjo de nuevo entre ellas. Clarke no sabía que decir después de eso y Lexa no sabía muy bien como continuar.

- ¿Por eso no me has hablado desde el día del baño? -preguntó Clarke con un deje de esperanza en su voz- Pensé que seguías molesta por el vaso de agua -murmuró desviando la mirada ligeramente avergonzada.

-Dios -Lexa se dio un golpe en la frente- Lo siento, no me di cuenta. He estado tan ocupada y luego el tema del profesor que no me di cuenta de que podrías pensar eso. No estoy acostumbrada a estar pendiente de otras personas.

-Entiendo -asintió lentamente- Pero no tienes que estar pendiente de mí, aunque si hubiese agradecido saber algo de ti, aunque solo fuese para saber que estabas ocupada.

-Lo siento, de verdad -dijo Lexa con sinceridad.

-No pasa nada -Clarke sonrió dulcemente.

De repente un trueno cruzó el cielo y las luces de se fueron de golpe.

-Mierda -dijo Clarke levantándose de golpe del sofá asustada.

-Hey -Lexa rápidamente estaba a su lado tocando su brazo con suavidad- ¿Estas bien? -preguntó preocupada.

-Si… -Clarke se encogió levemente- No me gustan las tormentas.

Lexa sonrió con dulzura a pesar de que Clarke no podía verla.

- ¿Tienes velas? -preguntó la morena.

-Sí, espera un segundo -después de eso Clarke cogió el teléfono móvil para iluminarse y se dirigió a un armario del salón de dónde sacó una caja de velas y unas cerillas.

Se acercó al sofá de nuevo y colocó un par de ellas sobre la mesa de café, después repartió alguna más por la estancia para iluminarla tenuemente y fue encendiéndolas una por una.

Cuando terminó se giró y vio como Lexa la miraba con el reflejo de las llamas marcando aún más su hermoso rostro. A Clarke se le encogió el corazón al darse cuenta de lo hermosa que era y Lexa no pudo hacer más que sonreír mientras la miraba a los ojos pensando quizás, de una manera similar.

-Ahora que no hay luz no puedo dejar que te vayas -dijo Clarke sonriendo- No pienso quedarme sola en una casa a oscuras mientras hay tormenta.

-Entonces habrá que hacer algo para entretenernos -Lexa sonrió de manera traviesa.

Ninguna de las dos supo muy bien como ocurrió, pero dado que lo normal hubiese sido acabar en la cama follando como locas, lo que de verdad ocurrió fue muy diferente.

Media hora después las dos estaban enfrentadas en el sofá, riendo a carcajadas mientras una botella de tequila, limón, sal y dos vasos de chupito se encontraban a su lado sobre la mesa de café.

-No puede ser cierto -dijo Lexa agarrándose el estómago que ya le dolía de tanto reírse.

-Te lo juro -dijo Clarke entre risas- Nunca dejes a Raven sola en la cocina si no quieres que salga volando por los aires.

Lexa se rio aún más mientras Clarke vertía dos chupitos de tequila y le tendía a Lexa el suyo junto con el limón y la sal.

Las dos lamieron la sal, bebieron de golpe el chupito y después mordieron el limón.

Clarke sacudió la cabeza sintiendo como el alcohol comenzaba a llegar a su cerebro y Lexa la miró sonriendo ligeramente.

- ¿Qué pasa? -preguntó Clarke inclinando la cabeza mirando a Lexa curiosa.

-Nada -Lexa negó con la cabeza sin dejar de sonreír.

-Dímelo -se quejó Clarke haciendo un puchero y provocando que Lexa se volviese a reír.

-Es que… -comenzó a decir intentando encontrar las palabras- creo que no eres consciente de lo hermosa que eres -soltó.

Clarke se sonrojó de golpe ante esas palabras desviando la mirada avergonzada.

-Gracias -murmuró.

Lexa sonrió con dulzura.

-Cuéntame algo de ti -pidió Lexa de repente, cambiando de tema.

- ¿Cómo qué? -preguntó Clarke confundida.

-No lo sé -Lexa se encogió de hombros- ¿Por qué estudias Arte? Por ejemplo.

Clarke sonrió ampliamente al escuchar la pregunta.

-Me encanta poder plasmar una imagen o una idea en un lienzo. Poder interpretar la realidad a mi antojo -comenzó a mover las manos intentando explicarse- Es… liberador -sonrió ampliamente.

Lexa la miró con detenimiento observando cada movimiento y prestando atención a cada palabra.

-Yo nunca me he sentido así -confesó.

Clarke frunció ligeramente el ceño al escucharla.

- ¿Libre? -preguntó y Lexa simplemente asintió- Pensé que mientras bailabas te sentías libre -aventuró.

Lexa negó lentamente.

-Lo hago porque lo necesito, no porque lo disfrute realmente -comenzó a explicar- No me malinterpretes, me gusta bailar, pero no me siento libre al hacerlo mientras un montón de gente me mira solo queriendo que me desnude -hizo una mueca de disgusto.

Clarke creyó que era el momento de otro chupito. Lexa sonrió y se lo bebió junto con la rubia antes de continuar.

- ¿Y qué estudias? -preguntó Clarke de manera curiosa.

-Derecho -fue la simple respuesta de Lexa.

-Eso es impresionante -dijo emocionada- ¿Por qué lo elegiste?

Lexa se encogió ligeramente de hombros.

-Me gusta el orden, las leyes… -suspiró- Parecía lo correcto.

- ¿Te arrepientes? -preguntó al ver como se comportaba la otra.

-No -negó con la cabeza rápidamente- Me gusta, pero supongo que no se puede comparar a lo que se siente al crear una obra.

-Bueno hay otras maneras de conseguir esa liberación.

- ¿Cómo cuáles? -preguntó Lexa alzando una ceja.

-No lo sé -una sonrisa traviesa apareció en su rostro- Seguro que se te ocurre alguna, Comandante.

Lexa alzó aún más la ceja mientras vio como Clarke se incorporaba en el sofá y se arrastraba hasta que su rostro estaba a escasos centímetros de los de Lexa.

Clarke se mantuvo ahí, dándole tiempo a la otra a retroceder si quería, pero no parecía que fuese la intención de Lexa cuando cogió su rostro con las manos y tiró de ella para besarla.

Clarke automáticamente gimió en el beso mientras Lexa se echaba para atrás tirando de ella sin dejar de besarla.

No sabían si era el alcohol, el beso o todo el conjunto, pero ambas sentían como su cabeza daba vueltas como si estuvieran en algún tipo de ilusión.

Clarke acabó a horcajadas sobre Lexa e inclinada hacia adelante para no soltar esos labios que la volvían loca mientras que Lexa se aferraba a la cintura de Clarke acariciando la piel que dejaba al descubierto la camisa de la otra.

Estaban en un momento mágico, un momento de solo besos, en el que nadie dominaba a nadie, solo se sentían, se besaban y disfrutaban de la comodidad de sus cuerpos juntos. Era el momento perfecto, hasta que de repente la luz regresó y en el mismo momento la puerta se abrió de golpe.

Clarke saltó poniéndose de pie asustada al haber salido del trance en el que estaba y Lexa se quedó tumbada en el sofá, con el ceño fruncido y con la cabeza mirando hacia la puerta que se acababa de abrir.

-Maldita tormenta y maldita luz -gruñó Raven ajena a todo mientras cerraba la puerta de una patada y se quitaba la ropa mojada solo quedándose en ropa interior y una simple camiseta- ¡Clarke! ¡Te he traído un regalo!

Raven por fin alzó la mirada y se encontró con Clarke de pie con la boca ligeramente abierta del susto que se había llevado y una Lexa aun tumbada y con el ceño aún más fruncido.

-Veo que llego en el mejor momento -dijo Raven divertida.

Sin pudor ninguno caminó hasta la mesa de café donde se encontraba el tequila y se tomó un chupito de golpe, aun en ropa interior y camiseta.

-Para entrar en calor -explicó con una sonrisa.

Lexa por fin se incorporó arreglándose la ropa y miró a Raven y luego a Clarke.

-Será mejor que me vaya -murmuró.

- ¡De eso nada! -dijo Raven sonriendo- Siéntate ahí que te va a gustar el regalo que le he traído a Clarke.

Lexa frunció el ceño de nuevo, pero se sentó mirando a Raven con curiosidad.

-Raven… -le advirtió Clarke a su amiga, la conocía y sabía que aquello no traía nada bueno.

- ¿Qué? -preguntó con inocencia- Es un simple regalo, además no puede irse con esta tormenta -le informó.

Tanto Clarke como Lexa miraron por la ventana viendo que la tormenta no había amainado.

-Os va a encantar -Raven se rio y se dirigió a la puerta donde había dejado la ropa tirada y una bolsa con la que regresó.

- ¿Nos? -preguntó Lexa confusa.

-Oh si -abrió la bolsa para sacar lo que había en el interior- Fui a comprar uno para mí y pensé que a Clarke también le gustaría uno.

Clarke abrió los ojos al imaginarse lo que iba a salir de esa bolsa y no estuvo muy desencaminada cuando Raven sacó de la bolsa un juguete sexual, concretamente un arnés doble.

Lexa no pudo evitar que una sonrisa divertida se formase en su rostro mientras que Clarke se sonrojo profundamente.

-Raven… -dijo Clarke.

- ¿No te gusta? -preguntó Raven sacudiéndolo- Los había más grandes si quieres -dijo riéndose.

-Raven, te voy a matar -dijo Clarke antes de correr detrás de su mejor amiga para matarla mientras Raven no dejaba de sacudir el arnés en el aire sin dejar de reír huyendo de ella y Lexa las miraba de manera divertida.

No era un mal regalo después de todo.


Si alguien se anima a hacer una portada para el fic le estaré eternamente agradecida ya que soy nula para la edición. Si alguien se anima puede contactar conmigo por aqui por mensaje privado o por las diferentes redes sociales como Twitter: SaraChana1 o FB: / .5

Gracias de antemano!