Ocho.


Inmediatamente después de investigar el lugar, Martín y Marvin se dirigieron al Centro. Consideraban de demasiada importancia comunicar a Mom lo que Marvin había encontrado, y en cierta manera, Martín agradecía que lo hubiera reconocido, a pesar del tiempo que había pasado.

En menos de diez minutos se encontraron en la oficina de Mom, sentados en frente del escritorio. No demoraron mucho en contarle la situación, y ambos pudieron ver la tensión en el rostro de Mom una vez que terminaron su relato.

-¿Están seguros que es la misma?- preguntó ella, notándose preocupada.

-Les di las fotos que saqué a Billy- contestó Marvin –estoy seguro que él podrá confirmarlo.

-Y yo estoy seguro que lo son- dijo Martín, completamente seguro que no podría olvidar algo que lo marcó tanto en su vida -¿Crees que ocurra lo mismo que la otra vez?

-Si es así, estamos en contra del tiempo- dijo Mom, apoyando sus codos en el escritorio –tenemos sólo dos días para poder detenerlo…

-¿Por qué dos días?- preguntó Martín, extrañado por la seguridad con que Mom hablaba. Como ella no le contestó (tan concentrada estaba que ni lo escuchó) miró a Marvin, que sí estaba dispuesto a contarle.

-Es por la luna…- contestó Marvin, y al ver la cara de Martín, decidió explicarlo un poco mejor – lo ocurrido hace años fue un proceso más bien parecido a ahora: hubo algunas desapariciones anteriores, como hace unas semanas en Chiloé, pero la peor fue la noche en que no había luna, ahí fue cuando todo el pueblo desapareció.

-Pero… Diana…- comenzó a decir Martín.

-Eso puede tomarse como las últimas manifestaciones- dijo Marvin, encogiéndose de hombros –pero definitivamente la más importante fue la que llevó al Centro a investigar a ese lugar, y ese fue cuando desapareció el pueblo por completo.

-Así es- asintió Mom, esta vez tomando atención –después que te fuiste continuamos investigando sobre el tema, y encontramos unos archivos que hablan del mismo fenómeno, y tienen la misma descripción. Se tiene registro de cerca de ocho veces que ha ocurrido esto, la mayoría cuando el Centro aún no era fundado.

-¿Y no tienen idea cómo detenerlo?- preguntó Martín, con cierta incredulidad.

-Creo que debes notar que no- replicó Mom, con cierta brusquedad –lamentablemente, es casi imposible saber en qué lugar ocurrirá, ni siquiera sabemos cómo es que empieza a manifestarse ni cuáles son los criterios para escoger el próximo lugar, y mucho menos hay un patrón que nos indique cada cuánto tiempo ocurre.

-La vez anterior a la de Diana habían pasado cerca de cien años, por eso nadie pudo identificar el proceso y pensamos que era más bien nuevo- explicó Marvin –y es por ello que cada vez que se acercan las noches sin luna estamos todos atentos a lo que pueda ocurrir, después de todo, es la única pista que tenemos.

-Pero ahora las cosas han cambiado…- dijo Martín, pensativo –tenemos a Diana, que desapareció la vez anterior, tenemos los signos en un bosque de la isla…

-Y está Ana, la hija de Diana, y supuestamente tuya- dijo Mom, asintiendo –lo más seguro es que también tenga que ver con esto…

-¿En cuántas noches más será?

-Dos noches- contestó Marvin –definitivamente estamos en contra del tiempo.

-Así es… enviaré a alguien más como apoyo- dijo Mom, poniéndose de pie y saliendo de la oficina.

-¿De verdad?- preguntó incrédulo Martín -¿y a quién?- por supuesto que Mom no se molestó en contestarle.

-Lo único que pido es que sea alguien simpático- murmuró Marvin, y el otro no pudo evitar sonreír un poco, ya que no fueron pocas las veces que él se sentía igual, y después el mundo se le venía encima cuando notaba que no era otro que Marvin el que los acompañaría a Diana, Java y él mismo.

-¿Será Java?- preguntó al aire Martín. Era la única persona que se le ocurría, la verdad.

-No lo creo, está en una misión en China- contestó Marvin, desanimado –yo ya lo había pedido de compañero hace unos días.

-Ya veo… ¿quizás Billy?

-Con todo lo que hay que analizar y averiguar, tampoco lo creo- suspiró Marvin –aunque no lo creas, Billy tiene mucho trabajo.

-¿Y por qué no lo creería?- preguntó Martín, enarcando una ceja.

-Por lo contento que anda, en comparación a Mom.

Los dos se largaron a reír, justo cuando Mom venía entrando con una sonriente Jenny detrás de ella. La cara que puso Marvin reflejó completamente lo contentó que se sintió cuando vio que era su novia la que iría con ellos.

-¡Jenny!- exclamó, poniéndose de pie -¡esto es genial!

-Espero que recuerden que no van de vacaciones, ni nada por el estilo- dijo Mom, haciendo ojos al cielo por la reacción que el agente había tenido –es fundamental que estas horas que nos quedan sepan aprovecharlas lo más posible.

-Lo sabemos- sonrió Marvin –esta vez, te aseguro, que ellos no serán capaces de ganarnos.

Martín sólo asintió a las palabras de Marvin, siento de pronto incertidumbre por lo que pudiera pasar. Si volvía a ocurrir lo de hacía años, ¿volvería a ser separado de Diana, ahora que se había dado de los sentimientos que lo dominaban hacia ella?

Estaba seguro que esa vez no podría soportarlo, así que estaba más que seguro que daría cualquier cosa para evitar que lo separaran de Diana. Esa vez no los dejaría que se la quitaran.

El Centro los dejó en las cercanías de la casa de María, y aunque Jenny tuvo la gran tentación de ir a ver a Diana, se dio cuenta que todo el asunto era lo suficientemente serio como para que comenzaran a trabajar inmediatamente. Se despidieron cerca de ahí, prometiéndose que al día siguiente se encontrarían para tratar de avanzar más rápido, ya que en esos momentos estaba anocheciendo, y difícilmente podrían avanzar con la noche que se les venía encima.

Cuando iba caminando hacia la casa de María, cerca de ahí, se encontró con Diana, que llevaba unos cuantos bolsos en sus manos, y caminaba con lentitud.

-¿De compras?- preguntó, poniéndose a su lado. En un primer momento, la chica se vio un poco sobresaltada, pero sonrió al darse cuenta quién era.

-Sí- contestó sonriendo ella, mientras que Martín prácticamente le quitaba los bolsos de sus manos –no puedo dejar que María haga todo ella sola.

-Está bien- sonrió un poco Martín, continuando el camino.

Iban caminando lentamente por la calle, aprovechando que ese día no estaba lloviendo (extrañamente), conversando sobre temas más bien triviales. De pronto sonó el celular de Martín, y al ver quién era, le pareció demasiado extraño.

-¿Papá?- preguntó, al contestar.

-¡Adivina qué!- dijo animadamente su padre desde el otro lado de la línea.

-… ¿Qué?

-¡Estamos en Chiloé!

-¡¿Qué?- gritó alarmado Martín. Diana lo quedó mirando con extrañeza -¿cuándo llegaron?

-Recién, por eso te llamé- contestó Gerald –necesitamos que vengas a buscarnos.

-Oh…

Por una parte, Martín estaba feliz, sobre todo porque Anne podría ver a Diana y a Ana, su nieta. Pero lo recién conversado en el Centro, con Mom y Marvin, complicaba demasiado las cosas. ¿Qué pasaría si es que llegara la noche sin luna y sus padres también sufrían la consecuencia?

Aunque no lo quisiera, tendría que buscar la manera de hacer que vuelvan a Canadá, como fuera. Una vez que cortó el teléfono, diciéndoles que los iría a buscar, se dio cuenta de la cara de curiosidad que tenía Diana.

-¿Quién era?- le preguntó ella.

-Mis padres- contestó Martín –están en Chiloé, llegaron hace unos minutos.

-¿De verdad?- Diana sonrió -¡Es genial! ¿Por qué luces preocupado? ¿Es que no quieres verlos, o algo así?

-No, no se trata de eso… tendré que ir a buscarlos… ah… ¿quieres acompañarme? Con Ana, por supuesto…- le preguntó, y notó perfectamente la mirada de ella, como entre incrédula y nerviosa.

-¿Por qué tendría que ir?- le preguntó ella –quizás estaríamos sólo molestando, y nada más que eso…

-Por supuesto que no- replicó Martín, encogiéndose de hombros –al contrario, estoy seguro que estarán fascinados al verte, y a Ana también. ¿Vienes conmigo?

-Ahhh… ¡está bien!- contestó ella, sonriendo. Habían llegado a la casa de María, por fin, así que Diana se dirigió corriendo hacia la puerta -¡iré a abrigar a Ana y vuelvo!

-Te espero, no te preocupes.

-¡Gracias!

Martín esperó estar solo otra vez y sacó su celular, marcando el número de Marvin, el cual no demoró demasiado en contestar.

-¿Pasó algo?- preguntó inmediatamente al contestar.

-Cambio de planes- dijo Martín, rápidamente –mis padres están en la isla, seguramente para ver a Diana.

-¿Qué?... ¿y qué vas a hacer?

-No lo sé… lo que tengo claro es que la noche que no haya luna no pueden estar en la isla, en caso que ocurra de nuevo… aunque no sé si podré decirles la verdad, en una de esa se preocupen y quieran estar al lado de Diana.

-Si eso llega a ocurrir, dímelo- dijo Marvin –podemos hablar con Mom y que ella busque una manera de hacer que se vayan, al menos por esa noche. Estoy seguro que podrá ayudarnos con eso, Martín, aunque sea encerrándolos en una de esas celdas del Centro.

-Buena idea- dijo Martín, riendo un poco. Vio que desde la casa Diana ya salía, con una abrigada Ana (que seguramente a penas podría moverse de tanta ropa que llevaba) –ahí viene Diana, hablamos luego- sin esperar respuesta por parte de Marvin, cortó la comunicación.

Ayudó a Diana a subir al automóvil, y luego partió. Conversaron durante algunos minutos, pero por más que lo intentaba, no podía dejar de pensar en todo lo que se había enterado últimamente: la conexión de la isla con lo ocurrido hacía años, el posible papel de Diana y Ana en todo eso (si es que lo había), la llegada de sus padres…

Estaba seguro que si continuaba así, le dolería la cabeza.

Llegaron al lugar de la isla en donde desembarcaba el ferry, y no demoró demasiado en ver a sus padres a la distancia.

-¿Por qué vinieron?- les preguntó, mientras que los saludaba con grandes abrazos. A pesar de todo, se sentía agradecido de tenerlos ahí.

-No pudimos resistirnos- contestó Anne, con rostro culpable –el saber que Diana está viva… el poder verla otra vez…

-Entiendo…- dijo Martín, y de verdad que lo hacía –pero hay algo que no les dije el otro día cuando hablamos, y es necesario que lo sepan…

-¿Qué cosa?- preguntaron los dos a la vez.

-Escuchen… Diana tiene una hija, que tiene tres meses…

Decir que sus padres estaban con la boca abierta por la confesión, es quedarse corto. Los dos parecían realmente shockeados (quizás él mismo había puesto esa cara cuando se enteró)

-Pero…- comenzó Anne, seguramente tratando de comprender.

-Eso no es todo- la interrumpió Martín, y esta vez los otros dos lo quedaron mirando con algo de temor, sin saber del todo con qué podría salir –hicimos pruebas de paternidad en el Centro… y el padre soy yo…- dijo a quemarropa.

Si antes no estaba seguro que ellos estaban shockeados, esta vez sí lo estuvo. Jamás había visto a sus padres con esas caras.

-Es… ¿es broma, cierto?- preguntó Gerald, y al ver que Martín no respondió, se llevó una mano a la frente -¿cómo fue a suceder esto?

-No tenemos idea- contestó Martín, encogiéndose de hombros –ahora vamos al automóvil, les tengo mucho que contar, pero era necesario que supieran esto primero antes de cualquier cosa, el resto lo hablaremos después.

Después de dar unos cuantos pasos, se dieron cuenta que Martín no venía solo. El rubio pudo notar perfectamente la emoción en los ojos de sus padres cuando vieron a Diana en la camioneta, jugando con Ana mientras los esperaban.

-Es ella…- murmuró Anne –de verdad es ella…

-Vamos, los presentaré.

Martín abrió la puerta de la camioneta y asomó la cabeza, sonriendo.

-Reyén, te quiero presentar a mis padres- dijo, contento –ellos son Gerald y Anne Mystery. Papás, ella es Rayén Apablaza, y su hija Ana.

-Hola, mucho gusto- saludó Diana, sonriendo con amabilidad. La chica notó perfectamente la cara con la que la miraban los dos, y por algunos momentos se sintió algo incómoda. Eso, hasta que Gerald pudo reaccionar, y responder al saludo de manos que Diana esperaba.

-El gusto es mío, Rayén- dijo Gerald.

-Y mío…- murmuró Anne, aún bastante shockeada de ver a su hija viva después de tantos años de creerla muerta –estoy… encantada…

Finalmente Anne se fue sentada en el asiento trasero con Diana, y Gerald se fue con Martín. En parte ambos comprendieron que necesitaba tiempo con su hija, a pesar que ésta no la recordara como la madre que era. Mientras Martín conducía, Anne mil y una preguntas sobre lo que hacía, de Ana y cuanta cosa se le ocurriera.

-¿Ya saben dónde se van a quedar?- preguntó Martín a su padre, que asintió.

-Sí, y tuvimos suerte- dijo Gerald –pudimos reservar en un pequeño hotel de Ancud…

-¿De verdad? Que suerte tienen- suspiró Martín –cuando llegué a la isla no encontré ni una sola habitación libre, y María, la señora que vive con Rayén, fue la que me acogió en su casa y dejó que me quedara ahí. Si no fuera por ella, habría tenido que dormir quizás en qué lugar.

-Me imagino… y con el frío que hace…

-Y eso que no has visto cómo llueve- sonrió Martín.

Martín dejó a Ana y a Diana en casa de María, y luego llevó a sus padres al hotel. Cenarían juntos, mientras el rubio les explicara todo lo que sabía sobre el caso, y después volvería a la casa a dormir… o a avanzar en su abandonada tesis, que ya prácticamente había pasado a segundo plano.

-Espero que podamos vernos pronto- sonrió Diana, cuando abandonaba la camioneta con una durmiente Ana en sus brazos –ha sido un honor conocerlos.

-Por supuesto que nos veremos más- dijo Anne, efusivamente –tienes una hija muy linda, nos gustaría que las dos nos acompañaran a conocer la isla, junto a Martín.

-Si no está lloviendo, no tenemos ningún problema- sonrió Diana –nos vemos pronto, Martín.

-Adiós, Di… Rayén- se corrigió, después de sacudir un poco la cabeza. Ella lo quedó mirando con algo de extrañeza (ya era la segunda vez que la llamaba así), y entró a la casa.

-¿Ahora se convencieron?- les preguntó a sus padres, una vez que estuvieron solos. Los dos asintieron en repetidas ocasiones.


Empezando... pido disculpas nuevamente por la demora, pero ya saben, la fecha, fin de semestre, la práctica, los ramos, la familia y todo eso...

Después de tener un fin de semana pegada al pc trabajando, cuando se me iba la inspiración me dedicaba a escribir fics durante un rato para desestresarme... y resultó, en cierta manera, y salió este cap.

Agradecimientos por la paciencia a Pacífica Casulle, Letifiesta, Saiya6CIT, Mar, y a todos los que leen el fic =)