EL CAMINO A SEGUIR
CAP VII
"¿No cazamos un jinete?"
CASTIEL
Vaya un momento para sentir dolor físico. Eso era nuevo para él, sentía el dolor del corte que el cuchillo de aquél demonio le había causado en el brazo. Aún así sujetó al maligno ser contra el suelo y comenzó el exorcismo
"Regna terrae, cantate Deo, psallite Domino, Tribuite virtutem Deo"- no sabía si iba a funcionar, pero si se estaba convirtiendo en humano…
"Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satánica potestas, omnis incursio infernales adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabólica"- el demonio se debatía en el suelo tratando de soltarse ¿cómo seguía?
"Ergo perditionis venenum propinare Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciae, hostis humanae salutis. Humiliare sub potenti manu Dei; contremisce et effuge, invocato a nobis sancto et terribili Nomine Iesu quem inferi tremunt. Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine" - ¿esto funcionará aún cuando tenga dudas sobre mi capacidad para recitarlo, funcionará aunque no crea en ello?
"Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire te rogamus, audi nos. Ut inimicos sanctae Ecclesiae humiliare digneris, te rogamus, audi nos. Dominicos sanctae ecclesiae te rogamus audi nos" - bien, los humanos no son tan inútiles como pensaban muchos ángeles si con cuatro palabras en latín pueden expulsar un demonio.
"Terribilis Deus de sanctuario suo Deus Israhel ipse. Deus Israhel ipse. dabit virtutem, et fortitudinem plebi suae, benedictus Deus. Gloria Patri"
Con las dos últimas palabras un espeso humo negro salió del tipo que sujetaba y se quedó frente a él unos segundos estallando en chispas de fuego y luz blanca. Había funcionado.
El aturdido y dolorido ángel se incorporó, el tipo seguía inconsciente, pero viviría, y como no quería dar explicaciones marchó lentamente.
El tipo en mitad de la lucha creyendo que iba a vencer al ángel le había contado cómo varios demonios mayores habían tendido una trampa a los Winchester para matarlos e impedir que Lucifer poseyese al menor.
Por un momento había llegado a pensar que sería la solución. ¿Pero lo era realmente? Entonces ¿de qué había servido su intervención? ¿de qué había valido la pérdida de sus alas?
Debía ir a Nazareth, probablemente necesitarían su ayuda.
HOLY-MARY KREUK
Escuchaba a su hija en silencio, Peter se había quedado en el hospital, empezaba su turno, pero no había llevado su coche sino que lo había llevado Alyssa. El motivo, su marido había invitado a un par de personas a quedarse en casa y su hija le explicaría quienes eran y porqué lo había hecho.
La mujer atendía a lo que decía la muchacha mientras su mente retrocedía a tiempos que hubiese querido olvidar. El pasado la estaba alcanzando.
Robert Singer había envejecido, bueno, ella también, más de veinte años no pasan en balde. Tenía que esconder en casa a los cómplices del que su hermano consideraba responsable de la situación de los chiquillos.
Pero Peter, su increíble Peter le había pedido ese favor. Y si había alguien en éste mundo en quien podía confiar ciegamente, era en él. Así que se guardó su prevención en un rincón de la mente dijo a los invitados que estaba cansada y se fue a su cuarto.
La preocupación por Alyssa, que parecía impresionada por los Winchester y las secuelas que la Banshee había marcado en su ánimo, le impedían descansar.
Percibía la confusión de la joven como si ella misma sufriera esa confusión. Pero esa empatía residual también era útil para evaluar a los invitados, y si Robert Singer había sido sincero en cuanto a su presencia en la casa, el muchacho la turbaba y la llenaba de preocupación.
Percibía algo terriblemente oscuro dentro del chico, algo latente, dormido, controlado pero espantosamente maligno. Y también percibía su dolor, y su tristeza…
Tenía miedo, mejor no salía de la habitación, hoy había sido un día duro, esperaría que volviera Peter, la abrazara, y con su contacto adormeciera la empatía por unas horas.
Pero sólo fue una ilusión, alguien se acercaba a la casa, no se trataba de un ser humano pero venía andando. Tampoco era un demonio, era otro tipo de criatura, también confusa y aturdida, también triste, pero rebosando comprensión.
La señora Kreuk sabía que el ser que se acercaba conocía su maldición y sus capacidades.
COLE YALE
Sentado sobre la cama dónde yacía el menor de sus hijos se retorcía las manos de angustia. Quería coger a aquel maldito y retorcerle asimismo el pescuezo. Alguien llamó a la puerta. Era su cuñado, habría empezado su guardia hacía poco.
- ¿cómo siguen?
- Igual
El recién llegado se pasó por las camas de los niños, repasó la medicación, les tomó la temperatura y los auscultó un momento, bajo la atenta mirada del sheriff. Le dio unas palmadas en el hombro e iba a salir pero Yale no podía quedarse sólo aún.
- Ese maldito no habla… - su voz enronquecida por la preocupación y la ira retuvo a su cuñado en la puerta.
- ¿Cómo estás tan seguro Cole? ¿Es tan sencillo? – Yale miró a su cuñado pidiendo explicaciones, éste trató de justificarse – Alyssa no cree en la culpabilidad del detenido.
- Mi sobrina se ha encandilado por el aire misterioso del tipo.
- Tu sobrina será ingenua, pero cala a las personas.
Yale sabía que su cuñado tenía sus motivos para dudar de su capacidad de análisis. Peter era tres años menor que él y diez años más joven que Holy, y no fue ese el único motivo por el que le hizo la vida imposible durante varios años. Había creído a Jeremy antes que a su hermana y lo había secundado en todas las trabas que había ido ideando Richards, hasta que conoció a Dawn y ésta le abrió los ojos.
Habían sido siete años de persecución, obligándolos a trasladarse de pueblo en pueblo, impidiendo que su cuñado terminase la carrera de médico, que su hermana encontrara trabajo incluso apoyó a sus padres cuando quisieron hacerse con la custodia de Alyssa. Y ni Peter ni Holy se lo habían echado nunca en cara.
Dawn se preocupó por saber la verdad, se lo explicó, lo obligó a pedir perdón y a volver a ser una familia y cuando murió… Realmente eran la única familia con la que había podido contar.
- Peter, no siempre se va a tratar de un caso como el tuyo.
- No digo que lo sea Cole, pero no te quedes con un solo punto de vista
ALYSSA
En su vida había conocido a gente tan rara. En la puerta había un tipo de aspecto descuidado aunque agradable que preguntaba por Sam y Dean Winchester.
- Acabo de llamar a Sam Winchester por teléfono y me ha dicho que está aquí, Alyssa Kreuk.
- ¿Cómo sabe cómo me llamo?
- Cass - El pedazo de tío bueno que había invitado su padre se acercó – Es Castiel, es un amigo.
- No se si debo dejarle entrar
- Déjale entrar cariño – su madre se había levantado y bajaba a ver al recién llegado.
Era curioso ver como se comportaba el tipo, parecía drogado o algo así. Miraba a todos lados con una mezcla de curiosidad y asombro. Y cuando vio a su madre se quedó un rato con la boca abierta como si mamá no fuese la persona más normal del mundo.
Su madre sonrió abiertamente, "y mamá es muy desconfiada", no tiene que ser mala persona. Castiel, o Cass, como lo llamó Sam tenía noticias para éste así que se encerraron en el despacho de papá, con el viejo de la silla a hablar.
- El otro, el del hospital se llama Dean mamá. El tío Cole está equivocado, es imposible que ellos sean terroristas ¿verdad?
Su madre le acarició el pelo suspirando, le gustaría que ese cosquilleo de ilusión que percibía en su hija hubiese sido por Jeff Turner o incluso por Marc Lucien a pesar de lo prepotente que era el chico. No conocía a Dean Winchester, pero su hija se hacía unas ilusiones que lo más posible es que nunca llegaran a realizarse.
JOHN NIXON (MEG)
Nixon ocultó la porra eléctrica al oir al enfermero pedir permiso a los SWAT para entrar.
Había sido divertido intentarlo, aunque el mayor de los Winchester no había hablado. Ahora tendrían que volver a operarle la pierna y quizás unas cuantas curas.
No debía mezclar el trabajo con el placer pero es que era tan difícil concentrarse cuando el pecoso cazador la enfurecía con su negativa a entregar a su hermano.
Ahora que había tenido que parar se daba cuenta de que apenas había gemido, ¿ya no gritaba?, jo que rollo. El rubio, pálido como la muerte seguía retándole con la mirada. Se había pasado un poco había que reconocerlo.
Si no llega a aparecer ese enfermero (pero que bueno está), ahora quizás tendría que dar explicaciones a su Señor, y éste había sido muy claro, el único que iba a matar a Dean Winchester era el mismo Lucifer.
Menos mal que el enfermero había sido oportuno, salió de la habitación con una sonrisa de satisfacción en aquella apestosa cara porcina. Menos mal que en breve llegaría su Señor y podría dejar de usar aquél cuerpo.
SAM
La revelación del ángel daba sentido a sus dudas. Era una trampa de varios demonios mayores para acabar con ellos y con Lucifer de camino. Las señales, los enfermos todo había sido para atraerlos hacia allí
- Entonces no hay ningún jinete en la zona, las señales son un señuelo y los enfermos también. Pero Dean reconoció a Meg, la demonio que achicharraste.
La señora Kreuk entró sin llamar, a fin de cuentas era su casa. Se sentó frente al ángel y le espetó.
- ¿Qué eres tú?
- Era un ángel.
- ¿Eras?
- Ya no, he sido repudiado.
La mujer puso su mano sobre la del ángel ante la atenta mirada de Bobby y suya. Parecía saber exactamente lo que sentía Castiel. Éste no la retiró y sostuvo la mirada de Holy-Mary Kreuk.
- Eres una empática, nunca había conocido a ninguno. ¿cómo fue? ¿Una Banshee?
Sam dio un respingo, ¿aquella mujer sabía lo que sentía la gente a su alrededor?, empezó a sentirse tremendamente culpable, su desesperación seguro que había molestado a su anfitriona.
- No hagas eso Sam, es muy desagradable – y realmente pareció molesta lo que le hizo sentirse más culpable aún – Vamos muchacho, tu preocupación por tu hermano, a pesar de lo dolorosa tiene un pase, no te sientas culpable por ello porque ese sentimiento sí que es desagradable.
Bien, en cierto modo se sentía un poco aliviado, la llegada de Cass, conocer a los Kreuk. Quizás todavía podían escapar en aquella ocasión.
