¡Hola! Les traigo un nuevo capítulo. En los comentarios mencionaron que sería divertido que hiciera sobre el nacimiento de Hima-chan y lo hice… algo así, no sé si es lo que esperaban. De todas formas, espero que les guste.

Disclaimer: Naruto le pertenece a Kishimoto-sensei.

Golden Time

Chapter 8

Sunflower

By Megumi Kurosaki.

— ¡Quiero ver a mi esposa! – Era lo que un rubio le gritaba a una puerta de hospital. - ¿Por qué no me dicen nada? Llevo horas aquí y…

— ¡Naruto, cierra la boca! Esto es un hospital – le grito su amigo Kiba. - ¿Acaso Sakura no te lo dijo?

— ¿Por qué crees que me corrió de la sala de parto?

La situación era la siguiente: el segundo bebé de Naruto y Hinata (una niña, para ser exactos) estaba a punto de nacer. Claro, la emoción y ansiedad se notaba en todos pero… en el Uzumaki, era lo peor. Al comienzo estuvo bien, acompañó a su mujer, trató de ser útil pero todo fue a peor cuando Hinata comenzó con complicaciones. Sakura, quien se encargaría de recibir a la niña, estaba nerviosa e intentaba de todas las formas posibles que el parto fuera normal.

El problema era que Naruto no era normal. El hombre de ojos azules era un manojo de nervios, era un caos total el cual no se callaba y eso ponía peor la situación. Después de que en la sala se escucharan, contado por la misma Haruno, trescientos sesenta "dattebayo", no quedó nada más por hacer. La ninja médico gritó, exasperada, "¡Fuera de mi sala!" y, sin titubear, abrió la puerta y agarrando al shinobi de su ropa, lo tiró hacia la sala de espera donde se encontraban Kiba y el pequeño Boruto Uzumaki.

Y, por supuesto, desde que salió ha estado insistiendo en volver sin ningún resultado.

— Sé que estas preocupado por tu familia, pero debes calmarte – le dijo el ninja perro. – Hinata y la bebé saldrán de esto.

— No puedo evitar preocuparme - el hijo de Kushina suspiró con cansancio. – Si les llega a pasar algo, yo…

— Mamá es fuerte. – se escuchó que una pequeña voz hablaba. – ¿No es eso lo que dices siempre dices, papá? Que mamá es la más fuerte de todas.

Boruto, quien había estado escuchando lo que su padre decía, recordó lo que muchas veces escuchó de boca del rubio. Y eso fue necesario para que este reaccionara, para que se callara al menos un poco y confiara en lo que su amigo y su hijo le decían.

Sonrió.

— Tienes razón. Casi lo olvido – acarició el cabello del niño con cariño. – Ambas estarán bien.

Y así pasaron unas cuantas horas en las cuales no había noticia alguna y si bien todos los presentes estaban preocupados, no hicieron comentario al respecto. Solo les quedaba esperar. Jugaron a las cartas, tararearon algunas canciones que Hinata le había enseñado a Boruto (esto fue a pedido del pequeño), dibujar e inclusive hablaron del significado de la vida cuando apareció una Sakura empapada de sudor, con los ojos cansados, la cara roja, totalmente despeinada y…

Y con una sonrisa en su bello rostro.

— ¿Sakura-chan?

— Naruto, creo que hay alguien allí dentro que quiere conocerte – dijo finalmente, mientras se recargaba en la pared.

No pasó ni medio segundo y ya el joven padre se dirigió adonde le indicaron.

Cuando el Uzumaki entró pudo ver a una cansada pero aún así hermosa Hinata acostada en la cama de la sala. Se veía feliz y relajada, ya que todo estaba bien. "Y más que bien", pensó Naruto al ver que entre los brazos de su amada mujer se encontraba un bulto. Este bulto tenía un poco del cabello de la poseedora del Byakugan, ese hermoso azulado. A la distancia que estaba él de ellas, no podía verle bien la carita, por lo cual se acercó. En cuando estuvo cerca, quedó maravillado.

Era la niña más hermosa que había visto.

Estaba acurrucada en el pecho de su madre, donde se veía más pequeña e indefensa.

— Hinata – susurró él, derramando un par de lágrimas en el proceso.

— Naruto-kun… - le dijo ella, con los ojos llorosos y con los labios temblorosos, lo cual le dificultaba hablar con su tono de voz habitual. – Es tu hija, es tu hija.

— Mi hija-ttebayo- ambos padres derrocharon un llanto de alegría. Era increíble pensar que un bebé tan pequeño podría emocionarles tanto, pero no era para menos, esa niña les traería una felicidad enorme. - Deberíamos ponerle un nombre muy bonito - dijo el hombre limpiándose la cara.

— Si, tienes razón. –

Naruto, quien estaba acariciando el rostro de su hija mientras la sostenía en brazos, de pronto le sonrió a su esposa, la cual no entendía que le sucedía.

— Girasol – dijo solamente.

— ¿Qué?

— Me habías dicho una vez que a Neji le gustaban muchos los girasoles, ¿no?

La ex Hyuga tuvo que hacer memoria, pero recordó con suerte el día que le dijo eso a su entonces novio.

— Si, pero no entiendo tu punto, Naruto-kun – le comentó mientras ahora era ella quien sostenía a su bebé.

— Quiero llamar a nuestra hija así, ¿qué te parece? – le sonrió amablemente.

— Himawari – susurró ella. – Es precioso.

— Himawari Uzumaki - dijeron ambos.

Naruto y Hinata estaban completamente felices.

Nuevas sonrisas invadirán su hogar.

AWWWW

Espero que les haya gustado y si es asi, dejen un comentario por favor.

Bye, bye.