-Haber, Sasuke, repasemos una vez más la teoría. –Dijo una morena con aburrimiento notorio mientras se recargaba en la barra de la cocina.
-Le gusta que le regalen cosas, pero no demasiado ostentosas, generalmente rosas o verde jade; le gustan los lirios blancos y las rosas rojas; odia que le regalen lencería, piensa que es una excusa barata cuando no sabes que comprar; le encanta que le toquen canciones para ella, más si es con un piano; le gustan las cosas románticas, sin llegar a lo cursi; y su punto débil es el cuello, exactamente detrás de la oreja… -Dictaba Sasuke como si fuese un robot.
-Muy bien, la teoría la tienes, ahora repasemos la lista. –Mientras pasaba la hoja del pequeño cuaderno que tenía en las manos.
-¿De verdad es necesario hacer esto? –Sasuke se sentía un poco patético planeando la conquista a Sakura.
-Si quieres casarte y tener hijos…..pues sí. –Hinata cambió radicalmente su sonrisa encantadora con una macabra. –pero si quieres lamentarte toda tu vida por el fracaso con Sakura…no hace falta que te responda.
Sasuke soltó un suspiro frustrado. ¿Por qué eran tan difíciles las mujeres? Esa era una pregunta que le carcomía por dentro.
-Vale, esta bien… -Respondió sin escapatoria.
***
Una linda pelirrosa caminaba por el centro de la ciudad, su "querida" compañera de piso la había echado "sutilmente" de su casa con una simple excusa para ir a hacer la compra semanal.
Hasta ahí estaba todo bien, pero no si pasabas por alto que ellas siempre llamaban al supermercado para que les llevaran la compra a casa, por el simple hecho de que eran unas vagas y no les apetecía cargar con las bolsas.
Así que eso ya le dio bastantes motivos para pensar en que Hinata estaba planeando algo gordo.
Una música pegadiza salió de su gran bolso de mano. La estaban llamando. Vio la pantalla del móvil y se apresuró en contestar.
-¿Mamá? –Respondió a modo de saludo extrañada. -¿qué tal estáis? –Esperó la respuesta impaciente.
-¿Ha pasado algo nuevo con papá? –Se fijó en la gente que pasaba a su alrededor, todos la miraban extraño, como si fuese una extranjera.
Entonces lo entendió. Estaba hablando en un idioma completamente diferente al que se hablaba en Konoha. Decidió pasar del asunto y centrarse en la llamada.
Detuvo el paso al escuchar las palabras de su madre al otro lado del teléfono.
-Mañana mismo cojo un avión hasta allí. –Esperó en silencio las replicas de su madre. La conocía tan bien. –No te preocupes, mamá, en el trabajo tengo algunos días de descanso acumulados, y en clase le pediré los apuntes a mi compañero de mesa. –Sus argumentos parecieron convencer a su madre. –Mañana cuando este por aterrizar te aviso, cogeré un vuelo temprano.
Había salido ya del supermercado, cuando se detubo junto a la puerta y posó las bolsas en el suelo.
-Bueno tengo que colgar, Hinata me hizo salir a por la compra y ando un poco liada. Adiós, cuida de papá. –Oyó a su madre despedirse y volvió a guardar su móvil en el bolso.
Cargó las bolsas y emprendió camino a casa otra vez. Haber como le diría a Hinata que se tenía que ir por tiempo indefinido a España.
***
-¡Hola! ¿Tú eres el amigo de Hinata? –Preguntó incrédula la rubia que se encontraba al otro lado de su puerta.
Asintió levemente mientras leía el rotulo de una furgoneta aparcada frente a su casa: Flores Yamanaka.
-Le tendré que decir que me presente a sus amigos más a menudo. –Soltó una pequeña carcajada, pero el moreno ni se inmutó.
Vio como se restregaba las manos rápidamente…se estaba poniendo nerviosa.
-Bueno…¿me podrías echar una mano para sacar todas esas flores? –Le pidió casi en un susurro.
Aprovechó que la rubia echó a andar hacia la furgoneta para sacar a rastras a Naruto de su sofá.
-Tu ayuda a esa chica a sacar las flores yo iré a ver la ropa que me dejó Hinata encargada… -Le dijo alto y claro para que Naruto se enterase de lo que le había dicho. –Vuelvo enseguida…encima de la mesa de la cocina tienes el dinero para pagar las flores…¿lo has entendido?
-¿Acaso crees que soy tonto? –Replicó Naruto enfadado.
Sasuke suspiró cansado y se ahorro el comentario hacia la pregunta. Tenía que hacer muchas cosas todavía.
***
-¿¡¿Qué?!? ¿Cómo que te vas a España? –El grito de la morena se escuchó por todo el apartamento.
-Hinata tranquilízate por favor. –Intentó sentarla en el sofá por segunda vez, pero se volvió a levantar para seguir dando vueltas por delante del sofá. Como si custodiara a un preso.
-Pero…¡no te puedes ir ahora!...¡y tan lejos! –Ahora que por fin parecía que mejoraban las cosas entre ella y Sasuke, ella se va…y por tiempo indefinido.
Sakura se levantó de golpe del sofá. Estaba colérica.
-¿¡¿Se puede saber por qué eres tan egoísta?!? ¡Mi padre se muere Hinata!…han encontrado un nuevo tratamiento que podría salvarlo, y tengo que ir para costearlo y ver como evoluciona… -Su pecho bajaba y subía agitadamente. Le había costado decírselo de así, pero no había otra manera para que entrara en razón.
De pronto las lágrimas amenazaron con salir. Miró por última vez a su amiga y la vio de igual modo, así que a grandes zancadas subió las escaleras hacía su cuarto.
-Sakura… -Susurró la morena al escuchar un portazo arriba.
***
-¿Y cuanto dice que es? –Preguntó el moreno mientras sacaba su billetera del bolso de atrás.
-La señorita que vino a escoger la ropa lo dejo todo pago señor. –Le explicó el chico del mostrador mientras le tendía un porta trajes de color oscuro.
-Gracias. –Cogió el porta trajes y salio de la tienda para meterse en el taxi que le esperaba en la puerta.
Tras unos pocos minutos el taxi se estacionó frente a la casa y después de pagarle al chofer emprendió camino por el jardín.
Sintió voces en la parte de atrás, así que volvió a meter las llaves en su bolso y rodeó la casa.
Se fijó en los perros los cuales miraban con cara de aburridos a la pareja de rubios del jardín. Estos estaban terminando de colocar las pequeñas macetas de lirios blancos al rededor del piano de cola negro brillante.
Agradeció silenciosamente a Hinata en haber escogido a una amiga, ya que si lo hubiera echo un chico o ellos mismos, no hubiera quedado tan romántico como lo había dejado la rubia.
-¡Hey, teme! ¿Sabes qué Ino también es amiga de Sakura? –Sasuke empezó a palidecer. ¿Por qué motivo había aparecido el nombre de Sakura delante de esa chica y más siendo esta su amiga?
Sasuke se puso en lo peor.
-Estoy segura que a Sakura le encantará. Lo he puesto igual que se lo imaginaba ella de pequeña cuando se le declarara un chico. –Agradeció a la chica con un gesto de cabeza y desvió la vista a Naruto con una mirada de "No es verdad".
A lo cual el rubio le contestó con otra de "Lo siento".
Ino se percató de las miradas de los chicos y se apresuró a hablar.
-Tranquilo, yo no le contaré nada de nada a Sakura. Soy una tumba. –Finalizó poniendo una mano en su pecho y alzando la otra.
-Voy a dejar esto a mi habitación. –Dijo refiriéndose al traje. Movió la cabeza negativamente mientras se metía por la puerta de la cocina.
Nunca. Jamás pensó que viviría para ver una copia de Naruto, y más cuando era en versión femenina.
Llegó a su habitación y colgó el porta trajes en una esquina de su armario para poder abrir la cremallera.
Tenía que admitir que Hinata no tenía mal gusta para la ropa. Sacó la percha de adentro del plástico dejando ver una simple camisa blanca, una americana color beige oscuro y unos pantalones negros.
Dejó la ropa encima de la cama al sentir una música procedente de su pantalón.
Era un mensaje. Pulsó el botón "leer". Un mensaje de Sakura.
Sasuke tengo que hablar contigo.
Hoy a las 8 me paso por tu casa.
Besos.
Sakura.
Mierda. Tenía menos tiempo del que había planeado. Pero mirándolo por el lado bueno, no tendría que pensar la excusa que le pondría a Sakura para hacerla venir hasta su casa.
Miró su reloj de pulsera…las 3 de la tarde. No había tenido tiempo ni para comer.
Volvió a salir al jardín y vio a Ino echándole un producto a las flores.
-¿Y Naruto? –Preguntó al no verlo por allí.
-Ha ido a llegar la regadera. –Vio a Sasuke intentando leer de que se trataba el producto. –Es una cosa para las flores…y el resultado lo verás de noche junto con las velas.
Tan preocupado estaba intentado leer el bote que no se do cuenta de las pequeñas velas que había entre las macetas. Eran rojas, lo cual combinaban y destacaban entre los lirios blancos.
***
-Bueno, me voy a vestir. –La pelirrosa se levantó del sofá en el cual estaban viendo una pelicula. –He quedado con Sasuke para contárselo, no podía irme sin despedirme.
-Sakura. –La aludida se giró sobre el escalón en el que estaba y la miró esperando a que siguiera. – ¿Podrías ponerte el vestido rojo?
-¿Quieres que Sasuke piense que voy pidiéndolo o qué? –Le preguntó graciosa mientras se apoyaba en el pasamano.
-Por favor, confía en mí por una vez ¿sí? –Sakura entrecerró los ojos. Hinata tramaba algo, y algo gordo.
-Esta bien, te haré caso. –Vio a la morena dar palmaditas en el sofá. –Pero solo por esta vez. –Añadió amenazante señalándola con un dedo.
Se perdió por el pasillo de las habitaciones.
Faltaba media hora escasa para las ocho de la tarde y Sakura no se dignaba a salir de su habitación.
-¡Sakura! ¡¿Te falta mucho?! –Gritaba la morena impaciente desde el sofá.
-¡Ya voy! –Sintió como se cerraba una puerta y unos pasos por el pasillo. –No me dejas ni hacer el bolso tranquila. –Salió por el hueco quedando arriba de las escaleras.
-Sakura…estas preciosa. –Dijo emocionada mientras juntaba sus manos en el pecho. –Baja corre que te voy ha hacer una foto.
Hinata fue corriendo hacia un mueble del salón y sacó una cámara digital, mientras la pelirrosa se situaba frente a uno de los ventanales del salón, dejando toda la cuidad a sus espaldas.
-Sakura, chica, sonríe un poco… -Le reprochó mientras movía las manos de forma graciosa, lo que provocó una risa por parte de Sakura. En ese momento Hinata aprovechó a sacar la foto.
-Me voy o si no llegaré tarde. –Sakura se despidió de la morena y salio camino de un taxi que le esperaba abajo.
En el transcurso iba pensativa, concentrándose en el que le diría y sobre todo, como se lo tomaría.
Se bajó de taxi y encaró la casa. Vio todas las luces apagadas. ¿No estará en casa?
Abrí la pequeña puerta de la valla y esta se cerró soltando un pequeño chirrido, y antes de que pudiera dar un paso más una melodía muy conocida le llamó la atención.
( Claro de luna – Beethoven. .com/watch?v=u7TUYgHQTTE
Recomiendo que se ponga la canción para esta parte =) )
Giró su cabeza hacía el lado derecho de la casa y noto un resplandor suave.
Se apuró a rodear la casa al reconocer esa melodía. Cuando llegó al pequeño cuadrado que hacía el jardín se paró en seco al ver tan bella escena.
Un círculo de lirios blancos y velas rojas, la luz de estas creaba un suave centelleo de miles de cristalinos que había sobre las plantas. Centro de ese mágico circulo había un hermoso piano de cola negro.
Su corazón dio un vuelco al verlo al frente del piano, con sus ojos cerrados y su rostro sereno creando esa maravillosa melodía. Se le antojó más hermoso que nunca.
Abrió los ojos lentamente encontrándose con un par de jades acuosos. En silencio la invitó a sentarse junto a él.
Obedeció la orden mientras saltaba con cuidado el circulo, tomo asiento en el pequeño banco de terciopelo rojo. Entonces se dio cuenta de por que la insistencia de Hinata.
Observaba con devoción como Sasuke deslizaba sus finos dedos por las teclas, tocándolas con apenas una caricia.
Sasuke la observaba con una sonrisa en la cara. Estaba tan hermosa, era tan hermosa…
Sakura alzó su miraba encontrándose con la negra del chico. Entonces su mundo se vino abajo.
Estaba segura de que no iba a ser capaz de irse, no ahora que lo tenía junto a ella.
Tan hundida en sus pensamientos estaba que no se dio cuenta de cuando Sasuke había terminado de tocar, ni mucho menos cuando este acortó la distancia de sus cuerpos juntando sus labios en el tan esperado beso.
Sintió como el moreno acariciaba su cuello, que al rato fue sustituido por sus tibios labios. Con delicadeza iba recorriendo con camino de besos el cuello de la chica hasta detrás de la oreja. Entonces la sintió flaquear, sonrió sobre su piel provocando un suspiro sobre la chica.
Y ella se sintió mal. No sabía que hacer. No quería decirle que se iba….no podía. No podía dejarlo ahora que lo tenía…no quería.
Pero al menos tenía que intentar hablar con él.
-Sasuke… -Le apartó suavemente con la mano que se encontraba sobre su pecho. –yo…yo... –Una lágrima solitaria rodó por su mejilla. –debo irme…a España.
Su mundo se derrumbó…
