(Lo que está en cursiva son recuerdos )

Capitulo 8

Elena POV

En cuanto lo sentí respirar acompasadamente huí de esa cama, la visión de Damon y Rebe durmiendo juntos era hermosa, pero yo no tenía lugar allí, además de que el hecho de que mi cuñado duerma usando sólo unos pantalones de pijama, no me ayuda a descansar tranquila.
Me acomodo en el sillón y trato de dormirme, mientras la lucha de mi mente y mi corazón comienza una nueva batalla. ¿Qué tiene de malo?
Es como cuando nos íbamos de acampada. En cuanto termino de pensarlo reprimo un sonido mezcla de risa y quejido de pura frustración, no entiendo como soy capaz de convencer a la gente de las cosas si uso excusas tan patéticas como esa.
Aunque la bebé esté en medio, somos él y yo en una cama, no 7 personas en una tienda de campaña. Y si bien para él soy su cuñada, su amiga o lo que sea, para mi es distinto.

He soñado tantas veces con eso, eran a la vez sueños hermosos y pesadillas, porque siempre me despertaba llorando o sintiéndome la peor hermana del mundo. Pero mientras estaba en ese sueño todo era perfecto, él nunca había girado la cabeza, ni separado sus ojos de los míos. Me entregaba el osito y éramos sólo él y yo. Y en esos sueños conocí sus besos, sus caricias, sus te amo susurrados en mi oído, conocí lo hermoso que podría ser.
Y en los despertares lo dura de mi realidad, cuando bajaba por mi café y lo encontraba besando a mi hermana, para escaparse antes de que mis padres supieran que había pasado la noche con ella. O peor cuando no se quedaba y al levantarme escuchaba la puerta, automáticamente mi hermana bajaba corriendo y con el rostro lleno de la más pura dicha, para lanzarse a sus brazos como si llevara días sin verlo.
Trato de alejar eso de mi cabeza otra vez, ya me he torturado 7 años con lo perfectos que eran juntos, con las razones por las que no debía sentir ni soñar con Damon.

Entonces me llegan otra vez las palabras de Matt, -si alguna vez él está contigo siempre será a la sombra de Kath, nunca podrás saber si de verdad está contigo o aún está con ella.
Nos dijimos muchas cosas horribles hoy pero eso fue lo más cruel. Sé que me lo merezco, pero a la vez siento que no. Cuando me pidió para salir hace cuatro años él sabía que yo amaba a otro, cuando me vio mirar a Damon por primera vez supo que era a él y yo no se lo negué, pasaron cuatro años y nunca le mentí, nuca le dije que había cambiado lo que sentía. Fue mi amigo y amante por tanto tiempo, realmente lo quiero mucho y me dolieron sus palabras, más que nada porque son el reflejo de mis miedos más profundos.

No tenía forma de dormirme con todo eso en la cabeza, así que me levanté y me acerqué a la puerta de la habitación, distinguí en la penumbra las figuras en la cama y suspiré.
-Ven a dormir, no vale la pena que estés así por él.- Susurró Damon y mi corazón dio un salto. Negué con la cabeza y volví a la sala pero sentí sus pasos tras de mí.
-¿Vas a contarme? Te hará bien hablarlo- Insistió.
-Ya era inevitable, él sabe que amo a otro y que eso no va a cambiar, lo intenté durante demasiado tiempo, pero uno no puede imponerle razones al corazón.- Caminé hasta la ventana y comencé a acariciar el marco con los dedos como forma de distraerme.
-¿Por qué estabas con él si no lo amabas?- Preguntó sentándose en el sofá y subiendo las piernas para apoyar la barbilla en sus rodillas.
Para olvidarme de ti, pensé y miré hacia la noche serena que entraba por la ventana.
-Porque lo quiero mucho y pensé que su amor sería suficiente para ambos.
Es hermoso sentir que alguien te ama tanto, él me cuida, me mima, me trata como a una reina. Pero a pesar de todo no puedo amarlo como él se merece.- Ya no hablaba con Damon, hablaba a una estrella en el cielo, hablaba a mi mejor amiga y confidente que estaba por allí viendo el embrollo que era mi vida.- No puedo olvidarlo.
-¿A quién?- Pregunta confundido.
-Al chico del que te hablé. Pero no importa, lo seguiré intentando.- Me volteo a mirarlo y lo encuentro con la cabeza ladeada, creo que está tratando de adivinar de quien hablo.-Es casado y ama a su esposa.- Agrego en un momento de pánico por si llena los espacios en blanco.
-Pero la engañó contigo.- Dice abriendo los ojos, como si lo que acabo de decir fuera algo nunca antes visto y eso me hace reír.
-No Damon nunca ha estado comigo.- Lo digo sin pausa, sin marcar una separación entre las palabras y me siento como que por fin se lo he dicho aunque él ni se entere.
-Él te ilusionó.- Asegura frunciendo el ceño.
-Jamás, ni ha hecho nada para enamorarme, ni se ha dado cuenta de lo que siento. Es un buen hombre y ama a su esposa, no tiene la culpa de lo que me pasa con él.
-Como quisiera poder ayudarte.- Baja las piernas y me hace un gesto para que me acerque a él, en cuanto lo hago tira de mi mano y me sienta a su lado.-Me parece bien que terminaras con Matt, eso no era bueno para ninguno de los dos. Ahora es cuestión de encontrar al adecuado, al que te haga olvidar.
-Como si fuera tan fácil - murmuro.
Me abraza y me mira directo a los ojos.
-Eres muy hermosa, fuerte, inteligente, eres lo que cualquier hombre desea encontrar. Estoy seguro que ahora que estás sola aparecerán muchos que quieran salir contigo.
-Pero ninguno será él. Además ahora no tengo ganas de empezar a salir otra vez. Voy a tomarme un tiempo para mí. Para mis estudios, que los tengo descuidados, para salir con mis amigas, no sé, para mí.
-Esa es una idea genial, podemos ir a mejorar tu Bowling y hay un par de películas en el cine que seguro te gustan. Seguro tu madre se queda con Rebe y si quieres podemos invitar a Kol, Klaus está perdido porque se ha encontrado una novia y no da señales de vida, pero Kol siempre se anota en cualquier salida. Y podemos ir a pasar los domingos a la playa…

Sé que sigue hablando pero ya no lo escucho, mi mente trata de crear una pared que aquel rincón, trata de poner en una caja fuerte todo lo que acabo de escuchar y tirarlo con todas las demás cosas tras esa pared, trata de proteger a mi corazón.
Pero parece qué no quiere que lo protejan, porque comienza a latir más fuerte, como si quisiera salir de mi pecho y tirarse a esas manos que siento en mi espalda. No puedo seguir mirando sus ojos, ya no quiero que él lo sepa. Ser su amiga me dará toda la cercanía que puedo tener con él y si sabe lo que siento seguramente se alejará.
Recuerdo por un momento su mirada desesperada cuando la chica de la inmobiliaria se le insinuó, y la forma en que prácticamente me usó de escudo contra las niñeras de la plaza, él no está listo, él aún ama a Kath. Si hago alguna tontería, lo perderé por completo y no podría soportar eso.
Termino de esconder todo lo que siento en ese rincón cada vez más grande y fortificado de mi mente, suspiro y me pongo de pie.
-Vamos a dormir. Mañana aún nos quedan cosas por hacer.-Le digo cuando interrumpe lo que fuera que estaba diciendo.
Me acuesto dándole la espalda y luego de un rato pensando en tonterías, por fin, me quedo dormida. Acunada por el sonido de su respiración y sintiendo el cuerpito de Rebe casi pegado al mío.

-Roncas- Doy un salto en la cama mezcla de sorpresa y susto, porque la voz de Damon ya no venía de mi sueño sino de la realidad.
Sentado al borde de la cama me mira con un brillo de diversión en el hermoso azul, su sonrisa de lado y el que aún lleve sólo el pantalón de pijama, me hacen sonrojar y eso lo hace reír con ganas.
-Que es broma, sólo respiras fuerte y murmuras. Te traje tú café.
Veo la taza en sus manos y sonrío, pero como la tiene en su regazo sin querer veo algo más y me vuelvo a sonrojar.
-Gracias.- Le doy un trago y esta vez está perfecto.-Mmm… delicioso.
Lo veo desviar la mirada a mis labios y a la punta de mi lengua que los recorre limpiando los rastros de café. Mamá siempre me dice que no haga eso pero no puedo evitarlo, amo tanto el café que no me gusta desaprovechar ni una gota.
Damon se levanta de la cama de golpe y murmura algo antes de salir hacia la cocina. Aprovecho a acomodarme un poco la ropa que es un desastre porque dormí vestida y paso al baño a lavarme la cara y peinarme un poco. Dejé el bolso en el salón así que voy a buscarlo para sacar mi cepillo y lo primero que veo al salir de la habitación es a él, con la cabeza apoyada en la pared y una mano a cada lado de ella. Sus manos formando puños, sus párpados cerrados con fuerza, pero nada evita la lágrima que veo recorrer su mejilla. Una única lágrima, salada y solitaria, por el inevitable recuerdo de despertar junto a ella.

Damon POV.

Son tan iguales, y tan distintas. Por momentos me olvido que estoy con Elena, y por momentos me olvido de que antes era Kath.
Creo que confundo lo que siento por una y otra, o tal vez son los recuerdos, o el tiempo sin estar con una mujer, no sé. Pero no puedo con la culpa por ese instante en que la deseo, antes de recordar que es mi cuñada.
No debí pedirle que durmiera conmigo, o debí dormir yo en el sofá. Lo que es seguro es que no debí ir a despertarla así, ni sé porqué lo hice. Normalmente era Kath quien me despertaba a mí, porque ella como siempre estaba tan llena de energía, dormía poco.

Ver dormir a Elena fue demasiado, son gemelas pero en esos minutos noté un par de cosas distintas, un lunar diminuto en la comisura de sus labios, sólo una perforación en cada oreja y esa rosa. Por eso la desperté, porque ver esa rosa asomar de su ropa desarreglada, hizo que algo que no quiero sentir me recorriera. Y luego, cuando esperaba ese suave sonido de placer que hace al dar su primer sorbo de café, y para el que ya estaba preparado, me sorprende con…
-¿Todo bien?- Su voz suena un poco más aguda que la de Kath, eso también lo comencé a notar en estos días. Si al final creo que estuve 7 años ciego, como para pensar que eran iguales.
-Sí, sólo es una mañana de esas en las que dan ganas de dormir un rato más.
-Hazlo, me llevo a Rebe al parque y tienes un rato para ti, te hará bien.

Asiento, porque no encuentro mi voz cuando giro el rostro y veo sus ojos.

La escucho saludar a la vecina cuando se va con la bebé y me dejo caer allí donde estoy, sentándome en el suelo con la espalda apoyada a la pared.
Sé que me estoy aferrando a Elena y no está bien, pero no puedo evitarlo. Luego de que mi madre murió y me distancié de papá, mi vida comenzó a girar en torno a mis amigos. Cuando llegó Kath, mi mundo comenzaba y terminaba en ella, en las salidas de los 5, en nuestras excursiones, en el tiempo que pasábamos solos y en el futuro que planeaba para ambos.
Ahora siento que no encuentro mi lugar, que no encajo en ningún lado, excepto cuando estoy con ellas. Las risas de Rebe y Elena hacen que todo se desvanezca, que el dolor se aleje y me dan una fuerza increíble. Y sus miradas, el amor de los ojos azules y la paz de los de chocolate, me centran completamente, me hacen sentir que estoy exactamente donde debo estar.

Sólo han pasado seis meses.
No puedo creer que por momentos pueda sentirme feliz. Es tan injusto. Kath merece que pase el resto de mi vida añorándola, porque me amaba, me cuidaba, me hacía feliz, no es justo que yo siga adelante sin ella. Y menos aún merece que mire a su hermana de la manera en la que la miré hoy. Y lo que me hace sentir peor, es que no la miré porque se parece a Kath, en un principio sí, pero después no…
Me paso las manos por el rostro frenéticamente tratando de borrar lo que vi, o lo que pensé en ese momento. Esa pregunta que odiaba hacerme porque siempre me llenaba de culpa. Algunas veces me pasaba cuando éramos amigos y peleaba con Kath, siempre que iba a hablar con Elena, a pedirle consejo, esa pregunta se paseaba por mi cabeza una o dos veces, pero nunca le dí importancia, pero cuando lo pensé hoy fue distinto, ese "y sí" no fue como aquellos.
¿Y si hubiese elegido a Elena? ¿Y si no hubiese girado el rostro para ver a Kath?
Doy un golpe al suelo reprochándome a mi mismo permitirle a mi cerebro ese pensamiento otra vez. Mi esposa era una mujer maravillosa, de la que me enamoré con el alma entera y que me amó como nadie en el mundo. Que sean gemelas no me da derecho a creer que son intercambiables. ¿Qué clase de esposo y amigo se pregunta eso? Siento que traiciono a Kath y utilizo a Elena, sólo con ese pensamiento.
Ella merece un hombre que la ame con locura, que se pierda en sus ojos y vea todo lo maravillosa que es, merece que la cuiden y la adoren como si fuera una princesa. Ella no es el sustituto de su hermana, ni siquiera se parece tanto. Ese pensamiento me hace enfadar aún más conmigo mismo, nadie jamás podrá sustituir a Kath, no importa si es igual o no. ¿Qué rayos me pasa hoy?

Unos golpes en la puerta me sacan de mis pensamientos.
-Un minuto- Voy a buscar una camiseta y luego me fijo quien es.
-Hola- saluda Rose.- Hornee unos bollos y les traje algunos como regalo de bienvenida. Así esperas a Elena con algo rico.
-Lucen deliciosos, muchas gracias. Pero no debiste molestarte, seguro que ella desayuna algo por ahí. -Me mira como dudando si decirme lo que piensa o no.
-No peleen sin razones.- Me suelta cuando encuentra la curiosidad en mis ojos.-Mi esposo le abrió la puerta anoche y me dijo lo triste que estaba. Sólo con mirarla se nota cuanto te ama y que es una buena madre. Pero deben tenerse paciencia y cuidarse uno al otro para que funcione.
Un balde de agua helada cae por mi espalda y asiento, murmuro un gracias y la veo irse a su puerta sin tener idea de lo que acaba de decir.
Las cosas empiezan a tomar forma en mi cabeza, frases sueltas cobran sentido y creo que soy incapaz de seguir negando lo que estaba tan claro…
-Desde mi punto de vista, enamorarse es querer lo único que nunca podrás tener.
- Llevo un tercio de mi vida enamorada de alguien que jamás se fijará en mí.
-Eso es algo que yo no quiero decir, y tú no quieres saber.
-Ya era inevitable, él sabe que amo a otro
-lo intenté durante demasiado tiempo, pero uno no puede imponerle razones al corazón.
-No Damon nunca ha estado conmigo
- ni ha hecho nada para enamorarme, ni se ha dado cuenta de lo que siento. Es un buen hombre y ama a su esposa, no tiene la culpa de lo que me pasa con él.

Me la ha dicho sin decírmelo, de todas las maneras posibles. ¿O no?
Si le hablo de ello y estoy equivocado, pensará que soy un idiota. Se enojará porque se me ocurra siquiera la idea de que ella pudiera hacerle eso a Kath. Ella nunca le haría eso a su hermana, no se enamoraría de mí.
-¿Por qué no podemos elegir a quien amar?-
Ella misma me lo dijo eso no se elige…

La escucho regresar y en cuanto abre la puerta me mira a los ojos. No hay nada que decir, sabe exactamente lo que ocurre, su sonrisa se borra mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Y yo estoy pegado al piso, no sé que hacer ni qué decir.
-Perdóname, nunca quise que pasara.- Besa a Rebe y me la pasa, sin decir nada más, se va.
No logro reaccionar de ninguna manera por varios segundos, cuando finalmente salgo tras ella la veo subir a un taxi en la esquina. Mira en mi dirección y noto las lágrimas en sus mejillas, la tristeza en los ojos chocolate y como sus labios susurran un lo siento.

Esa es la última vez que la veo en un largo tiempo.

Gracias por leer y por las reviews, así dan más ganas de escribir!
Espero que les guste