Hola de nuevo volví con un capitulo nuevo, gracias por los comentarios me alegra que les guste la historia sin más retrasos comencemos. Derechos reservados por Nikelodeon.

-Isabel ¿te has preguntado a donde vamos al morir?- levante mi cabeza del libro que estaba leyendo, mientras que en mi regazo estaba cómodamente dormido Chat Noir dándome un agradable calor ese día de invierno, la mire aun cuando los años habían puesto arrugas en su rostro para mí era la mujer más hermosa del mundo, su pelo blanco corto elegantemente peinado, me sonreía tiernamente y yo le devolví la sonrisa.

-Mmm… no ¿tú sabes abuela?-pregunte emocionada ella sabía tantas cosas, siempre que le preguntaba algo ella sabía la respuesta, siempre me enseñaba cosas nuevas y la amaba por eso porque ella sabía que amaba aprender.

-No, pero me imagino como seria o por lo menos me gustaría que fuera-dijo, tomo un sorbo de té de su taza favorita adornada con rosas rosas delicadamente pintadas sobre la porcelana.

-¿Y cómo te imaginas que es abuela?-pregunte deseosa de saber su respuesta, mientras inconscientemente comenzaba a acariciar el lomo de Chat Noir provocando un ronroneo como respuesta.

-Bien imagina que al morir tu alma se separa y frente a ti hay una línea que te separa del mundo de los vivos –comenzó a contarme.

-Aja-dije aún más emocionada.

-Y tú al pasar la línea encuentras todos aquellos a quienes amas esperándote-dijo con emoción y volteo a ver la pintura del abuelo su esposo que tanto amaba, colgada justo arriba de la chimenea que ese día habían encendido para combatir el frio invierno.

-¡Eso sería maravilloso!, entonces el abuelo está detrás de esa línea esperándote -dije, ella asintió.

-Él está del otro lado de la línea esperando y cuando yo me vaya estaré esperándote- dijo y yo hice una mueca.

-No abuela ambas iremos juntas-dije determinada, recordé que a mí no me daba miedo la muerte, mi abuela me había enseñado que no había que temerle a algo que de todas maneras sucedería era como temerle al amanecer o al anochecer y no importara lo que hicieras de todas maneras ocurriría.

Ella sonrió, en aquel entonces no lo entendía, no podía imaginar seguir mi vida sin mi abuela, al imaginar mi futuro hay estaba ella, pero… solo comprendí la verdad cuando fue demasiado tarde.

-Claro mi petirrojo juntas hasta el final- respondió sonriente, sonreí aún más porque sabía que así sería, así debía ser, así tenía que ser, había sido demasiado ingenua.

Por un momento sentí una inmensa felicidad, mi abuela tomo mis manos entre las suyas, sentí su tacto cálido, suave, me sentí segura, protegida, amada, la mire sus ojos violetas iguales a los míos me devolvieron la mirada y sonrió pero no estaba feliz, no había felicidad alguna en su mirada de echo se veía sumamente triste.

-Mi petirrojo nosotros te estamos esperando al otro lado de la línea- junto su frente con la mía y cerré los ojos.

Al despertar todo lo que pude ver era oscuridad, sentí como mi corazón latía rápido en mi pecho, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, incluso aun podía sentir su calidez en mis manos incluso mi regazo aun podía sentir el peso de Chat Noir, comencé a llorar en silencio mientras me mordía las labios para evitar se escapara algún ruido, había sido tonta, ingenua, estúpida, ignorante y tan feliz, ahora nunca más volvería a sentirme así, lo supe cuando ella se fue, cuando todos se fueron y me dejaron sola, instintivamente levante mi mano hacia mi brazo derecho y toque mi tatuaje, parecieron que pasaron horas en las que solo lloraba hasta que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y pude ver mi entorno, estaba acostada en un sofá dentro de una alcantarilla viviendo con cuatro tortugas ninja y su sensei que era una rata.

Me levante apartando las sabanas mientras más lagrimas caían de mi rostro las limpie rápidamente, suspire, no podía dormir más por esta noche mire el reloj de mi celular eran las cuatro de la mañana, genial simplemente y jodidamente genial. Me recargue mientras me tranquilizaba, había soñado con mi abuela rara vez soñaba con ella y las pocas veces que lo hacía solo eran recuerdos de mi niñez duraban tan poco pero eran los que más me afectaban, su solo recuerdo era suficiente para hacer que me derrumbara, en todos los sentidos.

-Del otro lado de la línea- susurre tan bajo que apenas yo pude escucharlo. Suspire, aquí en la oscuridad me sentía cómoda, sonreí irónicamente de niña me aterraba la oscuridad, la odiaba, no podía dormir sin tener una luz encendida, pero ahora me sentía mejor así, nadie podía verme, nadie podía herirme, me podía esconder y fingir que no existía porque eso era lo que más quería ahora.

Estar con ella al otro lado de la línea.

Era ya de mañana había tomado un baño con la esperanza de que el agua se llevara mi depresión y funciono en cierta manera me tranquilizo, al salir me vestí rápidamente con el constante miedo de que alguien entrara y me viera cosa que sería sumamente incómodo, aunque fingí no notarlo, ayer había incomodado a los chicos tal vez debería entrar solo cuando ellos no estuvieran así sería mejor para todos, me puse una blusa negra con cuello en V junto con unos shorts de mezclilla, me cepille mi pelo ahora más tranquila mientras me miraba en el espejo, mi piel pálida estaba un poco más brillante por la ducha, mi pelo un poco más oscuro y mi cara, dios, desearía tener otra cara, era tan parecida a ella cuando era joven, como dos gotas de agua había dicho mi abuela pero ahora me parecía cruel, casi como un castigo, suspire y termine de cepillarme haciendo una cola de caballo alta hoy tendría mucho trabajo que hacer, Salí del baño y fui directamente a tomar algo para desayunar.

Entre a la cocina y encendí la luz, busque en las alacenas solo había condimentos, bien aquí no hay nada, me dirigí al refrigerador para mi sorpresa tampoco había nada solo una caja de pizza, la saque solo había un trozo, bueno era mejor que nada, era extraño no tenían leche o frutas ni se diga verduras, aunque pensándolo lógicamente ellos no podían tener eso porque era necesario comprarlos en la superficie, bien entonces yo iría necesitaría ir a comprar víveres aunque era buena no podía vivir solo comiendo pizza. Y ellos tampoco deberían.

Puse el pedazo en el microondas, mientras esperaba busque un vaso para ponerle agua, mientras lo hacia comencé a recordar mi abuela, suspire necesitaba controlarme no podía permitirme deprimirme y llorar, no podían verme débil ¡era una de los mejores asesinos del mundo maldición!

-Parece ser que madrugaste Isabel- una voz me saco de mis pensamientos voltee y hay estaba sensei, ¿cómo fue que no me percate de su presencia? luego la respuesta vino directo a mí, es porque él era un ninja ese era su trabajo.

-Sí, lo siento Buenos días-dije dando una pequeña inclinación, el dio una pequeña inclinación y sonrió vi como sus bigotes blancos se agitaban con el movimiento.

-No necesitas disculparte, después de todo esta también es tu casa-dijo y asentí.

-Gracias solo necesito acostumbrarme- dije mirando el microondas, trate de no mirarlo no podía dejar que el me viera a los ojos, que aun debían estar rojos por mi sesión de llanto, suspire cuando escuche sonar al microondas, saque la rebanada y comencé a comérmela, mire como sensei ponía agua en la tetera seguramente para hacer su te, lo que daría por una taza de té ahora.

-Isabel- dijo e inmediatamente voltee maldije en mi interior hora seguramente ya lo sabía.

-¿Si?-respondí, el me miro pero no pareció inmutarse, tal vez no lo había notado.

-¿Te gustaría una sesión de entrenamiento en él dojo, ahora?- me pregunto, ¿porque siempre sus preguntas me tomaban por sorpresa?, sabía que tal vez solo era una invitación para ver mis habilidades o tal vez ¿era con otro fin?

-Claro me encantaría- respondí y nos dirigimos al dojo.

Más tarde en el dojo sentí como si retrocediera en el tiempo, estaba aquí nerviosa solo que esta vez sí tendría que pelear o más bien entrenar y eso significaba que pelearía sin herirlo. Esto va a ser complicado.

Estábamos frente a frente con una saludable distancia de un metro lo suficiente como para que cada uno con un movimiento acortara esa distancia, tome aire llenando mis pulmones y relajando mis músculos, en mi mente recordé las palabras de mi antiguo maestro, un monje que creía mas en las palabras que en la violencia pero cuando debía usarla, la usaba, aunque al principio se reusaba a enseñarle a una mujer aun así me había aceptado, en ningún momento fue fácil yo me había entrenado con el fin de enseñarme a controlar mi ira, un sentimiento que me había carcomido y llevado a romper todos mis limites, limites los cuales no debía volver a romper, me había entrenado día y noche, me había roto los huesos y tendones, me había echo entrenar hasta que no podía siquiera respirar y aun así yo me levante y continuaba.

'Trata a tu oponente como si fuera más fuerte que tú'

Tome una posición defensiva sería una estupidez atacar primero y más aún cuando mi oponente sabia artes marciales, no estaba tratando con un estudiante estaba ante un maestro.

-¿Preparada?-dijo tomando una posición de ataque, tome aire por segunda vez oxigenando mi cerebro y asentí.

-Lista-respondí y expulse el aire, la pelea comenzó, el ataco y yo frene su ataque antes de que llegara mis costillas, con movimiento fluidos se convirtió en una danza perfectamente coreografiada yo ataque y el defendía, el me atacaba y yo contrarrestaba nuestros cuerpos de movían rápidos y certeros sin dejar un momento que alguno tomara un respiro ataque tras ataque, nos movíamos por el dojo conscientes del entorno, mientras peleaba sentía una extraña sensación de relajamiento poco a poco la depresión que antes había sentido parecía diluirse, con cada golpe mi mente olvidaba o por lo menos hacia retroceder cada recuerdo hasta que ya no podía pensar nada más en bloquear ataques y darlos nuestra danza continuo por lo que me parecieron minutos incluso si ya llevábamos una hora no lo notaria, en una pelea el tiempo era irrelevante.

Acababa de dar un golpe peligrosamente cerca de su cara que más tarde me arrepentiría de haber fallado, fue cuando algo largo y delgado como un látigo golpeo mi pie derecho ¿pero cómo? Su cola ¡por supuesto! ¿Cómo pude omitirlo?, mi espalda toco el suelo, esto aún no se acaba, rápidamente con mis brazos me impulse contra el suelo, di una vuelta en el aire cuando mis pies tocaron el suelo inmediatamente tome una pose de ataque, ambos nos miramos estábamos en posición de ataque con una distancia de dos metro que nos separaba, teníamos la respiración agitada y pude sentir una gota de sudor recorrer mi frente hasta mi mentón creo que necesitaría tomar otro baño después.

-Bien, creo que ha sido suficiente por hoy ¿Te sientes mejor ahora?- dijo y ya no pude más, me reí no era una risa de felicidad por supuesto, solo lo hacía para evitar gritar, él lo había sabido todo el tiempo debía ser más cuidadosa.

-Sí, gracias-dije tratando de parar de reír, no le pregunte como sabia o como supo cómo hacerme sentir mejor simplemente dejaría esto como un misterio, por ahora.

-Me alegra, que te ayudara a desahogarte siempre que te sientas así puedes venir y entrenar- respondió posando su pata o ¿mano? En mi hombro, baje la mirada asintiendo.

-Yo… gracias, generalmente no tengo con quien desahogarme-respondí.

-Puedo ver porque, al igual que tu ha pasado tiempo desde que pele con alguien tan equitativamente, posees buenos reflejos, velocidad y talento para el combate además movimientos que nunca antes había visto-

-Bueno es porque me eh entenado en distintas artes marciales, ser asesina y viajar…tiene sus ventajas-solté una pequeña risita nerviosa, el asintió.

-Ya veo posees un gran repertorio además puedo ver que eres de las que aprenden rápido así que ¿Te gustaría aprender ninjutsu?-me quede sin palabras, lo mire y casi estuve a punto de entrar en su mente para saber en verdad si estaba bromeando o no.

-¿Esta seguro, de querer enseñarme ninjutsu? Es decir…no me malinterprete estaría honrada de aprender y que me enseñe pero está seguro de ¿enseñarme a mi… una… asesina un arte tan antiguo como ese?-pregunte ya cuando pude volver a hablar.

-No veo nada de malo en enseñarte incluso aunque seas una asesina yo te veré como mi estudiante nada más y nada menos y si eso no te convence en algún momento pelearas contra Destructor si decides aprender ninjutsu tendrás una ventaja sobre el sabiendo ya los movimientos y técnicas que él puede utilizar-

Tenía sentido si lo decía de esa forma, incluso sonaba como la única opción viable mientras destructor no estuviera, podía entrenar y tener un armas más a mi disposición, el tiempo estaba corriendo y si quería utilizar esa arma necesitaría aprender a usarla. Era una ventaja que no podía tirar por la borda él tenía razón, estábamos en guerra eso solo significaba que quien tuviera más armas ganaría y para nosotros perder seria perder nuestro mundo.

-Entiendo, si no tiene ningún inconveniente me sentiría honrada aprender ninjutsu, sensei- me incline aceptando su oferta para volverme su aprendiz.

-Y será un honor ser tu maestro-respondió inclinándose.

Cuando volvimos a levantarnos me sentía algo feliz ahora podría aprender nuevas técnicas de combate y sobre todo había algo que hace tiempo me tenía con una duda incluso antes de ser una asesina, las técnicas de los ninjas me parecían fascinantes y tener la oportunidad ahora de aprenderlas me hacía sentir como una niña otra vez.

-Bien, ahora Isabel debo advertirte te exprimiré tanto física como mentalmente-dijo completamente serio.

-No se preocupe porque yo no soy de las que se rinden y además aprendo rápido- respondí ambos sonreímos aceptando el reto que esto supondría.

Después de otra sesión de entrenamiento enseñándome rápidamente lo básico, sensei me pidió que lo acompañara y eso hice, me guio a donde se encontraban los cuartos de sus hijos había en el lado izquierdo cuatro habitaciones mientras que en el derecho tres y seguimos hasta derecha en la última que tenía una puerta de metal, en el camino me había explicado que tenían una habitación que era realmente grande, incluso tenía un baño propio.

-¿Y porque está desocupada tiene algo malo?-pregunte.

-No en realidad solo necesita un poco de mantenimiento, pero la razón es otra-respondió, abrió la puerta mostrándome que si era grande no tanto como mi antiguo departamento pero era lo suficiente espaciosa para mis libros, armas, muebles entre otras cosas.

-¿Y cuál es?-pregunte mientras sensei prendía una pequeña bombilla que colgaba del techo.

-Mis hijos, cuando eran más pequeños se pelaban contantemente por esa habitación por ser la más grande al final para evitar más disputas decidí convertirlo en una bodega, aquí guardamos algunas armas y los adornos de navidad entre otras cosas más.

Asentí mirando todos los objetos guardados, algunos estaban envueltos para evitar que el polvo los dañara otros eran juguetes viejos y rotos, incluso había un pequeño árbol de navidad, luego mire las paredes que tenían fisuras, en algunas partes la pared había comenzado a res quebrajarse, no era nada que un poco de cemento y sellador no pudiera solucionar, incluso encontré una puerta donde se supone debía estar el baño. No era mucho trabajo en realidad con unos dos días podía tener este cuarto listo para mudarme.

-Vaya muchas gracias-dije acercándome más a una fisura que tenía una pared a mi lado, no era profunda debía tener unos tres centímetros nada serio.

-En el transcurso de estos días podemos despejar la habitación para que por lo menos poner una cama donde puedas dormir-

-No se preocupe para hoy despejare esta habitación y comenzare a repararla mañana-dije emocionada, mientras comenzaba a levantar algunos juguetes.

-¿Estas segura? Son muchas cosas ¿no necesitaras algo de ayuda?-dijo sensei mirándome levanto su ceja mientras me veía ir de un lado a otro separando por categorías las cosas. Le sonreí asintiendo.

-No se preocupe yo me encargare de todo, además ahora tengo algo en que ocupar mi tiempo- respondí sin dejar de ordenar las cosas.

-Ya veo, entonces te dejo si necesitas ayuda no dudes en pedirla-dijo mientras asentía y salía del cuarto.

-¡Si, gracias! no se preocupe-respondí, tarde media hora en acomodar todo en cinco pilas ordenas y en un rincón había acomodado las armas que encontré para luego dárselas a sensei, ahora venía lo divertido.

Me concentre en las pilas y las levante forme un circulo invisible a su alrededor para evitar tirar algo, ahora todo flotaba a unos metros del suelo y salí de cuarto vi que los chicos estaba entrenando en el dojo, era la oportunidad perfecta seguí mi camino mientras que una hilera de cosas y cachivaches me seguían en fila india, camine hasta la salida más cercana abrí un poco la tapadera, rápidamente con la mente abrí los contenedores de basura y envié las cosas directo a los contenedores, una vez hecho esto volví a la alcantarilla, sonreí ahora necesitaba ir a la superficie a comprar algunas cosas, salí del cuarto y busque en mi maleta, tome mi celular y marque un número.

El timbre sonó varias veces y escuche una voz algo escandalosa pero femenina.

-No puedo creerlo Shadow querido, cuanto tiempo sin escuchar de ti-dijo en ruso con un timbre emocionado y al mismo tiempo seductor, suspire, mi celular estaba conectado a mi casco por lo tanto en todas mis llamadas mi voz sonaría como como el masculino e intimidante Shadow y no como Isabel.

-Dasha, cuanto tiempo-respondí en ruso, Dasha una de los contrabandistas más grandes del mundo por no decir la más importante, si eras un asesino debías conocer su nombre porque tarde o temprano ocuparías sus servicios, ella trasportaba de todo y para todos, ella no tenía limites o amenos esos era lo que la ponía más en riesgo trabajaba tanto para el gobierno como para asesinos, mafiosos o cual quiera que pudiera pagar su servicio, cuando la conocí debía admitir que me había sorprendido un poco, era una belleza rusa en toda su palabra, era alta, rubia, ojos verdes y labios rojos como la sangre, era hermosa y ella lo sabía, utilizaba su belleza para hacer tratos tanto con hombres como mujeres ella no se cohibía con nadie, pero ella era fría como el hielo cuando de negocios se trataba tenia clientes habituales pero eras realmente afortunado cuando eras su favorito y yo por un accidente había caído en la lista de sus favoritos o mejor dicho los que tenían acceso a servicios especiales.

-Así que dime querido ¿a que se debe tu llamada?-

-Necesito tus servicios-

-Eso ya lose tontito, ¿acaso ya quieres que te de mi servicio especial?-suspire, el recuerdo vino a mi rápidamente en ese momento desee no tener memoria fotográfica, no es que fuera un recuerdo desagradable pero si fue algo incómodo muy incómodo.

El día en que me gane estar en la lista de favoritos, estaba en Brasil donde me habían contratado para matar a un traficante que se estaba volviendo bastante poderoso y la competencia no podía permitir eso y ¿quién mejor que un asesino para solucionar el problema?, ese día acababa de matar a la cabeza del cartel, cuando una guerrilla se desato, en mi carrera por salir de ahí me topé con Dasha que estaba acorralada contra la pared por un hombre y un cañón en la frente, en ese momento no sabía quién era pero actué y con un disparo en la cabeza el hombre cayó al suelo, le dije que me siguiera y ambos salimos ilesos, más tarde descubrí quien era ella cuando llamo a su gente para que la recogiera todo iba bien, hasta que ella me pidió que fuera a su oficina, en ese momento mi mente estaba ocupada en que tal vez por el rescate me daría dinero o tal vez simplemente me debía un favor ambas eran igual de buenas, me habrían puertas a muchas posibilidades pero no esperaba que esa posibilidad se abriera ante mi cuando entro vestida únicamente con una bata negra trasparente, en ese momento entendí cuál era el servicio especial.

-Temo que voy a tener que declinar otra vez Dasha-respondí.

-Oh tan puro y casto, Shadow sabes si no fuera porque me salvaste la vida me sentiría ofendida, pero por ti hare una acepción- respondió alegremente.

-Y te lo agradezco-

-¿Y dime que puedo hacer por ti?-

-Eh mandado unas coordenadas con tu secretaria, necesito que trasportes todo menos lo que hay en el ropero quémalo, tíralo véndelo lo dejo a tu elección-

-Oh ya veo… ¡Oh! Paris, entonces te vas a mudar mi Shadow ¿dime a donde te envió la mercancía?-

-New York-

-¿Qué? ¡New York! ¿Dejaras a Paris por New York?-dijo un tono indignado, suspire nuevamente.

-Así es, eh decidido vivir aquí por un tiempo-

-Bien, lo hare pero solo porque eres mi favorito y también hay otras coordenadas ¿acaso hay algo más que quieras transportar?-

-Sí, está en una bodega ten cuidado al transportarlo-

-Ya veo, muy bien tu mercancía llegara en tres días, enviare a mi equipo inmediatamente te veo en tres días mi Shadow-

-Hasta entonces Dasha- ambas colgamos al mismo tiempo, tres días tenía que tener todo listo era poco tiempo pero podía hacerlo ahora tenía que ocuparme de otro asunto si iba a estar aquí tenía que tener también una nueva identidad, abrí de nuevo mi celular y busque en la lista de contactos. Marque.

-¿Si, quien habla?- la voz ronca y serena de un chico francés sonreí probablemente sería la última vez que hablaría en francés en un largo tiempo.

-Shadow, necesito una identidad, es para una chica-

-¡Wow! tranquilo viejo, también me da gusto volver a escucharte si tan solo tus pedidos no me dieran dolor de cabeza-

-Perdona no tengo mucho tiempo y desde cuando te doy dolores de cabeza siempre te pago-

-Sí, es solo que tus pedidos exprés me dejan noches sin sueño pero no me quejo la paga lo vale y ahora dame los detalles ¿cómo quieres tu papeleo, clásico o Premium?-

-Gracias Adrien, quiero el Premium, para una chica, edad 15 años, europea, necesito acta de nacimiento, pasaporte, certificado escolar y lo clásico-

-Vaya otra noche sin dormir y ¿algún nombre en específico?-

Me quede congelada, un nombre, generalmente dejaba que el eligiera no me importaba el nombre que llevara mi pasaporte porque sabía que era falso, igual que todo lo demás, tal vez por una vez llevar mi nombre verdadero no sería tan malo.

-Isabel-

-Bien y que tal te suena Isabel Nightingale suena bastante europeo ¿no? Jajajaja, ignora la risa fingida el café está acabando conmigo-

Repase el nombre con el apellido no sonaba mal incluso era un poco irónico, sonreí.

-Si suena bien, ¿para cuando puedes tener los papeles?-

-En dos días los tendrás y ¿te los mando a donde siempre?-

-No estoy en New York cuando los envíes mándame las coordenadas para ir por ellos-

-¿New York? Muy bien eso es nuevo pero no me quejo, espero mi dinero ya en mi cuenta y si me disculpas tengo trabajo que hacer- colgó y suspire mientras sonreía parecía que todo marchaba perfectamente, escuche como la puerta del Dojo se abría mientras lo acompañaba el sonido de los chicos riendo, cerré mi celular preparándome para el abrazo de Mikey estaba comenzando a acostumbrarme.

-¡Buenos días Isa!- dijo sonriente.

-Buenos días para ti también Mikey- respondí sonriéndole.

Más Tarde

Después de volver a comer pizza, tome mi casco y lo inspeccione cada semana le daba un chequeo para asegurarme que funcionara correctamente pero el problema ahora era que no tenía las herramientas para trabajar, recordé que Donni tenía un laboratorio tal vez podía pedírselas a él. Tímidamente camine hasta el laboratorio me pare en la entrada, suspire, tranquila solo pídele las herramientas con naturalidad que no se note que no tienes mucho contacto social, no repitas lo mismo que paso con Leo.

Al recordarlo sentí vergüenza, bien respira y actúa normal, abrí la puerta de metal, mire el gran espacio iluminado por lámparas que colgaban del techo, muchos escritorios de diferentes formas y tamaños, posters de la figura humana y de tortuga, tubos de ensayo acomodados, era un laboratorio en toda su palabra combinado con un taller mecánico y justo en el centro completamente ajeno a mi presencia o a todo, estaba Donni mezclando lo que parecían unos químicos en un tubo de ensayo.

Camine hasta situarme a su lado, con mi casco debajo de mi brazo derecho, me aclare la garganta, espere que volteara pero no lo hizo, al parecer no me escucho, sí que estaba concentrado así levante mi mano libre y le toque ligeramente el brazo pero la respuesta fue que Donni dio un pequeño grito de sorpresa volteo tan rápido que casi tira los químicos con los que estaba trabajando pero logro mantener la compostura, suspiro aliviando al ver el líquido aun en los tubos y después volteo a ver la causa del susto en pocas palabras a mí.

-¿I-sa? ¿Qué haces aquí? es decir…hola-dijo mientras sonreía tímidamente colocando los tubos de ensayo a salvo en el escritorio.

-Perdona no quise asustarte-respondí rápidamente volviendo a sentir vergüenza.

-No me asuste solo….me sorprendiste-respondió pasando su mano por la nuca, ahora que podía verlo mejor él era muy alto tanto que tenía que voltear mi cabeza para verlo a la cara o tal vez yo era muy baja y lo que pude ver eran unos lindos ojos café que estaban adornados con ojeras causadas por el cansancio.

-Un así perdón, casi tiras por mi culpa los químicos con los que trabajas-

-¡Oh eso! no te preocupes nada se rompió después de todo-

-Es un alivio- respondí y ambos nos quedamos en un silencio incomodo al parecer no era la única con problemas sociales aquí lo cual me dio cierto alivio.

-¿Y dime que es lo que te trae al laboratorio?-pregunto Donni rompiendo el silencio.

-¡Oh, sí! perdón solo quería pedirte prestadas algunas herramientas para mi casco necesito hacerle un chequeo- dije mostrando mi casco Donni lo miro ahora interesado.

-Claro están en aquella esquina junto al escritorio y ¿te molestaría si lo inspecciono?- dijo apuntando al escritorio y luego mirando mi casco mientras sonreía. Mire hacia la dirección y luego a mi casco no vi ningún inconveniente en que examinara mi casco.

-Gracias y toma es todo tuyo- le tendí el casco y él lo tomo emocionado casi parecía un niño al que le dabas un juguete nuevo.

Me dirigí hacia la esquina mientras lo hacía pude ver mejor el laboratorio y al pasar por el escritorio vi una colección de fotografías que colgaban de la pared, me detuve al verlas, no es que la las imágenes fueran espectaculares de echo parecían bastante normales pero fue el sentimiento que me dio al verlas lo que me hizo detenerme.

Familia, alegría, esperanza y… ¿amor? Justo en la esquina había una fotografía con un marco rosa adornado con un par de corazones en la imagen estaba Donni sonriente empujando a una chica pelirroja en un columpio ambos se veían felices pero, pude ver que la alegría de Donni era diferente a la de la chica, era una felicidad que antes ya había visto, acaso Donni estaba…

-¿Encontraste las herramientas?-la voz de Donni me devolvió al presente.

-Oh perdón, es solo que me quede viendo las fotografías- respondí mientras rápidamente iba por las herramientas al encontrarlas las tome y al voltear vi que Donni también se había quedado viendo las fotografías sonreía al pasar su mirada por cada una de las fotografías hasta que llego a la fotografía de la chica pelirroja fue cuando su sonrisa se volvió dolorosa como si le quemara verla incluso puede ver algo de tristeza en sus ojos, suspiro.

Sigilosamente me situé a su lado, tal vez solo debía fingir no haber visto nada o ¿era mejor sacar el tema a flote?... si, esa no era una opción viable por ahora, yo era una desconocida para el para ellos, aunque también había personas que se sentían mejor al contarle sus problemas a extraños y solo había una forma de saber si Donni era uno de ellos, tome aire, solo se delicada pero réstale importancia.

-La chica es linda-dije como si hablara del color de la pared, el volteo a verme algo sorprendido. Le sonreí mientras acomodaba las herramientas en el escritorio.

- Si, lo es-respondió con seguido con un profundo suspiro, ¿y ahora? ¡Mierda me había quedado sin opciones! ¿Ahora que le decía?, ¿le preguntaba por ella o simplemente dejaba el tema estancado? ¡Esto era complicado! Inmediatamente recordé que Mikey había mencionado que tenían una amiga humana llamada Abril, entonces la chica de la foto era Abril.

Y Donni debía tener sentimientos por ella, lo mire el aun miraba absorto la foto.

-La amas-solté y rápidamente me arrepentí, eso no era de mi incumbencia, maldita sea, incluso estaba la posibilidad de que estuviera equivocaba pero algo dentro de mí me decía lo contrario, tome aire esperando su respuesta.

-¿Tan obvio es?- respondió avergonzado mientras pasaba su mano por su frente bajando por su cara y volviendo a su lugar, solté el aire aliviada y le sonreí.

-Solo un poco- respondí y el soltó un gemido y volvió a su escritorio y se sentó en la silla giratoria ahora podía ver el cansancio que tenía incluso aunque fuera alto ahora se veía pequeño.

- No le veo nada de malo-dije tranquilamente sin delatar lo nerviosa que estaba con esto, era como caminar por terreno minado con una sola palabra podría herirlo.

-¿Enserio? Incluso aunque ella sea un chica y yo…un fenómeno, ¿estaba bien que sienta esto por ella?-dijo la palabra fenómeno muy bajo para evitar que alguien que no fuera yo la escuchara, de inmediato me enoje, incluso aunque yo tuviera forma humana, no lo era, al igual que ellos era una mutante aun cuando ellos no lo supieran, pero me controle y suavemente toque su mano.

-No te desprecies a ti mismo de esa forma, tú vales más que muchos humanos y además eres probablemente el chico más listo con el que me haya topado- dije suavemente mientras lo miraba a los ojos, ambos nos miramos por un momento y vi en sus ojos algo de alivio.

-Gracias, supongo que si una chica como piensa eso lo tomare en cuenta-respondió ahora más aliviado mientras me devolvía mi casco.

-Tranquilo, recuerda cuando tengas un día negativo, solo elévalo al cuadrado, así terminara siendo positivo-dije sonriente mientras tomaba mi casco. ¿A qué se refería a una chica como yo?

-Buena broma-dijo mientras reía. Ambos reímos ahora sentía que el ambiente se había alivianado y ambos volvimos a nuestro trabajo.

-¿Y dime como se conocieron?-pregunte mientras quitaba el cristal para llegar a los circuitos centrales.

-Es una historia larga-respondió, ¿debería presionarlo? O tal vez…

-Fue el primer día que salimos a la superficie…-dijo mientras agitaba circularmente los químicos en los tubos de ensayo, estaba sorprendida no esperaba que me lo contara amenos no por ahora, pero guarde silencio y escuche durante su relato, no pude evitar sonreír de como Donni describía a Abril, le decía sin darse cuenta nombres como princesa y chinchilla, me dijo sobre como secuestraron a su papa el Kraang y gracias a eso comenzaron a conocerse y Donni se enamoraba cada día mas de ella, entonces me di cuenta de que no se trataba de una simple atracción adolecente y de que si la amaba de verdad, se preocupaba por su bienestar, sus sentimientos la amaba tanto por su exterior como por su interior y no puede evitar querer que ella aceptara el amor de Donni, pero… no podía meterme en eso así que seguí escuchando a Donni que parecía ahora más a un Víctor Hugo describiendo a la Esmeralda, seguí trabajando mientras escuchaba palabras de amor de un chico profundamente enamorado a su primer amor.

¡Uf! Gracias por leer y creo que les debo una disculpa ya que salí de vacaciones, ahora vuelvo más bronceada :) y con muchas ganas de escribir, gracias por la espera hasta pronto.