CAPITULO 6 (PARTE I): Yōta.
-Hmm…-se quejó. Giró todo su torso hacia su izquierda haciendo un gran estiramiento y al palpar las sabanas percibió que aquel costado estaba completamente vacío-. Este hombre está perdiendo sus facultades de vago… Otra vez se volvió a levantar antes que yo-sonrió-. Hoy es el último día que me puedo levantar temprano, es domingo y libro… Pero mañana a primera hora me toca currar para la Hokage… Esto va a ser muy problemático… ¿No crees Shikamaru?-dirigió su vista a la puerta riendo.
-Así que ya estás despierta…
-Mis ojos están abiertos, mi mente aun no ha regresado a tierra, haha. Si necesitabas coger algo de la habitación deberías haber entrado sin más, sabes que no me despiertas ni con tus ronquidos.
-¡Oye, yo no ronco!
-Lo sé, pero adoro esa cara que se te pone cuando te enojas, pequeñín.
-Tsk…-se sonrojó-. ¿Porque no levantas ese hermoso trasero de mi confortante cama y desayunas?
-¡Qué descarado!-se sobresaltó. La pereza se le fue de golpe y se puso en pie sobre el suelo-. ¡A que hombre se le ocurre comentar la belleza de un trasero frente a la dueña! ¡Y no tengo hambre…! Son las once de la mañana, ya comeré sobre las dos lo que haya.
-La confianza da asco, ¿verdad?-rió a carcajadas-. No te enojes... Es un cumplido.
-¡¿Es que como todos los demás solo te fijas en esas cosas? ¡¿No puedes mirar hacia otro sitio?-se encaminó malhumorada hacia él.
-No me obligues a responder a eso…-dijo divertido saliendo por completo de la habitación.
-¿Qué demon…? ¡¿Te levantaste con ganas de guerra, Nara Shikamaru?-lo detuvo agarrándole un hombro y haciéndolo girar sobre sus pies.
-Con muchas ganas de guerra…-recalcó el "muchas". Aquella mueca de rabia que surgía en su rostro femenino en aquellas ocasiones lo hacía enloquecer.
-¡Pues déjame que te diga que tú tampoco te quedas corto con ese traserito de jovenzuelo que tienes!-gritó.
-¡Hahahaha! Justo lo que quería de ti; lo que había planeado desde un principio. ¡Tú eres la descarda!-la señaló-. ¡Al parecer tú también te fijaste en lo que no debías, princesa! Tu orgullo te ha hecho meterte en un juego y has perdido. Deberías controlar esas reacciones que tienes frente a según que palabras… No puedes ganarle a mis jugadas-comentó altanero.
-¡Eso es juego sucio! ¡Tsk…! ¡Qué molesto…!-lo soltó empujándolo fuertemente. Hizo amago de caminar hacia la cocina pero algo la detuvo. Sintió sus brazos sobre sus hombros y su barbilla sobre su cabeza.
-¿Vas a enfadarte con tu mejor amigo?-susurró en su oído-. Vamos, Temari… Tú misma dijiste que confiabas en mí porque podías estar en ropa interior sin preocuparte de que pensara en cosas indecentes, y esa no era más que la razón por la cual podíamos ser mejores amigos.
-¡Precisamente!-se giró hacia él rodeando su cuello-. ¡Los mejores amigos no se miran el culo!
-Independientemente de que seamos mejores amigos, somos dos sexos opuestos, quieras o no, hay una cierta atracción física… He ahí porque dijimos que éramos más que amigos pero menos que una pareja, algo como amigos con derecho a roce. ¿No fue eso lo que dijiste? Deja de pensarlo todo. Siente. No estamos haciendo nada malo, con estos gestos-acarició su espalda-. Simplemente nos demostramos el amor que nos tenemos el uno al otro. Lo mucho que nos necesitamos.
-Si, supongo que me pasé un poco…-lo apretó contra ella-. ¿Me perdonas?-murmuró besándole desde la oreja hasta la mejilla.
-¿Es que acaso tengo otra opción?-se estremeció.
-No, sintiéndolo mucho no la tienes-mordió su barbilla y seguidamente su labio inferior. Fue ella la que cogió la iniciativa e introdujo su lengua en su boca. Tras un par de segundos de juego, cortó rápidamente aquel beso y se marchó sonriendo pícaramente-. No te quedes ahí parado y vístete. Hay un lugar al que quiero que me lleves-le guiñó el ojo.
-Qué flojera…
-¡Jovencito…!
-Hai, hai, ¡gomen…!
-¡Con un solo hai es suficiente!
-Tsk… Mendokusai.
-¿Cuándo me dirás a dónde vamos?-resopló Shikamaru.
-Ya casi llegamos. Parece mentira que no lo sepas siendo tú el que vive en Konoha.
-Conozco Konoha, pero desconozco en qué demonios estás pensando.
-¡Aquí!
-¿Aquí? ¿Por qué? Quiero decir…
-¿Están en casa, no?
-Supongo.
-¡Onegaaaaaaaaaaai!-alargó la vocal "a" mientras subía sus manos entrelazadas a la altura del pecho haciendo un puchero.
-Que si, que si, vamos allá… Pero no se que pretendes viniendo aquí.
Shikamaru se puso delante de ella. Tocó al timbre con suma pereza y tranquilidad.
-¡Un momento, ya va!-se oyó la voz de una mujer desde dentro. Sin apenas tener que esperar mucho, la puerta se abrió.
-¿Shik…?-se sorprendió-. ¡Shikamaru! No te esperaba por aquí, ¡qué sorpresa!
-Perdona por no avisarte, mamá. La verdad no tenía intención de venir, ella es la que me ha traído aquí.
La rubia salió de detrás de la espalda del moreno cabizbaja.
-Buenos días, Yoshino-san-hizo una reverencia.
-Temari, querida…-musitó Yoshino. Su semblante entristeció recordando el momento en el que la hizo hurgar en sus recuerdos del pasado-. Yo…
-Yoshino-san, si he venido aquí es principalmente para pedirle disculpas. Perdóneme por haberle hecho presenciar esa escena, no fue mi intención hacerlos sentir incómodos. Los impulsos y la necesidad de desahogarme le ganaron a mi fuerza de voluntad. Quiero hacerle saber que me siento muy mal por haberla preocupado. Y me gustaría que cambiara esa expresión en su cara por una amplia sonrisa, ¿va?-ella misma hizo el ademán que quería que imitara.
La mujer la cogió súbitamente y la oprimió contra su propio cuerpo. Con la impresión de aquel fascinante perfume envolviéndola en un abrazo increíblemente afectuoso su mente se turbó y por momentos le pareció verse entre los brazos de su propia madre. Temari la estrechó con más fuerza tratando de hacerle saber lo mucho que agradecía el gesto.
Se separó sonriendo, satisfecha, y los invitó a pasar. Ambos se adentraron en la morada.
-¿Y papá?-preguntó Shikamaru.
-Salió hace un rato… Supongo que estará por el bosque del clan.
-Ya veo. Pues en ese caso iré a buscarlo-miró a Temari-. ¿Estarás bien aquí sola con mi madre?
-¿Y por qué no iba a estar bien? ¿Qué insinúas Nara Shikamaru?-dijo enrabiada Yoshino.
-N-no, n-nada en absoluto-contestó temeroso.
Temari rió divertida.
-Estaré bien, Shikamaru, no hay problema.
-Bien, en ese caso, vuelvo en un rato-se despidió y salió por patio.
Las dos mujeres fueron al salón.
-Vaya, veo que Shikamaru tiene un cariño ligeramente especial hacia ti.
-¿Hacia mi?-se extrañó-. ¿Qué le hace pensar eso?
-Pues… digamos que la manera en la que se ha preocupado de dejarte aquí sola… Y el hecho de que os fuerais hace un par de días tras haber cenado también implica lo acongojado que se encontraba de que te sintieras mal. Jamás había actuado así. Debes ser alguien bastante importante para que deje su vagancia a un lado para pensar en lo mejor para ti.
-Si… Supongo que si… Bueno, es mi mejor amigo. Es el único que lo sabe todo de mí y me conoce realmente.
-Oh, ¿entonces solo es tu amigo?
-¡Si! ¡Claro que si! Cielos, todo el mundo igual…
-¿Os lo dicen mucho?
-A menudo… Siempre creen que somos pareja, pero en realidad no es nada de eso… Digamos que nos tenemos un afecto… Diferente. Nos unen unos estrechos lazos debido a que nos conocemos a la perfección y por eso estamos tan unidos… Nos compenetramos como anillo al dedo.
-Ya veo…-puso una mueca maliciosa-. ¿Qué te parece si te descubro aun un poco más del mundo en el que vivía y vive mi hijo?
-¡¿De verdad? ¡¿Me lo enseñaría?
-Si, por supuesto, me va a matar… Pero es que me caes bien. En su habitación hay cosas muy curiosas que mucha gente desconoce… De esta manera podrás decir que lo sabes todo de él-la agarró de la mano y se la llevo escalera arriba.
-¡Genial!
En el bosque, dos hombres de altura a la par y coleta alta se acercaban a la casa seguidos de un pequeño ciervo.
-Así que has venido porque Temari te ha arrastrado hasta aquí con el propósito de disculparse con tu madre-posó una mano sobre el lomo del animal.
-Exacto.
-Lo que hay que ver, ya no nos quieres, te tienen que obligar personas ajenas al a familia para que vengas a vernos.
-Papá...
-Era broma, hijo, era broma... Por otra parte... Vaya… Esta chica es una caja de sorpresas, ha venido aquí expresamente a disculparse con Yoshino?
-Ni que lo digas. Si, al parecer se sentía mal.
-Tal para cual; tu madre igual.
Ambos callaron y miraron a puntos en la nada. Un silencio incómodo que llevo a Shikamaru a encontrarse entre recuerdos e imágenes que divagaban por los rincones de su mente y se reproducían tal visión de diapositivas.
-¿Te gusta?
-¡¿Q-qué...?
-Que si te gusta Temari… No te hagas el sordo y me hagas repetir las cosas.
-¡¿Q-qué dem-? ¡NO! Papá, ¿es que no sabes hablarme de otra cosa? Joder, siempre estás igual.
-¡Venga, que somos hombres! ¡Te conozco, aunque no lo creas! ¡Y también conozco los síntomas de estar enamorado!
-Tsk…
-¿No me vas a contestar?
-¿Qué quieres que te diga?
-La verdad.
-¿Qué verdad? No hay ninguna verdad. No sé si me gusta o no me gusta, aun no he sido capaz de ordenar todos lo que siento en esta cabeza.
-¿La has besado?
-¡¿QUÉ?-gritó desconcertado.
-¡No grites! ¡Qué irritante eres, hijo! Es una pregunta bien simple, no hay nada que esconder, Shikamaru, tarde o temprano me acabaría dando cuenta.
-Hmp…-soltó una bocanada de aire. No se daba por vencido, utilizara las armas que utilizara-. Si… Si lo hice.
-¡¿EN SERIO?-chilló Shikaku-. ¡Qué orgulloso estoy de ti, hijo mío!-lo agarró por el cuello llorando estilo anime.
-Ahora el que grita eres tú-chasqueó la lengua.
-¿Cuántas veces la has besado? ¿Cómo fue?-entrevistó.
-No lo sé, unas… tres veces… Quizás cuatro. Te lo contaré en tal caso más adelante, por el momento ya hemos llegado. Y no somos más que amigos así que no inventes cosas, ¿entendido?
-¡P-pero hi-
-Cállate de una vez. Qué padre más pesado me ha tocado soportar.
Percibieron las voces de dos mujeres que reían descontroladamente.
-¡Qué cosita!-sin necesidad de esfuerzo alguno, el sucesor del clan reconoció la voz de Temari. Y es que se había vuelto una melodía absolutamente inconfundible para sus oídos.
Shikamaru abrió la puerta corrediza, fisgón. Ambas dirigieron la vista hacia el recién llegado. La rubia rió nuevamente con más fuerzas.
-¿Qué es tan gracioso?-curioseó el joven moreno.
-¡¿Shikamaru, por que no me habías enseñado nunca antes esto? Hahaha, ¡de bebé eras muy tierno!-su dedo índice apuntó hacia el televisor. Él entendió en seguida por que ese alboroto. Su madre le estaba enseñando una cinta de cuando Shikamaru estaba aprendiendo a caminar. Se podía observar como a pequeños y torpes pasitos el pequeño se dirigía hacia su padre y éste lo abrazaba complacido, orgulloso de los avances, con un amor del que nadie se atrevería a dudar jamás. Apagó de mala manera aquella caja tonta que lo estaba avergonzando sin ser ella la culpable.
-¡Mamá!-la delató.
-¡No pude resistirme a enseñárselo!
-¡Sabía que no podía dejarla a solas contigo!
-Venga, Shika, si eras muy lindo-restregó su moflete con el suyo, como cuando un gato desea ser acariciado, sin poder controlar lo divertido que le parecía.
-¡Tssssssk…! ¡Problemática!
Temarí paró en seguida centrando su atención en Shikaku que estaba en el patio con el pequeño animalillo.
-¡UN CIERVO!-corrió hacia el exterior.
-¡Espera Temari el ciervo no conf-
Se detuvo Shikamaru al ver que la alimaña se dejaba abrazar y hacer por sus traviesas y suaves manos de mujer.
-¡Kyaaaaaaaaa, kawai!-le acarició las mejillas al venado-. ¿Por qué te han traído estos hombres hasta aquí, hermoso?-le hablaba-. Eres un chico bueno, por lo que veo, ¿verdad?
-Vaya… Parece que a Yōta le agradas-se puso en cuclillas Shikaku para estar a la altura de la joven.
-¿Huh?
-Verás, no es muy común que un ciervo del clan Nara se deje acariciar por un desconocido, mucho menos siendo la primera vez que lo tratas-acarició el lomo del animal-. Jamás había visto a Yōta tan receptivo, es un cervatillo bastante antipático con los que no son del clan. Al parecer tú eres la excepción, Temari.
-¡¿En serio?-se emocionó-. ¡Qué bien! ¡Qué feliz soy!-agarró de nuevo al animalito del cuello y lo besó-. ¿Te agrado?-éste le lamió la cara y ella rió exageradamente.
-Increíble, tiene que ser una broma. ¡Me costó mucho que ese bicho no me pateara al verme!-exclamó Yoshino.
-Sí, absolutamente increíble-secundó su hijo absorto-. Papá ya deberías hacer que fuera con la manada.
-Sí, ya me lo llevo.
-¡No! ¿Ya? ¿Tan pronto? ¡Quería acariciarlo un rato más!-bufó.
-¡Oh, venga Temari…! ¡No seas boba!-reprochó Shikamaru.
-Puedes venir cuando quieras, hermosa-sonrió Shikaku ofreciéndole la mano para levantarse.
-A-ah, gr-gracias…-se sonrojó. Shikamaru era la viva imagen de su padre. Jamás pensó que un hombre de su edad pudiera atraerle mínimamente, pero estaba claro que Shikaku era un macho sorprendente, y Yoshino probablemente la mujer más afortunada del momento… Aunque ella se atrevía a decir que iba por el mismo camino si seguía de esta manera con el "bebé llorón".
Después de despedirse de Yota, Shikaku y Temari entraron de nuevo en la casa.
-¿Temari-san, hijo, vais a quedaros a comer?-preguntó la ama de casa.
-Hmm… No sé si Tem-intentó hablar Shikamaru siendo interrumpido por la rubia.
-¡Me encantaría! ¡Después de la última noche que cené en su casa no he podido dejar de pensar en sus apetecibles recetas, Yoshino-san!
-¡Qué chica más encantadora! ¡Eres un amor, Temari-san! ¿Te parece si esta vez me ayudas y de paso te ofrezco algo de picar y de beber?-la cogió de la muñeca levemente y arrastró entre las profundidades de aquella cocina.
-¡Perfecto! ¡Me muero de hambre!-percibieron a lo lejos los dos varones la voz de la rubia.
-Parece que se llevan bien, ¿eh, Shikamaru?
-Eso parece. Quien me iba a decir que mamá se iba a portar tan bien con Temari-dijo Shikamaru con la mirada perdida hacia el lugar por donde se habían esfumado-. O con alguna otra mujer que entrara en nuestras vidas…
-Por lo que he podido percibir tu madre ve a Temari como la hija que nunca tuvo-apoyó la mano en el hombro de su primogénito y próximo heredero-. Lo de Yota ha sido extraordinario. Esa mujer es algo paranormal.
-Si, es más o menos lo que le he dicho a mamá.
-Debe ser una señal, ¿no crees?-le guiñó un ojo su padre.
Como respuesta obtuvo un leve sonrojo del azabache.
-No pienso meterme en tu juego, papá…
-Lo sé, pero tarde o temprano tendrás que soltarlo todo por esa boca que te ha dado la vida-rió-. Anda, vamos a echarles una mano, al menos pongamos la mesa.
-Mendokusai…
Pasaron toda la comida entre bromas y grandes sonrisas. Comer con la familia Nara le estaba resultando una afición que la distraía increíblemente bien. Yoshino y Temari pasaron la tarde hablando de "cosas de mujeres", como ellas gustaron de llamarlo. Y Shikaku y Shikamaru se entretenían con cualquier cosa, como jugar al shogi, e incluso de vez en cuando se metían en la conversación, aunque eso luego podía implicar que se llevaran un fuerte coscorrón por parte de ambas damas. Yoshino disfrutó de la presencia de aquella chica, y le cogió un estrecho afecto rápidamente, de manera que ésta última acabó contándole gran parte de sus vivencias. Pero como cuanto mejor te lo estás pasando, más de prisa pasa el tiempo, éste se les echó encima y Shikamaru y Temari se dieron cuenta de que debían partir al hogar para cenar algo rápido de hacer y así poder descansar, puesto que el papeleo los esperaba impacientemente sobre la mesa del escritorio de la Torre Hokage a primera hora de la mañana siguiente.
-¡Ha sido una tarde fantástica, y la comida estaba deliciosa, como de costumbre! ¡Muchísimas gracias!-hizo una reverencia antes de tomar el camino de retorno junto a Shikamaru.
-Nos vemos-se limitó a decir el vago. Se dio la vuelta y caminó junto a Temari.
-Es una mujer perfecta, a pesar de tener tres años más que él. ¿Qué me dices Shikaku?
-Que estoy totalmente de acuerdo contigo. Sería interesante que terminaran juntos.
-Es genial, realmente no pensé que pudiera llevarme así de bien con alguna de las "amigas" de Shikamaru. No creo que ella solo signifique eso para él y viceversa... Pensé que todas serían unas arpías cuyo único cometido era arrebatármelo de las manos, que siquiera merecerían el amor que él pudiera darles, sin embargo…
-Temari tiene algo que te hace quererla.
-Justo. Es lo que Shikamaru necesita, una verdadera mujer, que lo espabile. No esas niñatas que se pasean por la aldea y se dedican a flirtear…
-Si esto sigue así, nuestro hijo acabará cual perro manso a pies de su señora… Como a mi me pasó contigo.
-¡¿Qué insinúas?-lo encaró con un visible enfurruñada.
-Que me volviste loco en su momento, y esa demencia aun me dura, por mucho que pasen los años. Que no podía negarme a ti y siempre me encontraba a tu merced-la agarró y besó de forma posesiva pero dulce. Yoshino correspondió automáticamente, ella era una mujer de carácter, y si, recordaba perfectamente lo mucho que se hacía de rogar con los hombres, pero Shikaku… Shikaku. ¿Qué mujer podía negarse a semejante ejemplar? Rompieron el enlace de sus labios y manteniéndose a poca distancia, Shikaku más que hablar susurró-. Creo que eso es precisamente lo que le pasará a él. Aun así, el destino se hará cargo de poner las cosas en su sitio y de dar a cada uno lo que se merece. Lo único que nos queda por hacer es sentarnos y mirar cual espectadores miran una función. No obstante, si nos piden ayuda, se la daremos.
-Si, tienes razón… Eso es lo más sensato en estos momentos-opinó dándole un lento beso de esquimal a su marido, para después posar sus labios sobre los suyos por un instante.
Cerraron la puerta de la entrada y se retiraron pacíficamente, sin despegarse el uno del otro, manteniéndose en calor, rememorando viejos tiempos en los que ellos también habían querido ser ilusos y negar sus sentimientos y atracciones.
¡Fiiiiiiiiiin! Hahahah
¿Qué tal? Espero que bien... Aunque parece que únicamente escribo para Umeki D:
Siguiente capítulo:
No juegues con fuego si no quieres quemarte.
En fiiiiiiiiiiiiin... No hay nada más que decir, hasta el próximo capitulo.
PD: lo siento por haberlo subido tarde, no he tenido mucho tiempo T.T
