Cuarto de Takuma y Nathan
El sol estaba por salir y en los dormitorios de la Clase Nocturna sus habitantes se preparaban para dormir.
- ¿Qué me ocultas? – preguntó Nathan a su compañero de habitación.
- Nada, ¿Por qué? – dijo nerviosamente el rubio vampiro. Si bien no le gustaba ocultarle cosas al demonio que tuvieran que ver con Akemi-san sabía que si le contaba era muy probable que el lobo enrabiara y matara a medio clan vampírico.
El Lancaster estrechó los ojos desde su posición acostado en la cama, Takuma ocultaba algo lo sabía por su olor. Estaba intranquilo y nervioso. El demonio observó atentamente como el rubio cerraba las cortinas del gran ventanal que había entre ambas camas para luego acostarse.
- A mi no me engañas – repuso mientras posaba sus azulados ojos en los verdes del vampiro – puedo saberlo por tu olor, acabas de mentirme – afirmó y Takuma sabía que estaba acorralado, no pensaba que el azabache supiera de su estado de ánimo con sólo olfatear su esencia.
- Ayer durante el receso Cross nos llamó – Nathan asintió, ya lo sabía – y bueno ahí hablamos de ciertas cosas que tengo prohibido contarte – ambos estaban recostados mirándose fijamente, el demonio pudo percibir que el otro no mentía.
- Déjalo, me enteraré de todas formas luego – repuso – seguro dijeron que soy una bestia sin corazón, bueh tal vez sea verdad – comentó restándole importancia.
- ¡No es así! – gritó el rubio sentándose en la cama, su grito sorprendió al ojiazul – lo que pasó no fue tu culpa, tu si tienes corazón – dijo el rubio muy convencido.
- Te equivocas, yo no tengo corazón… - murmuró el demonio y se volteó dándole la espalda al vampiro, Takuma suspiró tristemente y volvió a recostarse, al cabo de varios minutos el vampiro se encontraba dormido.
D-Wolf se levantó de la cama y fue a tomar su uniforme blanco, sin hacer ruido se metió en el baño y cerró la puerta. Comenzó a desvestirse y cuando se encontraba con el torso desnudo se acarició una gran cicatriz en el pecho, donde debería latir el corazón. No le había mentido a Takuma, él no tenía corazón. Lo había perdido hace mucho, ese momento era uno de los pocos recuerdos sobre Alyss que le daban miedo.
Un Nathan con el mismo aspecto del actual se encontraba tumbado sobre una gran mesa de piedra blanca, tenía una herida muy grave en el estómago y en la yugular, la sangre se esparcía por toda la mesa dejando líneas carmesíes que terminaban manchando el pulcro suelo de mármol blanco. El joven veía todo borroso y sentía mucho dolor. Sin saber como una figura estaba frente a él mirándolo con una sonrisa. La joven tenía el cabello largo y blanco, sus ojos eran de un celeste hielo y llevaba un vestido blanco, iba descalza.
Nathan la miró pero fue obligado a cerrar los ojos debido a un fuerte dolor de cabeza. Varias imágenes y voces pasaban por su cabeza sin que él las pudiera distinguir. Oía el llanto de una mujer y una niña que sollozaban un nombre "Gabriel". ¿Quién era Gabriel? O mejor aun ¿Quién era él? ¿Qué hacía ahí?
- No te preocupes – dijo dulcemente la chica mientras posaba una de sus manos en la mejilla del chico – pronto dejarás de oír y ver esas cosas sin sentido – volvió a decir con voz dulce. Nathan vio como alzaba su brazo derecho y luego lo incrustaba en su pecho, el joven gritó de dolor pero nadie vino. La chica le sonrió con locura y luego apretó su mano, la sangre brotaba rápido del pecho y mareaba a Nathan y su vista se desenfocaba más. La muchacha sacó la mano ensangrentada y luego apretó lo que tenía en ella.
- Ya no necesitas esto – dicho la chica apretó más fuerte y lo que había en su mano estalló salpicando sangre por todos lados. La joven pasó sus brazos por el cuerpo del chico para incorporarlo un poco – cuando despiertes todo será muy diferente, mi segundo demonio – dicho esto lo soltó y el cuerpo de Nathan cayó inerte sobre la mesa, el chico ya no se movía y sus ojos estaban sin vida, apagados, muertos.
Nathan sacudió la cabeza, ciertamente ese era el peor recuerdo que tenía de Alyss. Aun recordaba el dolor lacerante que sintió cuando Alyss le arrancó el corazón junto con sus memorias de su otra vida. Si no hubiera sido por la Primer Alice, Rose, seguramente se habría mantenido apartado de Alyss luego de su renacer. Suspiró mientras salía del edificio, se dedicaría a vagar por ahí hasta la hora de clases, tal vez buscaría un conejo blanco para perseguirlo un rato.
Cuarto de Kaname y Zero
Zero estaba en la habitación que compartía con el purasangre revisando el diario e intentando traducir lo que decía con ayuda de vario libros. Kuran le miraba aburrido desde su cama, era más que obvio que traducir todo el diario le tomaría mucho tiempo, y tampoco era fiable que Kiryu lo tradujera bien.
-¿Quieres que te ayude? – le preguntó al cazador – terminarías antes.
- ¿Y qué puedes hacer si hay partes que no puedes leer? – dijo mordazmente Zero – necesitas tener sangre Kiryu para poder leerlo todo.
Kaname abandonó su cómodo lugar en la cama para acercarse al escritorio donde Kiryu tenía varios papeles esparcidos. El cazador le miró de reojo pero después le ignoró, el vampiro castaño aprovechó eso para acercarse demasiado al cazador. Lo rodeó con los brazos y apoyó su mejilla contra el cuello del cazador.
- Si necesito sangre Kiryu en las venas para poder leerlo, eso sería muy fácil de arregar – dijo suavemente al oído del cazador para después lamerle el cuello. Zero al instante se tensó, desde que Shizuka le mordió de manera inconsciente desarrolló un miedo a ser mordido y más por un purasangre – o tal vez podrías transcribir el diario para que después yo pueda traducírtelo – sugirió el purasangre – obvio que luego quemaríamos las hojas que transcribieras.
- Si acepto, ¿te alejas? – preguntó el cazador y el vampiro asintió inocentemente – bien, pero nada de contacto físico – Kuran aceptó de mala gana y liberó al cazador de la presa de su abrazo. Ya encontraría una manera de acercarse al Kiryu pero por ahora se contentaría con ayudarle a buscar una forma de domar a su demonio.
Cuarto de Yuuki y Ruka
La princesa purasangre se encontraba llorando en brazos de la noble, ayer por la noche había ido a ver a Yori pero esta no quiso hablar con ella y mandó a su compañera de cuarto a decírselo. ¿Por qué Yori-chan no quería hablar? ¿No la había aceptado a pesar de ser vampiro? Y esa chica, Anabelle Darrieux, le daba la misma sensación de desconfianza e intranquilidad que sentía cuando Nathan andaba cerca. Incluso su olor era raro, ¿qué era esa chica y qué había pasado con Yori? Yuuki se contaría en la noche a su hermano, pues a esta hora debe estar durmiendo y ella no quería molestarlo.
