Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son de Meyer. Ideas, sacadas del tema Snow - Red Hot Chilly Peppers y Snow (manga). Mía, solo es la historia. :)
Pairings: Edward/Bella
Warning: Puede haber leguaje adulto.
Summary: Bella Swan es una joven que ha nacido con una disfunción en su corazón, tiene sus días contados. Pero, una noche de invierno, un angel de la noche se le cruza en su camino y ella comienza a ver un brillo de esperanza en su vida, muy a pesar de los deseos de ese ser con colmillos afilados y sed de sangre. AU y un poco de OoC.
Capítulo VII: No sólo existen vampiros
- Oye Bella, sobre nuestra salida…
- ¡Oh! ¿Lo decías en serio? – pregunté confundida.
Jacob sonrió y me entregó un papel doblado.
- Puedes venir acompañada, si es que no confías en mí – comentó despreocupado y luego se echó a andar-. Hasta mañana.
- Adiós.
Abrí lo que me había dado y resultó ser una invitación para una fiesta de apertura. Era del nuevo club que se habría en Seattle, había escuchado algo sobre él.
Medité unos momentos lo que me dijo Jacob. "Puedes venir acompañada". ¿Le molestaría que lo invitara? ¿Aceptaría él? Bufé y negué con la cabeza. No tenía forma de saber a menos que fuera a preguntarle.
Caminé hacia el estacionamiento y Alice me esperaba allí, junto al auto de Jasper. Fui hasta ellos y saludé al rubio y a mi hermana.
- Me crucé con Edward, parecía que tenía prisa – comentó Alice extrañada-. Me dijo que no podría alcanzarnos, así que llamé a Jazz.
Asentí sin ganas y luego miré a Jasper.
- ¿Te molestaría dejarme en la casa de Edward?
- Para nada – miró a mi hermana-. ¿Qué dices?
Les eché una mirada furiosa. ¿Acaso se creían que era una niña? ¡Dios! Había estado conviviendo con un vampiro el último mes y ellos se creen que podría estar en peligro porque él tenía prisa. Si tan sólo supieran que ya había lo había estado…
Alice se encogió de hombros.
- No creo que haya problema alguno.
Los tres nos subimos al coche y, tras indicarle el camino hasta la casa, marchamos hacia allí. Finalmente, luego de diez largos minutos llegamos. Me bajé del coche y los saludé.
- Vayan, luego me iré.
- Si necesitas que te venga a buscar…
- Si, Jazz, lo sé – interrumpí.
Dicho aquello, el auto salió pitando hasta que desapareció de mi vista.
Me giré a ver la casa. Era prácticamente una mansión, y eso que la casa de los Cullen era enorme. Parecía un castillo sacado de un cuento de hadas, pero el propietario, según él, sería el mounstro del relato.
Inspiré hondo y caminé por el sendero hasta el porche de la casa. Una vez allí, toqué la puerta.
Creía que iba a esperar una eternidad allí, mas en un parpadeo la puerta estaba abierta. Di un paso hacia el interior de la casa y me encontré con su pétreo cuerpo detrás de la puerta. Tragué saliva de manera pesada, intentando aclararme la garganta.
- ¿Te molesta si paso?
Edward tenía el ceño fruncido, pero en seguida lo suavizó y me sonrió amorosamente. Se corrió de la puerta y me dejó pasar, cerrándola detrás de mí. Ambos nos encaminamos a la enorme sala, la cual estaba decorada con muebles del renacimiento. Nos sentamos en un sillón de dos cuerpos e inmediatamente Edward me atrajo a su cuerpo, abrazándome por la espalda y sentándome en su regazo.
Lo sentí respirar contra mi cabello y comencé a relajarme.
- ¿Se puede saber a qué has venido? – preguntó Edward-. Creí que estabas escandalizada con mi comportamiento.
Me reí, aunque no tenía ganas.
- No estaba escandalizada, Edward. Sólo no quería que te pusieras en evidencia – le aclaré-. No quiero imaginarme qué hubiera pasado si hubieras sido tú mismo…
Edward me hizo girar sobre él y me obligó a mirarle a los ojos.
- Lo hubiera golpeado, si. Pero nunca me pondría al descubierto.
Asentí.
- Y con respecto a porque he venido – hice una pausa-. Me dieron invitaciones para ir al nuevo club de Seattle, y me gustaría saber si te gustaría acompañarme – lo último lo murmuré, aunque sé que lo oyó.
Lo meditó unos momentos antes de volver a hablar.
- ¿Quién te dio las invitaciones? – preguntó con una ceja alzada.
No pude evitar sentir el calor agolpar mis mejillas, así que bajé la cabeza avergonzada.
- Bella…
- Jacob.
Escuché su mandíbula cerrarse fuertemente, aunque no lo vi, sabía que estaba tenso, con el ceño fruncido y sus labios formando una sola línea.
- Ni de coña.
- ¿Por qué? – tartamudeé-. ¿¡Por qué no!? Será divertido, dicen que es impresionante.
- ¿Va él?
- Si. Pero, Edward, ven. Por favor.
Edward me dejó en el sillón suavemente, se paró y me dio la espalda.
- Ve. Ve con él, deberías.
Me quedé perpleja. Sus palabras no mostraban ninguna emoción y eso sólo provocaba que me sintiera aún peor que culpable y despechada.
- Edward, ¿no vendrás? – pregunté dolida-. Entonces yo me quedaré…
Él volvió a mi lado y me acarició la mejilla.
- No seas boba, ve. Aún no me siento muy a gusto con tanta gente. Ve con Alice, seguro que ella desea ir.
Asentí y él me besó la frente. Luego me llevó hasta mi casa y no se quedó, cosa extraña para el resto. Pero yo sabía que él necesitaba estar solo, no lo deseaba, sólo tenía que hacerlo.
El resto de la semana pasó sin ningún sobresalto. Alice había aceptado gustosa el acompañarme, así que fuimos el jueves al centro comercial a comprar nuestros atuendos del otro día.
Edward volvió a ser el mismo, pero yo tenía la leve sospecha de que se debía a que Jacob no se me había acercado ningún otro día.
Finalmente, llegó el viernes a la noche y Jasper nos llevó hasta el club. Dijo que a las dos de la nos pasaba a buscar y nosotras no pusimos resistencia. Hicimos la fila para entrar. El lugar se veía reluciente y genial. Era la primera vez que iba a uno, dado que el hospital no me lo permitía mucho. Una vez que entramos, me dediqué a buscar a Jacob. Miré por todo el lugar, aunque no lo había encontrado.
- Vamos, Bells, debe de estar bailando.
Miré a Alice y asentí a la vez que sonreía. Mi hermana se veía preciosa con ese vestido negro ajustado. Yo en cambio me había puesto unos jeans negros con una camisa roja cuadrille. Caminamos por el club hasta que encontramos una mesa libre. Nos sentamos allí y volví a buscar a Jake.
- Voy al baño y regreso, ¿si? – me comentó Alice.
Asentí levemente y me paré para dejarla pasar. Unos minutos después sentí una presencia detrás de mí, y realmente me incomodaba. En algún momento, una mano se posó en mi hombro y no pude evitar pegar un salto.
Escuché una risa grave y recién ahí me di cuenta de quién era mi acompañante.
- ¡Jake!
- Bella, que gusto que hayas venido - comentó sonriente.
Me paré y él me besó la mejilla a modo de saludo. El roce de sus labios quedo impreso en mi piel como si me hubiera quemado. Cuando me repuse, lo observé. Vestía unos jeans azules raídos, junto a una camiseta blanca ajustada al cuerpo.
- ¿Por qué tan desabrigado? ¡Podrías enfermarte!
Jacob rió y noté vibrar su cuerpo.
- Es ropa cómoda, además no me enfermo con mucha facilidad.
- ¿Y eso por qué? – cuestioné incrédula.
Me sonrió y me apartó un mechón de pelo de la cara.
- Hay cosas que es mejor no saber.
Asentí sin comprender.
- Oye, vamos a caminar, hay un apartado que dicen que es genial.
- De acuerdo.
Nos pusimos en marcha y cruzamos por el medio de la pista de baile. Caminamos por un estrecho pasillo, el cual dio con una sala vacía. No sé porqué, pero comencé a sentirme un tanto incómoda con él a mi lado.
Me apoyé contra la pared y me dediqué a observar. Había algo en el lugar que no me hacía sentir bien, y menos junto a Jacob. En algún momento, mi vista quedó bloqueada con su cuerpo, y temblé ante su cercanía.
- Me gustas, Bella. Me gustas mucho – susurró en mi oído.
Temblé, y no lo hice por satisfacción. Algo de Jacob no me había gustado. Quizás porque sus brazos me parecían jaulas o porque sus ojos, ya de por sí negros, se notaban aún más oscuros.
- Jake – murmuré y sé que mi voz tembló.
Su cara se acercó a la mía y me besó. Conté los segundos mentalmente. 1, 2, 3, 4, 5… Hasta que su cuerpo, de repente, se alejó de mí.
- No vuelvas a tocarla - siseó.
- No te entrometas, Masen.
- Tú no me dirás lo que debo hacer, chucho – masculló-. Sé lo que eres. ¡Vamos, pelea como es debido!
Me sentía exenta de la escena, como si no estuviera allí. Pero si estaba, y lo vi todo. La manera en que se desafiaron, la frialdad de Edward, el asombro de Jacob, y como este último, de forma imprevista, y delante de mí dejó de ser humano.
En ese momento, en el lugar que antes ocupaba un joven, se encontraba un enorme lobo, con pelaje largo de un tono marrón rojizo, como el de su piel. Era increíblemente enorme y amenazante.
Edward sonrió.
- Bella, nunca te olvides que no sólo hay vampiros y humanos, sino hay otros que son licántropos.
Miré incrédula lo que ocurría a mí alrededor e intenté procesar la nueva información. Edward me tomó en brazos y me sacó a velocidad vampírica del lugar, llevándome a salvo a su casa.
Una vez instalados, encontré nuevamente mi voz y junto a ella millones de preguntas.
- Edward, quiero que me lo cuentes todo – solicité.
- De acuerdo, Bella – suspiró abatido-. Te contaré todo lo que quieras saber.
Nuevo capítulo!!
¿Qué les pareció el capi? Sinceramente odio el personaje de Jacob (seguro lo notaron en otros fics y como lo marqué en el capi anterior) AHora ¿que sera lo que cuente Ed? ¿Le contara sobre el? ¿Quieren saber quien lo convirtio y como? ¿Que pasara con el triangulo Ed/Bella/Jake?
Espero que les haya gustado :)
Críticas, rosas, tomates, maldiciones, todo por un comment!
