Título: ¿Se necesita decir más?
Fandom: Chrno Crusade.
Claim: Chrno/ Rosette Christopher.
Géneros: Drama, Romance, Comedia.
Clasificación/Advertencias: T. Posible lime y mucha miel sobre las heridas. Para los hipersensibles: Necesitarán un café amargo, una caja de Kleenex y una pastilla para el dolor de cabeza.

Capítulo: 08 – 30.

Disclaimer: Chrno Crusade no me pertenece es de Daisuke Moriyama. La tabla (ilusoria) pertenece a la comunidad de LJ 30 vicios.
Summary: Hazle creer que no lo quieres, para que él no se vea obligado a olvidarla a ella… Hazle creer que ella ama a otro para que no tenga que amarte a ti… Y sigan engañándose mutuamente.

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#009. Engaño mutuo.

Porque lo quieres.

Naturalmente es así, desde que tenía doce años o sería más oportuno decir desde que lo conoció. Aún recuerda el aura melancólica que le envolvía por aquel entonces y sus ojos rojos cargados de tristeza, se le hacía difícil mirarle a la cara porque el nudo de su garganta se acrecentaba cada vez que veía el semblante solitario y taciturno.

Sabes que ella es parte de él tanto como él de ti.

Lo acepta, tanto como que ella no es Magdalena y no lo será. De hecho lo único que ellas tienen en común es a él. Ella dio el tiempo de su vida por él aunque ya sabía que eso era inevitable, Chrno le ha contado con algo de culpa, y Rosette se pregunta si ella la vio con él. Y si también vio que Rosette le daría su tiempo por Joshua, quizá María Magdalena la considere egoísta.

Y no quieres que se vea obligado a olvidarla por ti, porque eso no le haría feliz. ¿Te hace feliz a ti?

Nuevamente puede recordarle, sentado como de costumbre en un tronco viejo a la orilla del lago. El viento soplando y desordenando sus cabellos violáceos. La mirada cálida y la voz intensa cuando relataba sus aventuras. Las risas suaves y tranquilas cuando Joshua o ella misma se quedaban sin respiración. La mirada dulce junto al tono de voz reprochante que le pide cordura. Pero luego los bordes de aquellas imágenes se deshacen dejando la viejo Chrno, el que lucía desconfiado cuando aparecieron en la tumba de Magdalena y se le parte el corazón.

No, se responde a sí misma.

Un sonido la distrae, el sonido de su nombre pronunciado por sus labios. Queda unos minutos más en silencio, disfrutando de la suavidad y dulzura con la que él lo repite pero esta vez también hay preocupación en esa voz; eso la despierta completamente.

Lo mira.

─Es pastel ─dice él llanamente. La mirada azul pasa de sus ojos al pastel, y del pastel a sus ojos, lo recibe con cierta vacilación. Él frunce el ceño y pregunta con reproche. ─ ¿Rosette?

Sonríe a modo de disculpa y murmura algo parecido a 'debo cuidar la línea Chrno' pero se come el pastel cuando él intenta replicar la estupidez de sus palabras y ella suspira dispuesta a dejar de lado la conversación con su conciencia pero a hacer fluir nuevamente el engaño…

Chrno se remueve inquieto en el asiento, por alguna razón cree que ella le oculta algo. A Rosette jamás le ha preocupado algo tan estúpido como 'la línea' se sorprende ante el tono displicente que usa con la palabra. De hecho está acostumbrado a que ella arrase con todo lo que sea dulce.

Suspira, así es ella y así la quieres.

Se detiene preguntándose en que momento ha pasado a admitirlo. Siempre fue consciente de ello pero jamás lo había mencionado con tanta soltura, ni siquiera en la privacidad de sus pensamientos. De hecho a él le agrada pensar que ella gusta del ministro Remington, aunque Rosette asegura que es pasajero Chrno se descubre pensando en lo que implicaría si fuera cierto.

Su salvación.

Sencillo como eso. Es estúpido pensar que ella podría quererlo, se siente estúpido de pensar eso. Y muy egoísta, porque su corazón tamborilea cuando intuye que ella lo quiera y a la vez se queda estático del puro terror. No es como si a las personas que tengan pactos con demonios les vaya de las mil maravillas, lo sabe por experiencia.

Pero la amas y temes enfrentar al destino una vez más. Es lo que menos desea.

Encarar su rostro pálido y tomar sus manos frías. Encontrar su mirada azul medio vacía y sus parpados cuasi cerrados, sentir su cuerpo lánguido y más manejable que de costumbre. Que su mano se cierre sin fuerzas en torno a la suya mientras en un susurro cortado le da las gracias por conocerlo y con una sonrisa débil pronuncie lo que egoístamente añoró oír tanto tiempo, el segundo antes de que la tensión de su cuello se acabe para dejar caer la cabeza hacia atrás con soltura…

Para que finalmente sus ojos entreabiertos lo miren sin ver y su mano cuelgue paralela al suelo, ya sin vida.

Al final si es como dijo ella, no quieres sentir porque no deseas herir a nadie.

Especialmente a Rosette, corrobora resueltamente.

Prometiéndose que hará lo posible ─léase, no intervenir─ para que ella entregue su corazón a otro que no sea él. Y como el destino tiene sentido del humor, en ese momento Rosette se prometía que no lo obligaría a olvidarla, para hacerlo feliz.

Ambos intentando disfrutan de aquel 'hazle creer que no lo/a amas'

Sin llegar a comprender que eso sólo sería su momentáneo… engaño mutuo.