¿Qué le había pasado a Zelgadiss? ¿De verdad había sido él el de la idea? Zelgadiss nunca… ¡era muy difícil! Por lo visto no imposible… quizá porque allí podría encontrar alguna pista para su cura.
Es cierto que era un lugar alejado de la gente. La excusa del quimera había sido que no podían estar a la intemperie. Allí tendrían comida, un techo… pero eso no quitaba que a Lina y a Amelia les sonara extraño que esta idea surgiera de Zelgadiss. Gourry, como siempre, sólo seguía a Lina hacia donde fuese.
Así partieron. Iban a un remoto y alejado complejo de aguas termales. Se divertirían, sí. Sin embargo, no se relajarían tanto, pues no sabían cuándo el enemigo podría volver a aparecer. Tampoco quedaba muy lejos. Ellos llegaron a la anochecer de ese mismo día.
-Señorita Lina, -preguntó Amelia - ¿no cree que deberíamos haberle comentado a Filia que nos íbamos?
-Mmm… puede ser. Bien, de todas formas, ya se enterará…
Luego de cenar en el lugar, chicas por un lado y chicos por el otro, fueron a darse un baño en las aguas termales.
Rei volvía a no sentirse bien. Ella lo atribuyó al momento, el cansancio, el estar en ese mundo con el Caos. Pensó que un poco de relajación quitaría ese malestar.
Por su parte, Gourry y Zelgadiss miraban el cielo estrellado mientras disfrutaban de la cálida sensación que el agua brindaba.
-Zel… - llamó su atención el rubio espadachín.
-¿Sí? – Abrió los ojos el quimera.
-Fue una gran idea venir hasta aquí…
-¿Lo crees? A decir verdad, pensé en este lugar por estar lejos de las ciudades. Además, me gustan las aguas termales: le hacen bien a mi piel.
-Ya veo. – Luego de unos minutos de silencio agregó – Esas muchachas son buenas personas. Lina se está divirtiendo mucho.
-Sí, a pesar de la situación. También Amelia ha encontrado a otra princesa con quien hablar.
-¿Tú crees que se aproxime un gran peligro?
-No lo sé. Espero que sea algo fácil de resolver… que no traiga grandes consecuencias.
-Sí, puede ser…
Aquella noche había terminado tranquila, al menos en aquel lugar. Algo más lejos, Filia había sentido algo similar a lo que Rei. Por su parte, ella no respondió del mismo modo. Decidió hacer lo que hace mucho no hacía: una predicción. Quizá ya su don se había desvanecido, aunque no perdería nada con intentarlo…
Durante toda la noche estuvo probándolo. Se encontraba agotada, no sólo porque no había dormido, sino porque lo que había estado haciendo le quitaba mucha energía. Ya el amanecer se acercaba, cerró los ojos, se concentró como lo hacía en el templo y comenzó a escribir. Cuando finalizó, abrió los ojos y leyó lo que decía. La escritura correspondía a la utilizada por los dragones. Lo que decía era:
"La luz y la oscuridad se unirán para destruir los mundos."
Filia estuvo sentada unos cinco minutos intentando de descifrar el porqué de esa frase. Muchas ideas volaron por su cabeza: quizás esas niñas no eran quienes decían que eran o la pelea con aquella mujer no traería más que desgracias.
-Sea lo que fuere, ¡tengo que hablar con la señorita Lina! – Así, la dragona se decidió a salir a buscar la hechicera. Por supuesto, antes de salir, le pidió a Gravos que él y Jillas cuidaran del huevo del dragón antiguo.
Fue lo más rápido que pudo hacia el hotel donde se estaban alojando. Le sorprendió enterarse que no se encontraban más allí. Salió a la calle y se sentó:
-¿Qué voy a hacer? ¿Por qué no me avisaron? ¡Tengo que encontrarla y decirle lo que averigüé!
-No veo el por qué perder la calma… ¿quién iba a decir que un día precisarías mi ayuda? – Ese demonio agobiante había aparecido otra vez para molestarla.
-¿Y por qué necesitaría de tu ayuda?
-Porque no sabes dónde están Lina y los demás y yo sí.
-Bien, te felicito. Lo averiguaré por mis propis medios… - se paró la dragona – los buscaré yo misma. No necesito ayuda de un demonio oportunista, una ba… - un dedo de Xellos sobre su boca la había callado. Sonrojada, retrocedió.
-No está bien que una exsacerdotisa use ese vocabulario. Y, antes de que contestes, déjame comentarte algo: ellos nos están más en el pueblo. Sé que estarás preguntándote en este momento por qué no te avisaron que se iban…
-N-no es de tu incumbencia…
-Yo creo que no te necesitan. No debiste haberte involucrado desde el primer momento.
-Yo… ¿no me necesitan?
-No, sino te hubiesen comentado qué harían. Ahora bien, ¿qué querías decirle a Lina?
-No… no lo recuerdo…
-¡Oh, vamos Filia! – Al no contestar y sólo mirar al piso Xellos decidió volver a tomar la palabra. – Qué fácil eres, Filia. Aún sigues creyendo las bromas de un demonio…
-¿Bromas? – La dragona levantó la vista.
-Se fueron. Ya sabes cómo son de olvidadizos. ¿Realmente creías que no les sirves?
-Pero…
-Filia, te desconozco. Por lo visto sigues siendo una pequeña dragona egoísta. – Levantó vuelo. – Ah, no sé qué estoy haciendo aquí. Estoy perdiendo mi tiempo…
-¡Aguarda! – Ordenó Filia con los ojos rojos de ira. - ¡No te volverás a mofar de mí! Tengo que encontrar a Lina. ¿Dónde está?
-Mucho mejor. – Sonrió Xellos descendiendo frente a ella. – Antes, dime, ¿qué quieres decirle?
-No caeré en tus trampas otra vez. Tarde o temprano te enterarás de lo que quiero decirle. Sin embargo, sin la información que yo preciso, no abriré la boca.
-¡Me sorprendes Filia! Negocias casi como yo. Veo que me idolatras secretamente. – Sonrió socarronamente el demonio.
-¡Déjate de idioteces y habla! – A Filia se le había salido la cola.
-Bien, tranquilízate. Se fueron al complejo de aguas termales que está a unos kilómetros de aquí. Pensaban que era mejor que los atacaran allí: recuerda que, en teoría, su objetivo principal sería Sailor Moon. De esta forma, no le harían daño ni a este pueblo ni a otros.
-Mmm… no es muy lejos. ¡Iré volando!
-Pero… si nos teletransportamos llegaremos más rápido…
-No voy a teletransportarme contigo. Adiós. – Filia se transformó y se fue volando.
Xellos, que por supuesto no iba a quedarse con los brazos cruzados, voló hacia donde se encontraba la dragona. Le dijo:
-Por o menos, deberías agradecerme.
-Ah, sí, claro. Gracias.
La indiferencia de Filia lo estaba sacando de quicio. Decidió hacer otra cosa: desapareció y apareció sentado en el cuello de la dragona.
Ella, al sentirlo, le ordenó que se bajara. Como no podía ser de otra forma, él no lo hizo. Por ello, Filia se dio vuelta. Xellos, que casi se cayó, la tomó del cabello. El dolor porque le tiraban del pelo hizo que Filia se tambaleara en el aire y chocara con una montaña. Ante el impacto, volvió a su forma humana y descendió inconsciente.
El demonio, que estaba observando desde el aire, no tuvo más remedio que salvarla.
Ya en el piso, la recostó pero seguía en estado de inconsciencia. Meditó unos segundos, su cara se iluminó y desapareció. Al regresar, el demonio le echó un balde de agua fría encima. Filia despertó al instante.
-Veo que funcionó. – Rió Xellos.
-¡Así no se despierta a una dama! – Le gritó la exsacerdotisa secándose el vestido.
-¿Una dama? Yo no veo ninguna por aquí… - la dragona fruncía el ceño - ¡oh! Ya veo… querías que te despierte como a la Bella Durmiente, ¿verdad?
-¡Suficiente! – Sacó su maza y amenazó con pegarle.
-Bien, basta de bromas. ¿Eso, no? – El demonio la atajó. – Como te dije antes, será mejor teletransportarse, ¿no crees?
-Puede ser… - Filia bajó su maza. Si volvía a volar, Xellos terminaría haciendo lo mismo…
-Bueno, toma mi mano, mi querida Filia. – Dicho esto, extendió su mano hacia ella.
-No te tomaré de la mano. – Se negó.
-Como quieras. Pero tendrás que tomarte de mí de algún lado… - abrió uno de sus ojos.
Ella acercó dubitativa una mano y sólo apoyo un dedo sobre uno de sus hombros.
-¿Qué más da? – Comentó el demonio tomándola de la muñeca y teletransportándose.
Ya en el lugar y luego de soltar a su acompañante, ella se quejó:
-¿Por qué agarraste mi muñeca? ¡No quiero que me toques!
-¿Ah, no? ¿Y cómo crees que te salvé mientras caías?
-¿Me tocaste? – Filia se ruborizó. - ¡Oh, no! ¡Quizás hasta me abrazaste! ¡Atrevido! ¡Sinvergüenza! ¡Oportunista! ¡Hentai!
El demonio no quería escucharla más y miró hacia el paisaje. Lo que vio hizo que abriese sus ojos y pusiera una mano en la boca de la dragona para callarla. Lo logró. Filia miró a su alrededor y no pudo creer lo que veían sus ojos: el complejo termal estaba destruido. Peor aún, una horrible risa se mofaba de ello en el cielo: era el Caos.
