Disclaimer, nada es mío, no gano nada escribiendo estas líneas.
VIII. Aclarando las cosas.
- ¿Podemos hablar?- le pregunto tímidamente.
Un momento, James Potter, tímido, no Merlín. Eso era el fin del mundo. Supo, entonces, que al atravesar esa puerta, algo cambiaria. Algo pasaría. Y lo único que pudo hacer como respuesta fue decir solamente dos palabras. Algo así como un alakazam!
- Déj vu- susurro ella.
La puerta de roble se abrió a la par, dejando ver los inmensos sillones frente a la chimenea. Preparados para una ardua charla.
Lentamente pasaron por la puerta. Se dirigieron a los sillones. James con un extremo cuidado se sentó en el diván, ella atino a ayudarlo, pero cuando se acerco, el con una seña le dijo que no hacia falta. Y así se quedaron un minuto en silencio. Solo se oía el crepitar de la chimenea, las maderas explotando por el calor. Ella se removió inquieta en el sillón, ver como el fuego se consumía en brasas no era lo más interesante del mundo. Miro a James, el fuego se reflejaba en sus gafas y en sus ojos. Le daba un aspecto distinto. La luz que proporcionaba, hacia que su piel brillara de un exquisito color dorado. Era hipnotizante. Como estar en un trance. Cuando el movió la cara para mirarla, instantáneamente se despertó de ese estado, y volvió a ver el fuego.
- Perdón- dijo casi en un inaudible susurro.
- Yo solo me percate que había dicho algo, escuche un murmullo, estaba tan centrada en mis pensamientos que no lo entendió.
- Disculpa pero no entendí lo que me dijiste- le dije en un hilo.
-Te pido perdón- bien eso si lo entendí.
-No te hagas problema. No pasa nada.
-No era mi intención lastimarte… yo solo- su voz era medio quebrada.
-En serio ya esta. Tal vez me lo merezco por ser tan cabeza dura- le dije sonriendo.
-No te mereces nada de eso Lily. Es que… Merlín- exclamo exasperado, se paso ambas manos por la cabeza, despeinándose aun más.
-Tranquilo. Ya esta, con una buena poción, se me va lo negro.
-Pero no es el punto. Es que…reaccione así. Lily.
-No hace falta que me expliques nada, entiendo porque reaccionaste así.
-No, no entiendes… Yo… Remus, tu ya sabes lo que es.
-Claro que lo se.
-Y querías ir, seguirme para saber a donde iba. Sabias que iba a hacer, pero….- dudo un momento- Por que?
-¿Por que?- le pregunte yo, el asintió- Porque no entendía a donde ibas o que era lo que ibas a hacer. Era peligroso para todos. No entendía. Quería estar segura de mis suposiciones, y que ustedes vayan y estén con el no encajaba en ningún punto- le respondió. Se acomodo mas en el sillón, junto sus rodillas y apoyo sus codos sobre ellas, inclinándose hacia delante.
-Yo no sabia que eran animagos- susurro.
Ahí el la miro sorprendido, no había caído en la cuenta todavía de que ella, había descubierto el segundo mayor secreto de los merodeadores. Si eran unos animagos, animagos ilegales.
-No te preocupes- dijo ella rápidamente moviendo gracilmente las manos, como negando- Yo no voy a decir nada. Entiendo sus razones- el seguí con la cara de desconcierto- Sus secretos están a salvo conmigo. Todo por ayudar a Remus.
El sonrió, y asintió.
-Quitate la camisa- dijo ella de repente.
Eso lo tomo desprevenido. Pero instantáneamente en su cara estupefacta, se dibujo una clara sonrisa socarrona. Algo… como decirlo… lujuriosa.
-Bueno Lily. Me sorprendes. No crees que seria mejor que me conocieras un poco mejor antes- le dijo inclinándose seductoramente hacia ella.
Lily quedo tiesa al comprender lo que el le había dicho. Y como la miraba, el muy descarado la estaba seduciendo. Ah no, eso era lo que faltaba. Que el la quisiera seducir. Era el mayor de los colmos!!
-No Potter, no te hagas ilusiones- le respondió con una falsa sonrisa.
-¿Entonces para que me quieres ver desnudo?
-Quiero saber como esta tu herida.
Ahí cayo, claro. Como Lily Evans iba a querer verlo desnudo, si ni en figurita lo podía ver. Era comprensible, a pesar de todo. A pesar de que James no le cayera de la mejor manera posible, ella siempre se estaría preocupando por los demás. No hace falta decir, que por ayudar a Remus, le daba algún que otro punto extra. Pero lo cierto, es que esas ganas de ayudar a los demás lo llevaba en la sangre. Su padre era medico, y su madre, enfermera. Y como ella no iba a salir con esos genes. Por supuesto al contrario de la idiota de su hermana. Al finalizar Hogwarts comenzaría su carrera de medimaga. Era su sueño, ayudar a las personas, aliviar su dolor. Pero ahora ese no era el tema.
-No te hagas rogar, por favor. Acuéstate y quitate la remera- le volvió a repetir parándose. Haciendo aparecer el bendito botiquín de emergencia.
El se desabotono la camisa rápidamente, pero no se la podía sacar. Le molestaba la herida, y al hacer el brazo hacia atrás, esa molestia, se hacia un dolor insoportable. Lily al darse cuenta, se acerco a el. Y despacio tomo la manga de la camisa, tirando de ella. Al hacerlo, sus largos dedos rozaron la suave piel de James. Era tersa, y fuerte. El no pudo evitar estremecerse al sentir el contacto, tenía las manos heladas. Y era la mano de Lily Evans, y lo estaba desvistiendo. Era como un sueño hecho realidad. Ella lo estaba desvistiendo, aunque no era la ocasión que el siempre se había imaginado, ya era mucho sentir lo que había sentido. Sonrió sin poder evitarlo. No dijo nada, porque sabia que si abría la boca. Iba a decir lo que estaba pensando, y no daría muy buenos resultados.
-Acuéstate- le dijo ella.
Así lo hizo, volvió a tomar la almohada del diván entre sus brazos y apoyo su cabeza en ella, rodeándola. Suspiro, y le rogó a todos los magos existentes, que la curación, no se asemeje en nada a la de la madrugada. Lily al parecer se percato del miedo del chico. Sonrió. A pesar de ser el chico que mejor vuela en escoba, y que todas las chicas lo toman como un valiente. James Potter, le tiene miedo a las curaciones.
-No te preocupes, que no voy a usar el alcohol etílico- le susurro al oído inclinándose sobre su espalda. Su cabello, le cayó como cortinas al costado de la cara. James se vio envuelto en el aroma a flores que despedía, y se estremeció al sentirlo haciéndole cosquillas en su musculoso brazo. Trago difícilmente. Y asintió con la cabeza.
Ella se levanto, y se recogió el cabello en un rodete improvisado, no lo podía tener suelto al realizar una curación.
-No te va a doler, te lo prometo- le dijo muy segura.
-Por favor- solo respondió, rogándole a todas las constelaciones que así sea.
Lily comenzó a preparar las cosas, en una bandeja de plata sobre la mesita ratona que había entre los sillones. Alisto las vendas, separo gasas en paños, vertió en un pequeño tazón la esencia de Murtlap, y en otro un líquido rojo oscuro. James que la observaba preparar las cosas, miro con desconfianza la última sustancia. Ella lo miro, y se dio cuenta de la inquietud del chico. Sonrió.
-No te preocupes, es solo IodoPovidona- le dijo.
La volvió a mirar, su cara era de total desconcierto. Que demonios es era la IodoPovidona. Nunca había escuchado ese nombre. Ya le estaba dando desconfianza lo que iba a hacer la chica.
Lily soltó una risotada, y el desconcierto de James fue mayor. Es que acaso se estaba volviendo loca. Ya había oído de brujas que de un día para otro veían alterados sus sentidos, así porque si. No, a ella nunca le iba pasar eso. Era como, algo absolutamente imposible.
El IodoPovidona es un antiséptico- bufo renegando- no me mires con esa cara de idiota. Un antiséptico es algo así como un desinfectante. Es una solución muggle, muy eficaz por cierto. Mis padres son algo así como sanadores en mi mundo, y lo usan para desinfectar heridas.
Sin embargo, a pesar de haber entendido todo, seguía sintiendo miedo.
-Y…- dudo en preguntar- ¿¿duele??
Lily volvió a reír negando con la cabeza.
-Quien lo diría de ti, James Potter- ironizo en comillas el nombre del chico- El gran cazador de Gryffindor, el yo-todo-lo-puedo le tiene miedo a una solución muggle- volvió a reírse.
-No es gracioso- murmuro, girando la cabeza, haciéndose el ofendido.
-Ya lo se, es….- se puso el índice en los labios- ¿¿como decirlo??...Mmm.….Extraño, si esa es la palabra. Me podía imaginar cualquier cosa de ti, menos esto.
-Nunca me gusto ir a San Murgo- dijo amortiguado por la almohada.
-Le tienes miedo a las agujas Potter?- pregunto sádica.
-Si- respondió solamente.
-Bien. No te preocupes, no te va a doler nada- le dijo comenzando a desabrochar la venda que cubría la herida. Al descubrírsela le quieto el resto de las gasas que la tapaban. Lo cierto es que presentaba mucho mejor aspecto que en la madrugada, Todavía estaba abierta, pero por lo menos se estaba cerrando, sangre ya no salía, se veía que ya había coagulado en la superficie.
Lily se puso unos guantes y despego los restos de gasa de la herida. Observo los bordes, todavía estaban morados.
-¿Te molesta?- pregunto.
-Cuando me tengo que sentar o levantar. Al caminar se siente un poco, y ni hablar al correr… además…
-¿Sos idiota?- interrumpió.
-No, ¿por que?- se sorprendió.
-¿¿Como se te ocurre correr con una herida así?? Es que sos un inconsciente- le grito totalmente ofuscada. El comenzó a reírse- De que te ríes??
-Ay Lily… No hace falta que te preocupes por mi, estoy bien- eso la hizo enrojecer de la cabeza a los pies. Preocupada, por Potter, no. No eso no podía ser verdad.
-No estaba preocupada.
-Entonces por que me estas regañando.
-Lo hago por tu bien.
-Entonces te preocupas.
-Que no.
-¿Segura?
-Si.
-Bueno- respondió contento. A el si que no la engañaba. Se preocupaba por el.
Lily, intentando mantener los cabales en sus lugares, tomo uno de los paños de gasa y lo embebió en el IodoPovidona, cuando estuvo completamente rojo, muy despacio lo paso por cada una de las tres heridas, con sumo cuidado.
-¿Hace cuanto que son animagos?- pregunto mientras seguía con su tarea. Esto tomo desprevenido a James, que sin pensarlo, dio un pequeño respingo.
-No se de que me hablas- le respondió rápido.
-Vamos, no soy tonta… ¿hace cuanto?
Como pudo calmo sus nacientes nervios, trago como pudo. Junto aire y le respondió en un susurro.
-Comenzamos a practicar en 3º, y lo perfeccionamos en 5º.
-¿Sabias que es ilegal no?- le dijo mientras seguía pasando el liquido.
-Claro que lo sabemos. Pero en su momento no lo pensamos, ni nos arrepentimos ahora.
-Entiendo… Cuando se enteraron lo de Remus?- pregunto dubitativa.
-En 2º, se nos hacia muy raro que se fuera en las noches de luna llena. Y una cosa llevo a la otra, y bueno. Nos enteramos.
-Fue muy noble de su parte haberlo aceptado así sin más.
-Pero si tú hiciste lo mismo.
-Ya se, pero, que se yo. Nunca me lo imagine de ustedes. Tal vez… los estaba mal juzgando.
-Gracias por el halago- le dijo james un poco irónico.
-No de en serio. Es increíble que se hayan arriesgado a tato por un amigo. Es de envidiar.
-Hace mucho que no hablamos tan seriamente, ¿no?- comento de repente el chico. Cosa que sorprendió mucho a Lily. Se quedo estática, dejo de pasar la gasa por la herida por unos segundos.
-Lily…- susurro, esto la hizo volver a la realidad.
-Ehhh… si… tienes razón- contesto.
-Me gusta llevarme bien contigo. Es agradable hablar así.
-A mi también me gusta no tener que estar peleándonos todo el día.
-Entonces por que no volvemos a estar como antes. Nosotros nunca quisimos que el maldito liquido les cayera a ustedes…- sin embargo se vio interrumpido, por las repentinas carcajadas de Lily. Ya era como la quinta vez que se reía desde que estaban juntos. Se notaba contenta.
-Ya lo tengo claro, te debo una disculpa James. Nosotras tuvimos la culpa.
-¿Desde cuando soy James para ti?- pregunto sorprendido.
-Desde que me dijiste que querías volver a ser mi amigo.
-Sabes bien que yo quiero ser más que amigo Lily.
-Ohhhh… ya, no empieces con esas pavadas James- alzo la voz, media conflictuada.
-Sabes que no miento.
-Por favor, James. Seamos amigos. No quiero evitar eso.
-Como tú digas pelirroja- le respondió vencido.
Ella siguió desinfectando la herida, la cual estaba completamente roja por el IodoPovidona. Otra vez había caído el silencio entre ellos dos.
James se dejaba acariciar por las manos de Lily, aunque sea a través de la espesa y áspera gasa. Por lo menos volvían a ser amigos. Cuando termino de desinfectar, tomo otro manojo de gasas y las embebió en la esencia de Murtlap, y nuevamente, el calvario de sus caricias volvió. A pesar del leve escozor, esas manos lo empezaban a volver loco. El ambiente estaba inundado de un extraño aroma a hospital. Pero con solo recordar la sensación de su cabello en su brazo, o el aroma a flores de este, mezclado con ese maldito perfume cítrico que usaba. Lo hacia divagar mas. Ya no tenía las manos tan heladas como al principio, eso era aun peor. Cuando las pieles se rozaban, en aquel lugar sentía arder. Su cabeza estaba dentro de una nebulosa muy espesa. Que en donde lo único que sabia con certeza, era que si esto continuaba iba a perder el control de su freno autoimpuesto. Necesitaba sentirla, quería por fin de una vez sentir sus labios, con los que había soñado tantas veces.
Se estaba volviendo loco. Hasta que por suerte dejo de sentir las manos de Lily. Ya lo había vendado y todo. Se sentía desconcertado. En que memento le había pasado la larga venda. No importaba, lo único bueno de eso, es que la fatídica tortura había culminado.
-Bueno james, la herida, no es que este lo mejor posible. Pero evoluciona bien.
-Eh…Lily, crees que ya va a estar bien para el próximo fin de semana.
-Si de eso no hay duda, y si, no hace falta que me preguntes, podrás jugar al Quiddich.
-Como sabias que te iba a preguntar que si podía jugar al Quiddich?- le pregunto sorprendido.
-Lo que pasa es que teniendo unos amigos que están en tu equipo, y además ser uno de los responsables de armar los horarios. Es medio difícil no estar enterada de que el sábado comienza el entrenamiento- le explico limpiando con su varita todo lo que estaba esparcido en la mesita.
-Como no me lo supuse- susurro-¿Lily?- interrogo.
-Si, dime James- respondió volviendo su mirada a el.
-De en serio. Yo….te quería pedir perdón por lo de anoche.
-¿Te refieres a lo del brazo?
-Si- dijo bien bajito.
-De en serio james. No hace falta que te hagas tantos problemas. Fue un accidente.
-Pero te hice daño.
-Lo hiciste para que no corra peligro. Además ahora me pongo esencia de Murtlap y veras como en una hora el moretón desaparece- le dijo sin dejar de sonreír en ningún momento.
-Pero eso no justifica nada Lily- comento apenado.
-Basta, no quiero que te mortifiques con eso. En serio. Ya esta.
-¿En serio?- comento cabizbajo.
-Que si- dijo tomándolo del brazo- Anda que te ayudo con la camisa.
Suavemente le deslizo la prenda por los fuertes brazos, intento que hiciera el mínimo esfuerzo, la herida no estaba cerrada del todo. Podía ser peligroso. James se dejo ayudar. Era Lily, por Merlín.
o0o0o
-Ya esta- dijo Eli en la lechucería lanzando su lechuza al aire.
-Bueno Eli, ya lo hiciste, no hay vuelta atrás. Segura de todo?- le pregunto Sirius
La rubia respiro hondo, lo miro a los ojos y asintió con la cabeza.
-Vamos a la sala común Sirius- y juntos bajaron las escaleras, y caminaron por los pasillos hasta llegar hasta el retrato de la dama gorda. Allí se encontraron con Anna y Remus, venían caminando juntos. Ambas parejas se sorprendieron al ver a la otra. Al llegar uno frente a otro, se saludaron, sonrieron. Y fue Eli la que dijo la contraseña.
-Pasas de chocolate- y el retrato se abrió, dejando sentir el calor de la chimenea, y el delicioso aroma a brasas y a madera quemada.
En los sillones estaban Michael y Trevor jugando al ajedrez mágico. Peter estaba al lado de ellos intentando hacer un trabajo de encantamientos. Las dos parejas se acomodaron en los sillones vacíos, las dos chicas junto a Michael, y los otros dos junto a Gus y Trevor.
Los chicos seguían jugando en silencio, mientras Remus ayudaba a Peter, y Sirius y las chicas observaban el juego, muy atentamente. La verdad es que el tablero se había vuelto una batalla campal. De repente una torre blanca corrió desde una punta y se abalanzo aplastando a un caballo. Este quedo tirado incapaz de moverse, y fue despedido. Pero entonces apareció un alfil negro y con su espada partió en dos a la torre. Aprovechando el descuido, o quien sabe, tan imprudente jugada. Con su reina blanca puso en jaque al rey negro. La reina de este la destruyo al instante. Pero lo que no sabia, es que había un alfil blanco esperando pacientemente ese momento. Cuando se le dio, corrió en diagonal, y con su espada corto la cabeza del rey negro.
-Jaque mate- dijo burlón Michael apoyando todo su cuerpo en el respaldo del sillón.
-No es justo, ¡hiciste trampa!- espeto Trevor, tomándose la cabeza.
-Trevor, Trevor, que mal perdedor que eres- se siguió burlando- A mi no me puedes ganar.
-Demonios Michael.
Las chicas se descostillaban de risa ante tal situación, al igual que Sirius. Se notaban muy divertidos. Luego de tanta gracia y risa, y una vez que Remus le había explicado como hacer el trabajo a Peter. Sacaron el mazo de cardas, y empezaron a jugar al snap explosivo.
-La han visto a Lily?- pregunto Trevor, de repente, acomodando su jugada.
-No, desde el almuerzo que no ha aparecido- respondió Michael.
-Que raro, Lily no es de desaparecer sin decir nada- comento Anna.
-Todo el día estuvo actuando extraño- dijo Eli.
Los merodeadores solo escuchaban la charla, se abstenían de comentar.
-Ustedes saben que fue lo que le paso en los brazos- volvió a preguntar Trevor.
-Ni idea- contestaron las chicas.
-Eso no se lo pudo haber hecho así como si nada- comento Michael.
-Saben como es ella, no nos va a decir que fue lo que le paso, es muy cabezota- dijo Eli.
-No se preocupen, si hubiese sido algo grave, nos hubiera dicho- dijo muy divertida Anna restándole importancia al tema con sus manos.
-Pero ese no es el punto Anna. Alguien la lastimo así. Lo único que espero que no haya sido ningún idiota de Slytherin- espeto Trevor.
-O peor aun, Diggory- dijo Michael.
-Ese tipo no le haría daño ni a una babosa- dijo muy divertida Eli.
Los merodeadores seguían sin participar. Pero algo sospechaban. Se imaginaban de donde habían venido esas marcas. Por algo, cuando Lily se levanto de la mesa, James, corrió detrás de ella. Por algo se puso tan nerviosa, al igual que James, y por algo, se miraban de reojo en ese momento. Y lo más loco, es que ninguno de los dos había aparecido.
-¿Y ustedes que?- dijo de repente Eli- ¿les han comido la lengua los ratones?- esto los hizo salir de esos pensamientos.
-No entiendo por que nos dices eso Elizabeth- el que hablo fue Peter.
-Lo que pasa es que están muy callados, y me sorprende mucho.
-Lo que pasa es que estamos pensando en donde puede estar James- dijo Sirius con un deje irónico natural en el. Pero nadie se dio por enterado.
-¿James tampoco aparece?- pregunto Anna.
-No, desde el almuerzo- contesto Remus.
o0o0o
-Bueno James, ya esta- dijo Lily muy contenta, luego de haberle ayudado a ponerse la camisa.
-Gracias- le contesto metiendo los botones en los ojales.
-¿Te ayudo?
-No te preocupes, mira ya esta- le dijo mostrándole un camisa perfectamente abotonada.
-¡Que bueno!, ¿te ayudo a levantar?- le tendió una mano, el no la rechazo, la tomo con fuerza, y se levanto.
-No tenes que andar haciendo esfuerzo. No puedes correr por los pasillos como hace una rato, ni nada de eso- le dijo mientras tomaba un algodón embebido en la esencia de Murtlap.
-¿Te ayudo con eso?- le pregunto el chico, notablemente preocupado.
-No te preocupes, puedo sola- y levantándose la manga, se coloco la poción por todo el brazo. A la vez que caminaba hacia la ventana de la sala, y miraba por ella.
-Cada día esta más frío- susurro mas para ella que para los demás.
-Si, con el paso de los días el frío se asienta cada vez mas- le dijo James parándose junto a ella.
-Este invierno va a ser muy crudo. No me gusta que haga tanto frío.
-A mi tampoco, pero la nieve me encanta. Con mis padres siempre en navidad cuando era mas chico, nos encantaba ir a las montañas. A Mont. Blanc en Francia, parábamos en un pueblo llamado Chamonix. Un hermoso lugar, y lo mejor de todo, es que hay una pequeña colonia de magos- comento James mientras dibujaba garabatos en el vaho de la ventana.
-Siempre las navidades las pase en mi casa junto a mis padres y mi hermana. Cuando era más chica, eran hermosas. La mañana del 25 con mi hermana nos levantábamos temprano abríamos los regalos y salíamos al parque a hacer muñecos de nieve, o a patinar. Pero luego de entrar a Hogwarts, dejaron de ser así. Prefería quedarme en casa, que pasar malos ratos con ella. La última navidad preferí quedarme acá, con las chicas. Este año no se que voy a hacer- dijo ella mientras se bajaba las mangas, ya se había pasado la poción por los moretones.
-Vengan a mi casa-eso la tomo desprevenida, lo miro interrogante, pero bajo la cabeza instantáneamente.
-¿Como?- pregunto sorprendida.
-Que vengan a mi casa.
-¿Pero con tus padres no te vas a Francia?
-Eso era antes. Ya están muy grandes para ese tipo de cosas. Hace cinco años que las pasamos en casa. Y este no va a ser la excepción.
-No se, no conocemos a nadie. No me parece lo mejor- dijo ella sin mirarlo.
-En serio. Sirius va a estar, tal vez Remus y Peter. Elizabeth los conoce, Anna, puede ir, y tu, si no vas para tu casa. Total, que otra mejor idea tienes??- la miro a los ojos.
Ella sonrió- Lo voy a pensar- y lo miro.
-¿Vamos a la sala común?- pregunto James sin evitar su mirada.
-Dale- y juntos se encaminaron a la puerta de roble.
-La primera vez que esquié, mientras bajaba por la pista, se me desvió unos de los pies, y choque con una roca- Lily lanzo una sonrisa tímida.
-No te rías, fue horrible. Me quebré el brazo, y me disloque una rodilla. Tuve que pasar todo el 25 en una enfermería, a cuidados de una bruja loca, mientras todos los chicos jugaban y patinaban- Lily ser rió mas fuerte.
-Lo ciento James, es que es gracioso. Yo la primera vez que patine, me caí por la escalera de una plaza- esta vez fue el quien lanzo una risotada.
-Todavía tengo la cicatriz en mi frente, mira- se levanto el largo flequillo, y junto a la sien, bien pegada al nacimiento del cabello, había una cicatriz de 5 cm. L se acerco para verla, no se notaba mucho. Al verla, no puedo contener otra carcajada, la cual contagio a Lily.
-Ey- le pego en el brazo- no fue gracioso no poder dormir por una semana, porque pensaban que se me podía formar un quiste.
-Perdón.
Y entonces ella se lanzo a reír, mientras abría la puerta, acompañada de el.
o0o0o
En ese momento, todas sus dudas les fueron resueltas. Menos, por supuesto, el origen de las marcas en los brazos de Lily.
Junto a la pizarra de la Sala Común, se materializo una puerta de roble, la puerta de la sala de premios. Unas carcajadas muy estridentes venían de detrás de ella.
La puerta se abrió, y de allí, salieron unos Lily y James muy divertidos.
Ninguno podía creer lo que estaba pasando, era algo así como el Apocalipsis. Que era lo que se habían perdido en ese momento. Por que estaban tan sonrientes. Por que venían juntos, y por que compartían la sonrisa.
La pareja miro a los boquiabiertos de sus amigos. Dejaron de reír, y se sentaron junto a ellos, en dos sillones individuales.
-¿Que les pasa?- pregunto Lily.
-Nada Lily, ¿¿por que lo preguntas??- dijo Trevor, que fue el primero en salir de su estado de estupefacción.
-Es que están muy callados- se extraño la chica.
-No te preocupes Lils. No pasa nada- dijo Michael- Te juego Black- enfrento a Sirius.
-Será un placer- contesto- Yo soy blanco.
-Perfecto- y acomodaron las piezas.
De esta manera pasaron toda la tarde. Jugando al ajedrez y al snap explosivo. Leyeron revistas e hicieron los trabajos de la semana. Luego fueron a cenar, y cada uno se fue a su cuarto. Ese domingo, fue el domingo de las reconciliaciones.
En la comida, se sentaron todos juntos. Divirtiéndose entre ellos, y hablando de una y mil cosas. Un domingo ideal.
o0o0o
-Aghhhhh!! Maldición, y mil veces maldición!!- refunfuño Eli la mañana del lunes al levantarse.
-Ey, no nos mates- bromeo Sirius bajando de su cuarto junto a Remus y Pet.
-Mejor no me hables- y se sentó en el sillón cruzada de brazos.
-Elizabeth, ¡¡dejaste todo tirado!!- rugió una Anna bajando toda enojada de su cuarto.
-Mira Anna, no estoy de humor para mancarme tus acusaciones. Así que por favor, necesito silencio- grito, masajeándose la sien.
-¡Que griterío es este!- dijo Lily entrando a la sala, seguida por james.
-Lils!- grito Anna- ¡Eli dejo todo tirado!
-Sabes que se levanta de mal humor los lunes- le sonrió a sus amigas- Vamos a desayunar.
-Y Trevor y Miky?- pregunto Eli.
-Hace rato que estamos aquí- respondieron desde unos sillones al lado de la chimenea.
Los nueve chicos bajaron al Gran Comedor, eran las ocho de la mañana. La primer clase era pociones, en las mazmorras.
Las chicas se sentaron con sus dos amigos frente a los merodeadores. Esa mañana había cereales de todo tipo, leche, y muffins con bollos y galletas.
Cada uno se sirvió en su tazón lo que quería comer, acompañado por diferentes clases de te y café. Entre risas comenzaron a devorar el nutritivo desayuno, hacia tiempo que no compartían momentos tan lindos como esos. La amistad había vuelto a renacer entre ellos, y eso estaba bueno. La pasaban bárbaro.
A medio terminar, las mesas se vieron invadidas por cientos de lechuzas. Las cartas eran lanzadas sobre su destinatario, por lo menos una decena del diario El Profeta había en cada mesa.
El grupo de amigos, como era de esperarse, también recibieron cartas. Todos y cada uno.
Cuando Eli tomo el sobre con las manos temblorosas, tanto Anna como Eli le tomaron el hombro cariñosamente y con una sutil sonrisa le dieron ánimos para abrirla. Sirius por su parte, también la miro, y le regalo un guiño. Todos esperaban pacientemente la respuesta de sus padres. Se decidió, y abrió el sobre con un cuchillo, saco el pergamino que estaba doblado perfectamente dentro. Lo expandió, tenia escritas breves frases, redactadas en una hermosa caligrafía. Eli leyó pausadamente la carta. Su cara no mostraba ningún sentimiento. Ninguna mueca de desagrado, tristeza, ni felicidad. La mirada perdida en las letras, solo eso.
Levanto la vista, miro a Sirius.
-¿Qué te dijeron?- pregunto este al ver la mirada de la chica.
-Me quedo en Hogwarts- dijo en un susurro.
-¿Te quedas?- pregunto bien bajito Lily, Eli solo asintió. Inmediatamente fue abrazada por sus dos amigas. Las cuales muy afectuosamente le demostraron todo su cariño y alegría por semejante noticia.
-¿Puedo?- interrogo Sirius extendiendo su mano hacia el pergamino para poder leerlo.
- Claro, léelo para todos por favor- le respondió ella.
El chico carraspeo para aclararse la garganta.
-Escuchen- volvió a carraspear, Peter se estaba riendo muy ruidosamente por un chiste hecho por James- Cuernos, Gus, un poco de compostura por favor- dijo en un tono semi ofendido.
-Disculpe, oh! gran honorable señor- se burlaron ambos haciendo una reverencia, cosa que a todos les causo mucha gracia.
-Idiotas- refunfuño el chico.
Elizabeth,
Querida hija, comprendo tu punto de vista. De más esta decirte que tu padre puso el grito en el cielo al enterarse de tu decisión. Ya te imaginaras que esta muy ofendido, pero no le hagas caso. Ahora lo importante es que busques tu felicidad. Ya tienes diecisiete, dispones de una pequeña fortuna. Tienes completo control de tu vida. Y si tu decisión es quedarte en Hogwarts, así lo harás. Siempre tendrás la casa abierta para ti, si en algún momento cambias de opinión. Como bien sabes, si no es así, tu padre no te querrá ver bajo ningún punto de vista. Se que no te afecta lo que el piense. Así que se feliz. Nunca te olvides que me tienes a mí. Te quiero muchísimo, y te deseo toda la felicidad del mundo.
Ten cuidado. Las cosas no están bien en el mundo mágico. Por lo que mas quieras no te metas en problemas con los hijos de las familias influyentes, sabes a lo que me refiero. Te amo hija.
Con amor, tu madre.
-¿Y que piensas hacer?- pregunto Michael.
-¿Hacer con que?
-Cuando termine Hogwarts.
- Me imagino que me buscare algún lugar en donde vivir, eso es lo de menos. Ya soy libre- sonrió, su sonrisa denotaba la gran felicidad que llevaba encima. Por fin sus problemas se habían terminado. No le interesaba lo que pensara su padre. Nunca le había influenciado. Era un hombre sin escrúpulos. Con el tiempo se daría cuanta de que estaba equivocado.
Miro a sus amigas, les había contagiado la felicidad. Estaban también sonrientes. Lily tenía una carta en la mano.
-¿Quién te mando una carta Lils?- le pregunto.
-Charlie- le dijo bien bajito intentando que los demás no escucharan. Tarde los demás ya la habían oído, en especial James que siempre estaba muy atento a ella.
-¿Y por que no la abres?- interrogo Anna.
-Si…- contesto abriendo el sobre.
Querida Liliana,
¿Cómo esta mi vida?, hace rato que no me escribes, no respondiste mi ultima carta. Seguramente habrás estado muy ocupada. Mis clases están mejor que nunca. Es muy interesante. Ya comenzamos las clases de duelo, se que te encantarían. Son tan emocionantes, de repente te meten en una sala vacía, cierras los ojos, y cuando los abres, se ha formado toda una ciudad delante de ti.
Alice y Frank están más molestos que nunca, entre el estudio y los preparativos de su casamiento. Son insoportables. Ya tienen fecha, se casan para semana santa. Así que ya sabes, guárdate esos días para la fiesta.
Me entere que el próximo sábado es la salida a Hogsmade. Acá en la escuela han reclutado a los mejores estudiantes para hacer guardia, por si llega a pasar algo ese día. ¿Y a que no sabes que?, yo estoy elegido. Así que nos vamos a ver. Me muero de ganas por darte un fuerte abrazo. Sabes todo lo que te extrañe en este mes. No te quiero presionar ni nada. Pero te necesito tanto. Es impensable como me traes. ¡¡Estoy loco por ti!!
¡¡Que locura!!
Te quiero mucho, tuyo por siempre,
Charlie.
Lily estaba colorada cuando termino. Que iba a hacer. Apenas se había acordado de el. Y no era por la falta de tiempo, ni nada de eso. Era simplemente que no se había acordado. Y el seguía declarando abiertamente su amor. Que complicado que era todo. Miro a sus amigas que habían leído junto a ella la carta. Le sonreían cómplices.
Pero había una miranda que la estaba taladrando, James. Sus ojos estaban brillosos, en su rostro había una expresión para nada amigable. Pero como podía saber lo que le había escrito, si ni siquiera le había contado.
Se guardo la carta en la mochila, luego le respondería.
La clase de pociones estuvo sin problemas, lo único malo fue que Slughorn les dio un trabajo demasiado largo, ya que los de Slytherin, no tuvieron mejor idea que atacar a los merodeadores. Luego se armo una batalla campal de pociones y sillas volando en todas las direcciones. Un desastre total.
La siguiente clase fue herbologia. Lamentablemente para Lily era compartida por los Ravenclaw así que tuvo que soportar al molesto de Diggory preguntándole cualquier estupidez con tal de hablar con ella. Gracias a Merlín que la clase se paso rápida. Ya había llegado la hora de la comida.
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Luego de una tediosa clase de encantamientos, los chicos se juntaron en la sala Común.
-Lily!- gritó Eli abalanzándose hacia la pelirroja- Hemos hablado con Anna, nos iremos a vivir juntas. ¿Vienes con nosotras?
Esto la tomo de improviso, se intento acomodar en el sillón, y miro a sus amigas. Por sus sonrisas, la noticia era cierta. Irse a vivir con ellas. Seria hermoso. Nunca terminaría Hogwarts.
-Pues claro que si, que pregunta es esa- respondió muy contenta abrazando a las chicas.
-¿A que viene tanto entusiasmo chicas?- pregunto Trevor dejándose caer junto a ellas.
-Nos iremos a vivir juntas- respondió Anna.
-¿Se van a vivir juntas?- preguntaron esta vez Sirius y Remus que bajaban de su cuarto.
-Aja- afirmo la rubia - Cuando terminemos Hogwarts nos vamos a vivir las tres juntas.
-Por fin te has decidido- dijo el ojigris levantando los brazos al techo- ¡Por merlín, que chica tan indecisa!!
Todos en la sala se comenzaron a reír, menos Elizabeth, que le tiro con un cojin al chico mientras que se sentaba refunfuñando.
James entro por el retrato de la dama gorda, bastante enojado.
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- Demonios Lily, te busque por todo el castillo- espeto visiblemente molesto. Con su mano derecha se toco la espalda, y gesticulo una mueca de dolor. Instantáneamente ella se paro, y lo siguió hacia la sala de premios.
-¿Qué pasa James?- le pregunto acercándose a el -¿Te duele la herida?
-Perdón, es que el idiota de Diggory no deja de preguntarme por ti. En cualquier momento le rompo la cara. Es que es insoportable- bufo intentando sentarse en el diván. Ella se acerco y lo ayudo –Ves que soy un inútil, ni sentarme puedo.
-Quédate tranquilo- le contesto sonriendo –Quitate la camisa así te curo.
Los diez minutos que se tomo para desinfectar los zarpasos, limpiar, y volver a vendar. Fueron en un absoluto silencio.
-No se que estuviste haciendo, pero tenes que estar tranquilo.
-Es que se vino todo encima. Tengo que adelantar un día el entrenamiento del equipo- le dijo sentándose mientras se abotonaba la camisa.
-¿Por qué?
-El sábado es la salida a Hogsmade.
-Ah…
-¿Sabias?
-¿Qué cosa?
-Que este sábado era la salida a Hogsmade.
-Si me entere esta mañana. El pueblo va a estar lleno de aurores.
-Me temía eso, nos van a estar vigilando todo el maldito día.
-Todo el mundo mágico tiene miedo- dijo ella angustiada.
-¿Te vas a encontrar con tu novio?- ella lo miro extraña, de que estaba hablando. Hasta que cayó en la cuenta.
-Charlie no es mi novio. Es solo un amigo.
-No hace falta que me mientas.
-En serio. Quedamos como amigos.
-Tu sientes algo por el.
-Lo quiero muchísimo- e inmediatamente se arrepintió de haber dicho eso. La mirada de James se ensombreció. Parecía defraudado y triste.
-Volvamos a la sala- dijo el chico
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La semana se pasó sin más. James había recuperado el ánimo. Su herida ya estaba casi curada. El viernes fue el entrenamiento. Según Trevor y Eli, el chico de gafas fe durísimo. Les dolía todo el cuerpo. Sirius había ido a cenar con ojeras debajo de los ojos. Se había peleado con su amigo, porque le grito que estaba golpeando mal las bludgers. Eso lo hizo enojar mucho y le lanzo una pelota a el. Por esto, los mato entrenando. Tenían las manos con ampollas y apenas se podían sentar.
El mal humor de James había vuelto. Y todos en la mesa sentían sus ondas negativas. Ninguno se animo a decir nada esa noche.
La mañana siguiente en todas las salas comunes había un revuelo poco común. La visita al pueblo, acarreaba, chicas histéricas por buscar algo lindo y sexy para ponerse, y chicos entusiastas por ir a Zonko o tomarse una cerveza de manteca junto a Madame Rosmeta.
Eli, Trevor y Sirius, llegaron al Gran comedor. Se quejaron durante todo el desayuno, de que les dolía el brazo, las piernas, el trasero. Todo.
James ni se inmuto, se notaba que estaba medio adolorido pero no lo demostraba. El mal humor parecía haberse ido, sin embargo, seguía sin hablarse con su amigo. Rápidamente terminaron el desayuno, y caminaron hacia la salida del castillo.
McGonagall y Flich tomaban lista de los alumnos, estos se formaban por años, y poco a poco, guiados por los prefectos, fueron abandonando el castillo.
Hola!!
Bueno acá les dejo un nuevo capitulo, ojala que les guste. La ultima parte me quedo media floja, pero es algo así como una introducción a lo que pasara en Hogsmade.
Que pasen unas hermosas pascuas. Y por favor no coman mucho chocolate que se me van a poner mal del estomago.
Calculo que estare actualizando la semana que viene, miercoles o jueves. No se. No voy a estar en mi casa, y no voy a poder escribir. Pero me voy a tomar ese tiempo para pensar en la historia, ye ne el proximo capitulo, que realmente es importante!
Ahora si, los dejo.
Miles de besos!!
