Capítulo 8: Planes, planes y más planes

Alucinado, petrificado, muerto se estaba quedando Sanosuke. No era el único con gustos sexuales raros por allí... resultaba que como confirmaba el grito de Kenshin, Aoshi no había estado nunca con una mujer. ¿Desde cuándo se había vuelto todo tan complicado entre todos ellos?

-¿Qué han dicho?

Le dio con el puño a Yahiko en la cabeza para que se callara, empezaba a interesarle mucho ese tema que se llevaban sus amigos.

-Cállate Yahiko, no me dejas escuchar.

Yahiko estaba harto de que todos en ese dojo lo trataran como a un tonto. Mordió a Sanosuke en el brazo, este se retorció, ambos empezaron a chillar y a empujarse y sin poderlo remediar, terminaron echando el soji abajo y volcados ambos dentro de la habitación con un Kenshin y un Aoshi atónitos.

La cara de Aoshi podía rivalizar perfectamente con el pelo de Kenshin en ese momento. ¿Esos dos asnos habían estado escuchando su conversación? Iba a sacar las Kodachi...

Kenshin, viendo el percal y como iba a ponerse de fea la situación puso paz entre los presentes, calmando ánimos.

-Tranquilo Aoshi, todos somos hombres, todos podemos ayudarte con esto. Seguramente Sanosuke tiene alguna cosa interesante que aportar.

Sanosuke le dio un golpe a Yahiko cuando este empezó a reírse. ¿Qué se pensaba ese mocoso? Él tenía muchas cosas interesantes que aportar. Se sentó delante de sus amigos, cruzó las piernas y con la mano en el mentón, haciéndose el interesante, miró a Aoshi.

-¿Así que nunca has probado a una mujer?

A Aoshi le daba algo...

-Tranquilo, las mujeres son como los hombres, pero diferentes.

Hubo un silencio incómodo durante algunos segundos.

-Es decir, que si no las quieres probar no pasa nada. Yo te entiendo, a veces es mejor estar con hombres.

En menos de un segundo Sanosuke estaba solo en centro de la habitación mientras el resto estaban alejados de él, con el trasero bien pegado a la pared. Sanosuke se dio cuenta de que algo iba mal. ¿Pues no le gustaban los hombres a Aoshi? Viendo su cara... no. Carraspeó. Río nerviosamente y se dio unos golpecitos en el pecho.

-Estaba de broma. Vamos a tomarnos las cosas en serio.

El problema era que no sabía qué era lo que tenía que tomarse en serio.

-¿Qué problema exactamente tienes para no haber estado con ninguna mujer? ¿No te gustan, no se te levanta, no sabes conquistarlas o no lo has intentado, lo has intentado pero te han dado calabazas...?

Iba a seguir cuando Yahiko le tiró la zapatilla. Era eso, o Aoshi terminaría comiéndose a su amigo.

-Soy un niño, no me entero de mucho pero estoy seguro de que el problema que tiene Aoshi es que le gusta Misao. -Yahiko se metía el dedo en el oído, hurgándose la mugre.

Sanosuke echó a reír como si no hubiese mañana. Mira que las ideas que tenía ese crío... ¿Cómo podía pensar eso? ¿A Aoshi gustarle Misao? Eso era una tremenda tontería. Miró a Aoshi, que estaba tan serio que daba miedo, más que de costumbre. Luego miró a Kenshin, que no estaba mucho mejor, y por último miró a Yahiko, al cual le saltaban chispas de los ojos. A ver si...

-¡Te gusta Misao!

Todos parecieron aliviarse al darse cuenta de que al fin Sanosuke había entendido la conversación, aunque hubiera hecho que pareciera que él lo había descubierto todo. Cuando Aoshi asintió despacio, todos se acercaron de nuevo al centro de la habitación, hicieron un corrillo y entonces Kenshin sentenció:

-Tenemos que ayudarlo para que pueda declararse a la señorita Misao.

Aoshi estaba dispuesto a escucharlos. Al fin y al cabo él no tenía ni idea de por dónde empezar. Ellos le darían alguna idea que pudiera usar.

-¿Y si le compra flores?

Esa idea fue de Yahiko, que para él hacer eso con Tsubame era como declarar su amor enterno.

-No es suficiente, las flores se regalan hasta cuando has hecho algo mal y no quieres que te riñan. Esa no es una solución. Hay que preparar algo realmente grande. Algo que diga: Misao, te quiero más que a nadie.

Aún con los problemas que tenía Kenshin con su mujer, sabía lo que hablaba, pensó Aoshi.

-Tenemos que preparar una cena romántica.

Sanosuke se dio con el puño en la palma cuando le vino la brillante idea y todos se quedaron alucinados de que hubiera sido él quien la hubiera dado. Eso era realmente bueno... una cena romántica.

-¿Y cómo lo hacemos?

Aoshi seguía más liado que la pata de un cojo bailando salsa. Él no era romántico, entonces, ¿cómo iba a hacerle una cena romántica?

Todos miraron a Kenshin, ya que era el único casado. El problema era, que Kenshin tampoco era un erudito del romanticismo. No sabía ni como conservaba a su mujer, pero se le ocurrían un par de cosas.

-Yo puedo ir a pescar algo al río y hacer una buena comida para vosotros, aquí, en el dojo.

Bueno, eso era un paso. Todos miraron a Sanosuke. Este se echó hacia atrás, pero comprendió que le estaban pidiendo que hiciera algo también.

-Yo iré a hablar con Tae y le pediré consejo para hacer una muy romántica decoración.

A Aoshi le convenció, a Kenshin, en cambio, no tanto. Aún recordaba lo que Tae y Sanosuke le habían hecho al darle el consejo de depilarse. Aunque no era lo mismo. Posiblemente esta vez, Tae recomendara bien a Sanosuke.

Aún faltaba Yahiko.

-Yo entretendré a Misao lejos del dojo para que podáis prepararlo todo.

Aoshi miró a los tres. Se olvidaban de algo...

-La cena es para Misao y para mí. ¿No tendría yo qué hacer algo también?

Los tres restantes lo miraron. Se habían olvidado por completo de Aoshi. A Sanosuke se le volvió a ocurrir otra gran idea.

-Tú tienes que ensayar.

-¿Ensayar? -Preguntaron todos al unísono.

-Sí, ensayar. Tienes que crear un buen poema con el que le digas lo mucho que la quieres y las ganas que tienes de estar con ella.

Ninguno de los presentes daba crédito. Sanosuke realmente estaba dando buenas ideas. Aoshi empezaba a pensar que no había sido tan malo que esos dos hubieran caído dentro de la habitación.


Misao miraba a Kaoru, encantada de haber encontrado a una amiga como ella. ¡Iba a ayudarla con su problema con Aoshi!

-¿De verdad?

Kaoru asintió, convencida de que con su ayuda, todo saldría a pedir de boca.

-Aoshi es un tipo serio y dedicado a la lucha. ¿Qué nos dice eso?

Misao pensó un poco. -¿Qué tengo que regalarle unas Kodachi nuevas?

Kaoru negó, pensando que Misao estaba más verde en temas de amor de lo que creía.

-Nos dice que no es romántico y que por lo tanto, no podemos conseguir nada con eso.

Misao asintió, entusiasmada. ¡Qué lista era Kaoru!

-Nada romántico. ¿Entonces?

Kaoru pensó durante un buen rato, era difícil hacer algo para Aoshi, era un ser tan frío y obsesionado con ser el mejor siempre en todo... Se dio con el puño en la mano cuando se le ocurrió una brillante idea.

-Podemos preparar un torneo de kendo, aquí, en el dojo.

Misao se acercó a Kaoru y asintió, cogiendo una libreta y apuntando todo lo que ella proponía, no podía escaparse nada.

-Un torneo, bien, ¿qué más?

-Podemos llamar a todos los kendokas de los alrededores e invitarles a que participen. Kenshin, Aoshi y Sanosuke ganarán sin duda y luego convenceremos a Kenshin y Sanosuke de que se dejen ganar. De esta forma Aoshi estará feliz, se olvidará de su tonta obsesión y podrás meter mano con el tema del amor.

El lápiz de Misao echaba humo sobre la libreta. Asentía y asentía hasta que se dio cuenta de algo.

-¿Y cómo meto mano con ese tema?

Kaoru sonrió pícaramente.

-Tenemos que comprarte un vestido y... ¡ropa interior!

Misao parpadeó varias veces sin parar. -¿Ropa interior occidental? - Sentía que se sonrojaba por momentos.

Kaoru asintió.

-Podemos quedar con Tae y Megumi e ir las cuatro de compras a Tokio. Seguro que ellas dos sabrán como aconsejarnos para poder comprarnos algo que deje fritos a nuestros hombres.

Se había quedado embarazada, pero aún era mujer y le iba a demostrar a Kenshin que incluso así, podían mantener sexo. Se iba a comprar algo tan sexy que su marido babearía por ella sin poderlo remediar.

Misao estaba pensativa. -Megumi sin duda es una belleza. Ella siempre sabe cómo llamar la atención de los hombres.

A Kaoru le dio un tic-¿ Me estás diciendo que yo no... Misao?

Misao tragó, negando con la cabeza. Calladita estaba mejor.

Kaoru asintió, dando el tema por zanjado. Se estiró de nuevo en su futón y sonrió.

-Mañana pondremos nuestro plan en marcha.

Misao hizo lo mismo, pero ella no estaba tan tranquila como Kaoru. A ella le temblaba hasta el pelo y sentía un nudo en su interior. ¿Por qué tenía una mala sensación?


En la habitación contigua, Kenshin, Sanosuke y Yahiko tenían sus manos unidas en el centro, esperando a que Aoshi se uniera.

-Vamos hombre, esto es un grito de guerra masculino. Nos une como grupo y así nos saldrá todo bien.

Aoshi dudaba de lo que decía Sanosuke, pero dado que era el que mejor ideas había proporcionado lo haría. Puso las manos de forma reticente sobre las de sus compañeros de cuarto.

-!Un, dos, tres hombres al poder! ¡Un, dos, tres a las mujeres haremos caer!

Sanosuke y Yahiko se levantaron y se dirigieron hacia el soji.

-Descansad bien, mañana tenemos faena.

Con eso se marcharon dejando solos a Kenshin y Aoshi, tal y como habían estado al principio. Kenshin se tumbó de nuevo en su futón y sonrió.

-Mañana pondremos nuestro plan en marcha.

Aoshi hizo lo mismo que Kenshin, aunque no estaba para nada tranquilo. Tenía un mal presentimiento...

CONTINUARÁ

Bueno, como veis, a este fic ya no le queda mucho. Dos o tres capítulos como mucho. Espero que sus líos os diviertan un buen rato de nuevo.

AGRADECIMIENTOS A:

Pajaritoazul: Creo que llegaste tarde a ofrecerte de voluntaria jaja, Sanosuke ya puso todo su empeño.

Emilia tsukino: Muchisimas gracias guapa.

Lica: Ya estoy aquí de nuevo! Siento la tardanza pero los estudios no me dejan vivir! Me tienen frita. Espero que este te haga reír igual. Un besazo!