Clan Zatoichi

El sol se empezaba a ocultar, las calles de la espléndida aldea, perdía su brillantez, sumiéndose en la plena oscuridad y la tristeza de la noche.

Se sentía melancólico, recogía la abertura de la capa, apretándola contra su pecho. Creía poder sentir la calidez, con la que un día fue impregnada, ese olor característico del Yondaime, de su padre.

Por lo menos tenía el consuelo, de saber como era esa persona, a la que todo el mundo alababa, su fuerza, su inteligencia, y su destreza como ninja, pero sobre todo, la clase de persona que era. Cabezota y un poco arrogante, pero tan bonachón como él mismo, y con el corazón más puro que nunca haya existido jamás, por lo menos eso decía el tercero.

Ahora venía lo triste… su madre, ese ser que normalmente es la persona más importante del mundo, la que esta siempre pendiente de uno, la que lo protege sobre todas las cosas. Y ni siquiera tenía una foto suya, absolutamente nada. Como deseaba saber de que color era su cabello, poder admirar sus ojos y la ternura de su rostro. Naruto se llevó la mano al pecho, dolorido por esos sentimientos, como había muerto y quién tenía la culpa, eran algunas de las preguntas, que rebotaban insistentes en su mente. No pararía hasta averiguarlas, y conocer la única verdad, que tanto tiempo se le había mantenido en secreto.

Sasuke lo mirada de reojo, comprendía la angustia por la que estaría pasando su koi. Como deseaba él también poder recuperar a alguien de su familia, pero… eso era claramente imposible, por mucho que lo deseara con toda su alma. Ese capricho no estaba permitido para él. El único consuelo que le quedaba era la venganza, amarga pero dulce venganza.

Caminaban a paso tranquilo, hasta que el rubio paró al sentir algo estirando de él, la capa estaba sujeta a unas pequeñas manitas, que graciosamente jalaban de ella, para llamar la atención de su portador. El rukodaime desvió extrañado la mirada, hacía un niño pequeño que le sonreía abiertamente. Sus cabellos eran azulados y mantenían el mismo peinado que el de Sasuke, los ojos por el contrario se tornaban azul celeste como los suyos. Su pecho se contraía al recordar el sueño del Uchiha.

-Hola pequeño, como te llamas?-.

El crío le provocaba un sentimiento de dulzura extrema, afirmaba sus ojitos bien abiertos y su silencio era tierno, como si lo hiciera para no romper el momento. Inclinó un poco la cabeza y siguió mirándole, clavando ahora su mirada en el Uchiha, que se conservaba distante, contemplando indiferente la situación.

-Ven aquí, Yuki-.

Una bella chica, de alrededor de 20 años, hizo un gracioso gesto de enfado fingido, hacia el niño. El cual apresurado se agarró a su pierna. Naruto la observaba atónito, llamando la atención del moreno, que lo miraba algo receloso. Esa chica inundaba su ser de extraños sensaciones, eran tantas que no dejaban nada claro.

Al lado de esta se encontraba Ryu. Despreocupadamente buscó el olor de su sobrino, que no tardó mucho en hallar. Se situó a su lado, lastima que no podía admirar la cara de anonadado que tenía. Colocó una mano en su hombro, logrando captar su atención y sacándole de sus pensamientos.

-Te quiero presentar a alguien-, comentó con una sonrisa, que se volvió picarona al desviar la cara hacia Sasuke, -chico no te quedes ahí, acércate…, te puedo llamar sobrino también?-, dejo caer burlonamente.

Tanto Naruto como el moreno se sonrojaron, pasando todo desapercibido para el ciego, que ansiosamente esperaba una tímida o cortante respuesta.

-Haz lo que quieras-.

La cara de desilusión de Zatoichi se dejó claramente visible, provocando más nerviosismo al rubio. Buscó rápidamente un cambio de tema, acordándose de nuevo de la mujer y el niño.

-Esta es la persona que me querías presentar, tu mujer y tu hijo?-.

El kitsune preguntaba dudoso, mientras los señalaba con su habitual y característico descaro. A la chica la pregunta, le provocó un tic nervioso en la ceja derecha, acompañándolo de una cara de pocos amigos. "Como que su mujer, crío, no ves que soy muy joven para ese tío, será dobe" pensó atacada de los nervios.

Ryu se colocó esta vea al lado de la joven, agarrándola por los hombros, su cara se sonrojó y se pudo apreciar, como un hilillo de babilla recorría sus labios.

A la joven ya le temblaba todo el cuerpo, tenía que despejar toda la ira o la consumiría por dentro. Apretó fuerte el puño, acumulando una pequeña esfera de chakra rojizo.

-Jeje, que va Naruto que más quisiera-. Comentó rascándose la nuca y riendo pervertidamente.

-Tsuya akai (resplandor rojizo)-.

Se pudo escuchar, antes de que toda esa energía, fuera impactada contra la cabeza del ciego, haciéndole caer bruscamente al suelo, mientras de su largo cabello negro, aparecía un leve humillo grisáceo.

-Te lo tienes merecido, por pervertido-, inquirió la pelirroja, sacudiéndose las manos aún enfadada.

Naruto y Sasuke dieron unos pasos atrás respectivamente, mirándose nerviosos por la brutalidad de la joven. "Dios esta tía…, están salvaje como Tsunade-baachan, que miedo…" pensó el rubio con una enorme gota de sudor en la frente.

Desde el suelo aun quejándose Ryu, se decidió a explicar la situación, claro estaba, midiendo cuidadosamente sus palabras, para no volver a recibir la furia de la joven.

-Bueno Naruto…-, intentó comentar sentando en el suelo, -esta chica con fuerza animal…-, tragó saliva, al captar la terrorífica mirada de la chica clavándose en su nuca, -digo… la bella y delicada doncella, jeje, es tu hermana Sora (cielo) Uzumaki y el niño su hijo Yuki (nieve)-.

El zorrito estaba sorprendido, pero aún más lo estaba la linda pelirroja, sus ojos azul cielo, como bien indicaba su nombre, se clavaban en los del chico frente así, buscando algún tipo de similitud con ella.

-De verdad este es mi hermano, tío?-, volvió a preguntar Sora, intentando dar veracidad a la información aún no asimilada.

Ryu asintió mientras se levantaba y se sacudía el polvo de sus ropas. Ante las dudas de su sobrina, agarró a Yuki, recostándolo en sus brazos, para así quitarlo de en medio.

La emoción desbordaba el corazón de ambos hermanos, de apenas dos años de diferencia. La sedosidad de sus cabellos era la misma, al igual que sus ojos y esa expresión pillina pero dulce de sus rostros. Sora sonrió un poco para acercarse, siendo interrumpida por una fuerte tos y abundante sangre, que emanaba de su boca hasta impregnarse en sus manos. No pudo evitar que sus propias piernas temblaran, haciéndole perder el equilibrio y caer secamente al suelo.

El rubio al instante se arrodilló a su lado, abrazándola con ansias, dejando un poco de lado la sangre que esta, aún tenía en sus dedos. Lo que le importaba en aquellos momentos, era sentirla, abrazarla, poder tocar su cara y sus rasgos, al igual que su precioso y largo cabello cobrizo.

------

Un poco apartado de la escena se encontraba el Uchiha, aunque quería locamente a su kitsune, no podía evitar que un deje de envidia le carcomiera por dentro, por supuesto era sana. Él también deseaba una familia, como la que por momentos iba descubriendo el Uzumaki, pero sabía que no tenía arreglo, por lo menos…, se conformaría con que su pequeño si pudiera disfrutar de ella por él. "Con que él no se encuentre solo, me conformo. Este sentimiento no es solo para él, sino también… para mí, yo me alimento de su felicidad, si el esta contento… de seguro… que no también lo estaré" Pensamientos hermosos, recorrían la mente del Uchiha, haciéndole esbozar alguna que otra sonrisa de resignación.

------

Sora acarició tímidamente la morena piel de Naruto, deslizando la yema de sus dedos temblorosamente, intentando ofrecer leves caricias. Al ver el nerviosismo de la joven el rubio sujetó su mano, para que de una vez hiciera contacto con su mejilla. El gesto fue acompañado por una serena cara de seguridad, recibiendo por parte de la pelirroja una mirada de ternura extrema. Dejando vergüenza aparte, se acercó más hasta besar su frente, (la de Naruto) apoyándose en la curvatura de su cuello. Se sentía renacer en los brazos de aquella persona que tanto había buscando desesperadamente. Se había sentido tan sola, nadie la quería… su maldita infancia en plena soledad, entre montañas y bosques, villas y pequeñas aldeas. Buscando exasperadamente a aquel niño que había dejado atrás, cuando huyó de la aldea, la única esperanza de vivir, encontrarle a él, a su querido otöto (hermano menor). Diversas lágrimas se resbalaron de sus ojos, perdiéndose en la piel del cuello del rubio.

-Toda mi vida…-, comenzó a pronunciar la pelirroja entre sollozos, sin despegarse un milímetro del zorrito, -te he buscado… deseándome la muerte… snif… por haberte dejado solo, yo era tu onēsan (hermana mayor, yo creía que no había diferencia entre sexo y se decía onisan pero no, jeje)… snif… tenía que haberte protegido…. Y sin embargo huí… dejándote desamparado-, suspiró dando una pausa, Naruto por su parte mantenía los ojos bien abiertos, desprendiéndose de ellos un par de lágrimas, -me maldecía una y mil veces por haberte dejado allí, cuando tuve… snif… la edad suficiente te busqué… me separé de Ryu y anduve sola persiguiendo tu recuerdo, con 12 años ya te buscaba por todos lados…, snif… caminado de una lado a otro. Hace un mes, me volví a cruzar con el tío y me contó que tenía una ligera idea de donde estabas, por eso estoy aquí…-, esbozó una sonrisa, mientras se separaba lo suficiente para mirarle a los ojos.

Naruto le respondió con el mismo gesto, lo que más sentía era que ella hubiera cargado con esas pesada pena, comprendía que con dos años que podía hacer, cuando fue creciendo ese remordimiento se hizo mas grande, llevaba desde los 12 años buscándole, no paró hasta encontrarle. Le estaba eternamente agradecido por ello, su corazón se reconfortó solo de saber que en aquella época, alguien le quería y le buscaba, lo necesitaba para vivir. Sacudió un poco su cabeza, para poder alejar los tristes pensamientos que la inundaban, ahora lo que quería era conversar con su onēsan.

-Te lo agradezco, ojalá me hubieras encontrado antes, nos hubiéramos arropado el uno al otro…-, agachó su mirada entristecida, para alzarla después acompañada de una modesta sonrisa, -te puedo hacer una pregunta, onēsan?-.

La chica al oír esa palabra, sintió que todo el peso de antaño, descendía por su cuerpo hasta perderse, sin dejar rastro alguno. Se limitó a asentir aliviada, de que de sus labios, no hubiera salido ningún reproche. Ese chiquillo era tan sano y agradable, era como un ángel para Sora, el ángel que tanto añoraba.

-Te… pareces… a… okāchan (mamá)?-, preguntó tímidamente, volteando algo la cara por la vergüenza.

Esa pregunta tomó por sorpresa a la Uzumaki, de todo los apelativos que tenía para el rubio, se había olvidado del de la dulzura, detrás de esa faceta de niño impulsivo y rebelde, tenía una ternura nunca vista. Sonrió para sí, de verdad que se parecían en aptitud.

-Si, soy igual que ella, sino espera…-, se revolvió el bolsillo de la capa de la falda, buscando algo. Cuando lo encontró se lo entregó al kitsune, -este es el regalo que tanto tiempo he estado guardando, para poder entregártelo cuando te encontrara-.

Las manos de Naruto temblaban, intentando que aquella foto no se cayera de ellas. Mantenía los ojos entrecerrados evitando terminar en un llanto sin control. Lo que más había deseado en su vida, una familia, y ahora delante de él tenía esa imagen. Yondaime sostenía a Sora, a su lado una preciosa mujer pelirroja de profundos ojos verdes, mirada dulcemente aún bebe rubio, ese niño era él mismo. Apartó los ojos, muy a su pesar de la foto, para clavarlos en la joven delante de él, sin duda era la vida imagen de su madre.

-Me… puedo… quedar con ella?-, preguntó temiendo una negativa como respuesta, la cual nunca llegó. La chica colocó la mano que sostenía la foto en el pecho del rubio (es decir llevo la mano de Naruto a el pecho de él, quedando la foto a la altura de su corazón), y después le sonrió, -gracias, eres tan bella como mamá-, comentó totalmente agradecido.

-Mi tío también me lo decía, lo único que nos diferencia, es que tengo los ojos de otösan (padre), al cual tú te pareces mucho también-, comentó acariciándole su cabello dorado. Este había crecido mucho, cayendo a cada lado del protector de Konoha, al igual que el cuarto.

Yuki cuidadosamente se coló entre los brazos de su madre, quedando frente a la cara de Naruto. El niño se agarró al cuello de la capa de Hokage y torció la cabeza graciosamente, con gesto dudoso.

-Tu…, eres mi tío?-, preguntó el niño, tan serio como de costumbre, pues pocas veces eran las que sonreía.

El rukodaime se enterneció, de verás que ese niño le hacía sentirse especial, para sorpresa del pequeño, lo sujetó bajo los brazos alzándolo hacía el cielo. Lo tuvo un tiempo así, observando como sus cabellos azulados se agitaban con la brisa y por fin una leve sonrisa apreció en sus labios.

-Si, Yuki. Soy tu tío Naruto, el Sexto Hokage-.

------

Mientras el rubio jugaba con su nuevo sobrino, Sasuke observó como Sora seguía de rodillas sin para de toser. No sabía porque pero…, el haber conocido a esas personas, también le influía a él de algún modo indirecto, sobre todo aquel niño que tanto se le parecía y que en sus ojos azules, se podía divisar alguna que otro brillo rojizo.

El Uchiha se acercó a la joven extendiéndole la mano, esta la siguió con la mirada, hasta encontrar a la persona de tal ofrecimiento. Su rostro se contrajo un poco, sin poder ocultar unas facciones de asombro, que se mantenían aún después de haber aceptado la ayuda y haberse levantado.

-Tu te pareces a… como te llamas?-, preguntó la pelirroja con incertidumbre.

-Uchiha Sasuke-.

-Uchiha…-, repitió Sora.

Ryu la rodeó por los hombros y le sonrió sarcásticamente, sabia exactamente que era lo que pasaba en ese momento, por aquella mente ensimismada en el moreno.

-Que pequeño es el mundo, no Sora?-.

-Si…, tío-.

La chica bajó su rostro apenada, ella sabía toda la verdad y las razones del pasado de Sasuke, y… aún sin conocerle podía entender el sufrimiento y a la vez el brillo de venganza, que dejaban ver esos oscuros y bellos ojos.

Sasuke sabía que algo pasaba también con él, estaba furioso y alterado. Miraba severamente a al pelirroja para que hablara, sin embargo, provocaba el efecto contrario, pues se callaba y evitaba la mirada.

Naruto que había dejado que Yuki en sus brazos, jugara con su sombrero, observaba la situación sin entender nada. Él nunca había sido muy espabilado para captar las cosas, pero que algo pasaba, estaba más que claro.

-No entiendo que ocurre-, comentó serio el rubio.

-Muy fácil!-, gritó el niño feliz, entretenido en darle apretones al sombrero,- yo también me llamo Uchiha, Uchiha Yuki-, soltó el pequeño indiferente, sin saber lo que acarrearían sus palabras.

Sasuke abrió ampliamente los ojos, no se podía creer lo que estaba escuchando, era ilógico todo lo sucedido en pocos instantes.

-Eso es imposible!-, exclamó algo histérico el moreno, -lo único Uchiha que quedamos somos…-, sus labios se retrajeron prohibiéndole que mas palabras salieran de sus labios.

La mente del moreno daba vueltas considerables. Ese niño que se parecía a él, aquel crió con reflejos azules y fría mirada era…

-Si-, respondió la pelirroja, -es hijo de Uchiha Itachi-, pronunció al fin, afirmando su temor.

Sasuke se encontraba perdido, parecía que el fantasma de su onisan, lo perseguiría hasta el fin del mundo. Siempre que pasaba algo bueno entraba él a destruirlo todo, arrasando con cualquier sentimiento a su paso. Su mirada desprendía una furia extrema contra el niño, que a causa de ellos, se acurrucaba tembloroso en brazos del rubio. Un remordimiento creció en su interior, extraviado se arrodilló en el suelo, a la vez que se miraba insistente las manos, intentando encontrar una explicación, "porque… madito nii-chan (esto creo que también es hermano mayor pero en forma mas cariñosa), me perseguirás a donde vaya, no, pero… yo soy el que te tengo que encontrar y acabar contigo, que hago enfadándome con un niño, cuando tu eres el único culpable?".

Naruto se encontraba nervioso, de sobra conocía el carácter del moreno, y sus impulsos agresivos, no favorecían la situación. Cuando se fue a acercar, Sasuke se levantó lanzándose sobre Sora, el rubio aún no daba crédito a lo que estaba viendo, tenía que hacer algo para evitar que la dañara. Soltó al niño e intentó coger al moreno, pero una inmensa luz, le hizo retenerse, a la vez que cerrar los ojos por el brillante resplandor.

-Kōsen chairo (manto de luz ámbar)-, se pudo escuchar justo antes.

La luminosidad estrelló a Sasuke contra la pared del edificio de su koi, desquebrajando la construcción, hasta hacer un hoyo en ella. Del labio inferior del Uchiha, un hilito de sangre caía, curvó sus labios en una maléfica sonrisa y la miró severamente. Intentó colocarse de pié, le dolía todo el cuerpo, pero no le importaba, esa chica tenía un alto nivel, eso le gustaba, "Veremos como es de fuerte tu mujer… Itachi". Su sonrisa se incrementó considerablemente.

-Estaba deseando probar mi nueva técnica con alguien fuerte, jeje-.

Sora se levantó sacudiendo sus ropas, su rostro se mantenía alegre, como si disfrutara de la situación, pero solo quería comprobar algo, "Itachi vendrá por Naruto, veremos lo fuerte que es su otöto, se creé que con ese chakra va a vencer a su onisan, la lleva clara". Pensó sonriendo para sí.

-Primero advertirte que soy un jounnin como tu, de Konoha para ser mas exactos-, se señaló el protector que tenía sujeto en su brazo, -así que… no te será fácil vencerme-.

Naruto estaba sorprendido, su onēsan era un ninja importante y él sin saber, hasta se había graduado en la misma aldea sin conocerse, ya no sabía si reír o llorar. El ruido de pájaros lo sacó de su ensimismamiento, observando extrañado a Sasuke para seguidamente a su hermana. Tendría que hacer algo o la mataría, además el moreno hacía algo nuevo con los sellos. Rápidamente se colocó frente a la pelirroja, interponiendo entre los dos.

-Sasuke, déjalo ya, no ves que es mi hermana?-, le gritó enfurecido, pero su novio parecía no ceder.

-Quítate Naruto!-, ordenó Sora retirándole con su brazo, -protege tu vida Rokudaime, además…-, hizo una pausa para sonreír, -soy mas fuerte que él, eso te lo aseguro, puedo salir herida pero… nunca muerta, y por su parte… no te preocupes tiene que vivir para describir muchas cosas-.

El zorrito aún no muy seguro de lo que debía hacer se apartó un poco, pidiendo una y otra vez que no pasara nada.

Sasuke había desarrollado su poder a tal extremo, que podía hacer el chidori con las dos manos a la vez, creando dos esferas. Aunque su límite estaba en un solo golpe, quería probarlo con alguien y creyó que este era el momento perfecto. Cuando tuvo a las dos, las juntó en una grandísima bola centelleante, respiró hondo y lanzó su Katon a ella, tornándola ahora de un rojo intenso, envuelta en llamas.

-Chidori kaji (mil pájaros de fuego)-, gritó a la vez que corría hacia Sora.

-Naruto, observa el legado que no dejó el clan Zatoichi, una técnica de herencia-, alzó los brazos hacia el cielo, de sus manos una gran esfera púrpura nació, rodeada de inmensos anillos de chakra, que giraban entorno a ella, -Bunya murasakíro (esfera púrpura)-.

Con mucho esfuerzo la colocó frente al moreno, lanzándola y haciéndola chocar con el enorme Chidori. Hubo una gran explosión, todo se volvió blanco acompañando a un chirriante sonido. Cuando todo se despejó, Naruto observó a Sasuke inconsciente, a su lado Sora curaba sus leves heridas, gracias a una sanadora luz verde que se desprendía de sus manos, hacía del cuerpo del convaleciente. El rubio se alivió, todo había acabado como su onēsan le comentó, ella tenía algunos rasguños que aún no había curado. La pelirroja cargó al moreno a su espalda, y al llegar justo al lado de su otöto se lo entrego, ayudándole mientras todos entraba en la casa.

------

El kitsune les ofreció asiento mientras llevaba a su koi-baka a la habitación. Lo tendió cuidadosamente en la cama, su cuerpo estaba limpio de sangre y señales, solo quedaba el polvo producido por la explosión. Limpió un poco sus cabellos de arena, observando su rostro tan dulce cuando dormía…, parecía como si estuviera soñando algo hermoso, sonreía. Para el rubio, era un lujo poder contemplar su rostro feliz, se veía esplendido. Volvió la cabeza hacia él, aún seguía dormido, arqueó un poco sus labios, entreabriéndolos como para decir algo.

-Nii-chan…-, pronunció aún sonriendo.

Naruto le apartó un poco el flequillo para ver mejor esa expresión, era tan tierno… "je, después de todo, no puedes odiar a tu hermano…, nos estaremos equivocando con él, será difícil saberlo". Le dolía ver al Uchiha cargando con la masacre de su familia, pero… que podía hacer él, nada… por ahora exactamente nada. Después de volver a su expresión algo sombría, se dispuso a salir de la habitación.

------

Sora y Ryu se sentaron en el estrecho sofá, viendo en silencio como el pequeño, jugaba entretenidamente con una pelota, encontrada en alguna parte de la casa. Su okāsan (madre) soñaba con verle una sonrisa a su hijo, después de unos meses, el primer gesto de felicidad que esbozó fue para Naruto, aquel rubio era capaz de sacar una sonrisa, hasta la persona más fría del mundo, "je, este Naruto…, es todo un sol" pensó la pelirroja, su otöto era exactamente como se había imaginado y…, en cierto modo eso le agradaba.

-Te habló Itachi…, sobre su hermano?-, preguntó el ciego, mientras nervioso jugaba con la vara.

Sora asintió mirando sus dedos, hallando ese anillo que tanto le gustaba hacer rodar, "este anillo…, mis recuerdos…"

-Sasuke no sabe la verdad, aunque pocas personas están al tanto de lo que en realidad ocurrió-.

-Esto es problemático, sabes lo que te haría tu Uchiha si supiera con quién estas, y cual es la razón de tu encuentro?-, soltó apoyando la cabeza en el respaldar del asiento, resopló.

-Eso es lo que quiero, yo seré quién defienda a Naruto, aclararé la situación de Sasuke y… liberaré al padre de mi hijo de Akatsuki-, pronunció muy segura de si misma, -la esperanza es lo último que se pierde, no oji (tío)?-.

-Si, pero…, te falta poco tiempo pa-, la mano de la pelirroja le tapó la boca impidiéndole continuar, escondió sus ojos entre los largos cabellos. "Debo ser fuerte, debo ser fuerte…", se repetía una y otra vez.

En ese momento Naruto entró en la sala, pasó la mano revolviendo el cabello azulado del niño y se sentó junto a su onēsan. Otro silencio incómodo recorrió el lugar, tío y sobrina intercambiaron miradas, intentando aclarar quién relataría la historia. El kitsune por su parte entrelazó sus manos, esperando pacientemente su decisión, "ahora que por fin soy Hokage, tengo que guardar la compostura y madurar" se convencía a si mismo.

-Esta claro que empezaré a hablar yo-, dijo sería Sora, observando detenidamente cualquier reacción del rubio, -te contaré la historia lo más resumidamente posible:

Empezó el contraataque para defenderse de Kyubi, lo estaba arrasando todo completamente. Así que…, el único que podía hacerle frente en nuestra aldea era, el relámpago dorado (era así como le decían, no, bueno depende de la traducción, gomen si me he equivocado), es decir nuestro padre. Yo con apenas 2 años, me encontraba al cuidado de Ryu de 12 y Kakashi-sensei (también joven, edad exacta ni idea, creo que unos 14 mas o menos). Hace apenas una semana que okāchan había dado a luz, así que cuando vio llegar a otösan y recogerte de su regazo, se puso histérica, este la sujetó fuerte y la besó, después salió corriendo contigo en brazos. Con la técnica prohibida del dios de la muerte (su nombre en japo, ni idea, gomen) y a través de él, encerró el demonio dentro de ti y cayó muerto. Ryu y kakashi te recogieron y después de ocuparse del cuerpo del Yondaime, fueron en busca de okāchan, pero…-, hizo una pausa para respirar hondo, se apretaba fuerte la tela de la capa de la falda, que recaía en sus rodillas, se había jurado a ella mismo no llorar, pero…, la cara de Naruto era un poema. Sus ojos se mantenían abiertos considerablemente, acompañando a un extraño gesto de complejidad, -ella estaba muerta, su sangre estaba… esparcida… por toda la habitación-, por fin una lágrima resbaló por su mejilla hasta caerle en el dorso de la mano, -no había… nadie solo ella… fría y sin vida. Su cara desencajada, demostraba que había sufrido hasta el extremo…, tenía las muñecas cortadas y quemaduras por todo el cuerpo…, finalmente murió degollada-, hizo otra pausa para ver el estado de su otöto, tenía la vista perdida y su cuerpo temblaba estrepitosamente. Sora agarró su mano y la apretó para que reaccionara, el rubio instintivamente la miró, buscando respuestas en sus ojos, -te gustaría saber que era lo que sus manos aferraban desesperadamente…?-,preguntó mientras secaba la última lágrima que se desprendía por su mejilla.

-Eso es demasiado cruel, no se lo cuentes-, ordenó Ryu rozando levemente el pecho de la joven y negando con la cabeza. Esta no le prestó atención y siguió observando al chico que dudoso todavía, asintió con temor.

-Ella sostenía con desesperación…, la mantita de tu cuna… y en el suelo con sangre…, estaba escrito "Naruto", por eso te llamas así-.

El zorrito cayó al suelo, se sujeta fuerte el cabello, mientras sus ojos se inundaban y acaba en un llanto descontrolado.

------

Desde la oscuridad del pasillo, Sasuke se agarraba el pecho, le dolía profundamente después de escuchar el relato, oculto y en silencio. De nuevo la imagen de sus padres asesinados volvió a su mente. Estaba paralizado, "ahora Naruto esta sintiendo, parte del sufrimiento que yo viví, es un dolor tan agudo y severo…, porque Naruto…, porque tu también…?"

El ruido de pasos, provocó una convulsión en el cuerpo del rubio, miraba aterrado a su izquierda. Cuando observó a su koi, aún de rodillas se arrastró hasta él, Sasuke por su parte, también se posicionó en el sueno hasta abrazarle, le acomodó la cabeza en su pecho y lo estrecho fuertemente.

-Shsss… Naruto…, tranquilízate…, el pasado no se puede cambiar…-, acarició su cabello y besó consoladoramente sus párpados, para que dejara de llorar, Naruto se aferró más a él, apretando el chaleco de jounnin, -pero todavía…-, una sonrisa maliciosa apareció en el rostro del Uchiha, la cal hizo que el rubio lo observara de repente y extrañado, -nos queda la venganza, Naruto… te ayudaré a matar al asesino de tu madre, y después acabaré con Itachi-, el kitsune no respondió se limitó a ver la ira acumulada en esos ojos grises, permaneciendo totalmente atento.

Yuki se acercó a la pareja en el suelo y rozó levemente la capa del rukodaime. Ambos le miraron, tranquilizándose un poco.

-Por que lloras?-, preguntó curiosamente el niño.

Naruto pudo advertir como a Sasuke se le iluminaron los ojos cuando lo vio. Agarró al pequeño fuertemente de los hombros y lo miró con un brillo extraño. El zorrito ya empezaba a pensar, que ha su novio se le había ido completamente la cabeza, nunca había superado su trauma, pero este ya alcanzaba unos extremos considerables. Sora se preparó por si tendría que intervenir, aunque dudaba que aquel confundido chico, el hiciera daño a su propio sobrino, por muy hijo de quién fuese.

-Tú…-, sonrió malévolamente, -yo te cuidaré…, renacerás mi clan, tú y tu Sharingan. Además…-, su sonrisa cambió al igual que sus ojos, a otras mas sana, hizo una pausa mientras el niño le seguía mirando inexpresivo, acarició su mejilla dulcemente, -para mí es un sueño que haya alguien…, con mi sangre y la de Naruto…, serás el mejor ninja del mundo y… yo me encargaré de eso-.

Lo soltó delicadamente y encaró a la pelirroja que lo miraba astutamente, en el fondo se alegraba, pues esa era otras de las razones, por las que estaba ahí. Su primer pensamiento fue Naruto…, pero si eran dos mejor.

-Sora, deja al niño en nuestra custodia, nosotros le cuidaremos y lo convertiremos, en el mejor ninja que haya existido jamás, por supuesto, quédate con nosotros-, Sasuke se venía muy decidido en sus palabras, por el contrario que Naruto.

-Para..! Pero de que hablas Sasuke..?-, gritó el rubio a su lado.

El moreno le hizo un gesto para que callase y señaló a Sora. El sexto Hokage la miró en el momento, mantenía su vista gacha, pero una sonrisa se dibujó en sus labios. De repente alzó su vista y se levantó secamente.

-Acepto tu proposición Uchiha Sasuke, pero antes… tienes que prometerme algo-, pronunció con severidad, era una mujer formidable, tenía un fuerte carácter y sus ojos parecía intensificarse, a su otöto le recordaba a Tsunade-baachan.

-El que?-, preguntó serio el Uchiha, lo daría todo por el tutor de aquel crío.

-Pues…-, Sora se acercó agarrando la mano del moreno, el cual se mantenía recto sin inmutarse, -no dejes que Itachi se acerque a él bajo ningún concepto, tampoco debe saber que es su hijo, tenlo como tuyo-, pidió la joven. La mirada de ambo se encontraron, una suplicaba y la otra algo confundida aceptaba.

La Uzumaki posteriormente se agachó, sujetando la cara de Yuki para que le mirase.

-Escucha a mamá Yuki, tu padre desde hoy es este chico de aquí, su nombre es Uchiha Sasuke, ves que tiene el mismo apellido que tu?-, el niño asintió entusiasmadamente, dando a entender que lo comprendía todo, -ahora ese de allí es tu tío Naruto, de acuerdo?-, el niño volvió a responder afirmativamente.

La ninja se detuvo de nuevo frente al moreno y le estrecho la mano, algo le decía que hacía bien en confiar en ellos dos, su hijo quedaría en buenas manos cuando ella ya no estuviera. "aun dos años, todavía dos años" pensaba Sora.

-Hazlo lo mejor que puedas-.

-No te preocupes, le protegeremos con nuestra vida-, finalizó Sasuke rompiendo el contacto de ambas manos.

------

Zatoichi lo había escuchado todo en silencio, este asunto iba para largo, y dios sabría si algún día tendría fin. Ahora lo único que podía hacer era distraerse un poco, para eso acudiría a cada de Anko, cuantas ganas tenía de volver a verla. Llevaban dos años sin verse, así que se excitaba con solo pensarlo. Pegando saltos se dirigió hacia la puerta, hizo un gesto con la mano en señal de despedida y se dispuso a salir.

-Alto ahí, Ryu!-, ordenó Sora.

El cuerpo del ciego se petrificó, volteándose en dirección de la voz escuchada. A regañadientes se acerco hasta ellos y cargó a Yuki.

-Vale, vale, ya me lo llevo, tu vete tranquila y ustedes aprovechad nuestra ausencia-, soltó picadamente, mientras salía por la puerta. No le hacía falta ver, para adivinar el sonrojo de ambos chicos.

------

Sasuke cansando se dirigió hacia el cuarto, sin inmutarse por nada, solo quería reflexionar sobre lo ocurrido y descansar. Su vida, había pasado delante de él en pocos minutos, ahora quería trazar un futuro al lado de Naruto, y quería hacerlo bien. Su venganza solo acaba de empezar. Antes de marcharse, le hizo un gesto al rubio para que le siguiera y continuó andando.

Naruto por su parte, miraba como su hermana también tenía decidido salir y se dirigía hacia la entrada de la casa, porque esta huida de los tan repentina? Lo normal es que se quedaran con él, después de todo lo contado, pero no, se marchaban.

-A donde vas onēsan?-, preguntó el rubio. Había pasado tantas cosas, que no sabia como actuar, su personalidad había quedado echa añicos.

-Voy a dar un paseo, hace mucho que no vengo por aquí, y me apetece curiosear un poco-, la chica cariñosamente se aproximó, y después de regalarle unos roces en la mejillas, besó su frente, -no te preocupes otöto, volveré entrada la noche, tu disfruta de la tranquilidad junto a tu koi-, comentó con una sonrisa, mientras se dirigía a la puerta, -sayonara rukodaime-, después despareció.

A Naruto le dolía tremendamente la cabeza, de lo que menos ganas tenía era de pensar, bueno de eso nunca tenía ganas, pero ahora… aun menos. La única forma de tranquilizarse era acudir donde el Uchiha, de seguro estaría esperándole. Caminó cuidadosamente por el pasillo y rodeó despacio el pomo. Se sorprendió al ver la habitación a oscuras, dio un tímido paso, intentando adivinar cualquier reflejo de su novio, de repente pudo distinguir unos destellos rojizos, provenientes de los ojos de Sasuke, este estaba desnudo sobre la cama, moviendo un dedo en señal de que avanzara. "Pero porque está tan extraño, de verdad que esto me da algo de miedo" pensó el rubio tragando saliva.

-Ven a mis brazos, Naruto-, la voz del moreno se escuchaba excitada y sexy, demasiado para lo normal.

La puerta detrás de él, se cerró de golpe, haciéndole dar un retemblío, no se esperaba ese lado siniestro de Sasuke, pero era él, así que no importaba, al final se decidió a caminar hacia la cama…

------

Itachi se paró, sintió algo extraño en el pecho, "esto son remordimientos…, a esto es lo que llaman amor?", no, no podía caer tan bajo, se acarició el cabellos azulado hacia atrás y siguió caminado.

Kisame lo seguía distante, deseaba hablar claro con él, tenía que respetar las normas. Aunque lo quisiera disimular seguía pensado en aquella mujer, y eso no le estaba permitido.

-Itachi, en que piensas?-, preguntó cuando alcanzó su paso.

-Falta poco para llegar a Konoha, tenemos que hacernos con Kyubi ya, date prisa-, pronunció mientras aceleraba el paso considerablemente.

-Para sacar al demonio del interior su portador muere, sabes que es el hermano de- su comentario fue cortado severamente.

-No me importa, sino encontramos otra forma lo haremos así-.

-Como desees, solo recuerda las normas de Akatsuki, de acuerdo?-, lo miraba de reojo, notando como encogía levemente el entrecejo, intento que no se notase.

-Lo tendré presente-, se encontraba saltando de un árbol a otro, sus cabellos se agitaban con el viento dándole un aspecto calmado y misterioso, suspiró, -además, puede que ya este muerta-.

Su compañero lo miró serio, sabía que seguía sintiendo algo por ella, no se atrevió a comentar nada, ni tampoco lo acusaría, era mejor esperar a ver que ocurría.

------

Primero este capi va dedicado a ada-chan y mi querida lis.

Bueno aquí traigo el capi que tanto trabajo me a costado, lo he reescrito por eso he tardado tanto, pero después de leer el capi de ada-chan, me prometí a mí misma intentar mejor, por lo menos poder alcanzar un poco su nivel, aunque eso es plenamente imposible para alguien como yo.

Si señoras a Sasuke se le esta hiendo la olla, y mi pobre naru lo tiene que pagar todo jo. Bueno la historia de la familia de naru la iba a poner en flash back, como que Sora lo recordaba pero me parecía demasiado violenta, si es así y suena brusco no?.

Las cosas cambiaran no se quedarán tan sombrías, y bueno a muchas no les gustará lo del crío, pero tiene su explicación no os apresuréis, y tampoco quiero que odiéis a Sora es mas buena de lo que parece, y tiene muchas cosas en mente, espero que alguna que otra pueda lograr, jeje.

Bueno quiero dejar claro que Sora significa cielo, se lo he puesto por los ojos azules, y Yuki nieve, por que es un niño muy serio, después veréis porque.

Aquí un dibujo de Sora que hice, no dibujo bien, y colorear menos pero quería que supierais como me la imagino, para dibujarla me e basado en la versión femenina de Tsuzuki de yami no matsuei jeje, es que cuando la vi dije así es como yo la quiero, bueno espero que os guste, y ya esta, besos a todos y gracias por leerme.

http/img215.imageshack.us/img215/5835/65copia4ty.jpg