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-Hasta que el Amor se Acabe-
Summary: Elizabeth Bennet trata de olvidar su pasado con ayuda de un nuevo amigo; lo que no sabe es que en ocasiones el primer amor no es único. A veces la vida te da una segunda oportunidad para amar.
Nota del Autor: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
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-Capítulo 8. Seré tu Luz, tu Ardiente Sol-
Para Elizabeth Bennet, la vista desde la ventana de su habitación le parecía aburrida y monótona; llevaba un poco más de dos días observando los mismos robles de casi seis metros de largo que delimitaban la propiedad, acompañados de distintos arbustos frutales que en esta época del año solían estar enmarcados con flores de diferentes colores, lo cual le daba un toque muy pintoresco al lugar, pero sin dejar de ser somnífero para contemplar.
Con una sonrisa traviesa en el rostro, Elizabeth recordaba lo que pasó el día en que llegaron el señor Bingley y el señor Darcy a Hertfordshire; durante su visita, Lizzie había explotado al oír el impertinente plan de su madre, decidiendo por fin aceptar la propuesta de Fitzwilliam Darcy, aun sin estar consciente de las consecuencias que traería tal compromiso a su rutinaria vida.
Ahora, después de una tediosa y vergonzosa platica con sus padres, Lizzie se encontraba castigada en su dormitorio sin poder salir ni recibir visitas; sobre todo del señor Darcy, el cual también le habían pedido alejarse de la residencia de los Bennet hasta que el señor Collins estuviera de vuelta.
Durante gran parte de la mañana, Elizabeth se dedicó a leer una de sus novelas favoritas, "Cecilia" de Frances Burney, pero su lectura por tercera vez del libro no logró captar su atención, por lo que dejo el ejemplar en su buro, y se dispuso tratar de enterarse de la vida del exterior, contemplando por la ventana que daba hacia la parte frontal de la casa; constatando una hora después, la llegada a la residencia de su primo, el señor Collins. Veinte minutos más tarde, su hermana Jane vino a verla, con la noticia de que su padre había mandado a llamar al Señor Darcy; seguramente para hablar con su primo de su decisión de cancelar la boda.
Elizabeth tenía que agradecer el apoyo incondicional de Fitzwilliam, ya que en estos momentos no quería sostener ningún tipo de conservación con el señor Collins, el cual seguramente estaría colérico por el repentino cambio de planes sobre su compromiso mutuo.
Cuando Elizabeth se quedó sola nuevamente, a la espera de más novedades por parte de Jane; siguió con su observación a través de su ventana, en vigilia de la llegada del señor Darcy, quien seguramente llegaría acompañado por el señor Bingley. Y fue así que unos minutos después pudo distinguir a dos jinetes acercándose diligentemente hacia la finca, los cuales pudo identificar a la perfección a unos metros de instancia. Sin poder evitarlo una sonrisa volvió a invadir su rostro; y fue en ese instante que ambas miradas se cruzaron, Fitzwilliam había fijado su atención en ella en el preciso momento en el que Elizabeth lo contemplaba sin reserva alguna. En un intento de no parecer sorprendida, Lizzie le dedico un torpe saludo con la mano; y él le regreso el gesto, acompañado de una tenue sonrisa; mientras bajaba del caballo y entraba en la residencia junto a su amigo Charles Bingley.
Elizabeth no supo cuánto tiempo estuvo esperando a que algo interesante más pasara, observaba la puerta cada cierto tiempo con vacilación; quería salir de su habitación y estar presente en la discusión que seguramente se llevaba a cabo en el despacho de su padre, cuyo resultado afectaría su futuro indeleblemente. Así paso una media hora más, hasta que por fin escucho unos pasos apresurados que subían las escaleras principales, los cuales se dirigían hacia su habitación.
― ¡Lizzie!, tienes que bajar ahora mismo ―le exclamo su hermana Jane entrando velozmente al cuarto, con una gran sonrisa en los labios; lo cual le daba a Elizabeth una señal de éxito― nuestro padre y el señor Darcy quieren hablar contigo.
― Por lo que veo en tu rostro no necesito preguntarte que paso ―le comento Elizabeth contagiándose de alegría de su hermana, mientras que Jane trataba de reprimir la risa que salía cada vez que quería hablar.
― No pude oír toda la conversación, pero… ―le explico Jane con alegría, incorporándose una vez que dejo de reír de felicidad― cuando llego el señor Darcy, nuestro padre lo llevo a su despacho, donde empezó una discusión; hubieras visto al señor Collins, estaba furioso cuando salió de ahí.
― Me lo imagino ―le dijo Elizabeth colocándose las zapatillas y acomodándose el peinado, en un intento de estar lo más presentable posible antes de bajar― que la novia cancele la boda a un par de semanas de realizarse, no es una noticia bien recibida.
― Oh, Lizzie estoy muy feliz por ti ―le expreso Jane abrazándola por algunos segundos, contagiándole aun mas su estado efusivo a su hermana― solo espero que mamá lo comprenda; yo creo que el señor Darcy es una buena opción para ti.
― Se acostumbrara a la idea ―le comento Lizzie, adquiriendo un modo pensativo mientras terminaba de acomodar el ultimo rizo de su peinado― después de que el cotilleo por mi compromiso con el señor Darcy termine, le dará gusto que me case con un hombre cuya renta alcanza los diez mil libras.
― Eso es algo que ni nuestra madre pasaría por alto ―agrego Jane con complicidad, ayudando a Lizzie a terminar de arreglarse― me dijo papá que te esperaban su despacho; suerte Lizzie.
― Gracias Jane ―Elizabeth bajo rápidamente las escaleras, encontrándose en el piso inferior con dos de sus hermanas menores amontonadas en el pasillo; tanto Lydia como Kitty murmuraban entre ellas, mientras soltaban ligeras risitas y observaban hacia la puerta del despacho. Lizzie paso un lado de ellas antes de llamar a la puerta, dedicándole una señal de silencio ambas.
― Pasa Elizabeth ―le ordeno su padre al verla abrir la puerta; quedando justo enfrente de su hija cuando entro por completo a la habitación― supongo que ya te has enterado de algo por parte de tus comunicativas hermanas.
― No mucho, pero si he escuchado algo ―le comento Lizzie tratando de parecer lo más serena posible; pero su corazón empezó a latir fuertemente y sin poder evitarlo, sus mejillas tomaron una coloración rojiza cuando su mirada nuevamente se cruzó con la de Fitzwilliam Darcy, el cual esperaba silenciosamente detrás del señor Bennet.
― Bien, he decidido en aceptar tu decisión ―le comunico su padre, observando de reojo a su hija mientras tomaba uno de sus libros del escritorio, ojeándolo con desdén mientras hablaba― solo espero mi Lizzie que sepas las consecuencias de tus acciones.
― Estos últimos días lo he pensado padre ―le aseguro Lizzie con voz aplacible, agradecida que su padre consintiera su decisión de rechazar al señor Collins, y de aceptar su compromiso con el señor Darcy― estoy completamente segura de mi decisión.
― Bueno, confió en tu buen juicio Elizabeth ―le comento el señor Bennet dedicándole una ligera sonrisa a Lizzie, encaminándose lentamente hacia la salida― ahora, el señor Darcy me ha pedido un momento a solas contigo, así que me retiro.
― Espero que mi primo no le ocasionara demasiados problemas ―le comento Elizabeth después de unos segundos en silencio, mientras observaba como la mirada de Fitzwilliam se clavaba en ella.
― Se enojó bastante, pero era de advertiste ―le explico Darcy momentos después, acortando la distancia entre ambos a dar un par de pasos hacia ella― yo mismo estuviera más que molesto si una señorita tan bella cancelara nuestro compromiso.
― Yo creo que era su orgullo herido por lo que estaba molesto y no por perderme a mí ―le dijo Elizabeth dejando escapar una sonrisa, la cual se dibujó en sus labios por las gratas palabras del caballero― pero gracias por el cumplido señor.
― Sé que no hemos tenido mucho tiempo para hablar después de mi decadente declaración de amor hacia usted ―le comento Fitzwilliam ayudando a que Elizabeth se sentara, mientras él tomaba asiento a un lado de ella, con el fin de poder conversar más cómodamente― y temo que tenga una imagen errónea de mí en esto momentos.
― En absoluto, soy yo la que teme a haber quedado mal ante sus ojos ―le declaro Lizzie; durante los dos días que estuvo en cautiverio, se había avergonzado de la poca delicadeza que tuvo cuando acepto la propuesta de matrimonio del señor Darcy, en un evidente arranque de desesperación provocado por su madre― debe pensar que acepte su propuesta por zafarme del plan de mi madre.
― Estoy consciente de lo que siente por mí ―le expreso Darcy con un ligero tono lastimero; él sabía que su amor no era enteramente correspondido, pero esperaba que con el pasar de los días los sentimientos de afecto y adoración fueran mutuos― y créame que no voy a obligarla a amarme, prefiero que ese sentimiento llegue solo, con el paso del tiempo.
― Le agradezco su comprensión ―le dijo Lizzie acentuando aún más su sonrisa; agradecida por la condescendencia del señor Darcy hacia su confusión sentimental; deseando sinceramente olvidarse de George Wickham para siempre― solo espero merecer su amor en el futuro.
― Créame señorita, usted ya se ha ganado mi cuerpo y mi alma desde el momento en que la vi ―le confeso Fitzwilliam con un tono de voz más idealista; mientras tomaba la mano de Elizabeth en un signo de afecto ―sin embargo, el motivo por el que he pedido una conversación privada con usted es porque quiero pedirle algo.
―Dígame, si esta en mis manos con gusto lo hare ―le confirmo Elizabeth sintiendo como sus mejillas aumentaban de temperatura; en muy pocas ocasiones había estado tan cerca de un hombre como lo estaba en estos momentos, y saber los sentimientos que el caballero manifestaba hacia ella la hacían sentirse más nerviosa por el contacto mantenido entre ambos.
― Sé que para usted yo soy nada más que un amigo ―le explico el señor Darcy manteniendo su tono apasionado, sin liberar la mano de la dama, la cual acariciaba con movimientos ligeros con su dedo índice― y como dije anteriormente, no quiero obligarla a hacer o sentir algo que no puede en estos momentos, pero…. si me permitiera… cortejarla como es debido ―hizo una pausa, mientras analizaba el resultado de sus palabras en ella, agradecido porque solo se manifestara un poco de sorpresa y pudor en el rostro de Elizabeth― y tratar que me quiera mientras dure nuestro compromiso.
― Por supuesto…. ―le respondió Elizabeth sin saber que decir, sintiéndose traicionada por sus nervios en un momento como este― no tiene por qué pedirlo, está en su derecho.
― Se lo agradezco, créame que no se arrepentirá de su decisión ―le dijo Fitzwilliam satisfecho, depositando un ligero beso en su mano antes de liberarla.
Elizabeth miro tal gesto con timidez, aun sin comprender porque un hombre como Fitzwillam Darcy la amaba de tal manera, que estaba dispuesto a exponerse al escándalo y a un posible matrimonio sin amor, con el único fin de permanecer a su lado. Solo esperaba merecer su afecto, y trataría de que así fuera.
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¡Hola!, me he dado otra escapada de mis deberes para poder actualizar esta semana, ya que no quería dejar pasar mucho tiempo entre cada capítulo. He notado que el Fandom de orgullo y prejuicio en español está algo abandonado estos días; espero que esta pausa sea momentánea, ya que aparte de escribir, me gusta leer los Fanfic que están publicados en esta página.
Muchas gracias a todos los que leen y siguen mi historia ;).
Y a los que se toman su tiempo para dejarme su comentario, les mando un fuerte abrazo; ya que sus palabras me animan para seguir escribiendo:
Haydea princess of Janina: Hola, gracias por comentar, claro que nuestro Fitzwilliam es todo un caballero; y sobre la señora Bennet, la verdad aún le queda aguantar uno que otro ataque de nervios, saludos.
Gisee: Gracias por seguir leyendo la historia, me agrada saber que aun te sigua gustando; y sobre tu comentario de Wickham, solo te puedo decir que va a darnos algunas sorpresas en los siguientes capítulos.
Loulou25: Gracias por leer y seguir comentando, aun cuando la historia no esté en tu idioma se agradece que aun la siguas.
Arolin: Gracias por tu comentario, y no eres la única en esperar a que un señor Darcy aparezca en nuestras vidas; así que lo único que nos queda es seguir leyendo y escribiendo historias de él, jeje, ¡saludos!.
Molita: Muchas gracias por seguir comentado, así da gusta quedarse hasta tarde estudiando el fin de semana para poder actualizar la historia ;), y no te preocupes, siempre tratare de darme algo de tiempo para seguir escribiendo. Me da gusto saber que te agrado el capítulo anterior, sobre todo la escena de las miradas entre ambos, la cual como tú lo intuiste saque la idea de la película; espero que te sigua gustando la historia, te mando un abrazo.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang
