Disclaimer: Ya saben, Naruto no es de mi propiedad (¬¬)
N/A: Está terminantemente prohibido tomar mis fics y publicarlos en otras páginas web, blogs, fotolog o lo que sea. Sean considerados, señores. NO al plagio.
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ALMA GEMELA
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En la noche del día siguiente (El peor día de su vida, según Sakura) cuando atravesó la sala y corrió a la puerta, se sentía nerviosa. Muy nerviosa. Su cabello rosa todavía goteaba – había tomado dos duchas ese día: una con agua fría, para calmar sus renovados instintos homicidas y una caliente, para quitarse la tensión. Si por ella fuera se hubiera quedado todo el día allí dentro, pero comenzaba a sentirse como una pasita humana así que había salido – y se había puesto el primer vestido semi-formal que había encontrado. (La cerda se había llevado los mejores). Cuando escuchó las voces masculinas al otro lado de puerta, tragó saliva pesadamente. No puedo creer que realmente haya aceptado toda esta locura. Me debes una grande, Sasuke - pensó amargamente la muchacha.
Después de que Sasuke le había cortado la llamada, el muy inepto la había vuelto a llamar a los pocos minutos. De inmediato, una iracunda Sakura había comenzado a despotricar todos los insultos que recordaba Naruto le había enseñado cuando eran jóvenes, pero cuando Sasuke le espetó un "Y se supone que eres una modelo refinada, ¿verdad?"- tuvo que morderse la lengua y pensar con la mente fría. Una vez que se calmó, lo primero que había hecho era preguntar que iba a pasar con las fotos y los rumores que estaban corriendo. "Aprovechémoslos" – había respondido Sasuke, obviamente ella había soltado una que otra objeción contra esa estúpida idea. ¡Esos rumores no servían de nada! Ante su clara falta de apoyo, Sasuke había suspirado y le había contado la discusión con su madre. Entonces, Sakura había comenzado a entrever el plan del Uchiha. "Ni lo sueñes"- había bufado de inmediato. "¿Le romperás el corazón a mi madre, Sakura? Ella alucina con todo el tema de nuestra supuesta relación. Coopera conmigo." La estaba chantajeando, lo sabía, pero Sakura no tuvo elección. De sólo imaginarse el siempre jovial y cariñoso rostro de Mikoto surcado por la tristeza de que todo era un error se sentía morir. Así que había aceptado.
Sakura había aceptado ser la novia (falsa) de Sasuke.
Teniendo eso en mente, había salido del baño y encarado a Naruto (devuelto el móvil de la discordia) y a Mikoto. Se había excusado con ellos por su temperamental comportamiento ("¿Temperamental? ¡Casi me destrabas la mano, Sakura-chan!" – había gritado Naruto) y les había pedido el enorme favor de perdonarla, pero se sentía indispuesta y quería estar sola. Mikoto la había abrazado – Sakura se sintió peor al saber que le mentía, pero era mejor eso a romperle el corazón – y le había dicho que no había problema que ella y Naru-chan se irían. Suspirando con resignación Sakura les había pedido que vinieran a cenar al día siguiente pues ella y Sasuke querían darles la noticia formalmente (grandiosa idea de su "prometido" Eso y que fuera en su apartamento, para hacerlo más personal). Los ojos negros de Mikoto habían brillado de felicidad y la había vuelto a abrazar. Naruto la había mirado con cara de circunstancia –Sakura sabía que él no se comía ese cuento- pero ambos habían aceptado ir. Obviamente Mikoto le había comentado que no le diría nada a Sasu-chan de que ella sabía con anterioridad de su compromiso y con eso sus visitantes se habían marchado dejándola sola y sintiéndose miserable.
El resto de aquel fatídico día no había hecho absolutamente nada. Se había quedado viendo la televisión todo el santo día. Desde luego que no todo había sido color de rosa, pues a eso de la tarde su representante (una famosa ex actriz conocida por su exuberante (delantera) personalidad llamada Tsunade) la había llamado incordiándole acerca de "¿Por qué mierda tengo a esos lame culos reporteros de la prensa llamándome por unas fotos de ti y tu supuesto novio?"-palabras textuales. Definitivamente, Sakura quería morir. Tuvo que inventarle una mentira blanca a su representante y decirle que ella se encargaría solucionar todo.
Negando con la cabeza para alejar esos malos recuerdos de su mente, Sakura se alisó cualquier arruga de su vestido y se preparó para la horca, es decir, la cena familiar y abrió la puerta, poniendo su mejor sonrisa de sesión de fotos.
-¡Bienvenidos!
Que el infierno comience.
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Sasuke se sentía extraño esa noche.
No estaba ansioso, imposible, pero si sentía algo entusiasmado con toda la trama que había montado. Estuvo cabreado al principio, por supuesto. ¿Qué mierda había pasado por la cabeza de su hermano cuando le dijo a su madre que él se iba a casar con Sakura? Seguramente era para salir del atolladero y de paso joderlo un poco. Así que inmediatamente lo había llamado a su hotel en Paris y le había ordenado que regresara cuanto antes. Sasuke no era estúpido, por el contrario, si él estaba en semejante rollo al menos tendría el placer de joderle las vacaciones a Itachi como venganza. Y de paso, fastidiar un poco a la serpiente con cabello rubio. Dos pájaros de un solo tiro.
Entonces, se le ocurrió la mejor idea que había tenido (según él, claro. De seguro que Sakura discrepaba eso) Su madre creía que él se iba a casar con Sakura. ¿Por qué no hacerle creer a todos que sí? Con esto de seguro que se acaba el problema con su madre y todos felices. Claro, no era que tuviera la extraña necesidad de volver a probar los labios de cereza de Sakura, ni saber que tan bien se sentiría tenerla bajo su cuerpo, haciéndola morir de placer, ni que tampoco quisiera probarle a ella (y a él mismo) que seguía teniendo sentimientos por él. Porque Sasuke sabía que los tenía. Ella misma se lo había dado a entender aquella noche en el ascensor. Pero Sasuke tenía una jodida espina que lo ya lo estaba molestando demasiado. ¿Si ella seguía sintiendo cosas por él, por qué lo había apartado en el auto y por qué lo había prácticamente mandado a volar en el ascensor? ¿Qué mierda quería Sakura de él?
Estoy hablando de la verdad. De lo que siento. Y de lo que obviamente, tú no sientes.
Esas palabras que Sakura le había dedicado con tanta decepción, tanta tristeza, lo habían dejado marcado. Y no podía sacárselas de la cabeza.
¿Cómo podía estar ella tan segura de que él no sentía nada por ella?
-Explícame todo eso de tu boda, Teme, porque creo que se te olvidó comentármelo.
Sasuke se quitó de la ventana, sin sorprenderse por la presencia de Naruto en su vieja habitación en la mansión de sus padres. Ya lo había visto por el reflejo del vidrio, lo había visto titubear durante varios segundos, indeciso si hablar o no. Él sabía que el eterno protector de Sakura vendría a cruzar ciertas palabras con él. Podían ser los mejores amigos, haberse ido a Alemania juntos a estudiar, pero cuando se trataba de Sakura; Sasuke y Naruto no estaban en la misma frecuencia. Sasuke recuerda casi con gracia las interminables peleas que habían tenido cuando eran niños. Siempre a causa de que Sasuke le había hecho algún comentario hiriente a Sakura, Naruto se enojaba, se agarraban a golpes en el jardín e, irónicamente, era la misma Sakura la que con sus lágrimas lograba hacer que se detuvieran. Luego les gritaba enojada, ellos se disculpaban – Sasuke tenía que hacerlo dos veces siempre – y a los cinco minutos ya estaban felices de nuevo.
-No hay nada que explicar. Sakura y yo nos vamos a casar. Fin de la historia – respondió el pelinegro, volviendo a su posición inicial: con los brazos cruzados a su espalda y la vista fija en los jardines traseros de su casa.
Naruto bufó con incredulidad y se recostó del marco de la puerta, con una sonrisilla misteriosa que no le gustaba nada a Sasuke.
-Seguro, Teme. Yo también me casé hace un mes con la Reina de Inglaterra, ¿no te acuerdas? –Ironizó el rubio – Vamos, admite de una vez que quieres conquistarla.
Sasuke arqueó una ceja, perfectamente visible para Naruto gracias al vidrio de la ventana.
-¿Conquistarla? – Repitió, como si Naruto hubiese dicho una gran ofensa – Déjate de estupideces, dobe. El cambio de clima te afectó el cerebro.
Sin embargo, Sasuke no sabía por qué esas palabras le habían golpeado tanto. Naruto avanzó lentamente hasta ponerse al lado de Sasuke, ambos mirando por la ventana, pero sin ver realmente. Y Sasuke supo que no podía mentirle al hombre de pie a su lado.
-Mierda... – murmuró – Me impactó verla, es todo. No sé que estoy haciendo, ¿contento?
El rubio lanzó una carcajada que hizo que Sasuke lo maldijera internamente.
-No, pero algo es algo. Escucha, Teme, a pesar de todo lo que pasó ayer en la casa de Sakura-chan y de que ella se hubiese mostrado tan enojada, la conozco. Está sufriendo. A ella no le hace ni pizca de gracia lo que están haciendo...y si sigues presionándola así, se alejará. Un sentimiento no puede prevalecer tantos años si nada lo alimenta.
-¿De dónde sacaste todo ese sermón? – cuestionó Sasuke, incrédulo de lo que oía.
Naruto se rascó la nuca, nerviosamente – Es lo que me dijo Hinata-chan cuando le comenté todo ayer por teléfono.
-Sabía que tu cerebro no sería capaz de enlazar frases así – bufó el Uchiha.
-¡¿Qué? ¡Repite eso! Además, para tu información tengo un "QI" bastante alto – fanfarroneó el rubio.
-Es "IQ", imbécil – se burló Sasuke, sonriendo con suficiencia.
-Ya la sabía, sólo quería ver si tú lo captabas.
-Hm
Sasuke dejó de oír lo que Naruto le estaba contando. Su mente había comenzado a vagar, alejándose de esa habitación y deteniéndose en dos profundos ojos esmeraldas. Sabía que el rubio tenía razón, por muy sorprendente que eso sonara. Tal vez si estaba comportando como un imbécil al tramar toda esta locura, pero ya era muy tarde para arrepentirse.
Como si leyera sus pensamientos, Mikoto se asomó en la habitación enfundada en un vestido azul marino elegante, pero no demasiado formal indicándoles que era hora de irse. Naruto le dio una seca palmada en la espalda (que más parecía que le quisiera sacar los pulmones) y ambos siguieron a la Uchiha rumbo a la sala. Fugaku ya estaba allí, vistiendo de saco y pantalón. Al ver a su hijo mayor le lanzó esas miradas que saben hacer que los padres que dicen "Sé que estás tramando algo pero voy a hacerme el ciego" que hizo que Sasuke rodara los ojos.
En minutos se encontraron en el centro de Tokio, más precisamente en el edificio donde vivía Sakura.
Y si Sasuke había pensado que ya era muy tarde para arrepentirse de todo el rollo del matrimonio falso, cuando Sakura apareció tras la puerta esbozando un "¡Bienvenidos!" usando un vestido color gris de brillantes incrustados con un escote sugerente y bastante ceñido, esa idea quedó con aún más sobrepeso.
-¡Buenas noches, Sakura-chan! – Mikoto como siempre fue la primera en saludar. Ella y Sakura se dieron en abrazo seguido de un par de besos en la mejilla – ¡Pero qué hermosa estás esta noche, hija! Luces espectacular -añadió la amable mujer.
Sakura sonrió radiante y con ese simple gesto se le secó la boca a Sasuke.
-Muchas gracias, Mikoto-san. Usted también luce divina. Pero por favor no se queden allí, pasen. La cena está servida.
Con un movimiento grupal de pies el pequeño grupo comenzó a adentrarse en el espacioso departamento. Sakura se hizo a un lado para dejarlos y pasar y finalmente cerrar la puerta. La muchacha apretaba el pomo con demasiada fuerza. Sakura tuvo que obligar a su cuerpo a recordar cómo realizar las funciones motrices pues simplemente se había quedado estancado. Ver a Sasuke la había impactado demasiado, y no sabía por qué. Pero tampoco quería averiguarlo. Sólo deseaba que toda esta cena se terminara y volver a su vida medianamente normal. Regresar a Nueva York y seguir con su carrera.
Sakura se giró pero se encontró con todos los ojos sobre ella y a Sasuke a dos pasos de distancia. Iba a preguntar qué pasaba pero recordó que ellos eran "novios" y que no se habían dicho nada. Oh, genial, esto cada vez va mejor – pensó con acritud. Pero entonces, Sakura Haruno tuvo una epifanía cuando los ojos negros de Sasuke se clavaron en los suyos. Si él la había metido en todo este lío, si él la había obligado a reconsiderar sus sentimientos por él con acciones como el beso en su auto; entonces ella también jugaría su papel en la historia.
Sasuke dio un paso hacia delante, dispuesto agarrar a Sakura por la cintura y plantarle un beso que la haría doblegarse y gemir sin importarle que sus padres y Naruto estuvieran allí, pero antes de que cuerpo se moviera la modelo lo había tomado por la nuca y su lengua cereza estaba batallando con la suya en una guerra deliciosa. Sasuke no pudo más enterrar una mano en su pelo, atrayéndola más hacia él. Generalmente él no era de demostraciones de afecto en público y si lo había pensado hacer sólo era para probarle a Sakura que ella era inmune a él, pero el beso lo había tomado por sorpresa. Y lo peor, era que realmente le estaba gustando.
Atrás de la pareja, Mikoto tenía ojos soñadores (Oh, ¡hacen una pareja tan linda!), Fugaku lucía bastante incómodo (Hmp, no tienen respeto) y Naruto parecía divertido (¡El Teme ha sido vencido por Sakura-chan!). Este último, notando la incomodidad del Uchiha mayor, carraspeó falsamente lo que obligó a los jóvenes a separarse.
-Lo lamento – murmuró Sakura, pero Sasuke sabía que no lo lamentaba – Es que tenía dos días sin verlo y ya lo extrañaba.
-Se nota... – murmuró Naruto por lo bajo. Sasuke lo fulminó con la mirada.
-Tranquila, cariño, que yo te entiendo – y miró significativamente a Fugaku, quién desvió la vista.
Sakura y Naruto rieron sinceramente y todos reanudaron el camino hacia el comedor, pero antes de seguir avanzando, Sasuke había tomado a Sakura del antebrazo y atrayéndola hacia él le susurró en el oído un "Al juego de la seducción podemos jugar dos" Sakura enarcó una ceja tan coquetamente que Sasuke se sintió arder. "Lo sé, Sasuke-kun" – respondió ella en un susurro también. Y se alejó en un vaivén de caderas que dejo todo claramente escrito.
Era la guerra.
A ver quien caía primero en las redes del otro.
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Me gustó esa frase final XD
¡Hola!
Bien, después de mucho sol, mucha playa, calor, chicos sexy en bañador *.* y muchas quemaduras, he vuelto. Si, ya sé que no soy tan importante, pero aquí estoy de regreso a fastidiarles un poco la vida con mis comentarios y mis delirios de lucidez mental. Ahora mismo debería estar estudiando, para mi último examen de mañana, pero aquí me ven. =D No es el mejor capítulo del mundo, pero es lo que me dan mis desgatadas neuronas.
Como ven, el brillante Sasuke tuvo la idea de una cena familiar. Obviamente, a Sakura no le agradó mucho la idea, pero con tal de no ver a la pobre de Mikoto triste por culpa de ellos, prefirió aceptar el trato de Sasuke y hacerse pasar por su novia. Naruto es arena de otro costal. El puede ser un tonto y despistado sin remedio, pero con sus amigos en bastante perceptivo. Los conoce demasiado. Así que él no cree el cuento, pero hace como que sí, para ver que va a pasar. Fugaku tampoco se lo compra, pero con tal de complacer a Mikoto... Ino e Itachi no aparecieron, pero tendrán su momento. Ya les tengo algo preparado para cuando lleguen. ;)
¡Eso es todo, amigos!
Amor & Chocolates
Kari-chan.
PD: Y si no nos vemos de nuevo (lo dudo, preparé un one-shot navideño que publicaré el 24. Si, quiero ver sus reviews allí ¬¬) ¡Feliz Navidad!
