Nunca pensé que podría enfermarme la felicidad de otra persona, y mucho menos la de mi propio hermano, pero no puedo evitar el dolor de cabeza que siento al escuchar la imparable charla de mi gemelo, bueno en realidad es más bien un monologo porque ni me da la menor oportunidad de responder entre una frase y otra, cosa que agradezco porque no tengo ninguna respuesta a sus comentarios, la mayoría de los cuales me parecen sin sentido.

Sé que es algo egoísta esta reacción de mi parte, debería de estar contento por él y en realidad si lo estoy, "bueno... eso creo", pero por dios... no puede parar un momento, no necesito un análisis pormenorizado de lo bueno que es Axel besando, no lo necesite la primera vez y menos las veinte que le siguieron "En la misma hora", reconozco que mis propios problemas no me ayudan a mejorar mi estado de ánimo, ya estoy harto de la actitud evasiva de Riku voy a tener que saltarle encima aunque sea solo para sacarle una buena bronca "Esa ya sería una reacción", y en cuanto a Kairi... bueno en realidad no tengo ni idea de lo que voy a hacer con ella.

Pensándolo mejor fue un alivio las "Buenas nuevas" con las que llego ayer mi hermano, juro que no podía creérmelo después de conseguir entender algo sobre los reclamos airados de mi madre:

-"¿Qué diablos fue eso?"

-"Claro que sé que fue un beso no soy idiota"

-Roxas hijo... te das cuenta que te acabas de besar con un hombre, "Enfrente de tu casa", "Y EN LAS NARICES DE TU MADRE"

-"¿Como que yo me tengo la culpa por aparecer en un mal momento?"

-Ya sé que eres gay y que es "Normal" que te beses con un hombre... pero... pero... tan siquiera lo conoces, podría ser un vándalo o un maleante.

-"COMO QUE PROBABLEMENTE SEA ESO".

La cara de mi madre era algo que no tenía precio, si hubiera tenido mi cámara en la mano, y no hubiera estado atónito, seguro le tomaba más de una foto, probablemente fue lo mejor no quiero morir tan joven, y no ayudaron para nada en el ambiente las reacciones de mi hermanito, sus respuestas cortas y sencillas pero con voz cantarina, su mirada entusiasmada y sus sonrisitas alegres, parecía que a mi madre estaba a punto de darle un ataque y Roxas no se daba por enterado.

La escena siguiente me recordó mucho a los interrogatorios de hace unos años, todos los involucrados en sus posiciones exactas: Roxas en su silla, mi madre frente a él y yo a salvo en el marco de la puerta.

Solo las preguntas son diferentes esta vez:

-¿Quién es ese tipo?

-¿Cuánto tiempo llevan viéndose?

-¿Te ha obligado a hacer algo?

-"¿Han tenido sexo?"

Mí querido hermano siempre ha tenido el poder para sorprendernos, y en esta ocasión fueron las respuestas a las dos últimas preguntas las encardadas de esto:

-No, soy yo quien casi tuvo que obligarlo.

-"No, pero estoy decidido a cambiar eso pronto."

La reacción en forma de protesta por parte de mi madre se hiso presente, después de recuperarse del shock de las palabras entusiasmadas de su hijo, la respuesta de este fue levantarse tomar a nuestra madre entre sus brazos y arrastrarla en un baile fluido con algunos giros.

-"Mama, soy un adolecente saludable y es perfectamente natural que esté interesado en el sexo."

El tono de su voz fue muy parecido al de un maestro explicándole a un niño pequeño que uno más uno son dos.

-"O tengo que recordarte a que edad tú y mi padre comenzaron a tener relaciones."

Esas fueron sus últimas palabras antes de soltar a mi madre, solo a Roxas se le puede ocurrir usar ese golpe bajo con tanta naturalidad, me saluda cuando pasa junto a mí en la puerta, trota ligero por las escaleras hasta su cuarto y enciende su música en el estridente volumen habitual, todo esto sin dejar de sonreír un el proceso, de eso estoy seguro aunque no lo haya visto todo el tiempo, ante la cara de abatimiento y aturdimiento de mi progenitora opto por retirarme silenciosamente antes de deshacerme en risas tras la seguridad de la puerta cerrada de mi cuarto.

Ahora nos encontramos de camino a la escuela y el recuerdo me hace reír bastante, tanto que casi no me doy cuanta cuando Roxas me pregunta algo, esta vez sí esperando una respuesta.

-"Sora."

-¿Qué?

-Te preguntaba ¿Cómo fue tu primer beso?

Lo pienso solo un segundo, evocando el recuerdo de un tiempo ya algo lejano.

-Fue un piquito sin importancia, paso hace ya tanto tiempo que casi lo había olvidado.

Contraigo los hombros en señal de no darle importancia pero también sonrió ligeramente ante ese casi infantil recuerdo.

-¿Cuando?

La voz casi demandante y sorprendida de mi gemelo se hace presente instantáneamente.

-Creo que tenía como diez años.

-"Tuviste tu primer beso a los diez años y no me lo habías contado."

-No tenía que contártelo, tú participaste para que eso se diera.

Continuo con nuestro camino observando hacia adelante casi sin percatarme del extraño silencio en el que se sume mi hermano después de mi último comentario.

-Qué raro, no recuerdo que tú y yo nos hubiéramos besado, entonces supongo que ese cuenta también como mi primer beso.

La mandíbula queda colgando de mi boca al mismo tiempo que me quedo congelado en mitad de un paso, mi hermano sigue caminando uno... dos... tres pasos hasta que se percata de mi ausencia y voltea en mi búsqueda, me observa curioso con una expresión de inocencia en el rostro que me parece "Estúpida".

-"DEJA DE DECIR IDIOTECES."

Grito enojado con toda mi fuerza, dejando los pulmones en ello, para después continuar un poco más bajo.

-"T u y yo nunca JAMAS nos hemos besado."

El me mira un poco confundido y medita un momento antes de hacerme alguna pregunta.

-Entonces ¿A qué te refieres con eso de que yo participe en tu primer beso?

Mentalmente reconozco que fue mi culpa este "Pequeño mal entendido" por haber hecho mi comentario de esa manera, pero como Roxas puede ser tan idiota de pensar eso.

-Tú nos retaste a Riku y a mí a que nos besáramos, nos enredaste diciendo que si éramos cobardes no podríamos cumplir con "Esa pequeñez."

Recuerdo el sentido de competencia que ya desde entonces siempre ha caracterizado mi relación con mi mejor amigo, un recuerdo cálido y alegre aunque a veces jugara en nuestra contra.

-Ninguno de los dos quiso reconocer cobardía y acabamos cumpliendo con tu estúpido reto, y todo bajo tu atenta mirada.

Pronuncio la última parte de mi frase con un ligero tono de resentimiento, mi hermano no parece darse cuenta de esto o lo ignora a adrede mientras habla alegremente.

-Ya me había olvidado de eso.

Frunzo un poco el ceño ante su clara sonrisa de satisfacción.

-Pero no es eso a lo que me refería, yo preguntaba por tu primer beso de verdad, y tampoco me refiero a esa simplonada que tuviste con Kairi.

Me niego por un momento a creer que mi propio hermano me esté pidiendo que recuerde un suceso como ese, pero conociendo a mi gemelo lo sorprendente es que no me lo haya pedido antes.

-Sabes que se supone que no debería de recordar eso.

-Por favor, hazlo por tu apreciadísimo hermano.

Su voz chillona y suplicante va acompañada de su mirada de cachorrito abandonado, detiene mi andar parándose frente a mí y dejando su rostro a escasos centímetros del mío para observarme a los ojos, esta es una táctica que por lo general le funciona bien con mi madre, pero no tiene los mismos efectos sobre mí.

-Nunca.

Respondo esquivando el obstáculo frente a mí para continuar con mi camino.

-Desacuerdo.

Un ligero escalofrió recorre mi espina al escuchar ese tono de resignación fingida que conozco tan bien.

-Tendré que preguntarle a Riku por ese suceso.

Giro lentamente para enfrentarme al rubio demonio que tengo por hermano.

-No te atreverías.

-Rétame.

La sonrisa inescrupulosa que ostenta en sus labios me deja claro que aria lo que sea por obtener lo que quiere.

-Eso no es justo.

Gimoteo mal humorado, el suaviza los gestos de su sonrisa hasta ser la del hermano confidente y cómplice que siempre he conocido.

-Lo se Sora, la vida no es justa, pero esto solo quedara entre tú y yo, solo tengo curiosidad nunca me contaste bien el asunto.

-Ya te dije lo que paso, no veo la necesidad de recordar todos los "Mórbidos detalles."

Sonríe ampliamente sabiéndose ganador, se acerca para tomar mi brazo con el suyo a la altura de nuestros codos y hacerme retomar nuestro camino.

-Pero si son precisamente esos "Mórbidos detalles" los que hacen más interesante todo el asunto.

Bufo derrotado y apesadumbrado ante la frase entusiasta de mi hermano.

-No recuerdo bien todo lo que ocurrió esa noche, sabes que no estaba en mis cinco sentidos.

Lo observo mientras hablo y encuentro entusiasmo en su rostro, animándome con el gesto de sus ojos a que continúe.

-Los primeros besos fueron ataques rápidos y superficiales por parte de Riku.

Me estremezco ligeramente al recordar los ligeros besos sobre mi piel: cuello, barbilla, mejilla y la suave caricia de sus labios sobre los míos.

-Me sorprendí... me sorprendí mucho, pero en el estado en alcohólico en que me encontraba no pude pensar otra cosa más que fuera un juego.

Sin mencionar las increíbles ganas que me dejaros la sonrisa en sus ojos y labios para seguirle el juego, como uno más de todos nuestros retos, me sorprende el darme cuenta que tengo mayor culpa en ese asunto de lo que pensé en un principio, haya pensado o no que era un juego en un principio no solo no me resistí sino que incluso puede que lo haya "Retado" a continuar.

Siento un ligero calorcito invadir mi rostro "Genial" ahora incluso me ruborizo al recordar "Eso", siento un ligero pellizco por parte de mi hermano, volteo para verlo y me encuentro con sus ojos invitándome a continuar, es en ese momento cuando caigo en cuenta que me quede callado sumido en mis recuerdos recién encontrados.

-Lo que tu buscas que te cuente vino un tiempo después, pasado el momento en que me di cuenta que Riku no estaba jugando... y una bes vencidos mis intentos por resistirme.

La voz me sale un poco ronca ante el bochorno de los recuerdos, carraspeo un poco buscando aclarar la para continuar en el mismo tono ligero de antes.

-El beso en cuestión fue algo rudo, hambriento diría yo, y no sé si contarlo como solo uno, fueron varios los intentos sin descanso hasta conseguir derrumbar mis últimas resistencias y que yo correspondiera a sus besos... y en algún momento simplemente abrí mi boca ante su insistencia.

Para estos momentos mi cara ya está haciendo la imitación perfecta de un tomate maduro, ruego porque este rubro se me pase antes de llegar a la escuela y sobre todo porque Roxas no me obligue a contarle más de lo sucedido esa noche, la escuela ya está a unos cuentos metros y nosotros seguimos avanzando con los brazos entrelazados y en silencio hasta encontrarnos en el pasillo donde están nuestros casilleros contiguos.

-Sabes, para ser un recuerdo que intentas olvidar hablas con mucha "Calidez" de ello.

Mi hermano habla en una voz suave y tranquilizadora, tal vez buscando no asustarme, sus palabras me hacen dudar de mi cordura, porque aunque alguien tuvo que hacérmelo notar es indudable el afecto en mis palabras, el mismo que siempre siento al recordar a mi peli plateado amigo.

-Sora.

Volteo automáticamente en dirección de esta vos femenina y encuentro a Kairi a unos pasos de nosotros.

-Hola Kairi, como estas.

Contesto alegremente distraído de los profundos temas que me agobian, soy el ejemplo vivo del síndrome de déficit de atención, Kairi nos observa curiosa y algo desconcertada, sigo la dirección de su mirada y encuentro mi brazo todavía entrelazado con el de mi hermano en una forma un poco más cariñosa de lo que los hermanos demuestran en público.

-No me mires así, yo no soy tu competencia.

Roxas habla de una forma burlona y con una entonación especial, como dando a entender que en realidad si hay una competencia una de la que al parecer yo no estoy enterado, al mismo tiempo que sus palabras mi hermano libera su brazo de entre el mío y levanta ambas manos extendidas con una sonrisa pícara en el rostro, Kairi responde con una sonrisita nerviosa, como si la hubiera cachado haciendo algo indebido, yo observo sus reacciones seguro de reflejar claramente en el rostro todo el desconcierto que siento.

-No sé de qué hablas.

Responde con un ligero nerviosismo nuestra pelirroja amiga.

-Lo que tú digas.

Susurra mi gemelo algo burlón.

-Bien los dejo para que hablen.

Se voltea y se entretiene con su casillero dándonos algo de espacio, pero todavía al alcance de su oído, miro a la muchacha con gesto interrogante en la mirada, ella niega con la cabeza pero sé que hay algo que me perdí en todo este intercambio.

-Como estuvo el resto de tu fin de semana ¿Tuviste algo en que pensar?

Ignoro inconscientemente la insinuación en las palabras de la pelirroja saltando en mi mente directamente al asunto de mi hermano.

-Estuvo bastante movido, Roxas ocasiono otro de esos sobresaltos que casi dejan de cabeza la casa, fue tan hilarante, pero a mi madre no le pareció para nada divertido.

Rio ligeramente pero con ganas al recordar el rostro de mi madre y los sucesos en cuestión, no me doy cuenta del gesto de desconcierto en el rostro de mi amiga.

-Tenía la idea de que tal vez... habrías pensado un poco en lo que nos pasó el otro día.

-Le estas pidiendo demasiado al pobre chico, pensar no es precisamente lo suyo.

Mi mente deja de buscarle sentido a las palabras de la chica pelirroja en el mismo instante en que escucho esa voz grave y profunda, con todo y el tono de burla que me es tan familiar, volteo o más bien mi rostro es atraído hacia su dirección sin la más mínima resistencia, encuentro la figura alta y atlética de mi mejor amigo parado a algo de distancia frente a mí, con el rostro ligeramente ladeado hacia otro lado pero aun dirigiéndome la mirada y su sonrisa de medio lado.

Esa es "Mi" sonrisa con el mismo matiz juguetón, de burla y reto en su mirada, hasta este momento caigo en cuenta cuanto he extrañado ese gesto, el que siempre ha compartido con migo y solo con migo, en mi siguiente palabra mi voz se muestra cautelosa, curiosa y ligeramente afectada a un recordando la distancia que nos separa últimamente.

-Riku.

-Hey Sora, como estas.

Mi cuerpo reacciona por si solo ante el reconocimiento de tantas señales habituales de nuestra amistad, recorro en un instante los dos metros que nos separan y salto para colgarme de su cuello con ambos brazos, me regodeo en su gesto de sorpresa y también con el de bienvenida que termina con uno de sus brazos sosteniéndome por la espalda baja mientras cuelgo a varios centímetros del piso.

"¿Qué diablos fue eso?" alguna voz en mi cabeza hace la pregunta a medio grito disparando las alertas en el resto de mi mente, pero ni todo eso fue capaz de desvanecer mi burbuja de felicidad, rompo el contacto con mi amigo impulsándome con las manos para caer de pie con toda la dignidad que me es posible reunir.

-Así que el Señor "Tengo que pensar en el futuro" por fin se digna a dirigirme la palabra.

Trato de hacer sonar mi comentario como una broma pero me sale más bien como un ligero reproche, él se encoge de hombros con una ligera sonrisa.

-digamos que ya me canse de pensar en lo que "Debería ser".

La sonrisa cómplice que compartimos ensancha al doble mi burbuja haciéndome imposible ver hacia otro lado que no sea a mi amigo.

-¿Interrumpo algo?

La duda se hace presente en la voz de mi peli plateado amigo mientras su vista voltea cautelosamente hacia la muchacha pelirroja, yo muevo la cabeza hacia ella con la misma duda expresada en el rostro, incapaz de recordar cual era la conversación anterior a la llegada de mi mejor amigo. Kairi mira primero a Riku con una expresión rara en el rostro y después voltea hacia mí cambiando su gesto a uno de desconcierto.

-No, nada... yo ya me iba... nos vemos en el receso.

Detecto un tono de desánimo en sus palabras que me desconcierta un poco.

-"Ouch".

La expresión de mi hermano gemelo me llega cuando ya Kairi se encuentra algo lejos.

-De que va todo esto.

Pregunta Riku intrigado.

-No estoy muy seguro.

Respondo inseguro por todo el asunto aun sin poder pensar bien en el "Pendiente" que tengo con la pelirroja, sacudo la cabeza y volteo asía mi amigo demasiado contento por tener otra vez su atención como para concentrarme en otra cosa, la sorpresa de algo inesperado me deja congelado.

-Riku, que te paso... en la cara.

El tono en mi voz es cauteloso, lucho internamente con el miedo e inseguridad que creí olvidados hace ya algún tiempo.

-Esto.

Lleva sus dedos índice y medio a su rostro, sobre su pómulo izquierdo y lo roza ligeramente, una marca ligeramente amoratada cubre la zona acercándose a su ojo.

-Es una tontería, me pegue con la puerta de mi cuarto.

Me quedo en un silencio pensativo algo incómodo y bajando lentamente la mirada, no muy convencido de que decir o si tengo que decir algo.

-Tranquilo, te juro que me dolió casi nada.

Su cálida sonrisa mitiga mis preocupaciones haciendo que una de las mías se haga presente en mi rostro, el levanta la mano para pasarla por mis cabellos sobándome un poco la cabeza, yo hago un gesto de disgusto pero no hago por retirarme del contacto.

-Sora necesito hablar contigo, puedo pasar por la tarde a tu casa.

-Si seguro ¿Por qué no nos acompañas saliendo de la escuela?

Respondo un poco desconcertado por el tono de seriedad en sus palabras.

-Tengo algo que hacer antes, nos vemos después.

Se despide con su burlona sonrisa y un ligero empujón de parte de su mano en mi cabeza, tal vez incluso acariciando un poco mis cabellos al retirarla, se va en dirección a su clase y viéndolo a su espalda alejarse no puedo evitar que la preocupación me invada, algo debo de reflejar en el rostro porque mi hermano se acerca para apoyarme con un gesto de su brazo sobre mis hombros.

-Tranquilo, seguramente es verdad lo que dijo de la puerta.

-Estaba mintiendo.

Respondo con voz triste en mi afirmación.

-Mintió de la misma forma como cuando éramos pequeños.

Los destellos de unos recuerdos dolorosos cruzan mi mente, lucho por mantenerlos a raya, por evitar que me aplasten como sé que lo harán si pienso en ellos.

-Riku es grande ahora y sabe defenderse, además no está solo.

Intento que esas palabras me convenzan, deseo fervientemente que no haya nada porque preocuparse y al mismo tiempo medito cuales serán las acciones que tome esta vez, solo por si se confirman mis peores temores.

El resto de mi día trascurrió en una extraña sensación de "Dejabu", tal vez por la cercanía de unos recuerdos inesperados o la confirmación durante el receso de que mi amistad con Riku es tan fuerte como siempre, o incluso podría ser la insistencia de Kairi por divertirse con nosotros lo suficientemente cerca para que escuchemos sus comentarios y que respondamos a ellos pero a una prudente distancia para no verse envuelta en "los juegos agresivos de los niños", de la misma forma en que solía ser todo antes.

Todo esto ayuda para que la sensación de melancolía que había sentido por la mañana hubiera desaparecido en gran medida para cuando salimos de la escuela, debido a la convivencia de mis amigos, bueno más bien de uno en particular, así que para cuando mi gemelo y yo estamos llegando a casa yo estoy intentando burlarme de la peculiar escena en la que mi hermano estuvo metido con Axel durante el receso.

Aun con la poca atención que les preste pude darme cuenta que aun principio se comportaban como siempre, con comentarios extraños y frases de doble sentido volando de un lado a otro, cuando me volteo por casualidad unos minutos después los encuentro sentados bajo la sombra de un árbol con Axel apoyando la espalda en el tronco y Roxas con la suya apoyada en el pecho del más alto sentado entre sus piernas abiertas, como si esto no hubiera sido material suficiente para burlarme de el por un buen rato la situación "Empeoro" cuando una maestra los cacho al final de la hora libre tratando de darse un beso.

-Te juro que a esa maestra estuvo a punto de darle algo, incluso se puso de color morado, ¿Que tanto era lo que les gritaba?

-Algo de "Moralidad y decencia" y no sé qué otras tonterías mas, no le preste mucha atención.

Por su tono despreocupado puedo decir que no le importa el haber sido descubierto.

-Te veías muy acaramelado con Axel ¿Quién era el que siempre se burlaba de las escenas de romance "Cutre" en la televisión?

-Eso fue culpa de Axel, me jalo hacia el árbol y me obligo a sentarme entre sus piernas.

-Pues no parece que opusieras mucha resistencia.

-"Cállate".

-"Ese fue un sonrojo".

Hablo genuinamente sorprendido por mi descubrimiento.

-Creí que jamás vería que te sonrojaras.

Uso mi mayor sonrisa de burla, quien sabe cuándo tenga otra oportunidad como esta.

-Mira quién habla, no eras tú el que esta mañana grito "Riku" y salió corriendo para colgarse del cuello del susodicho.

Mi sonrisa se apaga un poco, abochornado por lo sucedido y algo molesto por lo chillona de la voz con que me imito.

-Al menos no nos veras a Riku y a mi tratando de comernos las lenguas del contrario.

Trato de desviar el tema con ese comentario, no sé si mi hermano pretendía que escuchara su respuesta pero alcanzo a escucharlo susurrar.

-Por el momento.

Supe que algo estaba mal en el momento en que abrí la puerta de nuestra casa, a esta hora mi madre suele estarse arreglando para ir a trabajar, se iría más temprano al trabajo pero siempre se queda para vernos llegar, ventajas de ser su propio jefe, pero encontrarla esperándonos en el recibidor con cara de seriedad no se me antoja como buena señal.

Habrá encontrada el jarrón de la abuela o la cámara vieja del abuelo, me haría tiritas con sus propias manos si se enterara de que los rompí por accidente, que raro no me pereció ver tierra removida en el jardín, "Suplica, jura que tu no hiciste nada" una de mis vocecitas internas grita desesperadamente, con esta si estoy familiarizado es el instinto de supervivencia.

-Hola mama.

-¿Pasa algo?

Pregunto algo nervioso después del saludo de Roxas.

-Roxas Sora necesito hablar con ustedes.

El tono es serio pero no detecto nada de enojo, más bien nerviosismo, mi temor cambia rápidamente a curiosidad e incrementa rápidamente al percatarme de la forma en que mi madre tuerce sus manos entrelazadas, la seguimos hasta la sala donde nos sentamos en el sillón mientras ella se pasea un poco frente a nosotros, me volteo hacia mi hermano llamando su atención con un ligero golpe entre nuestros pies, le hago un gesto de pregunta con la cabeza y el responde negativamente con la suya.

-He pensado en la plática que tuvimos ayer Roxas.

La voz de mi madre suena ligeramente insegura aunque trata de aparentar lo contrario, ya sabía yo que ella no iba a dejar este tema por la paz, lo que no sé es que pinto yo en este asunto.

-Lo medite y he decidido... que tienes razón.

"Quién diablos es esta mujer y que hiso con mi madre" no puedo creer lo que estoy escuchando y eso seguro que lo reflejo en la cera de idiota que seguramente estoy poniendo en estos momentos.

-No puedo mantenerlos pegados todo el tiempo a mis faldas y evitar que crezcan, "Aunque quisiera intentarlo".

Ríe nerviosamente de su propio chiste.

-Yo creo que mejor los dejo para que hablen.

Me paro conforme hablo para alejarme un poco del lugar, prefiero escuchar todo desde la seguridad del marco de la puerta, me siento incomodo en medio de la escena.

-No Sora, prefiero que te quedes, ahora que decidí hablar de este tema prefiero hacerlo con los dos al mismo tiempo, para no tener que repetirme.

Vuelvo a sentarme un poco confundido por la situación y ligeramente curioso por el tema al que se refiere.

-Sé que están en una edad de cambios algo problemáticos y que seguramente tienen curiosidad por "Experimentar" ciertas cosas y que probablemente se sientan atraídos por alguna chica... ó chico en algunos casos.

Mama baja la voz al hacer la última aclaración, se detiene como para buscar ánimos y yo en un estado de incredulidad al procesar lentamente sus palabras.

-Como ya les he dicho sé que no puedo detenerlos, y si deciden "Intimar" con "Alguien" al menos espero que entiendan que deben de hacerlo con responsabilidad y madures.

Llevo ambas manos a mi rostro apoyándolas contra mis ojos y frente "Por dios, preferiría que se haya enterado de las cosas de los abuelos".

-Mama, dime por favor que no estas intentando tener una plática de sexo con nosotros.

Hablo suplicante y avergonzado por tener que tratar este tema con mi madre y ella no se muestra más cómoda con el asunto a pesar de que intenta aparentarlo.

-Eso es precisamente lo que estoy haciendo.

Habla con un tono de falsa segur en la voz.

-Es un tema normal y no se tienen por qué sentir avergonzados de hablarlo de esto con migo, además no estando su padre yo soy la responsable por ustedes.

-Pero si la escuela ya se te adelanto, y por mucho.

Respondo desesperado tratando de aferrarme a cualquier ruta de escape.

-No Sora, mama tiene razón, es bueno que nos quiera orientar sobre estos temas.

Tardo unos momentos en darme cuenta que mi estúpido hermano habla completamente en serio.

-Adelante mama, te escucho.

Puedo notar que mi madre comparte con migo la incredulidad de la reacción de Roxas aunque en menor grado.

-Algo de lo que quiero que sepan es que hay ciertas cosas que deben de evitarse... como enfermedades, y también quiero que estén enterados de cuáles son los métodos para lograrlo.

-En eso Sora tiene razón mama.

Interrumpe mi hermano la plática titubeante de nuestra madre.

-En la escuela ya nos han hablado hasta el cansancio de las enfermedades venéreas, de las protecciones y los métodos anticonceptivos.

Roxas habla con toda naturalidad y algo de entusiasmo.

-Peor hay cosas de este tema que nadie parece estar dispuesto a aclarar mis dudas ¿Podrías ayudarme tu?

-Claro que si hijo, pregúntame lo que quieras estoy dispuesta a ayudarte.

Tengo la ligera sospecha de que mi madre se va a arrepentir de esto.

-Gracias mama, bueno para comenzar: ¿Qué es lo que debemos de esperar de un encuentro sexual?, ¿Debemos de prepararnos de alguna forma especial antes del sexo?, apropósito de eso ¿Conoces alguna buena marca de lubricante?, ¿Cuál es la técnica adecuada para el sexo oral? y ¿Que sabes acerca del "Riming"?

Observo a mi madre hacer la representación perfecta de un tomate, ahora me entero de que de ella lo he heredado.

-Yo... no se... jamás he hecho...

Los tartamudeos de la pobre mujer frente a mí me dan pena, siento vergüenza por verla metida en esta situación.

-No creo poder responderte a todo eso... "Ya tengo que irme a trabajar".

Se para apresuradamente casi tropezando con el sillón en su acelerada huida.

-Nos vemos en la noche.

-Pero mama.

Jalo a mi hermano por la camisa del uniforme para obligarlo a volver a sentarse junto a mí.

-"Sora" ¿Por qué me detienes?

En un pequeño ataque de frustración golpeo el hombro de mi hermano con algo de fuerza.

-"Ouch".

-Eso es para que dejes de darle estas "Sorpresas" a mama, puedes provocarle un ataque al corazón o volverla diabética.

Le reclamo a media voz verdaderamente preocupado por la salud de mi madre, tanto física como mental.

-¿Pero qué es lo que hice ahora?

Me siento exasperado por su reacción y empiezo a cuestionarle a la vida ¿Por qué en vez de un gemelo no me dio un perro?

-Roxas hay temas que se tienen que tratar con mucho cuidado con las madres.

Trato de sonar tranquilo y compresivo para hacerme entender mejor.

-Hay otros que de plano es mejor evitarlos, y sobre todo nunca, jamás de los jamases, debes de preguntarle "COMO SE LAMEN LOS CULOS"

Juro que trate de ser paciente pero no pude evitar terminar gritándole.

-Ok de acuerdo ya entendí.

Roxas se levanta para desaparecer por el pasillo todavía sobándose el hombro, al poco rato escucho la música procedente de su cuarto y yo me tumbo en el sofá fantaseando un rato con la idea de un Cocker Spaniel de pelo rubio y ojos azules.

No sé cuánto tiempo me pase pensando en los pros y contras de tener un perro en vez de un hermano, gano el perro pero si me dieran la oportunidad de hacer el cambio probablemente no lo haría, fue el sonido insistente del timbre de la puerta lo que me saco de mis importantes meditaciones, suena como si alguien hubiera dejado el dedo oprimiendo permanentemente el botón, acudo a abrir la puerta curioso por quien podría ser.

-Sora, llevo quince minutos llamando a la puerta ¿Se puede saber por qué no respondías?

Encuentro a Riku ligeramente molesto detrás de la puerta, una ligera emoción cruza mi cabeza, no puedo creer que haya extrañado hasta su rostro de mal genio.

-Estaba pensando en cómo castigar a Pluto por comerse mi tarea.

Un gesto de cautelosa curiosidad se instala en el rostro de mi mejor amigo.

-¿Quién es Pluto?

-Mi perro.

-¿Tienes un perro?

-No, ese es precisamente el problema.

La ceja enarcada y el gesto de desconcierto resignado seguramente son reacciones al gesto de tonta ensoñación que he de tener en el rostro.

-Yo que me temía que hubieses cambiado en mi ausencia, pero veo que sigues igual de idiota que siempre.

-Cretino.

Respondo en tono ofendido en reacción a su burla, aunque se pierde un poco el efecto por la cálida sonrisa que compartimos, lo invito a pasar con un gesto de la cabeza mientras me quito del camino.

-Vamos a mi habitación.

Salen mis palabras alegres al tiempo que sujeto el codo de mi amigo para después salir corriendo rumbo a las escaleras, a pesar de lo sorpresivo del asunto Riku no tardo ni un segundo en seguirme el paso, llegamos a nuestro destino entre una pequeña competencia de empujones y risas ahogadas entre el ruido de la música del cuarto contiguo al mío.

-Eres un tramposo.

Me quejo al encontrarme suspendido en el aire con los brazos del peli plateado alrededor de mi abdomen, sujetándome firmemente contra su cuerpo mientras se da la vuelta para apoyar la espalda contra la puerta de mi habitación, la meta acordada tácitamente entre nosotras desde hace mucho tiempo.

-Tu fuste el que empezó con los empujones.

Habla casi en un suspiro junto a mi oído, siento como apoya su rostro en mi cabeza y me parece escucharlo respirar sobre mi pelo, como si lo oliera, para después liberarme pausadamente de su agarre, al tiempo que mis pies tocan el piso surge en mi mente la idea de que él se está comportando raro.

Volteo para quedar frente a frente con mi amigo, sin prestarle atención a ese pensamiento, y observo esos ojos verde azul con una sonrisa en los labios, el responde con una de sus picaras sonrisas sin moverse de su posición apoyado contra la puerta.

Pienso en mis acciones solo un momento, lo suficiente como para llevarlos a cabo pero no como para encontrar una razón para detenerme, levanto una mano para apoyar la en su pecho, el tensa un poco su cuerpo reflejando un cierto grado de desconcierto en sus ojos aun conectados con los míos, acerco mi cuerpo al suyo levantando un poco mi mano libre.

Sé que no debería de hacer esto, puede tener consecuencias, pero aun así tengo tantas ganas de hacerlo.

-Guuaaaaaa.

La exclamación a medio grito de Riku y en ruido de su trasero cayendo contra el piso son las siguientes cosas que escucho, incrédulo y asombrado por que mi amigo haya caído en esa trampa, solo tomo una fracción de segundo entre que mi mano girara el pomo de la puerta y que encontrara al peli plateado tirado en el piso de mi cuarto, no paso mucho tiempo para que mi risa se hiciera presente.

-"Estas intentando matarme".

El tono de su voz es más de complicidad que de enojo, se levanta tratando de mostrarse ofendido, pero los dos sabemos que es fingido.

-Perdón, no me pude resistir.

-Eres un siniestro y malicioso diablillo.

Vuelvo a reírme con ganas acompañado de la sonrisa de medio lado de Riku, entro en la habitación y cierro la puerta mientras me voy desabrochando la camisa del uniforme y desasiendo la estúpida corbata.

-Debí tomarte una foto mientras caías, hubiera sido mí mejor hasta el momento.

Hablo juguetonamente caminando hacia el ropero en una de las esquinas de mi habitación dejando las prendas del uniforme en el camino, volteo hacia el peli plateado cuando empiezo a desabrochar el cinturón y bajo la cremallera del pantalón, me parece haberlo visto desviar la vista rápidamente algo incómodo.

Analizo la situación por unos segundos y me doy cuenta que mis acciones no son las apropiadas con nuestro reciente historial de "Accidentes", me apresuro a ponerme las primeras bermudas que encuentro junto con una playera sin mangas que cuelga de la puerta abierta del ropero.

-"Este es nuevo".

Volteo otra vez para encontrarlo observando mi último proyecto "Artístico", es un collage de fotos impresas en papel bond pegadas en el muro junto a mi cama, todas ellas mostrándonos a nosotros dos, correspondientes al tiempo de mi último castigo.

-Me pareció apropiado hacer algo para recordar esos días, fueron bastante divertidos a pesar de las interminables horas de estudio.

Mi voz sale con una ligera nota de cariño y encojo los hombros con las últimas palabras.

-Pudiste haber omitido esta.

Riku señala con dos golpecitos de su dedo índice sobre la foto que ocupa el primer plano sobre las demás, mi favorita, en ella se muestra a Riku sentado contra la cabecera de mi cama dormido y con la boca abierta.

-¡Que dices! pero si es la mejor de todas.

El peli plateado bufa ligeramente ante mi expresión burlona y camina hacia la cama para sentarse en el borde de ella.

-Y que has hecho en estos últimos tiempos.

-No mucho, vagar por ahí y salir con amigos que no fingían que no existo.

-No vas a dejar pasar eso verdad.

Hago un gesto vago con la cabeza y me acerco para sentarme junto a él.

-En realidad eso ya no importa, no ahora que estas aquí.

Compartimos otra sonrisa entre nosotros por unos instantes.

-Por ahí escuche que avanzaste a primera base con Kairi.

Frunzo un poco el gesto ligeramente desconcertado, no he pensado mucho en el asunto pero no esperaba que ya fuera de dominio público.

-¿Quién te lo conto? voy a matar a Roxas por andar de chismoso.

La expresión desconcertada de mi amigo me sorprende un poco, son contadas las ocasiones en las que se deja ver con ese gesto.

-Baya, pensé que Axel estaba bromeando.

Riku habla con un tono extraño en la voz algo así como desanimado y conmocionado al mismo tiempo.

-Supongo que debo felicitarte, al fin tuviste tu primer beso, bueno con una chica.

El tono de su voz no se parece en nada a una felicitación, pero casi ni lo noto distraído con la triste sonrisa de sus ojos.

-No sé si sea algo para festejar, fue tan sorpresivo que no tuve tiempo de asimilarlo.

-Lo haces sonar como si ella te hubiera saltado encima.

No soy bueno para leer las emociones de otras personas, aduras penas puedo interpretar las mías, pero el comentario de mi amigo peli plateado me suena como una reclamo mal disfrazada de broma.

-Pues... en realidad si fue algo así.

Esta vez la curiosidad en sus ojos es más parecida a la del Riku que conozco, con esa ligera expresión de superioridad y burla entremezclada.

-Hablas en serio ¿Kairi te salto encima para robarte un beso?

-Yo no lo diría de ese modo, pero si ella fue quien busco el beso.

Nos quedamos en silencio por unos momentos, yo sin algo que decir cohibido por el tema.

-¿Que sentiste?

-¿He?

-El beso con Kairi, ¿Que sentiste?... ¿Te gusto?

La confusión invade mi rostro unos segundos.

-No lo sé... creo que fue "Agradable", pero no sé qué otra cosa decir de eso.

La seriedad en su rostro me pone nervioso, pero sobre todo por la intensidad de su mirada.

-Sora, respóndeme por favor ¿Ella te gusta?... ¿Te gusta más que como una amiga? me refiero a como pareja.

La segunda pregunta llega justo antes de que responda despreocupado y a la ligera la primera, obviamente ya no aplica mi respuesta de "Claro que me gusta, es mi amiga" solo Riku es capaz de leer mis pensamientos de esta forma me veo forzado a pensar un poco más al respecto.

-No lo sé, Kairi es agradable y bonita, me gusta pasar algún tiempo en su compañía, pero no me imagino en nada romántico con ella.

No entiendo a dónde quiere llegar mi amigo con estas preguntas, ¿Estará buscando algo en particular? acaso... ¿Estará celoso?

-Emm, Riku, a que viene todo esto ¿Sera acaso que estas interesado en... Kairi?

No entiendo mis reacciones, en estos casos suelo comportarme burlón y algo entrometido, pero no con Riku, por alguna razón me importa su respuesta y el darme cuenta de esto me desconcierta un poco, ¿Siento miedo de su respuesta?

-Si no fuera por ti Kairi no me podría importar menos en estos momentos.

Su voz casi agresiva me dice lo contrario y por un segundo temo por la seguridad de mi amiga pelirroja.

-¿Te ha gustado algún otro beso?, ¿Alguien te ha besado de forma que te haga desear más que solo eso?

El tono de sus palabras suena demandante, una de sus manos me sujeta por el hombro como temiendo que me escape, no entiendo por qué me pregunta esto, él sabe muy bien que no tengo ningún otro beso con que compararlo, al menos que... no, no puede estarme preguntando por lo que nos pasó.

-¿Por qué me preguntas esto?

Sueno inseguro y nervioso, principalmente por que no puedo evitar hacer la comparación, como si no la hubiera hecho antes, y el resultado me asusta un poco.

-Sé que prometimos olvidar lo sucedido... que no deberíamos estar hablando de ello, pero yo no he podido evitar pensar en eso.

Mi amigo agacha el rostro y el agarre sobre mi hombro se suelta, pero solo por un momento, su mano regresa a su posición sobre mi piel, acompañada de su compañera que se posiciona sobre mi otro hombro al tiempo que sus ojos buscan los míos con intensidad.

-Yo no he podido pensar en otra cosa desde entonces.

Creo haber visto venir sus movimientos, estoy seguro que intentaba advertirme, sus movimientos lentos, el brillo especial en sus ojos verde azul, pude haberlo detenido si quisiera, pero estaba tan sorprendido por lo que estaba sucediendo, que no alcance a reaccionar, mi único movimiento fue el de mi mano sobre su pecho en un movimiento casi involuntario pero sin la fuerza suficiente para detener el avance de su rostro sobre el mío.

¿Acaso habrías tenido las intenciones de detenerlo? otra de esas molestas vocecitas habla en mi mente, la suave precio de sus labios sobre los míos, es tan parecido a beso con Kairi, no, este es un poco más agresivo y con ella no sentí esta "Electricidad" que invade mi cuerpo.

-Alto.

Rompo el contacto entre nosotros levantándome de la cama, forcejeando un poco con sus brazos, y apoyo mi cabeza contra el muro mas cercano, a escasos centímetros de mi collage fotográfico, trato de aclarar un poco mi mente "Que diablos fue eso" es el único pensamiento lógico que consigo todo lo demás en mi mente parece a ver decidido irse a dar un paseo en montaña rusa.

-¿Por qué hiciste eso?

Debería sonar enojado, reclamarle el que me haya hecho esto "Otra vez", pero no consigo hacerlo, ni siquiera sentirlo, lo único que puedo reflejar en mi voz es desconcierto, volteo para verle y lo encuentro justo detrás de mí, a una distancia que debería ser incomoda entre dos hombre, pero yo no lo siento así, nunca lo he sentido, su presencia siempre me ha dado seguridad y hemos estado aún más cerca en muchos de nuestros juegos.

-Ya te lo dije, por que no puedo dejar de pensar en ti.

Su sonrisa de medio lado se dibuja en sus labios y ojos, la de reto, de bienvenida, incluso de un poquito de malicia, pero en esta ocasión adquiere un nuevo significado, uno que me hace estremecer, tal vez siempre ha estado presente aunque nunca me había dado cuenta, tal vez incluso sin que Riku se diera cuenta.

-No sé cómo paso ni cuando, tú siempre has sido para mí alguien muy importante pero en algún momento dejaste de ser solo un amigo, mucho más que el mejor de todos los amigos.

Levanta su mano para acariciar mi mejilla con la punta de sus dedos.

-Tú me gustas, y no me refiero solo como amigo, yo... "Te quiero".

Siento su mano grande deslizarse suave y cuidadosamente por la mitad izquierda de mi rostro, hasta dejar su dedo pulgar sobre mi pómulo, con mi oreja entra sus dedos índice y medio y el resto de sus dedos en mi cuello, yo levanto mi mano y sujeto con algo de fuerza su muñeca mientras lo observo acercar su rostro hacia mí, todas las alarmas en mi mente me gritan lo que está pasando y que debo de detenerlo, ladeo el rostro para dejarlo fuera de su alcance y poso mi mano libre sobre su hombro preparado para empujarlo.

-Por favor.

Regreso mí vista a sus orbes verde azul impactado por el tono de su voz y la sensación de deyabu.

-Por favor Sora, no te resistas, por favor.

El recuerdo de estas mismas palabras y el idéntico tono de súplica paralizan por completo todo, o más bien lo poco que aun funciona en mi mente, ¿Qué es esta sensación? un sentimiento se infla rápidamente en mi pecho ¿Es orgullo? la sensación se parece mucho como para ser otra, ¿Por qué... ? ¿Por qué me siento tan orgulloso de escucha a mi mejor amigo hablarme de este modo?

Mis ojos se cierra y mi mano en su hombro se desliza hasta el costado de sus firmes abdominales, acciones que simplemente llevo a cabo en respuesta al momento, "Todas las reacciones que no pudiste obtener con Kairi" otra de esas múltiples vocecitas en mi mente comenta, pero es ignorada como ya es habitual en mí.

Mis labios reaccionan ante el roce de los suyos y para cuando me doy cuenta nuestras leguas ya se acarician atravesó de nuestras cavidades abiertas, la sensación es agradable, más bien delirante, y mucho más intensa de lo que recordaba, mi mente sigue en blanco, ahora más que nunca y funciono en piloto automático, un estado en el que siempre he confiado para sacarme de problemas cuando mi mente me abandona, entonces "¿Por qué diablos me traiciona de esta manera?"

Este beso es agresivo, demandante, tal vez comenzó con algo de dulzura y un toque de temor, uno al rechazo y el otro a no entender lo que está pasando, pero eso se pasó rápidamente ante mis reacciones, no hay espacio a "Suavidades" entre Riku y yo, no cuando todo lo convertimos en una competencia.

Respondo a la avidez de su lengua con la mía, cada quien buscando el control sobre el otro, mueve sus manos para ubicarlas sobre mis caderas presionando firme mente yo respondo colgándome de su cuello con los brazos, me empuja para apoyarme contra la pared con un poco más dela fuerza necesaria en respuesta enredo las piernas alrededor de su torso.

No estoy en condiciones para pensar en cómo puede acabar esta "Competencia", la sensación de unos dedos rozando desde abajo la parte interior de mi muslo me da una idea bastante clara, ¿En qué momento Riku metió su mano por la manga de mi bermuda y hasta por debajo de mi ropa interior? hunde sus dedos sobre el lugar hasta donde la elasticidad de las telas le permiten llegar, la presión que ejerce contra esta área hace que una sensación de "Tirantes" viaja por toda el área entre mis piernas.

-"Nooo"

¿Por qué diablos me tuvo que salir eso como un gemido?

-"Basta".

Consigo pronunciar más firmemente y logro separarnos a empujones, casi caigo al suelo al tener que sostenerme en un solo pie y después de unos forcejeos logro sacar el brazo de mi "Amigo" de entre mi ropa, sé que tengo que reclamarle no es correcto lo que él está haciendo, lo que estamos haciendo.

Casi consigo convencerme de hacerle frente a Riku, de hacer lo "Correcto" y detener todo esto, pero entonces cometo el error de voltear a verlo, el gesto dolido en su rostro estremece la poca resolución que tengo y en vez de reclamarle me encuentro con deseos de consolarlo.

-Riku.

Hablo con un estremecimiento en la voz y en respuesta obtengo sobre mi toda la intensidad de la agónica tristeza en su mirada.

-Yo pensé... creí que tu...

Balbucea en un tono desconcertado, ladea la cabeza como intentando esconder vergüenza o bochorno pero solo dura una fracción de segundo y regresa su mirada sobre mí con determinación.

-No, tú reaccionaste.

Pego un ligero bote asía atrás ante la contundencia de sus palabras y la verdad que encierran, por mucho que me niegue a creerlo.

-Respondiste a mis besos, hiciste mucho más que eso.

-Yo... no sabía lo que hacía.

-Le metes la lengua hasta el cogote a alguien ¿Y no sabías lo que hacías?

El tono de sarcasmo es un elemento al que reacciono por naturaleza, por lo menos a "Su" tono de sarcasmo.

-No fui yo quien metió la lengua primero, no intentaba hacer nada de eso... simplemente fue una reacción, un reto.

Mi comentario va con rebeldía y determinación y a pesar de un titubeo consigo terminar en el mismo tono.

-Sora, no mientas, no se reacciona de esa forma por un reto.

Las mudas expresiones de sus ojos vuelven a cambiar, la fiereza se derrite hasta formar un suave tono de cariño y suplica tal vez hasta con un ligero matiz de desesperación, me estremezco ligeramente y su voz... ¿Desde cuándo tiene este poder sobre mí?

-Por favor.

Levanta su mano con intenciones de tocar mi rostro y por un momento no tengo fuerzas para resistirme a sus deseos, pero en el instante previo al rose de sus yemas sobre mi piel me detengo y frunzo mi cara en un gesto de dolor al mismo tiempo que una de mis manos presiona sobre mi pecho tratando de arrugar el sentimiento que llevo dentro.

-Deja de jugar con migo.

-No estoy jugando.

Un toque de determinación arde en su voz aun suplicante.

-Esto no es posible.

-¿Por qué no?

No consigo encontrar una respuesta a eso, aun cuando mi mente grita que hay un millón de ellas.

-¿Te parece mal las preferencias de tu hermano?

-No metas a mi hermano, él es perfectamente normal y nadie tiene por qué juzgarlo.

Reacciono a la defensiva como siempre hago cuando alguien trata de hablar mal de Roxas.

-¿Entonces por qué no puedo sentir yo lo mismo por ti?

¿Me está tratando de envolver con sus palabras? no sería la primera vez que intenta confundirme de este modo, siempre en nombre de nuestras bromas y eternas competencias, pero nunca lo había hecho con un tema como este.

-Debes de estar confundido.

Trato de encontrarle algún sentido a esta bizarra situación.

-Somos amigos es natural que nos tengamos cariño, solo estamos confundidos por lo que nos pasó.

Me encuentro medianamente convencido por esa explicación y lucho por aceptarla aún más, pero la cariñosa sonrisa en medio de una negación de cabeza por parte de Riku detiene mis pensamientos.

-No Sora, no estoy confundido, se lo que siento y lo que tu representas para mí, lo que siempre has sido para mí.

-No te creo, ¿Que puedo ser yo para ti como para orillarnos a hacer estas cosas?

Estoy dispuesto a rebatir cualquiera de sus ideas, de encontrarles su punto débil y tirarlas por tierra, y ya no estoy seguro si es por qué es lo que considero correcto o por simple cabezonería.

-Tú fuiste la causa por la que me quede aquí... Tú eres el motivo por el cual todavía estoy en esta isla.

Por un momento no encuentro sentido a sus palabras, pero el impacto de unos recuerdos que prefiero olvidar me dejan completamente congelado, no puedo creer que me diga eso, precisamente eso, abro la boca para reprocharle pero no me sale la voz y unos ligeros estremecimientos por todo mi cuerpo amenazan con hacerme caer al piso.

-Sé que no tiene sentido, pero es la verdad.

La voz a medio susurro del peli plateado me llega más cerca de lo que estaba hace unos momentos, levanto el rostro para verle a los ojos ahora, otra vez, a escasos centímetros de mí.

-En aquel tiempo el único pensamiento que me impidió marcharme fue el saber que no te volvería a ver.

Siento su voz alterada con toques de ternura y tristeza, con un tono de dolor y cariño, y me doy cuenta de que no está mintiendo, yo que lo conozco tan bien, mejor que nadie, sé que no me esta mintiendo.

-Tu siempre significaste mucho para mí, aun desde ese entonces eres la persona que más me importa, pero...

El duda unos momentos y observo atraves de sus ojos como busca las palabras que intenta expresar, yo solo puedo quedarme ahí parado sintiendo un ligero escozor en los márgenes de mis ojos, incluso las vocecitas de mi cabeza parecen aturdidas.

-Solo hasta hace poco me di cuenta de que es lo que en realidad siento por ti.

Sé que esto le cuesta trabajo, él nunca ha sido una persona que exprese sus emociones fácilmente, y en las pocas ocasiones en las que ha ocurrido ha sido con migo, solo con migo.

-Sora, Yo... estoy enamorado de ti... por favor no lo dudes.

Su voz desesperada susurrando tan cerca de mí, la tención de su cuerpo que siento aun sin tocarlo, y la súplica de sus hermosos ojos, de los cuales no puedo apartar la mirada, son suficientes para convertir el escozor en mis ojos en lágrimas que se deslizan por mis mejillas.

Inclino la cabeza hacia el piso avergonzado por los gruesos lagrimones que empañan mis ojos y doy un paso hacia atrás para toparme otra vez contra el muro.

-Yo... no sé qué decir.

Pronuncio en voz baja y confundida, pasan unos segundos de tenso silencio antes de que escuche su voz.

-Dime que no sientes nada por mí y acabemos con esto.

Levanto el rostro para observarlo, alarmado por el tono frio y distante de su voz, encuentro en su rostro la máscara que siempre usa para con los demás, de gestos inexpresivos casi amenazantes y sus ojos gélidos e indiferentes, otro estremecimiento me invade, hace mucho tiempo que él no me dedicaba esa mirada.

-No puedo...

Respondo con la voz ronca y con un dolorcito en la garganta.

-No puedo decir que no siento nada por ti.

Mientras lo veo observo como se desmorona su máscara, y en el gesto adolorido y ligeramente esperanzado de su rostro me hace entender lo difícil que fue para el tratarme de ese modo.

-Tú también eres importante para mí, pero... no sé si pueda corresponder del mismo modo a tus sentimientos.

Mis palabras van acompañadas por más lágrimas rodando por mi rostro.

-Pero a pesar de que no pueda... no quiero perderte como amigo.

La respiración de mi amigo se detiene unos segundos, casi puedo escuchar sus pensamientos analizando mis palabras y un suspiro regresa a la vida la sonrisa de medio lado que por un momento creí perdida.

-Entiendo.

El retrocede un paso para alejarse de mí.

-¿Sera mejor que me vaya?

Habla a media voz mientras se dirige a la puerta.

-No tienes por qué irte.

Reacciono en un tono desesperado al verlo alejarse.

-Te dije que no quiero perderte.

En menos de una milésima de segundo me encuentro junto a el abrazándolo por lo espalda y hundiendo mi rostro contra su cuerpo, siento sus manos acariciar las mías apoyadas contra su pecho.

-Yo siempre estaré para ti.

Su voz suena con cariño, ni especial ni diferente solo el mismo que siempre me ha dirigido, sujeta una de mis manos y se mueve para quedar de frente a mí.

-Siempre estaré contigo mientras tú quieras que lo este.

Me sonríe con su media sonrisa, nuestra sonrisa.

-Como amigo o de cualquier otra forma que decidas que es lo mejor para ti.

A esas palabras los acompaña un tono de triste afecto.

-Pero por el momento es mejor que me vaya, necesitas pensar, los dos necesitamos pensar.

Apoya una de sus manos en mi cabeza y me revuelve un poco el cabello.

-Nos vemos, pronto.

Y se aleja deslizando lentamente la mano por mi cabeza en una caricia, un momento después la única prueba de su presencia que me queda es la puerta que dejo abierta tras de sí, las conmociones que siento por fin vencen las fuerzas de mi cuerpo y me dejo caer al piso sobre mis rodillas.

Mi mente parece haber olvidado como pensar y por una vez las vocecitas de mi cabeza no parecen tener ningún comentario que decir.

Notas del autor: Pido perdón por mi retraso a todas las personas que pueden haber estado pendientes de la actualización de este fic, me costó mucho trabajo este capítulo en especial la última parte, y creo que me fundí el cerebro en el proceso, aunque no tuvo nada de "Especial" lo que escribí.

Aprovecho para agradecer a las maravillosas personas que siempre se toman la molestia de dejarme algunas palabras: Katari-chann, fatimataichou y también quiero corregir el error imperdonable "Nyankotarou" lamento no haberte mencionado desde hace tiempo agradezco mucho tu apoyo. A todos ustedes los aprecio mucho y gracias por dedicar algo de su tiempo para leer mis desvaríos.

Muchas gracias a todo aquel que me lee y por favor no olviden dejar unas palabras en su camino de salida.