AN/ LA cancion para este cap es de Rob Thomas "Lonely No more" ^^
CAPITULO 8 De vuelta en la realidad.
Reira abrió los ojos lentamente y tuvo que parpadear unas cuentas veces para acostumbrarse a los brillantes rayos del sol que se filtraban por la ventana.
-Por dios, que alguien corra las cortinas. Me estoy quedando ciega. – gruñó. Pudo oír el arrastrar de los pies sobre el piso y segundos después las cortinas bloqueaban la brillante luz. Abriendo los ojos sorprendida miró hacia la ventana donde estaba parada la niña del otro día.
-Hola. - le dijo sorprendida. No esperaba verla tan pronto. Miró el reloj de la mesilla de noche y gimió.
-¿Te duele algo? – preguntó la niña preocupada.
-Es solo que no pretendía dormir tanto tiempo. Ya es más de mediodía. – dijo enfadada consigo misma por desperdiciar tanto tiempo. – ¿Así que viniste para que te enseñe el jutsu? – la preguntó cambiando de tema. La niña asintió avergonzada.
-También te traje unas flores. – le dijo señalando el jarrón que estaba al otro lado de la cama. Reira sonrió tristemente al verlas. Cuando eran pequeñas Nana le traía flores todos los días. Sintió la picazón detrás de los ojos pero se negaba a llorar.
-Ven siéntate. – le dijo a la niña haciéndole hueco en su cama para que pudiera sentarse. Miró alrededor de la habitación y se sorprendió al ver que ni Sasuke ni Neji estaban aquí. Si no fuera porque podía sentir su presencia pensaría que se habían ido. – ¿Sasuke, puedes venir un rato? – preguntó en voz lo suficientemente alta para que pudiera oírla desde el tejado. Segundos más tarde entraba por la ventana con una ceja arqueada a modo de pregunta.
-Supongo que como has firmado el contrato podrás invocar el rollo, ¿no es así? – haciendo una mueca de fastidio Sasuke hizo una serie de sellos y al segundo siguiente a sus pies apareció una serpiente con un rollo. Esta le siseó a Sasuke pero se tranquilizó en cuanto vio a Reira. Le hizo una inclinación de cabeza y trepó a la cama hasta acomodarse a sus pies.
-¿Soy solo yo o todas las serpientes parecen muy obedientes a tu alrededor? – preguntó Sasuke con una ceja arqueada.
-Entrené un tiempo en el monte de las serpientes. – dijo encogiéndose de hombros como si no fuera nada del otro mundo. – Estoy familiarizada con la mayoría de ellas. Gracias por tu ayuda. – Sasuke inclinó la cabeza y volvió a salir por la ventana dejándolas solas.
-Necesito que te pinches el dedo hasta que te salga sangre. ¿Espero que no tengas miedo de la sangre? – la preguntó cómo ultimo pensamiento. Sin perder el tiempo la niña se mordió el dedo pulgar hasta que le salió sangre.
-¿Así está bien? – Reira rió.
-Así está bien. – asintió. – Ahora quiero que escribas tu nombre completo en el rollo y dejes la huella de todos tus dedos de la mano derecha. – le explicó abriendo el rollo y señalando el lugar donde tenía que firmar. Al acabar Mikoto miró a Reira con la emoción brillándole en los ojos.
-¿Ahora podré invocar serpientes? – la preguntó esperanzada. Reira negó con la cabeza divertida por su entusiasmo.
-Por ahora solo has firmado el contrato. Ahora te falta practicar los sellos. Cuando quieras invocar una serpiente tendrás que morderte el dedo como lo hiciste ahora, realizar estos sellos. – dijo mostrándole los sellos. – y al final poner la mano en el sitio en el que quieres que aparezca la serpiente. El sitio más adecuado es siempre el suelo. – explicó. – Si quieres ya puedes probar.
La niña asintió y entusiasmada siguió los pasos que le demostró Reira. Después de varios intentos fallidos se sentó resignada a su lado en la cama.
-No funciona. Algo debo de hacer mal. – se quejó.
-Los sellos que haces son correctos. Solo tienes que practicar un poco más. El jutsu de invocación requiere de mucho chakra. Primero tienes que aprender a controlarlo adecuadamente y estoy segura que dentro de poco podrás hacerlo. – le dijo acariciando su corto cabello. – Eres una niña muy inteligente y puedo sentir que cuando crezcas tu cantidad de chakra será por encima de lo normal. Con un poco de práctica y entrenamiento podrás hacer cosas extraordinarias. Solo tienes que proponértelo. Y recuerda que el jutsu de invocación te lo enseñe para que pudieras protegerte y a los que amas. No es un jutsu que se usa para hacer daño. ¿Entendido? – le preguntó muy seria. La niña asintió vigorosamente con la cabeza.
-Sí. Un día quiero ser como tú Reira-sama. – le dijo con reverencia haciendo que el corazón de Reira se apretase.
-No me llames así. Soy solo Reira. ¿De acuerdo? – la niña la miró un poco extrañada por el tono de su voz pero no hizo comentario y solo asintió. – Será mejor que te vayas. Tus padres deben de estar preocupados.
-¿No quieres que me quede contigo? – la preguntó con la tristeza reflejada en los ojos.
-No es eso. – se apresuró a explicar. – Es que aun tengo cosas que hacer. Además puedes volver a verme cuando completes el jutsu. – la niña sonrió satisfecha.
-Entonces me voy a practicar. – dijo entusiasmada.
-¿Mikoto? – la llamó deteniéndola en la puerta. – Ten cuidado y no te sobre esfuerces. – le dijo con una sonrisa y la niña se marcho más contenta que nunca. Suspirando de alivio apoyó la cabeza en la almohada.
-Nana, ¿donde estas hermanita? – preguntó al aire y una lagrima bajó silenciosamente por su mejilla.
Sasuke se quedó paralizado en mitad del paso. Iba a bajar y entrar por la ventana de vuelta a la habitación pero las palabras de Reira le dejaron incapaces de moverse. ¿Qué quería decir con eso? Se preguntó extrañado. Decidido a encontrar la respuesta se fue directamente al despacho de la hokage.
Reira soltó un largo suspiro y miró por la ventana hacia el cielo inmerso. Sabía que Sasuke se había ido hace un rato así que estaba sola, sin tener nada que hacer. Iba a volver a dormirse cuando una mancha en el cielo atrajo su atención. Mirando en la dirección en la que la había visto no pudo evitar sonreír al ver a un cuervo tan negro como la misma noche que entró volando en la habitación y que se posó con suavidad en su hombro. Acarició la cabeza del ave y desató el pequeño rollo que tenía atado bajo el cuello. Abriéndolo sonrió al ver la elegante letra de Itachi.
-Por fin algo de diversión. – murmuró por lo bajo.
Levantándose de la cama volvió a cambiarse de ropa y se dirigió hacia la ventana. El cuervo voló hacia su mano extendida y se acomodó en el brazo.
-Nos vemos más tarde, entonces. – le dijo al cuervo y este retomó el vuelo.
En cuando desapareció de su vista se dirigió hacia la puerta. Ya iba a girar el pomo cuando de repente la puerta se abrió de golpe. Maldiciendo hizo un salto en el aire para evitar ser golpeada por esta. Miró enfadada hacia la puerta lista para atacar, sin embargo su cuerpo se paró a mitad del paso al ver el intruso.
-¿Qué haces tú aquí? – le preguntó relajando su postura.
-Oye, ¿que ha sido eso? Vine a protegerte. – dijo sonriendo como un idiota.
-Hmpf. Yo no necesito que nadie me proteja.
-Eso no es lo que dijo Tsunade-obaachan. – dijo Naruto frunciendo el ceño.
Reira no pudo evitar sonreír ligeramente al recordar la primera vez que se encontraron. Estaba en una misión y había sido atacada por un pequeño grupo terrorista al cual tenía que eliminar. No era una misión difícil para alguien con su nivel. Estaba en mitad de la batalla cuando apareció Naruto. Aun recordaba su cara de estupefacción cuando la vio tumbar a los atacantes sin mucho esfuerzo. Tuvo que admitir que se sorprendió que fuera a ayudarla incluso sabiendo que era un ANBU de otra villa lo que obviamente señalaba su atuendo y la máscara del gato que llevaba. En agradecimiento de que la ayudó a acabar con sus agresores (aunque podía acabar con ellos fácilmente ella solita) le permitió ver su cara e intercambiaron los nombres. Y al parecer Naruto seguía igual de hiperactivo.
-Aun sigues tan fácil de engañar. Tsunade solo quiere que me vigiles por si hago algo para amenazar la villa. – le dijo dirigiéndose a la puerta. – No me importa la verdad. Si quieres puedes ir conmigo. No pienso quedarme en esta habitación. Odio los hospitales. – le dijo saliendo por la puerta sin mirar para ver si la estaba siguiendo o no. Naruto encogiéndose de hombros la siguió.
-No esperaba verte aquí. Tsunade me dijo que luchaste con dos miembros de Akatsuki y que habías ganado. No me lo puedo creer. Aunque cuando te vi luchar aquella vez no pude evitar pensar que eras muy fuerte. Y lo del bijú también fue una sorpresa. No pude sentir nada. Ni siquiera una pizca de su chakra cuando luchabas. – Naruto seguía hablando sin parar. Reira suspiró cansadamente.
-¿Alguna vez te callas? – le preguntó irritada recordando que aquella vez también casi la mata con su incesante charla.
-Solo cuando como o estoy en una misión. ¿Por qué? – la preguntó sin darse cuenta de lo irritada que se estaba poniendo.
-Ahora mismo estas en una misión así que agradecería que te estuvieras calladito.
-No es una misión. Vine a Tsunade pidiéndole que me dé una misión pero estaba hablando con Sasuke. Aparentemente Sasuke tiene una nueva misión y me ofrecí a ayudarle. Y así es que me vi envuelto en esto. – dijo suspirando otra vez sin darse cuenta del enfado de Reira. – Pensé que iría con él, pero me dijo que para hacer la misión tenía que encontrar a alguien que se quedase contigo. Así que aquí estoy. – le dijo con la cabeza gacha. Reira sintió un poco de simpatía por él. Si no fuera por ella podría haber ido a una misión de verdad y no hacerle de niñera. – ¡Pero! – gritó de repente sobresaltándola. – Me alegro de quedarme contigo. Pensé que no volveríamos a vernos. Me sorprendí mucho cuando entré en la sala de operaciones y te vi. Nunca se me hubiese pasado por la cabeza que serias una jinchúriki.
-Las apariencias engañan. Lo que ves por fuera no importa si no sabes lo que uno tiene por dentro.
-Sabiendo lo que nosotros tenemos por dentro no creo que uno quisiera acercarnos. – dijo Naruto bajando la cabeza. – Supongo que tuvo que ser muy difícil. – susurró Naruto.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?
-Tu infancia. Conocí hace unos años a otro jinchúriki. Ni él ni yo tuvimos una infancia que queremos recordar. – dijo con tristeza. Reira inconscientemente tocó con la mano el sitio en la espalda donde antes estaba el sello. Ahora solo quedaba el tatuaje ANBU. – ¿Y tú?
-No es algo digno de recordar. – dijo con indiferencia aunque por dentro sentía su corazón apretarse. Necesitaba sentir la presencia de Nibi. El miedo de separarse de él no hacía más que empeorar su ansiedad. Tenía miedo de quedarse sola. Ese miedo desaparecía solo cuando estaba con los que más le importaban. – Si no te importa quiero ir a ver a Nibi y después me vendría bien un buen baño. He oído que tenéis aquí unas estupendas aguas termales. – le dijo forzándose a sonreír. Naruto asintió sabiendo que la sonrisa era falsa.
-Ahora que lo dices, ¿cómo es que te lleves tan bien con tu bijú? – Naruto se arrepintió de haber hecho la pregunta ya que la cara de Reira se transformo en una llena de tristeza. – Q..Q..Quiero decir que yo no hablo con el Kyuubi del modo en que tú lo haces. Al menos eso es lo que me han dicho. Ya que yo nunca te vi hablar con él. – dijo retorciendo las mangas de su chaqueta nerviosamente.
-No es algo que pueden hacer todos. – dijo Reira respondiendo a su pregunta. Poco a poco su cara volvía a parecer indiferente aunque una pequeña sonrisa triste tiraba de la comisura de sus labios. – Primero tienes que entender lo que quiere tu bijú. Como es en realidad. Cuáles son sus deseos. Simplemente intenta hablar con él. Puede que nunca lleguéis a entenderos. Puede que lleguéis a un acuerdo entre vosotros. Al principio cuando era pequeña Nibi se aprovechaba de mis momentos de debilidad y controlaba mi cuerpo destruyéndolo todo y a todos a mi alrededor. Le odiaba por eso. – dijo mirándolo con seriedad. Un rato más tarde volvió a mirar la carretera por donde iba. – Sin embargo yo nunca intenté entenderlo tampoco. Siempre intentaba mantenerlo encerrado para que no pudiese llegar a ver la luz del día nunca más. Ese fue mi error. No lo entendí hasta después de mucho tiempo. Fue la primera vez que Nibi me ayudó. – dijo con tristeza.
-¿Qué pasó? – ella negó con la cabeza.
-Necesitaba ayuda y el único que me la proporcionó fue Nibi. No me gustó lo que hizo pero me salvó. En aquel entonces estaba tan asustada que inconscientemente me aferré a él con todas mis fuerzas. – rió con amargura. – Fue algo muy patético por mi parte. Pero desde aquel día empecé a hablarle al darme cuenta de que podía hacerlo. Así fue como nos hicimos amigos. ¿Sabes? Es muy irónico. Nibi, que es una criatura de la oscuridad lo que más odia es todo lo relacionado con ella. – le miró divertida. – Odia quedarse a oscuras y estar encerrado. Supongo que debía de sentirse muy solo durante todos estos años estando encerrado dentro de mi cuerpo. Este fue uno de los motivos por los que empecé a entrenarme. En tan solo un año me convertí en una maestra en el genjutsu y Nibi es quien más disfruta de esto.
-¿Cómo es eso? – la preguntó curioso.
-Es muy simple, la verdad. Cuando estaba sellado dentro de mi le ponía bajo un genjutsu. Normalmente el sello les hace permanecer en una especie de cueva o jaula. Pero es posible cambiarlo usando el genjutsu. Es solo una ilusión pero gracias a eso Nibi puede pretender que vive en un bosque libre de la oscuridad en vez de la asquerosa cueva en la que está confinado. – Naruto la miró asombrado.
-¿Eso se puede hacer? ¡Eso es fantástico! A lo mejor podría hacer lo mismo. – Reira se encogió de hombros.
-Puede. Pero no es tan fácil como parece. Yo tengo un don natural para el genjutsu. No creas que es tan fácil someter a una bestia que posee una cantidad de chakra cien veces superior a la tuya a una ilusión. Además tiene que cooperar contigo. Y hay otro requisito muy importante.
-¿Cuál es? – la preguntó queriendo saberlo todo sobre el tema.
-Tienes que confiar en él. Si no, volverá tu propia ilusión contra ti. Y créeme, no es algo que quieras experimentar. – Naruto se estremeció.
-¿Te pasó alguna vez?
-No. Pero es solo porque Nibi y yo confiamos el uno en el otro. Sabiendo por lo que he pasado no le sería difícil hacer que enloquezca si se lo propone. Entonces podría hacer que libere el sello muriéndome en el proceso pero liberándolo a él. – dijo mirándole seriamente a la cara.
-Pero él ya está libre. – le dijo Naruto aun sintiendo escalofríos en el cuerpo, preguntándose qué es por lo que había pasado Reira que la haría enloquecer solo el recordarlo.
-Lo sé, pero no por mucho tiempo. Volveremos a poner el sello cuando me recupere. – Naruto la miró estupefacto.
-¿Cómo dices? ¿Pero por qué? ¿No sería mejor para ti quedarse como estas? Sabes que los Akatsuki están detrás del bijú, casi mueres por eso.
-Lo sé y no me importa. ¿Crees que podría dejar solo a mi amigo para ponerme a salvo? Nibi es como un hermano para mí. Nunca le haría eso. Vamos a pasar juntos por eso. – Naruto la admiró por el valor que tenía. Pero mientras pensaba en eso se le ocurrió otra pregunta.
-¿Crees que él quiere volver a estar sellado dentro de ti? – ella se encogió de hombros.
-Eso es lo que le voy a preguntar. – le dijo con indiferencia. Parecía no preocuparse por nada. Como si ya supiera la respuesta.
Reira miró alrededor. Ya estaban en la cima de la montaña pero no había ni rastro del bijú.
-Ese idiota. – murmuró por lo bajo y aspiró aire con fuerza solo para silbar a todo pulmón.
Naruto se tapó los oídos para disminuir un poco el impacto. Estaba casi seguro de que había perdido por lo menos la mitad de audición. Para su sorpresa segundos más tarde la montaña fue cubierta completamente en las sombras. Mirando hacia arriba casi se cae por el susto. El seis colas estaba volando sobre el cielo batiendo sus enromes alas negras. Pero no era eso lo que le había asustado, sino sus tres enormes cabezas que estaban gruñendo fieramente. El bijú se posó sobre la tierra sin provocar ni un temblor dejando a Naruto incluso más sorprendido. El Nekomata bajó sus tres cabezas al nivel de Reira para gruñirle. Naruto miró en su dirección y se quedó con la boca abierta al verla sonreír maliciosamente. ¿Es que no se daba cuenta de que la bestia estaba enfadada? Parecía como si fuese a devorarla en cualquier momento.
-Reira. – dijo la bestia entre dientes. – ¿Quieres que me quede sordo? Sabes que odio cuando silbas. Juro que maldigo a dios por darte unos pulmones tan fuertes. A lo mejor si tuvieras asma no tendría que aguantar tus gritos y silbidos. – Reira sonrió y se acercó para acariciar la enorme cabeza del centro.
-Es tu culpa. Si te hubieras quedado aquí no tendría que haber silbado para atraer tu atención. Creo haberte dicho que te quedes aquí. No es seguro que te vayas por ahí tu solo. Además pones nerviosos a los habitantes de la villa. – dijo reprendiéndolo. Nibi no hizo caso a sus reproches y se tumbó en el suelo.
-No me importa, la verdad. Y tú lo sabes. – Reira suspiró.
-Si, lo sé. Pero sé que lo harás por mí, ¿no es así? – le dijo sonriendo de oreja a oreja. Nibi gruñó.
-Te odio. – le dijo enfadado. – Aquí no hay nada que hacer. Me aburro. El bosque es mucho más interesante.
-Lo sé, pero solo tienes que aguantar un poco más. Cuando me recupere y vuelva a controlar mi chakra pediré a Tsunade que te vuelva a sellar en mi cuerpo. – Nibi hizo una mueca.
-¿Crees que es lo mejor?
-¿Qué quieres decir? – le preguntó sentándose acurrucada, apoyada sobre sus enormes patas y este la cubrió con una de sus enormes alas negras.
-Estaba pensando un poco. A lo mejor no deberíamos hacerlo. Mi presencia no te está haciendo ningún bien. No tuviste amigos por mi culpa y los Akatsuki te siguen persiguiendo por mi culpa también. No tienes que preocuparte por mí. Sabes que soy fuerte. Puedo luchar yo solo. Además este mundo no es tan malo. Los bosques son inmensos y puedo vivir allí con total libertad. – Reira miró hacia arriba mirándole a los ojos.
-No seas estúpido. No quiero separarme de ti. Tus pobres excusas no te las crees ni tú.
-Si todo lo que he dicho es verdad. – protestó.
-Si, lo que has dicho es verdad pero, ¿cómo nos sentiríamos nosotros? Yo no quiero vivir lejos de ti. No quiero separarme de ti. Eres mi amigo y sabes que incluso si nos separamos iré a protegerte si los Akatsuki vienen a por ti. No necesito más amigos. Con dos tengo más que suficiente. Además tanto tú como yo sabemos que incluso si nos separamos los Akatsuki no me dejaran en paz. – Nibi gruño.
-Maldito Uchiha. – murmuró. Reira se encogió de hombros.
-No me preocupan. Ninguno de ellos. Sé que juntos podemos pasarlo todo. Sé que ganaremos. – la bestia sonrió y lamió a Reira con su lengua dejándola toda pegada con babas. Mirando hacia arriba Reira sonrió con malicia e hizo crujir sus nudillos. – Te arrepentirás de haberlo hecho. – dijo y salto hacia arriba parándose sobre su enorme cabeza detrás de una de sus orejas. Sin perder el tiempo al ver que una de sus patas iba a quitarla de ahí cogió aire y sopló con fuerza dentro de la oreja. Nibi se estremeció y se tiro al suelo estremeciéndose.
-Maldita mocosa. – murmuró por lo bajo haciéndola reír.
-Supongo que esa es tu respuesta. – este asintió con la cabeza.
-Los dos sabemos que tenía que intentarlo. Mi presencia no te trae más que problemas pero ni tú ni yo podemos vivir el uno sin el otro. Nos necesitamos mutuamente para apoyarnos. Aunque si me hubieras dicho que tenía razón y era mejor separarnos me habría ido. Incluso si eso significaba volverme loco otra vez.
-Estoy segura que habrías encontrado el modo de mantenerte cuerdo. – le dijo Reira.
-Tú eres mi modo. Y me alegra saber que pronto volveremos a estar juntos. – Reira sonrió.
-Me voy a los baños termales. Me has dejado echa un asco. – dijo riéndose.
-Sí, claro. – le dijo condescendientemente. – Solo te di una excusa. No creas que no he visto al cuervo. Casi me lo comí. Pero sé que te disgustarías mucho conmigo si lo hiciera. – le dijo malhumorado.
-Por eso te quiero. – Reira saltó hacia arriba hasta pararse en su cabeza y le dio un ligero beso en la nariz. – Volveré a verte mañana.
Sin esperar respuesta salió corriendo hacia los baños termales. Naruto aun seguía mirando con asombro a la bestia. Nibi miró hacia abajo.
-Dale recuerdos al Kyuubi. Y no dejes que le pase algo malo a Reira si quieres vivir. Es una buena chica y no duda cuando hay que ayudar a otros, lo que la mayoría de las veces la mete en problemas. Mantenla viva y no le molestes demasiado. No soy el único que te hará daño si algo le pasa mientras la estas vigilando. – le dijo tan natural como si estuviesen hablando del tiempo y no amenazándolo.
Naruto asintió con la cabeza y se fue corriendo detrás de Reira, preguntándose quién era la otra persona que se preocupaba tanto por ella. Antes había dicho que tenía dos amigos. Uno de ellos era Nibi, sin duda alguna. ¿Pero quién era la otra persona?
Entró sin vacilar en los baños termales y se quedó con la boca abierta cuando vio a Reira. Ya se había cambiado y solo llevaba una toalla alrededor dejando ver sus largas piernas. Su largo pelo estaba recogido en un moño dándole una apariencia incluso más madura.
-¿Qu..qu...que estas haciendo aquí? – tartamudeó ruborizado alejándose hasta dar con una pared.
-Voy a darme un baño. – le dijo mirándolo extrañada. ¿A que venía este comportamiento?
-¡P...p...pero esta es una entrada al baño mixto! – le gritó ruborizándose aun más y señalando la escritura encima de la puerta. – Los baños de las chicas deberían estar al salir de los vestidores. – le dijo conmocionado.
-¿Y? Mixto claramente significa que es para chicos y chicas. No es como si no pudiera entrar ahí. Por otra parte no habrá nadie por aquí a estas horas. Mira. – le dijo señalando el cielo oscuro. Era más tarde de lo que se esperaba.
-Está bien. Estaré en el baño de los chicos por si necesitas algo. Está al lado del mixto. Solo tienes que gritar con fuerza. – le dijo ruborizado e intentando no mirarla mientras se dirigía hacia los vestuarios. ¿Qué pasaba con esta chica? ¿Es que no poseía aunque sea un poco de auto conservación? Suspirando se quitó la ropa y se puso una toalla alrededor de las caderas. Por un rato pensó que no estaría mal unírsele, pero desechó la idea rápidamente. Entró en el agua e intentó relajarse.
-Como siempre tan imprudente. – dijo una voz desde las sombras. Ignorándola Reira se acomodó en el agua. – Deberías estar un poco más consciente de ti misma, ¿sabes? – la voz estaba cada vez más cerca hasta que no fue más que un susurro contra su oído. Reira se estremeció a pesar de estar en el agua caliente.
-No creo que las chicas que están en el baño de al lado apreciarían tu interrupción ahí. – le dijo con indiferencia encogiéndose de hombros. Itachi suspiró de frustración y se sentó detrás de ella sin meterse en el agua, apoyando la espalda contra una de las rocas. Cogió un mechón de su pelo que se desprendió del moño y se lo puso detrás de la oreja.
-Solo hay una. Podría haberla sacado de ahí sin que se diese cuenta.
-Acababa de entrar. No quería quitarle la diversión.
-Siempre preocupándote por los demás. Un día de estos te meterás en problemas por culpa de eso. – le dijo acariciando con los dedos la curva de su cuello. Reira se estremeció de nuevo.
-Fue por culpa de eso que nos conocimos, ¿no es así? – le preguntó divertida.
-Si, y es una de las cosas que más me gustan de ti. No juzgas a la gente tan a la ligera. Pero eso no quiere decir que todos se merecen esa oportunidad.
-Lo sé, lo sé. ¿Así que, que es lo que te trae aquí, Tai? – le preguntó usando el apodo cariñoso que le había dado, a sabiendas que no había venido aquí para una simple charla. Itachi suspiró.
-Los Akatsuki se están moviendo. Madara decidió que había llegado el momento.
-¡¿Cómo? – gritó Reira. La noticia la había pillado por sorpresa. – ¿Que quieres decir con eso? ¿No es demasiado pronto? – Itachi negó con la cabeza.
-Tienes que tener en cuenta que ya tienen casi a todos los bijú. Solo faltáis tú y Naruto-kun, aunque por otra parte tú ya no tienes al bijú. Madara aun no lo sabe pero no tardara en enterarse. Además de que aun no te has recuperado. Te deshiciste de dos de sus miembros pero aún le quedan otros.
-¿Entonces, cual es el plan? – le preguntó enfadada. Itachi miró al otro lado evitando su mirada. – Lo siento, no debería haber preguntado eso. – le dijo arrepentida de haberlo hecho. Nunca hablaban de estas cosas. Ella misma lo había decidido y ahora estaba rompiendo las reglas.
-No te disculpes. No es eso. – le dijo bajando la cabeza. – Es solo que no puedo perdonarme a mí mismo. Planean atacar la aldea de la hoja y no hay nada que pueda hacer. Antes la dejaron en paz solo porque me oponía. Pero ahora mismo no tengo el poder suficiente como para oponerme a Madara. Y él lo sabe.
-Maldito bastardo. – murmuró por lo bajo tomándolo de la mano para darle su apoyo. Itachi no dijo nada, sino que miró en otra dirección.
Hubo un momento de incomodo silencio hasta que se oyeron ruidos al otro lado de la puerta. Segundos más tarde Naruto y Hinata cayeron hacia dentro junto con la puerta.
-Eso dolió. – dijo Naruto frotándose la cabeza donde se había golpeado. Miró hacia abajo y su cara se tiñó de un rojo oscuro al darse cuenta de que estaba descansando encima de Hinata que estaba sonrojada del mismo modo. Naruto se levantó inmediatamente y sin mirarla se puso a reparar la puerta. Al acabar le paso la mano sin mirarla.
-¿E...e...estas bien? – la preguntó ruborizado.
-S..sí. – dijo Hinata avergonzada tomando su mano para levantarse.
Unos segundos después Naruto miró en la dirección donde Reira estaba sentada con cara de estupefacta. Sin embargo no fue eso lo que le hizo abrir la boca de asombro sino la cara de estupefacción de Itachi Uchiha que estaba sentado detrás de ella como si nada hubiese pasado, aun llevando su capa que lo clasificaba como uno de los Akatsuki.
-¡Oye! – gritó cuando se le pasó el asombro. – ¿Que estás haciendo aquí? ¡Aléjate de Reira! ¡Kage Bunshin no Jutsu! – gritó a la vez que unos diez clones de Naruto aparecían a su lado. Ya estaban a mitad de camino cuando Reira se levantó con tranquilidad del agua. Su aura estaba tan oscura que daba miedo y todos los Narutos se quedaron quietos en el aire, tragando con fuerza el nudo que tenían en la garganta.
-¿Qué creéis que estáis haciendo? – les preguntó con una voz demasiado tranquila, haciéndoles estremecer. Naruto tragó con fuerza.
-Estaba tomándome un baño cuando oí que gritabas. Quería asegurarme que estabas bien así que iba a ver qué estaba pasando pero me topé con Hinata a mitad de camino. Ella también había oído tu grito y vino a ver qué pasaba. Pero entonces te oímos hablar con alguien y nos quedamos parados y entonces mencionasteis la villa de la hoja y entonces nosotros nos quedamos escuchando, y entonces me tropecé al acercarme más a la puerta para oír mejor y entonces todo esto paso. – empezó a explicarse Naruto diciéndolo todo de una sola vez tan rápido que costaba enterarse de lo que había dicho.
-¿Quieres decir que nos espiasteis? – les preguntó enfadada con una sonrisa radiante. Los dos aludidos se estremecieron tomándose de las manos para darse coraje y alejándose hacia la puerta.
-Nosotros solo... – empezó a tartamudear Hinata intentando salvarlos del problema.
De repente la cara de Reira cambió por completo y el aura despareció sin dejar rastro. Los dos la miraron extrañados hasta que vieron la mano de Itachi en su hombro.
-Déjalos tranquilos. No quisieron hacerte daño. Volveremos a hablar más tarde. ¿Te ocuparas de ellos? – la preguntó levantándose.
-¡Espera! – gritó Naruto. – ¿Por qué estás aquí? ¿Y que pasó con lo de los Akatsuki? ¿Lo que has dicho es cierto? ¿Van a atacar la villa de la hoja?
-Eso no os incumbe. – les dijo con tranquilidad.
-¡Claro que sí! – gritó Naruto enfadado. – ¡Quieren atacar nuestra villa!
Itachi suspiró cansadamente y miró a Reira. Esta vez fue ella quien evitó mirarle a la cara.
-Sabes que tendré que decirle a Tsunade lo que me acabas de decir. No quiero que la villa tenga problemas por mi culpa. Si es necesario me iré de aquí. Si me quedo, convertiré la villa en el objetivo de los Akatsuki. – Itachi volvió a sentarse apoyando la espalda en la roca.
-Sentaos. – ordenó con voz tranquila. – Reira y yo tenemos cosas de las que hablar. Podéis escuchar, porque de todos modos os lo dirían mañana y dudo que me dejéis ir tan tranquilo si no escucháis lo que tengo que decir, pero si interrumpís la conversación puede que os mate. – dijo estrechando los ojos sobre ellos.
Hinata y Naruto se miraron el uno al otro asintieron con las cabezas y volvieron a sonrojarse al darse cuenta de que aun estaban tomados de la mano. Soltándose las manos se sentaron dentro del agua sin dejar de mirar a Itachi. Ninguno de los dos estaba dispuesto a bajar la guardia en su presencia. Suspirando Reira volvió a sentarse en el agua de espaldas de Itachi pero lo suficientemente cerca para tomar una de sus manos en las suyas. A Itachi su comportamiento no le extrañaba para nada. A Reira le encantaba tomarle de la mano y él se sentía mucho más cerca de ella cuando lo hacía. Por otro lado los dos que les acompañaban los miraban boquiabiertos.
-¿Dónde hemos acabado? – preguntó a Reira.
-Creo que en ninguna parte. – le dijo avergonzada. Itachi apretó su mano.
-Quiero que te quedes en la villa. – le dijo Itachi de la nada. – Es el único modo de que estés a salvo. Si te vas es solo cuestión de tiempo hasta que te encuentren. Y de todos modos Madara atacaría la villa independientemente de que estés o no ahí. Sé que no puedo impedírtelo. Porque estoy seguro que si llega a estallar la guerra tú lucharas para proteger la villa. Pero si estas dentro de ella hay más posibilidades de que sobrevivas. Konoha tiene a muchos ninjas poderosos.
-Entonces ese es el plan. – dijo Reira pensativa cambiando por completo su actitud. Ahora parecía más una líder que una chica adolescente. – Ahora que sabemos que Madara planea atacar Konoha podemos prepararnos. Podemos descartar el factor sorpresa y preparar la defensa y el ataque. – seguía murmurando dejándolos a todos fuera, como si se olvidase de su presencia. Naruto y Hinata se miraron el uno al otro sorprendidos y miraron a Itachi que parecía estar acostumbrado ya que se sentó cómodamente mirando la noche. – Solo quedan seis miembros de la organización. Ahora mismo solo sé de cinco ninjas muy fuertes de la villa. Tendré que hablar con Tsunade sobre el ataque. Por otro lado la mejor defensa seria evacuar a todos los aldeanos fuera de la villa y asignar bien a los atacantes. De eso modo evitaríamos bajas innecesarias. También sería mejor si luchásemos de uno en uno. Así aumentaríamos la probabilidad de ganar. Aunque también están los que luchan bien en equipo, pero tendrían que prepararse antes. Joder. Tengo que hablar con Tsunade sobre eso. – murmuró enfadada sumiéndose otra vez en sus pensamientos.
-¿Acabaste? – la preguntó Itachi al ver que ya no decía nada. Reira lo miró y se sonrojó.
-Lo hice otra vez, ¿no? – la preguntó avergonzada y este se rió.
-No te preocupes. Fue muy interesante verte sumirse en el papel de la líder. Parece que echas de menos tu antiguo puesto. – le dijo sonriendo con tristeza.
-No es eso. – intentó defenderse. – No puedo evitarlo. No me gusta dejar las cosas inacabadas. Prefiero estar preparada para todo. Me gusta tenerlo todo planeado de antemano.
-Lo sé. Es una de las cosas que te hace tan linda. – le dijo Itachi olvidándose por un momento de los otros dos.
-Hmpf. No digas esas cosas. No quieres que me novio te oiga decir eso. – le dijo en broma.
-¿¡Novio? – soltaron Hinata y Naruto sorprendidos.
-¿Qué? ¿Creéis que no pueda tener uno? Por dios. Sois tan niños. Puede que no sea tan guapa, pero puedo tener un novio como cualquier otra chica. – se defendió Reira. Itachi se cubrió la cara con la mano suspirando con rendición.
-Ya te dije antes que tienes que ser más consciente de ti misma. – le dijo suspirando.
-Tiene razón, Reira-san. – dijo Hinata un poco ruborizada. – Tú eres muy guapa.
-Y que lo digas. Ya pensé antes que algo estaba mal contigo. ¡Ninguna chica que sea tan guapa y consciente de ello entraría en un baño mixto! – gritó haciendo que Itachi le mire con furia.
-Te sugiero que le hables con un poco mas de respeto. Puede que sea solo su amigo pero eso no quiere decir que deje que hables mal de ella. Sé agradecido que su novio no está aquí porque ya te habría destripado aquí en el suelo. – le amenazó. Naruto tragó ante sus palabras. Reira rió.
-Pues menos mal que mi novio no está aquí. – le dijo a Itachi con los ojos entrecerrados. – Porque me enfadaría con él si algo le pasa a Naruto. – Itachi miró al otro lado enfurruñado.
-¿Um, puedo hacer una pregunta? – interrumpió Hinata. – ¿Itachi-san, porque nos estás diciendo todo esto? ¿No eres tú también un miembro de los Akatsuki? ¿No sería eso como traicionarlos? – Itachi la miró.
-Mis motivos no importan. Deberíais estar agradecidos que os lo he dicho. Él porque de lo que he hecho no os incumbe.
-¿No será por qué quieres proteger a Reira? – murmuró Naruto por lo bajo con voz pensativa. – Por lo que parece os lleváis muy bien y sois amigos. Sería normal que quisieras protegerla. – seguía murmurando sin darse cuenta del músculo que palpitaba en la sien de Itachi.
-¿Naruto? – llamó Reira para atraer su atención.
-¿Hm? –preguntó mirando hacia arriba.
-Creo que deberías parar. A Itachi no le gusta cuando alguien descubre sus secretos. Y ahora mismo los estás diciendo todos en voz alta. – le dijo Reira con una mueca. Naruto miró hacia Itachi que ahora mismo estaba rodeado por la misma aura que antes Reira. – Será mejor que acabemos esta conversación mas tarde. – les dijo. – ¿Cariño? No te preocupes. ¿Esto se quedará entre nosotros, no es así? – preguntó en voz alta mirando a Naruto y Hinata con ojos entrecerrados. Estos asintieron vigorosamente con las cabezas. – ¿Lo ves? Ya todo está resuelto. – Itachi suspiró.
-Tengo que irme. Ya he estado aquí más tiempo del que debería. Si me quedo un poco más los ANBU se darán cuenta de mi presencia.
-Lo sé. Ah, casi se me olvidaba. Mañana por la noche pediré a Tsunade que vuelve a sellar a Nibi dentro de mí. Solo quería que lo supieras. Probablemente lo que llevas ahí – le dijo tocando su pecho con la mano. – desaparecerá. Por eso quiero que me avises si pasa algo para que pueda sustituirlo.
-No te preocupes por mí. Sabré cuidar de mi mismo.
-Lo sé. Pero aun así quiero que lo lleves contigo. – le dijo sonriendo.
-No me tientes. – le dijo Itachi con voz ronca al mirarla sonreír. Odiaba dejarla y siempre sentía ese vacío al alejarse. Ella sonrió aun más. – ¿Un beso de despedida? – la pidió al final con ojos de cachorrito abandonado. Reira se rió.
-¡Que diría mi novio! – le dijo con falso tonto escandalizado. – Seguro que habría destripado a cualquiera lo suficientemente estúpido como para insinuarlo incluso en broma. – le tomó el pelo.
-Pues menos mal que me llevo bien con él. – se defendió haciéndola reír otra vez. Poniéndose de puntillas Reira le dio un beso en la mejilla y depuse le abrazó con fuerza. Cuando volvió a hablar su voz destilaba preocupación. – Quiero que tengas cuidado. Los dos sabemos que Madara es impredecible. Lo hará todo para cumplir con sus propósitos. Avísame si algo va mal, ¿de acuerdo? – Itachi la abrazó de vuelta y asintió con la cabeza.
-No te preocupes. No dejo mi guardia baja desde que supe del plan. Como sabe que no voy a luchar puede que piense que ya no me necesita. Pero sigo teniendo un mal presentimiento. No me ha dicho todo el plan. Se está guardando cosas que ni siquiera el resto de los miembros sabe.
-Avísame si algo va mal o si tienes algún problema. Yo hablaré con Tsunade e intentare ayudar en un plan. Protegeremos la villa sin importar el que. – Itachi suspiró.
-Y eso es lo que me preocupa. En fin. Me tengo que ir. Nos vemos mas tarde. – le dijo robándole un beso de los labios y desapareciendo dejando detrás de sí un rastro de hojas verdes. Reira suspiró volviendo a meterse en el agua con mirada perdida.
-¿Estás bien? – la preguntó Hinata.
-Si. Es solo que me preocupa su seguridad. – dijo Reira pensativa.
-Oye, ¿puedo preguntarte algo? ¿Cómo sabes que no miente? Confió en que no seas mala pero no puedo decir lo mismo de Itachi. ¿Sabes que mató a todo su clan? Mi mejor amigo es el único superviviente de la masacre. No quiero que algo le vuelva a pasar por su culpa. – dijo Naruto seriamente. Reira le miró airada.
-¿Que sabes tú? No sabes nada de Itachi sin embargo todos le juzgáis. ¿Nunca te has preguntado por qué lo hizo?
-Entonces sí que sabes que mató a todos, ¿y aun así sigues siendo su amiga? No te entiendo. – le dijo Naruto ofendido. Reira miró hacia el cielo.
-Itachi tuvo sus motivos. Hace ya unos años que somos amigos. Aquella vez, cuando nos conocimos no tardé mucho en darme cuenta que sufría mucho. Dices que su hermano sufrió mucho por su culpa. Eso no te lo niego. Estoy segura que le fue difícil pero, ¿nunca te preguntaste porque Itachi le dejó vivir? ¿Por qué no pudo matarlo? Itachi es el culpable de que Sasuke pierda a toda la familia que tenia, pero lo que le ocurrió después fue por su propia culpa y estupidez. Se aisló del mundo por su propia voluntad. Tuvo amigos que se preocupaban por él pero igualmente ignoró su ayuda por puro egoísmo. – le dijo enfadada. – Quiero que esta conversación se quede entre nosotros. No hay necesidad de que digáis esto a nadie. Sé que os pido mucho pero no puedo dejar que descubráis a Itachi. Él ya arriesgó mucho para venir a avisarme. Mañana le diré a Tsunade todo lo que me ha dicho pero quiero que su identidad quede entre nosotros. No quiero ponerle en peligro. ¿Podéis prometerme que no diréis nada? – les preguntó con ojos suplicantes. Hinata y Naruto se miraron el uno al otro un poco incómodos. Su lealtad estaba con la villa pero si lo que Reira estaba diciendo era verdad...
-Tienes mi palabra, Reira-san. No le diré a nadie de esto. Pero quiero que me prometas algo a cambio, por favor. – le dijo Hinata decidida. Reira la miró extrañada.
-¿Qué es lo que quieres que te prometa? – la preguntó cuidadosamente.
-Quiero que nos avises a mí y a Naruto-kun si algo cambie. Confió en ti y quiero ayudarte. Por eso te pido que tú también confíes en nosotros. – le dijo seria. Reira la miro sorprendida.
-¿Quieres que confié en vosotros? – Hinata asintió. Reira miró hacia otro lado.
-Lo que me pides no es tan fácil de hacer. Mi confianza es algo difícil de conseguir. No es algo que puedes dar libremente. La confianza se gana, no se pide.
-Lo sé. No te pido que confíes en nosotros así porque sí. Los dos nos ganaremos tu confianza pero para eso tú tienes que contribuir también. Quiero que los tres trabajemos juntos, y que si tienes algún problema quiero que sepas que puedes hablar con cualquiera de nosotros. - Le dijo segura de sus palabras. Reira no pudo evitar sonreír.
-¿Me pides que sea tu amiga? – la preguntó y Hinata asintió. – No puedo prometer que seré una buena amiga para vosotros. Puede que solamente os traiga problemas, pero os prometo que intentare dar lo mejor de mí para proteger esta aldea. – Hinata sonrió y le paso la mano tímidamente. Reira se la estrecho. Naruto sonrió.
-Qué lío. No entiendo nada, pero también ayudaré. – les dijo rascándose la cabeza. Las chicas rieron. Esto estaba empezando a ponerse interesante.
-Vamos a cambiarnos. – le dijo Reira a Naruto. – Nos vemos en la entrada. – le dijo despidiéndose. Hinata la siguió y las dos entraron en los vestuarios de las chicas.
-Entonces, ¿quién es tu novio? – la preguntó cuando se quedaron a solas. Reira la miró sorprendida. Hinata parecía una chica tímida pero como a menudo les decía a todos, las apariencias engañan. Se encogió de hombros y volvió a vestirse.
-Lo siento. No te lo puedo decir. No me gusta romper promesas. Veras, mi novio es una persona que se obsesiona con mi seguridad incluso más que mi amigo Itachi. – le dijo sonriendo. Hizo una pausa y después siguió hablando. – Aunque te puedo decir que también es un ninja de la hoja.
-¿Es alguien de nuestra aldea? – la preguntó sorprendida Hinata y esta asintió. – V-a-y-a. – articuló las palabras. Se quedo un rato ensimismada en sus pensamientos hasta que por fin volvió a hablar. Esta vez con un rubor en las mejillas. – ¿Y qué es lo que se siente tener un novio? – Reira la miró perpleja. – Quiero decir, ¿qué es lo que hacéis normalmente? De que habláis y estas cosas. – preguntó avergonzada mirando sus manos.
-Hinata. ¿Tú y Naruto... estáis saliendo? – la preguntó curiosa. Hinata se puso incluso más roja y empezó a negar vigorosamente con la cabeza. – Pero te gusta. – dedujo haciendo que esta se vuelva aun mas roja si eso era posible. Al verla tan perturbada Reira suspiró pensativa.
-No sabría decirte. – le respondió. – Me gustaría decir que lo mismo que la mayoría de las parejas pero nuestra relación es un poquito más complicada que eso ya que ninguno de nosotros no puede bajara nunca la guardia. Somos ninjas buscados por muchos. Nos vemos pocas veces. Intentamos aprovechar nuestro tiempo juntos al máximo, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Algunas veces hablamos, otras veces nos quedamos en silencio tomados de la mano. Hay veces que uno de nosotros se pone a descansar recostado en el regazo del otro.
-¿Eso no sería desaprovechar el tiempo? – preguntó Hinata un poco perpleja. – Es que como has dicho que tenéis poco tiempo juntos... – dijo dejando la frase inacabada.
-No es exactamente desaprovechar el tiempo. Ninguno de los dos puede dormir en tranquilidad. La mayoría de las veces no podemos dejar la guardia baja ni siquiera en casa. Es por eso que cuando estamos juntos nos sentimos protegidos. Puede que no lo parezca pero nunca duermo tranquila cuando él no está a mi lado. Solo cuando estamos juntos me siento segura y puedo bajar mis defensas. El simple conocimiento de que esta a mi lado me hace sentir libre. – Hinata pudo sentir la emoción en su voz y sintió envidia. Como le gustaría poder conocer cómo se siente tener esa clase de relación. Puede que la relación de Reira fuera complicada pero solo verla hablar de su novio la hacía sentirse mucho mejor, haciendo que su cara se iluminase con emoción.
-Le quieres mucho. – dijo sin poder esconder el anhelo que tenia por poder experimentar lo mismo que ella.
-No te preocupes. Puede que Naruto sea un poco lento y denso pero algún día se dará cuenta de lo que sientes. – le dijo intentando confortarla. Hinata sonrió con tristeza.
-No lo creo. Soy demasiado cobarde para decírselo y no es como si ya no hubiese esperado mucho. Me enamoré de él cuando aun éramos niños. Ya han pasado años desde que hablamos por primera vez y no es como si no le enviase ninguna señal. – dijo con pesar.
Salieron lentamente de los vestuarios. Y Hinata se paró en la entrada.
-Mi padre quiere que me case con alguien del clan. Quiere a toda costa mantener el byakugan de forma pura. Fue la primera vez que me opuse a él, ¿sabes? – dijo sonriendo con tristeza. – No quiero ser forzada a casarme con alguien a quien no quiero. A mi padre no le gustó la idea, pero me dio un poco de tiempo. Me dijo que si encontraba a alguien a quien quisiera antes de que cumpla los diecinueve y que fuera más o menos de su agrado me dejaría casarme con él.
-Entonces aun tienes tiempo, ¿no? – dijo Reira esperanzada. – Quiero decir, aun tienes la oportunidad de...
-No tengo tiempo. – le interrumpió Hinata. – Dentro de dos semanas es mi cumpleaños. Mi padre sabía que no lograría encontrar a nadie. Fue por eso que me dio el tiempo. Estaba seguro que aunque me gustase alguien no tendría el valor suficiente como para declararme y aunque lo tuviera está seguro que nadie será lo suficientemente valiente como para oponerse al clan de los Hyuuga. – hubo un incomodo silencio que fue roto por Naruto que salió un minuto después.
-Podemos irnos. – dijo sonriendo y adelantándose a las chicas.
Reira le miró detenidamente y sonrió con astucia. El propósito se había cumplido. Naruto había oído una parte importante de la conversación. Para un ojo no entrenado parecería que se comportaba tan alegre como siempre. Pero nadie podía engañar sus ojos. Había visto como sus ojos habían perdido el brillo de siempre y como las comisuras de sus labios estaban tensas por culpa de la sonrisa forzada. Pudo oír como Hinata suspiraba tristemente.
-No te preocupes. Aun te quedan dos semanas. El destino no está grabado en piedra. Eres tú la que lo escribe a menos que te des por vencida. – le dijo afectuosamente. Hinata la miró y al ver la determinación en sus ojos asintió sonriendo un poco.
-Puede que tengas razón. – respondió un poca animada.
Reira volvió la cabeza hacia delante y sonrió al ver una oportunidad.
-¡Tsunade! – gritó con fuerza haciéndola volver la cabeza. Pensando en el plan decidió que era mejor dejarlos solos, así también podría hablar tranquilamente con Tsunade sin tener que esperar hasta mañana. Qué buena oportunidad, pensó. A eso se llama matar dos pájaros de un tiro. Llegó hasta donde estaba la hokage. – Tengo noticias muy importantes. Tenemos que hablar.
-¿Ahora? – preguntó quejándose la hokage. – Acabo de salir de la oficina. Shizune me hizo trabajar como loca todo el día. No he dejado de revisar informes en toda la tarde. Ni siquiera me dio tiempo de beber el té. – se quejó.
-Es sobre los Akatsuki. No es algo que puede esperar. – dijo seria y vio como Tsunade volvía a tomar la posición que le correspondía.
-Vamos a mi despacho. – le dijo con voz autoritaria.
-Naruto, nos veremos más tarde. Ya es muy tarde así que será mejor que acompañes a Hinata a casa. No es bueno que una chica guapa vaya sola por la noche. – y sin otra palabra se encaminó hacia la torre de la hokage sin mirar atrás para ver si Tsunade la seguía o no.
Tsunade miró sospechosamente a la pareja y después de un rato al ver que los dos estaban rojos como tomates decidió pasar de los comentarios y fue detrás de Reira. No hablaron durante el camino y caminaron en silencio hasta llegar al despacho. Reira se acercó para mirar por la ventana hacia la noche mientras que Tsunade se acomodó en su silla.
