Francis había nacido bajo el seno de una familia rica, de pequeño todos sus caprichos se cumplieron. Pero llegados los catorce años, sus padres le negaron el dinero: Había que ganárselo sacando buenas notas, ayudando en casa, etc…. Esa idea no le gustó nada al muchacho, pues siempre había tenido lo que quería cuando quería. Así que hizo caso omiso a sus padres, e incluso comenzó a robarles el dinero, algo que más adelante dejó de hacer y comenzó a aprovechar su belleza.

A los diecisiete años casi no dormía en su casa, todas las noches estaba en una cama diferente, con un/una hombre/mujer diferente al/ a la del día ía de todo: Comida, juerga, sexo, dinero (robado). Pero ese mismo año algo trágico sucedió. Hubo un accidente de coche, en el que su padre murió y su madre, por extrañas circunstancias, cayó gravemente enferma. Y entonces asentó al fin la cabeza.

Todos los días estudiaba, había dejado atrás la juerga, debía conseguir que la economía de su casa no cayera en picado. A baso de tremendo esfuerzo, en año y medio consiguió sacarse los estudios y entrar a la universidad. El mismo día de su graduación, su madre falleció.

Siendo él el descendiente, lo heredó todo, pero ahora no solo se dedicaba a la juerga, de la que disfrutaba en diversos momentos, también se dedicaba a los estudios.

No había día que no se arrepintiese de no haber hecho caso a sus padres, y haberles hecho sentir orgullosos de su hijo.

La historia de Matt era mucho menos complicada. Nicolás lo encontró con apenas unos meses dentro de un canastito en la Iglesia, con una carta de su madre en la que decía que lo sentía mucho, pero que ya no era capaz de mantener a salvo a sus dos tesoros. En esa carta se indicaba que tenía un hermano desaparecido por un secuestro, ya que debía dinero a la mafia y el pago eran sus hijos, pues no tenía nada más que dar. Ella consiguió salvarle a él, y debía ocultarle. Estaban sus datos médicos, un chico sano, nacido el 1 de Julio. Después de eso, los tres años siguientes, el día de su cumpleaños, aparecieron tres regalos: un oso polar de peluche de gran tamaño, un poco de ropita y una mochilita de osito polar. Al parecer al chico le apasionaban los osos polares.

Nicolás se encargó del muchacho y le educó como mejor supo, y le dio su apellido. Era un chico tímido y muchos se metían con él, pero eso pronto se arreglaba cuando Matt le contaba al cura sus problemas. No sabía porque, pero después de contárselos no se metían más con él. Chico estudioso, responsable… y tremendamente inocente y tranquilo, nunca le causó ningún problema a Nicolás. Como mucho esos baños tan largos cuando se caía al barro de pequeño. Su vida fue normal a decir verdad.

-L-Lo siento…-

-No es nada, ya lo tengo superado.-

Pero sus palabras acrecían de sinceridad, pues su voz estaba quebrada y sus ojos aguados. Así que Matt rodeó con sus brazos al mayor, mimándole con cariño.

-Y-Ya está… ya está…-

Francis escondió su rostro en el cuello del contrario, que acariciaba y besaba sus cabellos, notando las lágrimas caer en su hombro silenciosamente.

-E-Ey…-

Con suavidad, Matt obligó a Francis a alzar la mirada que le viese a los ojos. Entonces, con pequeños besitos, Williams comenzó a llevarse consigo las saladas lágrimas del otro. Hizo un pequeño camino hasta sus labios, y, después de unos segundos dudando, con un buen sonrojo, las manos temblorosas y clara confusión, depositó en esos carnosos labios un pequeño beso.

El francés abrió los ojos, impresionado, pero al cabo de los segundos comenzó a cerrarlos. La calidez y la ternura que le transmitía ese beso lo relajaba enteramente, así que, con cuidado, rodeó con uno de sus brazos la cintura del otro y, la otra mano, fue directa a la nuca del menor. Entreabrió los labios y obligó al chico imitarle, notaba como temblequeaba contra su cuerpo, como la confusión recorría ese frágil cuerpo, pero sentía la necesidad de más.

Lentamente, Francis acostó, a pesar de las negaciones del otro, al menor y se colocó sobre él. Le mantuvo sujeto por la nuca, obligándole a no deshacer el beso, pegándose a su cuerpo, lamiendo su interior, buscando su tímida y nerviosa lengua, sintiendo como su respiración se agitaba de una manera increíble, al igual que la propia. En algún momento, Bonnefoy había comenzado a moverse contra ese delicado cuerpo, que se estremecía bajo él, jadeando ante aquella dulce fricción.

Matt tenía la mente obnubilada, no era capaz de pensar con claridad por dos cosas principalmente: La primera, por aquel pasional beso que Francis le había dado y que ahora se había convertido en un recorrido de lamiditas por su cuello. La segunda, por ese dulce movimiento vaivén que hacían las caderas del mayor, rozándose con las propias. Sus manos se hundieron en el rubio y ondulado cabello del mayor, cerrando los ojos, sintiendo como oleadas de placer le recorrían enteramente. Pero al fin reaccionó cuando las cálidas manos del otro, que antes habían estado acariciando su abdomen con verdadero afán, ascendieron hasta su pecho y comenzaron a estimular sus delicados y tremendamente sensibles pezones.

-A~h…- Un leve gemidillo se le escapó antes de, como pudo, apartar al otro de encima suya, mirándole suplicante.- P-Por favor….y-ya….- Murmuró, tembloroso y tímido.

-¿No te gusta, Matthew? ¿Hice algo mal?- Cuestionó con notorio calor en el cuerpo el francés, que de nuevo había descendido su mano y acariciaba su abdomen delicadamente.

-N-No es eso…y-yo….n-no me siento…p-preparado….-

Francis suspiró y, tras respirar hondamente un par de veces, se apartó de encima del menor, que, en cuanto pudo, se incorporó. Observó al otro, que intentaba relajarse, y su mirada no pudo evitar mirar de resbalón el bulto que se había formado en el pantalón de Bonnefoy. Y en el suyo propio.

-L-Lo siento, yo…-

-No te preocupes.- Francis se giró para dedicarle una sonrisa, antes de revolverle un poco el pelo. –No pasa nada. Has hecho bien.-

Con esa sonrisa, se acercó al menor y depositó un pequeño beso en su frente, antes de levantarse con cuidado. Anunció que iba a dormir y, antes de que Matt pudiera decir nada, ya estaba en camino a la habitación de invitados.

-…..-

Matthew suspiró pesadamente, antes de desviar de nuevo la mirada a aquellos abultados pantalones. El sonrojo no podía ser mayor ¿Qué iba a hacer ahora? Que momento para estar con ese "problemilla".

-.-.-.-.-.-.-

Hallo chicos ^^ No se si este fic me quedó algo corto o que se yo, y pido perdón por eso. Tuve un día pésimo y seguramente se verá reflejado en lo que escribo, pero… ¡Ya pasará! ^^ ¡Besitos!

PD: Quizás ponga lemmon en el segundo capi, no sé no sé xD