Rei y Nagisa respiraron con tranquilidad al saber que sus amigos estaban fuera de peligro. Los médicos les habían dicho que Haru solo presentaba golpes superficiales, que sanarían en poco tiempo, por supuesto le habían aconsejado tomar analgésicos para el dolor, solo si era necesario. Y a Eka, aunque no era nada de gravedad, le suturaron la pequeña herida de la cabeza, producto de la caída por las escaleras.
Rei prestaba más atención que Nagisa, pues este último apenas entendía una palabra de todo lo que los médicos decían.
— Rei- chan, ¿Que es suturar? — Rei le miro unos minutos, para luego, sonreír orgulloso y acomodarse las gafas.
— Significa coser, Nagisa. —
El más bajo procesó las palabras lentamente y preguntó de nuevo.
— Si no es grave, ¿Por qué supuraron a Eka- chan? —
— Suturar Nagisa- kun, no supurar. — Rei se sentó al lado de Nagisa, en las bancas de la sala de espera. — La herida en la frente de Ekaterina-san, era muy profunda como para que sanara sola, pero no tan grave como para necesitar más de un punto. En otras palabras, era una herida pequeña pero profunda. —
— Rei- chan es muy inteligente, debería ser médico. — Ante el comentario, Rei se sonrojó un poco.
Al llegar los demás Rei les explicó la situación y todos parecieron relajarse, ahora solo quedaba esperar a que les dieran la salida. Miky llamó a sus dos hermanos mayores para informarles de cómo estaban Eka y Haru, ellos se alegraron al saber que no era nada de gravedad. El problema era que, debido al tráfico, no podrían llegar a casa hasta después de la cena.
Miky no quería quedarse sola en su casa, por miedo a que sucediera de nuevo. Pero, tampoco quería quedarse a dormir de nuevo en casa de sus amigos, no quería ser una molestia para ellos. Al no llegar a una conclusión, decidieron llegar al departamento de las modelos y hablar con la policía. También debían hablar con Eka y Haru, para saber que fue, exactamente, lo que sucedió. Aun así, debían esperar a que los efectos de la anestesia desaparecieran, así ambos podrían pensar con claridad.
Para cuando la anestesia perdió su efecto, todos estaban en casa de Ekaterina y Miky, con un par de detectives, esperando por la declaración de ambos. Haruka comenzó, ya que él fue quien se levantó primero.
Les explicó que había tenido una especie de pesadilla y se había levantado para despejarse. Escaleras abajo, en su camino a la cocina, escuchó un ruido y para cuando se dio cuenta, había un tipo golpeándolo como loco. Haruka les dijo, que él creía que era un ladrón, al principio, pero estaba solo, y en la sala hay todo tipo de objetos de valor como para querer subir. Les dijo, a los detectives, que el sujeto que le agredió, quería llegar arriba. Y que esperaba que la casa estuviera sola, o eso pensaba él.
Al explicar su versión, Ekaterina dijo que, a ella la despertó un ruido proveniente de abajo. Y como Haruka no estaba con ella, pensó que tal vez, se había caído o había tropezado con algo, así que bajo. Luego, se encontró con Haruka, quien yacía inconsciente en la escalera, y el otro sujeto. Explicó que al intentar contestar el teléfono de Haruka, el atacante intentó impedírselo, tropezó con el nadador y los tres rodaron escaleras abajo.
Para sorpresa de todos, Ekaterina dejó muy en claro, que no fue ni un robo, ni un ajuste de cuentas, o nada similar. También, afirmó no recordar el rostro del sujeto y Haruka así lo hizo. Aunque el rostro del atacante y la ropa de este, junto a su olor, estaban fijos en la mente de ambos. El hecho, de que los atacados, quisieran proteger la identidad del sospechoso, no pasó desapercibido para ninguno de los que escucharon la declaración.
Los detectives se marcharon, y los jóvenes quedaron solos en el enorme departamento, mirándose entre sí, preguntándose quien hablaría primero.
— El guardia del edificio le vio el rostro al chico. — Dijo Sui, en un susurro, que retumbó en los oídos de Eka. — Dijo que tendría diez y siete años, más o menos. Y dio una descripción detallada.
— Ya lo están buscando. — Agregó Jully
Haruka y Eka se miraron un momento.
— Creo que deberían descansar, yo llamaré a mis padres y les avisaré que dormiré en tu casa. — Dijo Makoto. — Mamá y papá están muy preocupados. —
— El cuatro- ojos y yo los llevaremos al cuarto de Mikaela. — Dijo Rin. — Luego debo llamar a Mikoshiba, alguien debe hacerle compañía a Kou. Yo también me quedaré en casa de Haru. —
— Nosotras deberíamos dormir en mi departamento. —
— Mio- chan tiene razón, Rei- chan y yo les haremos compañía. —
— Onii- chan, nosotras también les haremos compañía. — Dijeron Jully y Sui al unísono.
Media hora después Haruka y Eka estaban solos descansando.
— Era ese otro niño de la foto, ¿verdad? — Dijo Haruka
Eka solo lo miró y se acomodó más cerca de él.
— Él venía a verlas, al saber que estaban solas, subió y me encontré con él. Debió creer que era un ladrón o algo así. —
— Actuar sin pensar, es algo característico de él y Miky. —
— La nota ya no está en el refrigerador. —
— Siempre que viene a verme deja algo para que sepa que estuvo ahí. — Susurró Eka. — A veces ropa sucia, generalmente cartas, fotos, o algún número de teléfono. Suele bañarse aquí. —
— ¿Quién lo adoptó? — Eka sonrió, Haruka era bastante rápido atando cabos.
— Un hombre japonés de traje; él creía que mis hermanos se habían olvidado de nosotros; dejó de esperar por ellos. Lo siguiente que supimos es que había sido adoptado. —
— Pues, parece que no le fue muy bien. —
— Creo que huyó de su casa. — Abrazó el torso de Haruka y este se volvió para quedar frente a ella. — Cuando mis hermanos nos adoptaron, inmediatamente nos mudamos a Tokio. Creo que él ya estaba ahí, y nos siguió hasta aquí. No nos vimos en cinco años, y al llegar a Tokio, un mes después de instalarnos, comenzó a visitarme. —
— ¿Es tan orgulloso como para no regresar? —
— Es genético, mis hermanos tampoco hicieron mucho por buscarlo. — Hundió su rostro en el pecho de Haruka y continuó. — Creo que están molestos con él; Miky dice que nos abandonó, al igual que papá. Por eso solo me visita a mí; sin embargo, nunca me despierta. —
Se quedaron un momento en silencio. Haruka pensó que ella se había quedado dormida, así que solo la abrazó y cerró los ojos.
— Haru, ¿Que somos? —
Él se quedó un momento pensando. No sabía que decir, no quería presionar las cosas, no quería ir muy rápido. Pero no quería perderla.
Se acercó a su rostro, acarició su mejilla con una de sus manos y con la otra la acercó más a él. Haruka cerró los ojos y rezó porque nada los interrumpiera. Sus labios se juntaron y una corriente eléctrica recorrió sus cuerpos. Fue un beso corto y casto, que los dejó con ganas de más. Sus ojos se abrieron y se encontraron con las preciosas aguamarinas de ella, con su rostro sonrojado y una sonrisa traviesa, que se escapaba de su boca.
Sus bocas se encontraron de nuevo, esta vez dándose tiempo para acostumbrarse al sabor de los labios del otro, simplemente disfrutando el contacto.
— Yo seré lo que tú quieras. — Dijo Haru, no sabía si era lo correcto, pero era lo que él quería.
Ella sonrió, y al rato, ambos estaban dormidos.
Makoto regresó a la cocina sonriente. No era su intención espiar, pero la conversación lo había atrapado. Esperó a estar solo con Rin, Nagisa y Rei para comentarles, no podía guardarse algo tan importante para sí mismo.
Mientras las muchachas estaban solas en la terraza Makoto buscó a sus amigos y les comentó lo que había escuchado.
— ¿Entonces Haru- chan y Eka-chan, son novios? —
— Ese bastardo, se hace el moribundo, pero anda buscando cualquier oportunidad para pasarse de listo con Ekaterina. — Sus amigos lo miraron. — Es más listo de lo que creí. —
— Ese no es el punto, Nagisa-kun, Rin-san. —
— Rei tiene razón, no creo que sea bueno que lo atraparan. — Agregó Makoto. — Si está huyendo es, porque hizo algo malo, o porque no le gusta su hogar. Si lo atrapan lo obligarían a volver... —
— No creo que Klaus- san y Nicolai-san, lo olviden tan fácilmente. — Dijo Rei, con el semblante preocupado.
— Ahora se le hará más difícil visitarlas. — Dijo Rin con algo de lastima. — En cierta forma, entiendo cómo se siente. Es difícil ver a los ojos, a alguien a quien abandonaste a su suerte. —
— Rin-Rin, nunca abandonó a Gou-chan. Él se fue a Australia a estudiar, ella tenía a su madre. — Dijo Nagisa.
Rin solo giró el rostro, molesto por que Nagisa fuera tan perceptivo.
Mientras tanto, en la terraza...
Miky se encontraba furiosa, ya se había hecho una idea de quien fue el atacante, pero después de escuchar la descripción de Sui... Simplemente fue demasiado. Ya las gemelas habían sacado sus propias conclusiones, el sujeto era muy parecido a ellas, por no decir, idéntico. Después de escuchar la declaración de Ekaterina, habían adjuntado más detalles a estas. Pero el trasfondo de aquella extraña relación familiar seguía siendo un misterio para ellas.
Miky y Mio hablan en ruso, bueno, Mio trataba de susurrar y Miky vociferaba, lo que parecían, insultos. Las gemelas pudieron entender solo un nombre, Luka. Ese nombre seguido de algunas palabras que pronunciaba con enojo y frustración. Y aunque estaba claro que todo había sido un accidente, parecía que Miky quería estrangular al sujeto en cuestión.
Sui y Jully habían visto el retrato del joven, que era muy apuesto, de paso. El guardia dijo que era alto y fornido. Al parecer tenía el cabello blanco platinado y ojos aguamarina. Estaba oculto bajo la capucha de un abrigo de invierno negro, con jeans negros, botas hasta abajo de las rodillas del mismo color y guantes, sin la parte de los dedos, negros. Al parecer tenía el cabello largo, ya que se escurría, a través de la capucha, sobre su hombro derecho y su rostro.
El guardia había dicho a los policías que el joven se veía triste, o asustado. Les dijo que había pasado por su lado, con las manos vacías, y corriendo como alma que lleva el diablo.
Más tarde, después de cenar, Nicolai y Klaus llegaron al departamento. Hablaron con los chicos, y las gemelas les dijeron lo mismo que le habían dicho a Miky, la declaración del guardia. La reacción de los mayores no fue tan explosiva como la de Miky, más se veían muy molestos. Se quedaron en silencio pensando, luego su hermana menor les contó la versión de Eka, y el rostro de ambos cambió, de enojo a confusión.
Una hora después llevaron a Makoto, Rin y Haruka hasta la casa de este último, en auto, sin notar que los seguían.
Cuando Haruka despertó se encontraba en su propia habitación, en su cama. Frunció el ceño al imaginarse siendo cargado como una princesa por Makoto, o Rin, pensó en cuanto lo vio.
Sus amigos dormían pacíficamente en colchones individuales, casi babeando y roncando como osos. Haru sonrió al ver a Rin ahí con ellos. Se alegró de que este volviera a ser como antes, de haber recuperado su amistad.
Salió de la habitación, con cuidado de no pisar a ninguno. Fue hasta la cocina por un
vaso con agua y luego subió para llenar la bañera.
Al sumergirse en el agua se sintió relajado, no solo necesitaba darse un baño, si no también debía pensar, quería estar a solas consigo mismo.
Pensó en varias ideas para hacer que Eka pudiera ver a su hermano de nuevo, pero para poner en práctica cualquiera de ellas, necesitaba hablar con él. Eso no era la parte complicada, ya sabía que les había seguido hasta su casa, de hecho, se preguntaba cuando entraría. Ni siquiera debía forzar alguna cerradura, él había abierto las puertas y las ventanas cuando bajo.
Había transcurrido más de una hora cuando la puerta del baño se abrió en silencio, Makoto no era, eso Haru lo sabía. A través de ella apareció el mismo muchacho que le dio la paliza la noche anterior. Al ver a Haru en la bañera soltó un insulto en ruso, giró el rostro y dijo:
— Esperaré abajo. —
Haru salió y se vistió lo más rápido que pudo. Esa no era una oportunidad que pudiera darse el lujo de perder. Al bajar se encontró con el hermano de su novia, aguardando en la puerta de atrás.
— ¿Qué clase de pervertido eres? — Su voz era grave y fuerte. Aunque estaba susurrando, sus palabras retumbaban por toda la casa.
— Habla bajo, o despertaras a mis amigos. — Dijo Haruka tranquilo. Fue hasta la cocina y comenzó a preparar té para ambos.
— ¿Quién eres? Y ¿Que hacías ayer en la habitación de mi hermana? — Preguntó con recelo.
— Nanase Haruka, soy su novio. — Haruka sonrió al decir esto último. — Ayer estaba acompañándola, para que no se quedara sola en casa.
Él pareció meditarlo un poco y luego habló:
— Lo siento, no debí hacerte esto. —
— Esta bien, yo hubiera hecho lo mismo, si no me hubieras noqueado primero. — Él rió, libremente, como si estuvieran en una reunión de amigos.
Haruka sonrió y rió también, la verdad le agradaba el sujeto.
— Mi nombre es Luka. — Extendió su mano hasta Haruka y este la estrechó.
— Ella me habló de ti. — Haru tomó aire. — Quiero que ella pueda volver a verte. —
Él arqueo una ceja y lo miró con interés. Mientras que Rin y Makoto escuchaban atrás de la puerta.
— Ese bastardo, ni siquiera nos invitó. — Susurró Rin. Makoto sonrió y abrió la puerta para unirse a la conversación.
...
Las vacaciones pasaron a una velocidad increíble, cuando se dieron cuenta ya solo quedaba una semana para entrar. Ese era el primer verano que Rin disfrutaba al máximo. Había estado con sus amigos todo el tiempo y se había divertido mucho.
Habían nadado en la playa, fueron a distintos paseos juntos, hecho días de campo y cosas por el estilo. La mejor parte era, que la hermana mayor de Nitori, no los molestaba a menudo. No porque hubiera perdido el interés en Haruka, sino porque el trabajo de modelo la había obligado a mudarse a Tokio.
Por otro lado la relación de Haruka y Ekaterina iba viento en popa, se veían a menudo y, aunque al principio su noviazgo parecía un poco precipitado, habían llegado a conocer hasta las más pequeñas manías del otro, en un tiempo record.
Pero no eran los únicos que habían comenzado a llevarse bien. Rei y Jully hablaban por mensajes la mayor parte del día, a escondidas de Nagisa, por supuesto. Makoto y Mio también parecían haber hecho "click", y estaban tratando de comenzar una relación.
Por su parte, Rin ya estaba comenzando a aceptar a Mikoshiba como un miembro más de su familia, para alivio de Gou y la madre ambos pelirrojos. Todo, gracias a que Sui había dedicado el cien por ciento de sus vacaciones a convencerlo de que el capitán era una buena persona y no lastimaría su pequeña hermana nunca. Al final Rin se dio por vencido y termino aceptándolo.
Ese día; sin embargo, era especial. No porque fuera bueno, todo lo contrario. Las hermanas de Nagisa partían a Tokio para acomodarse en su nuevo departamento. La semana siguiente iniciarían un nuevo año en la universidad y las despedidas no eran el fuerte de Rin.
Las gemelas no derramaron ni una lágrima, pero a Rin lo traicionaron los nervios y unas cuantas lágrimas se escaparon cuando el tren partió. Nagisa no perdió oportunidad para molestar a Rin y, aunque lo negara, Rei lo estaba disfrutando mucho.
Por otro lado, Rei y Nagisa se habían unido al plan de unir a Luka con sus hermanos, el cual ya se había puesto en acción, estaban a punto de pasar a la fase dos y nada había salido mal, hasta el momento. Los muchachos sabían que este iba a ser un año interesante para todos.
