LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDEDA DE LA GRAN MANGAKA RUMIKO TAKAHASHI. LA HISTORIA EN CAMBIO ES MÍA.

-7-

MENTIR NO ES UNA OPCIÓN

—El nuevo socio se ha añadido… el capital de la empresa creció y por consiguiente, tus utilidades…— escuchó del otro lado de la línea y una sonrisa curvó sus labios.

—Eso significa que puedo disponer de la misma cantidad de dinero que se me había estado depositando…— mencionó con tono frio el joven ojiazul.

—No solo eso… pronto no tendrás que preocuparte por mesadas…— la voz del otro lado de la línea arrastraba un tono casi siniestro que lo hizo fruncir el ceño.

—Eso espero… es frustrante— dejó de lado cualquier idea y se enfocó únicamente en su situación.

—Te enviaré por correo los datos del nuevo socio y unos papeles a tu departamento que debes firmar y devolver de inmediato…— informó —…es mero trámite, yo como Director Ejecutivo de la empresa ya me encargué de oficializarlo.

—Como sea…— mencionó sin darle importancia —…haz lo que tengas que hacer, y hazlo bien, como hasta ahora Naraku.— finalizó y cortó la llamada. Suspiró cansadamente —esto es un fastidio…— mencionó y se recostó en el duro mueble en el que había estado sentado.

—Parece que tu situación mejora…— escuchó la voz de su viejo amigo, en cuya habitación permanecía.

Abrió sus azulinos ojos y observó el amarillento techo —ya se estaba tardando…— dijo fastidiado y se llevó su antebrazo a la frente.

—¿Todo esto sigue siendo por Kikyo?— preguntó astutamente el joven sujeto, mientras dejaba de escribir en su ordenador.

El otro no contestó.

—Parece que esa mujer se te metió hasta los huesos…— comentó con burla el afeminado joven.

—Cierra la boca Jackotsu…— dijo fastidiado y se levantó —…esto no es por ella.

—¿Ah no?— cuestionó y apoyó su brazo en el respaldo de la silla en la que seguía sentado, para verlo —…¿todo ese apuro por conseguir el dinero que te redujeron no era por ella?— cuestionó suspicaz, el joven se jactaba de ser, posiblemente, la persona que mejor conocía al testarudo sujeto frente a él.

—Por supuesto que no…— aseguró de inmediato —…es frustrante acostumbrarte a un estilo de vida y no poder mantenerlo de buenas a primeras. — justificó sus actos.

El delgado joven sonrió en clara muestra de incredulidad —claro… en nada tiene que ver que ella te haya dejado cuando las cosas se te pusieron difíciles…— mencionó. Solo cuatro personas sabían de la relación entre Bankotsu y Kikyo, Tsubaky, era otra, y Jackotsu, era el cuarto sujeto.

—Déjate de estupideces.— respondió enfadado, al parecer, todos compartían la misma idea de que Kikyo lo había botado.

—El hecho de que te moleste, solo demuestra que de verdad te importa.

Bankotsu lo vio fríamente y de reojo. Estaba a un par de palabras de abandonar la vieja habitación que su joven amigo ocupaba en ese edificio del campus. Y Jackotsu lo sabía.

—Por cierto…— optó por cambiar de tema —¿quién es esa niña con la que estabas el sábado?...— preguntó, y sonrió una vez más al volver a teclear frente a su computadora —…te vi muy entretenido con ella en el estacionamiento.

Bankotsu no pudo evitar sonreír de medio lado. Su compañero no necesitó verlo para saber que algo se traía entre manos.

—Me pareció verla el primer día en el gimnasio con Inuyasha…— mencionó viéndolo de reojo, él difícilmente olvidaba un rostro.

—Mph… es solo una tonta encaprichada con ese imbécil…— no pudo ocultar un tono de desagrado.

—Y supongo que él también con ella… de otra forma ¿por qué tu repentino interés?— dedujo, pues él no la reconocía como amiga suya, y ella, definitivamente no parecía del tipo de chicas frívolas con las que acostumbraba enredarse el moreno.

—Mph…— sin decir más extendió su arrogante sonrisa. No hablaría con él de Kagome… ella era su secreto… un secreto que comenzaba a divertirle… eso era solo de él.

—Veo que Inuyasha despierta el interés de chicas tan diferentes… esa niña parecía tan tierna…— dijo y sonrió, recordaba haber visto el rostro asustado de Kagome mientras Bankotsu la acorralaba —… y bueno, también esta Kikyo… contrariamente diferentes…— volvió a mencionar.

Bankotsu no dijo nada, pero estuvo de acuerdo con lo último que mencionó.

—No me extraña…— mencionó ante el mutismo de su amigo —… Inuyasha es tan popular con las chicas, como solías serlo tú.

—Mph… y yo creí que ese imbécil era marica… no te ofendas.— agregó y extendió su mano en disculpa.

El otro se encogió de hombros —nadie sería más feliz que yo si resultara serlo…— aseguró y sonrió.

Una cara de asco se hizo presente en el ojiazul —como sea…— dijo y rodó sus ojos con fastidio —me voy… tengo entrenamiento en media hora…— informó y estuvo dispuesto a marcharse.

—¿Piensas regresar con Kikyo?— preguntó antes de que su amigo tomara su bola de baloncesto del suelo, donde lo había dejado momentos antes cuando llegó para perder el tiempo. Él pocas veces se quedaba con dudas y si ya lo había molestado ¿qué más daba seguirlo haciendo?

—Por supuesto que no… ¿por qué lo haría?— aseguró y cuestionó molesto.

—Porque por ella haces todo esto…— dijo simplemente Jackotsu.

—Ya te dije que…

—Somos amigos…— interrumpió —…nos conocemos de niños, y no creo que ella te convenga…

Bankotsu volteó a verlo seriamente, sabía bien del sermón que le daría, solo él y Miroku eran así de insistentes en lo concerniente a sus asuntos, solo que a su primo, últimamente lo mantenía al margen.

—…ella te dejó cuando redujeron tu mesada… aun cuando fue ella la culpable.— aseguró.

—¿De qué demonios hablas?— preguntó cansadamente.

Jackotsu sonrió —no creerás que me engañas ¿o sí?— reprochó —…aunque nunca los has dicho yo lo sé… sé que fue ella la chica con la que te encontraron haciéndolo en los sanitarios… que tuviste que pagar una fuerte suma para que su nombre fuera omitido y nunca se supiera…— mencionó y sonrió al ver un pequeño rastro de sorpresa en su amigo —…por eso el abogado de tu fallecido padre, a modo de castigo o lo que sea, redujo tu mesada…— continuó hablando —…una vez que tu dinero se fue… ella también.

—Mph…— sonrió de medio lado —…vaya drama telenovelesco que te creaste…

—Sé que es verdad… aunque no lo aceptes.

—Piensa lo que quieras… yo me largo.— dijo y tomó su balón para salir de ahí, se hubiese quedado practicando como solía hacerlo, y no ir a molestar al imbécil de su amigo, que terminó molestándolo a él.

—¡Oye!¡espérame!... yo también voy…— dijo una vez pasado el drama, presionó varios botones para guardar su trabajo y se levantó de prisa del asiento.

—¿A qué demonios vienes si no sabes jugar?— preguntó con fastidio.

—No me engañas… sé que hoy hay reclutamiento y pienso participar…— comentó alegremente haciendo que una gota de sudor resbalara de la frente de su amigo.

—¿Piensas que lograras entrar?— cuestionó irónicamente.

—Por supuesto, he mejorado…— aseguró orgulloso.

—¿Ah sí?...— cuestionó incrédulo —… ¡toma!.— dijo y lanzó un recto y fuerte pase, mismo que se estrelló en el rostro del chico al no poder sujetarlo firmemente. —¿ves?... por eso no estás, ni estarás en el equipo.

—Ah… eres un pesado, Bankotsu…— sobó su nariz y su frente mientras miraba con reproche al ojiazul. Había vuelto a sacar ese tono de voz afeminado que pocas veces se permitía exhibir.

El moreno sonrió victorioso —mejor no hagas el ridículo.

—Aun así pienso ir… siempre hay chicos lindos en los gimnasios.

—Como sea…— dijo y suspiró cansadamente. Ambos jóvenes salieron de la habitación y posteriormente del edificio de los dormitorios masculinos. Y mientras Jackotsu seguía molesto y parloteando, asegurado ser un amigo incomprendido y no valorado, Bankotsu recordaba la plática de hace unos instantes… era cierto… todo lo que Jackotsu dijo fue cierto… él no quiso perjudicar a Kikyo porque la imprudencia había sido de él… Kikyo era becada, y de saberse, la hubiesen echado de la universidad. Y sí… tal vez lo decepcionó. Aunque en el fondo, sabía que todas las mujeres eran iguales… en ninguna se podía confiar.

Ahora quería molestarla… a ella y al imbécil de Inuyasha… ¿y qué mejor que con Kagome?... sonrió de medio lado al recordar que esa niña ya había caído en su juego… ahora solo faltaba envolverla y arrastrarla todavía más. Iba a corromperla y a dejarla, así… usada, para Inuyasha.

O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O

Se vio una vez más frente al espejo… había tenido un par de clases por la mañana, justo había decidido cambiarse de ropa, pues las mañanas eran frías en esos días finales de verano y principios de otoño, pero para el medio día, el calor reinaba… usaba un short corto de color beige, una playera semi ajustada gris que dejaba ver lo redondeado de sus senos y unos tenis planos a combinación con ésta..., ese día había decidido atar su cabello en una coleta alta, como acostumbraba, al vestir tan informal o hacer deporte. Tenía varias horas libres, ya para las clases de la tarde, buscaría algo más adecuado.

Suspiró cansadamente al recordar que estaba sola… Sango y Yura estaban en clases… se observó al espejo y vio su imagen desanimada… ¿qué le estaba pasando?... no era normal verse tan decaída.

Caminó a su cama y se tendió sobre ella. Todo era culpa de Inuyasha… él y su nueva relación… ¿nueva?... al menos para ella. Volvió a suspirar y ladeó su rostro desganada. Lo quería mucho… no, lo amaba… estúpidamente lo amaba. Era una tonta, pero no podía evitarlo ¿cómo luchar contra ello?... ¡ah sí!... con Bankotsu… solo que no luchaba contra ello, sino por ello.

"¿Por qué demonios cediste?" se preguntó al recordar lo ocurrido. Bankotsu no solo había robado su primer beso… el idiota, la había tocado y acariciado en lugares que ni ella había osado hacerlo… se ruborizó al recordar… cerró los ojos y pudo sentir de nueva cuenta el calor corporal del chico y su propia respiración agitada… los poros de su piel se erizaron… recordó esa electricidad recorrer su cuerpo y la ronca voz del chico hablarle… dejándole claro que era él quien se lo hacía… y después, pedirle permiso para seguir haciéndolo…

—¿Por qué demonios le dije que sí?— se preguntó molesta mientras se sentaba. —Eso es algo tan bajo… usar lo que estaba sintiendo para tomar ventaja…— se dijo indignada.

"Pero te gustó" le aclaró su conciencia.

—Por supuesto que no…— se debatió inútilmente. Molesta se levantó y saló de ahí… caminaría un poco para apartar absurdas ideas de su cabeza. Para su poca fortuna, no tenía tareas que hacer que cumplieran tal cometido.

Se dedicó a recorrer los caminos marrones de adoquín que se extendían por las grandes áreas verdes del campus, prestando atención en alguna escultura que adornaba el recorrido, y viendo a los demás estudiantes que como ella caminaban, unos apresurados, otros charlando entre ellos… sin darse cuenta ya se encontraba en las inmediaciones del área deportiva del lugar. Detuvo sus pasos y observó los ligeros rayos solares colarse entre la espesura de los árboles, deseaba tener a alguien con quien conversar… alguien a quien contarle todo… pero no podía, lo de Bankotsu la avergonzaba tanto que sería incapaz de hacerlo; bajó su vista desanimada y del mismo modo retomó su camino.

—¡Hola Kag!— saludó emocionado el peliplata al llegar trotando a su lado.

Ella se sorprendió… ¿qué no debería estar en clase?... giró sus ojos al verlo, por supuesto que no… era lunes y tenía entrenamiento… le quedó claro al verlo vestido con un pantalón deportivo negro y una camisa roja ajustada. ¡Maldición!... ¿por qué lo tuvo que encontrar a él?

—¿Te pasa algo?— cuestionó al verla suspirar cansadamente.

—No, es solo que… — mencionó volteando a verlo —…bueno, creo que aún no termino de adaptarme…— añadió y sonrió.

—Eso es comprensible…— también sonrió —…dime ¿piensas ir el fin de semana con tus padres a comer a mi casa?— cambió de tema, sus padres acostumbraban reunirse varias veces al mes a comer, se les había hecho una costumbre, y él extrañaba a Kagome… desde hacía ya una semana que se había enterado de lo de Kikyo, y ellos dos no habían charlado casi nada, ni hablado por teléfono o por chat… Kagome lo mantenía alejado y eso comenzaba a fastidiarlo, más por la repentina cercanía que tenía con Bankotsu.

—S-supongo que sí…— dijo al recordarlo… "¿Inuyasha pensará llevar con él a su novia?"

—Será bueno volver a pasar tiempo juntos…— comentó y la rodeó con un brazo por los hombros y la incitó a caminar —…siento que hemos dejado de vernos y no me gusta.— añadió y la volteó a ver hacia abajo por la diferencia de estaturas.

Kagome comenzaba a sonrojarse y desvió la mirada. Inuyasha sonrió al notarlo.

—El idiota de Sesshoumaru no estará y nuestros padres como siempre terminarán excluyéndonos… así que podríamos salir después ¿qué te parece?— cuestionó al detenerse.

Ella lo volteó a ver extrañada para sonreír contagiada por la espontánea sonrisa del ojidorado…—claro…— no lo dijo, pero le quedó claro que no llevaría a su novia.

—Perfecto— mencionó y deslizó su brazo para dejarlo sobre su hombro mientras él se posaba frente a ella —... a nuestros padres les dará gusto… aunque no como a mí…— aseguró y le guiñó un ojo.

Kagome frunció el ceño —a la que no le agradará será a tu novia.— dijo para recordarle, sí, era una tonta, pero quería dejarle claro que ella estaba consciente de todo, que no se cegaría por él… y que no sería su segunda opción.

El resopló frustrado y desvió su rostro —bueno... a ella no le agradan muchas cosas.

—¿Eso es un lamento?— comentó divertida.

Él sonrió —tal vez…— y ella también.

—Creo que ahora funciona…— volvió a mencionar el peliplata no muy convencido —…pero no es algo serio.— añadió… ese era el momento de darle esperanzas y que sus caminos no se distanciaran tanto.

"¿no es algo serio? ¡Por Dios!... te has acostado con ella" meditó al verlo a los ojos. Entonces Bankotsu de verdad tenía razón… para los hombre no era tan importante el amor… ahora le quedaba claro que él estaba con Kikyo por algo meramente carnal… odió reconocer que ese estúpido sujeto había visto más allá en la relación de Inuyasha y esa chica, que ella misma… ¿cómo debía sentirse?

—¿Y qué sí sería algo serio, Inuyasha?— preguntó sosteniéndole la mirada. Quería una razón para seguir creyendo que él era una buena persona.

Él bajó su vista… su comentario había sonado fatal —una relación profunda… no solo superficial…— dijo sin pensar… pero así sentía… no podía decirle que le encantaba estar en la cama con Kikyo, porque sería perderla… pero no había amor… cariño, tal vez… pero ella no tenía esa quietud que con Kagome disfrutaba, esa sensación tonta de estar con la persona correcta; eso que comenzaba a extrañar.

Ella también ladeó su vista… —¿crees que podrás encontrar lo que buscas?— preguntó apenas atreviéndose a levantar su vista a sus dorados ojos. Un sabor amargo quedó en su boca. ¿por qué todavía creía que podía ser ella? ¿quién era ella comparada con Kikyo?

—Tal vez ya le he encontrado… — mencionó y la tomó de la mano para comenzar a caminar.

Kagome tragó pesadamente… ¿era lo que creía?... siguió su lento andar y lo veía sin terminar de comprender.

—…solo que…— añadió apretando su mano—… a veces es mejor darse el tiempo… y bueno, estar seguros y preparados…— mencionó y volteó a verla —… después de todo, sería algo realmente importante ¿no?— cuestionó y le sonrió. Bien, era un maldito… prácticamente le pedía comprensión, ¿pero qué podía hacer?... no podía ser más claro porque Kagome lo odiaría.

Ella asintió sin saber por qué… sí, hablaba de ellos… "¿estar preparados?"… ¿era lo que ella creía?... Inuyasha no podía estarle diciendo que se preparara para estar con él ¿o sí? ¡Dios! ¿es que acaso debía preguntarle? … no… quedaría como una idiota… ¿entonces?

—I-Inu…— quiso hablar y preguntar, aclararse, no importaba si quedaba como una idiota.

—¡Vaya!— la soberbia voz del moreno detuvo sus palabras —… cualquiera que los viera de la mano lo malinterpretaría… ¿no lo crees capitán?— preguntó con burla al ver a la pelinegra avergonzarse por su presencia. Definitivamente esa tonta niña no lo esperaba… ¿estaría intentando confesarse con Inuyasha? esa idea lo molestaba. Ella no iba a arruinar sus planes.

—¿Qué demonios quieres Bankotsu?— preguntó molesto el joven.

Él se encogió de hombros —nada… solo la vi y quise saludar… puedo, ¿no?— dijo sosteniéndole la mirada y sonriendo, consiguiendo molestarlo y a ella ruborizarla.

Jackotsu veía unos pasos atrás a ese par de jóvenes que parecían pelearse a la nerviosa chica. Entrecerró los ojos… ¿qué clase de relación tendrían ella y su amigo?... Bankotsu se veía molesto cuando los vio juntos ¿por qué? Y ¿por qué se apresuró a interrumpirlos cuando la escena se prestaba romántica entre ambos?

—Ahora está conmigo — fue cortante y su tono molesto. Siguió sin soltarla.

—Creo que debo insistir… ella y yo tenemos algo de qué hablar… — volvió a hablar el moreno —…¿cierto Kagome?— cuestionó viéndola divertido.

Inuyasha llevó su molesta mirada a ella, y Kagome lo vio ligeramente asustada, ¡diablos! no quería dejar a Inuyasha todavía.

Asintió presionada por la mirada de Bankotsu —ci-cierto…— dijo y volvió a ver al ojiazul quien sonreía de medio lado victorioso. ¿Por qué demonios hacía eso? que no se suponía que eso que hacían era para "tener" a Inuyasha ¿por qué los interrumpía?... era la primera vez que platicaban solos después de mucho tiempo. Comenzaba a odiarlo.

—Bien.— dijo secamente y soltó su mano.

—Lo siento, nos vemos el domingo, Inu…— mencionó cuando él se giró… tragó pesadamente cuando él solo asintió sin decir nada ni voltear a verla.

Bankotsu volteó de reojo a ver su tonto amigo todavía de pie —¿no ibas a entrar?— le preguntó secamente al verlo inmóvil.

—Puedo esperarte…— respondió simplemente para molestarlo.

—Nosotros nos vamos a tardar…— replicó el moreno, esta vez vio severamente a la joven frente a él —…así que lárgate.

Kagome lo observó con miedo ¿se iban a tardar?¿por qué?

Jackotsu sonrió de lado… así que Bankotsu se había encontrado con una chica que no lo veía como el sex-symbol que era… había alguien que pasaba de él. Eso sí que lo entretenía. Una nueva mirada casi asesina de su joven amigo lo hizo salir de sus pensamientos.

—Claro… si yo ya me iba…— dijo y sonrió despreocupado, se despidió de un movimiento de mano y siguió los pasos del peliplata al gimnasio.

Bankotsu tomó la mano de Kagome y prácticamente la arrastró con él.

—E-espera… — pidió, pero él ni siquiera la volteó a ver. Era la segunda vez que se la llevaba de ese modo… se estremeció al recordar qué había ocurrido la vez anterior.

Él entró a uno de los jardines que conectaban el área deportiva con los estacionamientos.

—¿Qué demonios creías que hacías?— preguntó molesto al soltarla con brusquedad.

Ella negó sin comprender —¿de qué hablas?

—¿Qué hacías con ese imbécil?— aclaró, esa estúpida niña podía sacarlo de sus casillas.

—S-solo conversábamos… — mencionó y sobó su mano de la cual la había sujetado.

—No te quiero ver cerca de él— dejó claro, su voz seguía siendo fríamente molesta.

Kagome bajó la mirada al no poder sostenérsela —¿de qué hablas?— se atrevió a preguntar —…e-esto es… por él.

Bankotsu tensó la mandíbula —no va a ser así de fácil…— aseguró y la tomó de la barbilla —… antes tienes que ser mía.

Kagome frunció el ceño y no pudo evitar estremecerse.

—…de lo contrario no lo retendrás.— se obligó a añadir. ¿qué demonios pasaba con ella?¿cómo alguien podía ser tan idiota para mendigar amor?... como sea que fuese… no la iba a dejar ir; él tenía un plan y la necesitaba.

—Y-yo…— intentó hablar y desvió su mirada. Ya no se creía capaz de continuar.

—Tú nada…— la interrumpió —…tenemos un acuerdo… de lo contrario, él se enterará de lo que ha ocurrido entre tú y yo.— le recordó y sonrió de medio lado.

Ella volvió a mirarlo y entrecerró sus ojos… definitivamente se había equivocado al aceptar.

—¿Hiciste lo que te dije?— cuestionó fríamente, seguía molesto.

La pelinegra respingó —¿eh?

—¿Lo hiciste?— se repitió aunque odiaba hacerlo.

Ella tragó duro y bajó su vista —s-si…— mintió.

Bankotsu entrecerró sus ojos —mírame— le ordenó al volverla a sujetar del rostro.

Los ojos de Kagome temblaron… "¿se dará cuenta?"… justo ahora le preocupaba al verlo molesto, aunque todavía no sabía qué tenía de malo que lo desobedeciera, pero le aterraba.

—Mentirosa— dijo y sonrió arrogantemente ¿acaso lo creía idiota?

—¡¿Qué?!

—Que mientes…— le dijo y volvió a tomarla de la mano —… y pagarás por ello.— volvió a retomar su marcha, de nueva cuenta, al estacionamiento.

—¿A dónde vamos?... t-tengo clases y tú entrenamiento…— dijo rápidamente mientras se obligaba a seguirle el paso.

—No me importa faltar… y tú harás lo mismo de ser necesario.— dejó claro.

—Pero…

—Entra.— ordenó luego de no dejarla replicar, nunca antes el camino hasta su auto le pareció tan corto.

—En serio… no puedo irme…— dijo y se quedó parada a un costado de la puerta abierta y frente a él. ¿Qué pretendía?

Él la obligó entrar y la hizo recorrerse al entrar tras ella. —no iremos a ninguna parte.

Kagome tragó débilmente. Observó el largo asiento de piel negro de ese Chevelle SS propiedad del chico.

—¿Entonces para qué… me…?— preguntó y lo veía recelosa.

—Vas a hacerlo.— le dijo y se recargó en la puerta cerrada del auto, subió una de sus piernas al asiento y recargó su codo en la rodilla. Su mirada era seria, pero con un toque de diversión.

El rostro dudoso de Kagome se transformó en uno de asombro y casi horror ¿entendió bien?¿le estaba pidiendo que… que se… "tocara" ahí? … abrió la boca sin decir nada, ¡estaba enfermo!

—¿Qué?¿no piensas hacerlo?— preguntó irónicamente, ¿de qué se sorprendía?¿él se lo había advertido?

Ella negó —n-no… ¿cómo crees?... y-yo...

—¿Y por qué no?...— la cortó —…yo fui condescendiente contigo y te di la opción de hacerlo a solas, además tuviste dos días para ello.

—Si lo intenté…— habló apresurada —…pero…— quiso justificarse.

—No me interesan tus excusas, ellas podrían ser interminables y quiero oírlas. Hazlo.

—No.— mencionó y le sostuvo la mirada.

Él sonrió de medio lado —bien… entonces desnúdate… vamos a hacerlo.

—¡¿Qué?!— y no pudo evitar alzar la voz. Definitivamente estaba loco ¿hacerlo? ¿ahí, en el estacionamiento?... le quedaba claro al verlo desabrocharse la camisa. Ya tenía mucho con resignarse en que iba a tener su primera vez con alguien que no amaba, y encima pensar en hacerlo en un lugar tan poco romántico y expuestos a todos. ¡No!... nunca lo haría. Se pegó completamente a la puerta contraria, sonó el claxon accidentalmente al intentar alejarse todavía más.

—No podrás salir… las puertas están cerradas.— dijo y sonrió.

—N-no quiero hacerlo… no puedo…— decía negando débilmente y viéndolo suplicante —…no, yo no estoy lista.

Él rodó los ojos fastidiado, se inclinó y la tomó de la mano… la jaló hacia él de tal modo que ella quedó entre sus piernas y con su espalda pegada a su pecho.

—¿Qué… pretendes?— cuestionó con voz débil y volteó a velo.

—O es una cosa… o es la otra. Aquí y ahora… así de simple.— le susurró y sonrió al ver su perfil y su rostro ruborizarse.

—Bankotsu… voy a hacerlo… dame tiempo…

—No Kagome…— se negó y enredó sus brazos en su cintura, bajó una de sus manos y la llevó al botón de su pequeño short —¿sabes lo fácil que sería hacértelo?— le preguntó y sonrió de medio lado al sentirla tensarse —…solo tengo que bajar tu short y tus bragas… sacar mi miembro…— dijo y la apretó contra él, para demostrarle que estaba listo —…y sentarte sobre él.

Ella dejó escapar el aliento y se revolvió entre sus brazos, arrancándole un gruñido de placer al apretar su miembro… Kagome tembló al notarlo.

—Eres… despreciable…

—Eso… ya lo sabías…— habló entrecortadamente, sí, esa tonta niña lo había calentado —¿entonces?¿qué opción elijes?

Ella volteó a ver el retrovisor que él acomodaba para poder verla a los ojos. Vio su cínica sonrisa y ella le dedicó una mirada de reproche. —bien…

—¿Bien qué?— preguntó roncamente divirtiéndose al molestarla.

—Lo haré… haré eso que querías… pero no aquí.— habló molesta.

Él alzó una ceja —no pienso irme a ningún lado.— siguió provocándola.

Ella se giró y volteó a verlo —¿quieres que lo haga aquí?— preguntó desconcertada.

—Ese será tu castigo por desobedecerme.— apuntó —...entiéndelo, debes hacer lo que yo diga... ah, y mentir no es una opción.— dejó claro.

Entrecerró los ojos y deseo matarlo. Bankotsu la tomó por los hombros y la obligó a girarse y a apoyarse en su pecho nuevamente.

—Yo te voy a ayudar… solo un poco.— le susurró cerca del oído y olfateó el fresco aroma de su negra cabellera que en esa ocasión traía sujeta. Lentamente bajó sus manos por los delgados brazos femeninos.

La joven cerró los ojos y se avergonzó cuando su piel se erizó. —Bankotsu… aquí alguien podría…— su voz fue débil, y optó por suplicar.

—Los cristales están polarizados y el reflejo de los árboles en el parabrisas no le permitirá ver a nadie para adentro…— aseguró, aunque de lo último no lo tenía del todo claro —…míralo como... una travesura— mencionó y sonrió de medio lado —… y si alguien llega a vernos, creerá que somos una pareja pasando un tiempo aislados.

Se lamentó por su mala suerte y abrió los ojos cuando lo sintió bajar el pequeño cierre y desabotonar su short.

—Vamos…— le dijo y tomó su mano derecha, llevándola lentamente a esa parte de su cuerpo.

—Por favor…— volvió a mencionar voz débil.

—Solo tienes que relajarte…— susurró y besó suavemente su cuello… volvió a erizar su piel, esta vez no sonrió, como ella, estaba envolviéndose en ese ambiente.

Kagome mordió su labio inferior… eso se sentía tan bien… Bankotsu bajó ligeramente su short y sus bragas y le dio espacio a su mano. Kagome se sintió expuesta, quería retirarse, pero la fuerte mano del moreno volvió a posarse sobre la suya. Apretó sus piernas.

—Yo voy a comenzar Kagome…— mencionó y deslizó dos de sus dedos por la blanca y ligeramente húmeda piel de la pelinegra. Su intento de detenerlo fue en vano.

Ella ladeó su rostro avergonzada y cerró los ojos… ese tacto suave, aparte de hacerla estremecer, amenazaba con gustarle.

Momentos después su cabeza descansaba en el hombro izquierdo del joven y su boca entreabierta dejaba escapar su respiración y uno que otro quejido de satisfacción… Bankotsu friccionaba sus dedos por la tibia y húmeda intimidad de la joven, prestando especial atención a ese endurecido botón rosa que bien sabía, podía volverla loca… volvió a besar su cuello…

—Solo… intenta seguir sintiendo lo mismo…— volvió a hablar, su aliento caliente en su cuello la hizo soltar un jadeo… Bankotsu tomó su mano y le indicó el ritmo.

Por un momento se tensó… prefirió seguir con sus ojos cerrados e ignorar el lugar en el que estaban… el latir acelerado de su corazón era seguido por el acompasado del joven que ahora acariciaba con ambas manos su vientre y continuaba besando su cuello. Sus dedos hicieron contacto con su húmeda intimidad y se estremeció nuevamente… era extraño hacerlo ella misma, pero los besos y la lengua del chico no la dejaron seguir pensando… hizo lo que él le dijo… se tocó y se esforzó en seguir sintiendo lo mismo… luego de un par de minutos, ya no hizo falta esforzarse… su mano se movía sola, siguiendo las órdenes del resto de su cuerpo… la presión de sus piernas disminuyó.

Bankotsu observó su rostro contraído de placer y ligeramente ruborizado… su boca entreabierta dejando vivir suaves gemidos… su erección cobró fuerza… ¿para quién era el castigo?... se maldijo al perder el aliento… llevó sus manos a sus senos y los masajeó suavemente… sus pezones se erizaron todavía más, y su espalda se pegó totalmente a su pecho… él gimió roncamente… ¡mierda!... debió hacerle caso y largarse de ahí, tal vez, hasta pudo haberse acostado con ella de estar en otro lugar.

Un profundo gemido ahogado lo sacó de sus lamentos… volvió a observarla pero no pudo ver su rostro, ya que lo ladeó al lado contrario… Bankotsu se movió ligeramente y con su mano atrajo su rostro… besó sus labios suavemente mientras el delgado cuerpo femenino era recorrido por una oleada de placer auto proporcionado…

Ella jadeó al deshacer el beso y sintió su acelerado corazón golpear con fuerza dentro de su pecho… su cuerpo estaba sudado y su mano completamente húmeda… la mano de Bankotsu se encontraba casi en iguales condiciones, pues él siguió acariciándola en medio de su orgasmo, otorgándole más placer del que creyó podía soportar.

Alzó sus ojos a él y éste le sonrió complacido —eso fue genial Kagome…— habló bajo pero roncamente —… ¿sabes?... a cualquiera vuelve loco ver a una mujer hacer esto— confesó y su sonrisa se extendió.

—Es… tan vergonzoso…— mencionó apenas recuperando el aliento.

—No debería serlo… es algo natural como como respirar…— dijo — y ¿sabes?... también lo hiciste para mí, por primera vez…— el tono impregnado de cierta burla la indignó.

—Agh… — y no supo qué más decir… se apartó de él, con las dos manos y rápidamente acomodó su short.

—Tu cabello también luce algo… ¿incriminatorio?— comentó molestándola aún más.

—¡¿Ah?!— mencionó y se llevó las manos a la cabeza —¡diablos!— dijo al sentir su coleta torcida, nerviosa la deshizo y su negro cabello resbaló por sus hombros.

La sonrisa del chico se tornó ligeramente molesta… Kagome lucía bien y lo estaba obedeciendo… solo que lo hacía por él. Por el imbécil de Inuyasha… desvió su vista y dejó escapar un suspiro frustrado cuando ella intentó abrir la puerta.

—Bien…— mencionó y con desgano acomodó su ropa, sacó su camisa y ocultó la todavía erección que tenía. Kagome se ruborizó al notarlo —…entonces nos veremos después— finalizó al salir y permitirle hacer lo mismo del auto.

—¿Después?— le cuestionó, ella seguía desconfiando de él… ¿qué más pretendería?

—Por supuesto… ya te dije que tú y yo, vamos a hacer muchas cosas…— le recordó mientras la tomaba por la barbilla, ella quiso retroceder, pero él se lo impidió al abrazarse de su cintura… la besó, y retrocedió con ella un par de pasos, haciéndola chocar contra un viejo auto estacionado a la par del suyo, para su fortuna, no contaba con alarma —…cosas sucias, Kagome.— agregó al dejar sus labios. Acto seguido, el rostro de la chica enrojeció, negó en silencio sin creer que el descaro que exhibía.

—Ya sabes lo que pienso de ti…— mencionó la pelinegra al apartarlo… ¿por qué declaraciones tan atrevidas le hacían sentir cosas extrañas en el estómago? Lo retiró con poca delicadeza de su cuerpo y salió apresurada de ahí. Ojalá que nadie los hubiese visto.

Bankotsu se recargó en su propio auto y la vio caminar nerviosa y viendo disimuladamente a distintas direcciones. Suspiró desanimado al comprobar que había faltado a su entrenamiento… cerró la puerta del copiloto y rodeó el auto para volver a entrar y largarse de ahí. Sonrió de manera torcida al ajustar el retrovisor… esa tonta niña y eso que hizo momentos antes, era lo que iba a rondar por su mente en el momento de satisfacerse solitariamente llegando a su departamento ¡mierda! eso no era algo que él acostumbrara a hacer... solo que en ese momento lo necesitaba.

Se preguntó si él se podría contar como uno de esos estúpidos sujetos que les provocaban "las niñas buenas"… negó en silencio mientras arrancaba el auto… era estúpido creerlo, a él le gustaban las mujeres con experiencia y que le siguieran el ritmo… pero esa niña… su rostro asustado… de verdad deseaba corromperla. Verla desearlo.

Continuará…


Hola chicas!... volví … espero que el fic les siga gustando… las cosas van a ir subiendo de tono, e intentaré seguir metiendo parte de la trama principal en cada capítulo… espero que la vayan notando jaja…

Agradezco comentarios: Rouge85 (ella está publicando un fic del mismo pairing… se llama The Duff… es buenísimo, visítenlo, también es AU)… pataisho, joh chan, kathepao, lady of the west (si amo Diabolik Lovers… de hecho la personalidad de Bank la baso un poco en Ayato… ese sujeto es encantador)… Kasai shinju, Vannee Andrea, meka6489, y mari-ibs... también a celess (no sé de qué te extraña, llevo un año y medio publicando fics aquí... de hecho inicié antes que en ff es ... y noto también que tu definición y la mía de "vulgar" es distinta, a mi no me gusta escribir vulgaridades, y me esfuerzo por no hacerlo... aunque sí, me gusta leerlas y que me las digan ¿por qué no? no tiene nada de malo, son gustos de cada quien.)

*Algo que también les quiero recomendar es una anime… se llama Ao Haru Ride … ¿lo han visto? Quienes sí, sabrán que es buenísimo… quienes no, véanlo… días de emisión los lunes, para alegrar un poco tan horrible día… va para el 10mo cap… yo casi no leo manga, pero no me contuve y lo hice, el manga es todavía mejor. De verdad, se los recomiendo

Suerte y feliz semana… y fiestas patrias para las chicas mexicanas y chilenas… ignoro si algún otro país celebre en esas fechas :/

Bye.