Etto... buenas a todos, soy Vincent, pero prefiero que me digan Vinn, por favor n.n Neam no pudo venir por cuestiones de trabajo, así que me ordenó a mí que viniera a subir la novela. Los mensajes los va a contestar un poco más tarde por problemas de tiempo, así que nadie se enoje, por favor n.n
Etto... bien... Hetalia no le pertenece, y tampoco Latin Hetalia.
Me ha dejado un papel con todo lo que tengo que decir... A ver... "¡MAÑANA ME SACAN EL PUTO YESO!" dice... U-uh...
¡Me da mucha vergüenza hablar en público! ¡¿Alguien puede ayudarme?! -desesperado, a los demás-
Don't worry! ¡Yo, the hero, te ayudaré! -estadounidense salvaje aparece-
A-ah... gracias...
We have to contestar the reviews!
RESPUESTA A AHARI:
Está bien, lo importante es que hayas dejado review xD
RESPUESTA A LIZ KIRKLAND AWESOME:
Ehm, bueno, hola Liz y Brandon (.w.)/
¡Me alegro que te guste este fic! n.n Y bueh, yo exactamente no "odio" a Bélgica, pero también me molesta que
arruine el SpaMano, y el HolPor D: Honestamente, detesto el HolBel y perdón a todos los fans de esta pareja.
¡Gracias por leer! :D
RESPUESTA A ERZEBETH K:
Jejeje, es que son unas de las parejas más dulces del mundo entero *w*
No continué muy pronto, pero seguiré haciendo lo mejor que pueda QwQ
RESPUESTA A SAKHORY:
Jajajaj, no, Inglaterra e Irlanda lloraron al conocer a One Direction. Los aborrecen. Te lo aseguro xD
Assadsad, pobre Sey ?)
Mejor... que Kiku nunca se entere, porque va a terminar Italia con mucha sal :c
EL GIRIPAN ES UNA DE LAS COSAS MÁS DULCES DEL MUNDO ENTERO :'D
Con las aliadas, ¿qué te puedo decir? Leé, vas a darte cuenta de que siempre tenés razón :w. (¡spoileando,
spoileando everywhere!)
Mother of Alto Guiso :D Hoy como PASTA~!
Esta pareja es GiriPan. Te aviso que para el Franada, todavía falta. Falta. Faalta. No tanto tanto, pero falta.
Nos seguimos leyendo :D
RESPUESTA A CHIARA POLAIRIX EDELSTEIN:
Okay, hola Chiara y... Matt (.w.)/
Ejejej, después me haré un hueco entre mis tareas para leerlo, ¡suena bien! :D
RESPUESTA A TINNA AGOTNES:
¡NOOOO NO MUERAS! ¡NO QUIERO PERDER A MIS LECTORES!
Bueno, al menos morís feliz ?)
Hehehe, aliadas, ya veremos~
Well, my favourite fans, there's the new chapter! La autora está agotada por exceso de homework y apenas si pudo finish this chapter. So, enjoy it! :D
S-sí... disfrútenlo, por favor n.n
Japón nunca había sido un chico muy extrovertido.
De hecho, no lo era y nunca lo sería.
Sacudió levemente la cabeza, en un intento de espantar aquel pensamiento. ¡No debía deprimirse de esa forma, o volvería al punto de partida*! Haciendo un nuevo esfuerzo por mantenerse animado, clavó la vista y fingió prestar atención únicamente a los onigiri que tenía en ese momento frente a él, y no a los demás seres vivos que lo rodeaban. Encontrar un lugar para sentarse en el comedor era especialmente difícil, pero China siempre se ocupaba de guardarles un asiento a él y a Hong Kong, aunque cierto surcoreano se colaba acercando una silla y quedándose como si nada. Las primeras veces el chino lo regañaba porque no estaba invitado, pero luego llegó a la conclusión de que ello sería discriminación y terminó permitiéndoselo.
Kiku envidiaba a los demás asiáticos. Corea del Sur, bueno, era un nivel extremo de desvergüenza a sus ojos; China era equilibrado, tenía sus amigos, formaba parte de un club, y aunque lo hubiera negado cuando se lo preguntó, salía con el ruso a escondidas. Eran tan obvios. Y Hong Kong, bueno, Hong Kong… a él no le importaba lo que hicieran o dijeran los demás mientras no lo molestaran. Japón había intentado adoptar aquel comportamiento, mas le resultaba sencillamente imposible. No podía evitar preguntarse qué pensaba la otra gente, ¡no podía! Había salido de la actitud de "cerrado", o mejor dicho, literalmente encerrado, según China (en referencia a los años que pasó refugiado en su propia habitación), para estar entre personas (ejem, naciones) y sentirse mucho peor. ¿Por qué la gente no era como los gatos? Mucho más fáciles de tratar. En lo que reconocía que había tenido mucha suerte era en haber conocido al italiano, que rápidamente se había convertido en su mejor amigo y no distaba mucho de pensar como una pequeña mascota. Simple, inocente, estúpido, también, pero se había encariñado demasiado con él y apreciaba enormemente el cariño que el otro también le demostraba (aunque seguía sintiéndose incómodo ante ello). Era feliz con tan sólo verlo.
Aún así, teniendo a un buen amigo, estando fuera de una habitación y con un lugar especialmente reservado en el comedor por alguien, se sentía incompleto. Varias veces se había dado la cabeza contra la pared (literalmente, provocando que el castaño se asustara y lo alejara rápidamente de ésta), haciendo lo posible por convencerse de que no debería ser tan ambicioso, había llegado más lejos de lo que creía y ya podía soportar sin un ataque de pánico que Italia fuera sonámbulo (lo cual era igual a que éste durmiera, cada dos por tres, desnudo en su cama, y despertara abrazado y estrujado como un panda de peluche). ¿Qué más quería? ¿Ser popular? ¡Por favor! Aquello era como pedir que su compañero de cuarto fuera Albert Einstein.
Kiku respiró hondo y soltó el aire por la boca, tres veces, y sin hacer ruido alguno. No, de verdad que era imposible no sentirse una paria cuando tu mejor amigo está cantando a voz en cuello "Kings of the nordic twilight" con Dinamarca y Estados Unidos**. Sentía cómo un aura oscura apenas perceptible comenzaba a rodearlo. "Baka"***, susurró. ¡No podía sentirse tan mal sólo por esa tremenda tontería!
-I can't believe what I have seen there in that fantasy world of mystery –oh no, ese tono le indicaba que se venía el estribillo, y eso sí que era una tortura. –Many warriors and kings, golden swords of steel all united for victory~ -Si ya cantaban mal por separado, en coro era insoportable con todas las letras. Sin embargo, el japonés no estaba dispuesto a aguarles la fiesta, aunque tampoco diría que eran un coro de ángeles. –I speak to you for the last time before we ride to the sun~
I could survive in your proud heart 'cause you are now one of us! –oh no, ahora venía la peor parte. El maldito estribillo.
-We are the kings of the nordic twilight~ we are the lords of ice and snow~ For the glory we will fight, for the peace we'll ride, for the skies we'll reign TOGETHEEER! –se oyeron un par de disparos y Suiza apuntó a los cantantes. Éstos se dispersaron rápidamente, dejando la canción por la mitad y reemplazándola por un par de gritos de terror. Satisfecho, el suizo esbozó una sonrisa malvada y luego les echó una mirada furibunda, que los hizo encoger de miedo. Sería un enano, o una pulga, pero resultaba intimidante, inclusive para Kiku, que no pudo evitar sentir un escalofrío. Italia no tardó en localizar al morocho y esconderse a su espalda, aferrándose como un niño y lloriqueando bajito. El japonés le acarició el pelo en un gesto maternalmente protector. El italiano respondió enseguida con un "Ve~", tranquilizándose con rapidez. Japón se sentía orgulloso de poder calmarlo con facilidad, puesto que cuando el castaño se asustaba, era capaz de poner el instituto patas arriba con tal de "ponerse a salvo". Y bien que lo sabía. No debería haberle mostrado esa escena de Elfen Lied.
vVv
Hungría y Ucrania observaban boquiabiertas a la vietnamita que en ese momento se dirigía al escritorio, con expresión impasible. Acercó una silla, pero se mantuvo de pie, firme y seria.
-Consideraría un honor el hecho que me aceptaran en su club –dijo con voz grave. Las dos chicas se habían quedado tan anonadadas que movían levemente los labios, incapaces de pronunciar una sola palabra. ¿Vietnam? Era una de las últimas a quienes esperaban encontrar pidiéndoles formar parte de su club. Mejor dicho, era la última. Por su parte, la asiática se sentía incómoda al provocar tal efecto en sus compañeras.
La húngara consiguió reponerse y sonrió, feliz de conseguir una nueva aliada.
-¡Claro que puedes estar con nosotras, ¿verdad, Kat?! –volvió la vista hacia la ucraniana, que reaccionó rápidamente y también sonrió alegremente.
-¡Por supuesto! –coincidió ella.
La chica de ojos verdes le tendió la mano a Vietnam.
-Soy Elizabeta Héderváry, Hungría, mucho gusto –se presentó amablemente. –Y ella es Katyusha Braginskaya, Ucrania –agregó.
-Puedes llamarme Kat –señaló la rubia.
La callada asiática estrechó la mano húngara y esbozó una ligera sonrisa.
-Soy Lien Chung, Vietnam, como ya sabrán. –Hungría asintió a modo de confirmación. Estaba en su clase, y Ucrania le había contado que de vez en cuando visitaba la biblioteca y pedía prestado algún libro.
Ahora sintiéndose más tranquila, la vietnamita se sentó en la silla vacía que ella misma había acercado, y se mantuvo tan derecha como cuando había estado de pie. Su rostro adoptó nuevamente su seriedad característica, pero se la notaba más relajada. No cabía duda que había estado muy nerviosa y tensa antes de ir a la biblioteca. Hungría cruzó una mirada con la ucraniana y ésta movió levemente la cabeza, dándole a entender que estaba pensando lo mismo que ella. La castaña sintió compasión por su nueva compañera, convencida de que no tenía por qué tener miedo, y siendo cada vez más consciente de lo difícil que le resultaría a la chica relacionarse con otras naciones.
-Verán… he hecho algunas anotaciones acerca de la actividad de este club y el de la conquista –comentó repentinamente la morocha, tomando por sorpresa a las otras dos. ¿Anotaciones?
-¿A-anotaciones? –repitió Hungría, inclinándose un poco sobre el escritorio, intrigada. Vietnam sacó del bolsillo de su chaleco un cuaderno muy pequeño y lo dejó sobre la mesa. Sus aliadas no tardaron en abrirlo y observarlo con especial atención.
Había hecho dos columnas, una con "Club Conquista" y otro con "Club ADPY", ambos escritos en la parte superior. Abajo mostraban la lista de las integrantes de cada grupo. Elizabeta se horrorizó al ver que el enemigo tenía cuatro miembros.
-¿Belarús y Bélgica son… aliadas de Seychelles y Taiwán? –pronunció con voz entrecortada. La ucraniana ahogó una exclamación.
-Así es –Vietnam asintió gravemente. –Si me permiten señalarlo, Belarús forma parte del club desde que éste se fundó.
-S-sí –recordó la húngara, aterrorizada al ver confirmadas sus peores sospechas. –Pero… ¿Bélgica? Ella… ¿C-cómo pudo?
Lien la miró sin expresar nada.
-Le prometieron que, al unirse, lograrían que su hermano se enamorara perdida y eternamente de ella –respondió con sencillez. Katyusha se estremeció y volvió la vista hacia la europea, que había quedado petrificada. Está bien, era cierto que la belga estaba obsesionada con Holanda, su hermano, pero jamás había creído que llegaría hasta ese punto. Decidida, se levantó y plantó el papel sobre el escritorio de un golpe.
-Hasta aquí han llegado –comenzó, con una seriedad nunca antes vista. Ucrania la miró con preocupación.
-Hungría…
-No vamos a permitir que ese club nos pisotee como a una cucaracha –declaró, y a continuación miró fijamente a sus aliadas. –A partir de este momento, cada misión va a ser más complicada que las que hemos tenido hasta ahora, mas opino que valen la pena los resultados. No dejaremos que el Club de la Conquista se alce con la victoria. ¿Quién está conmigo?
-¡Yo! –gritaron al mismo tiempo la ucraniana y la vietnamita, contagiadas por la determinación que emanaba su líder en ese momento. No, no lo permitirían. El club de ellas lucharía hasta el último segundo.
vVv
-Lo que no comprendo, Vietnam, es qué significa esto –la vietnamita miró lo que su compañera de ojos verdes señalaba. Eran las iniciales "ADPY" que había escrito anteriormente.
-Alianza Defensora de Parejas Yaoi –explicó brevemente. –Y-yaoi es… -por primera vez en su vida, titubeó, mas continuó, a pesar de sentirse un poco avergonzada. –Es un término que utiliza Kiku para referirse a las parejas… ya saben… entre chicos.
-¡Es genial! –se emocionó la húngara. Enseguida se le encendió una lucecita. –¡Ya sé! ¡Desde ahora, seremos la Alianza Defensora de Parejas Yaoi! –hacía días que buscaban con Ucrania un nombre para el club, pero no se habían decidido por ninguno. En cambio, éste era perfecto. Sus dos compañeras mostraron enseguida su acuerdo.
-¿P-puedo decir algo? –era la segunda vez que la asiática tartamudeaba. Al recibir la inmediata aprobación de sus aliadas, continuó. –Yo… Hungría, has encontrado el manga de Inglaterra y Estados Unidos en la sala de música, ¿verdad? –ella asintió con la cabeza. Sí, lo recordaba perfectamento. –Bueno, pues yo… yo lo dejé allí.
Los ojos verdes y los color mar se abrieron de par en par.
-¿Tú? ¿Cómo…?
-Estaba presente cuando Italia vino a pedir ayuda –aclaró, algo nerviosa. –Tenía que buscar un libro de Biología… y ya saben cómo es el italiano, habla casi a los gritos –desvió la mirada. –Y… también es bastante tonto, aunque es agradable. Y pues… decidí encontrarlo yo misma. Lo logré.
-¿Dónde estaba? –preguntó Ucrania, intrigada. Vietnam negó con la cabeza.
-Lo tenía en el fondo de la mochila.
Ambas recordaron que podían pedirle a los profesores las llaves del salón en los recreos, con la excusa de haberse olvidado el dinero o algo por el estilo (N.A.: Así también pueden llegar a suceder ciertos eventos dignos de mención…). Por lo tanto, era muy fácil acceder a las aulas y más aún, al parecer, a la mochila de Italia. Hungría y Ucrania se miraron y enseguida estallaron en carcajadas. ¡Italia era tan despistado! Lien no se animó a unirse a la risa, pero esbozó una leve sonrisa.
-¡Es cierto! –aseguró. –Así que, al ver a Hungría buscándolo, creí que lo mejor sería dejarlo en un lugar a la vista, pero no lo suficiente como para que cualquiera pudiera encontrarlo. Ya registraba desde hacía rato su actividad –agregó, con la vista perdida en la ventana. –Cuando cumplieron su primera misión, me agradaron porque hicieron muy feliz a China, y eso me alegró. Sabía lo que sucedía porque Hong Kong me lo había comentado, mas China es muy tímido con esos temas amorosos y estoy segura de que le daba terror acercarse a un chico tan juzgado por todo el instituto. Ahora es feliz, y gracias a ustedes –fijó sus ojos color miel en sus amigas. –Por eso me he decidido a formar parte de la Alianza. Quiero que todos sean tan felices como mi compañero lo es ahora.
Con esa última frase, los corazones de las tres se encogieron de emoción. Sí, ése era, después de todo, el principal y único objetivo de la Alianza.
vVv
Japón hacía un esfuerzo sobrehumano por no dormirse en la clase. Eso le pasaba por haber pasado la noche anterior en vela, pensando en los intensos ojos verdes griegos, en su voz masculina y grave, tan serena como su actitud. Admiraba eso de él: el japonés siempre estaba tan nervioso y apurado, como si siempre tuviera que llegar a alguna parte; Grecia, como si ya hubiera llegado. Inconscientemente, Japón sonrió levemente mientras se sonrojaba, y entrecerró un poco los ojos. Definitivamente, Heracles era un dios griego, su dios griego. Enrojeció todavía más ante esa idea, y se aclaró la garganta, sintiéndose de repente un pervertido. Desvió la mirada hacia su compañero de cabello castaño, que tenía la barbilla apoyada en una mano y los ojos fijos en la profesora. Extrañado, el japonés pasó su mano por delante de la nariz italiana. Éste ni siquiera parpadeó. Asombrado, Kiku se percató de que su mejor amigo había sumado una nueva habilidad a su lista: dormir con los ojos abiertos. Negando levemente con la cabeza, fingiendo desaprobación, volvió a sumirse en sus pensamientos. Distraídamente, se puso a hacer garabatos en una hoja, y cuando se dio cuenta, el rostro griego estaba estampado en lápiz en ese papel. Sonrojado, Japón contempló el dibujo como si Grecia en persona estuviera frente a él. Realmente estaba fascinado con aquel chico, admitió mientras suspiraba. Bueno, por lo menos él aceptaba sus sentimientos, y no andaba por ahí apretándose con el ruso en las aulas vacías, para después negarlo todo. Por favor, como si no se hubiera dado cuenta que estaba todo despeinado y que la coleta se le había torcido. Igualmente, comprendía las razones por las que China no quería confesárselo (y a los demás asiáticos), y no lo molestaba. Aún así, todos los países pertenecientes a Asia sabían con precisión el estado actual de la relación amorosa que mantenía el chino con Rusia, y nadie se había mostrado contrariado, a excepción de la taiwanesa, que hizo una mueca reflejando su aversión; mas no había dicho nada al respecto.
El timbre que indicaba el final de clase sonó estridentemente, como de costumbre, arrancando a Japón de sus reflexiones y a Feliciano de su sueño. El italiano parpadeó un par de veces, luego se desperezó y bostezó abiertamente. El morocho lo contempló y luego le sonrió, cuando éste se dio vuelta y vio al japonés. Italia respondió con uno de sus típicos "Ve~" y después fijó su vista en el dibujo.
-Ve~, ¡es incredibile, Japón! –elogió asombrado. Él se sonrojó, un poco avergonzado por el halago, pero lo aceptó en silencio. Sabía que su amigo también era bueno dibujando, mas apreciaba enormemente el estilo japonés. Incluso le había pedido ayuda para intentar imitarlo, y seguía opinando que no era tan bueno como Kiku. Al parecer, no se había dado cuenta de a quién había retratado.
Ninguno de los dos se percató de que el Bad Touch Trio había irrumpido en el aula. Los pocos alumnos que quedaban se apresuraron en salir, en especial el hermano de Feliciano, que no tuvo tanta suerte como los demás: España no tardó ni medio segundo en exclamar "¡Lovi~!" y atraparlo entre sus brazos. Romano luchaba por liberarse, pegando puñetazos y pataleando en el aire (el español lo había alzado unos centímetros por encima del suelo), hasta le clavó las uñas en el brazo; sin embargo, Antonio demostraba que era capaz de soportar cualquier cosa por amor. El italiano pudo escapar cuando el otro tropezó con una silla al retroceder, y sin querer abrió los brazos, terminando así el abrazo tenaza. Poco después de un segundo, Lovino ya estaba corriendo, al mejor estilo italiano, fuera del aula. El español hizo un intento de seguirlo, pero Prusia lo tomó del cuello del chaleco y señaló con la cabeza al japonés, levantando una ceja. Francia asintió, mostrándole a España su acuerdo con la repentina idea prusiana, y Antonio aceptó, sin entender todavía muy bien y con ganas de salir detrás de su tomate preferido. Hizo un gesto de resignación que sus dos amigos ignoraron.
Ni Kiku ni Italia notaron que los tres se acercaban a ellos, hasta que el dibujo se ensombreció. Entonces sí, levantaron la cabeza al mismo tiempo, y el italiano sonrió felizmente.
-¡Ciao~! –saludó contento. Al instante las mejillas de Gilbert se tiñeron de un leve rojo, y le desordenó los cabellos a su italiano preferido.
-¡Qué lindo, Italia, como siempre~! –Feliciano se dejó acariciar como un perrito. Por su lado, el japonés se quería esconder en alguna parte. Los rumores acerca de ese trío no eran nada buenos… por algo les llamaban el Bad Touch Trio (N.A.: Fue idea ¡estadounidense! Mentira, de Corea da-ze~). La confianza que les tenía Italia no le era suficiente. Observó asustado como Prusia casi babeaba mientras le apretaba las mejillas al italiano. Por eso, no se dio cuenta del pequeño pájaro que, sigiloso, tomó el papel con su pico y alzó vuelo, para aterrizar en el hombro francés. Éste acarició la cabecita del ave, que pió bajo y un poco ronco. España y él clavaron entonces la vista en el dibujo. Ninguno de los dos contuvo una exclamación de asombro.
-¡Pero si éste es Hércules! –comentó el español, llamando la atención del prusiano, que enseguida dejó de manosear las mejillas y el pelo de Italia y corrió hacia sus amigos para ver. Ése era el plan: él distraía a los compañeros, molestando cariñosamente a Feliciano (y de paso aumentando un poco su fetichismo con éste), mientras Gilbird tomaba la hoja. Inmediatamente, Japón soltó un grito ahogado de desesperación y se levantó para recuperarlo.
-¡D-démelo, por favor, Prusia-san! –pidió cuando el albino tomó el dibujo.
-¡Kesesese~! ¡Está tan awesome que hasta me atrevería a decir que me da envidia! –el morocho intentó arrebatárselo, mas Gilbert alzó el brazo por encima de su cabeza, y era varios centímetros más alto que él. El japonés sabía que sería inútil, y sintió ganas de llorar. ¿Cómo había sido tan idiota? Sin embargo, lo peor aún no había llegado.
-¡Eh, Grecia! –llamó España alegremente, al ver el griego que pasaba por allí. –¡Ven, hay algo que tienes que ver, Hércules!
-Soy Heracles –protestó suavemente Grecia, mientras se acercaba, picado por la curiosidad. Fue demasiado para Japón. Sin perder un segundo, huyó hasta un banco del fondo y se tapó la cara, rezando para que la tierra lo tragara o un rayo lo partiera en dos. El italiano, sin saber muy bien qué hacer, lo siguió y después le pasó una mano por el hombro, para tranquilizarlo, o al menos demostrarle su apoyo. Luego vio que el griego había agarrado el papel que Francia le entregaba y lo examinaba con su expresión de nada. Un gatito color pardo que se había acomodado en su cabeza, maulló y también curioseó la hoja.
Grecia no hizo caso a todos los ojos expectantes que estaban clavados en él. Cuando dejó de contemplar el dibujo, dirigió sus ojos verdes al asiático que se escondía tras sus manos, y se había encogido. Le pareció más pequeño y vulnerable que nunca. Notó que además temblaba, y avanzó hacia él sin decir nada. El italiano se apartó un poco cuando llegó, dándole espacio.
Heracles tomó con cuidado las manos del menor, percibiendo su suavidad y cuán pálidas eran. A pesar de tener ahora su rostro descubierto, Japón seguía sin levantar la vista. Santo Olimpo, era tremendamente tierno; el griego sintió la necesidad de protegerlo, de estrecharlo entre sus brazos y asegurarle que no debía tener miedo de nada, mientras estuviera con él.
-Es muy hermoso el dibujo, Kiku –pronunció en voz baja y suave, como de costumbre. El morocho se sobresaltó, pero el otro fingió no darse cuenta. –Si no te molesta, ¿puedo quedármelo?
Los ojos oscuros japoneses parpadearon sorprendidos ante sus palabras. Se quedó un momento en la misma posición, esperando que todos se largaran a reír y siguieran con la broma. Tomó valor, y lentamente, alzó el rostro. El griego le devolvió la mirada, impasible.
-¡S-sí! –contestó. –C… ¡Claro que puede quedárselo, Grecia-san! –éste sonrió, provocando que la temperatura de Japón subiera repentinamente. Pero empeoró cuando Heracles le apartó los cabellos oscuros y le dio un beso en la frente.
-Muchas gracias, entonces –salió del aula con su dibujo en la mano e ignorando a los demás, que se habían quedado boquiabiertos. El primero en reaccionar, sorprendentemente, fue Italia.
-¡Tienen que salir del aula! –dijo cariñosamente mientras se abrazaba a la espalda de Prusia, provocando que éste se pusiera del mismo color que sus ojos e inmediatamente comenzara a pensar cosas raras. –Vamos, ¡o Mónaco los va a retar! –disimuladamente, los fue empujando hacia la puerta. Antes de salir, el prusiano volvió la vista hacia el pequeño, y se aterrorizó al ver la expresión de Feliciano: había esbozado una sonrisa casi psicópata, abierto sus ojos marrones de par en par, y mascullaba entre dientes "Se tienen que ir, se tienen que ir, se tienen que ir, se tienen que ir…". Gilbert contuvo las ganas de salir corriendo y pensó que jamás vería nuevamente al menor de la misma forma.
Italia volvió a adoptar su expresión dulce y se acercó a su amigo. Éste se había quedado plantado en el fondo del aula, con los ojos perdidos y la cara como un tomate. Preocupado, el castaño le puso una mano en la frente y notó que ardía. Pero hizo algo que jamás había imaginado y que según el asiático, era demasiado: Kiku lo rodeó con sus brazos y lo apretó con fuerza.
-¡Me habló! –exclamó con una voz casi aguda de alegría. –¡Me habló! ¡Me habló y le gustó mi dibujo! ¡Lo logré, Italia-kun! –él se había quedado congelado ante la reacción del otro, pero después sonrió y le devolvió el abrazo, con un amistoso "Ve~".
Ninguno de los dos se dio cuenta de que dos ojos inmensos color mar seguían cada uno de sus movimientos.
*Japón se refiere al punto de partida como sus años que pasó encerrado en su habitación.
**¿Alguien conoce a Luca Turilli? :D Y seguro aquí salta la pregunta: ¿pero por qué cantarían juntos Italia, Dinamarca y USA? Respuesta: porque el cantante es italiano, la letra se refiere al norte y está cantada en inglés. ¿Entendido?
***Baka: Vaca mal escrito. ¡No me peguen! Idiota, ya lo sé.
¡End of the chapter!
The question of the chapter is: ¿Les gusta el trasero de Arthur? Personalmente, I love it!
STUPID YANKEE! -Arthur salvaje aparece y le pega una patada en la cara-
¡Ouch! My love!
¡No me llames de esa manera!
Y-ya... -otra vez Vinn con su ataque de nerviez (fusión de nervios y timidez)- E-en realidad la pregunta era: ¿A qué personajes masculinos de Hetalia odias o detestas, o sencillamente te caen mal? Es en referencia a ciertas opiniones que vio la autora, acerca especialmente de Suiza y Estonia. P-pero ellos son buenas personas...
Your ass is mine!
-Arthur pega otra patada voladora al yankee-
Y-ya...
Vinn, te olvidaste de la aclaración -Noruega, siempre atento a todo-
A-ah, sí...
ACLARACIÓN IMPORTANTE: En ese momento en que apuesto que todas las fans de GerIta se asustaron (¡al menos un poquito, confiésenlo!) donde Prusia se sonroja al toquetear a Italia, ¡NO-ES-PRUITA! Es sencillamente un fetichismo que siente el prusiano hacia Feli. Es como tener un fetichismo con los pelirrojos. Bueno, él lo tiene con Feli. Además, le resulta divertido para molestar a su hermano e.e
Ésa es la aclaración -Noruega que leyó todo con voz de nada-
S-sí, bueno...
Por favor, ¡dejen reviews en caso de opiniones/dudas! O...
¡O mataré a Mr. Puffin! ¡Kesesese~! -Prusia alzando al ave mientras lo amenaza con un cuchillo-
Sí, e Islandia se largará a llorar -Vinn, aturdido por el tomar a un pájaro de rehén-
No hagan llorar a mi hermanito. -amenaza Noruega-
¡Adiós, y gracias por leer! :D
