. - Beyond the limit - .

VIII. Justice and Mercy

El joven universitario llega al departamento. Deja su abrigo en el perchero cerca la puerta y acomoda un paquete sobre la mesa de la cocina.

Se dirige silenciosamente hasta el dormitorio, que curiosamente se encontraba cerrado. Entra.

- ¿Ryuuzaki? – Llama al ver al detective tratando de desabrocharse el pantalón que llevaba puesto - ¿Qué haces? ¿Pero qué traes puesto? – sonríe al ver al paliducho algo avergonzado.

- Takada-san me obligó a cambiarme de ropa – responde sin dejar lo que hacía.

- ¿Te obligó? Pero si tú nunca dejas que se te obligue a algo así. Al menos no te dejaste cuando yo lo intenté – reclama Light acercándose a su querido detective.

- Bueno, la verdad fue para sorprenderte – admite L cediendo ante el pantalón.

- En ese caso lo hiciste. Pero aún así, no quiero que vistas de forma elegida por una chica, Ryuuzaki.

El detective sonríe.

- Pero a decir verdad ustedes no tienen gustos tan diferentes.

- …

El japonés se enoja, pero antes de poder decir algo el paliducho se acerca a besarlo suavemente.

- A que no adivinas que día es mañana – susurra al oído del universitario.

- ¿Mañana? – pregunta éste sin alejarse de su compañero.

- Es el día de San Valentín – responde L mientras pasaba sus manos por la espalda del otro, indicando que le sacaría la polera que traía entonces.

- San Valentín, uh? – El japonés comienza a su vez a desabrochar el pantalón nuevo del detective, que a su diferencia, él sí sabía cómo. – Será nuestro primer San Valentín estando juntos.

- Lo sé.

- ¿Estás listo para decírmelo?

- ¿Decirte qué? ¿Qué seas mi Valentín?

- No, eso ya se supone. Me refiero a decirme que me amas.

- … - L había sido tomado por sorpresa - ¿Tú lo estás?

- …

Ambos se dan cuenta de que no estaban listos aún, y que tampoco lo estaba su compañero. Nada estaba claro. Nada era seguro. Eso era lo que significaba este hecho.

Los dos se sueltan mutuamente, perdiendo toda la pasión que hace apenas unos segundos contenían con tanto esfuerzo.

- Por cierto – comienza L rompiendo el súbito silencio – Te compré algo – Camina hacia el ropero de ambos y saca una bolsa grande de papel.

- ¿Ropa? – se acerca el japonés observando el logotipo.

- Así es. Espero te quede bien.

- Si lo compraste tú me lo pondría aún si no lo hiciera. Gracias – Light coge la bolsa y nuevamente besa al detective en signo de agradecimiento – ¿Quieres ver lo que yo te compré? Ven – lo guía hasta la cocina.

- Una… ¿torta? – adivina el detective al ver el paquete blanco sobre la mesa.

- ¿Cómo podría engañarte? – el universitario lo abre revelando un enorme pastel de chocolate. Bastante fino y muy apetitoso para cualquier adicto al dulce.

- ¿Llevabas esto en tu maletín esta mañana? – pregunta L sin creerlo.

- Desde luego que no. Lo que llevaba era otra cosa – El japonés saca un pequeño paquete del bolsillo de su abrigo – Una amiga me dijo que esto te gustaría, y pues, ahora está completo.

El detective lo abre sin poder adivinar su contenido, y en efecto, nunca lo habría adivinado.

Dentro la cajita estaba delicadamente acomodado un relicario. El mismo que había visto con Takada el día en que fueron de compras.

- Ábrelo.

El paliducho lo abre. Se sorprende al ver que dentro estaba una foto de él mismo con Light, tomada el día en que ambos habían posado para la foto del alumno modelo poco antes de su discurso juntos cuando estaban ingresando recién a la universidad.

- ¿Esto era lo que le faltaba? – pregunta automáticamente L.

- Sí. No podía darte un relicario vacío.

- Gracias.

- ¿Te gustaría volver a la habitación ahora?

- Sí.

Nuevamente ambos ingresan al dormitorio a celebrar su aniversario. Sin embargo, casi al instante el teléfono suena.

Light de mal humor se levanta a responder, dejando al detective casi desnudo en la cama.

- Diga – contesta molestó el japonés.

- ¡Light! Por fin te encuentro

- ¿Papá? ¿Qué pasa?

- La casa explotó. No sabemos cómo o porqué, pero la parte del frente del segundo piso está en llamas.

- La parte del fren… ¿Mi habitación?

- Así es. Justo los niños estaban ahí cuando ocurrió.

- ¡¿Qué?!

- Estamos en el hospital central, Light.

- De acuerdo, estaremos ahí en seguida.

El universitario sobresaltado regresa donde su compañero para comenzar a vestirse con prisa.

- Mi casa explotó – explica – Hay que ir al hospital para ver cómo están los mocosos.

- ¿Explotó? – L también comienza a vestirse apresuradamente, esta vez con su ropa de siempre.

Mientras tanto, en el hospital, el rubio reposaba sobre una cama, a lado del fantasmita. Ambos tenían vendas en la mayoría de su cuerpo, pero sólo eran por quemaduras menores. Habían tenido mucha suerte. El mayor daño fue para el mayor, quién al activar la bomba salió volando de tal forma que se rompió el brazo derecho, mientras que el menor sólo se había dado un fuerte golpe en la espalda.

-Pero que idiota fui, no debí ser tan descuidado – lamentaba Mello.

- Era una casa normal, y una habitación normal. Pudo haberle pasado a cualquiera - observa Near.

- No. No era una habitación normal. Era la habitación de Light. De ese japonés idiota.

- Creí que ya te llevabas mejor con él.

- ¿Cómo podría hacerlo? Es un metiche bueno para nada que sólo despierta deseo en Ryuuzaki-sama.

- ¿Cómo sabes que es sólo deseo lo que siente por él?

- Lo sé y ya.

- Sabes… yo he estado pensando en todo y quiero preguntarle a Ryuuzaki-sama si…

- ¡Niños! – Irrumpe un doctor al cuarto – Ya despertaron. Ésa es una buena noticia, sin duda que lo es, jeje. Vamos a revisarte – se aproxima al rubio.

Luego de haber comprobado que estaba bien, siguió con el menor.

- Bueno, al parecer vas a tener que quedarte un poco más de tiempo, pero estarás bien. Tan solo déjame inyectarte esto… y ya está. Buen chico – se aleja hasta la puerta nuevamente tras anotar unos cuantos apuntes en su seguimiento médico – Los veré luego, niños.

- Odio a ese médico – comenta Mello molesto – Nos trata como si fuéramos de tres años.

- …

- ¿Te encuentras bien? Si es por lo que vas a quedarte, no te preocupes, mi brazo está roto, a diferencia del tuyo, así que también tendré que quedarme por más tiempo.

- Sí.

- Espero que Ryuuzaki-sama no tarde mucho.

- Él odia los hospitales, ¿no?

- Sí. Pero no creo que eso le impida acercarse a nosotros.

- Lo sé. Pero aún así, si lo hace, será solamente por nosotros. Estaremos obligándolo.

- Ya déjalo, Nate. Él vendrá sin problemas. Somos un equipo.

- Sí.

- Por cierto, ¿Qué me decías hace rato?

- ¿Eh? No. Nada.

En ese momento la puerta se abre.

- Matt – se sorprende el rubio.

- Vaya, en verdad que te morirías si no tuvieras tanta suerte – responde el visitante acercándose a Mello - ¿Cómo se encuentran?

- Bien. No fue nada grave – responde Mihael sin cambiar su tono frío.

- ¿Y tú? – esta vez gira hacia Near.

- … - El menor se limita a dirigirle una mirada fría sin siquiera abrir la boca.

- ¿Volverás a la Wammy's después de esto? – continúa Matt ignorando la indirecta del fantasmita.

- Claro que no. Vine aquí para estar con Ryuuzaki-sama.

- Es increíble cuanto lo admiras – se sienta a los pies del rubio.

- Tú lo admiraría también si…

- Ya te dije que no volveré al orfanato, Mihael. No me gusta esa vida.

- …

- Por cierto, me llegó algo de allí. Supongo que se había extraviado y recién lo encontraron – el visitante saca un papel doblado de su bolsillo.

- ¿Te lo mandaron así? – pregunta Mello recibiéndolo.

- Venía en un bonito marco, si es a lo que refieres.

- Ah… el orfanato.

El papel era una vieja fotografía tomada hace algunos años, durante la estancia de Matt en el orfanato. En ella se podía apreciar a varios niños agrupados en un enorme salón.

En los extremos estaban los mayores. En el medio se hallaban los de mediana edad y por último al centro los más pequeños. Se podía ver a Matt en el extremo derecho, mientras que Mello se encontraba por el medio, a pocos metros de él. Al extremo derecho estaba un señor de edad, de aspecto amable, junto con otro un poco más joven a su lado. Al borde izquierdo estaba escrito "Wammy's House".

- Recuerdo este día – continuaba el rubio sin soltar la fotografía – Si, recuerdo que ese día te hicieron otro de tus exámenes escritos y que tú no había estudiado por simple flojera.

- Aún así lo pasé sin problemas.

- Sí…

El rubio continuaba observando la fotografía, mientras que Matt se fijaba en su reloj.

- Bueno, ya debo irme. Sólo vine de pasada – señala levantándose de la cama.

- De acuerdo – Mello le pasa la foto pero el otro no la recibe.

- Quédatela. No quiero que los demás la encuentren y sepan mi procedencia.

- Gracias.

- Cuídense. Ambos – Desaparece tras la puerta nuevamente luego lanzarle una última mirada a Near.

- Cielos, no puedo creer que le hayan enviado esta foto luego de tanto tiempo haberse ido.

- …

- No estarás molesto. ¿O sí?

- No.

- ¿Seguro? Puedo percibir celos…

- Que no estoy molesto – el menor se da la vuelta hacia la pared.

- Nate…

El universitario y el detective ya habían llegado al hospital, y se encontraban recorriendo los pasillos hacia el cuarto de los niños.

Matt se dirigía a la salida, entonces los ve.

El típico universitario. Usual. Pero el sujeto que lo acompañaba… era extraño.

Los sigue con la mirada hasta que con sorpresa los ve ingresar al cuarto del rubio.

"Así que ése era el fabuloso L" piensa sin quitar la vista de la puerta "Bastante raro, sí. Pero eso es lo impresionante. Ya veo en parte el porqué la admiración de Mihael hacia él. Sin duda es todo lo opuesto a un estudiante modelo. Nadie lo sospecharía. Buena táctica."

- Así que estarán aquí al menos una semana más. Está bien – señala el detective.

- Claro que no está bien, debes sacarnos de aquí más antes – sentencia Mello impaciente.

- ¿Sacarlos? Pero si no tengo influencias en este hospital.

- Pero si no fue aquí donde estuvo Wat… - el rubio se detiene pensando en lo que iba a decir.

- Watari estaba en otro hospital. – indica L sin cambiar su expresión, limitándose a quedarse donde estaba con las manos al bolsillo.

- Lo siento - se disculpa Mihael arrepentido.

- Mihael, sabes que…

- disculpen, la hora de visitas ya acabó – anuncia una enfermera entrando al cuarto.

- Sí, nos iremos pronto – responde el japonés con una de sus atractivas sonrisas.

- Nate, ¿te duele algo? – pregunta el paliducho acercándose al menor.

- No. Aunque me siento algo débil – admite Near sin voltearse.

- Llamaré al doctor.

- El doctor vendrá tan pronto se marchen – indica otra enfermera entrando.

- De acuerdo. Volveré en la mañana. Tengan – el detective pone un celular en el velador. – Cualquier cosa llámenme. Yo haré lo mismo.

- Sí.

Ambos jóvenes salen del cuarto y seguidamente del hospital.

- Llamaré a mi padre para ver donde está – el japonés saca su celular y se aleja un poco para llamar.

L se aleja también hasta una baranda en donde se apoya con gran pesar. El descubrir que su pareja dudaba de su relación, el entrar a un hospital, el ver a sus queridos amigos de la infancia en esas camas blancas y la repentina mención de su figura paterna lo habían abrumado, y ahora se sentía de lo peor.

El grandioso detective L se estaba derrumbando. Que patético.

No podía permitir que alguien lo viera de esa manera, y mucho menos el que alguna vez fue su mayor enemigo, el que ahora era su compañero, amigo, novio y amante.

Cuán irónica es la vida a veces.

(Flashback)

- No te preocupes, pronto se irán aclarando cada vez más las cosas, recuerda que no eres el único aquí – el hombre se recuesta levemente en la pared de la terraza, deslizándose con cuidado hasta sentarse en el piso, entre sus amadas flores – sabes que yo siempre voy a apoyarte en todo lo que tú hagas, como siempre he hecho, no importa la decisión que tomes, siempre serás mi protegido. Es por eso que me alegra… y alivia, en cierta forma el hecho de que estés hablando de esto conmigo. Supongo que en el fondo no estaba seguro de que me vieras como un… - se detiene pensativo, pero entonces el joven que estaba con él se acerca y se recuesta suavemente en él, abrazándolo con algo de timidez. El hombre entendía eso perfectamente – muchas gracias, Ryuuzaki – lo estrecha también con ambiente paternal – nunca dudes en confiar en mí, ya no volveré a dejarte sólo tanto tiempo. Después de todo… tú eres mi hijo.

(End of Flash back)

¿Un padre? Sí. Alguna vez lo había tenido. Al menos había sentido tenerlo.

Pero se había ido.

El caso más importante de su carrera le había valido todo el amor fraternal que tenía, y a decir verdad el único familiar. Tenía amigos, claro, pero nadie a quien considerar como familia.

El caso Kira le había arrebatado eso. El mismo Kira lo había hecho.

(Flashback)

El detective se encontraba respirando agitadamente, ya se podían vislumbrar los primeros rayos de sol entrando a la habitación. Ambos jóvenes descansaban. El más delgado observaba perdidamente el techo, mientras que el otro reposaba de costado, contemplando la ventana.

- Light-kun – llama L haciendo volver a Light de sus recuerdos.

- ¿Qué ocurre? – pregunta el joven sin siquiera moverse. Estaba exhausto.

- … te amo… - soltó finalmente el detective aún respirando airadamente sin quitar la vista del techo. El otro joven se sorprende un poco, pero sonríe. Se gira entonces y deposita un delicado beso en los labios de su compañero, para apoyarse luego en su pecho.

- Yo también te amo, Ryuuzaki.

(End of Flash back)

¿Por qué ahora resultaba tan difícil decir esas palabras?

¿Por qué tenía el tiempo que cambiar las cosas de esa manera?

¿Por qué? ¿Por qué?

(Flashback)

- Light-kun – llama el detective.

- ¿Sí? – murmura Light sin siquiera voltear a verlo.

- Piensa rápido – Light gira a tiempo para recibir un almohadón directo en la cara.

- Yo te lo advertí – aclara L divertido al haber acertado. Light lo mira sonriendo, coge el almohadón planeando revancha. Se oye el timbre, así que L se levanta para ir a recibir a Misa tan entusiasta como siempre por la modelo.

- Piensa rápido, Ryuuzaki – advierte Light divertido al tiempo de arrojar la almohada. El detective voltea rápido pero el almohadón le llega limpiamente en el rostro, y para sorpresa de Light, no sólo le golpea la cabeza, sino que lo derriba por completo. L cae torpemente al suelo de espaladas, provocando que la cadena, que ya estando tensa antes, impulse a Light en su misma dirección, terminando por arrojarlo sobre el detective.

El rostro del universitario estaba rozando el cuello del detective, haciendo que se tensionase cuando soltó un suspiro.

- ¡Light! – llama sorprendida Misa de repente. Ambos advierten que ella y Broke estaban observándolos desde la entrada. Se levantan enseguida.

(End of Flash back)

Todo parecía tan simple en aquél entonces.

Todo era más simple.

¿Qué les había pasado? ¿Qué estaba cambiando?

- ¿Nos vamos? Mi padre está en la policía con el resto de mi familia. Sayu esta completamente ilesa. – informa el japonés acercándose al paliducho - ¿Te encuentras bien?

- Sí. Estoy bien. Vamos.

Toman un taxi y se dirigen nuevamente al departamento. De pronto el celular del detective suena.

- ¿Diga? – contesta sosteniendo el aparato de esa manera tan peculiar.

- ¿Ryuuzaki-sama? Es Nate.

- ¿Qué ocurre?

- Nada, es sólo que… Mihael está dormido y pues, quería preguntarte algo.

- Dime.

- Por casualidad, ¿Light-kun fue alguna vez sospechoso tuyo?

- ¿Por qué lo preguntas?

- Dudo que lo hayas conocido de por ahí para acabar saliendo con él.

- Sí, lo fue.

- ¿Del caso Kira, verdad?

- … Sí.

- ¿Por qué no nos dijiste eso antes?

- Porque no lo veía necesario. ¿Cómo sabes tú de eso?

- En el orfanato siempre investigamos tus casos, Ryuuzaki-sama. El caso Kira fue uno de ellos. Ya por el final nos llegaron noticias de que tenías encerrado a un sospechoso anónimo, y que luego más tarde volviste a encerrarlo. Nosotros sabemos que tú nunca fallas, es por eso que supusimos que era a ese sospechoso al que habías encarcelado definitivamente. Pero luego lo supimos todo, acerca de cómo resolviste el caso.

- ¿Cómo sabes que era él?

- No lo sabía antes. Al enterarme de esa administradora del parque acuático me di cuenta que no era el mismo sospechoso al que habías acusado ya dos veces antes. Así que a partir de mi llegada aquí, advertí que se trataba de Light.

- Bueno, eres muy listo. ¿Mihael lo sabe?

- No. Pero lo sabría de no ser por…

- ¿Por qué?

- No importa. Creo que se está despertando. Preferiría hablar de esto luego. A solas.

- De acuerdo. Hablaremos mañana. Descansa.

- Sí. Y, Ryuuzaki-sama…

- ¿Si?

- Ten cuidado. De lo que quiero hablarte tiene que ver con la Death Note.

- …

- ¿Estás hablando dormido? – se escucha decir a Mello a lo lejos.

- Buenas noches.

La llamada termina.

"¿La Death Note?" L se sorprende "¿Tiene que ver con la Death Note?"

- ¿Era Near? – pregunta el universitario.

- Sí, no lograba dormirse, pero ya está bien.

"¿Qué significa esto?" el detective se fija de reojo en su acompañante "¿Acaso…Kira ha vuelto?"