Hey :) ¿ me extrañaron?...¿no? seguro que no. Pues les vengo a dejar un capitulo mas de esta historia . Espero y les guste


Disclaimer: Los personajes son de Meyer, bla, bla, bola. Soy la responsable de esta locura.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)


Capítulo 7

Cinco minutos más tarde, estábamos en la cocina de mi casa. Edward estaba recargado en el frigorífico y sostenía una compresa de hielo en su cabeza, mientras que Rosalie estaba a su lado, mirándolo con rostro preocupado. Emmett se encontraba recargado sobre sus codos en la encimera, y yo, yo estaba sentada a un lado de éste observando a todos mis visitantes.

—Quiero una explicación con lujo de detalles, Emmett —demandé.

Emmett hizo caso omiso a lo que le había dicho y dijo:

—No entiendo cómo es que Bells pudo contigo, cuñadito. ¡Por San Gasparín! ¡Te pegó en las bolas! Y no solo una, sino dos veces. Eso ya es perder tu tarjeta de hombre, amigo. —Sacudió la cabeza de un lado a otro sin dejar de reír. El cobrizo se giró hacia Emmett y lo fulminó con la mirada.

En ese momento no pude más y me uní a mi hermano. Viéndolo bien esto era verdaderamente gracioso. Hace veinte minutos el estúpido de Cullen planeaba cobrarse su estúpida venganza, y ahora estaba con el labio inferior partido, con los cabellos revueltos más de lo habitual y, seguramente, con un problema de bolas moradas.

«Aun así sigue viéndose jodidamente comestible, ¿no crees, Bella?», dijo una vocecita aguda, que se estaba convirtiendo rápidamente en un grano en el trasero.

«No, claro que no», le contesté.

Edward levantó la vista hacia mí, mirándome fijamente con aquellos ojos verdes hipnóticos. Quería intimidarme. Pero una cosa era segura: hoy no era su maldito día de suerte. Le devolví la mirada de la misma manera, excepto por una ceja levantada que yo añadí.

—Te explicaré todo, hermanita —dijo Emmett, obligándonos a prestarle atención. Desvié la mirada para observarlo, él suspiró fuertemente para luego decir—: Veníamos hacia la casa de Charlie, estábamos a mitad de camino cuando encontramos a Edward varado en medio de la carretera en el coche de Carlisle. Paramos y verificamos el coche, pero no encontramos el problema; así que como Edward no tenía ningún medio de transporte, le ofrecimos llevarlo a casa, claro, una vez que habláramos con Charlie, Edward aceptó y vinimos para acá. En cuanto aparcamos frente a la casa de papá, recibí un mensaje de él diciendo que había salido de emergencia a la estación de policías. Dijo que no tardaría demasiado y que lo esperáramos; íbamos a quedarnos fuera de la casa, entonces recordé que tú me habías dado la llave de tu casa para alguna emergencia, no lo pensé dos veces y vinimos aquí.

—También te dije que tenías que llamar antes de venir —interrumpí su discurso.

—Supongo que se me olvidó eso. —Se encogió de hombros.

Crucé los brazos sobre mi pecho y lo miré con los ojos entrecerrados, definitivamente no le creía.

—Busca otro pretexto porque no te creo —bufé. Hubo un largo silencio—. Bueno, quedó establecido cómo llegó Edward a la casa. Ahora quiero que me digas cómo es que jodidos llegó a mi habitación. Él... él me secuestró, ¡en mi habitación!

—No lo hizo —dijo Emmett, despreocupado.

—Lo hizo —aseguré.

—Ya te dije que no fue él —insistió.

—¿Entonces quién? —pregunté.

Se quedó un momento callado, luego levantó una comisura de su boca y dijo:

—Fui yo.

¿Pero qué demonios estaba diciendo?

—¡¿Que tú qué?! —pregunté elevando mi tono de voz.

—Yo fui quien te puso las esposas de papá. Fue más fácil de lo que pensaba, pero sí, lo hice yo —dijo con orgullo.

Maldito Emmett de pou(1). Levanté una mano convirtiéndola en puño, y le di un fuerte golpe en el brazo.

—¡Auch! —exclamó sobándose—. Eso tiene explicación, lo juro.

—Y la estoy esperando. —Traté de tranquilizarme, y no tomar cualquier cosa a mi alcance y lanzársela a la cabeza—. Lo que quiero saber es… ¿cómo jodidos llegó éste —señalé a Edward con el dedo índice, a la porra eso de que no se señalaba a la gente con la mano— a mi habitación? —Cometí el gran error de mirarlo. El estúpido tenía una maldita sonrisa en la boca—. Él me secuestró —volví a decir como si no hubiera quedado claro hace rato.

Sí, sí, estaba haciendo el drama de mi vida, pero de verdad que en ese momento no podía controlarme.

—¿Recuerdas lo que pasó hace un tiempo en el río La Push?

Claro que lo recordaba. Aquel día mi padre había utilizado sus dotes de chantaje para obligarme a ir. Todo iba bien hasta que Emmett me arrojó un gusano de carnada, lo que me hizo brincar y correr en círculos hasta que estuvo fuera de mi alcance. Aquel día también Charlie se burló a mis costillas. Pero no tardé mucho en tomar venganza. Cuando Emmett se encontraba parado sobre algunas rocas, yo había caminado sigilosamente detrás de él y con un fuerte empujón lo hice desestabilizar y caer de bruces en las aguas poco profundas del río. Emmett se levantó muy enfadado y fue detrás de mí para tomar venganza, pero esa vez Charlie intervino y me defendió de aquel animal.

—¡Eso es pasarse de la raya! ¿Cullen te ayudó?

—¿Qué? ¡No! Cuando llegamos a tu casa le dije a Rose que preparara unos sándwiches, al principio no quiso, pero después de que buscara en la nevera, ella se ofreció a ayudarme. En lo que ella terminaba de hacerlos, yo subí a tu habitación y me aseguré de que estuvieras todavía dormida; no fue muy difícil esposarte a la cama, puesto que duermes cono si fueras un oso. Ah... y antes de que preguntes de dónde saqué las esposas, se las pedí prestadas a papá... —Detuvo su discurso y miró al cobrizo—. Ahora que lo pienso bien, ¿qué hacías en la habitación de Bells?

La cara de Cullen desbordaba arrogancia. Me miró y comenzó a acercarse a paso lento hasta quedar muy cerca de mí.

—¿Quieres que les cuente lo que pasó? —dijo en tono seductor. Lo cual hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.

—Edward, contesta —esta vez habló Rosalie.

Edward no dejaba de mirarme.

—Les contaré —dijo.

En realidad no había pasado nada malo, pero la forma en la que lo decía sonaba como si fuera a relatar una película porno.

—¡Cállate! —le grité. Eso solo sirvió para que Rosalie y Emmett se miraran el uno al otro—. No vas a decir nada porque no pasó nada.

—¿Segura? —me provocó.

—¿Qué sucede contigo, Edward? Tú no eres así —dijo la rubia. El cobrizo colocó sus dedos en el puente de su nariz—. Discúlpate con Bella, Edward.

¿De verdad estaba reprendiéndolo como a un niño pequeño?

El cobrizo fulminó a su hermana con la mirada, después caminó a grandes zancadas hacia la puerta y se fue.

—Siento esto, Bella. No sabía qué era lo que tramaba Emmett, y mucho menos lo que Edward iba a hacer. A nombre de mi hermano quiero disculparme, esto lo sabrá mi padre.

¿De verdad iba a acusarlo como a un niño pequeño?

Coloqué ambas manos sobre mi cabeza, tratando de digerir todo lo que estaba sucediendo. Esto ya estaba fastidiándome. Tanto mi hermano como el cobrizo se habían vengado. Del cobrizo me olvidaría, mientras que a mi hermano le haría pagar esto con creces. Y sí, tal vez fuera un juego de niños, pero las relaciones entre hermano/hermana eran así. Cierto. Levanté la cabeza y miré a Emmett y a Rose.

—Quiero la llave de mi casa, Emmett. Y en cuanto a tu hermano, creo que ya estamos a mano con lo sucedido anteriormente.

—Pero...

—No quiero que este lío se haga grande y otra vez comiencen a inventar chismes, ya es suficiente.

La rubia asintió, se levantó de su lugar y miró a Emmett.

—Arregla esto, Emmett. Te esperaré afuera —dijo y también se fue.

—¿Estás muy enfadada? —me preguntó mi hermano, parecía un poco arrepentido, pero con él era mejor no confiarse.

—¿Tú qué crees?

—Lo siento, esta vez sí me pasé. Al principio era una idea genial, pero ahora ya no lo es tanto.

—Debiste pensar las cosas bien. ¿En serio, Emmett? ¿Esposarme en mi cama?

Se encogió de hombros.

—Fue lo primero que se me ocurrió, las demás ideas apestaban.

Negué con la cabeza, me levanté de mi lugar y me acerqué a Emmett, volví a propinarle otro golpe en el hombro, justo como él me había enseñado para hacer entumecer el brazo.

—Hombres. No saben planear las cosas bien. Bueno, al menos debo agradecer que no se te ocurriera grabarme.

—¡Diablos! ¿Cómo pude olvidarme de algo así?

—No lo hiciste, ¿cierto? —pregunté un poco temerosa.

—No —dijo en tono serio.

Para ese momento mi enojo había disminuido un poco, pero eso no quería decir que iba a perdonarlo de buenas a primeras.

—Entonces... ¿aceptas mis disculpas?

—Sabes que esto no va a quedarse así, ¿cierto?

—Te conozco lo suficientemente bien para saber que no.

—Bien. Me alegra que no tenga que explicarte con manzanas que no te disculpo. Y te exijo que me devuelvas la llave de mi casa, ya no eres bienvenido hasta nuevo aviso —le dije, y extendí la mano. Emmett palpó los bolsillos de sus jeans, sacó la llave y me la entregó.

—Me voy. Ahora solo me toca esperar la venganza. ¿Sabes?, estoy ansioso. —Caminó hacia la puerta y antes de llegar a ésta se giró para mirarme—. Y para que sepas que no estoy enfadado contigo, esta noche estás invitada a una cena en casa de los Cullen. Charlie y yo pasaremos por ti a las siete.

—No voy a... —No acabé de decirle que no iba a ir, el maldito había cerrado la puerta detrás de él.

Definitivamente éste estaba siendo un día de locos.


(1)Pou: en este fic saco algo de mi boca de camionero, y como ya no quería decir grosería tras grosería sustituí la palabra "mierda" por pou, como se llama el conocido juego.

¿ Que tal estos dos hermanitos? Seguro que Edward aprovecho la oportunidad que tenia para vengarse, ¿ Les gustaria un OUTTAKE de Edward? Haganmelo saber en un rr.

Nos vemos en el siguiente capitulo

:)