Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
Capitulo 7 – La misión: Primogénitos y normas familiares
…
Ambos ancianos se miraron con desconfianza.
– Si tanto lo quieres, te lo daré. – Afirmó serio Matsumoto – te daré el amuleto de la familia Matsumoto.
–Que, ¿así de fácil me lo vas a dar? – preguntó incrédulo el más anciano.
–Sí. – le contestó Matsumoto, con cierto aire de misterio.
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Desde el exterior, se podía ver a Neji más enojado que nunca. "O sea que, ¿Han secuestrado a Hinata-sama por un estúpido amuleto? Y encima, ¿se lo va a entregar así de fácil?". Pero ya no tenía caso darle vueltas a ese asunto, que nada le interesaba a él. Decidió enfocarse en su objetivo. En ese momento, lo que más le importaba era sacar sana y salva a Hinata de aquel lugar, y no morir en el intento.
Se fijó en la construcción, que apenas contaba con tres ambientes, y activó su Byakugan para inspeccionar a detalle. En el interior habían más ninjas de los que esperaba, y se veían más peligrosos que los tipos de los alrededores, a los que logró noquear él solo. Los contó mentalmente, doce en total, todos ubicados en la habitación de al lado. De todos ellos, dos parecían ser los más peligrosos: el más joven, un chico de aproximadamente su misma edad, y un hombre de más de treinta, posiblemente jounnin. Y ellos, apenas eran dos gennins que debían no solo enfrentarlos, sino sacar de aquel lugar a su prima Hinata y al señor Matsumoto.
Su mirada se concentró detenidamente a Hinata, la cuál lucía aparentemente inconsciente. No pudo evitar sentir cierto remordimiento de haberla dejado sola antes, "si tan solo hubiera estado con ella…" hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos al detectar un pequeño movimiento en ella, algo leve y casi imperceptible, algo que solo un Hyuuga podría notar. Activó su byakugan y pudo ver todo con mayor claridad. Hinata se había liberado de las ataduras en sus manos, y con la soga estaba improvisando una especie de arma de defensa. Sonrió al darse cuenta que su prima no era cualquier chica indefensa, y que su supuesto estado de inconsciencia no era más que un acto fingido. "Después de todo, ella es una kunoichi…"
Ahora contaba con más puntos a su favor. Con Hinata despierta, el hiperactivo cabeza de chorlito de Naruto de su lado, y sus habilidades de Ninja genio, las probabilidades de salir sanos y salvos rescatando al señor Matsumoto se hacían más grandes. Si, ahora al menos contaban con la alentadora cifra de 10 por ciento de probabilidades de sobrevivir.
Mientras tanto, Naruto continuaba a su lado sin entender nada de lo que estaba pasando, pero dispuesto a enfrentarse a cualquiera para ayudar a su amiga. Junto con ellos, Futoshi se encontraba extrañamente sereno, mientras observaba desinteresado la escena.
Neji se concentró nuevamente en sus posibilidades de supervivencia. Se encontraban total y completamente solos, en medio de la nada, a punto de enfrentar a un grupo de ninjas a los que aun no conocían, y de los que no tenía la más mínima información. Pero a pesar de lo desalentador que resultaba eso, no les quedaba otra alternativa.
Comenzó a armar mentalmente una estrategia. "Con un poco de suerte, y considerando el factor sorpresa, podemos…"
Sus pensamientos se detuvieron por el alboroto que se formó dentro de la casa.
–Si, el amuleto será tuyo, si es que lo encuentras. – Matsumoto miró a su tío, y le dedicó la más ácida de sus sonrisas. – si lo logras recuperar, es tuyo. Ya ni se cuanto tiempo lleva perdido.
– ¿¡¡Que?!! – gritó molesto el anciano, casi lanzándose en cima de su sobrino. – ¿Cómo es posible que se haya perdido?
Los hechos eran estos:
Quince años atrás, una noche en la que el alcohol y las mujeres baratas abundaban, un grupo de cinco señores de las altas esferas de la sociedad se encontraban brindando y apostando a manos llenas todo cuanto tenían. Todo marchaba bien, y esa noche hubiera sido como muchas más, de no haber sido por lo que ocurrió después.
Una mujer rubia despampanante, que aparentaba en la flor de su juventud, y portadora de los pechos más grandes que se hayan visto en la ciudad, llegó hasta donde se encontraban los apostadores. Como compañía, solo tenía una joven de cabellos negros y un cerdito.
–¡¡Es ella!! – se murmuró en los alrededores. – ¡¡Es ella!! – se escuchó por el lugar.
Matsumoto, que por aquellos años era aun más joven y menos inteligente, preguntó por la mujer. Tsunade-sama, le dijeron, la famosa "Perdedora", fue la única explicación que obtuvo.
Siendo aquel hombre, por aquel entonces, un gran apostador, decidió probar suerte con la fama de la mujer en cuestión. Apostó a sus amigos que lograría quitarle el apelativo de "Perdedora" a la joven, y que para ello utilizaría su arma secreta: "El amuleto de la familia Matsumoto". El amuleto, en cuestión, era un objeto que se había transmitido por generaciones en su familia, de padre a hijo, y que siempre le había traído siempre buena salud y excelente fortuna en los negocios de la familia. Para muchos, aquel objeto era el verdadero secreto de éxito de la familia, y ya la habian intentado robar mas de una vez.
Una apuesta tan interesante llamó pronto la atención de todos. Buena suerte contra mala suerte, ¿Quién iba a ganar?
Muy seguro de su amuleto, Matsumoto se acercó a la mujer. Le tendió la cajita que siempre llevaba consigo (dentro de la cuál estaba el amuleto) y, galantemente, se lo ofreció, garantizándole buena suerte y mucha fortuna. A demás, le ofreció de su propio dinero para que incrementara el valor de sus apuestas. Tsunade sonrió y, jurando que ella no necesitaba de ningún amuleto para tener buena suerte, lo puso a un lado. Luego sacó un fajo de billetes y, juntándolo al que le habían entregado, expuso el dinero en la mesa de juego.
Algunos de los presentes sonrieron, seguros de que se harían ricos esa noche. Si había algo que podía contrarrestar el efecto del amuleto Matsumoto, era la mala suerte de la legendaria perdedora.
Y las apuestas comenzaron.
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Con forme iba pasando el tiempo y se iban barajando las cartas, al rostro de Matsumoto se le iba borrando la sonrisa cada vez más, y más, y más, y más…
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Dos horas más tarde, y luego de haber perdido los ingresos de los hoteles de los últimos seis meses, Matsumoto se rindió y dio por cerradas las apuestas.
–¡Un momento! – gritó la rubia, bastante más ebria de lo habitual. – ¡Ysho quiero seguirsh apostando!
–¿Si? y con qué dinero. – le interrogó un hombre.
–Con… con… – miró a sus alrededores y se dio con la sorpresa que no le quedaba ni medio centavo.
Visto que ya no había nada que pudieran obtener de la sannin, los demás hombres se retiraron, dejando solos a Matsumoto y a Tsunade-sama.
El hombre en cuestión prácticamente era una sombra viva. Durante años había confiado su vida y hasta sus acciones al amuleto de la familia, y siempre que había ganado en algún negocio o conocido a una chica guapa se lo iba a agradecer haciendo reverencias. Pero ahora, su amuleto le había fallado vilmente.
–No sirves para nada. – dijo mientras recogía la pequeña caja y la abría.
–¿Y que hay dentrsho de elllsha? – preguntó la rubia, intentando ver el contenido.
–No tengo idea. – contestó el hombre.
–O sea que… ¿Me diste una caja vacía? – preguntó sorprendida. – y ¿Cómo se suponía que una caja vacía me iba a dar suerte?
El hombre volteó a ver a la mujer sorprendido. Lo que decía era cierto, ¿Cómo una caja vacía le iba a dar buena suerte? Y lo peor de todo, ¿Cómo es que nunca se había dado cuenta que la caja estaba vacía?, o ¿Desde cuando estaba esa caja vacía? O ¿Tuvo alguna vez algo en su interior, aquella caja? Por un instante, sintió que todo su mundo se le venía encima. Todo lo que había creído siempre, en lo que basaba sus decisiones y estilo de vida, todo aquello, resultaba ser falso.
–¿Sabes? Ya me tengo que ir. – se levantó Tsunade y se dispuso a marcharse. – A demás, no entiendo para que quieres un amuleto para apostar cuando, por lo visto, tienes dinero de sobra.
Matsumoto quedó aún estático, sin ser capaz de moverse.
–A demás. – continuó la rubia. – ¿En verdad crees que un estúpido objeto inanimado que no tiene nada en especial, puede traer suerte?
Dio un respingo al escuchar las últimas palabras de la rubia. Volteó a verla, pero cuando se fijó, ella ya no estaba. Sin embargo, sus palabras se habían quedado en el aire, como flotando. "un estúpido objeto inanimado que no tiene nada de especial…".
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Volviendo al presente…
–¿Cómo pudiste perder el tesoro de la familia?. – Lleno de ira, el mayor se levantó y golpeó la mesa con el puño. –¿Cómo pudiste perder algo tan preciado?
El mayor no cabía en su asombro. Su sobrino lo miró con desdén, como si no compartiera los mismos sentimientos que éste ante la posible pérdida del amuleto en cuestión.
–La verdad, ni siquiera tengo la certeza de que haya existido. – Mitsukari levantó la mirada sorprendido, pero Matsumoto lo ignoro y continuó. – ¿Acaso, alguna vez lo ha visto, tío?
– ¿Y como lo iba a ver, si solo se lo dan a los primogénitos de la familia? – contestó el anciano, furioso. – ¿O acaso ya olvidaste que solo los primogénitos lo heredan todo?
Aquellas palabras llamaron la atención tanto de Neji, quien estaba aun en el exterior, como de Hinata, quien dio un leve respingo al notar el detalle. Por suerte, nadie la notó.
–No, no lo he olvidado. – contestó levemente afligido el menor.
–Igual no me hubiera sorprendido que no lo recordaras – continuó el anciano. –Después de todo, tú no has vivido en carne propia lo que es que tu propia familia te marque como un paria y te haga a un lado. ¿O a caso sabes cuantas generaciones de hijos segundos y terceros han sido desheredados por la familia Matsumoto y luego han sido tratados como sirvientes? ¿Cómo escoria?
Aun fuera de la habitación, Neji apretó el puño al escuchar aquellas palabras. "Tratados como sirvientes… como escoria" y en ese momento, la imagen de su padre vino a su mente. Casi sin darse cuenta, Movió su mano hacia su frente y, por sobre el protector, delineó la marca del "Pájaro enjaulado".
–No puedo creer que sigas con ese problema. – soltó Matsumoto como si el tema no fuera de gran importancia, lo que hizo que el anciano se enojara aún más. – Deberías olvidarlo y seguir con tu vida.
–¡¿Qué lo olvide!? – le gritó molesto. – Tú no sabes todo por lo que he tenido que pasar, ser despreciado, ¡Y por tu propia familia!, ¡No sabes lo que es que tu familia te arroje a la calle y no te den ni un centavo, solo por las estúpidas normas de negocios de la familia, todo para que el negocio de la familia nunca tenga que ser dividido y permanezca siempre intacto!
Todo quedaba ahora claro. La familia Matsumoto era conocida por su gran poderío y, sobre todo, por su gran destreza en los negocios. Pero aquello tenía una historia oculta que no muchos conocían.
Por años, y para mantener siempre intacta la herencia de la familia, se había impuesto la orden de siempre nombrar como único heredero de la familia al hijo primero del jefe de la familia. Esa era, según muchos afirmaban, la única manera de mantener intactos los negocios de la familia y no tener que dividirlo entre los hijos que se tuvieran.
En las afueras, Naruto volteó hacia Neji, algo confundido.
–No sé por que, pero esa historia se me hace conocida.
Neji lo miró con expresión de decepción total. ¿Cómo podía Naruto no recordar todo lo que discutieron durante su pelea en el examen chunnin? Luego de unos segundos mirándolo, observando la expresión de ignorancia total de su compañero, tuvo la respuesta. "Claro, es… Naruto".
El rencor se apoderó de la mente y los pensamientos de Mitsukari, el anciano. Recordar los años de sufrimiento que había tenido, el maltrato por parte de su propia familia, había sido demasiado. Y el no poder poseer el tesoro de la familia lo había enfurecido aún más.
–Mátenlo. – dio la orden sin siquiera inmutarse.
–¡¡¿Qué!!? – preguntaron sorprendidos los empleados, quienes no se esperaban tan pronto la orden.
–Que lo maten. – volvió a sentenciar, descargando veneno en aquellas palabra. – maten al borracho éste, y luego desháganse de la chica.
El jefe del grupo de empleados de Mitsukari se levantó y se dirigió hacia el señor Matsumoto. Sin decir una palabra, sacó una navaja de su bolsillo y la mostró a todos. Pudo apreciar su propio reflejo en el filo de la navaja, y luego la expresión de temor en su futura víctima.
Hinata abrió los ojos de par en par sorprendida y logró ahogar un grito de susto ante la orden del mayor. "¿Y ahora… que hago?" se preguntó mientras notaba como los nervios le provocaban temblores en las manos, las cuales por poco dejan caer las sogas que se había desatado. Su respiración comenzó a hacerse más rápida, y su corazón comenzó a palpitar con fuerza. Pronto, ya no podría fingir su estado de inconsciencia. "Naruto-kun, Neji oniisan, ¿Dónde están?" se preguntó en un deseo inútil de que ellos la vinieran a rescatar. El miedo se apoderó de ella, "Probablemente, ni se han dado cuenta que he desaparecido", su mirada se entristeció ante ese pensamiento y una lágrima comenzaba a surcar su mejilla.
–Mátalo, ahora – volvió a ordenar el anciano.
Desde afuera, Neji se aferró a una kunai en el preciso momento en que dieron la orden de "deshacerse" de su prima, y se dispuso a atacar cuando fuera preciso. "Si logro desviar la atención hacia mí, Naruto podrá entrar para sacar a Hinata-sama y al señor Matsumoto" fue el único plan que pudo idear, y se lo comunicó rápidamente a su compañero.
Mientras, dentro de la habitación, Hinata continuó en aquel dilema interno, sin saber como actuar. "Yo… no sirvo como kunoichi" se lamentó internamente, sintiéndose una completa inútil. De pronto, recordó las duras palabras que su primo le dijera durante su pelea en el examen chunnin, y las palabras que ella le dio en contestación. "Este… este es mi camino ninja". Si, ella ya había superado todo aquello, no iba a retroceder, nunca más. En ese momento, sus manos dejaron de temblar y la decisión se reflejó en sus ojos.
El cuchillo comenzó a descender hacia el cuelo del señor Mitsukari y Neji se dispuso a saltar, pero logró detenerse a tiempo.
Alguien se le adelantó.
Hinata se levantó de su silla y se movió con rapidez hasta estar justo detrás del verdugo. De un golpe en la parte posterior a la altura de las rodillas, lo hizo caer hasta su altura, y con la soga que tenía en sus manos, lo sujetó del cuello.
Al percibir el movimiento de la kunoichi, Neji se quedó estático y logró impedir arruinar los planes de su prima. Ahora la estrategia debía cambiar.
Naruto no tuvo tanta suerte, y se lanzó hacia la habitación.
"Baka…"
La ventana se rompió ocasionando un estridente sonido que hizo que todos voltearan a ver. En un movimiento ágil y llamativo, y acompañado de un grito estridente, un rubio hiperactivo vestido con un traje naranja ingresó a la habitación.
Y de paso, asegurándose el título de Ninja más escandaloso de la aldea de la Hoja.
–¡¡Hinata!! –gritó a voces y se dirigió hacia la silla en donde debía estar Hinata. – Debemos coger al señor Matsumoto y huir y…
Se detuvo de golpe al notar que no había nadie en la silla. Se rascó la cabeza y, totalmente confundido, buscó a los alrededores. "¿A donde se habrá ido Hinata?"
–Na… na… naruto – lo llamó una voz femenina dulce. – yo… estoy aquí.
–¿¿Ehhh?? – volteó y se encontró a la dulce de Hinata casi ahorcando al asesino. – Hinata, ¿Qué haces ahí? Nosotros tenemos que huir….
En ese mismo momento, la mente del Hyuuga, quien aún seguía oculto, comenzó a elaborar otra estrategia. "Si Naruto continúa con el plan, y si se lleva a Hinata-sama y al señor Matsumoto, y considerando con que ellos ya tienen un rehen, y contando con que aún no saben que estoy aquí…"
– ¿Qué haces, Hinata? – gritó el rubio al notar que ella tenía sujeto al hombre que supuestamente era el blanco del Hyuuga. – ¡Se supone que nosotros deberíamos huir, y de él se iba a encargar Neji y…!
Y en ese momento, el factor sorpresa se fue por el retrete.
"Doblemente baka…"
El más anciano se quedó aterrado al ver como la pequeña y aparentemente frágil Hinata, quien supuestamente estaba inconsciente, se había levantado de golpe y había anulado por completo al mejor de sus hombres. Y ver a que sus compañeros venían en su ayuda lo aterraron aún más.
–¡¡Taiki!!
Desde el exterior, Neji palideció al notar movimiento en la habitación de al lado. El más pequeño se estaba levantando, como atendiendo al llamado del anciano Mitsukari.
–¡¡Taiki!! ¡¡Sal de ahí, ahora mismo!!
Los problemas se les venían encima.
––Fin del capítulo 7––
Escena editada y retirada de la versión final del fic
(Si gustan pueden pasar y no leerla, no cambia la trama del fic)
Noche de póker
…
A la hora acordada, todos llegaron al departamento de Naruto, tal y como indicaba la nota que habían recibido.
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A las once menos cuarto de la noche.
En mi departamento.
Urgente.
Naruto.
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Al llegar, encontraron de lo que menos se imaginaban.
La sala estaba tota y completamente limpia. ¿Limpia? Se preguntó Sasuke al observar el lugar, con los ojos desorbitados. Eso sí que era motivo para sospechar. De todas las veces que había estado en aquel lugar, jamás recordaba haber visto tanto orden en su vida. Incluso, podía jurar que, siempre que iba, se encontraba con el mismo plato de ramen pasado debajo de la mesa principal. El Uchiha se comenzó a pellizcar a sí mismo para cerciorarse que no estaba soñando, o que no se trataba de un genjutsu.
En el centro de la sala, había una mesa redonda y un par de libros cuyo título no pudieron leer. ¿Libros? A Shikamaru casi le da un infarto de saber que en la casa de Naruto podían haber libros, y que no estuvieran debajo de la mesa para nivelarla, o que no hubiesen sido utilizados como leña para cocinar, o algo parecido.
A un lado, en otra mesa, estaban servidos bocaditos salados y dulces, todos clasificados por tamaño, color y sabor. Neji sintió que le daba ataque de solo ver tanto orden, ya que la última imagen que tenía en su mente del rubio comiendo, era de lo más que asquerosa.
Naruto sonreía y comía alegre de un plato, comentando a todos que era su nuevo método para ahorrar tiempo. Aquello llamó tanto la atención del Hyuuga quien no pudo evitar activar su byakugan para verificar lo que había dentro. Se encontró con lo más asqueroso que pudo imaginar. En el mismo plato, Naruto había mezclado entrada, sopa, segundo y postre.
De solo recordarlo, aún le daban ganas de ir a vomitar al baño.
Unos pasos provenientes de la cocina anunciaron la entrada de Naruto a la sala. Cuando lo vieron, todos quedaron sorprendidos. Llevaba el cabello alisado, casi engomado, pegado a la nuca hasta la altura de los hombros, un puro apagado en la boca y un traje negro al puro estilo gángster. Kiba necesitó que Shino le diera de golpes en la espalda para no ahogarse con las papitas que estaba comiendo.
–Podemos saber, baka, ¿para que nos citaste? – preguntó a secas Sasuke.
–Por hoy voy a ignorar tu frialdad, dobe. – contestó el rubio. – Solo porque necesito que me ayuden.
Levantó el libro que estaba en la mesa y lo mostró a todos.
"Póker para dummies" (Póker para principiantes)
–¿Y que hay con eso? – le preguntó con aire indiferente Shikamaru.
–Necesito aprender a jugar póker, específicamente, a hacer trampa, y antes de la media noche.
Lo miraron por unos instantes, aún confundidos.
–¿Y nosotros que tenemos que ver con eso? – le preguntó el Hyuuga
El rubio sonrió travieso.
–Ustedes me van a enseñar.
–¿¿¡¡Juattt!!??
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Lecciones de póker de Uchiha Sasuke.
Sasuke se sentó en la mesa frente a Naruto, dispuesto a impartirle sus conocimientos en el tema.
–Primero, préstame tu mazo. – dijo fríamente Sasuke.
Antes de recibir el mazo de cartas, el Uchiha activó su Sharingan. Luego, tomó el mazo de cartas y lo abrió. Le dio una rápida inspección a las cartas, memorizando el orden en que iban, y se la devolvió a Naruto.
–Reparte. – le ordenó.
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…Pasaron diez minutos…
Se veía a un Sasuke con una sonrisa burlona de satisfacción por su victoria, y un Naruto blanco como papel y moqueando del llanto.
– ¡¡¿¿Cómo pudiste hacerme eso!!?? – gritó entristecido un Naruto al que no le quedaba más que medio centavo.
–Me dijiste que te enseñara. – contestó a secas Sasuke, quien iba recogiendo todo el dinero que había ganado.
–¡Pero no me has enseñado nada! ¡Me has dejado sin un solo centavo de lo que había separado para apostar con los cinco!, ¿Cómo lo has hecho, dobe?
–Mi sharingan, baka. Con ello, pude seguir cada movimiento mientras tú barajabas, y seguir las cartas, si no, ¿Cómo rayos crees que saqué cuatro veces escalera real?
..
Lecciones de póker de Hyuuga Neji
–Reparte.
Naruto miró confundido a Neji.
–¿No… no quieres que te preste el juego de naipes primero? – preguntó –no necesitas ver las cartas antes de…
–No, solo reparte.
Naruto hizo caso a las palabras del Hyuuga y repartió las cartas.
–Neji, tengo que confesar que ya no me queda dinero, el dobe me dejó sin nada, así que no vamos a poder apostar.
–No importa.– contestó indiferente el Hyuuga. – el solo hecho de derrotarte será más que suficiente.
–Ah… ¿Qué dijiste?
Neji lo ignoró y continuó jugando. Comenzaron a un ritmo pausado, que poco a poco fue acelerándose…
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… luego de diez minutos…
–¡¡¡Nooooo!!! – gritó el rubio al momento de arrojar sus cartas a la mesa, su último juego.
–Listo. – le dijo Neji. – gracias por darme el placer. – le dijo antes de levantarse y salir.
–E… espera Neji, dime, ¿Cómo lo hiciste?
El Hyuuga volteó a ver al Uzumaki y no pronunció una sola palabra. El único gesto que hizo fue levantar el dedo y señalarse sus ojos. Y esa era la gran respuesta.
Byakugan.
Lecciones de póker de Inuzuka Kiba
–Dame las cartas.– ordenó el Inuzuka.
–Hey, Neji me gano y sin ver las cartas, así que tu tampoco puedes verlas. – se quejó Naruto ante la petición de su amigo.
–Yo no quiero verlas, solo olerlas.
–Ahhhh… ¿Que?.
Naruto y todos los demás pusieron cara de asco al ver a Kiba concentrado el oler todas y cada una de las cartas. El Uchiha y el Hyuuga agradecieron el haber jugado antes. Shikamaru se lamentó por tener que ser el siguiente en tocar esas cartas.
–Listo, ahora… ¡A jugar!.
Kiba repartió las cartas con bastante esmero y emoción. No importaba apostar, solo el placer de jugar, y sobre todo, de ganar.
Naruto se sintió en más confianza al ver que jugaba contra alguien como él. "Kiba no tiene ningún doujutsu como Sasuke o Neji, será pan comido…" pensó mientras sonreía, festejando muy por adelantado la victoria
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… luego de diez minutos…
–Vaaaaya –comentó sonriente el Inuzuka. – esto fue más fácil de lo que pensé. – dijo sonriente mientras contaba todos los vales de ramen gratis de Ichiraku que había ganado.
Mientras jugaban, a Kiba se le había ocurrido que, dado que Naruto no tenía ya dinero que apostar, que se jugaran sus vales de consumo en el mejor puesto de comida rápida que conocían.
Naruto lloraba por los vales perdidos.
–¿Y tu como lo has hecho, chico perro? Seguro les dejaste una marca de moco cuando las estabas oliendo.
Todos se asquearon ante esas palabras.
–Yo solo olí las cartas, idiota. – le contestó molesto y ofendido Kiba. – por el olor, las podía detectar fácilmente. No necesitaba ni verlas para saber cuales eran.
–¡Diablos!…– gritó Naruto. – ¡¡Todos me ganan porque usan sus jutsus!!... bueno y ahora, ¿Quien sigue? ¿Qué método van a usar ahora para derrotarme?
Todos voltearon hacia un extremo, donde se encontraban Shino y Shikamaru.
–Naruto, – comenzó a hablar Shino. – No creo que quieras conocer mis métodos para ganar en póker. – comentó al aire Shino mientras extendía una mano, de la cuál comenzaron a salir hormigas por montones.
Naruto tragó saliva y, casi de inmediato, dirigió su mirada hacia Shikamaru, quien ya se había quedado dormir. De un grito lo despertó y lo arrastró a la mesa de juego.
Lecciones de póker de Nara Shikamaru.
–A ver, baraja y sirve. – le ordenó el genio.
–¿vas a usar algún jutsu?. – preguntó el rubio.
–¿Y que quieres que haga, que te inmovilice con mi jutsu de sombra y me lleve la baraja? – preguntó que más serio el Nara. – mi jutsu no sirve para hacer trampa en póker.
Los ojos de Naruto brillaron de pronto. Por fín tenía oportunidad de ganarle a alguien. Sonrió y, con más confianza, comenzó a repartir los naipes.
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… luego de veinte minutos…
–¡¡Nooo!! – lloriqueó más que molesto. – ¿Cómo es posible que hasta tú, sin usar ningún jutsu, me haya vencido?
Comezón a darse de cabezazos contra la mesa.
–Porque yo uso la cabeza.
–Yo también uso la cabeza. –contestó el rubio mostrándole el chinchón que se había formado en su frente. – pero, ¿como pudiste vencerme?
–Eso es mi nueva técnica, que la acabo de inventar hace quince minutos, y se llama… conteo
–¿Conteo?
–Si. Verás, las primeras jugadas solo me sirvieron para saber las posiciones de las cartas y seguirlas. Luego, una vez que conozco cuales son las cartas ya jugadas y las que faltan a jugar, comienzo a….
Bla, bla, bla,…
.
Bla, bla…
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Bla…
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… y eso es todo. ¿Verdad que es simple?
Cuando terminó su explicación, apenas escuchó el sonido de un grillo solitario desde fuera de la ventana. Ya todos se habían marchado.
Observó frente a el a Naruto, quien estaba dormido y babeando sobre la mesa. "El baka se quedó dormido" pensó, y en ese momento observó su reloj. "Ya casi es media noche…"
Dio media vuelta y se marchó, dejando a Naruto durmiendo plácidamente, aun interrogándose a sí mismo, "Y… ¿Porqué Naruto quería aprender a hacer trampa en póker?"
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A las doce exacto llegaron a su residencia Kakashi e Iruka sensei. Ambos cargaban sus billeteras con todo su sueldo de fin de mes y sus juegos de naipes listos para una noche de póker. Llegaban sonrientes, como todos los fines de mes, sabiendo que iban a desplumar y dejar sin un solo centavo al joven gennin.
–Naruto, ya estamos aquí…– golpearon a la puerta los mayores. – ¡Naruto…! ¿Naruto?
Fin.
Disculpen la tardanza. Gracias a todos por seguir leyendo la historia, si les gusta dejen un review, y si no, también, y me recomiendan en que debo mejorar.
Saludos.
