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Disclaimer: Lospersonajes pertenecen a Stephanie Meyer
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Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.
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Capítulo 8
La castaña, junto a su amiga desayunaba en completo silencio, ambas tenían cosas en qué pensar.
—Basta, Bella, no podemos dejar que eso nos afecte —dijo Alice mirando a su amiga
—Pensé que serían igual de agradables que Edward y Emmett —contestó Bella, pensando en los padres de sus amigos.
—Lo que debe importarte es Edward, él te pidió una oportunidad y tú accediste, deberías estar feliz.
—No lo sé Ali, esto es complicado, no sé si seré capaz de corresponderle, admití que me gusta, pero aún recuerdo lo que pasó con Alec. —Por un segundo varios recuerdos volvieron a su mente, pero los desechó al instante.
—Ya pasó mucho tiempo de eso, tal vez necesites ayuda, ya sabes… consultar un psicólogo, puede ayudarte.
—No quiero que nadie lo sepa y mucho menos un extraño. —Bufó al escuchar el mismo consejo de siempre. ¿Por qué nadie entendía que no necesitaba hablar de eso?
—¿Se lo dirás a Edward?
—Por ahora no, quiero intentarlo, pero lo que sucedió en su casa me hace dudar; además está Tanya en medio, estoy segura que su madre hará hasta lo imposible por acercarla a Edward, aunque eso lastime a Jasper.
—Ella dijo que sólo eran amigos. —agregó, su rostro se entristeció por una fracción de segundo, pero se recompuso de inmediato.
—¿Viste la reacción de Jasper?, parecía triste, al menos tuve esa impresión.
—Sí, pero es su culpa por fijarse en alguien tan superficial como Tanya, ¿te conté lo que ocurrió en el centro comercial? —Bella niega y Alice comenzó a relatarle, estaba indignada. ¿Cómo se atrevía a juzgarla por el hecho de no tener dinero?—. Es tan diferente a Rosalie, ¿no crees?
—Pues sí, pero tú podrías evitarte todos esos inconvenientes, tu familia nunca ha tenido problemas económicos—respondió Bella, la única "pobre" era ella, no su amiga.
—Los que tienen dinero son mis padres, no yo —replicó—. Sé que de vez en cuando no me molesta ir de compras y gastar un poco, sobretodo en la confección de mis diseños; pero también sé que puedo ganarme las cosas con mi propio esfuerzo, eso me lo enseñaste tú, me ayudaste a estudiar y mira… tenemos una beca, adquirimos este pequeño pero cómodo departamento y con lo que ganamos trabajando cubrimos nuestros gastos, no necesitamos más por ahora, porque cuando seamos famosas con nuestras carreras, vamos a gastar como locas.
Edward por su parte llegó al departamento de Rose, seguro de encontrar ahí a su hermano y, en efecto, allí estaba él, medio desnudo.
—Cúbrete porque necesito hablar contigo —le pidió Edward a su hermano. Emmett se marchó rápidamente a la habitación de la cual salía Rosalie.
—¿Y ahora que sucedió?— interrogó Rose a su amigo—, ¿problemas con Bella?
—No, con ella todo está bien —responde Edward, sonriendo al recordarla—, el problema fue con mamá, ella me exigió terminar con Bella esta misma tarde.
—¿Cómo? ¿Te dio algún motivo?
—No, simplemente dijo que no me convenía, me peleé con ella y le aseguré que no regresaría a su casa si continuaba con esa actitud.
—¿Qué?— preguntó Emmett apareciendo junto a ellos.
—Lo que escuchaste, estaba molesto, pero no pienso ceder a su imposición, ¡al menos que me dé un motivo válido! —frustrado Edward pasó su mano por el cabello.
—Cálmate un poco Edward, hablaré con ellos —ofreció Emmett—, todo debe tener una explicación.
—Lo que dije sigue en pie, no volveré ahí hasta que no cambien su actitud con Bella, solo quería decírselo a alguien, no pensé molestarlos —se disculpaba Edward, ahora incómodo al pensar en lo que interrumpió.
—Edward, siempre que necesites estaré aquí para ayudarte —aseguró Rose—. Lo que me recuerda que Jasper me debe una explicación. — Su rostro denotaba ira.
—No considero que sea el momento, debe estar enfadado porque no le avisamos de la cena de anoche. —Expresó su novio sabiendo que tiene razón, aunque no por eso dejaría de hablar con su hermano y reprocharle su actitud.
—Creo que seré yo el que hablé con él —afirmó Edward.
—No, esto es entre Jasper y yo —respondió la rubia, aclararía las cosas con él, pero no ese día.
Jasper en su habitación leía un libro, al menos eso intentaba ya que su mente estaba ocupada por una persona, Alice Brandon. ¿Por qué la tenía tan presente?
—¿Sucede algo hijo? —preguntó Lilian, madre de él y Rosalie.
—Nada, solo intentaba leer un poco. –bajó el libro para mirar a su mamá.
—¿No piensas salir hoy?
—No.
—¿Cómo les fue anoche en la cena?, he llamado a Rose pero no responde, seguro está ocupada aún con Emmett. —estaba acostumbrada a la ausencia de su hija, sabía que era feliz y eso era suficiente.
—Todo estuvo bien —volvió la vista al libro, segundos después miró nuevamente a su madre—, si me llama alguien dices que no estoy por favor.
—¿Qué sucede? —inquirió preocupada.
—Nada mamá, solo estoy cansado. —Fingió un bostezo con la esperanza de que ella le creyera.
—¿Si llama Tanya?
—No estoy para nadie y, a pesar de todas las suposiciones que te haces, Tanya y yo solo somos amigos —explicó con tono serio Jasper, "a ella le gusta Edward" quiso agregar, pero lo consideró innecesario.
Lilian salió de la habitación sin decir nada más, estaba segura que algo le sucedía a su hijo, y ella lo iba a averiguar.
Edward decidió visitar a Bella ya que se iba a quedar sola en su departamento, porque Alice pensaba salir con Rose, no tardó en llegar y ella lo recibió feliz, planearon una tarde de películas, Bella eligió "Postdata: te amo" y Un paseo para recordar", él quiso protestar, pero al final terminó cediendo; entre comentarios, llanto y peleas e incluso risas por las películas (Edward siempre encontraba algo gracioso, incluso en las partes más tristes), se les pasó la tarde volando. Pronto llegó la noche y Alice sin regresar.
—En serio Edward, no es necesario que te quedes hasta que llegue Alice, puedo cuidarme sola —decía ella evitando la mirada de él, intentaba ocultar el nerviosismo que le producía su cercanía.
—No te dejaré sola Bella, así que resígnate —respondió él con firmeza, aun no quería irse de ese lugar.
—Si no te das cuenta intento deshacerme de ti.
— ¿Por qué querrías hacer eso? —en su voz era perceptible la decepción.
—Estaba bromeando, sólo me parece innecesario que pierdas tu valioso tiempo conmigo, cuando siempre me he valido por mí misma.
—No es desperdicio, al contrario, me siento muy a gusto contigo.
—También yo, ¿quieres pastel? —preguntó Bella mientras sacaba uno del horno.
—Claro, pero ¿a qué hora lo hiciste?, no me di cuenta —afirmó asombrado.
—Antes que tú llegaras, me levanté un par de veces para ver si estaba listo —aclaró—, solo me falta decorarlo.
—Wow, tienes muchas habilidades que desconozco. —Seguía agradablemente sorprendido. Bella era una cajita de sorpresas.
—Recuerdo que Rose me dijo que tú eras un experto en la cocina.
—No me gusta presumir, pero está diciendo la verdad, incluso puede que sea mejor que tú —comentó él orgulloso de sí mismo.
—Quisiera probar algo hecho por ti, tú vas a probar mi pastel. ¿Qué cocinarías para mí?
—Mmm será una sorpresa, te invito mañana a cenar en mi departamento, ¿qué dices?
—Acepto —confirmó ella sonriendo—, espero que seas tan bueno como dices.
Terminó de decorar el pastel con fresas y chocolate, mientras él preparaba café para acompañarlo.
—Está delicioso —afirmó Edward mientras lo saboreaba.
—Primero come y luego habla —pidió Bella al ver un poco de crema en sus labios, ¿qué se sentirá probarlos? Se preguntaba, pero intentó desechar ese pensamiento al sentir el rubor en su rostro.
—¿Por qué te has sonrojado? — señaló al mirarla. "Se ve tan lida" pensó embobado.
—Nada —aseguró sin levantar la vista del plato.
—No te creo, ahora estás más roja —empezó a reírse. A ella no le parecía nada gracioso—, por favor dime o me harás pensar cosas que no son.
—¿En qué crees que estaba pensando?
—Mmm.
—Oh vamos dímelo, ahora eres tú el que se ha puesto rojo como un tomate. —Ella se echó a reír, segundos después él se unió con sus carcajadas.
—¿En qué pensabas? —insistió él.
—En ti —afirmó, sintió que su rostro se encendía ¿era posible sentir tanta vergüenza?
—¿En mí?
—Mejor dicho en tus labios llenos de crema —explicó ella bajando la mirada, lo había dicho, pero no era tan valiente como para mirarlo.
—¿Quieres probarlos? —preguntó de forma sugerente él, acercándose rápidamente hasta quedar frente a ella, y tomando su rostro entre sus manos.
—Sí —admitió ella débilmente. Tenerlo tan cerca la abrumaba y sentía que le faltaba la respiración. ¿Por qué tenía que ser tan guapo?
Lentamente se van acercando, pero fue ella la que cortó el poco espacio que los separaba y sin perder tiempo unió sus labios con los de él, se sentía tan bien y tan correcto estar a su lado, él pidió profundizar el beso, sin pensarlo ella aceptó. Edward envolvió su cintura con sus manos, poco a poco empezó a acariciar su espalda primero sobre la ropa y, después, debajo de la blusa, el sonido de la puerta los obligó a separarse.
—Ya llegué —anunció Alice al entrar junto a Rosalie, observa detenidamente a sus amigos y sonríe—. Creo que interrumpimos algo Rose.
Bella tenía el rostro rojo y la respiración entrecortada, a pesar de eso fulminó a su amiga con la mirada, por primera vez quiso que se hubiera tardado más en las tiendas, Edward tenía la más amplia sonrisa en su rostro, aunque por dentro quería matar a las chicas que tenía frente a él por haber llegado en ese momento.
—Ustedes sigan con lo suyo —agregó la rubia, guiñó un ojo a sus amigos y arrastró a Alice a su habitación.
Un silencio incómodo se instaló en aquel lugar, ninguno de los dos habló por unos segundos que les parecieron horas.
—Será mejor que te vayas —dijo Bella, guiando a Edward hacia la salida—. Mañana hablamos. —Intentó cerrar la puerta pero él la detuvo.
—Ok, hasta mañana entonces —respondió rápidamente, dándole un corto beso en los labios antes de sonreír y empezar a caminar fuera del edificio.
En Forks dos señoras tomaban café sentadas en un gran sofá blanco frente a un televisor.
—¿Has hablado con Bella sobre esto? —preguntaba la señora Brandon.
—No será necesario, deben ser sólo rumores, ella me lo hubiera contado si fuera la novia de Edward Cullen —contestó Renée.
—Quizá lo quiere mantener en secreto, pero si fuera tú lo averiguaría lo más pronto posible, puedo preguntarle a Alice.
—Alice no es muy prudente, si sabe que estamos averiguando esto, seguro que es ella la que termina por hacernos confesar lo que escondemos.
—No puede sospechar nada, si pregunta algo le decimos que estamos preocupadas por Bella, eso es todo.
—Esperemos a que ellas se comuniquen.
—¿Tienes miedo a que sea verdad?
—No, si apenas lo conoce, dijo que trabajaría con él, no hay nada de malo en eso, pero si Esme la relaciona con nosotras, tal vez tenga problemas. La última vez que la vi dijo que no me quería volver a ver en lo que le restaba de vida.
—Pero Bella no tiene la culpa de lo que sucedió, además ¿no crees que en todo este tiempo haya cambiado de opinión?
—Lo dudo mucho.
Espero que les guste el capítulo :)
Gracias Esmeralda por aceptar ser mi beta y ayudarme con el capítulo
