Capítulo 8: Nueva etapa

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Sentía el calor de las gotas de sangre caer sobre su rostro. No podía apartar la mirada de ésos ojos suplicantes de los que desaparecía todo rastro de vida. Cuando finalmente se cerraron, dejo caer la espada.

El cuerpo inerte de la joven se desplomo a su lado mientras él la miraba atónito ¿Cómo había podido ocurrir? su mente estaba demasiado confusa como para razonar y ni siquiera se daba cuenta de que la sombra de aquélla criatura ya estaba encima suya.

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Despertó sobresaltado. Una vez más...

Los primeros rayos de Sol se filtraban por la ventana y de fondo podía escuchar el sonido de la lluvia. Se incorporó en la cama tratando de serenarse ayudado por el sonido de las gotas al caer. Al alzar la vista vio su nuevo uniforme, aquél que recibieron el día anterior por aprobar el examen de ingreso, él no había asistido a la ceremonia alegando que no se encontraba bien y ahora que se fijaba, el color negro del uniforme iba acorde con sus sentimientos desde el día del examen.

Al pensar en el examen volvió a la realidad y lo recordó, en unas horas debía de estar en el Sector 7 Oeste del Rukongai, la ceremonia sería en la casa del clan Akano.

Por el camino fue recordando los sucesos del día anterior, el día en que debería de haber asistido junto al resto de sus compañeros a su ceremonia de nombramiento como shinigami, era sólo un mero formalismo así que decidió excusar su asistencia. No tenía ganas de ceremonias... Por la tarde le había llegado una carta sellada, le comunicaban que el entierro de su compañero sería al día siguiente y que querían que fuera un acto muy discreto, tan solo Nalya y él habían sido invitados representando a la Academia.

Apenas una hora después estaba en un pequeño patio de una gran casa en el Rukongai, allí era donde había nacido Rido y allí iba a ser enterrado. Fue una ceremonia muy intima, parecía como si todo en torno a Rido se estuviera convirtiendo en un misterio con tanta discreción pero él no podía dedicarse ahora a investigar ése asunto, había algo que le preocupaba demasiado.

No conocía a ninguno de los otros asistentes excepto a Nalya, que estaba de pié al otro lado del patio. Su expresión era indescifrable y el shinigami prefería no decirle nada en ésos momentos conociendo su carácter. La ceremonia fue muy silenciosa y emotiva, tan sólo se vio manchada por una acalorada discusión entre dos hombres al final del entierro, reconoció a uno como el padre de Rido pero el otro le era desconocido.

Al terminar se dirigió de nuevo a la Academia para recoger sus pertenencias y marcharse de allí. La mayoría de los estudiantes ya se había ido o a sus nuevas Divisiones o a pasar unos días con sus familias, unos con el objetivo de esperar al siguiente año en la Academia y otros para despedirse antes de su entrada en alguna División. Db sabía a donde ir, el día anterior había solicitado la entrada a la Décima División y le habían aceptado, ya conocía a algunos miembros de ésa División y no tuvo ninguna duda a la hora de elegirla.

Cuando llegó a las puertas de la Décima División se detuvo unos instantes, el edificio lucía imponente aunque no parecía que hubiese mucho movimiento en ésos instantes, cruzo hacia el interior sin problemas ya que se había avisado de su llegada y al entrar en el recibidor se detuvo extrañado.

-¿De dónde diablos...?

Varios pétalos de rosa comenzaban a caer a su alrededor mientras que el shinigami miraba a todos lados extrañado.

-¡Haruuuu¡No, no no y no¿Cuantas veces tengo que decírtelo? En la 10 no recibimos a los nuevos con pétalos de rosa, aquí usamos cubitos de hielo ¿Qué clase de espíritu es ése?

Se giró sorprendido hacia las dos shinigamis que habían aparecido por detrás suya justo en el instante en el que un montón de grandes cubitos de hielo volaban hacia el.

-¡Ah¡Mierda¡¿Por qué la gente tiene ésa manía de lanzarme cosas a la cabeza?!

-¡¡Bienvenidooo!! No te preocupes, ya te llevarás más golpes en la Sala de entrenamiento, anda ven, te acompañaremos hasta el despacho del Taichou.

Phong y Haruko acompañaron al sorprendido shinigami por los pasillos de la división, el interior era sorprendente, nunca se habría podido imaginar que la división fuera tan grande sólo con verla desde fuera.

-Mira, ése es el Pub de la División, pásate por allí ésta noche, la llegada de alguien nuevo siempre es una buena excusa para hacer una fiesta- Haruko sonreía entusiasmada mientras continuaba mostrándole el resto de la División.

-Allí, creo que ya conoces a Sefirot así que pasa adentro, nosotras nos vamos a dar una vuelta. ¡Ah! Si el Taicho te pregunta ¡hemos ido a redactar los informes de la última misión! Ale ¡Hasta luego!

Las dos chicas se marcharon dejando a su nuevo compañero frente a la puerta del despacho del Capitán de la Diez

-Uff... y eso que parecía tranquilo todo aquí dentro...- Recogió sus cosas del suelo y pasó al interior del despacho.

-Buenos días Capitán.

El despacho no era ni muy grande ni muy pequeño, decorado con algunas fotos de los anteriores capitanes, Manuls y Matsumoto Rangiku, un cómodo sofá a la derecha y una mesa en forma de media luna abarrotada de papeles tras la cual se encontraba sentado Evil Sefirot.

-Vaya, has llegado pronto.

-Si, no me quedaba nada más que hacer en la Academia y tampoco tenía otro lugar a donde ir así que he llegado algo antes de tiempo.

-Perfecto, así irás conociendo a tus compañeros, por cierto, me dijeron que estuviste indispuesto ayer ¿te encuentras mejor?- El Capitán le examinaba con la mirada.

-Eh, si... la verdad es que no me sentía muy bien tras el examen y necesitaba algo de descanso.

-Entiendo. Ha sido bastante problemático lo de tu examen, he tratado de buscar información ya que aparte de ti, éste año han solicitado la entrada a la División otros cuantos shinigamis pero por alguna extraña razón, la Cámara de los 46 no está muy dispuesta a facilitar más información de la necesaria sobre los detalles de vuestro examen... bastante extraño...

De nuevo más secretos, parecía como si les hubiese tocado el examen con más infortunios en muchos años.

-Bueno, supongo que querrán analizar los resultados con detalle, al haber cambiado las normas éste año...

-Si, supongo. Pero bueno, basta ya de formalidades, me alegro de verte por aquí, aún te recuerdo de aquélla noche de insomnio hace ya bastantes meses, nunca me hubiera imaginado que acabarías aquí tan pronto. Deja que te de un consejo, pásate por la habitación mixta a dejar tus cosas y tómate el resto del día libre, mañana puedes pasarte por aquí para rellenar el papeleo y ya veremos que puedo asignarte. ¿Te parece bien?

-Perfecto por mi parte.

-De acuerdo, nos vemos mañana entonces.

Abandonó el despacho bastante más tranquilo, estaba convencido de que había tomado una buena decisión al elegir la Décima División aunque las palabras de su Capitán sobre el examen le habían vuelto a traer de nuevo los recuerdos de aquélla noche.

No tuvo mucho tiempo para pensar en ello.

-¡¡Te encontré¿A dónde crees que vas? Tú y yo tenemos algo pendiente novato...

-¡A... Archer!

El Shinigami caminaba hacia él sonriendo mientras que con una mano acariciaba el mango de su zanpakutou.

-¿Lo recuerdas? Tenemos pendiente una pelea en igualdad de condiciones.

-Esto... yo... ¡mira ahí atrás ¡fuego!

-Bakka... ¿Cómo va a haber fuego en la Diez¿No sabes que...? Mierda... me la ha jugado.

Cuando Archer se giró de nuevo, Db había desaparecido por completo.

-¡No huyas¡Tarde o temprano te encontraré!

Db corría ahora por los fríos pasillos de su nueva división. Por supuesto que arreglaría eso con Archer pero no ahora... estaba agotado y ni siquiera había tenido tiempo de dejar sus cosas en la habitación. Por suerte no tardó mucho en llegar a ella, cuando abrió las puertas se sorprendió aún más de que un edificio como ése pudiera albergar tantas habitaciones.

La habitación mixta era grande, muy grande, con tantas camas como shinigamis había en la división y al lado de cada cama un escritorio con un ordenador portátil.

-Wow... ¿De dónde sacarán presupuesto para éstas cosas?

La habitación estaba vacía y Db caminaba asombrado mirando hacia todos lados hasta que se dio cuenta de algo. Una pequeña mariposa de la muerte revoloteaba por el techo, nada más fijarse en ella la mariposa voló hacia su cama posándose en un sobre blanco, cuando él se acercó remontó el vuelo y desapareció por una de las ventanas.

Cogió el sobre y lo examinó, sólo aparecía su nombre en la parte frontal y no tenía remitente. Finalmente lo abrió y leyó el contenido.

"Encuentra una llave de la Cámara de las Almas Olvidadas y entrégamela pasado mañana a media noche.

Te esperaré en el mismo lugar donde nos encontramos en el examen.

Recuerda que estás en deuda conmigo, por lo tanto no cometas ninguna estupidez."

No sabía si sentir preocupación o alivio, por lo que veía no habían tardado mucho en ponerse en contacto con él pero no tenía ni la más remota idea de qué era lo que le pedían. Tenía pinta de ser algo relacionado con el Sereitei y las 13 Divisiones así que como no se le ocurría nada mejor decidió que la mejor alternativa era visitar la biblioteca central del Sereitei para buscar información. Si no encontraba nada allí no lo averiguaría en ningún otro lugar.

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