La pelirosada estaba dando vueltas en lo que era una sala de espera, aterrada y muerta de nervios. No sabia como había llegado ahí, pero ahí estaba. Fue el primer lugar en el que pensó cuando vio que se había quedado inconsciente en el asiento.

Mordía sus uñas como una desquiciada, estaba mal, mas que mal. Pero ahora era el hombre tras los mensajes el que estaba peor, por su culpa… por su imprudencia.

—¿es su esposa? Ya puede entrar… —le dijo una recién llegada enfermera.

—si… —dijo tímidamente, había mentido para que la dejaran quedarse ahí y lo dejasen verlo.

Aprovecho el alcance de apellidos que tenían para que creyeran que así era, no imagino que sería tan fácil.

—que astuta… señora Ren… —dijo él, apenas sintió que la enfermera cerro la puerta tras ella y quedado solos, riendo, desde la cama. Le sonreía de mala manera, se notaba que de todas maneras estaba enfadado. Y si claro que lo estaba… todo esto había sido una locura…

—perdón…

se acerco a la cama y se sentó junto a él, dejando un vaso de agua sobre el escritorio.

el suspiro resignado, e intento bajarse de la cama, apoyando ambas manos en la cama dándose impulso con ellas, deteniéndose a respirar un momento mas por el dolor que le provocaba.

—tenemos que irnos…

—tienes que descansar… –lo sujetaba ella, no quería que se lastimara más.

—yo estoy bien… —dijo con calma, evitando que viese atreves de él.

Era tan extraño hablar con él de esta manera, era difícil de llevar, no lo entendía, y la ponía loca que le dijese toda las cosas a medias, se sentía alterada y no sabia como llevar ninguna situación en este momento.

—dile a la enfermera, que quieres llevarte a tu esposo a casa… —le susurro al oído, aprovechando la distancia que tenían.

Se sonrojo por los nervios de tenerlo tan cerca alejándose, todo era demasiado extraño, verlo le parecía extraño sobre todo, lo miro sorprendida, quedándose sin palabras.

—hace una hora era soltero y paso que; quede inconsciente y ya te casaste conmigo… que rápida eres mujer… —se burlo, haciéndole un mohín y sonriéndole perverso.

—qu-que desagradable… yo solo quería…

—aunque no es mala idea…—se quedo pensando un momento mirándola— pasamos como pareja y me hacen menos preguntas… —se puso de pie y se apoyo en ella— ahora sácame de aquí, no estamos seguros…

—me podrías explicar… de una vez por todas…

—lo haré… pero ahora tengo que mantener segura a mi esposa… y no es aquí… —con todas sus fuerzas se puso de pie, y la uso a ella como soporte.

Sabia y sentía como él se burlaba de ella cada vez que la trataba de esposa, no era la mejor idea que había tenido.

Pero…

ella aun llevaba la sortija de compromiso de Alibaba… jugo con ella un momento pero decidió dejarla puesta en su dedo.

.-.-.-.-.

—¿estas seguro que este lugar es mas seguro que tu casa?

—también es mi casa… —venia sentado en una silla de rueda que le habían facilitado en la clínica donde lo había llevado, no iría a casa, allá estaba ese mocoso excéntrico.

—pero… —dijo ella con duda.

—deja de cuestionar tanto lo que te digo… estarás bien y ya

se quedo en silencio, no era ella la que le preocupaba, era él, pero al parecer a él solo le preocupaba que ella estuviese a salvo, no sabia como tratarlo, era mas fácil hablar con el atreves de mensajes, tenia ganas de llorar…

ella entro empujando suavemente la silla a lo que era el pequeño piso de departamento, el se puso de pie y se dirigió a su cama, recostándose ahí, sin decirle palabra alguna.

Kougyoku solo lo miro, estaba frustrada…

Camino al sofá y se recostó ahí, no podía reclamar nada…

Ya eran altas alturas de la noche, y estaba ahí mirando el techo. Lo habían medicado y aun así no lograba dormir, miraba fuera de la habitación a la chica que dormida en el sofá.

—¿cómo logro que no me hicieran ninguna pregunta? Ni siquiera Hakuryuu me ha encontrado aun… —susurro le parecía divertido, puso ambas manos en su nunca mirando el techo mejor.

Entre el silencio la podía oír sollozar, volvió a mirar en dirección a la sala.

¿lloraba? Quizás había sido muy cruel con ella todo el tiempo atrás… pero se lo merecía, como hacia esas locuras… como… si…

ella quisiera morir… ya se lo había dicho antes… ella ahora… había matado a alguien…

—ella… cierto… mato a ese hombre para salvarme…

aun podía oírla sollozar, se puso de pie como pudo e intento caminar hasta la sala, estaba dormida en el sofá, pero lloraba.

—Ren… —la movió levemente, se había sentado en el piso.

—Ren… —le dijo entre sueños.

—me iré a recostar otra vez… no puedo con esto… —se quedo un momento mas observándola, en silencio.

Corrió suavemente los cabellos que le cubría el rostro, para poder observarla mejor, tenia su piel fría, paso la yema de sus dedos por sus labios y se detuvo.

—¿qué estoy haciendo?... estoy… —fijo su mirada en su mano— así que aun conserva su sortija…

tomo su mano y miro bien el anillo que adornaba su dedo, algo le molestaba de eso, pero no le dio mayor importancia.

Ya era de mañana, la luz de la ventana no lo dejaba dormir y recordaba porque era que no le gustaba tanto este lugar, le llegaba la luz de la mañana, intento moverse pero, noto que no podía mover su brazo, y le dolía bastante aun la pierna. Tenia que informar que había sido herido, pero no quería informar el motivo real de eso… esos habían sido sus primeros pensamientos al abrir los ojos y notar…

La chica dormía a su lado, y no se había dado cuenta si quiera…

–¿cómo paso esto?

Miro con sorpresa la situación, mientras ella se giraba y se acercaba buscando calor. Se quedo inmóvil, no estaba seguro si tocarla o no.

Y no, no podía moverse.

—ey… Ren… despierta… —finalmente decidió intentar moverse, pero ella solos se aferro aun más a su brazo, sujetándolo con fuerza..

Era como tener a melocotón, su pequeña gata encima, no estaba seguro si moverla o no, quizás lo atacaría si se movía, se cuestionaba y miraba el techo, pasaron unos minutos más hasta que comenzó tener un intenso calor en su pierna, le dolía.

—me duele… —toco su pierna levemente al sentir la punzada, se giro en dirección a ella, quedando frente a su rostro.

—eres como melocotón… —dijo suavemente mirándola. Le parecía tierna después de todo.— tengo que cuidar de ti… —murmuro tan bajo que incluso había sido inaudible para él, paso suavemente sus dedo por sus pestañas, jugando con ellas levemente, noto que ella abría sus ojos y quito sus mano, frunciendo el seño.

Comenzó a abrir sus ojos, para verlo ahí frente a ella, había sido una sorpresa.

—buenos días Judal… —le sonrió. ¿estaba feliz de verlo? — es como enviar el mensaje de las mañanas… —rio.

—estas loca… —le dijo en su rostro, intentando parecer enojado. Se intento mover pero una puntada había en su pierna, no pudo disimular el dolor.

—¿estas bien? —se levanto de la cama y corrió hacia el otro lado para verlo.— te traeré tus calmantes…

vio como ella salió de la habitación a la sala, aun sentía dolor, y estaba sudando frio a causa de eso. Inhalaba y exhalaba a ver si así podía soportar mejor esto.

—perdón… esto es mi culpa… —le dijo angustiada la chica, apunto de llorar. Se arrodillo frente a el y le entrego un vaso de agua con unos medicamentos.— debo cambiar tus vendas…

—si es tu culpa… —la miro, serio. Tomo el vaso y bebió con el medicamento. La observo un momento más. Ella aun estaba delante de él.

podía ver como se cuestionaba como poner las vendas en su pierna, y lo inútil que se sentía.

—yo… me dices las cosas a medías, no entiendo lo que pasa, que con el teléfono…n-no podíamos dejar a la gente ahí... tú no me dices nada… pero no creí que te harían daño, no importaba si me hacían daño a mi… —se estaba desahogando mientras podía sentir que lagrimas caían por sus mejillas, en ese momento el la tomo por su barbilla, guiando su mirada.

Ahí pudo notar, esos amenazantes y penetrantes ojos color rubí frente a ella, con el ceño fruncido mirándola, no salían mas palabras de su boca, él era aterrador.

—mataría a cualquiera que te hiciese daño… —una amenaza. Mientras en la miraba serio, sin ninguna expresión en su rostro.

—Judar… —susurro en un suspiro, mientras lo miraba sorprendida, un pequeño escalofrío había recorrido su cuerpo, jamás alguien había sido tan directo con ella. No podía creer que era lo que le había dicho. El le decía eso… pero… ella…

si, ella había demostrado que mataría por él.

Lo sujeto por el cuello inclinándose hacia él, besándolo, un dulce y tierno beso en sus labios, un beso que prologo, lo que mas pudo.

—mate a alguien Judal… me siento terrible —se separo y comenzó a llorar desconsoladamente frente a él, cayendo de rodillas otra vez, apoyándose en sus piernas.

Se quedo inmóvil por la sorpresa, no imagino nunca que ella hiciese algo así, había sentido sus suaves labios sobre los de él, y no, no lo vio venir. Oía su llanto en el interior de su subconsciente cuando finalmente reacciono y la vio llorando en el suelo.

Se arrodillo bruscamente frente a ella, y la abrazo con fuerza, abrazo que ella correspondió aferrándose a su espalda, llorando en su hombro.

—no debías pasar por esto… —la sujetaba por la cabeza, no le importaba el dolor de su pierna, ahora solo le importaba que ella dejase de llorar.

—lo siento… —Se aferraba aun más a él; hundiéndose en su pecho. Que lugar mas reconfortarle tenia ahí, no quería separarse de esos brazos, se sentía segura ahí, en ese lugar. Era tan cálido.

—basta de disculpas… —se separo a regañadientes de ella.— tu amigo… Kouha… lo había olvidado…

—¿ah? ¿Kouha? ¿por qué lo conoces? —lo miro con sorpresa.

—tengo que explicarte eso… —comenzó a reír, apoyándose en la cama, se sujetaba a la cabeza. No le pasaba seguido que olvidara cosas importante como esas.— bueno no tenemos el celular aquí… así que no nos pueden cuadrar…

se inclino hacia él, sentándose a su lado.

—¿si me explicaras?

—si… lo haré… pero ya no llores… y lo otro… haré como que no paso nada… —sonrió, una sonrisa mas bien perversa.

¿por qué siempre el era tan amable? No, no estaba segura si era amabilidad…

Se había dejado llevar por sus emociones, y lo había besado, y no, claro que no estaba arrepentida de eso. Pero al parecer a él ni siquiera le había importado. Se sentía decepcionada.

Su amabilidad estaba al borde de la burla.


Kouha:

—¡¿ese maldito me dejo solo aquí?!

Se encontraba sentado frente a la computadora, presionando cada tanto el botón que le habían indicado. Se asustaba cada vez que veía cosas extrañas en la pantalla, pensando en que podía pasar algo horrible si no lo hacia.

Miraba la televisión, cuando en las noticias salió sobre un asalto en la zona comercial de la ciudad, habían un muerto y 3 heridos, que en esta ocasión eran los asaltantes. Todo era muy extraño porque los asistente al lugar, nadie sabia que era lo que había ocurrido.

Uno de los entrevistando hablaba de una chica de cabello rosado los había ayudado, a Kouha le llamo real atención al oír esas palabras.

¿podría ser Kougyoku? No, no creo… ella era bastante miedosa y tímida, jamás se atrevería a meterse en una situación así. pero… ese hombre, el pelinegro, le había dicho que iría por… no, nunca le dijo nada de donde iría, pero podía intuir que había ido por ella.

¿podría haber sido él? El de verdad que parecía ser un hombre peligroso… y no esperaba si quiera que su… su quería hermana terminara en las garras de alguien como él.

Siguió observando la televisión cuando escucho la puerta que se abría tras él, era el peli azul que venia llegando, que gran sorpresa. Podía sentir el aroma a la comida y que se moría de hambre, pero tenia miedo de separarse de la computadora.

—Aladdin… —se giro.

El peliazul lo miro con sorpresa, y comenzó a reír. Era gracioso que, si él estaba solo era porque su hermano lo habían dejando frente a la computadora para que no molestara.

—¿Judal?

—salió hace bastante…

—ya veo… le traía comida… ¿tienes hambre? Imagino que si —se cubrió la boca intentando no reír. Miro un momento la televisión poniéndose atención a lo que decían.

—murió alguien en un asalto…

—Judal… –susurro Aladdin, tomando su teléfono y marcándolo.

Llamaba a Hakuryuu, necesitaba saber donde estaba su hermano. Ya que Judal no tenia ni teléfono en este momento. Oía el tono de marcado, se estaba empezando a poner nervioso mientras aun veía la televisión y Kouha comía de lo que había traído.

Finalmente le respondió, al parecer ambos estaban pensando lo mismo.

—¿tu hermano esta ahí?

Se oía desde el otro lado del teléfono, Aladdin le respondió, no estaba y no sabia donde podía estar, corto el teléfono y se sentó junto a Kouha a comer.

—¿te dijo algo más?

—solo que me quedara cuidando la computadora.. algo de un sistema que se cayo y un nombre que vimos en la pantalla…

—¿qué nombre?

—al thamen.

Aladdin se quedo en silencio, preocupado. Kouha cada vez se estresaba mas al no saber ni entender ni un poco la situación.

—¿kougyoku esta bien?

—a mi tampoco me ha dejado verla… —dijo con decepción en su voz.

—es un maldito…

—generalmente, se ha vuelto muy egoísta con la situación de ella —rió Aladdin.

—pe-pero ella escapo de su boda… —decía molesto— tiene que darle una explicación a todos… no puede simplemente huir…

—deberías quizás pensar sus motivos… seguro mi hermano los sabe y por eso… no te quiere decir.

—¿tu sabes porque lo hizo? ¿te lo contó? —Kouha se le acercaba amenazante. Si no podía con el mayor, quizás podía con el, que parecía mas amigable.

Aladdin lo miraba algo asustado, él si sabia los motivos de porque había huido, su hermano se los había contando después de molestarlo lo suficiente, ahora podía entender cuando Judar se enojaba con el por molestarlo tanto.

—no se si contarte…

—¿qué puede ser tan malo? Mi hermana no es de las que escapan… mas cuando… parecía tan enamorada de él… han estado toda una vida juntos —dijo pensativo.

—¿eres amigo de él? —le dijo, curioso Aladdin.

—no… a mi solo me preocupa la carrera de kougyoku

—pero… tu también trabajas como modelo ¿no?

—a veces… —dijo sonriente, de manera macabra.

El peliazul lo miraba, con miedo. Tenia muchos sentimientos encontrados a saber, si era correcto o no decirle, pero sabia que el no se detendría no importaba cuanto intentara cambiar de tema.

–¿me dirás? ¿o tendré que recurrir a otros métodos?

—¿otros métodos? —dijo asustado. Miro de reojo la computadora no había nada extraño por ahora, a pesar de que ellos dos trabajaban en lo mismo, Judar hacia todo el trabajo siempre.

—si… —se puso de pie. — no entiendo que es lo que esta pasando… pero si me preocupa lo que esta haciendo Kougyoku… lo que les pase a ustedes no me importa… ahora me dirás… —lo tomo por el cuello.

El menor suspiro. ¿qué podía ser de malo? Le tomo de la mano y se soltó. Camino hacia la computadora y reviso algunos archivos.

—no pasa nada malo… pero si me preocupa saber la ubicación de mi hermano… y donde sea que este él, estará ella…—miro a Kouha, lucia cansado— por lo que yo tengo entendido… Alibaba le fue infiel a la señorita Kougyoku…

—no puedo creerlo…

lucia sorprendido, prácticamente sacando de su zona de confort. No podía creer lo que le acababan de decir ¿Alibaba? ¿infiel? Pero si el… esta perdidamente enamorado de ella.

—te digo… que eso fue lo que paso… por lo que vimos, es que le mandaron mensajes y videos a la señorita sobre eso… y todo fue un momento antes de su boda… —decía Aladdin, mirándolo serio.

—por eso huyo… necesito verla… ahora… —vibro su celular en el bolsillo; había recibido un mensaje.

Alibaba [11:02pm]: ¿qué haces en Tokio? ¿encontraste a kougyoku? Necesito hablar contigo… tus hermanos están muy enojados…

Vio el mensaje, estaba ahora muy enfadado con Alibaba, necesitaba hablar con su hermana, en el fondo quería que ella le dijese que todo era mentira, que eso que le acababan de decir no era verdad. Que solo había sufrido una crisis de pánico y sintió que no estaba lista.

Se oyó la puerta, tras eso se vio entrar a un joven de cabello azul y una cicatriz en la cara entrando por ella. Hakuryuu; venia con cara molesta.

—¿encontraste a mi hermano? —dijo Aladdin poniéndose de pie.

—es como si se lo hubiese tragado la tierra… —respondió con resignación Hakuryuu, mirando la computadora y al peli rosado que no conocía ahí.

—¿e-entonces si estuvo…?

—si, estuvo ahí… se lo llevo la chica al parecer… muy astuta esa mujer, no logro encontrarlos… tuvieron problemas con al thamen…

—con esa mujer, te refieres a kougyoku…

Hakuryuu lo miro, y le respondió asintiéndose con la cabeza. Kouha estaba sorprendido, entonces era verdad que ella y ese hombre detestable si se llevaban bien. ¿huyo ahora con él? No eso no podía ser…

—tendremos que esperar que nos den señales de vida… —dijo una vez mas Hakuryuu, mirando la comida— y tu ¿quién eres?

—es el manager de la señorita kougyoku… y también su hermano.. —interrumpió Aladdin.

—ya veo… me disculpo por Judar, a veces solo hace cosas de aburrido… como estas… —tocio cubriéndose su boca.—

—él hablo de un sistema de seguridad caído, un celular y mi hermana…

—gracias por mirar la computadora… seguiré buscándolos…

se quedaron en silencio, no supo que decir, por alguna razón se le hacia familiar, pero no sabia de donde lo podría haber visto. el celular de Kouha volvió a vibrar en su bolsillo.

Alibaba [12:04am]: iré a Japón… nos veremos pronto.

Lo que faltaba, pensó Kouha mirando el teléfono. No quería ver a Alibaba hasta poder hablar con su hermana, tenia que estar seguro… y saber toda la versión, ambas versiones de la historia… si fuese verdad, jamás lo dejaría volver a verla…

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PD: disculpen los errores.

y ¡feliz navidad!