All For You

Capítulo 7

"Lo que siempre será"

"No puedo esperar para el futuro, pero no es el destino lo que importa"

(N/A, notas de la autora)

-dialogo-

"pensamientos"

"recuerdos (dialogo)"

Narración


Los susurros de los grillos era lo único que se escuchaba desde el exterior, pero aquello no era la causa por la cual Candy daba vueltas una y otra vez sobre su cama, sin encontrar una posición adecuada para conciliar el sueño, pensó que tal vez era la presencia de cierto joven tan cerca, en la misma pensión y el hecho de revivir sus últimos recuerdos con él y no poder borrar su más reciente sonrisa de su cabeza.

"-¿Y qué fue lo último que recordaste cuando recobraste la conciencia?-"

Ella se atrevió a preguntar estando a unos pasos cerca de llegar a la casa, ya no importaba si dolía su respuesta, lo soportaría.

Él medito su respuesta antes de contestar de la forma más detallada posible.

"-Recuerdo que estaba cuidando las rosas del jardín, cerca del portal en Lakewood y que estábamos a unos cuantos días de una gala que estaba organizando la tía abuela-"

-Fue casi antes de conocernos, que injusto-al menos deseaba que hubiera conservado ese recuerdo, el primer encuentro que para ella fue importante y le dio fuerzas para soportar las injusticias de la familia Legan.

Suspiro por enésima, en ese recuerdo Anthony era un niño, un jovencito amable, noble e ingenioso que le robo el corazón. ¿Y ahora? Verlo como todo un hombre, que era capaz de robar las miradas de todas las féminas del hospital o de cualquier lugar en donde se encontrara. La imagen de su sonrisa fue remplazada por aquella en donde él cargaba al pequeño bebe cerca de su pecho y después el calor que sintió cuando él beso su dorso de su mano, su cuerpo reacciono a tal recuerdo. Se puso en posición fetal mientras sentía que algo extraño entre sus piernas, la hace sentir agitada, ansiosa, pero a la vez estimulada. Estaba tentada en usar una de sus manos para explorar de que se trataba, pero la vergüenza al no saber exactamente de qué se trataba la detuvo y se limitó en mover un poco sus caderas, pero un cosquilleo hizo que estirara sus piernas y se pusiera nuevamente boca arriba.

-¿Qué fue eso?, nunca, había sentido algo igual-puso sus manos sobre su rostro sintiendo como sus mejillas estaban ardiendo-¿Qué me está pasando?, admito que Anthony es apuesto, además de que sigue siendo el chico de siempre, ¿Por qué reacciono de esta forma tan diferente? ¿y porque siento que no es del todo bueno?-tomo su sabana y se cubrió hasta la mitad del rostro como si se escondiera de alguien, esperando alguna respuesta, pero para su infortunio Morfeo había acudido a su previo llamado.

Ni los rayos de sol entrando por su ventana fueron capaces de interrumpir su sueño, solo fue hasta la insistencia de unos golpes leves en su puerta, ella se removió una vez más para conseguir una posición más cómoda y prologar el sueño que horas antes le costó trabajo conciliar, pasaron otros minutos y los golpes en su puerta se hicieron cada vez más fuertes al igual que el delicioso aroma del desayuno que provenía de la cocina.

-Candy sé que es tu día de descanso, pero por favor, al menos sal a desayunar-comento de buena gana Albert al entender la pereza que lograba apoderarse del cuerpo de la ojiverde.

-Pero es muy temprano-quiso cobijarse hasta la cabeza ya que la luz que entraba a su habitación era más intensa.

-Ya casi son las 10-Albert alerto, pero Candy tardo cinco segundos en reaccionar y levantarse como resorte de su cama.

-¡¿Tan tarde es?!-miro el reloj de pared y comprobó su mayor temor. Se vistió rápidamente sin evitar culparse internamente. Tenía que comprar los víveres y si no llegaba antes del medio día no conseguiría lo mejor.

-¿Acaso estabas soñando algo agradable y no te querías despertar?-Albert pregunto divertido mientras la veía salir de su habitación.

-¡Albert!-exclamo enseguida pero eso logro que recordara la extraña experiencia que tuvo esa noche, y para desviar la atención de ese tema, cuestiono rápidamente intentando sonar normal-¿Te moléstate que llegara tarde y me perdiera la cena?-

-Para nada, Poupe estaba preocupado, pero le dije que tal vez estabas en buenas manos, ¿cierto?-el plan de la rubia había fallado estrepitosamente haciendo que el rojo se volviera un color de lo más normal en su rostro además de las pecas-"Vamos Candy, sé que lo de Terry es muy reciente y no se los detalles de su separación, pero ambos sabemos que alguien más siempre ha estado en tu corazón, tal vez lo que haga pareciera favoritismo, Terry siempre me agrado, pero con el regreso de Anthony, mi plan seguramente funcionara"-tal vez hacia mal, tal vez era un pequeño capricho, pero debía hacer reaccionar a los rubios.

-Sí, Anthony muy amable me invito a cenar, me había saltado la comida y mi estómago no lo aguantaba-quería que aquello sonara más cómico que romántico, no quería hacerse falsas ideas.

-Te tengo la lista de los víveres que necesitamos, te acompañaría, pero hay algo que debo hacer y me tomara toda la tarde-menciono mostrándose sereno, pero eso no evito que Candy sintiera curiosidad.

-¿De qué se trata?-cuestiono mientras se sentaba en la mesa y comenzaba a servirse sus alimentos.

-Buscare trabajo, no es justo que pagues la renta y la comida, también quiero aportar- menciono ocultando lo que realmente tenía planeado hacer.

-Albert, no te sientas obligado, me comprometí a cuidarte hasta que recuperaras la memoria-para ella nunca fue una carga pagar por todos los gastos, si con eso sabía que su amigo estaba a salvo hasta que recuperara sus recuerdos.

-Solo perdí la memoria, no soy un inútil, por favor-se veía necesitado por hacer algo más. Candy pensó que tal vez eso ayudaría a Albert para que recordara quien era.

-Entiendo, perdóname por hacerte sentir de esa manera, de igual forma no te sientas presionado, ¿de acuerdo?-no quería que se llevara una decepción en caso de que nadie estuviera interesado en contratarlo, pero siendo un hombre con tantas cualidades, tal vez no sería tan complicado como ella temía.

-Hecho-respondió entusiasmado. Segundos después alguien llamo a la puerta-Yo abro-se levantó de su lugar, se sorprendió e intento portarse como normalmente lo había estado haciendo enfrente de la visita-Hola Stear, que gusto verte-su sentimiento era genuino y más al saber que hace poco se evitó que fuera a la guerra, se dio una patada mental al haber sido tan condescendiente en su deseo, pero ahora todo sería diferente.

-Hola Albert, fui al hospital pero me dijeron que Candy estaba descansando, ¿se encuentra contigo?-saludo amigablemente, pero su semblante era serio y preocupado.

-Sí, adelante, estás en tu casa-lo deja entrar mientras que Candy se había levantado de su asiento, no habían podido hablar bien desde su despedida en la estación de trenes.

-Stear-la ojiverde vislumbraba que él era tal vez la única persona que comprendía el engaño que habían estado viviendo por tanto tiempo.

Después de que Stear comentara que ya había desayunado, solamente se quedó a conversar mientras que el par de rubios terminaran de comer y accedió además a acompañar a Candy por los víveres. Ambos fueron en su carro, tuvieron que pasar un par de minutos para que el inventor se atreviera hablar.

-Se de lo que hablaron Archie y tú, pero no vine a interceder por el para que lo perdonaras-Candy estaba tan absorta con la presencia de Anthony que había olvidado por completo la discusión que había tenido con el chico elegante, sin embargo no podía dejarlo pasar tan fácilmente.

-No estoy enojada con él, estoy decepcionada-dijo la rubia con tristeza. El perdón era uno de los dones que había aprendido en el hogar de Pony, pero era tan sencillo otorgarlo cuando se trataba de cosas insignificantes, pero sin duda la verdad sobre Anthony, no era una de esas.

-Te entiendo Candy, a mí también me devasto la noticia de su muerte y el hecho de que mi propio hermano me lo ocultara, que todo era una farsa , me sentí un idiota, como si no pudieran tomarme en cuenta-admitió enfadado al recordar cómo se enteró de la verdad días previos-¿Pero sabes?, no lo justifico, pero de haber sido yo el que hubiera ocultado ese secreto por tanto tiempo, con la solo idea de que no te alejaran de nosotros, para seguir protegiéndote, lo hubiera hecho sin dudar- ambos se miraron por un instante, el castaño parecía determinado, pero la rubia estaba confundida, era cierto, nada justificaba lo que había hecho Archie.

Ambos dejaron el tema por un lado y se dedicaron hacer las compras, platicando de cosas triviales, Stear comentado que Paty nuevamente se reencontraría con su abuela y que tal vez sería bueno que todo el grupo se reuniera, aunque aún quedaba pendiente que Candy no tenía muchos deseos de ver al menor de lo Cornwell, solo sería cuestión de tiempo para que lo asimilara. Al terminar, se dirigieron a un parque en donde se sentaron en un banco y se tomaron el tiempo para un respiro, desmenuzando un pan para que las palomas se acercaran.

-Por cierto Stear-la joven enfermera saco de su bolso un pequeño cofre que el castaño de inmediato reconoció-Este invento, La caja de la felicidad, ¿era un regalo de despedida?-por fin habían llegado a un tema que quería tocar, pero que no era tan sencillo ahora que lo enfrentaba.

-Candy, yo…-estaba nervioso, sus manos comenzaron hacer migajas en el pan sin arrojarlas.

-¿Te ibas a ir, a la guerra?-cuestiono a pesar de que ya sabía la respuesta, no soportaba que alguien de su familia se pusiera en peligro, porque eso eran los Cornwell para ella, su familia.

-Es verdad-lo sabía, pero escucharlo era aún más doloroso, ella comenzó a sentir como sus manos comenzaban a sudar frio-Esa mañana en la estación era mi despedida, aquel día al anochecer me iría de la mansión para enrolarme, pero Anthony hizo su aparición-de inmediato Candy sintió una inmensa paz al igual que la curiosidad por saber cómo paso.

-¿Cómo fue su reencuentro, cual fue tu reacción cuando lo viste de nuevo?- para ella al saber que no era la única que parecía vivir ese sueño, esa alucinación, el miedo que sentía cada mañana y descubrir que la existencia de Anthony era un juego de su mente, le daba tranquilidad.

-Al principio pensé que era una aparición, pero no esperaba verlo de mi edad, de la misma estatura y con una voz más grave de lo que recordaba-su voz comenzaba a entrecortarse, la emoción de revivir ese encuentro hacia que unas cuantas lagrimas se derramaran, comenzó a sonreír contrariado, mientras secaba sus ojos y Candy se sintiera de la misma forma-Éramos unos niños cuando se fue, me enfade con Archie, le grite, luego me calme al ser Anthony quien de nuevo se interpuso para separarnos-un sollozo se escapó de sus labios y los ojos de Candy comenzaron a llorar, pero no quería que Stear se detuviera-Siempre lo hacía, era difícil pelearme con mi hermano cuando Anthony no estaba cerca-una leve carcajada hizo su aparición sintiéndose más tranquilo, siguió-Luego hablo conmigo, vio que estaba por salir con un par de maletas, me dijo que lo pensara bien, que pensara en el dolor que le causaría a mis seres queridos mi partida, y lo supe, porque recordé el gran pesar que me invadió al saber de su muerte, pero aun así le dije que quería hacerlo, mi sentimentalismo patriótico me orillaba a mantenerme firme con mi decisión, ¿pero sabes?-Stear miro fijamente a la ojiverde quien aún temía por aquellas últimas palabras-Al estar de nuevo, los tres juntos, no quiero ser yo quien rompa con eso, además esta Paty, si yo le causara el mismo sufrimiento que tu sentiste por Anthony, no me lo perdonaría-

-Stear, si tu intención siempre fue protegerme, ¿Por qué lo ibas hacer?-Candy no lo entendía, si él sabía lo importante que era para ella.

-Porque sabía que tu serias feliz con Terry-esas palabras la paralizaron, ¿acaso todos daban por hecho que se quedaría definitivamente con él, que su amor era tan fuerte para lograr ese objetivo?-Él te protegería, te amaría y te haría inmensamente feliz, pero no tenía idea, de que iban a romper, yo sé, que no quieres que te preguntemos como fue, y lo respetare por el sufrimiento que conlleva decirlo-

-Solo, necesito tiempo, es todo, son tantas cosas, estoy tratando de asimilar el regreso de Anthony y el hecho de que no me recuerde-se repetía mil veces que debía ser optimista, y la imagen de Anthony en los últimos días, la amistad que le estaba ofreciendo, ayudaba con la tarea, pero no borraba el dolor de saber que su pasado con ella se había esfumado.

-Estuve sorprendido por eso, creía que lo recordaba todo, entiendo que estas feliz por su regreso, pero no lo estas por completo porque te olvido, ¿no es así?-había dado en el blanco, era como si le dijeran que aquellos recuerdos, su tesoro más preciado, sus días en Lakewood no valieran nada, pero aun así, para ella su valor seguía siendo lo mismo, saldría adelante.

-Es cierto, pero al darme cuenta de que sigue siendo Anthony, no deja de ser importante para mí- allí estaba de nuevo, esa mirada, Stear reconoció ese brillo en sus ojos cuando solamente hablaba del rubio, ni siquiera cuando hablaba de Terry, aquello hizo que tomara una importante iniciativa.

-Haremos que te recuerde, déjalo en nuestras manos-su principal promesa era protegerla sobre cualquier otra promesa que hubiera hecho.

-¿Pero cómo?-cuestiono, no quería hacerse ilusiones, ya que todo lo que había planeado, lo que había estado añorando le había salido mal.

-Tranquila, no intentare golpear su cabeza como lo hice con Albert, pero estoy seguro que en algún momento se rendirá ante ti, "a pesar de lo que diga, él siempre se rendirá ante ti Candy, debe saber que aún es una persona especial para ti"-pensó ideando un plan y poder involucrar a Archie quien se veía necesitado de una especie de redención.

-No pierdo nada-susurro, no quería poner todas sus esperanzas en ese misterioso plan, mientras tanto no importaba si formaba un nuevo lazo con Anthony, sin importar que fuera totalmente diferente al que mantenían cuando eran niños.


Más tarde en el hospital de Chicago, un joven doctor debía privarse de la presencia de la enfermera que era su actual asistente, por un momento pensó que las horas se alargaban, no llevaba ni una hora allí y sentía que ya había pasado una semana entera. Trataría de sobrellevarlo, no pensó que su día empeoraría cuando al dar vuelta en un pasillo cerca de recepción reconoció la voz y las características de una joven singular que le hacia la vida imposible a quien no era de su agrado, caprichosa hasta los huesos con tal de llamar su atención y ganar su afecto, pero nada resultaba, no, ella no era el tipo de mujer con quien quisiera mantener una relación amorosa.

-"¿Pero que hace ella aquí?, le dije a la Tía Abuela que no la quería cerca"-se giró sobre sus talones y se escondió en la esquina para alcanzar a escuchar.

-¿Me puede decir donde se encuentra Anthony Brower?-pregunto altaneramente mientras cruzaba sus brazos, no se iría de allí hasta no verlo.

-¿Es usted una paciente?-cuestiono la recepcionista sin dejarse intimidar, conocía al joven médico, podía declararse fan suyo, y el hecho de que viniera esa señorita, aunque parecía de buena familia, no parecía ser del tipo del simpático y agradable joven.

-Eso a usted no le importa, solo quiero verlo-no había cambiado para nada, él sabía lo que había estado haciendo esos últimos años y el daño que causaba a su paso, no le tenía miedo, pero en definitiva no deseaba cruzar una palabra con ella, era capaz de olvidar sus buenos modales y decirle unas cuantas verdades con palabras que no estaban dentro de su usual vocabulario.

-"Maldición"-detestaba profundamente que la Tía Abuela y su juicio la hicieran confiar en las personas equivocadas, por suerte él no era así.

-Doctor Brower, ¿se encuentra bien?-dos enfermeras se atrevieron a preguntar, a pesar de que se sentían intimidadas por la gallardía del rubio, sintieron curiosidad, ya que era la primera vez que veían al sonriente doctor mostrar su entrecejo fruncido y una mirada llena de desprecio.

-En realidad no-contesto amablemente a las enfermeras quienes estaban embelesadas ante su carisma-Hay alguien en recepción que me está buscando y la verdad no tengo deseos de verla-ambas jóvenes se asomaron y vieron a la arrogante señorita en cuestión.

-¿Acaso lo está acosando Doctor?-cuestiono una de las enfermeras, quien tenía el cabello negro sujetado en dos coletas bajas. Pensando que era una loca admiradora del ojiazul que por su posición tan privilegiada se sentía con el derecho de tener algo con el apuesto doctor.

-No me gusta expresarme mal de una señorita, sin importar el daño que causa-las enfermeras no tenían la culpa y no tenían por qué escuchar palabras inapropiadas para unas damas.

-¡Si no me dice me veré obligada a buscarlo yo misma!- se escuchó por todo el piso haciendo que ambas enfermeras se miraran en complicidad.

-Lo entendemos Doctor, lo ayudaremos, Nancy llévalo con las demás chicas, yo me hare cargo de la señorita-dijo la otra enfermera de cabello corto castaño caoba y ojos oscuros, los cuales ya tenían a la caprichosa joven en la mira.

-Venga conmigo Doctor, no se preocupe-el rubio la acompaño a la sala de enfermería logrando que todas ahogaran un grito al ver al "Angel del hospital" tan cerca-Chicas, no es momento para eso, el Ang…digo el Doctor Brower necesita de nuestra ayuda- lo único que entendió Anthony fue lo de la ayuda, de inmediato todas se reunieron en la mesa, idearon un plan para mantener a la joven acosadora alejada del Doctor, quien le tocaría estar checando a los pacientes en el segundo piso, todas asintieron dispuestas a que esa chica no se le acercara-Doctor vaya tranquilo atender sus pacientes, nosotros nos haremos cargo-

-En realidad, no quiero causar problemas- comento apenado pensando en las posibles consecuencias, tal vez lo mejor sería enfrentar el problema y acabar con el asunto.

-Descuide, manejaremos esto con discreción-todas asintieron sin dejar de admirarlo y una que otra dejo escapar un suspiro.

-Está bien, si hay problemas avísenme-fue lo último que dijo antes de dejar la sala de enfermeras, todas comentaron lo guapo y varonil que lucía de cerca y el intenso azul de sus ojos, que no darían por perderse en ellos.


Elisa había recorrido un par de pasillos en compañía de una enferma, quien accedió amablemente a guiarla con Anthony, sin embargo se cruzaron con una de sus compañeras, quien comento que el Doctor en cuestión no estaba en esa dirección y se ofreció a hacer el relevo para llevarla al lugar exacto. La pelirroja siguió recorriendo el hospital con el único objetivo en su mente, ver al rubio que por años creyó que había muerto, haría todo lo posible por quedarse con él, se preguntaba qué tan guapo se había puesto, si había conservado esa sonrisa, si sus ojos eran tan esplendorosos como recordaba. Estaba tan ensimismada en su idea de ser la futura señora de Brower que no se había dado cuenta que había cambiado de enfermera tres veces y ya habían recorrido medio hospital sin encontrarse con su adorado Anthony.

-¡Oiga!, ¿A dónde me está llevando, porque no hemos visto a Anthony?-cuestiono molesta al pensar que le habían tomado el pelo.

-Ya le dije, es por esta dirección-contesto manteniéndose firme, ya estaba acostumbrada a pacientes arrogantes y poco tolerantes.

-Usted no me va a engañar, hablare con el Director del hospital a ver qué le parece que sus enfermeras estén jugando conmigo-la pelirroja dio media vuelta y se dirigió a un lugar que si sabía llegar, la oficina del Doctor Leonard.

Al ver que no podía persuadir a la señorita, decidió advertir a sus compañeras y de paso darle aviso al joven que intentaban encubrir.

Continuara…


¡Hola!

¿Que les pareció?

Les dije que no bajaran la guardia, que en cualquier momento Elisa haría su aparición.

¿Ustedes por que creen que sea la insistencia de Anthony en no verla?

Amo leer sus comentarios y sus teorias, hare lo posible por corresponder ese entusiasmo.

Como dije en el cap anterior, "La Guerra Florida" es un evento que se presenta cada año en el Foro Rosa, dense la oportunidad de visitar el sitio y ver los increíbles trabajos que se presentan.

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Cuidense mucho y hasta la proxima.

Besitos.