Harry Potter no me pertenece
Gracias por todos los reviews, alertas y favoritos.
Espero que este capitulo os guste como el resto, será mucha más narración que dialogo, y algo repetitivo. Pero necesitaba que supierais que sucedía con los mortífagos.
CAPITULO 8.- Juicios.
El día anterior, el uno de septiembre de 1980, mientras todos los alumnos de Hogwarts estaban el tren de camino al castillo, los jueces del Wizengamot y Kingsley, como Jefe de Aurores, estaban aprobando una ley que, a pesar de que todos pensaban que era extremista, también estaban de acuerdo en que era necesaria. A partir de ese día, una vez al año, todos los empleados del Ministerio de Magia serían interrogados con Veritaserum, al igual que lo serían los candidatos a nuevos puestos dentro del Ministerio, antes de ser contratados. Los interrogatorios comenzarían un día mas tarde, a primera hora de la mañana, algunos habían tratado de negarse, pero la mayoría aceptaron que era una medida que debía llevarse a cabo por la seguridad de todos, por lo que la ley había sido aprobada. Al finalizar los interrogatorios, cuatro empleados y dos aurores fueron despedidos, juzgados y condenados por ser mortifagos.
La buena noticias fue que los empleados acababan de ser contratados y no habían tenido acceso a información clasificada. La mala, que ninguno pudo dar nombres de otros mortífagos, ya que sólo se conocían entre si, y al mortifago que los había reclutado, que resultó ser Lucius Malfoy, otro inconveniente a la hora de condenarlos, fue que todavía no estaban marcados, por lo que solo pudieron condenarlos a quince años en Azkaban por traición y pertenencia a una organización terrorista.
En cambio, los interrogatorios de los aurores, si fueron reveladores.
Ahora, el cuatro de septiembre, comenzarían los juicios contra John Dawlish, un auror de segundo nivel, que había estado destinado en la prisión de Azkaban, y Rufus Scrimgeour, también un auror de segundo nivel, pero destinado al escuadrón de reversión de magia accidental. Sirius y Frank fueron los encargados de interrogarlos, frente al tribunal del Wizengamot.
- Estamos aquí para juzgar a los ex - aurores John Dawlish y Rufus Scrimgeour, auror Longbottom, comience el interrogatorio del ex auror Dawlish – dijo Amos Diggory, que como Jefe de magos, sería quien dirigiera el interrogatorio.
- Si, señor – dijo Frank.
Frank le dio a Dawlish cuatro gotas de Veritaserum y comenzó a interrogarlo.
- ¿Cuál es su nombre? – pregunto Frank.
- John Dawlish – respondió Dawlish.
- ¿Es un mortifago? – preguntó Frank.
- Si – respondió Dawlish.
- ¿Tomó libremente la marca tenebrosa? – preguntó Frank.
- Si – dijo Dawlish.
- ¿Se puede tomar la marca si se está bajo la maldición Imperio o los efectos de cualquier hechizo o poción? – preguntó Frank.
- No – dijo Dawlish, tratando de resistirse a los efectos del Veritaserum, al igual que habían hecho Rosier, Lestrange y Wilkes.
- ¿Qué debes hacer para ser aceptado entre las filas de los mortifagos? – pregunto Frank.
- Torturar y matar a tres muggles con las tres imperdonables – dijo Dawlish.
- ¿Conoce los nombres de más mortífagos? – preguntó Frank.
- Si – dijo Dawlish.
- ¿Cuántos? – pregunto Frank.
- Cuatro – respondió Dawlish.
- Dígame sus nombres – dijo Frank.
- Tobías Nott, Ralph Yaxley y Alecto y Amicus Carrow – respondió Dawlish.
- ¿Se arrepiente de haberse unido a los mortífagos? – preguntó Frank.
- No – dijo Dawlish.
- ¿Dónde se esconde Voldemort? – preguntó Frank.
- No lo sé – dijo Dawlish.
- ¿Cómo llegáis hasta el? – pregunto Frank.
- Él nos invoca a través de la marca – dijo Dawlish.
- ¿Sabes donde se esconden los mortífagos que conoces? – preguntó Frank.
- Si – dijo Dawlish
- ¿Dónde? – dijo Frank.
- En la mansión de los Carrow – dijo Dawlish.
- Interrogatorio finalizado, denle el antídoto – dijo Kingsley.
Mientras el antídoto hacía efecto, los jueces del tribunal deliberaron sobre la la condena.
- John Dawlish, nosotros el Wizengamot te condenamos a morir siendo lanzado a través del velo de la muerte, así sea – dijo Amos, una vez que a Dawlish le hizo efecto el antídoto.
- Llévenlo a una de las celdas de alta seguridad en la cámara de la muerte, hasta que terminemos con el otro acusado – dijo Kingsley a uno de los aurores que había en la sala.
- Si, señor – dijo el auror Allan Roberts.
Kingsley había elegido a Roberts, porque, a pesar de ser un novato, durante su interrogatorio descubrieron porque se había hecho auror, los mortifagos habían matado a sus abuelos, cuando el estaba en su último año en Hogwarts, en un ataque al Hospital St. Mungo. Después cuando él ya estaba en la academia, mataron al resto de su familia.
Pensaban que ellos estarían a salvo porque eran sangre pura, pero se equivocaron, una noche un grupo de mortífagos irrumpieron en su mansión y mataron a sus padres y hermanas pequeñas, que estaban en casa por vacaciones de verano. Allan se salvó, porque esa noche estaba de viaje en una misión de entrenamiento con el resto de sus compañeros de la academia de aurores. Durante su interrogatorio se le preguntó que pensaba que debían hacer con los mortifagos, y su respuesta fue contundente: Matarlos a todos.
Cuando el auror Roberts salió de la sala, llevando a rastras tras de si a Dawlish, comenzó el juicio contra Scrimgeour. Todas las preguntas y las respuestas fueron las mismas, pero cuando se le preguntó cuantos mortífagos conocía y sus nombres la cosa mejoro:
- ¿Conoce los nombres de más mortífagos, a parte de los ya nombrados y juzgados? – preguntó Sirius.
- Si – dijo Scrimgeour.
- ¿Cuántos? – pregunto Sirius.
- Siete – respondió Scrimgeour, ante esta respuesta, todos en la sala se emocionaron, hasta el momento Scrimgeour era el que más nombres conocía.
- Dígame sus nombres – dijo Sirius.
- Augustus Rookwood, Antonin Dolohov, Sebastian Goyle, Isaac Travers, Arben Mulciber y su hijo, Liam Mulciber – respondió Scrimgeour.
- ¿Sabes donde se esconden los mortífagos que conoces? – preguntó Sirius.
- Si – dijo Scrimgeour
- ¿Dónde? – dijo Sirius.
- Augustus Rookwood y Antonin Dolohov, en la mansión de Arben Mulciber. Isaac Travers y Sebastian Goyle, en la casa de Liam Mulciber – dijo Scrimgeour.
- Interrogatorio finalizado, denle el antídoto – dijo Kingsley.
- Rufus Scrimgeour, nosotros el Wizengamot te condenamos a morir siendo lanzado a través del velo de la muerte, así sea – dijo Amos.
Scrimgeour fue trasladado a la cámara de la muerte. Una vez allí, él y Dawlish fueron lanzados a través del velo.
Cuando salieron del departamento de misterios, donde estaba situado el velo de la muerte, Kingsley recluto tres equipos formados por veinte aurores cada uno, para ir a las viviendas donde se escondían los mortifagos nombrados en el juicio.
James comandaría uno, que se dirigiría a la mansión de Arben Mulciber. Sirius comandaría el segundo y se dirigiría a la casa de Liam Mulciber. Kingsley en persona comandaría el tercero y se dirigiría a la mansión de los Carrow.
Cuando los tres equipos llegaron a sus destinos, todos descubrieron lo mismo, todos los elfos domésticos estaban muertos, asesinados por la maldición asesina, y no había rastro de ninguno de los mortifagos. Los aurores informaron de lo sucedido, y los tres equipos recibieron la orden de registrar las viviendas y buscar pruebas de donde podrían haber huido los mortífagos.
Horas más tarde, los aurores regresaron a la oficina de aurores, lamentablemente no habían encontrado nada que los guiara hacia donde habían huido los mortifagos. Lo que si encontraron, fueron muchas pruebas de sus crímenes.
El tiempo pasó. Los aurores pasaron meses persiguiendo y capturando a mortífagos.
La esperanza de la comunidad mágica, aumentaba con cada mortifago que los aurores capturaban, incluso en vez de huir ante los ataques de los mortífagos, los magos y brujas con destreza en duelos, se quedaban y luchaban contra los mortifagos, hasta que llegaban los aurores, para que los niños y los adultos que no tenían tal destreza pudieran ponerse a salvo.
Lo bueno fue, que con estos métodos, los aurores lograron apresar a otros once mortífagos, los cuales fueron condenados al beso del dementor, ya que aunque hacía poco que habían sido marcados, cinco meses, ya tenían más de cuatrocientas muertes de hombres, mujeres y niños muggles, entre todos, a sus espaldas.
Pero el gran premio para los aurores, llegó una mañana de mayo, nueve meses después del ataque contra Elphinstone.
Un grupo de treinta aurores, con Frank al frente, habían llegado a un pequeño pueblo al norte de Manchester, alertados por un viejo mago que vivía allí desde que su familia había sido asesinada por mortifagos dos años antes. El hombre había llamado por Flu unos minutos antes a la oficina de aurores, avisando de un grupo de mortifagos, dijo que había contado una veintena y que había reconocido a uno de ellos, era el responsable del asesinato de su hijo y sus dos nietos, se llamaba Fernir Greyback y era un hombre lobo.
El grupo de aurores se apareció en la plaza situada en el centro del pueblo, y vieron la destrucción provocada por los mortifagos. Kingsley decidió enviar a Frank porque no quería que Remus se enterara de que Fernir estaba atacando un pueblo. Sabía que él habría ido allí, y no le habría importado dar su propia vida, si con ello lograba matar al hombre lobo que lo mordió cuando era un niño y que había asesinado a sus padres.
Los mortifagos cuando vieron a los aurores, lanzaron sus hechizos sobre ellos, obligándolos a tener que refugiarse. Veinte de los aurores respondieron a la lluvia de hechizos, mientras el resto trataba de poner a salvo a los muggles que se habían visto atrapados en el fuego cruzado.
Cuando la batalla terminó, el resultado fue de diecisiete muggles muertos y treinta y dos heridos. Del bando del Ministerio, dos aurores muertos y doce heridos que fueron trasladados al Hospital St. Mungo. Del bando de los mortífagos, solo quedaron vivos cinco, otros diez yacían muertos alrededor de la plaza, y solo tras ver el recuerdo en la mente del squib, Frank pudo descubrir que otros cinco habían conseguido escapar, pero no pudo identificarlos.
Cuando las tareas de identificación tanto de los muertos como de los supervivientes, finalizaron, pudieron ver que entre ellos se encontraban casi todos los fugitivos. Tanto los supervivientes como los muertos, fueron trasladados de inmediato al Ministerio, donde los supervivientes serían interrogados y juzgados de inmediato, y los muertos enviados a través del velo.
Tobias Nott, Antonin Dolohov y Augustus Rookwood murieron por maldiciones de corte.
Amicus Carrow, Liam Mulciber, Ralph Yaxley y Sebastian Goyle, murieron cuando la casa en la que se habían refugiado para evitar los hechizos de los aurores, se había desplomado sobre ellos.
Fernir Greyback, murió cuando tres de los aurores y Frank, habían conjurado y lanzado contra él varios Bombarda, que impactaron en su pecho.
Isaac Travers había muerto cuando uno de los aurores había lanzado el encantamiento casco-burbuja sobre él, asfixiándolo.
El último mortifago muerto, fue reconocido por uno de los aurores, como Thorffin Rowle, un mortifago del que no sabían nada, y cuyo nombre no había salido en ninguno de los interrogatorios, pero que había participado en el asesinato de un vecino del auror.
Entre los supervivientes, pudieron identificar a Alecto Carrow (la hermana de Amicus), Arben Mulciber (el padre de Liam), Alec Crabbe, Aurelio Avery y su hijo Josh, que cuando fueran lanzados a través del velo, suponía la muerte del jefe de la familia Avery y de su único heredero. Frank sabía que Aurelio tenía un primo, que seria el que seguramente heredaría el título.
Los juicios se realizaron al día siguiente, a primera hora de la mañana, alargándose hasta después del almuerzo, y se realizaron las mismas preguntas, sólo que esta vez la sorpresa ante las respuestas fue mayúscula.
Los juicios iban bien, se había decidido celebrar los cinco juicios al mismo tiempo, para ahorrar tiempo y así evitar posibles interferencias, tanto de Albus como del único mago que quedaba leal a él. Severus Snape, ya había sido declarado por Albus como uno de sus espías, ante el Wizengamot y la oficina de aurores, por lo que esperaban que su nombre saliera a la luz en los interrogatorios, y así poder interrogarlo con Veritaserum.
El juicio comenzó como todos los demás, las sorpresas llegaron cuando se preguntó por los demás mortifagos.
- Alec Crabbe, ¿conoce los nombres de más mortífagos? – preguntó Fabian Prewett, que en esta ocasión era el que llevaba el interrogatorio, él y su hermano Gideon habían sido contratados como interrogadores ocasionales para el Wizengamot, para en las ocasiones en las que todos los aurores de primer nivel estuvieran ocupados en otras misiones.
- Si – dijo.
- ¿Cuántos? – pregunto Fabian.
- Veinte – respondió Crabbe, ante esta respuesta, todos en la sala se sorprendieron, hasta el momento Scrimgeour era el que más nombres conocía, por lo que si Crabbe conocía la identidad de veinte mortifagos, eso significaba que tenían al círculo interno de Voldemort.
- Dígame sus nombres – dijo Fabian.
Crabbe dio la lista de nombres que se sabía, nombró a todos los que habían muerto en el ataque, pero la sorpresa llegó cuando dio los nombres de los que habían escapado y uno más.
- Bellatrix Lestrange, Pius Thicknesse, Igor Karkarof, Walden Macnair, Troy Bulstrode y Severus Snape – respondió Crabbe.
- ¿Sabes donde se esconden alguno de esos magos o bruja? – preguntó Fabian.
- Si – dijo Crabbe
- ¿Dónde? – preguntó Fabian.
- Igor Karkarof y Severus Snape se esconden en mi casa, el resto están con Lord Voldemort - dijo Crabbe.
- Que un equipo de aurores vaya allí de inmediato y traiga a los fugitivos – susurró Kingsley mirando a Sirius, para no interrumpir el interrogatorio, trató de mantener la calma, pero por dentro estaba eufórico, por fin tendrían las pruebas contra el idiota grasiento. Albus Dumbledore tendría que rectificar o atenerse a las consecuencias.
- A la orden jefe – dijo Sirius saliendo de la sala, tenía pensado encargarse personalmente y llevarse a James, esperando que la presencia de ambos desquiciara a Snivellus y les atacara, así podrían defenderse letalmente.
- ¿Dónde está Voldemort? – pregunto Fabian.
- No lo sé – respondió Crabbe
Los juicios continuaron, y todos los detenidos dieron los mismos nombres, y todos respondieron lo mismo cuando se les preguntó sobre donde se encontraba Voldemort, por lo que los jueces del Wizengamot dieron por finalizados los juicios, y condenaron a todos los mortífagos a ser lanzados a través del velo de la muerte.
Mientras en el Ministerio se estaban juzgando a los mortífagos supervivientes, James y Sirius se dirigieron a la casa de Alec Crabbe para arrestar a los dos fugitivos. Ambos estaban deseando ver la cara de Snape cuando viera que eran ellos quienes iban a arrestarlo.
Cuando llegaron a la casa, pudieron entrar sin que los fugitivos se dieran cuenta de lo que pasaba. Entraron y sigilosamente revisaron la planta baja, sin encontrar nada. Cuando iban a subir a la primera planta, Gideon Prewett, que había ido con ellos, dio la señal de que había escuchado ruidos que provenían del sótano.
Sirius dio la orden de bajar, y cuando irrumpieron en el sótano, les sorprendió una lluvia de hechizos, James ordenó atacar, y cuando media hora más tarde los hechizos de los mortifagos se detuvieron, ordenó que se revisara el sótano y se identificara a los mortifagos.
Cuando terminó la identificación, ya tenían a más mortífagos detenidos de los que esperaban. No solo encontraron a Snape y a Karkarof entre los heridos, sino también estaba Pius Thicknesse. También encontraron a otros dos mortífagos muertos, eran Troy Bulstrode y Walden MacNair.
Los prisioneros, fueron trasladados al Ministerio, directamente al tribunal de Wizengamot, para ser juzgados.
Cuando llegaron, los juicios contra los otros mortifagos habían terminado, y les estaban esperando para juzgar a los mortifagos que ellos llevarían. Los juicios comenzaron con el de Snape, ya que todos querían saber porque Albus había intercedido por él.
Snape fue encadenado a la silla del acusado, James había tenido que lanzar contra él el hechizo Desmaius para poder atarlo. Fabian seria quien interrogaría a Snape. Kingsley no confiaba en que Sirius o James pudieran contenerse de hechizar al mortifago.
Las preguntas fueron las mismas que en el resto de interrogatorios. Y como en los demás, hubieron varias sorpresas.
- ¿Severus Snape, conoce los nombres de más mortífagos, aparte de los que atacaron junto a usted el pueblo muggle al norte de Manchester o los que han sido apresados junto a usted en el día de hoy? – preguntó Fabian.
- Si – dijo Snape.
- ¿Cuántos? – pregunto Fabian.
- Uno – respondió Snape.
- Dígame su nombre – dijo Fabian.
- Peter Pettigrew – respondió Snape, provocando que todos los presentes dieran gritos de incredulidad, Pettigrew era uno de los mejores amigos de cuatro aurores, James, Remus, Frank y Sirius, y nadie sospechaba que pudiera haberse unido a los mortifagos.
- ¿Sabes donde se esconde? – preguntó Fabian.
- Con Lord Voldemort – dijo Snape
- ¿Hay más magos o brujas escondidos con él? – pregunto Fabian.
- Si – dijo Snape.
- ¿Quiénes? – preguntó Fabian.
- Bellatrix Lestrange y otro mago – dijo Snape
- ¿Sabes quién? – preguntó Fabian.
- No, es el único que sólo se descubría en presencia del Lord Oscuro o de Igor Karkarof – dijo Snape.
- ¿Eres espía al servicio de Albus Dumbledore? – preguntó Fabian.
- No – respondió Snape
- ¿Por qué el afirmó lo contrario? – pregunto Fabian
- Él dijo que quería a Lily Potter muerta – dijo Snape
- ¿Te dijo porqué? – preguntó Fabian
- Por que se había casado con James Potter en contra de los deseos de Albus – dijo Snape.
- Bien, eso es todo, denle el antídoto y llévenlo a la cámara de la muerte – dijo Amos.
- Traigan al siguiente prisionero – dijo Kingsley, tratando a la vez sujetar a James para evitar que se lanzara a Snape y lo matara.
Una vez se llevaron a Snape, Pius Thicknesse fue el siguiente, en su juicio no hubieron sorpresas, su testimonio fue exactamente igual al de Snape, por lo que lo llevaron a la cámara de la muerte, y sentaron en la silla del acusado a Karkarof.
Todos esperaban que él pudiera dar algún nombre nuevo, lo que ninguno se esperaba, incluidos Barty Crouch Sr, Jefe del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, y su primo, Lord Bastian Crouch, uno de los jueces del Wizengamot y jefe de la familia Crouch, que estaban presentes en la sala, era el nombre que dio.
- ¿Igor Karkarof, conoce los nombres de más mortífagos, aparte de los que ya han sido juzgados? – preguntó Fabian.
- Si – dijo Karkarof.
- ¿Cuántos? – pregunto Fabian.
- Uno – respondió Karkarof.
- Dígame su nombre – dijo Fabian.
- Barty Crouch... Junior – respondió Karkarof, provocando que todos los presentes gritaran indignados, y que el padre y primo del mortifago nombrado se quedaran paralizados.
- ¿Está completamente seguro de que él es un mortifago leal a Voldemort – preguntó Fabian.
- Si, es uno de los miembros de su circulo interno, ellos dirigen al resto de los mortifagos en nombre de Voldemort, solo responden ante él – dijo Karkarof.
- ¿Sabes los nombres de los demás? – preguntó Fabian.
- Si, Bellatrix Lestrange, Alec Crabbe y Peter Pettigrew que sustituyeron a Rodolphus Lestrange y Lucius Malfoy cuando éstos murieron, y Severus Snape – dijo Karkarof.
- ¿Sabes donde están Bellatrix Lestrange, Peter Pettigrew y Barty Crouch Junior? – preguntó Fabian.
- Si, ellos y Lord Voldemort han salido del país - dijo Karkarof
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Fabian
- Cuando fui arrestado, nos estábamos preparando para recibir la llamada de Lord Voldemort y reunirnos con ellos – dijo Karkarof.
- Igor Karkarof, por delitos contra el pueblo mágico de Gran Bretaña, nosotros el Wizengamot te condenamos a muerte, y atravesarás el velo, con el resto de los condenados – dijo Amos poniendo fin al juicio.
Todos los presentes en la sala, Amos, los cinco jueces que formaban el tribunal y James, Sirius, Remus, Frank, Kingsley, Fabian y Bartemius y Bastian, fueron a la cámara de la muerte, todos querían presenciar el fin de los mortífagos. Cuando todos fueron lanzados a través del velo, solo Snape los hizo lanzando amenazas contra todos y jurando vengarse.
Justo cuando el último mortifago cruzó el velo, una luz blanca, cegó a los presentes, cuando la luz desapareció, allí frente a todos ellos había una mujer. Una que solo unos pocos pudieron reconocer, porque se había estado apareciendo en sus sueños.
- Iris –dijo Sirius sorprendido de ver allí a la muerte.
- Vengo a daros las gracias, por fin la línea temporal va tal y como debía, ahora solo debéis aseguraros de que continua así – dijo Iris.
- Pero quedan mortifagos sueltos – dijo James.
- Lo sé, pero no os preocupéis, los capturareis con el tiempo – dijo Iris
- ¿Por qué has venido? – pregunto Amos.
- Para daros las gracias, y deciros a todos, que seréis recompensados, por vuestros esfuerzos y sacrificios – dijo Iris.
- ¿Recompensados? ¿Cómo? – pregunto Bartemius Crouch.
- Primero, no te preocupes Bartemius, tu familia no desaparecerá cuando tu hijo muera, tu hija se encargará de hacer que la familia crezca sabia y poderosa, pero no deberá ir tras los mortifagos restantes o contra Voldemort ella sola, ni siquiera contra su hermano, solo conseguirá que la maten – dijo Iris
- Gracias por la advertencia, el resto de la familia nos encargaremos de que no cometa ninguna locura – dijo Lord Bastian Crouch.
- Lo sé. Si trata de hacerlo, decidle que su recompensa llegará pronto, pero la recompensa para Bartemius llegará antes – dijo Iris
- ¿Qué recompensas? – pregunto Bartemius.
- La tuya, que tu esposa se recuperará de su enfermedad, la de tu hija no puedo decíroslo, pero estoy segura de que os gustará. Lamentablemente para Albus, a él no tanto – dijo Iris con una sonrisa maliciosa.
- Definitivamente Albus ha hecho enfadar a la mujer equivocada, me recuerda a Lily y Alice enfadadas – susurro Frank a James, el cual asintió de acuerdo con su amigo.
- Ahora debo deciros que la diosa Hécate me ha dado licencia para deciros que vuestro premio por conseguir que la magia siga existiendo, será que vuestras familias nunca desaparecerán, vuestros descendientes poseerán magia, solo con una condición, que sigáis velando por el bien de todos los seres mágicos y no solo por los magos y brujas, y que también ayudéis a los muggles a erradicar algunas de sus enfermedades más letales, el mundo mágico necesita sangre nueva. Los magos y brujas de primera generación la proporcionarán – dijo Iris
- ¿Cómo haremos eso? – pregunto Lord Neil Dunbar.
- Cuando llegue el momento vuestros sanadores lo descubrirán – dijo Iris
- ¿Hay alguien más a quien debamos salvar? – preguntó Frank.
- Aún no, os lo diré cuando llegue el momento, por ahora solo vivid vuestras vidas a vuestro libre albedrío. Adiós – dijo Iris desapareciendo.
Todos se quedaron conformes con lo escuchado, las muertes que habrían hasta que Iris apareciera de nuevo con información, era porque debían producirse. Salieron de la cámara de la muerte, y cada uno de ellos se fueron a sus puestos de trabajo.
Al día siguiente, la noticia fue publicada en las publicaciones mágicas de todo el país, y todos celebraban que los mortifagos hubieran casi desaparecido.
Todos excepto Albus Dumbledore, que sin haber aprendido la lección la vez anterior, volvió a recriminar a los aurores y jueces el haber condenado a muerte a los mortifagos, sobretodo a Severus Snape, que según él, era un buen hombre.
Eso provocó un enfrentamiento entre Albus, Sirius y James, que le acusaron de ser un Mago Oscuro en ciernes, y que Albus quisiera matar a la esposa de James, igual que había matado a su propia hermana Ariana.
Esta vez, la prensa ya no fue tan benévola con Albus, publicando una noticia que hizo que todos se preguntaran hasta donde estaría dispuesto a llegar a cambio del poder absoluto. El titular lo decía todo.
Ariana Dumbledore
¿muerta por accidente o por ser squib?
Rose y Richard Evans
¿Quién mató en realidad a los padres de Lily Potter?.
¿El verdadero asesino irá tras el resto de su familia muggle?
El artículo cuestionaba la versión que Albus dio en su momento de que Ariana murió por un hechizo perdido cuando Grindewald y él se enfrentaban en un duelo, insinuando que Albus la había matado porque ella había descubierto las verdaderas intenciones de su hermano. La prensa había tenido acceso a las cartas que Grindewald y él habian estado intercambiando durante el año anterior a la muerte de Ariana, y en ellas se veía claramente que compartían los mismos puntos de vista respecto a los muggles y los squibs. Que eran criaturas sin valor que debían postrarse ante ellos por ser los magos mas poderosos del mundo. Y que ambos magos mantenían una relación amorosa.
También insinuaba que el motivo por el que Albus había declarado que Snape era su espía era porque había sido el primer amigo mágico de Lily Potter, al haberse conocido unos años antes de comenzar Hogwarts, y conocía muy bien sus puntos débiles y los de su familia muggle, y que Albus necesitaba esa información para matarla, algo que ya habían intentado en otras ocasiones los mortifagos, y así poder casar a James con la bruja que Albus había escogido, decidiendo que era la única bruja con derecho a ser la esposa de Lord Potter.
Tampoco ayudó que James les contara a los periodistas, que durante sus años en Hogwarts, Albus había estado tratando de obligar a los padres de James a que firmaran un contrato de matrimonio mágicamente vinculante, entre James y Gretchen Grindelwald, la sobrina del Lord Oscuro al que supuestamente derrotó Albus en un duelo, Gellert Grindelwald, y que "casualmente" en una de esas negativas, poco antes de que James y Lily se graduaran en Hogwarts, cuando Lily y James ya eran novios, y sus respectivos padres habían comenzado a hacer los preparativos para su boda tras la graduación, los padres de Lily murieron torturados y asesinados por los mortifagos en su propia casa.
También les contó, que el día en que nació su hijo, Harry, Albus trato de obligar a James y a Lily de que nombraran guardián secreto a Pettigrew cuando Albus les ordenó esconderse bajo el encantamiento Fidelio a ellos y a los Longbottom, que incluso llegó al extremo de tratar de influir en ellos con hechizos y que solo los anillos de Lord y Lady Potter los había salvado.
Toda la información salió en la siguiente edición de todas las publicaciones mágicas, junto a la extensa lista de nombres de mortífagos juzgados y los crímenes cometidos por éstos y los tres que aún seguían en libertad, provocando que todo el mundo se volviera contra Albus. También salió la noticia de que Barty Crouch Junior había sido expulsado de la familia Crouch por pertenecer a los mortifagos, declarada organización terrorista.
Los padres que en ese momento tenían a sus hijos en Hogwarts, estuvieron a punto de pedir la expulsión de Albus de los terrenos del colegio, hasta que el presidente del Consejo escolar, Duncan Greengrass, les recordó que Albus ya no era nadie dentro de la escuela, y que el poder en Hogwarts residía en el consejo escolar y en la nueva directora, Minerva McGonagall, la cual sería la que administraría el dinero de Hogwarts.
También les hicieron ver que gracias a todas las barreras y hechizos que los duendes habían ayudado a lanzar en el colegio, Albus Dumbledore no podía hacer nada contra ningún residente de Hogwarts, ni alumnos, ni personal, ni invitados. Algo que había enfurecido al extremo a Albus, y a causa de lo cual intentó atacar a los duendes que habían acudido a levantar la nuevas barreras de protección, provocando como resultado que Albus Dumbledore fuera declarado persona non-grata en territorio duende, lo que incluía el banco Gringgots.
Duncan había sido escogido como presidente del Consejo escolar, cuatro meses antes, después de que llegaran los resultados de la auditoria.
Según lo descubierto, Albus había estado desviando parte del dinero destinado a Hogwarts proveniente de donaciones y de ayudas del ministerio, a una cuenta a su nombre, de la cual salían pequeñas cantidades, que al ser rastreadas, se descubrió iba dirigidas a Severus Snape. Peter Pettegrew, magos y brujas de moral cuestionable, violadores, asesinos a sueldo, prostitutas, gigolos... Por lo que el Consejo escolar decidió que Albus solo fuera a partir de ese momento el celador de Hogwarts, y que serían ellos y la profesora McGonagall los que dirigieran el colegio.
Minerva aceptó de inmediato, había estado esperando la forma de vengarse de Albus, desde unos meses antes, cuando Albus había ido al Ministerio a llamar a los aurores y los jueces Magos Oscuros por matar a los mortífagos que habían estado a punto de matar a su esposo. Sus hijos y su esposo, que aún estaba convaleciente, la apoyaron en la decisión. Además sus hijos se encargaron desde el primer día de clases y con ayuda de sus amigos, de hacer que Albus Dumbledore lamentara el día que fue al ministerio a llamar mago oscuro a Kingsley Shacklebolt, por matar a los mortifagos que casi mataron a su padre, y los tres niños se aseguraron de que supiera quienes estaban atacándolo.
Si Albus pensó que nadie podría igualar a los merodeadores, hasta que sus hijos acudieran a Hogwarts, fue porque hasta ese momento no conocía el nivel de caos que Robert, Isobel y Junior (Elphinstone Urquart II), los tres hijos de Minerva, eran capaces de provocar, sobre todo si contaban con la ayuda de sus amigos.
Si lo hubiera sabido, y su arrogancia no hubiera llegado al nivel que lo había hecho, Albus hubiera dimitido, abandonado los terrenos de Hogwarts, el país, y suplicado asilo en el país más alejado del Reino Unido que hubiera encontrado, así no habría tenido que luchar por sobrevivir.
Solo le quedaba rezar para que su suplicio sólo durara hasta que Isobel, la hermana que había sido seleccionada en Ravenclaw, se graduara el próximo año, y no aconsejara a su hermano menor, Robert, que era digno portador del nombre de su abuelo, pues era igual de letal contra sus enemigos a la hora de defender a su familia, incluso el sombrero había estado a punto de mandar al muchacho a Slytherin, decidiéndose por Hufflepuff. Su ambición era grande, pero su lealtad era aún mayor.
