Notas capitulo 7 y generales

*La emotiva charla de Allyson y Terry del capitulo anterior aparece casi al final del capitulo Platica a Corazón abierto

*Allyselle es la mezcla de los dos nombres de nuestra cupido; Allyson Giselle, no le gusta mucho que se lo digan pero como Meredith es de su confianza se lo permite.

*Yo creo que Karen actúa mucho mejor que Susana o al menos no exagera en su expresión corporal como la vimos en el capitulo Exámenes para dos, es más natural y sin poses.

*Hermosas, les garantizo que nuestros rebeldes si van a reencontrarse y estarán juntitos para siempre , Ally se va a encargar de eso, estamos yendo lento pero seguro. ¡Ya falta poquito, paciencia ?!

Sobra decir que Candy Candy corresponde a sus respectivas autoras, historia sin fines de lucro solo entretenimiento.


Capitulo 8. La mayor locura de todas.

Antes de dirigirse a la compañía, Allyson le hizo una visita a Susana, ambas quedaron en desayunar juntas y la señora Marlowe se mostraba un poco renuente ya que su hija le había declarado la guerra a Allyson por su "traición" sin embargo la chica le manifestó que Ally no representaba ningún peligro ya que según ella no había hecho nada por su hermoso prometido. La acabada ex actriz le hizo saber que Terry aun no la perdonaba lo ocurrido a consecuencia de la carta y en un intento desesperado le pidió interceder ante Terry para lograr su amor…

-Estas pidiéndome que te ayude a conquistar a Terry? -cuestionó alarmada y es que esa propuesta era el colmo de los colmos. – Pero como se te ocurre pensar que yo haría algo como eso.

-Ally, compréndeme, estoy desesperada, necesito que Terry me ame y se olvide de esa mujer. – suplico esperando que cayera sin embargo el resultado fue el opuesto. – Lo siento pero no lo haré y te recuerdo que Candy es el amor verdadero de Terry así que nada podrás hacer para que la olvide. – dijo tajante, de ningún modo accedería a semejante petición

-Eres mi mejor amiga, se suponía que debes ayudarme. – le reclamó la rubia haciendo otro de sus desplantes. – Por supuesto que soy tu mejor amiga pero no significa que esté de acuerdo con lo que me pides. -dijo ella mostrándose renuente, Susana le pidió ayuda otra vez a sabiendas de la negativa de Ally. – Tu trabajas con Terry, eres su consejera, si hablas con el y le pides que se olvide de Candy seguro te hará caso.-Ally no daba crédito a lo que oía, Susana le estaba pidiendo aprovecharse de su trabajo cosa que no podía ni mucho menos debía hacer, tendría problemas con Terry y en especial con su tío Robert. -Ni sueñes que haré semejante cosa, si quieres humillarte ante Terruce para recibir solo migajas de amor es tu problema, nos vemos después Susy. -reafirmó su postura dejando a Susana con la palabra en la boca y salió corriendo a la compañía se le hacía tarde y seguramente Terry ya estaba ahí.

.

Anoche Candy se quedó profundamente dormida sobre el escritorio de su recamara; resulta ser que se pasó toda la noche tratando de escribirle a Terry sin éxito, solo logró hacer muchas bolas de papel producto de tantos intentos fallidos; la verdad era que nuestra señorita pecas insistía en decir que la decisión tomada aquella noche era la correcta por ello no logró redactar ni una línea. Despertó algo sobre saltada y confundida pues no recordaba como habia llegado a la cama; solo llegó a sentir que alguien la cargaba sumando al hecho de que escuchó voces femeninas y masculinas mientras era acomodada en el lecho, por fortuna su sueño pesado facilitó la tarea. Salió de la cama, bajó al comedor a tomar el desayuno (que más parecía un banquete para alimentar a toda América) y saludó a todos con un alegre Buenos dias acompañado de una radiante sonrisa, la tía abuela no estaba con ellos todavía.

-Dime Candy ya le escribiste a Terry? -Quiso saber Albert, él ya sabía que la rubia no había puesto siquiera una palabra en el papel pero quería escucharlo de sus labios -Bueno yo…lo intenté pero por más que traté no pude… -contestó titubeante, un ligero rubor se asomó en sus mejillas. -No encontré palabras. -dijo con voz baja pero lo suficientemente audible para que Albert la escuchara. -Jajaja Me di cuenta de eso por las bolas de papel tiradas en tu alcoba. – comentó en medio de risas, resulta que había entrado a la habitación de Candy para comprobar si efectivamente estaba escribiéndole a Terry; al verla dormida llamó a Dorothy para que lo ayudara a acomodarla en la cama sin despertarla. -No te precipites pequeña, escríbele en el momento que quieras. -Si bien es cierto Albert quería que su querida hija adoptiva y su amigo se mantengan contactados al menos por carta; tampoco quería presionarla a que le escribiera, prefirió dejar que lo haga cuando se sienta lista. Archie escuchaba silenciosamente la charla y como siempre no le hizo ninguna gracia la sola mención de Terry. -No entiendo porque Candy debe escribirle a ese aristócrata malcriado. -despotricó en su contra con el ceño fruncido; no deseaba que su prima volviera a estar involucrada con el bello actor bajo ningún concepto. -No ha hecho más que hacerla sufrir desde que lo conoció. -Arremetió contra Terry de nueva cuenta sin importar que Candy estuviera ahí; escuchando como su primo dejaba muy mal parado al amor de su vida. Annie no estaba tan de acuerdo la posición de su novio; sabia que al despotricar contra Terry estaba lastimando a Candy sumando al hecho de que consideraba que a estas alturas de la vida aquella antigua rivalidad era irracional. -Archie cariño por favor no hables así, no sabemos que los orilló a terminar su relación.-Annie intentaba tranquilizar a su novio pero era en vano pues seguía hablando pestes de nuestro bombón -Que más va a ser Annie, ese idiota la engañó con otra mujer. -Según Archie la separación fue por una infidelidad de Terry con Susana Marlowe por su parte la pelinegra prefería no hablar de lo que no sabía. -Ya te olvidaste las veces que Candy lloraba por el? – Para ninguno de los presentes era agradable hablar de ello, en especial frente a la pecosa, quien escuchaba la discusión de los gatitos con ganas de desaparecer. -No las he olvidado; pero yo creo que a lo mejor hay una razón poderosa… - replicó Annie con sensatez y además sabía que Archie estaba llevando todo demasiado lejos y en lugar de cuidar a Candy estaban desquebrajándola con un tema tan intimo como una ruptura amorosa -Si claro como no… -Iba a seguir hablando pero Candy se paró de un brinco y sus manos se estrellaron contra la mesa. -¡Suficiente! – exclamó visiblemente enfadada y es que sus amigos estaban tocando un tema intimo y personal para ella como lo era la separación, todos se sobresaltaron con esa reacción, Candy no solía comportarse así. -¡Primero, Terry no me engañó con ninguna mujer cuando fui a verlo a Broadway al estreno! – exclamó mirándolos a ambos en especial a Archie con una mirada de lo más reprobatoria, era necesario aclararle aquello al elegante. -¡Y segundo, por supuesto que hay una razón poderosa por la cual nos separamos, ninguno de ustedes lo sabe así que les suplico que no me hagan hablar de eso! -vociferó Candy aún muy alterada, era evidente que la herida por aquella noche nevada seguía alli y a ella le incomodaba hablar respecto a eso. -Pero Candy… -dijo Archie queriendo replicar pero la rubia se lo impidió -De sobra sé que quieren protegerme y se los agradezco pero lo mío con Terry nos corresponde solo a nosotros. -Todos sabían que Candy estaba en lo cierto, en una relación los terceros sobran, Annie y Archie bajaron un poco la mirada en señal de aceptación a sus palabras, para cuando las dijo la ojiverde ya estaba calmada. Una vez zanjada la discusión la tía Elroy apareció en el comedor con una cara de pocos amigos. -¿Que es todo este alboroto? Salgo de mi recamara y lo primero que escucho son sus gritos como si estuvieran en un mercado. -Protestó la vieja chancluda, es decir, la tía abuela quien había escuchado absolutamente todo ya que el ruido de la discusión llegó hasta su cuarto. -Lo sentimos tía abuela, no quisimos molestarla con nuestra discusión. -Se disculparon Candy, Annie y especialmente Archie, quien era el actor intelectual por decirlo así. -Y por que discutían si se puede saber? – cuestionó la anciana a lo que los gatitos todo nerviosos por la mirada inquisitiva de la señora respondieron -Bueno, nosotros tratábamos de hacer recapacitar a Candy sobre… -ambos hablaban titubeando y mirándose nerviosos, no sabían que decir. -Sus lecciones de etiqueta. -Fue todo lo que se les ocurrió a pesar de saber que Candy no tomaba lecciones de esas. -Pe…Pero yo ni siquiera tomo lecciones de etiqueta. -replicó la pecosa sobresaltada, alcanzó a ver a los gatitos con cara de "¿Es enserio?" por semejante descuido. -Siempre hay una primera vez para todo, hija. -Dijo la señora resuelta mientras tomaba desayuno con su familia. -No lo sé tía abuela, soy un desastre en cuanto al protocolo se refiere. -todos se rieron ante tal verdad, incluido la señora Elroy, ella supo que Candy tenía potencial para ser una dama desde siempre pero se dejó envenenar por las maldades de los Leagan por fortuna aquello estaba cambiando. -Voy tarde para el hospital. -Dijo la pequeña rubia mirando al reloj de la mansión, como siempre dejó su platillo vacío, por suerte los Leagan no estaban allí pues acordaron desayunar con los Mitchell para conocerse mejor, sino otro hubiera sido el cantar. -Te acompaño. – Albert se ofreció llevarla pues las oficinas Andley quedaban como quien iba al hospital -Oh, muchas gracias Albert pero le había prometido a St… - iba a decir Stear pero recordó que debía guardar el secreto, Annie miró a su hermana -amiga como diciendo "No digas nada". -A Stephany que le ayudaría a instalarse, es una de las chicas nuevas y me ofrecí a darle un recorrido. – En realidad no había ninguna enfermera con ese nombre, pero a la pecosa no le quedó alternativa que mentir pese a que se le daba muy mal. -Nos vemos después. -Salió corriendo dejando a todos extrañados. -Candice no necesita clases de etiqueta. – comentó la matriarca al ver como la rubia salía de la mansión. -Más bien necesita clases de puntualidad. – Todos se rieron ante la ocurrencia de la anciana, poco tiempo después Albert explicó lo ocurrido antes de su aparición y la señora estaba muy de acuerdo con la posición de Candy; las relaciones son cosa de dos.

*Flashback*

En la comodidad de su camerino renovado, nuestro bello Romeo leía detenidamente la carta enviada por Albert, no había podido hacerlo debido a que los ensayos demandaban todo su tiempo y ciertamente a Terry le convenía estar enfrascado en ellos pues así se mantenía lejos de cierta persona quien por cierto estaría en serios aprietos tras decirle que su pecosa adoración estaba en el más allá. -¡Lo sabía! ¡Sabía que Susana me mintió! -Exclamó una vez terminada la lectura de la carta, nunca pensó que Susana jugaría con algo tan delicado como la muerte de una persona. -Esto no se va a quedar así, me va a escuchar. -guardó la carta en su bolsillo y salió decidido a confrontar a la acabada actriz. -La esperanza es lo último que se pierde, muchacho. – las sabias palabras de Ally en aquella platica hicieron eco en sus oídos -A lo mejor Candy está viva y no fue a la guerra. – Aquellas palabras le dieron muchos ánimos, la Johansson era igual de alegre y optimista que su pecosa, eso le recordaba a ella, pero aun así eran muy diferentes. -Tenias razón, pequeña cupido.-dijo en sus adentros con una sonrisa en sus labios; Ally tenía algo en especial que lo hacía sentirse de mejor humor; sintió la necesidad de ir a buscarla y agradecerle pero… -Hola Terry, espero no molestarte. -no fue necesario porque ella se asomó a su camerino y lo saludó alegremente desde la entrada, no era de las chicas que entraba a un lugar sin permiso a diferencia de Susana. -Jajaja que ocurrencia Ally, tu nunca me molestas. – le hizo una seña con la mano invitándola a entrar. -Estamos a la par señor Romeo. – dijo en medio de risas adentrándose en el recinto; ella también era buenísima poniendo apodos; por eso y muchas cosas congeniaba con Terry. -Me da mucho gusto verte de mejor humor y creo saber la razón. – Allyson sabía que Candy era el universo entero para Terry, aquella que pese a estar lejos le daba felicidad; esa felicidad que era lo único que la Johansson deseaba para el actor desde que lo conoció y vio en sus hermosos zafiros un destello de desesperanza causada por las Marlowe. -Ah si? Y cual crees que es? – Preguntó con un tono bastante coqueto y travieso mientras se acercaba a donde estaba ella con dos copas de vino una para cada uno. -¡Que mas va a ser, Candy, tu chica especial! – A la Johansson realmente le alegraba compartir la dicha de Terry así sea ocasionada por otra mujer y es que su amor era diferente al de Susana -Jajaja pues si, tiene mucho que ver con ella. -dijo con sus zafiros resplandecientes, no cabía de la felicidad ¡su Candy estaba vivita y andando! -El otro día que platicamos me llegó una carta con noticias suyas. -Le dio un pequeño sorbo a su copa. -Y que decía? Imagino que son buenas noticias. -Allyson también lo hizo, había visto a Robert tomando vino infinidad de veces así que su estilo de agarrar la copa era el mismo, solo que no era tan brusca para beberlo, le gustaba hacerlo pausado para mayor disfrute. -Mas o menos, dice que Candy efectivamente se enlistó en el frente como dijo Susana pero…-La mayoría de mujeres pertenecientes a su clase social se hacían de la vista gorda ante asuntos tan delicados como la guerra; preferían leer diarios de espectáculos y chismes, en cambio Ally era una chica culta y bien informada, estaba al tanto de la situación en Europa por los periódicos serios y en gran medida porque Joseph fue general del ejercito antes de casarse con Giselle, así que entendía la dimensión del asunto. -Pero que? – curioseó la castaña tomando otro sorbo de su copa. -En ninguna parte dice que murió, solo me piden ir a convencerla de cambiar su decisión. -Era eso precisamente lo que animaba pero al mismo atemorizaba a Terry; hubiera deseado estar en Chicago como pidió Albert y hacerla recapacitar pero los ensayos y en especial su esclavitud; perdón; compromiso con cierta rubia mentirosa se lo impedían -Eso quiere decir que a lo mejor ya lo hizo y está viva. – concluyó Allyson resuelta; no le deseaba la muerte absolutamente a nadie ni mucho menos a quien no conocía. -¡Exactamente! ¡Aun tengo esperanza de volver a verla! -Los hermosos zafiros con vetas verdes brillaron con más intensidad de la felicidad que sentía su propietario, a Ally le gustaba mucho eso. -La esperanza es lo ultimo que se pierde, no lo olvides. – le sonrió y el correspondió al gesto -No lo haré ; fue precisamente por eso que casi voy a buscarte.-estaba muy agradecido con ella por sus tan reconfortantes palabras; bien vale la pena tener consejera; pensaba Terry para si mismo.

-Jaja me llamaste con el pensamiento. – dijo Ally divertida y el guapo actor asintió positivamente.; su corazón brincó de alegría cuando su amado amigo mencionó que estuvo a punto de ir a buscarla; eso le hizo pensar que era importante para Terry al menos un poquito -Yo solo vine a despedirme y a preguntarte si necesitabas algo. -Ally se preocupaba desinteresadamente por el castaño; era una persona muy importante en su vida.-No te preocupes Ally , yo estoy bien; lo que si necesito es darte las gracias. -la chica miró al castaño sin entender, Terry no tenía porque agradecerle por escucharlo, total Robert le pagaba por hacerlo. -Por hacerme ver que aun tengo posibilidades con Candy. -Fue la sencilla explicación del joven actor la cual dejó a la sudamericana sin palabras pues no esperaba que sus palabras calaran tanto en su amado amigo -Oh no, no hay nada que agradecer, lo hago con mucho gusto. – iba a decir "lo hago por amor" sin embargo su conciencia habló otra vez: "ni se te ocurra decir una estupidez Johansson, le prometiste a tu papá que no te acercarías a Grandchester mas de la cuenta y eso harás". ¡Maldita fuera; ya estaba empezado a odiar a esa condenada vocecita! -Recuerda que puedo ayudarte en eso, solo si quieres claro. -la oferta de ayudarlo con la pecosa seguía en pie y así sería hasta que aceptara, lo cual por el momento no sucedería. -Por ahora no es necesario, pero lo tendré en cuenta. – declinó otra vez con la diferencia de que le prometió pensar su propuesta. -Como gustes, solo déjame hacerte una recomendación. -Ally no quería inmiscuirse en la privacidad de Terry por ello le pidió permiso para recomendarle algo. -Soy todo oídos. – El castaño accedió a escuchar otra sugerencia de su amiga. -Escríbele a Candy o a la persona que te mandó la carta*, tal vez con eso confirmes que está viva. -Para Ally aquella era una sugerencia bastante simple pero para el castaño...-Escribirle a Candy… Suena tentador. – ¡Resultaba ser la idea más genial del mundo! A pesar de aquello… -Pero que le digo? Y si no me responde?.-Aun tenía sus dudas; no sabía si su pecosa lo habia olvidado o probablemente no quería saber nada de él después de aquel falso reportaje.-No vas a saberlo si no lo intentas, nos vemos mañana. – dijo resuelta la ojinegra para finalmente despedirse. -Y por favor no seas tan duro con Susy. -pidió, al fin y al cabo la gusana, es decir Susana era su mejor amiga y esperaba que por lo menos Terry la tratara con amabilidad pese a no amarla. Siguiendo la esplendida idea de su consejera y mejor amiga, el castaño tomó pluma y papel para escribirle una carta en respuesta a la que Albert envió.

*Fin del flashback*

La epístola en cuestión llegó exitosamente a su destinatario; la oficina central de las empresas Andley, George se encargó personalmente de hacerla llegar a Albert quien estaba con Archie tratando asuntos de negocios y también de la discusión de esta mañana, el gatito seguía mostrándose renuente respecto a Terry así que el rubio dio por zanjado el tema. -Señor William, la esperada respuesta del señor Grandchester está aquí. -Los ojos de Albert brillaron de satisfacción al recibir la carta y es que ¡¿Qué sería del rubio sin un secretario tan eficiente como George?! Lo más seguro es que estaría perdido. -Perfecto, tal como dijiste llegaría en cuestión de tiempo. – tomó la misiva con sus manos, la dejó en su escritorio para sacar el abrecartas de su cajón - Mi pequeña se pondrá muy feliz cuando sepa que Terry escribió. –aseguró el magnate abriendo la carta para luego sentarse relajadamente en su silla giratoria con la pequeña carta en manos y empezó a leerla en voz alta, resultó ser una carta bastante larga, más o menos así:

Querido Albert

Para mi también es muy grato hablar contigo así sea por carta, lamento muchísimo tardar en contestarla pero los preparativos del reinicio de la gira nacional me tienen ocupado; tu y toda tu familia están mas que invitados a ver la función, especialmente Candy, esta vez no la dejaré irse de su palco a mitad de la obra. Personalmente estoy bien dentro de lo que cabe, cumpliendo mi compromiso sin amor con Susana pero estoy bien, francamente esta situación no se la deseo a nadie; ni siquiera a los angelitos de tus sobrinos; por otro lado mi vida profesional va de maravilla, mejor que la personal.

Me alegra saber que mi tarzán con pecas haya recuperado su trabajo, no estaba enterado de aquella situación; ya tendremos todo el tiempo del mundo para ponernos al corriente de muchas cosas. De lo que si estoy enterado es de que se enlistó en el frente; seguramente por su trabajo en el Santa Juana y también por mi; me siento el peor de los seres humanos de solo pensar que tal vez haya malinterpretado mi relación con la chica del diario; por favor reitérale que la adoro y que esa mujer es solo una buena amiga mía con la cual trabajo. Por desgracia Susana leyó la carta que me enviaste antes de que yo lo hiciera e incluso inventó que Candy está muerta; te agradecería mucho si pudieras confirmarme que está sana y salva.

Un saludo para el elegante, su tímida novia y en especial para mi atolondrada y pecosa enfermera.

Tu amigo

Terry Grandchester

Mas satisfecho no podía estar, con esta pequeña carta Terry le habia puesto punto y final a esos malintencionados rumores de una supuesta relación con Ally y reafirmó tajante su amor por Candy - Lo ve señor, le dije que el joven Terry y la señorita Johansson solo son amigos. -dijo George después de escuchar a Albert con atención. -Eso lo supe desde el principio, la prensa inventa rumores con tal de vender. -Bien lo sabía él, ya que al presentarse en sociedad se le involucró con muchas "señoritas", además nunca ha creído en los chismes de los diarios, solía botarlos a la basura o dárselos a otra persona.

-Y también hay personas inescrupulosas que los ayudan a esparcirlos para sus ambiciosos fines. –soltó George sin pelos en la lengua para después agregar. – Estuve investigando la vida del señor Grandchester como usted me lo ordenó y descubrí que detrás de esta noticia están involucrados Stephen Crossgrove y Harry Grand; dos reporteros de New York Weekly. -Albert no se explicaba el motivo por el cual esos tipejos esparcían falsos rumores para el morbo de la gente así que ordenó mandar investigar que relación tenían con la renaciente estrella de Broadway, total era como el hermano que siempre deseó así que ni loco iba a permitir que se metieran con él.

.

.

Hablando del rey de Roma; nuestro bombón empezó su mañana con el pie derecho a diferencia de otros dias en los que tenía la desgracia, es decir el honor; de tomar desayuno con las Marlowe; pero esta vez había decidido plantarlas para visitar a ese hermoso ser que siempre seguía sus pasos y le daba todo su apoyo total desde que se reconciliaran en Escocia; su madre. No tuvo tan fácil la entrada a su casa; que también vendría a ser la suya como lo había dispuesto la actriz en su testamento ; debido a que Sheyla, una de las nuevas mucamas creyó que el joven visitante era un admirador de la señora Baker e incluso estuvo apunto de sacarlo de la residencia por fortuna Emma; la antigua nana de Terry lo reconoció y le dijo a la muy impertinente que en realidad es el hijo de la actriz causando que abriera los ojos como platos de la impresión; Terry le ordenó que aquel secreto no debía saberlo nadie, la joven mucama estuvo por objetar pero Emma la fulminó con la mirada. Poco después nuestro bombón subió a la recamara de su hermosa progenitora, pudo escuchar sus respiraciones tranquilas a la hora de dormir así que para no interrumpirla se quedó sentado junto a las cortinas de la gran ventana del cuarto de su madre; quien empezó a moverse debajo de las sabanas como indicador de que pronto despertaría.

-¡Buenos dias bella durmiente! -saludó alegremente Terry abriendo las cortinas de par en par; Eleanor podía reconocer la dulce voz de su hijo aunque tuviera los oídos tapados. -¿Cómo amaneció la mejor mamá del mundo? -Para el castaño la hermosa rubia que tenía frente a él era exactamente eso; la mejor madre del mundo con todo y errores del pasado; habia comprendido que lo que alguna vez fue un acto de rechazo hacia el en realidad era un acto de protección; su madre lo protegió todo este tiempo de aquella prensa ponzoñosa que criticaba hasta el mas mínimo error, muy en el fondo también consideraba a su padre como el mejor; después de todo cuando los tres solían ser una familia no les iba del todo mal; Richard jugaba con el, le leía cuentos; lo subía a su caballo y montaba con el; todo se rompió cuando llegó el momento de tomar el ducado según el porque la nobleza estaba en su sangre; no imaginaba que aquello estaba alejadísimo de la realidad*.

-Maravillosamente y más si tengo a mi lado al hombrecito de mi vida*. -dijo sonriente la bella señora incorporándose en su cama; siempre había deseado que al momento de despertar lo primero que vieran sus ojos fuera el rostro de su pequeño y en aquel entonces se había cumplido. -Me alegra verte aquí mi amor, por un momento creí que nunca me aceptarías una invitación a desayunar. -Tras la separación; Terry se enfrascó en el teatro al grado de dejar de frecuentar a su madre casi totalmente; hasta que un buen día en el que sintió la necesidad de escapar de su esclavitud se refugió en sus maternales brazos; de hecho ella le recomendó "desaparecer con paradero desconocido" pero nunca se lo dijo a las Marlowe ni a nadie; ni siquiera a Robert. La actriz se sentía muy sola en aquella casa tan inmensa, queria pasar al menos dos horas con su hijo, muchas veces le había invitado a desayunar juntos y muchas veces el no pudo ir por estar atado a Susana y su madre, pensaba con tristeza que su hijo estaba demasiado ocupado en asuntos mas importantes como para hacerle una visita

-Mamá como puedes pensar eso, es decir, me gusta mi independencia pero no por eso rechazaría pasar tiempo contigo; eres mi madre y te amo. -le dio un beso en la mejilla para luego abrazarla muy fuerte con mucho cariño; no le gustaba que su madre pensara que sus otros compromisos son mas prioridad que ella; no era así. -Prefiero estar el día entero a tu lado que con mi devota prometida y mi querida suegra. -Lo decía en serio; estaba harto de las Marlowe; necesitaba estar rodeado de otras personas; por eso había acudido a su progenitora esa mañana.

-Ellas están aquí? Si es así le diré a la mucama que.. – La sola mención de las Marlowe incomodaba de sobremanera a la hermosa Eleanor; no quería verlas ni en pintura y mucho menos en su casa; de ser asi las sacaría a patadas si fuera necesario.. -Tranquila mamá, ellas no vinieron conmigo, gracias a Dios y si fuera así yo también le hubiera pedido a la mucama que las corra. -En realidad ese dúo de chifladas estuvieron a punto de acompañarlo ya que se auto invitaron, pero Terry les dejó bien en claro que tenía una vida lejos de ellas, obviamente Susana insistió estando casi al borde de las lagrimas y como siempre la señora Marlowe le recriminó alegando que era su deber y que por su culpa Susana estaba en esa silla de ruedas lo cual hizo que el actor estallara contra ellas. -Voy a casarme con Susana, no con usted señora; ninguna de las dos es mi sombra y no irán conmigo a ninguna parte ¡Es mi ultima palabra! -tras decir aquello Terry salió de esa casa de brujas azotando la puerta.

-No las soporto, esas mujeres arruinaron tu vida, especialmente esa niña; Susana… - arremetió contra ellas con un profundo desdén; para la hermosa actriz Susana Marlowe y su madre solo trajeron desgracias para su retoño; maldecía el día en que esa muchachita llegó a su vida; pensaba que de no haberla conocido Terry estaría tranquilo y sobre todo feliz. -Susana salvó mi vida, de no ser por ella no tendrías hijo. -Recalcó el hermoso castaño tratando de explicarle a su bella madre que para bien o para mal Susana salvó su vida.

-Salvó tu vida a cambio de tu infelicidad y eso no puedo perdonárselo – dijo la actriz a la par que secaba las pequeñas lágrimas que escaparon de sus ojos, Terry no podía soportar ver a ninguna dama llorar y mucho menos si esa dama era su madre.-Mamá, perdón; no quise entristecerte con mis problemas. – la consoló con la ternura de un hijo a su mamá y depositó un pequeño beso en su frente. -Quería desayunar contigo y pasar una mañana amena antes de ir al trabajo; por eso vine; pero solo hice que te deprimieras. -Como hijo se sentía mal, en ningún momento su intención fue hacer llorar a su progenitora.

-No estoy deprimida tesoro, es solo que me hierve la sangre al verte tan desdichado por culpa suya. – dijo ya más tranquila ya no quería seguir hablando de las indeseables como les decía. -Las madres queremos la felicidad para nuestros hijos, lo comprenderás mejor cuando tengas los tuyos. -Al decir esto Eleanor acarició con ternura la mejilla de su guapo hijo quien asintió positivamente ante la afirmación de que comprendería mejor los sentimientos paternales cuando tenga hijos algún día, finalmente la hermosa dueña de casa lo invitó a pasar al comedor; podria haberse quedado en la recamara de su madre pero eso se hubiera malinterpretado. -Bien, cambiemos esas caras, un apetitoso desayuno nos espera. -Después de que la actriz terminara de arreglarse los dos bajaron al comedor donde empezaron a hablar largo y tendido de diversos temas, entre ellos la reincorporación del bombón al grupo Straford. -Me alegra tanto que estés reincorporado en el grupo hijo, sabía que Robert no te daría la espalda. -Eleanor conocía a Robert Hattaway desde hace mucho tiempo, ella lo ayudó a fundar su compañía dramática, sabía que además de ser un estupendo director también era una estupenda persona, cuando Terry nació Robert fue una de las primeras personas en conocerlo por eso sabía que lo quería. -En realidad estuvo muy cerca de hacerlo mamá; sino fuera por el reinicio de la gira nacional no me habría reintegrado. -Terry se sentía avergonzado por su actitud pasada; habia decepcionado a su público, a la persona que le abrió las puertas al mundo del teatro y en especial a Candy. -Por la expresión de tu cara me imagino que no fue tan fácil. -dijo Eleanor al ver el rostro apenado de su hijo. -Y no lo fue; puede que Robert sea permisivo pero cuando se trata de una representación es bastante exigente. – Era cierto, Robert no solía darle segundas oportunidades a sus actores pero Terry era la excepción no solo por ser el hijo de su mejor amiga sino por su gran potencial y perseverancia. -En especial si los actores son protagónicos como tu; muchos directores son así ¿Cómo así decidió reintegrarte con los otros? -preguntó la actriz interesada, al estar de gira no pudo seguir viendo los pasos de su retoño.-Contrató una consejera; me puso como condición que si quería regresar debía tener una. – Comentó Terry recordando cuando todavía no sabia que Allyson seria la consejera en cuestión. -Y te negaste supongo… - Eleanor conocía perfecto el hermetismo de su hijo sobre su privacidad; en eso se le parecía a Richard. -Claro, sabes que no me gusta que invadan mi privacidad pero no tuve de otra que aceptar. -En realidad estaba encantado de tener a Ally como consejera y hasta una pequeña sonrisa se dibujó en su cara, claro que nunca sería la misma que tendría cuando recordaba a Candy. -Robert te esta dando una segunda oportunidad; condicionada pero segunda oportunidad al fin y al cabo. – Eleanor no veía nada de malo en que su hijo reciba algo de ayuda, total por la penosa situación en la que se metió era muy necesaria, en especial si era de índole psicológico. -Me alegra que no la hayas desperdiciado. -Ambos eran actores y sabían mejor que nadie que las oportunidades de obtener un papel destacado no siempre aparecían. -El teatro es lo que mas amo, mamá y aquí entre nos no es tan malo tener consejera. – Esta vez ya no escondió su sonrisa al referirse a la Johansson, era su mejor amiga y la quería mucho. -Vaya; por lo visto te cae muy bien esa chica; debe ser simpática. -A Eleanor se le hizo raro ver a Terry sonreír por otra chica que no fuera Candy, a la única que queria como nuera. -También es divertida e interesante; es una gran chica, te encantará conocerla; se llama Allyson Johansson. -Terry continuó hablando maravillas de Ally como constancia de lo bien que la pasaba a su lado, la señora Baker se quedó atónita al escuchar el nombre de la consejera de su hijo. -A…Allyson Johansson dijiste? – Su semblante se tornó pálido, conservaba el recuerdo de aquella bebé latinoamericana que Giselle presentó como su hija cuando realmente era la bebé de unos padres desesperados por encontrarla. -¡Lo que me faltaba; la hija de mi rival y mi hijo trabajando juntos! ¡Giselle debe estar detrás de esto pero no voy a permitir que se salga con la suya, algo trama; estoy segura! – Desafortunadamente Eleanor creía que su antigua rival había moldeado a Ally a su malvada imagen y semejanza sin imaginar los maltratos que esa mujer le daba constantemente solo por ser igual a su madre biológica. -¿Ocurre algo? Te pusiste pálida , como si hubieras visto a un fantasma. - Terry se preocupó al ver a su madre en ese estado, como si estuviera enferma. -Estoy bien cielo , no pasa nada; ese nombre me tomó de sorpresa, es todo. – Aparentó tranquilidad más el nombre de la Johansson evocaba fantasmas del pasado. - ¿Segura? Podría jurar que la conoces de alguna parte. -Terry no era estúpido, había observado los cambios de comportamiento de su bella mama, lo cual significaba que algo andaba mal. -Nunca la he visto en mi vida; me gustaría conocerla un día de estos.-No tenía la menor intención de conocer a la jovencita pero más valía mantenerla vigilada y tomar precauciones respecto a su hijo. -Puedes ir a Straford en cualquier momento; Robert se alegrará de verte. -La invitó a presenciar los ensayos de la compañía cuando en eso notó que debía irse volando al ensayo. -Oh por Dios, es tardísimo, Robert me retará. -se limpió las comisuras de los labios con una servilleta y se despidió de su madre con un beso en la mejilla; Eleanor le pidió conducir a baja velocidad.

Ni bien llego a la compañía Terry recibió un pequeño sermón por parte de Robert quien le pidió que fuera más puntual, después se fue a su camerino a cambiarse con el remodelado vestuario de Romeo, Allyson se habia desvelado en aquella tarea y realmente valió la pena porque no se notaba para nada que hubiera sido destruido. Una vez listo para el ensayo de la tarde pudo observar un pequeño pero aun así precioso ramillete de narcisos en un florero con agua; se sorprendió mucho al ver las pequeñas flores pues no solía recibir ese tipo de obsequios que por lo general eran para Karen y otras compañeras; además no se explicaba como es que la persona que le obsequió ese arreglo sabía de su preferencia por los narcisos; no supo la identidad de la persona que dejó las flores en cuestión hasta que sacó una pequeña nota escondida estratégicamente entre las pequeñas florecillas cuyo contenido era una dedicatoria; Con amor tu amiga que más te quiere, Ally, para el actor aquella era una prueba más de que Allyson estaba enamorada de el; ya en anteriores ocasiones lo habia notado por como sus ojos brillaban al verlo, como trataba de evadir su mirada; sus tímidas sonrisas hacia el, su constante preocupación por su "felicidad"; hasta ahora no le habia dado tanta importancia a aquellas señales pero en ese entonces sentía ganas de acorralarla; hacerla confesar de una maldita buena vez y por todas el amor que sentía por el; no cruzó miradas o palabras con ella hasta el fin de los ensayos. -Estupendo ensayo, Terry!-dijo Ally a modo de saludo con una sonrisa amplia; no lo había visto durante casi toda la mañana. - Muchas gracias, cupido. -Como siempre Terry hizo gala de su gran habilidad poniéndole apodos a las personas, tenía reservado especialmente para cada una y Ally no se salvaría -¿Cupido? ¿Por qué cupido? -preguntó Allyson mirándolo sin comprender ya que no se consideraba de aquella forma. -Es el apodo que te he dado y la verdad es que te queda como anillo al dedo. – dijo Terry resuelto, estaba muy relajado había hecho un excelente trabajo pese a su pequeña tardanza. -Bueno; he de reconocer que es bastante adorable pero mi nombre es Allyson y no soy cupido; solo quiero tu felicidad -A Ally le gustaba el apodo que Terry le habia dado, se le hacía muy tierno pero no se consideraba una cupido o algo parecido, solo era una mujer enamorada dispuesta a dejarlo todo por su amado amigo, así sea dejarlo ir con su amor verdadero. -Es muy amable tu parte, te lo agradezco mucho Ally ; y también gracias por los narcisos... -Mientras escuchaba a la Johansson su mente buscaba el modo de hacerla confesar, por suerte la imagen de un pequeño jarrón de narcisos amarillos se reflejó y ni tonto ni perezoso lo utilizó en su favor. -¡Santo cielo; descubrió los narcisos que dejé! – Si Ally creía que podía tomar el pelo a Terry por mucho tiempo se había equivocado, se sentía morir de la vergüenza ya que seguramente su querido de ojos del amor tendría una imagen negativa de ella. -Bueno, al menos no ha leido la nota. -suspiró aliviada pensando que no se había dado cuenta del pequeño mensaje. -Son un detalle sin importancia; un pajarito me dijo que son tus favoritos -comentó Ally ya de vuelta en la realidad con una nerviosa sonrisa evidenciando que efectivamente ella dejó las florecillas. -Ya veo; y serías tan amable de decirme para que entraste a mi camerino? -Terry no creyó en esa excusa tan vieja por lo que fue directamente al grano. -Yo… - alcanzó a decir titubeante mientras Terry se acercaba peligrosamente hacia ella a fin de hacerla declararse. -También leí la nota por si quieres saberlo -Ally abrió la boca como signo de sorpresa; no esperaba que la leyera pues la escribió en uno de sus tantos momentos de debilidad ocasionados por el actor quien estaba tomándola de la cintura levemente como para obligarla a confesar que realmente albergaba sentimientos por él. -¿Qué pasa? ¿Te puse nerviosa o acaso te gusto?. -Así de cerca como lo tenía, sintió incontrolables ganas de besarlo y perderse entre sus brazos pero al sentir el toque de Terry en su cintura, pese a ser leve; le hizo recordar el momento en el que terminó con Sam; sintió un insoportable deja vú, soltó su agarre, además sintió que por poco traicionaba a Susana -¡Eres un idiota!-vociferó mientras lo empujaba, el actor ya se esperaba esa reacción, olvidó por completo no presionarla sino esperar a que ella misma revelara su amor - ¡Miras a las chicas con esa sonrisa de anuncio de pasta dental en el periódico*; esperando que se enamoren de ti pero eso no funciona conmigo Terruce Grandchester así que ya déjalo! -Siguió diciendo todavía muy molesta, ninguno de los dos se percató de que una hermosa rubia lo había presenciado todo. -Buenas tardes Terry; espero no haber interrumpido nada. – dijo Eleanor a modo de saludo, los chicos se separaron y actuaron lo más natural posible. -Claro que no Eleanor, eres muy bienvenida, ya te lo había dicho. -Terry le dio una cálida bienvenida a su madre con una sonrisa. -Gracias querido; y no me vas a presentar a tu ilustre amiga? – La actriz miró a Allyson de arriba abajo con algo de altivez -Por supuesto; Eleanor; ella es Allyson Johansson; querida Ally tengo el gran honor de presentarte a la gran emperatriz de Broadway, Eleanor Baker. -La joven intentó corresponder al saludo pero fue interrumpida por la bella dama. -Vaya, vaya; así que tu eres la famosa consejera. -dijo aquello con un tono que denotaba cierto desprecio, Ally lo notó y supo que las cosas no terminarían bien.

Continuará

Ahora que Eleanor conoce a la hija de su antigua rival ¿Cómo terminará todo? Lo sabremos en el capitulo 9: Te lo agradezco, pero no.


Bien, aquí hace su aparición nuestra mami suegra Eleanor y como ya habrán notado no confía mucho que digamos en Allyson no porque le caiga mal, sino porque cree que Giselle la ha criado a su malvada imagen y semejanza pero pronto se dará cuenta que es una bellísima persona , como mencioné anteriormente dentro de un capitulo ambas fueron rivales en los escenarios y ahora lo son fuera de estos ya que Ely sabe del secreto de Giselle. .

En el amor la veremos al lado del papi suegro ¡Eso SIEMPRE en mis historias!, Soy Terrytana; se me hace súper pequeñito el corazón verla con alguien más que no sea el duque y créanme que lo he intentado but is impossible, la felicidad de Terry también implica que sus papis estén juntos;. Lógicamente después de todo lo que ha hecho en el pasado no la tendrá tan fácil pero ahí estará dándole la lucha al igual que en La Mas Bella Herejía. Tampoco Eleanor va a hacerlo sufrir una eternidad porque donde hubo fuego cenizas quedan