Capítulo VII/3: La Señorita Azúl [Semana 1 - Día 1]

Wendy observó los pétalos azules, viendo que se dirigen hacia una puerta, pero había más. Había un papel en la pared, y una puerta la cual no podía abrir.

Nope. No necesito saber. Nope.

Wendy salió de esa habitación. Su rosa estaba bien, y no necesitaba de aquél florero que estaba en el fondo, así que solo la ignoró por ese momento y siguió por el pasillo.

Había un chico tirado en suelo. Cabello morado, un extraño abrigo. Éste era... Garry.

Wendy sonrió aunque no planeaba hacerlo. Iba a decir algo, pero la llave que Garry tenía en las manos la distrajo. Ella, sin pensarlo se agachó para tomar la pequeña llave y dejó al sujeto atrás.

¿Qué...estoy haciendo...?

Wendy caminó tranquilamente por los pasillos hasta el lugar donde inició. Desbloqueó la puerta y entró al pequeño cuarto rojo, donde estaba una mujer jugando con unos pétalos azules. Ella provenía de un cuadro.

La señorita Azul.

Wendy se acercó a ella-

Ten cuidado.

¿Que-?

¿Stan?

La mujer en el cuadro se dio cuenta de su presencia y la comenzó a perseguir. Wendy entró en pánico y salió por la puerta rápidamente, casi cayendo al suelo.

Thud thud. Ese era el sonido de alguien tocando la puerta. —Wendy, tienes que coger la rosa azúl.

La morena observó su alrededor frenéticamente, buscando la persona de la cual provenía esa voz. Stan, ¡¿dónde carajo estás?!

Sin tener mucho tiempo para reaccionar, el cuadro de la mujer azúl salta por la ventana, destrozando el vidrio; arrastrándose hacia ella rápidamente.

Wendy dio unos pasos atrás, y hubiese huido sino fuese por las palabras de Stan, o de su conciencia interior- lo que sea, pero eso le dio valor para esquivar como podía a la mujer para entrar nuevamente al cuarto rojo y tomar la rosa azúl. Al salir, corrió lo más rápido que pudo hacia la otra sala, y de repente aquél cuadro viviente había desaparecido.

Como si nunca hubiese estado allí.

Mierda... estuvo cerca.

Wendy trató de hablar, trató de hacer que de alguna forma su novio la escuchase, pero ningún sonido salía. Era como si sus cuerdas vocales no existieran.

No lo intentes, —dijo la voz de Stan. —No sé qué sucede, pero no puedes hablar hasta que sea necesario.

Wendy frunció las cejas, mirando la sala roja, inspeccionando cada rincón. ¿Por qué no puedo verte?

Pon esa rosa en el florero detrás de ti.

Wendy volteó y miró el florero que la voz de Stan había mencionado y sin cuestionar se dirigió hasta allí y colocó la marchita rosa azúl, la cual, en unos meros segundos recobrara ese brillo que una vez tuvo, y cada pétalo caído se reconstruye. Era como ver la flor nacer nuevamente.

Era hermoso, casi deseaba tener más tiempo para contemplarlo, pero debía seguir.

Debía devolverle esa rosa.

La azabache suspiró y fue donde estaba Garry, el pobre sujeto aún estaba débil; Wendy no podía evitar sentirse culpable al haber tomado tanto tiempo para poder ayudarle.

— ...Mmh...

Garry se levantó de a poco, una vez que Wendy le había puesto la flor en su mano. — ¿Qué- qué pasó? El dolor se fue.

Wendy abrió los ojos como platos y dio unos pasos hacia atrás, algo asombrada.

Este... este no era Garry.

¿Kyle?


CONFESIONARIO A (Observador)

Debió habérselo esperado, pero aún así, no lo hizo.

¿Qué pasa ahora? ¡Ya no tengo nada! —Exclamó, levantándose por completo. Su expresión se veía algo... fuera de lo normal. —Espera... podrías ser... ¿alguien de la galería?

Stan observaba la pantalla, tratando de concentrarse, pero se le hacía difícil, ya que la nueva apariencia del chico le distraía. Ahora llevaba su cabello sobre su cara, y era morado; también, al igual que con Wendy, su uniforme había desaparecido y ahora usaba un abrigo enorme color azul, unos pantalones oscuros y zapatos cafés. Si no fuese por su voz, no lo hubiese reconocido.

Sí... —Dijo Wendy, posiblemente una de las pocas veces en las que se le ha permitido hablar.

Ya veo —Suspiró Kyle. —Así que no tienes idea de cómo llegamos a este punto... parece que estamos en la misma situación —Dijo, y entonces observó la rosa que Wendy le había dado; aquella flor que hace apenas unos momentos estaba muerta, con tan solo un simple pétalo a punto de caer.

Al decir esto ambos se callaron por un momento. Stan estaba seguro de que algo no estaba bien, y era bastante obvio, pero no sabía qué.

Ah... no he preguntado tu nombre, lo siento. Mi nombre es Garry, ¿cómo te llamas? —Preguntó, sonriendo un poco.

Ib —Contestó Wendy, sonando algo insegura, casi desconfiada.

Ib —Repitió, dando un paso hacia delante. —Ib, dices... este lugar es peligroso para que una persona esté sola. Me quedaré contigo —Anunció, determinado. Wendy sonrió un poco, lo cual hizo que Stan frunciera las cejas, algo preocupado.

Vámonos, Ib- ¡AH! —Exclamó, casi siendo escupido por un cuadro.

Stan rió.

¿Estás bien? —Preguntó Wendy. Kyle se levantó y se sacudió la tierra imaginaria de su abrigo.

Sólo me tomó por sorpresa, eso es todo —Dijo, aclarándose la garganta, fallando al sonar convincente.

Mentiroso; pensó Stan, sonriendo.

Cómo sea, continuemos, y tengamos cuidado con cosas extrañas como ésa.

Y con esas palabras, ambos siguieron por el juego, a través de múltiples pasillos y salas, cada tanto teniendo que resolver puzzles y escapar de cuadros, mientras que Stan cambiaba de vista cada hora para ver como ella y Butters iban avanzando en el juego, a veces ayudandolos. Aún si no era mucho lo que podía hacer.

Era casi estúpido haberle puesto como observador. No sabía nada. Era como jugar el juego por primera vez sin ningún tipo de ayuda, y era su trabajo ser una.

Casi... como si estuviese planeado.

Stan negó con la cabeza, después de pensar un poco más en eso. Nah, debo dejar estas tontas teorías, pensó, sólo es un bobo concurso.


Sabes, esto me está aburriendo un poco.

Tipo 1 dijo, suspirando para darle más efecto, capturando la atención de su compañero.

Hm... sí, a mí también. ¿Qué sugieres que hagamos?

Tipo 2 preguntó, cruzándose de brazos.

Sería divertido si... adelantamos las cosas un poco. Sólo un poco, ¿no crees?

Tipo 1 sugirió, recostandose en su silla, tomando el control remoto que estaba en su escritorio.

Pero, ¿no sé les hará más difícil?

Tipo 1 sonrió ante el obvio comentario, presionando el botón de adelantar ante su enorme pantalla.

Esa es la idea.


—Por el amor de dios, Butters ¡SOLO MUEVE LA SILLA! —Stan gruñió en el intercomunicador, desesperado de ver a Butters y a Craig yendo hacia todos lados tratando de contar cuántos cuadros de mujeres había para poder desbloquear una puerta, y ahora Butter tratando de decifrar como desbloquear otra puerta, sin frutos. Butters estaba haciendo su esfuerzo, pero Craig no servía de nada. No tenía ni la más mínima intención de ser útil.

Stan se canso de verlos y cambió de vista.

Justamente, Wendy acababa de abrir la puerta. Stan suspiró.

Al menos ellos lograban avanzar.

— ¿Qué mierda...? —Preguntó Stan al ver que cuando ambos salían de aquella habitación de la sillas, una cabeza de maniquí estaba a su lado.

Una cabeza que no estaba allí antes.

¿Ésta cosa estaba aquí antes? No creí haberla visto... —Comentó Kyle, desconcertado.

Wendy, harta de esto, solo fulminó el maniquí con la mirada y los dos se dirigieron hacia la puerta que acababan de desbloquear.

— ¿Un... espejo? —Preguntó Stan, con la expresión digna de Craig. — ¿Todo por un maldito espejo?

Stan posó su mano en el puente de su nariz, cerrando los ojos, exasperado.

Para cuando abrió los ojos, gracias a el ruido de algo rompiéndose, Wendy y Kyle habían dejado de mirar el espejo. La misma cabeza de maniquí estaba detrás de ellos.

— ¿Pero que-? ¿Cuando se metió en el cuarto? —Se preguntó el pelinegro, frunciendo las cejas en consternación.

Wendy y Kyle miraron el espejo otra vez.

Ahora estaba detrás de él.

¿Hm?

Ambos se voltearon.

¡AHH! —Gritó Kyle, tropezando gracias a la cabeza en el suelo, pero se levantó — ¿Qué es ESTO? —Exclamó, molesto, empuñando su mano. — ¡Escúchame, tú-!

—Basta, Garry —Wendy interrumpió, interponiéndose entre él y el maniquí.

... C- cierto, Ib. Eso fue algo inmaduro de mi parte —Se calmó, bajando la mano. —Bueno... vámonos.

Ambos salieron del cuarto, y caminando se encontraron una llave, la cual Wendy recogió.

Has obtenido la llave gris.

En ese instante, un cuadro cobró vida y cayó y varios los comenzaron a perseguir, hasta que lograron entrar por otra puerta usando esa llave.

Cuatro pequeñas estanterías, una ventana, dos taburetes, un sillón blanco con rosas, una pintura y un cuadro colgado. Eso era lo que conformaba la habitación.

"Pareja" decía la descripción del cuadro.

Ese hombre y esa mujer... eran idénticos a los padres de Wendy- Ib.

Estos dos son... —Murmuró Wendy, observando el cuadro, su expresión algo conflictiva.

¿Qué pasa, Ib? —Preguntó Kyle, acercándose a ella.

Wendy no le dirigió la mirada. —Ellos... son mis padres.

¡¿Huh?! ¿Éstas personas son tu papá y tu mamá? —Preguntó; Wendy solo asintió. —Ajá... se parecen un poco a ti, Ib. ¿Pero por qué esta clase de pintura estaría aquí?

Ellos estaban aquí —Dijo Wendy en voz baja, su mirada aún fija en el cuadro.

¿Uh? ¿Dónde están ahora? —Al no obtener respuesta Kyle suspiró, asumiendo que ella no tenía idea. —Hm... bueno, no puedo decir que lo sé.

Al ver su cara, Kyle se preocupó.

N- no te preocupes, ¡ellos deben estar por aquí! —Afirmó, pero no estaba seguro de esto, en lo absoluto.

Stan aferró el control remoto, olvidando que demonios se suponía que debía hacer. Ambos estaban en silencio.

Kyle no soportó el ambiente y se acercó a una estantería. —Creo que esto se puede mover —Dijo, moviéndolo para que cubriera la ventana. —Ahora la está tapando. Oh, bueno.

Los dos estuvieron en esa habitación por un buen tiempo, sin saber qué hacer. Stan estaba muriendose por saber como servir de algo, pero ya se había rendido.

Wendy dejó de mirar el cuadro y se dirigió hacia la puerta.

La cual no se podía abrir.

— ¡¿Es en serio?! —Stan tiró su gorro al suelo, molesto.

De repente, un cuadro destrozó la pared.

— ¡Mierda!

Otro más salió. Y otro. Estaban atacandolos.

— ¡SAL POR EL AGUJERO! ¡SALGAN DE ALLÍ, RÁPIDO! —Gritó por el intercomunicador con todas sus fuerzas, al verlos desesperados.

Ambos obedecieron, rápidamente saliendo de aquella habitación.

Más cuadros, muchos más que antes estaban arrastrándose por la sala- maniquíes, figuras, todo objeto inanimado ahora los estaban persiguiendo. Un pétalo cayó, luego otro.

Stan observaba todo, asustado, pero entre todo eso pudo notar algo.

— ¡Hay una puerta abierta! ¡Vayan allá ahora mismo!

Wendy y Kyle corrieron, siguiendo sus indicaciones, tratando de esquivar las pinturas y esculturas vivientes de Guertena.

Un pétalo más cayó.

Pero lograron llegar.

Stan finalmente exhaló, sin saber que había dejado de respirar; pero ese sentimiento de alivio desapareció cuando vio el pasillo en donde los dos se encontraban.

Cuadros.

Cientos de ellos.

Todos tenían la cabeza del maniquí.

Mientras más caminaban, los ojos se iban sangrando, y empezaba a sonreír.

Kyle parecía tratar de ir más rápido, pero no podía, terminó deteniéndose, junto con la pelinegra, tratando de recuperar el aliento.

Cre- creo que... eso debería ser... lo suficientemente... lejos —Dijo entre respiraciones pesadas. — ¡Les ganamos a esas cosas! —Exclamó, con demasiada alegría para el lugar donde estaban.

Wendy no mostraba lo mismo.

Bueno, sigamos... ¿Ib?

Wendy estaba casi en el suelo. Kyle se arrodillo para estar a su altura.

¿Qué sucede? ¿Estás bien? —Preguntó, casi que en un murmullo, pero Wendy no tuvo las fuerzas de responderle.

— ¡Wendy! —Exclamó Stan, soltando el intercomunicador.

¡¿I- Ib?! ¡Oye! ¡Quédate conmigo!

Wendy no respondía.

— ¿Wendy? —Stan sentía que su respiración se torna errática, pero no se movía. Estaba estático, observando.

¿Ib? ¡IB!

De repente la pantalla se oscureció.

Stan estaba enfrente de ella, tratando de entender qué acababa de suceder.

No...